Bullying, una jungla real - Dirección General de Bibliotecas

Bullying, una jungla real
AUTORES:
Francisco Martínez Fonseca y José Luis Sánchez Tapia
DIRIGIDO A:
Niños de 10 a 12 años
DURACIÓN:
5 sesiones de 90 minutos
Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda
Martin Luther King
Introducción
El interés que nos llevó a realizar este taller, es el alto índice de casos de bullying
en las escuelas de nuestro país y consideramos que por medio de los temas a
tratar y cómo abordarlos podemos coadyuvar a una cultura de inclusión y respeto.
A través de las primeras cuatro sesiones del taller los niños aprenderán a
identificar los diferentes casos de bullying, y mediante algunos cuentos y
manualidades creativas se les invitará a la reflexión referente a eliminar ese tipo
de manifestaciones. En la sesión cinco los participantes escucharán lecturas en
voz alta y averiguarán la importancia de la participación de la familia, instituciones
gubernamentales, maestros y medios de comunicación. Creemos que con la
participación de todos podemos empezar a anular el fenómeno bullying.
Objetivo:
El presente taller intenta que los participantes identifiquen el acoso escolar y
tomen conciencia sobre el problema del bullying, por medio de la lectura en voz
alta, la escritura creativa y las manualidades.
Sesión 1
Bullying o acoso escolar
Da la bienvenida a los participantes y platícales brevemente las actividades del
taller, a continuación realiza la dinámica de presentación, poniendo una lista de
valores, en una hoja de rotafolio o pizarrón. Se presentarán uno a uno escogiendo
un valor moral con el cual conformarán una frase.
Ejemplo: Me llamo Luis Francisco y me gusta ser solidario con mis compañeros;
Mi nombre es Ana Georgina y respeto a los adultos; Soy Mayra Edith y convivo
con mis vecinos.
Lista de valores
1. Amor
2. Respeto
3. Paciencia
4. Solidaridad
5. Libertad
6. Rectitud
7. Confianza
8. Lealtad
9. Responsabilidad
10. Honestidad
A continuación, coméntales sobre el concepto de bullying o si prefieres léeles en
voz alta el siguiente texto.
El fenómeno ha existido desde siempre, pero anteriormente se consideraba una
conducta normal y no un problema social. Este tipo de acoso escolar, se ha
comenzado a estudiar durante los últimos 40 años. La razón de su reciente
importancia, fue debido a los primeros casos de suicidio que los medios de
comunicación dieron a conocer, como resultado de esta acción.
El concepto bullying proviene de la palabra Bull que significa embestir, aunque
también se ha traducido como agresor. Este fenómeno fue nombrado así por el
psicólogo escandinavo Dan Olweus en 1993, de la Universidad de Bergen
(Noruega) y primer estudioso en el tema, a partir de su investigación realizada en
los años setenta, sobre el suicidio de algunos jóvenes quienes habían sido
víctimas de agresión física y emocional por parte de sus compañeros de escuela.
Dan Olweus, eligió esta palabra por su parecido con Mobbing, término que se
utiliza en etiología para describir el fenómeno en que un grupo de pájaros ataca a
un individuo de otra especie. De hecho, esta palabra también se utiliza para
designar una conducta muy similar al bullying pero en el ambiente laboral.
En México, el tema del bullying no ha sido abordado de manera formal. El primer
antecedente de cifras sobre maltrato escolar infantil son las consultas juveniles e
infantiles realizadas por el Instituto Federal Electoral (IFE) en 2000 y 2003: “32%
de los menores de 15 años consultados afirmaron ser víctimas de maltrato en la
escuela; más de 15% aseguró ser insultado y 13% dijo ser golpeado por sus
compañeros.”
Derivado de estos datos, el Instituto Nacional de Pediatría decidió iniciar un
estudio serio y profundo sobre el tema. Sus conclusiones fueron presentadas a
finales de 2008 y confirmaron que el acoso entre alumnos fue en aumento. A partir
de ese mismo año, la SEP ha emprendido acciones tendientes a identificar y
erradicar esta práctica de las aulas del país.
¿Qué es el bullying?
Es una manifestación de un acoso que suele ser grupal y todas las intervenciones
diseñadas tienen en común el apoyo incondicional a la persona, niño o
adolescente en este caso, víctima de violencia de sus iguales. También es
conocido como hostigamiento y maltrato escolar.
El acoso escolar se divide en dos categorías:
Bullying directo e indirecto
El directo es cuando se hace específicamente a una persona, por ejemplo: ésta es
empujada, golpeada, agredida a través de un email, no permitirle participar en
actividades del grupo, etcétera. Es la forma más común entre los niños. Peleas y
agresiones físicas.
Bullying indirecto es cuando la agresión se hace a “espaldas” de la persona
afectada. Por ejemplo, se hace correr un rumor, haciendo señas o hablando en el
pasillo a sus espaldas, robándole o dañando sus pertenencias sin que ella/él sepa
quién lo hizo, excluyéndola sin ser claros de por qué no se le deja participar en
una actividad. Suele ser más común entre las niñas y en general a partir de la preadolescencia.
De esta definición se desprenden tres características:
Existe un desequilibrio (abuso) de poder.
Una repetición de los incidentes a lo largo del tiempo.
Intencionalidad por parte del agresor o agresores.
A éstas que definen una situación de bullying, se añade otra: se trata de un
fenómeno de grupo, no un problema individual. No son conductas organizadas o
espontáneas donde se busca el mal mutuo, ni actos de vandalismo que se pueden
manifestar abiertamente en el entorno escolar, tampoco un conflicto entre dos
partes con intereses contrapuestos, sino que es un proceso de victimización.
Es un tipo de violencia insidiosa, que se construye lentamente en el día a día de
las relaciones interpersonales. Es difícil de identificar ya que en los inicios suele
ser poco evidente y puede mantenerse oculta a los adultos, pero es bien conocida
por el alumnado. Supone una vulneración de los derechos fundamentales del
estudiante: no estar sometido a la humillación intencional y repetida y a estar
seguro en la escuela.
Por tanto, estas situaciones de acoso, intimidación o victimización son aquellas en
la que un alumno o alumna está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo,
a acciones negativas que llevan a cabo otros compañeros, tanto las cometidas
verbalmente o mediante contacto físico, como las psicológicas de exclusión.
Al concluir con la lectura o tus comentarios pregúntales, qué opinan sobre lo leído
y pide que expresen la gravedad de este problema social.
Actividad de lectura
Cuento: La cola de león
En una pequeña aldea vivía un niño llamado Leo. Era un chico delgado y bajito, y
vivía siempre con el miedo en el cuerpo, pues algunos chicos de un pueblo vecino
acosaban al pobre Leo y trataban de divertirse a su costa. Un día, un joven mago
que estaba de paso por la aldea vio las burlas.
Cuando los chicos se marcharon, se acercó a Leo y le regaló una preciosa cola de
león, con una pequeña cinta que permitía sujetarla a la cintura. Es una cola
mágica. Cuando la persona que la lleva actúa valientemente, se convierte en un
fierísimo león.
Habiendo visto los poderes de aquel joven mago, algunos días antes durante sus
actuaciones, Leo no dudó de sus palabras y desde aquel momento llevaba la cola
de león colgando de su cintura, esperando que aparecieran los chicos malos para
darles un buen escarmiento.
Pero cuando llegaron los chicos, Leo tuvo miedo y trató de salir corriendo. Sin
embargo, pronto lo alcanzaron y lo rodearon. Ya iban a comenzar las bromas y
empujones de siempre, cuando Leo sintió la cola de león colgando de su cintura.
