Monterrey.

Índice
141
JUL /15
3 Cartón de Chava
4 Índice
5 Festejo Bronco
Festejo Bronco en la Macroplaza
28 El Bronco y las broncas
que vienen
Ernesto Hernández Norzagaray
30
Saldos electorales
Víctor Alejandro Espinoza
en la Macroplaza
Fotos de Saúl Escobedo
6 El dulce chingadazo
de la democracia
Joaquín Hurtado
7
La trampa de “los expertos”
Ximena Peredo
8 Más bipartidismo
o mayor autonomía
Abraham Nuncio
Director:
Luis Lauro Garza
Editora:
Denise Márquez
Asesor de la dirección:
Gilberto Trejo
Relaciones públicas:
Yolanda Aguirre
Asesor legal:
Luis Frías Teneyuque
Comunicación e imagen:
Irgla Guzmán
Arte y diseño:
Martín Ábrego Parra
Servicio de internet:
Asael Sepúlveda
Distribución:
Luis Carlos Ramírez
32 “La Polvorita” estalla
en la Huasteca
Pablo Vargas González
34
10
Rodríguez Calderón
lo logra
Lilia Arellano
13 Gusto por la democracia
Raúl Caballero García
15
Del reino del espanto
a la soberanía popular
Eloy Garza González
Muerte sin sentido
Luis Miguel Rionda
36 ¿Por qué se endeudan
los gobiernos?
Edilberto Cervantes Galván
38
Las patronas de
La Patrona
Francisco Gómez Maza
19 Sorprendente primavera
regiomontana
Luis Lauro Garza
La Quincena / revista mensual / julio 2015
Editor responsable: Luis Lauro Garza
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por el Instituto Nacional de Derecho de Autor:
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4 Q
22
El Otro Regio/a
Jesús González
24
39
Décimas del Profeta
Berna
Guillermo Berrones
Notas para hablar
de una elección
Horacio Flores
Eligio Coronado
26 Una nueva forma
42 Dedocracia
de hacer política
Efrén Vázquez
40 Entrelibros
Armando Hugo Ortiz
Diseño de portada: Saúl Escobedo
Fotos: Saúl Escobedo
Q
5
El dulce chingadazo
de la democracia
Joaquín Hurtado
M
onterrey.- Mi mujer parece que no
ve ni oye cuando
está enfurruñada.
Es muy muy bronca. Estamos
en la fila desde las siete y media. Madrugamos para votar
los primeros y dejar tiempo
suficiente para nuestra rutina
dominical. Nos encanta ver
películas sentimentales.
Nos relajan y enternecen
las producciones gringas sobre personajes y casos de la
vida real. El galán, la heroína,
el niño, la viejecita: eternos
perdedor/as que han nacido exclusivamente para la
humillación y el fracaso, la
enfermedad y la violencia.
Siempre les falta un gen, una
pierna, un ojo. De plano les
urge algo de felicidad.
Invariablemente esos personajes luchan con ahínco y
contra todos los pronósticos
triunfan al final. Y tan tan.
Cine olvidable para verlo en
cama, mientras comes golo-sinas y gaseosas. Delicioso entretenimiento de moco,
pedo y lágrima; como lo califi-caba la querida Silvia Ruano, brillante periodista cultural de Monterrey.
Mi cuerpo sufre los estragos del ayuno matinal. Suspiro por unos huevos rancheros
con harto chile serrano. Hasta
la sede de la votación llegan
los olores de las cocinas de
los hogares vecinos. Ya son
las diez y la acción aún no
comienza. Ni siquiera han armado las urnas. Algo extraño
está pasando, debían iniciar a
las ocho en punto.
Me entero por reportajes
que circulan en la red que el
retraso en la apertura de casi-llas es generalizado, faltan
funcionarios
capacitados.
Oigo un tímido aliento de
pro-testa: “Esto es una desorganización perfectamente organizada”. Volteo para ubicar visualmente a la persona
que emite tan inteligente opinión pero sólo encuentro rostros apacibles, resignados,
eternos.
