mundo

S e p a r a t a
d e
l a
J u v e n t u d
-
D o m i n g o
22
de
Noviembre
de
2015
-
Año
15
El proceso de transformaciones
económicas en Cuba y el FMI
Por: José Luis Rodríguez
El pasado 29 de octubre
un despacho de la agencia
NOTIMEX informaba lo siguiente: “El Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo
hoy que no existen conversaciones por ahora con las
autoridades de Cuba en torno al eventual reingreso de
la nación caribeña al órgano
multilateral que abandonó
medio siglo atrás.”
“No hay discusiones con
Cuba sobre membresía que
yo sepa”, dijo el vocero de
la institución, Jerry Rice, al
ser cuestionado al respecto, evitando, sin embargo,
abundar sobre una posibilidad a la que el fondo se
declaró ya abierto.
David Lipton, subdirector gerente del fondo,
declaró el mes pasado que
la institución está “abierta”
al retorno de Cuba, aunque
dejó en claro que La Habana no ha dado indicios de
estar interesada en ello.
Recordó que aunque en
años recientes el FMI ha
agregado a un gran número de países, “Cuba no
ha mostrado interés para
solicitarlo.”
Ya en el 2011 el académico Richard Feinberg, de
Brookings Institution, hizo
un análisis sobre la factibilidad del reingreso de Cuba
a las instituciones financieras internacionales tratando
de extrapolar a nuestro
país las experiencias de
Nicaragua y Vietnam en ese
sentido (1).
La idea de que Cuba puede mostrarse interesada en
reingresar al FMI –de donde se retiró en 1964- se ha
estado alimentando también
(continúa en pág. 2...)
2
(...viene de tapa)
de forma creciente como
parte del proceso de normalización de las relaciones
con Estados Unidos que
se inició el pasado 17 de
diciembre. De este modo,
un estudio del Atlantic
Council publicado en julio
de este año se refirió nuevamente al tema, ponderando
los supuestos beneficios
que traerían para Cuba el
reingreso a las instituciones
financieras internacionales,
tema sobre el que volveré
más adelante (2).
Ante estas propuestas,
¿cómo se entendería el reingreso a las instituciones
financieras internacionales
en el proceso de transformaciones socialistas de la
economía cubana?
Oficialmente el FMI se
define así: “El FMI es una
organización integrada por
184 países, que trabaja para
promover la cooperación
monetaria mundial, asegurar la estabilidad financiera, facilitar el comercio
internacional, promover
un alto nivel de empleo
y crecimiento económico
sustentable y reducir la
pobreza” (3).
Si los hechos respaldaran realmente el papel
desempeñado por el FMI
a lo largo de su historia,
no sería tan cuestionada la
definición que de sí misma
da esta organización, creada según los acuerdos de
la Conferencia de Bretton
Woods en 1944, a partir de
la cual se rediseñó el sistema monetario-financiero
internacional para asegurar
la hegemonía de Estados
Unidos en el mismo.
No hay más que examinar los criterios de condicionalidad que impone el
Fondo para brindar recursos financieros a un país,
para comprender como los
mismos se dirigen a con trolar la economía de los
prestatarios a los efectos,
no solo de asegurar que se
devuelvan los préstamos,
sino sobre todo a que las
políticas económicas y sociales que se apliquen en
estos sean funcionales al
desarrollo del capitalismo a
escala planetaria a través de
los conocidos “programas
de ajuste” que se aplican
rigurosamente.
Es cierto que estos programas no se han aplicado
por igual en todas partes.
Sin embargo, la experiencia
de países de Europa Oriental que ingresaron al FMI
en su etapa socialista, como
fue el caso de Yugoslavia,
Hungría y Rumanía mostró
desde entonces las nefastas
consecuencias de esa decisión. Particularmente en el
caso de Rumanía, el país se
vio compelido a renegociar
su deuda externa en condiciones que llevaron a pagar
22 000 millones de dólares
en solo 7 años, a costa de
la reducción de los gastos
sociales, al encarecimiento
acelerado del costo de la
vida y a enormes sacrificios
de su población.