Entonces el niño, juntando todo su coraje, tensó el cuerpo, cerró los puños, se
estiró, levantó la cabeza, miró fijamente a los ojos a cada uno de ellos y con toda
la calma y fiereza del mundo, prometió que si no le dejaban tranquilo en ese
instante, uno de ellos, aunque sólo fuera uno, se arrepentiría para siempre, hoy,
mañana, o cualquier otro día... y siguió mirándolos a los ojos, con la más dura de
sus miradas, dispuesto a cumplir lo que decía.
Leo sintió un gran escalofrío. Debía ser la señal de que se estaba transformando
en un león, porque las caras de los chicos cambiaron su gesto. Todos dieron un
paso atrás, se miraron unos a otros, y finalmente se marcharon de allí corriendo.
Leo tuvo ganas de salir tras ellos y destrozarlos con su nueva figura, pero cuando
intentó moverse, sintió sus piernas cortas y normales y tuvo que abandonar esa
idea. No muy lejos, el mago observaba sonriente, y corrió a felicitar a Leo. El niño
estaba muy contento, aunque algo desilusionado porque su nueva forma de león
hubiera durado tan poco y no le hubiera permitido luchar con aquellos chicos.
—No hubieras podido, de todas formas- le dijo el mago- Nadie lucha contra los
leones, pues sólo con verlos, y saber lo fieros y valientes que son, todo el mundo
huye. ¿Has visto alguna vez un león luchando?
Era verdad. No recordaba haber visto nunca un león luchando. Entonces Leo se
quedó pensativo, mirando la cola de león. Y lo comprendió todo. No había magia,
ni transformaciones, ni nada. Sólo un buen amigo que le había enseñado que los
abusones y demás animalejos cobardes nunca se atreven a enfrentarse con un
chico valiente de verdad.
Pedro Pablo Sancristán
Al terminar con la lectura, realiza una lluvia de ideas sobre lo leído, posteriormente
invítalos a realizar la siguiente actividad.
Actividad creativa
Problemas en el patio
¿Puedo
jugar?
¡Nooo!
Divide al grupo en equipos de 5, proporciónales una copia del dibujo que se
encuentra arriba, comenta que tendrán que encontrar las situaciones de bullying
que identifiquen y las anoten en una hoja para comentarlas en grupo.
SITUACIÓN 1:
SITUACIÓN 2:
SITUACIÓN 3:
Al término de esta actividad pregunta ¿Cuándo es bullying? Y que marquen la
respuesta correcta con una x en cada uno de los incisos que tú les proporcionarás.
Este ejercicio será individual.
a) Para que se trate de bullying, estas situaciones deberían ocurrir:
( ) Una vez.
( ) Dos veces.
( ) Muchas veces.
b) Para que sea bullying, el niño, la niña o el grupo que agreden:
( ) Tienen intención de molestar.
( ) Lo hacen sin darse cuenta.
( ) Lo hacen como broma.
c) Se trata de bullying cuando el niño o niña que es molestado:
( ) No le afecta para nada ser molestado.
( ) Se siente mal, discriminado o humillado.
( ) Puede ignorar lo que le pase.
Respuestas:
a) Muchas veces; b) Tienen intención de molestar, c) Se siente mal,
discriminado o humillado.
Pide a los participantes que reflexionen sobre este problema actual. Por medio de
preguntas tales como: ¿han sido víctimas de bullying? ¿De qué manera han
resuelto conflictos con compañeros, primos y amigos?
Para concluir la sesión solicita que elaboren una cajita con palitos de madera
pegados con Resistol.
Luego le pedirás a cada integrante que escriban su nombre en un papelito y lo
depositen en una bolsa que tú tendrás y de la que tomarán uno, corroborando que
no sea el propio. Al final del taller le entregarás la cajita de los recuerdos, al
compañero o compañera que te haya tocado.
Para concluir la sesión les pedirás que formen un círculo y entre todos se den un
abrazo y los invitarás a la siguiente sesión.
Sesión 2
Bullying verbal, “El dolor de las palabras”
Da la bienvenida a los niños entusiastamente y coméntales sobre este tipo de
bullying y sus consecuencias. O léeles en voz alta el texto siguiente:
Este tipo de acoso es más fácil de infligir en los demás, es rápido y veloz, y
aunque no haya cicatrices visibles, en pocos segundos tu autoestima y
personalidad se pueden venir abajo por unas cuantas palabras ofensivas de
adolescentes sin valores o con problemas.
El bullying verbal se caracteriza por el uso constante de insultos, burlas o
generalmente apodos de muy mal gusto, esto causa un gran daño psicológico a la
persona de manera que afecta su comportamiento, llevándolo a aislarse de las
personas que los rodean por miedo a ser humillados.
Este tipo de maltrato usualmente se da con las personas de provincia o de bajos
recursos ya que llegan a recibir humillaciones por carecer de dinero.
Después de la lectura los invitarás a realizar comentarios sobre lo leído y si saben
de algún caso de bullying verbal. Realizarán la actividad: “Atención al semáforo”
(da una copia por participante), que consiste en:
LOS COLORES DEL SEMÁFORO NOS
SEÑALAN ALGO. EL ROJO ES PELIGRO;
EL AMARILLO, ATENCIÓN; Y EL VERDE,
PERMITIDO. VAMOS A USAR ESTE CÓDIGO
PARA EL BULLYING. LOS COLORES DEL SEMÁFORO NOS
SEÑALAN ALGO. EL ROJO ES PELIGRO;
EL AMARILLO, ATENCIÓN; Y EL VERD
Luego del ejercicio de identificación, siéntalos en círculo y pregúntales ¿cuántos
casos de bullying encontraron? Posteriormente pídeles que escuchen la siguiente
lectura en voz alta.
Actividad de lectura
“El orejón”
Este cuento fomenta la autoestima y la tolerancia. Dirigido a los niños que sufren
bullyIng. Escrito por Álvaro Jurado Nieto, (Colombia).
Era su segundo día de clases en el "Jardín Arco Iris". Henry se sentó en el primer
pupitre del salón, del lado de la ventana, como le recomendó su mamá.
"Buenos días niños" dijo alegremente la profesora Mily. "Hoy vamos a estudiar
algunos animales. Comenzaremos con el asno, ese animal tan útil a la humanidad,
fuerte, de largas orejas y…"Como Henry " la interrumpió una voz, salida de la
parte de atrás del salón. Muchos niños comenzaron a reír ruidosamente y miraban
a Henry. "¿Quién dijo eso?" preguntó la profesora, aunque sabía bien quién lo
había dicho.
"Fue Quique", dijo una niña señalando a su lado a un pequeñín pecoso de 5 años.
"Niños, niños", dijo Mily con voz enérgica y poniendo cara de enojo. "No deben
burlarse de los demás. Eso no está bien y no lo voy a permitir en mi salón".
Todos guardaron silencio, pero algunas risitas se oyeron todavía en varias partes.
Un rato después una pelota de papel golpeó la cabeza de Henry. Al voltear no vio
quién se la había lanzado y nuevamente algunos se reían de él. Decidió no hacer
caso a las burlas y continuó mirando las láminas de animales que mostraba Mily.
Estaba muy triste pero no lloró.
En el recreo Henry abrió su lonchera y comenzó a comerse el delicioso bocadillo
de guayaba con yogur que su mamá le había metido. Dos niños que estaban
cerca le gritaron: "orejón, oye orejón, no comas tanto que va a salirte cola como un
asno" y echaron a reír. Otros niños a su alrededor lo miraron y tocando sus
propias orejas, sonreían y murmuraban. Henry entendió por primera vez, que de
verdad había nacido con sus orejas un poco más grandes que las de los demás.
"Como su abuelo Manuel" le había oído decir a su papá una vez, pero no entendió
a qué se refería. “Ahora si lo sé”, se dijo. De pronto se escucharon gritos desde el
salón de música, del cual salía mucho humo.