Hay que ver la fila de
gente, da vuelta a la cuadra. Y sigue llegando. No se
mueve, no se harta, no hay
intenciones de desertar. Sólo
dos parejas de personas muy
mayores se retiran, agotadas.
Hay expectación, emoción apenas contenida. Yo no
había visto tanta participación ciudadana desde hace
muchos años.
Escribo cositas a mi mujer. “Qué buena suerte, la
primavera regia ha sido inusual-mente benigna, templada, tirándole a fresquita.
Independencia se escribe con
D de Democracia. Hoy es el
día D para nuestro país”. Cur-
silísimo. Creo que enrabiarse
es contraproducente. Otras
voces empiezan a repelar por
la pesadez, la irresponsabili-dad, el burdo estratagema
de retardar la instalación.
Busco la mirada de mi
mujer, le hago una señal: “¡Tú
cálmate, ya tranquila!”. Ella
lo interpreta como le da la
gana, cree que yo la animo, la
cocoreo, le echo porras. Ella
sigue indignada en el reclamo. En eso sale la funcionaria
de máxima autoridad en la
casilla y arrogante increpa a
mi consorte: “Señora, si no se
calla ni quiere esperar mejor
váyase, déjenos trabajar”.
A pesar de que la máxima autoridad de la casilla
regaña a mi mujer de manera
tan inapropiada, yo estoy de
acuerdo con la funcionaria.
Calladitos nos vemos más boni-tos, sólo por hoy, sólo hasta el día de hoy. Y paso aceite.
La actitud de la funcionaria
enciende la mecha, desata rechiflas, aplausos, gritos de los
votantes.
Me hago chiquitito de
pena. Pasan y pasan las camionetas de los gendarmes.
Espero lo peor, así soy de
optimista. La verdad es que
por nada me quiero perder
la histórica mancha de tinta
indeleble en mi dedo pulgar.
No hoy.
Estoy tamañito, ahí viene
el dulce chingadazo de la democracia.
La trampa de
“los expertos”
Ximena Peredo
C
oímbra.- Uno de los
primeros desafíos
que ya enfrenta Rodríguez Calderón es
que casi un millón de electores quieren mandar sobre su
gobierno, y tienen razón. El
problema que enfrentamos
todos es que no todos tendrán las mismas oportunidades para señalarle lo que
esperan de él, ni mucho menos para presionarlo a que lo
cumpla.
La Caintra por su parte
ya dijo que ofrece a “sus expertos” para conformar el
plan de gobierno; ¡en la torre!
No es que los industriales no
tengan derecho a ser escuchados, pero sus expertos lo son
en rentabilidad y productividad, en comercio y en negocios, y esa lógica ha generado
una deuda social y ambiental
que no puede seguir creciendo.
La idea de los expertos
suena muy bien porque nos
remite a una idea superior
de conocedores, estudiados,
científicos incluso, pero tenemos que ser críticos con la
función que estos grupos han
desempeñado a favor del capitalismo y de la política neoliberal, principalmente.
Nuevo León es desde su
fundación “moderna” un enclave industrial. A partir de
este impulso creció, y creció
desordenadamente, con una
abismal brecha entre los muy
ricos y los pobres, y también
despreció las externalidades,
o los costos al medio ambiente que un apoyo ciego a
la política económica terminaría generando. Desde los
años ochenta este impulso
de “destrucción creativa” es
decir, de promover la acumulación por la vía del despojo,
ha sido aconsejado por ingenieros del MIT, del Tec de
Monterrey, de Chicago.
“Los expertos” deben ser
escuchados, claro, pero su
conocimiento no debe ser el
único atendido. Detrás de los
macro números que analizan
está la experiencia de vida de
millones de personas; ¿cómo
enterarnos efectivamente de
lo que opina la mayoría?
Si el gobierno de Jaime
Rodríguez sí quiere ser “independiente” tendrá que
cuidarse de entregar su gobierno a grupos, ideologías, e
incluso tendrá que ser crítico
a las actividades industriales
impunes, que ponen en riesgo los bienes comunes, como
el agua, el aire y el suelo. Si
realmente va por “la independencia” tendrá que aceptar que ciudadanos no son un
grupo o varios, sino todos los
habitantes del estado.