Posteriormente el derrumbe del socialismo en
Europa abrió una etapa
de transición al capitalismo neoliberal, donde la
asesoría del FMI fue una
constante y donde las consecuencias de semejante
proceso aun hoy no se han
superado en muchos casos.
Es así que, contrario a lo
que proclama en sus objetivos del FMI, la aplicación
de programas de ajuste y
saneamiento financiero en
estos países condujo a la
paradójica situación de que
la deuda externa –que en
1989 se estimaba en 101
838 millones de dólarespasara a ser de un billón
211 mil millones de dólares
a mediados del 2014, para
un incremento de casi 12
veces en 25 años, todo ello
en medio de altos costos
sociales y dolorosos sacrificios de su población.
¿Cuáles son las ventajas?
Desde luego, la hipótesis
de un reingreso de Cuba al
FMI y también al Banco
Mundial parte de que se
levante el bloqueo norteamericano a nuestro país,
ya que en las actuales condiciones sin esta premisa
sería imposible que Cuba
entrara a formar parte de las
principales instituciones
financieras internacionales
que rigen el mundo capitalista actualmente, porque lo
prohíben las propias leyes
de Estados Unidos.
Dejando a un lado este
asunto, cabría preguntarse
¿cuáles son las ventajas que
obtendría Cuba de semejante decisión? Para comprender lo que se argumenta
por diversos autores en este
sentido, es necesario comprender cómo se concibe el
proceso de normalización
de relaciones con Estados
Unidos y la llamada reinserción de Cuba en la economía internacional.
Al respecto no debe
perderse de vista que la
posición norteamericana refleja un cambio de
método –el bloqueo ha
fracasado en obtener sus
o b jetiv o s - p o r lo q u e h ay
que proceder de otra forma
en las relaciones con Cuba
p ara lo g rar el mis mo p ro p ó s ito q u e n o es o tro q u e
u n camb io d e rég imen en
Cuba, es decir, una transició n al cap italis mo .
El Comunicado emitido
por la Casa Blanca el 17 de
diciembre de 2014 no deja
d u d as al res p ecto cu an d o
plantea “Está claro que las
d écadas de aislamiento de
Cuba por parte de Estad o s Unidos no han conseguido nuestro perdurable
objetivo de promover el
s u rg i m i e n t o d e u n a C u b a
es table, próspera y democrática” (4).
Por otra parte, tanto
Richard Feinberg como
Pável Vidal y Scott Brown
consideran explícita o
implícitamente que el sistema socialista cubano ha
fracasado y que las transformaciones que tienen
lu g ar en estos momentos,
co mo parte de la actualización del modelo económico socialista cubano,
no son más que un paso
favorable pero incompleto
p ara lograr una economía
eficiente, lo cual solo sería posible completando
la transición hacia una
economía de mercado que
superara las limitaciones
d e la planificación.
De este modo, Richard
Fei nberg señala muy claramente:
“La principal restricció n que retrasa a la economía cubana no son las
sanciones impuestas por
lo s Estados Unidos (aunq u e son realmente duras).
En realidad, es el propio
mo delo económico desactualizado de planificación
centralizada que Cuba
h eredó de la Unión Soviética. Los numerosos socio s comerciales de Cuba
q u isieran invertir más en
el país y preferirían imp o r tar más de la isla para
corregir los desequilibrios
de su balanza comercial
b ilateral, pero se frustran
an te la escasez de ofertas
económicas de Cuba”(5).