Henry se acercó y vio a varios niños encerrados sin poder salir, pues algún niño
travieso había colocado un palo de escoba en los cerrojos. A través de los vidrios
se veían los rostros de los pequeños llorando, gritando y muy asustados. Dentro
algo se estaba quemando y las llamas crecían rápidamente. Los profesores
estaban reunidos en la parte de atrás del colegio y no se habían dado cuenta del
peligro y ninguno de los niños se atrevía a hacer nada.
Henry sin dudarlo un segundo, dejó su lonchera y corrió hacia la puerta del salón,
y a pesar del humo y del calor que salía de ella, agarró la escoba que la trababa y
la jaló con fuerza. Los niños salieron de prisa y todos se pusieron a salvo.
Henry quedó como un héroe.
Los profesores que venían corriendo al sentir los ruidos, lo abrazaron y elogiaron
su valor. Los niños que se habían burlado de él por sus orejas estaban apenados.
En casa, Henry contó todo lo sucedido a su familia, por lo que todos estaban
orgullosos de él. Al día siguiente, ningún niño se burló de Henry. Habían entendido
que los defectos físicos eran sólo aparentes, pero en cambio el valor de Henry al
salvar a sus compañeros era más valioso y digno de admirar.
Al concluir la lectura pídeles que mediten sobre lo leído y den su punto de vista.
Actividad creativa
Solicita a los participantes que respondan por escrito en una hoja blanca las
siguientes preguntas:
¿Describe las características de un buen amigo?
¿Indica cómo demuestras que eres amigo de alguien?
¿Crees que es importante tener amigos? ¿Por qué?
¿Crees que tienes cualidades para ser un buen amigo? ¿Cuáles son y qué otras
quisieras tener?
Recoge las hojas y lee varias de ellas al azar, sin decir el nombre del participante.
En sesión plenaria, abre un debate sobre las ideas expuestas.
Maneja una reflexión sobre "lo que yo puedo hacer hoy, para comenzar a darme la
alegría de ser amigo, y empezar a sembrar esta alegría en mí, en la familia y con
amistades".
Pide a los participantes que también reflexionen, sobre cómo pueden ser mejores
amigos y que escriban la frase, sobre la amistad, en una pulsera de foamy que
realizarán. Ejemplo: El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos, Los
amigos son la familia que se escoge, Una persona sin amigos es como si viviera
en el desierto, La amistad es una igualdad armónica. Y después depositaras en la
cajita de los recuerdos.
Recorta un pedazo de foamy de aproximadamente 1.5 cm. de ancho y de largo 20
cm., con unas tijeras redondearás los extremos y realizarás un corte donde entrará
el botón que previamente cosiste en el otro extremo de la pulsera.
Al terminar la actividad pide que anoten y lean los 10 puntos para evitar el bullying
verbal y que reflexionen y comenten en una plenaria, pero antes léeles lo
siguiente.
Muchas personas dicen que el
bullying físico es el peor. Sin
embargo, el verbal es igual que el
abuso físico. Este tipo de bullying
te hace ver como una persona
débil mientras que el bully, el
agresor, parece una persona fuerte
y dominante.
1. ¡Evita al bully cueste lo que cueste! Toma otro camino si piensas que éste
quiere acercarse a ti.
2. Ignora al bully. Aunque es difícil ignorar los insultos, rumores y comentarios
de otras personas, si disimulas que no te afectan, el bully perderá la
confianza en sí mismo y el poder que tiene sobre ti. Si el bully no deja de
molestarte, habla con un profesor o con tus padres.
3. Toma en cuenta que los bullies suelen incitar a tus amigos a unirse a la
“diversión”. Haz que el bully se vea débil en frente de sus amigos
ignorándolo por completo.
4. Avísale a un maestro, a tus padres o a un adulto en quien confíes, si este
es constante. ¡Si no lo haces, el bully te molestará incluso más!
5. Siempre sé educado. Si te pones agresivo, podrías provocar al bully a que
te agreda físicamente y podrías meterte en problemas con tus padres o con
la escuela. Es más, si lo enfrentas de manera civilizada, la gente lo verá a
él como un inmaduro.
6. No hagas caso a los rumores. No te molestes en decirles a todos que el
rumor no es verdad. Si haces esto, la gente puede pensar que escondes
algo.
7. Aléjate del bully si éste te insulta en la cara, para hacerlo ver como una
persona débil. Si el insulto duele mucho, retírate para poder lidiar con ello
en otro momento.
8. Cuéntale a alguien sobre cómo te sientes. Si no tienes amigos cercanos,
habla con el psicólogo de tu escuela. Si no puede resolver el problema, al
menos te dará algunos consejos o ayudarte a salir adelante.
9. Si el abuso continúa, habla con tu director para que él lo haga con el bully.
10. Después de que pase todo, ¿por qué no intentas actuar de manera
amistosa con el bully? Aunque puede parecerte raro, puedes intentar
mejorar la situación así. No vale la pena ser enemigos de por vida. Por
ejemplo, puedes decirle algo como “Hola, ¿cómo estás? Mira. Siento
mucho que tuve que acusarte con el director, ¿pero estaba pensando si
podríamos ser amigos?”. Si no puedes decírselo en persona, entonces
escribe una carta y dásela. Cuando la lea, se dará cuenta de cuán malo ha
sido contigo y tal vez empiece a actuar de manera más amigable.
Da las gracias por su asistencia e invítalos para el día siguiente. Motívalos a ser
mejores amigos.
Sesión 3
Bullying físico “Golpe avisa”
Da una cordial bienvenida a los participantes y pide que tomen asiento, para que
leas o comentes sobre el bullying físico. Éste es el más común, incluyendo
acciones y conflictos como peleas, hurtos, palizas, golpes, zancadillas o incluso
pequeñas acciones que puedan hacer daño a la víctima que lo padece, además
de provocar presión, inseguridad y/o temor.
Incluye toda acción corporal como golpes, empujones, patadas, formas de
encierro, daño a pertenencias, entre otros.
Se identifica porque suele dejar huellas corporales. Conforme a la edad y el
desarrollo aumentan las agresiones se vuelven más violentas y peligrosas (sobre
todo en varones) y con una intencionalidad más explícita.
Aquí son muy comunes las acciones humillantes, como meter la cabeza de la
víctima en la taza del inodoro y tirar de la palanca, jalar la pretina de prendas
íntimas, tirarlo en los botes de basura, quitarle los pantalones o subirle la falda, en
el caso de las niñas. Los tocamientos sexuales no deseados son un problema
común para las mujeres, sobre todo las que se han desarrollado más rápido en
comparación con otras de su edad y que llaman más la atención de los chicos.
Los malos tratos cobran mayor intensidad y pueden llegar a resultar peligrosos
cuando los muchachos mayores combinan con ideologías de odio, como sucede
con los homofóbicos que se dedican a perseguir homosexuales reales o
supuestos (amanerados). Con el tiempo es probable que hagan su aparición las
armas blancas y algunas veces las de fuego.
Afortunadamente es fácil identificar si alguien ha sido maltratado físicamente, pues
digamos que es mucho más visible que el acoso verbal que aunque sume al
acosado en una melancolía, los golpes pueden saltar a la vista. Pero también hay
casos en los que el acosador sabe dónde pegar y no deja una marca visible.
Al finalizar la lectura o tu comentario, pídeles que manifiesten qué tan grave es el
bullying físico. Al concluir repárteles un papelito con una palabra escrita que tiene
que ver con buen o maltrato, para que se lo coloquen en la frente. Ejemplos:
Buen trato
1. El acto más pequeño de amabilidad vale más que la intención más grande,
Khalil Gibran.