¿Qué mecanismos va a
implementar para que su gobierno no sea cooptado por
quienes pagaron o apoyaron
fervorosamente su campaña?
Esa es la pregunta clave para
reconocer qué tan falsa o sincera fue su propuesta independiente.
Por lo pronto, nos debe la
lista con nombres y pesos sobre las donaciones que tuvo
su campaña. No podemos
empezar sin conocer cuáles
son los posibles conflictos de
interés con determinados empresarios o con grupos. Es indispensable que su gobierno
comience con una auditoría a
su propia campaña.
Más bipartidismo
o mayor autonomía
Abraham Nuncio
M
onterrey.- “¿Lo dejarán los industriales?”. He
escuchado la pregunta en varias voces, incluida
la de la periodista Beatriz Pagés Llergo. El tema:
el triunfo del candidato independiente Jaime
El Bronco Rodríguez.
Esa pregunta entraña la convicción
de quién es el verdadero soberano en
Nuevo León desde la mentalidad del vasallo. Se trata de los industriales de Monterrey que aparecen –antes no solían
hacerlo–, con la candidata priista Ivonne
Álvarez. Vaya, los dueños de Alfa, Vitro,
Cemex y otros oligopolios del país. Los
ultra ricos.
Quienes de esa manera se preguntan
no dejan de insinuar cierta microfísica
del poder: tal como lo conocemos, es un
continuum. Si los ultra ricos son los que
han venido dominando a México con los
rostros de sus gestores, así siempre deberá ser.
Pronto podrá verse si quienes mandaron sin resquicios hasta su paulatino
debilitamiento, absorción en no pocos
casos por transnacionales más poderosas y al cabo una división que antes no
mostraron, podrán seguirlo haciendo en
el curso de la nueva crisis polifacética
que vivimos.
En el caso de que llegara a triunfar la
alianza PRI-Verde Ecologista, se cumpliría la sentencia de la actriz y filósofa Isela
Vega: “Nada hay más jodido en la vida
que los pobres defiendan a los ricos.”
Porque a eso equivale el voto duro del
PRI (y del PAN en otras partes): al acto
de sufragar por sí o por terceros a favor
de los ultra ricos a través de estos partidos. Sus gobiernos les han comprado a
los pobres su libertad de elegir no sólo
durante la campaña, sino durante todo
el año, mediante la dádiva sistemática a
cargo de los contribuyentes. Primero los
empobrecen y luego los convierten en su
clientela cautiva.
Algunos observadores y desde luego
los priistas parten de lo que el voto duro
significó en 2009. En la elección de gobernador, el PRI obtuvo 26.7 y el PAN 23.7
por ciento de una votación total de 54.6
del padrón total. Pero entonces no había
una doble crisis política y económica a
nivel nacional y del estado. Y estas crisis
suelen resquebrajar el voto duro como lo
pudimos ver en las elecciones presidenciales de 1988, 2000, 2006 y 2012.
Si a pesar de la crisis, el dinero y el
Estado se imponen sobre el castigo al
partido su responsable, ese triunfo no
significaría otra cosa que más de lo que
hasta ahora hemos visto y padecido.
¿Qué supondría, por el contrario,
el triunfo del candidato independiente
aliado a un político experimentado y con
vínculos con el sector empresarial?
En primer lugar, una mayor autonomía del poder presidencial y de los
grandes grupos de poder económico. No
quiero decir de los empresarios en general, pues de muy diverso peso y giro han
apostado a su candidatura. Aunque sin
tener que pagar la carísima publicidad
política en medios electrónicos, sobre
todo las televisoras comerciales, el costo
de su campaña no fue nada módico, pero
sí muy menor al de las campañas del PRI
y el PAN, lo cual no deja de ser meritorio en un país donde los puestos políticos de mayor responsabilidad suponen
elevadas inversiones y una proporcional
exclusión ciudadana.