Igualmente el ensayo
elaborado en julio de 2015
por el Atlantic Council
se basa en un enfoque
similar a Feinberg, pero
utilizando como base de
co mparación los casos de
A l b a n i a y Vi e t n a m e n s u
proceso de entrada a las
instituciones financieras
internacionales, en tanto
que plantea la necesidad
de una transición hacia
u n a economía “basada en
mercados libres” de una
fo rma más sutil:
“La sustitución de una
economía centralmente
planificada por una econ o mía basada en los mercados libres por lo general
n ecesita un largo período
de formación, educación
y reestructuración de las
in s tituciones públicas. El
FMI y otras fuentes externas (lo que incluye al
g o bierno de Estados Unidos) pueden desempeñar
u n papel importante en la
facilitación del proceso de
ap rendizaje” (6).
Curiosamente, en nin-
guno de los dos casos se
h a c e r e f e r e n c i a a l a c o ndicionalidad que imponen
las instituciones financieras internacionales para
otorgar el financiamiento,
lo que deja la impresión
de que con el ingreso a las
mismas todo serian ventajas al recibir la economía
cubana un aval de mucha
importancia para su reintegración más favorable a
la economía internacional.
S i n e m b a rg o , l a e x p e riencia histórica reciente
de la transición al capitalismo de los antiguos países socialistas europeos
muestra el enorme costo
social de los programas
de ajuste de corte neoliberal impuestos a los que
aceptaron las recetas del
FMI que incluyeron la
privatización masiva de
la propiedad pública; la
reducción de los gastos
del presupuesto, especialmente los de orden social
en aras del ajuste fiscal;
el control de la inflación
reduciendo la partida de
salarios; y la liberalización de los precios y el
control de cambios, entre
las medidas de mayor trascendencia.
Está a la vista la situación de Rusia, que durante los años del gobierno
n e o l i b e r a l d e B o r i s Ye l tsin (1992-1999) sufrió la
reducción de la población
en 8 millones de habitantes; redujo la esperanza
de vida de 65,5 a 57,3
años; disminuyó el salario real en un 68,3% y las
pensiones mínimas en un
67%; elevó la desigualdad
medida a través del coeficiente de GINI de un valor
de 0,27 a 0,48; triplicó la
tasa de homicidios y llevó
a la población rusa a un
nivel de pobreza del 50,3%
a finales de la década de
los 90 (7).
La actualización del
modelo económico socialista en Cuba se ha planteado el reconocimiento
objetivo al mercado y a
la propiedad no estatal
como elementos que –bajo
control estatal- pueden
propiciar una economía
más eficiente, acompañando las transformaciones
esenciales de la propiedad
pública en un proceso de
tránsito hacia un socialismo próspero y sostenible.
Es un proceso difícil,
complejo e incluso doloroso, porque impone costos
en aras de un futuro mejor
y está sujeta –como toda
obra humana- a que se
cometan errores. Pero una
transición al capitalismo
en Cuba supondría no solo
reimplantar la explotación
del hombre por el hombre
como base de la reproduc-
ción del sistem a , si no que
estaría sujeta a la represalia de la may or pot e nc i a
capitalista del mundo, que
no perdonará jamás la lección de resistencia y valor que ha protagonizado
nuestra patria de sde 1959
y que está en l a ba se r e a l
y objetiva de l os c a mbi os
que comenzaron a pr oducirse el 17 de diciembre
de 2014. Es una lección
que no tenemos de r e c ho a
olvidar.
Notas
[ 1 ] Ve r d e R i c h a r d
Feinberg,“Extender la
mano: la nueva e c onomí a
de Cuba y la respuesta
internacional”. Br ooki ngs
Institution, November
2 0 11 e n w w w. b r o o k i n g s .
edu.