2. Haz el bien. Da lo mejor de ti. Trata a otros como te gusta que te traten a ti,
Lou Holtz.
3. Intenta siempre tratar un poco mejor a las personas de lo que es necesario,
J.M. Barrie.
4. Nunca pierdas la oportunidad de tratar bien a alguien, William Makepeace
Thackeray.
5. En lugar de amar a tus enemigos, trata a tus amigos un poco mejor, E. W.
Howe.
6. Respeta a otros y otros respetarán a ti, Confucio.
7. La distancia más corta entre dos personas es una sonrisa, Víctor Hugo.
8. Se amable, porque todo el mundo está pasando momentos difíciles, Platón.
9. El buen trato infantil es la primera característica por la que todo país debe
definirse, Autor desconocido.
10. No esperes que la gente te trate algo mejor de lo que te tratas a ti mismo,
Bo Bennett.
11. Si quieres que otros sean felices, practica la compasión. Si quieres ser feliz,
práctica la compasión, Dalai Lama.
12. La amabilidad es un lenguaje que los sordos pueden escuchar y los ciegos
pueden ver, Mark Twain.
13. No hay nada tan recompensante como hacer a la gente darse cuenta de
que son valiosas en este mundo, Bob Anderson.
Maltrato
1. Ante las atrocidades tenemos que tomar partido. El silencio estimula al
verdugo, Ana Isabel Gutiérrez.
2. A las personas que sufren violencia psicológica les cuesta mucho más
superar los hechos que la violencia física, Elie Wusel.
3. La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve, Isaac
Asimov.
4. Cuando maltratas a alguien, o a un animal, dejas de ser persona, Autor
desconocido.
5. La mano que pega es la misma que acaricia, Autor desconocido.
6. Los humanos razonamos no violentamos Autor desconocido.
Ahora explícales que cuando digas ¡Acción! todos y todas comenzarán a moverse
por el espacio designado y no paran hasta que oigan la palabra ¡Alto!
En ese momento han de pararse, como estatuas, y leer el papelito de la persona
que tengan más cercana.
Si valoran que sus conceptos tienen relación se juntarán dándose la mano para ir
formando una cadena de tratar bien o tratar mal. Esto se repetirá hasta que todos
los participantes pertenezcan a una u otra cadena. Cuando estén formados los
dos grupos, se colocan frente a frente y se les propondrá alguna de las siguientes
tareas.
Cada participante explica el significado de su concepto y pone un ejemplo de la
vida cotidiana. El subgrupo que forma cada cadena construye una definición de
maltrato o de buen trato.
Al concluir pide a los participantes que tomen asiento para escuchar la lectura en
voz alta que tú realizarás.
Actividad de lectura
“El chico omega” de César Mallorquí
¡Ring-ring…! Vamos, vamos, espabílate, está sonando el despertador. Arriba,
dormilón, abre los ojos y mira por la ventana; comienza un nuevo día y la mañana
es espléndida. Anda, no seas holgazán y sal de la cama; piensa que hoy es el
primer día del resto de toda tu vida y cualquier cosa puede suceder, pues el
mundo está lleno de promesas. Te incorporas y te sientas en la cama con los ojos
todavía abotargados por el sueño; durante unos segundos sientes una punzada de
angustia por haberte despertado, pero ese dolor, ese taladro sordo que te perfora
por dentro, desaparece poco a poco sumido en la resignación. Un nuevo día, sí,
un día en el que todo es posible. Te levantas, te duchas, te pones el uniforme del
colegio, desayunas en la cocina, recoges la mochila con los libros y te despides de
mamá con un fugaz beso.
Que pases un buen día, dice ella, sonriendo. Un buen día... como ayer, como
mañana, como siempre. Sales a la calle; la mañana es soleada pero fría, las
personas que pueblan las aceras deambulan con prisa, como si todos llegaran
tarde a algún sitio. Te arrebujas en el chaquetón y metes las manos en los
bolsillos para protegerlas del frío, echas a andar hacia el colegio; sólo está a seis
manzanas de distancia, apenas diez minutos de tranquila caminata. Miras el reloj
que preside la torre de una iglesia: marca las nueve menos cinco, faltan quince
minutos para que empiecen las clases.
Automáticamente, casi sin darte cuenta, comienzas a caminar más despacio; si
llegas demasiado pronto, te encontrarás a tus compañeros en el patio, y eso no es
bueno, ¿verdad?, no, no, no, nada bueno, así que no corras, tranquilo, arrastra los
pies, procura retrasar al máximo el momento de la llegada. Las nueve en punto...
Las nueve y cinco.
Cruzas el viaducto que salva un desnivel entre dos calles; ya vez el colegio, ahí
está, frente a ti.
Conforme te acercas, un nudo se va formando en tu estómago y sientes ganas de
darte la vuelta y alejarte corriendo, perderte en las calles, desaparecer, pero sabes
que no puedes, sabes que cadenas invisibles te atan a tu deber, y tu deber es ir al
colegio, estudiar, formarte, y aguantar, y aguantar, y aguantar, soportar lo
insoportable. Ya está, has llegado.
El patio se encuentra casi desierto, buena suerte; cruzas la verja y echas a andar
hacia el edificio del colegio. De pronto, escuchas a tu espalda un repique de pasos
acelerados; son tres compañeros tuyos que llegan corriendo para no retrasarse. Al
pasar a tu lado, uno de ellos te da un doloroso palmetazo en la nuca; los otros dos
se ríen y escupen algún comentario hiriente.
Bajas la mirada y sigues caminando en silencio; hoy no vas a llorar, te dices
apretando los dientes, no, no llorarás Ellos pasan de largo –el eco de su carrera
reverberando en los pasillos– y tú, con la mirada fija en el suelo, subes las
escaleras, cruzas el umbral y te adentras en un largo corredor jalonado de aulas.
El vocerío de los chavales te llega amortiguado por los tabiques. Entras en clase.
El profesor ya ha venido y los alumnos se están sentando. Dejas el chaquetón en
una percha y te diriges a tu pupitre, que se encuentra al fondo del aula, en una
esquina.
Cuando estás a punto de llegar, alguien te pone la zancadilla y das un traspié,
pero logras no caerte. Un ramillete de risas florece a tu alrededor.
Te sonrojas e intentas tragar saliva, pero tienes la boca seca. Encajas la
mandíbula –hoy no vas a llorar, no– y te sientas, y sacas el libro de ciencias
naturales, y lo pones sobre el pupitre, y pierdes la mirada esquivando los ojos de
los demás. La clase se inicia.
El profesor comienza a hablar acerca de los animales sociales. Los lobos son una
especie social y su comportamiento está en gran medida condicionado por las
relaciones con otros miembros de su raza. Su forma usual de organización es la
manada, un grupo más o menos amplio de ejemplares regido por una severa
pauta jerárquica.
Así pues, cada miembro de la manada posee un diferente grado de estatus que
determina su acceso al alimento y a la reproducción. Los rangos se establecen
mediante una serie de luchas y enfrentamientos rituales en los que realmente
pesa más el carácter y la actitud que el tamaño o la fuerza. Cada manada tiene
dos líderes claros: el macho alfa y la hembra alfa, que guían los movimientos del
grupo y tienen preeminencia sobre los demás a la hora de alimentarse, procrear y
criar a sus camadas. Por debajo de los líderes se encuentra el macho o la hembra
beta, que sólo muestra obediencia a los alfas, y así sucesivamente.
En ocasiones, existe un rango marginal llamado omega. El lobo omega ocupa el
último puesto de la manada y es el blanco de todas las agresiones sociales
Víctima del desprecio de sus congéneres, el lobo omega adopta una actitud de
sumisión permanente y puede acabar abandonando el grupo para convertirse en
un lobo solitario. Las diez y cinco, acaba la clase; en medio del alboroto de los
alumnos, el profesor de naturales se va, y entra el de matemáticas.