Un gobierno surgido de la alianza de
Jaime Rodríguez y Fernando Elizondo,
fincado esencialmente en un compromiso moral, tendría un mecanismo interno
de control que no tiene el Ejecutivo en
ninguno de los niveles de gobierno. En
cierta medida supliría al control parlamentario que la ante-democracia mexicana no conoce. Le daría unas vacaciones,
como dice el candidato independiente,
al bipartidismo dominante. Introduciría,
además, la revocación de mandato, una
figura de la que huyen como Drácula de
la luz los partidos que lo integran.
Por último, de no cumplir con lo prometido, la alianza Rodríguez-Elizondo
sería más susceptible a la presión ciudadana. En los casos del PRI y el PAN ya
sabemos: ni la ven ni la escuchan.
A mis críticos, que por primera vez
los tuve numerosos en torno a lo que
escribí en mi artículo anterior sobre el
posible cogobierno en Nuevo León, y a
quienes puedan leerme en general, les
preciso: la Alianza por la Grandeza de
Nuevo León (nombre decimonónico si
los hay) no será la que ejerza un gobierno plenamente democrático. Sus signatarios fueron explícitos: no incluyeron
la palabra democracia en su acuerdo. La
trayectoria de ambos políticos no está
exenta de tachas. Y nada garantiza que
no inauguren un neobipartidismo subPRIAN, tanto por los intereses económicos a los que están ligados como por sus
antecedentes políticos.
¿A qué expectativa me refería entonces? A la que ya apunté: la posibilidad
de tener un gobierno con un mayor grado de autonomía, un control interno y
la revocación de mandato a la que ya se
comprometieron tan pronto como 2018.
Gobierno tendremos tras la próxima elección. Tengamos al menos peor
de todos. La contienda se decidirá entre
la coalición del PRI y la que encabezan
Rodríguez y Elizondo. Independientemente de su candidata, el voto por el PRI
sería un voto desinformado o menesteroso, solapador (de la corrupción y la
impunidad de aplastante magnitud) o
bien un voto masoquista.
Hay otra alternativa que traduce un
principio de hartazgo respecto a la simulación democrática que nos azota: la
que propone la corriente anulista. Con la
coalición Rodríguez-Elizondo, en Nuevo
León se verá disminuida. Pero no dejará de ser un testigo de hasta dónde ha
llegado el descontento y también, hasta
dónde puede llegar si no hay cambios
sustanciales en la conducción del gobierno.
Rodríguez Calderón
lo logra
Lilia Arellano
C
ancun.- Dentro del
marco general nacional de este proceso electoral debe
subrayarse que se vivió de
manera muy clara la ausencia
de un proyecto alternativo de
Nación, que los partidos políticos no tienen más que ofrecer a través de sus abanderados que las mismas promesas
de siempre, las emitidas jornada tras jornada y que ni
siquiera se atreven a tocar lo
que sus legisladores dispusieron y que ha tenido efectos
negativos en la sociedad al
tiempo de ser rechazados por
todos los sectores. Las campañas políticas derivaron en
una permanente guerra sucia
y las actividades proselitistas
entre las tres principales fuerzas políticas que compitieron
se encaminaron a demostrar
cuál de ellos es el más corrupto.
Los temas tratados rondaron en la inseguridad en el
país, mismo que dio cuenta
de las estadísticas sobre homicidios, secuestros, agresiones o amenazas contra candidatos y sobre la paralización
económica de la que se culpa
ahora a las administraciones
anteriores lo mismo del PRI
como del PAN. El alejamiento de los ciudadanos de las
urnas tuvo como elemento
principal el estar ciertos de
que se han hecho muchos
movimientos para procurar
que todo siga igual y, de entre ellos, quedó muy resaltada la protección hecha al Partido Verde Ecologista y la autorización para la creación de
dos partidos de los cuales no
se informó en su oportunidad
a la opinión pública sobre los
resultados de las asambleas
nacionales que debieron haber realizado con un número
determinado de militantes.