[2] Ver de Pa ve l Vi da l
y Scott Brown, “ L a r e i ntegración económica de
Cuba. Comenzar con las
instituciones financieras
internacionales ” . T he A t lantic Council, Jul y 2015
en www.cc-ic.i t
[ 3 ] Ve r “ ¿ Q u é e s e l
Fondo Monetari o I nt e r na cional?” Washington, 2004
en www.imf.org
[ 4 ] Ve r C o m u n i c a d o
de la Casa Blanca sobre
el Descongelamiento de
las Relaciones entre Estados Unidos y Cuba el
17 de diciembre de 2014
enhttp://cnnespanol.cnn.
com/2014/12/17/
[5] Ver de Richard Feinberg “Extender la mano: la
nueva economía de Cuba y
la respuesta internacional”
Brookings Institution, November 2011 en w w w. br ookings.edu. pagi na 4.
[ 6 ] Ve r Ve r d e P a v e l
Vi d a l y S c o t t B r o w n “ L a
reintegración económica
de Cuba. Comenzar con las
instituciones financieras
internacionales” The Atlantic Council, Jul y 2015
en www.cc-ic.i t pá gi na 15
[ 7 ] Ve r d e J o s é L u i s
Rodríguez “El derrumbe
del socialismo en Europa”, Ruth Casa Editorial y
Editorial de Ci e nc i a s S ociales, La Habana, 2014,
capítulo III.
:: José Luis Rodr í gue z
autor es asesor del Centro de Investigaciones
de la Economía Mundial
(CIEM). Fue Ministro de
Economía de C uba .
(Tomado de Cuba Contemporánea
3
OPINIóN
Conflicto palestino; causas y
desarrollo de las tensiones
Por Rasoul Goudarzi ::
Toda Palestina, en estos
momentos, es testigo de
las altas tensiones que comenzaron a principios de
octubre con las profanaciones israelíes a la Mezquita
Al-Aqsa.
Los palestinos creen que
el régimen de Tel Aviv con
estas medidas busca judaizar el recinto y eliminar
su identidad islámica, por
lo que han llamado a una
tercera Intifada, con el fin
de impedir ese objetivo. Por
su parte, el premier israelí,
Benyamin Netanyahu, acusa a los palestinos de impedir la materialización del
plan de paz, al no reconocer
el “estado judío”.
En el siguiente artículo
pretendemos hacer un repaso a la historia de la ocupación israelí, los aspectos de
las tensiones y sus posibles
consecuencias.
Comienzo de la ocupación
En 2 de noviembre de
1917, el secretario de Relaciones Exteriores británico, Arthur James Balfour,
publicó una declaración
favorable a la creación de
un hogar para los judíos
dentro de los territorios
de Palestina. Solo un año
después de esta declaración, en 1918, el Reino
Unido ocupó Palestina y
entre 1919 y 1923, unos 35
mil judíos emigraron hacia
Palestina. También, entre
1932 y 1935, otros ciento
cuarenta y cinco entraron
ilegalmente a ese país, con
apoyo del Gobierno británico. La ola migratoria fue
de tal manera que el censo
realizado en 1938 demostró
un aumento del 30 por ciento en la población judía en
esos territorios.
La situación avanzó al
punto de que, en 1945, en
un acto coordinado con
Washington, Londres envió
otros cien mil judíos desde
Europa y EE.UU. a Palestina y, en ese año, la población judía conformaba ya el
32.9 por ciento de los residentes en el país árabe. En
1948, los judíos saquearon
las tierras de los palestinos
y motivaron la migración de
cientos de miles de ellos.
En estas circunstancias,
el Reino Unido dejó el
Mandato de la Sociedad de
Naciones sobre Palestina
y el entonces premier is raelí, David Ben-Gurión,
declaró la independencia
de su régimen dentro de los
territorios palestinos.
A partir de esa fecha, los
israelíes atacaron en varias
oportunidades a los países
árabes de la región y el resto
de los territorios palestinos.
Esta ocupación provocó
la rabia de los palestinos
que veían saqueados sus
territorios y no toleraban la
violación de su integridad
territorial. Un sentimiento
que hasta el día de hoy sigue
vigente e, incluso, se agrava
cada día más. En dos oportunidades, la rabia palestina ha
provocado dos levantamientos populares (Intifadas); el
primero, en 1987 y continuó
hasta 1933, cuando se firmaron los Acuerdos de Oslo.