Cincuenta y cinco tediosos minutos después, concluyen los números y comienza
la clase de lengua. La profesora te pregunta y tú, entre titubeos, contestas
erróneamente; tus compañeros se ríen. De ti. Una vez más. No importa, estás
acostumbrado. Las doce menos cinco; suena el timbre que marca el comienzo del
recreo. Los alumnos abandonan en tropel el aula, pero tú lo haces despacio, sin
prisa, porque sabes que nada ni nadie te espera.
Sales al patio, te diriges a un rincón, te sientas en el suelo, con la espalda
apoyada contra un muro, y contemplas a los demás. Nadie te va a pedir que
juegues al fútbol, nadie se va a acercar a ti para charlar; con suerte, ni siquiera se
meterán contigo.
Es el vacío absoluto, el aislamiento total. Incluso aquellos que nunca te han hecho
nada se mantendrán alejados, pues hablar contigo es caer muy bajo, así que se
limitarán a ignorarte. En cierto modo, este es el peor momento del día, ¿verdad?,
cuando durante el recreo ves a tus compañeros jugar y reírse.
Entonces, la soledad se abate sobre ti como una losa y sientes una tristeza
enorme consumiéndote por dentro, y te preguntas por qué, qué les has hecho tú
para que te traten así, pero eso da igual, chico omega; puede que seas más bajo,
o más gordo, o más tímido, o más torpe, no importa; lo único que cuenta es que
eres distinto y eres más débil. Ese es tu pecado y ellos son el castigo. Las doce y
cuarto, termina el recreo. Las dos siguientes clases —música y plástica—
transcurren sin incidentes y llega la hora de la comida.
Te diriges al comedor junto con el resto de los alumnos y te sitúas al final de la
cola; cuando llega tu turno, coges la bandeja con la comida y te sientas a una de
las mesas, en una esquina, casi en el borde del banco corrido, lejos de los demás.
Nadie te habla mientras coméis, nadie se acerca a ti, ni siquiera te miran. Hay
cientos de chicos rodeándote, pero estás solo.
Cuando llegas al postre, coges un poco de flan con la cuchara, te lo llevas a la
boca y lo escupes al instante; alguien le ha echado sal. Escuchas unas risas, pero
no miras a nadie; bebes un largo trago de agua y el sabor salado se desvanece.
El amargo, no; ese se queda, siempre está ahí. Después de comer, todo el mundo
va al patio. Tú te diriges a un rincón, detrás de la cancha de baloncesto, donde
nadie pueda verte, y permaneces ahí sin hacer nada, sin pensar en nada, porque
pensar duele. Las tres y veinticinco; regresáis al aula y comienza la clase de
ciencias sociales, y luego, a las cuatro y veinte, la última del día, inglés.
A las cinco y cuarto suena el timbre que marca el final de las clases. Carrera; tú,
por el contrario, permaneces sentado, guardando muy despacio los libros y los
cuadernos en la mochila, hasta que el aula se queda vacía, y entonces te sales al
corredor con la mochila en las manos.
Pero si querías pasar inadvertido, te has equivocado, pues en el pasillo; no
estaban esperándote, sencillamente se habían quedado charlando, pero tú has
aparecido de repente y la tentación es demasiado fuerte como para dejarla correr.
Al pasar por su lado, uno de los alumnos le da un manotazo a tu mochila y la tira
al suelo.
Te agachas para cogerla, pero el chico le da una patada y se la pasa a otro, como
si fuera un balón, y así una y otra vez, tú corriendo de un lado a otro en medio de
las risas y las burlas de los demás, y la mochila de pie en pie, de patada en
patada.
De pronto, uno de los golpes hace que un libro, el de ciencias naturales, caiga al
suelo. Logras recuperar la mochila y te agachas para coger el libro, pero uno de
los chicos le da un puntapié y el libro sale despedido por el aire, con la cubierta
desprendida y varias hojas rotas. Una de ellas planea lentamente y cae a tus pies;
en la hoja puede verse la foto de un lobo.
De repente, te quedas sin fuerzas, vacío, demolido. Con la vista fija en la foto,
dejas caer los brazos y la mochila, y luego alzas la mirada hasta encontrar los ojos
de uno de los lobos, que está riéndose a carcajadas de ti, y lo contemplas sin ira,
sin resentimiento, sólo con infinita tristeza y con una muda pregunta titilando en
tus pupilas: ¿por qué…? Poco a poco, la risa se congela en las fauces del lobo; su
mirada vacila y la aparta de ti, se da la vuelta. Venga, vámonos, dice; que le den a
este friki, y se aleja en dirección a la salida sin atreverse a volver la vista atrás.
Todavía riéndose, los demás lobos lo siguen.
Cuando desaparecen de tu vista, te agachas y recoges los maltrechos restos del
libro, y los ordenas con cuidado, como si atendieras a un enfermo, y los vuelves a
meter en la mochila, y entre tanto encajas la mandíbula y aprietas los labios,
porque no vas a llorar, hoy no, chico omega, no llorarás. Te pones la mochila a la
espalda, recorres el desierto pasillo con la mirada perdida y cruzas el patio; aún
queda gente jugando en las pistas de deportes, o remoloneando junto a la
entrada, pero nadie te mira y tú no miras a nadie. Sales a la calle y echas a andar
de regreso a casa; no piensas en nada, no sientes nada.
Al llegar al viaducto, sin saber por qué, te detienes, te apoyas en la barandilla y
miras hacia abajo; debes de estar a unos diez metros de altura sobre la calle. El
tráfico ruge a tu alrededor. Durante largos segundos, no haces nada más que
contemplar el vacío que se abre ante ti, con la mente desconectada y el corazón
anestesiado, pero lentamente las imágenes y los recuerdos vuelven a ti, y
regresan con más fuerza que nunca la tristeza y la soledad, y te preguntas por qué
no le gustas a nadie, por qué te desprecian tanto los demás; entonces piensas que
puede que tengan razón, que a lo mejor eres una mierda, que quizá te mereces
ese desprecio porque no vales nada. ¿No sería más sencillo acabar con todo de
una vez, poner fin para siempre al dolor y la soledad?
Es fácil, piensas, bastaría con saltar por encima de la barandilla y dejarme caer...
De repente, apartas la mirada del vacío, y las lágrimas, que hasta ahora habías
logrado mantener a raya, se agolpan en tus ojos como una inundación.
Y echas a correr al tiempo que lloras, y corres con todas tus fuerzas, corres,
corres, corres huyendo de ti mismo, porque te das miedo; y cuando finalmente
llegas al parque que está junto a tu casa, te dejas caer exhausto en un banco,
ocultas el rostro entre las manos y ahí permaneces un buen rato, el punteo de los
jadeos mezclándose con el susurro de los sollozos.
Unos minutos más tarde, cuando se agota el manantial de las lágrimas, te enjugas
los ojos con la manga del chaquetón, te aproximas a una fuente, te lavas la cara ydas una vuelta sin rumbo fijo para que las huellas del llanto se desvanezcan,
porque no quieres que tu madre te pregunte nada.
Regresas a casa y besas a mamá. ¿Qué tal el día?, dice ella, y tú respondes: Muy
bien. Luego, aunque no tienes hambre, meriendas, y te vas a tu cuarto para
estudiar, pero no puedes concentrarte.
Nunca puedes concentrarte. Llega papá del trabajo y lo saludas, y poco después
cenáis los tres juntos, y ves un rato la televisión, pero estás distraído y te cuesta
seguir el hilo de los programas, así que te despides de tus padres, te lavas los
dientes, vas a tu dormitorio, te pones el pijama, te acuestas y apagas la luz.
Tardas mucho en conciliar el sueño, pero poco a poco logras ir sumiéndote en la
inconsciencia.
Este es el mejor momento del día, ¿verdad?, porque cuando duermes no sientes
nada y quizá sueñes que no estás solo, así que cierra los ojos, chico omega,
refúgiate en el sueño, pobre niño herido, porque allí los lobos no podrán atraparte.
¡Ring-ring...! Vamos, vamos, perezoso, está sonando el despertador. Levántate,
dormilón; amanece un nuevo día, un día cargado de promesas, un día luminoso
donde todo puede ocurrir. Un día más en el infierno.
Al finalizar la lectura pídeles que hagan comentarios sobre ésta, posteriormente
les explicarás la forma de elaborar un comic sobre el bullying físico, siendo el
personaje principal su compañero que les tocó al inicio.
Actividad creativa
Creación de cómic: proporciónales una hoja tamaño oficio, que cortarán por la
mitad a lo largo, después la dividirán en seis partes que serán tus páginas para el
comic, a la primera y última página les pegarás un pedazo de foami, que servirán
como pastas, pon el título. Coméntales que es importante que tengan en cuenta
que un comic es muy libre en todas sus formas y contextos.
Ejemplo:
Al terminar, lo depositarán en su cajita de los recuerdos, los despedirás e invitarás
a la siguiente sesión.
Sesión 4
Ciberbullying, “Cámara indiscreta”
Agradece a los participantes su asistencia a esta nueva sesión y pregúntales si
saben ¿Qué es el ciberbullying? Después léeles o comenta lo que a continuación
se anexa.
El ciberbullying es el uso de los medios telemáticos (Internet, telefonía móvil y
videojuegos online principalmente) para ejercer el acoso psicológico entre iguales.
No se trata aquí el acoso o abuso de índole estrictamente sexual ni los casos en
los que personas adultas intervienen.
¿Cómo se manifiesta el ciberbullying?
Las formas que adopta son muy variadas y sólo se encuentran limitadas por la
pericia tecnológica y la imaginación de los menores acosadores, lo cual es poco
esperanzador. Algunos ejemplos concretos podrían ser los siguientes:
Colgar en Internet una imagen comprometida (real o efectuada mediante
fotomontajes) datos delicados, cosas que pueden perjudicar o avergonzar a
la víctima y darlo a conocer en su entorno de relaciones.
Dar de alta, con foto incluida, a la víctima en la Web donde se trata de votar
a la persona más fea, a la menos inteligente… y cargarle de puntos o votos
para que aparezca en los primeros lugares.
Crear un perfil o espacio falso en nombre de la víctima, en redes sociales o
foros, donde se escriban a modo de confesiones en primera persona entre
otros.
Algunos casos de ciberbullying:
Una niña de 10 años creó un exitoso grupo en Facebook para humillar a una
compañera de clase
Romina Perrone, estudiante de 10 años en un colegio bonaerense, tuvo que sufrir
que una compañera de clase crease un grupo en Facebook dando razones para
odiarla. Llegó a sumar más de cinco mil fans y pese a los esfuerzos de la madre
de Romina, Facebook se negaba a eliminarlo.
Atacaron la dignidad de un compañero en Tuenti
Un joven fue condenado en Sevilla a pagar una multa de 100 euros por colgar en
su perfil de la red social online Tuenti,
un fotomontaje de un compañero de
clase
con
el
que
provocó
deliberadamente
comentarios
despectivos hacia la víctima por parte de sus compañeros de bachillerato.
Además, el condenado contribuyó en primera persona a dichos comentarios a
través de los chats que sostuvo con sus compañeros. Junto a este joven, mayor
de edad, varios compañeros de clase, menores, fueron condenados a trabajos en
favor de la comunidad.
A parte de ciberbullying existen otros temas relacionados como ciberviolencia de
género que es la violencia contra las mujeres, en muchos casos adolescentes. Es un
problema que ha encontrado en Internet un nuevo contexto y formas para su desarrollo.
Más allá del ciberacoso sexual y otros tipos de violencia sexual digital.
La victimización de las mujeres online, cobra especial relevancia impulsada por
dos características adicionales que presenta la Red. La facilidad para hacer daño,
ayudada por un alto grado de impunidad y las dificultades para mantener la
privacidad.
El contacto permanente con la víctima, en forma de control, que el agresor puede
mantener de manera especial con la popularización de smartphones, redes
sociales y Apps de mensajería instantánea.
Desde 2010, PantallasAmigas presta especial atención a este fenómeno que se
manifesta cada vez con mayor frecuencia y desde edades más tempranas.
Otro sería, Sexting, una práctica de riesgo, La práctica del sexting está
experimentando un constante aumento y, como práctica de riesgo, es el origen de
numerosos problemas. Estos problemas pueden ser legales, especialmente
cuando hay niños y niñas implicados, relacionados con la privacidad o el derecho
a la propia imagen, con el ciberbullying, con el ciberacoso sexual e incluso con la
sextorsión.
Como vemos el sexting puede provocar la sextorsión, que tiene su origen en el
chantaje realizado a partir de la posesión por parte del chantajista de una imagen
íntima. Su finalidad suele ser la obtención de dinero, el dominio de la voluntad de
la víctima o la victimización sexual de la misma (muy común en los casos de
Internet grooming o de ciberviolencia de género).
Grooming o ciberacoso sexual
El ciberacoso sexual a niños, niñas y adolescentes, también conocido como
Internet grooming o child grooming es un problema en aumento. Esto se debe a la
facilidad de comunicación que permite Internet y la dificultad para la supervisión
parental de la vida digital, factores ambos que posibilitan que los acosadores
tengan medios para actuar.
Las actitudes valientes son uno de los mejores remedios contra los abusos y el
acoso. Pide a los participantes que expongan sus puntos de vista sobre lo leído o
comentado. Al concluir siéntalos en círculo e indícales que pongan atención a la
siguiente lectura en voz alta.
Actividad de lectura
Zaira
Zaira notaba cómo su corazón comenzaba a latir al compás de sus pasos...ahora
más rápido... ahora mucho más rápido. Parecía que no era capaz de controlar ni
su corazón ni su miedo No entendía qué estaba ocurriendo ni qué estaba pasando
con su vida. Siempre. Había sido una niña normal, sin problemas. Y ahora, a sus
15 años, su vida era un caos y lo peor es que no lograba comprender el porqué.
No era una chica excesivamente abierta, pero sí se podía decir que tenía amigas y
sus compañeras de clase hasta hace un año, eran buenas compañeras de clase.
La cosa cambió cuando llegó nueva al colegio, Ainoa. Era una niña líder en todos
los aspectos. Le gustaba llamar la atención y acaparar todas las miradas por el
motivo que fuera. Ainoa llegó al nuevo colegio pisando fuerte, demasiado
fuerte....y pronto se hizo la líder de la clase. Por supuesto, era una chica muy lista,
y los profesores poco intuían de lo que detrás de esa mirada tierna y dulce se
escondía.
Todo comenzó una mañana en la que Zaira estaba en el baño del colegio, y la
puerta estaba estropeada, por lo que apoyó el pie para que nadie entrara y poder
hacer sus necesidades sin ser vista. Pero...cuándo estaba sentada en la taza del
wáter, la puerta se abrió de golpe y móvil en mano estaba allí Ainoa con un grupo
numeroso de chicas, que habían entrado en silencio. Zaira, comenzó a subirse su
ropa interior y sus pantalones apresuradamente muy nerviosa, pero la escena se
estaba grabando con el móvil y las risas ya eran estridentes.