El segundo que comenzó en
2000 y acabó en 2005 con
miles de palestinos muertos.
Tercera Intifada
Los dirigentes de las
principales facciones palestinas han llamado a una
tercera Intifada, pero aunque esta podría ser como
los dos anteriores, desde el
punto de vista del número
de muertos y heridos, sería diferente desde otros
aspectos, ya que la situación ha cambiado a favor
de Palestina. Hoy día, la
opinión pública mundial
se orienta más hacia la Pa-
lestina y la defienden ante
el régimen israelí. Esta
situación resulta evidente
en las marchas que se realizan a lo largo del mundo
bajo el lema de “Palestina
L i b r e ” . Ta m b i é n h a y q u e
sumar el reconocimiento
a este país por parte de
diferentes gobiernos africanos, latinoamericanos, de
Suiza y el Vaticano, junto
a los estudios de algunos
Parlamentos europeos para
reconocer a Palestina.
Además, la posición del
país árabe en la arena internacional está mejorando, ya que ha llegado a ser
reconocido como Estado
observador no miembro de
la ONU, algo que le permite
incorporarse a diferentes
agencias de ese organismo
internacional, como la Corte Penal Internacional.
Mientras tanto, todo
lo contrario ocurre con el
régimen israelí. Diferentes
países, entre ellos varios
europeos que se consideran
amigos y aliados de Israel,
han lanzado campañas de
Boicot contra productos de
ese régimen para ejercer
presión y obligarlo a dejar a un lado sus crímenes
contra los palestinos. Un
duro golpe que recibió el
régimen de Tel Aviv fue la
firma del acuerdo nuclear
entre Irán y el Grupo 5+1,
compuesto por la mayoría
de sus principales aliados,
como muestra de la pérdida
de valor ante estos.
En estas circunstancias,
el régimen de Tel Aviv, en
lugar de reconocer que los
palestinos quieren solo su
libertad, independencia, la
paz, desarrollo e integridad territorial, mantiene
su actitud, a costas de ver
dañada su imagen ante la
comunidad internacional.
Incluso, durante su intervención en un evento
organizado en Washington
por el centro de estudios
políticos republicano, el
titular israelí habló como
si se hubiera olvidado de
quiénes son realmente los
ocupadores y los represores. Dijo: “Vamos a tener
paz cuando los palestinos
nos concedan lo que nos
piden que les demos. Vamos
a permitirles tener un Estado propio, pero, tienen que
reconciliarse con el hecho
de que tenemos un Estado
propio y está aquí para
quedarse”. A la vez, añadió:
“El núcleo del conflicto
específico entre Israel y los
palestinos es la persistente
negativa de estos a reco nocer un Estado judío en
cualquier frontera. Es por
ello que este conflicto ha
durado unos 50 años, antes
de que hubiera un estado,
antes de que hubiera territorios, antes de que hubiera
asentamientos”.
Sus palabras ponen de
relieve que la tensión entre
ambos seguirá latente, ya
que el represor se ha autoconvencido de ser la víctima de la situación y, ahora,
condiciona el proceso para
alcanzar la paz.
Además, Netanyahu y
otras autoridades israelíes
deben saber que no pueden
contar siempre con el apoyo
de EE.UU., Francia, y otros
aliados porque, en el mundo
de la política, los intereses
de los países c a mbi a n de
acuerdo con la situación
en que se encuentran. Por
tanto, de no poner fin a su
hostilidad y no tener en
cuenta la democracia y la
lógica, podría enfrentarse
a peores consecuencias e,
incluso, al aislamiento.
::Rasoul Goudarzi
Periodista y analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de
la Universidad Azad de
Irán. Especialista en temas
principalmente de Oriente
Medio e Irán. Es colaborador de varias cadenas de
noticias internacionales.
4
Europa, esa bella dama con bigotes
¿Qué prefieres, que tu vecino sea alcohólico o musulmán? La pregunta es tan absurda como ofensiva. Pero
aún más insidiosas son las respuestas que cosechó.
Por Nicolás Anaya
La consulta forma parte del
sondeo de opinión Nimbyism,
“Not In My Back Yard”, que
una encuestadora publicó en
agosto en Finlandia, un país en
el que un 1,09% de la población
profesa el islam. De los mil
consultados, un 43% respondió
que no tendría inconvenientes
en compartir su vecindario con
una clínica de rehabilitación
para alcohólicos, frente a un
34% que aseguró que no le
importaría compartir el suyo
con una mezquita.
“Que las personas se presten a responder estas preguntas es una señal manifiesta
del clima anti-inmigración y
anti-musulmán que existe actualmente en muchos países de
Europa, aunque no únicamente
allí”, dice vía Skype Ruth Wodak, profesora de Estudios del
Discurso en la Universidad de
Lancaster.
citantes de asilo y migrantes,
provenientes en su gran mayoría de Medio Oriente y África,
sirvió de combustible para
alimentar la radicalización de
las derechas europeas que están
capitalizando la “invasión extranjera” en respaldo político.
“Lo que está sucediendo es el
resultado de la gran cantidad
de campañas islamofóbicas
realizadas por movimientos
populistas de derecha. Pero
también es el producto de
muchos de los discursos sobre
seguridad y terrorismo que comenzaron a gestarse a partir del
9/11”, agrega Wodak, que en su
último libro “The Politics of
Fear: What Right-Wing Populist Discourses Mean”, analiza
el ascenso de los movimientos
de derecha en Europa.
La apatía inicial —y en
algunos casos permanente- de
la mayor parte de los 28 Estados de la Unión frente a la
crisis humanitaria, provocó
que el júbilo del presidente
de la Comisión Europea (CE),
Jean-Claude Juncker, tras alcanzar el acuerdo con Grecia,
se transformara en frustración:
“Falta Europa en esta Unión,
y falta unión en esta Europa”,
sentenció el 9 de septiembre
ante el Parlamento Europeo
cuando presentó su propuesta
para asignar refugiados a cada
país en función de su tamaño
y riqueza.
Si la reciente crisis del
Euro avivó la escisión entre
Norte y Sur, la actual “crisis
de refugiados está provocando
tensiones entre los ejes Este
y Oeste. Pero también está
revolviendo otras tensiones
entre Estados con diferentes
intereses y capacidades de absorber a los que llegan. Si esta
crisis se profundiza más allá
del manejo de los refugiados,
será porque tocó todo ese tejido
de nervios”, analiza durante
una entrevista con este medio
Rahsaan Maxwell, profesor en
el Departamento de Ciencia
Política en la Universidad de
Carolina del Norte en Chapel
Hill.
En aquella oportunidad,
sionante” la cantidad de desplazados que alcanzaron Europa
en el transcurso del año. Esa
cifra, algo más de medio millón de personas, representa el
0,1% de la población europea.
Durante esa sesión, la CE estableció cuotas para la reubicación de 160.000 inmigrantes
en los próximos dos años. Para
Holanda, Suecia y Finlandia,
países en los que la derecha
con fuertes componentes antiinmigración crece a ritmo sostenido, esa cuota representa un
0,04% de su población.
“A pesar de que las cuotas
son mínimas en relación con
la población, la propaganda
las construye como tsunamis
ante los que los europeos son
víctimas. Existe una campaña
de miedo en la que se crea un
chivo expiatorio: los refugiados”, dice Wodak.