Ese fue el comienzo del acoso a Zaira. Las imágenes grabadas fueron de móvil en
móvil por todo el colegio. Era el hazme reír de todo el mundo. Pero era sólo el
comienzo y Zaira estaba muy lejos de saberlo. No contó nada en casa, por miedo
a que también se rieran de ella. Y ese fue su gran fallo.
Ainoa, sabedora de que Zaira no iba a hacer nada, comenzó a hacerle la vida
imposible, era motivo de mofa por cualquier cosa que hiciera. Un día, iba para el
colegio y de pronto le aparecieron un montón de chicas. Le hicieron un círculo y la
pusieron en el medio. Le dieron vueltas como a una peonza, la empujaron de un
lado al otro y de unas manos a otras... Zaira aterrada comenzó a vomitar y las
risas y las burlas eran todavía más escandalosas. Cuánto más miedo ella tenía...
las otras más se reían y más parecían divertirse.
Cuándo se aburrieron, la dejaron tirada en el suelo en el medio de sus vómitos y
de sus orines, y se fueron para el colegio, con cara de niñas dulces y buenas,
mientras Zaira permanecía tirada en el medio de la acera sin saber qué hacer. Ese
episodio por supuesto también fue grabado y fue de móvil en móvil.
Cada día de clase era un sufrimiento y cada día que amanecía era una pesadilla.
Zaira no encontraba motivos por los que salir adelante y afrontar el nuevo día. Sus
pensamientos eran cada día más negros y sus motivos para seguir adelante eran
nulos. Sólo veía problemas a los que no encontraba solución, Hiciera lo que
hiciera estaría siempre Ainoa amargándole la vida. Hundida y abatida se enfrentó
de nuevo a su día de clase y fue uno de los peores.
La hicieron ir al cuarto de baño y recibió golpes por todas partes entre risas y
jolgorios... entre móviles grabando y patadas en el estómago. Era el peor día de
su vida. Cuándo se cansaron, la dejaron tirada en el suelo y se retiraron para
asistir a clase, no sin antes advertirle que a la más mínima palabra volverían por
ella. Pero aunque Zaira se equivocó desde el principio en no contar nada ni a su
familia ni en el colegio, un ángel blanco se le iba a presentar en su vida y le iba a
poner las cosas más fáciles. Se abrió de pronto la puerta del baño y entró una
chica, un curso anterior al de ella. La miró con cara de pena y la ayudó a
levantarse en silencio. Le arregló la ropa y le dio la mano. Me acaba de llegar un
video tuyo.... te lo grabaron las de tu clase...mi padre es policía. Vamos a
llevárselo.
Zaira no quería problemas, pero su nueva y mejor amiga, Sonia, era la que en
estos momentos llevaba la voz cantante en su vida y ella necesitaba que alguien
la ayuda... que alguien la guiara y le dijera que tenía que hacer, ya que sus
pensamientos se estaban convirtiendo en algo muy oscuro y le venían cosas a la
cabeza que ella no quería hacer pero no veía otra salida. Pero sí la había. Sonia
sabía que lo peor que podía hacer era quedarse callada y tomó las riendas en la
vida de Zaira. El video fue visto por el padre de Sonia y ahí empezó el calvario
para Ainoa y su pandilla. Fueron expulsadas del colegio, con una orden de
alejamiento. No se podían acercar a Zaira. La noticia salió en los periódicos y
aunque los nombres no se podían poner por ser menores de edad, todo el mundo
sabía quiénes eran las culpables de amargarle la vida. La noticia corrió como la
pólvora... en las radios... en la televisión... en el telediario... Zaira, pensaba que
gracias a que Sonia se había presentado a tiempo en su vida, podía contar lo
ocurrido.
Zaira y Sonia fueron amigas el resto de sus días. Zaira, estudió una carrera
volcada en la ayuda al prójimo, pensaba que gracias a su amiga ella ahora era
feliz y necesitaba ayudar a los demás igual que habían hecho con ella. Ainoa y su
grupo, no se volvieron a acercar a ella. La vida las llevó a todas por diferentes
caminos. Zaira puede decir ahora que es feliz y que su felicidad se la debe en una
parte muy grande a su amiga, que ese día se presentó y le tendió una mano.
Ahora con el tiempo, se daba cuenta de su equivocación... tenía que haberlo dicho
en casa... a los profesores.... ese acoso habría parado. Aprendió la lección y ahora
pretendía enseñársela a mucha gente que como ella, pasaban por esa situación.
Ante las múltiples noticias en los periódicos relacionados con este tema, decidí
escribir este relato que puede ser idéntico al que cualquier niño esté pasando en
estos momentos. Por supuesto... como digo siempre... todo es de mi invención,
nada es sacado de la vida real, aunque... no creo que la vida real de esos niños
sea muy distinta.
Al concluir con la lectura pide que hagan comentarios al respecto y pregunta qué
harían si se encontraran en una situación igual o similar. Al terminar invítalos a
realizar la siguiente manualidad.
Actividad creativa
Práctica funda para celular. Materiales: tela, fieltro, anilina del color que te agrade,
tijeras, hilo cáñamo, aguja de canevá.
Indicaciones: corta dos pedazos de tela a 11.5 x 6 cm, amarra la tela por la punta,
haciendo unos cuatro o cinco nudos coloca la tela con los nudos en un recipiente
con anilina deja la tela unos veinte minutos, retira la tela ábrela y veras el diseño
que has logrado, deja la tela abierta y espera a que seque.
Corta el fieltro a 1cm. menos que la tela, colócalo sobre la tela y dobla el
centímetro restante de tela sobre el fieltro, para finalizar unirás los cortes de tela y
fieltro, cociéndolos con el hilo cáñamo y así queda lista tu funda.
Al terminar indica que la guarden en la cajita de los recuerdos. Da las gracias e
invítalos a la siguiente sesión y que ellos a su vez, la hagan extensiva a sus
papás.
Sesión 5
Como prevenir el bullying
Da la bienvenida a los participantes y pídeles que realicen el siguiente ejercicio.
Une con flechas cada situación con su solución.
Une con flechas cada situación con su solución.
Al terminar el ejercicio revisa si sus respuestas fueron correctas, y pide que
escriban una o más soluciones para estas situaciones.
Agustín vio cómo un chico más grande molestaba a Santiago. / Se acercó a su
amigo para darle ánimo y acompañarlo a hablar con un maestro.
Desde que empezaron las clases, un grupo de compañeros se burla de Paula. /
Habló con sus padres y con sus maestros y maestras.
En la escuela de Lucía, un grupo de compañeras siempre deja de lado a otra
porque es muy tímida. Nunca le permiten jugar y se burlan de ella con frecuencia. /
5º grado organizó una campaña de afiches con mensajes para informar sobre el
bullying.
Daniela recibe agresiones a través de Internet: videos que le hacen sentir
vergüenza, insultos y burlas. También hacen correr rumores malos sobre ella. /
Eliminó aquellos contactos que la agreden y habló del tema con su padre y su
madre.
Al concluir pide a los participantes que realicen comentarios sobre el ejercicio, y
pide que pongan atención a la lectura en voz alta que realizarás o si prefieres
comentarlo.
Actividad de lectura
Organiza un círculo de lectura con el texto de prevención del bullying, de tal
manera que en cada uno de los subtítulos, motives a los participantes para que
hagan comentarios sobre lo que leíste.
En la familia
La familia es la principal fuente de amor y educación de los niños; a partir de ella
el niño aprende a socializarse basado en lo valores, normas y comportamientos
enseñados en casa; evitemos que nuestro hogar se convierta en un escenario
hostil, o por el contrario, demasiado permisivo, tenga por seguro que esto siempre
llevará a que los niños adquieran conductas agresivas.
Otro papel de la familia es estar informada constantemente, hay cursos en donde
se orienta a los padres; éstos se basan normalmente en el amor y la comunicación
entre padres e hijos, la observación para detectar inmediatamente cualquier
conducta anormal en el chico, estar al pendiente de las actividades de su hijo, la
existencia de límites y normas, así como el vigilar que se cumplan. Estos cursos le
dan atención especial a la inteligencia emocional, es decir, enseñan a los padres
como ayudarles a sus hijos a controlar sus emociones y comportamientos hacia
los demás, de tal manera que puedan convivir sanamente.
¿Cómo deben actuar los padres ante un hijo acosador?
o
o
o
o
o
o
Tienes y debes acercarte a tu hijo, platica con él.
Relacionarte más con los amigos de tu hijo y observa qué
actividades realizan.
Una vez que hallas creado un clima de comunicación y confianza
con tu hijo, preguntarle el porqué de su conducta.
Jamás debes usar la violencia para reparar el problema. Violencia
genera violencia, ¿Dónde está la solución? Tampoco culpes a los
demás por la mala conducta de tu hijo.
Nunca dejes de demostrarle amor a tu hijo, pero también debes
hacerle saber que no permitirás esas conductas agresivas e
intimidantes, deja muy claro además las medidas que se tomarán a
causa de su comportamiento y en caso de que continúe. Cuando se
detecta un caso así, los padres del niño deben ayudar a la escuela
para resolver el problema inmediatamente. Hable con los profesores,
pida ayuda y escuche todas las críticas que te den sobre tu hijo.
Manténgase informado de cómo la escuela está tratando dicho caso
y los resultados que se están obteniendo.
A través de la comunicación con tu hijo podrás darte cuenta de sus
gustos y aficiones, canaliza su conducta agresiva por ese lado; si por
o
o
ejemplo le gusta el fútbol inscríbalo en un club deportivo, si le gusta
tocar algún instrumento llévelo para que tome clases.
Crea un ambiente en tu hogar donde el chico se sienta con la
confianza de manifestar sus insatisfacciones y frustraciones sin
agredir. Enseñarle buenos modales.
Debes enseñarle a tu hijo a reconocer sus errores y a pedir disculpas
a quienes les haya hecho daño, elogia esas buenas acciones.
En la escuela
o
o
o
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o
o
o
o
La disciplina que se mantenga en el salón/escuela es fundamental
para la construcción de una buena conducta.
Es importante la supervisión de los alumnos dentro y fuera de los
salones.
Establecer claramente las reglas de la escuela y las acciones que se
tomarán.
Actuar rápido, directa en el caso de que se presente alguna
sospecha de bullying.
La escuela debe estar abierta a las quejas y sugerencias del
alumnado
Realizar conferencias para padres donde se pueda tratar temas
como bullying.
Adicionar o reforzar el tema de educación en los valores en el curso.
Los maestros pueden apoyarse en los alumnos para identificar casos
de acoso, deben ser muy inteligentes y saber quién puede darles
información valiosa.
¿Qué deben hacer los maestros?
o
o
o
o
o
o
Identificar a la víctima y el agresor.
Si ha detectado a la víctima, pregunte a los padres si el niño
presenta dificultad para conciliar el sueño, dolores de estómago,
pecho, cabeza, llanto constante.
Siga al niño a una distancia prudente a los lugares donde
comúnmente está sin vigilancia, seguramente se encontrará con el
chico que lo está acosando.
En las paredes de los baños o puertas, suelen escribir burlas y
agresiones, revisarlas.
Platique con los compañeros más cercanos del acosador/víctima,
pueden ayudarle.
Tenga consciencia de que tanto el agresor como la víctima sufren, y
Por lo tanto necesitan ser atendidos y tratados.
Instituciones gubernamentales
Así como existen líneas gratuitas para hablar o preguntar sobre métodos
anticonceptivos, depresión, sida, alcoholismo, entre otros, existen líneas abiertas
para que los niños puedan hablar y denunciar conflictos que viven dentro y fuera
del hogar. Debe haber mayores campañas para informar a los padres sobre esta
situación, cómo puede detectarse, tratarse y prevenirse.
Medios de comunicación y sociedad en general
Por lo regular los niños ven programas de acción y violencia y, aunque no lo
creamos, influyen en su comportamiento. Los medios masivos de comunicación
deben ser más conscientes y controlar los contenidos que emiten o publican. La
sociedad en general también puede ayudar a prevenir y atacar el acoso entre los
niños, vigilando y no dejar pasar este tipo de situaciones, porque pensemos que
se trata de una simple broma. Cuando un niño se burla, amenaza o pega a otro,
se debe intervenir para que no se repita.
Crear y mantener un teléfono público para los niños es una forma de abrir una
puerta a sus posibles conflictos. Las campañas anuales de sensibilización también
pueden funcionar para prevenir el acoso escolar. En cuanto a los medios de
comunicación sería interesante y muy viable que controlasen más los contenidos
que emiten o publican.
La sociedad en general debe prevenir y atajar posibles brotes de acoso. Es
necesario estar atento y no dejar pasar nada o pensar que todo es normal o se
trata de una broma. Cuando un niño se burla, amenaza o pega a otro, se debe
intervenir para que eso no se repita. Cuando en el patio del colegio alguien se
burla del aspecto de otra persona, hay que reprenderle. Lo malo se corta por la
raíz.
Al concluir con la lectura y los comentarios de los participantes los motivarás a
diseñar su campaña contra el bullying.
Actividad creativa
Formarás equipos dependiendo del número de participantes que tengas, y los
guiarás para que realicen su campaña contra el bullying, mostrándoles unos
ejemplos que les servirán de base.
Tu campaña paso a paso
Al terminar su campaña pedirás a los equipos que la muestren al grupo, y para
finalizar les leerás en voz alta el siguiente texto.
Entre todos y todas decimos basta de bullying
Ya sea que te estén molestando a ti y sientas que te están haciendo bullying, o
seas testigo de un ataque contra otros compañeros y compañeras, o amigos y
amigas, hay muchas cosas que puedes hacer para frenarlo. Lo mejor es que no te
quedes callado.
Habla con un adulto de confianza. Tienes que informar a tu papá, mamá,
profesor/a, o a alguien de confianza para que pueda intervenir. Recuerda: pedir
ayuda no es acusar, sino ayudar a alguien.
¿Y sabes una cosa? Los niños y las niñas tienen derecho a no ser discriminados.
Y esto es tan importante que está escrito en un documento internacional, que se
llama la Convención sobre los Derechos del Niño.
No importa si eres hombre o mujer, alto o bajo, flaca o gorda, mexicano,
colombiano, musulmán, católico o judío. Si tienes alguna discapacidad, si tu mamá
y tu papá están o no separados, si él está preso, si eres rico o pobre, si hablas
bien el español o no, si te gustan o no los deportes, si te gusta maquillarte,
etcétera. No existe ninguna razón que justifique que otra persona te discrimine.
Todos y todas somos diferentes y tenemos los mismos derechos.
Para cerrar el taller pide a los participantes que vayan por su cajita de los
recuerdos y formen un círculo y cada uno ira expresando lo que más le gusto del
taller, y entregara la cajita al compañero que le tocó al inicio y todos darán un paso
al frente para ir cerrando el círculo, así sucesivamente hasta que todos entreguen
a su compañero la cajita, al quedar el circulo totalmente cerrado todos se darán un
abrazo y gritaran, AMISTAD Y RESPETO. Les darás las gracias y los invitarás al
siguiente taller.
Bibliografía
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2005, 53 p, y 371.782/A75.
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2010. 47 p, 371.782/C625.
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Buenos Aires, Argentina, Lugar editorial 2008, 150 p, 371.782/B74.
Castro Santander Alejandro, Violencia silenciosa en la escuela, Buenos Aires,
Argentina, Bonum 2006, 153 p, 371.782C37.
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