Para comprender el armado discursivo de la campaña
anti-inmigración es importante
distinguir la diferencia entre refugiado y migrante: el primero
es alguien que se ve obligado
a abandonar su país porque su
vida corre peligro; el segundo
lo hace por motivos económicos. Esta diferencia implica un
el Estatuto de los Refugiados,
es obligatorio proteger a las
personas que ingresan a un país
temiendo por sus vidas. “Pero
estas categorías muchas veces
son manipuladas para que la
gente piense que son ‘refugiados ilegales’ o ‘refugiados
económicos’ o cualquier otra
categoría ridícula que sugiera
que esas personas no vienen
parte de la retórica de la derecha. Luego se refuerza la idea
de que éstas personas son un
peligro para la cultura local”,
explica la investigadora.
En muchas partes del Viejo
Continente la estrategia parece estar dando resultado. “La
combinación de dificultades
económicas y la insatisfacción social crea oportunidades
para que partidos que antes
orbitaban por afuera del sistema puedan generar un mayor
caudal de votos. Esto es lo que
sucedió tanto con la izquierda
como con la derecha. La reciente afluencia de refugiados
agita aún más las cosas y genera un terreno fértil para que
extrema derecha se movilice y
genere mayor apoyo”, asegura
Maxwell.
Un estudio realizado en
Holanda muestra que casi
tres de cada 10 personas se
oponen a cualquier forma de
inmigración, incluso de otros
países de la UE. Además,
según encuestas de agosto,
los Demócratas de Suecia, un
partido con raíces neo-nazis,
se convirtió en el partido más
popular del país con un 25,2%
de apoyo. Y en las últimas
elecciones de Finlandia, el
partido nacionalista Verdaderos Finlandeses se ubicó
como el segundo más grande
del Parlamento, con el 17,7%
de los votos.
“En Dinamarca, Suecia,
Finlandia o Suiza, el populismo de derecha no surgió
de los índices de desempleo o
de la crisis financiera. Quizás
esto sea así al Sur [de Europa,
pero al Norte] existen formas
de nacionalismo con preocupaciones como la conservación de un Estado-nación homogéneo y la protección del
Estado de bienestar”, explica
Wodak.
Entre los actuales movimientos de derecha europea
“existe una tendencia compartida a ser cada vez más insulares, nacionalistas, recelosos
de la inmigración y escépticos
hacia la UE”, agrega Maxwell
y puntualiza que “todavía hay
en todos los países europeos
un sólido bloque progresista
pro humanitario. Pero una
minoría movilizada es capaz
de generar mucho ruido”.
Pero el despertar de las
derechas encierra otro peligro: la abdicación de los
moderados. A esto apuntó el
ex Primer Ministro griego
Antonis Samarás, cuando, tras
el atentado terrorista contra
el semanario francés Charlie
Hebdo, dijo: “Uno observa lo
que está ocurriendo en Europa
[y puede ver que] todo está
cambiando dramáticamente.
En Francia, el presidente socialista [François] Hollande
sacó el ejército a las calles”.
Según Wodak este proceso se
denomina “normalización”, e
implica la adopción por parte
de partidos tradicionales de
eslóganes y políticas de la
extrema derecha por miedo
a perder electorado. Aclara
que este fenómeno puede
observarse en países donde la
agenda de los euroescépticos
se instala cada vez con más
fuerza.
Según el Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para
los Refugiados (ACNUR), en
Europa el número de desplazados alcanzó los 6,7 millones
en 2014. El año anterior la
cifra era de 4,4 millones. Y, si
como dijo Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo,
“la mayor ola de refugiados y
migrantes aún está por venir”,
entonces es de esperar que, si
la tendencia actual persiste, la
resistencia de las derechas se
intensifique.
Algunos países ya parecen
tener activados dispositivos
para contener este tipo de estímulos. En Suecia y Alemania,
donde la violencia extremista
es una realidad tangible, existen clínicas de rehabilitación
para skinheads y neo-nazis.
Lo que resulta curioso es
que no haya habido todavía
una encuestadora a la que se
le haya dado por preguntar:
¿Qué preferís, que tu vecino
sea alcohólico o fascista?
Fuente: Ria Novosti/mundo.
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