A ello se añade la participación de partidos locales
como el “Cruzada Ciudadana” en Nuevo León o el “De
los Pobres” en Guerrero. Nada
se declaró sobre Movimiento Ciudadano, organización
que declinó su participación
en Nuevo León o de Encuentro Social que hizo lo mismo
en Sonora y en Guerrero o el
Humanista en Michoacán.
En las nueve gubernaturas se
presentó la alianza PRI-Verde y en los casos de Colima
y Querétaro se les unió, en el
primero, el PANAL y en el
segundo el Partido del Trabajo. Contrario a lo sucedido en
otras jornadas electorales no
hubo ninguna alianza entre el
PRD y el PAN ya que, según
lo declararon en su momento
en las localidades, ni se obtuvieron resultados satisfactorios en el ejercicio de gobierno
en las Entidades en donde
triunfaron ni recibieron de
nuevo el voto en favor por la
interrogante permanente de la
mezcla de dos corrientes totalmente opuestas.
Sabido es que en este proceso electoral lo que se puso
en juego fue la aprobación
mayoritaria a las reformas
impulsadas por el gobierno
federal, por Enrique Peña
Nieto y, a partir de ahí, lo
realizado por los legisladores
en su aprobación y para la todavía muy retrasada puesta
en marcha. Ni que decir de
que en este proceso los opositores al PRI jugaron un papel
predominante al dividirse la
responsabilidad del beneplácito recibido. Los blanquiazules dieron total respaldo a la
energética y criticaron y rechazaron la fiscal. Los del Sol
Azteca operaron en contrario, aceptaron la tributaria y
se manejaron en contra de la
energética. Ambos se quedaron con un argumento para
poder competir
Esto les permitió participar con un argumento en
contra del gobierno federal
para, por lo menos intentar,
levantar el ánimo del electorado lo cual, se ha visto, fue
un esfuerzo inútil. Sin duda
que la composición del Congreso es determinante para
que el último trienio de Peña
Nieto pueda transcurrir en
calma. El PRI ha requerido
de una mayoría y de ahí que
se buscara una alianza con el
Verde Ecologista que ya estaba resultando suficientemente cara. De acuerdo con sus
números, la organización que
ni es verde y mucho menos
ecologista, tendría que darles
una cantidad determinada de
escaños.
Sin embargo el hecho de
darles una y mil facilidades y
respaldos los estaba llevando
a un aumento que se determinó en su momento dentro de
las preferencias y, sabedores
del chantaje en marcha, el
fuego amigo no se tardó en
hacer su aparición y con suficientes desencantos de los
ciudadanos. Esta misma necesidad llevó al gobierno federal de emprender acuerdos
con unos y con otros, incluyendo a las organizaciones
que como la CNTE o Antor-
cha Campesina, la CETEG,
entre otras, vieran por ahora
complacidas sus peticiones.
Los próximos días serán determinantes para que se compruebe que unos y otros pusieron la carne al asador en la
jornada electoral y que, una
vez pasada ésta la vuelta se le
da a la hoja aún y cuando se
presenten denuncias en Tribunales y se provoquen manifestaciones ya que, será entonces que resulte totalmente
válida y legal la intervención
policíaca y lo que esto incluye.
Si el PRI, en el recuento
oficial y final no logra, no
conquista la mayoría de escaños con sus alianzas, se
le dificultará enormemente
continuar con el proceso reformador que inició en sectores clave como el energético
y de telecomunicaciones y
por ende será cuesta arriba el
segundo periodo de administración sexenal.
Antes y durante
el proceso
La confluencia de la crisis
económica, de inseguridad,
de ingobernabilidad, de ausencia de Estado de derecho,
derivará contradictoriamente
en el mantenimiento del status quo. No obstante, con un
contexto social adverso, la administración de Enrique Peña
Nieto enfrentará poco ánimo
de colaboración por parte de
la oposición en el Congreso a
lo largo del segundo trienio
en el caso en que los partidos
adversos al tricolor obtengan
la mayoría de curules. Los
objetivos no alcanzados de
crecimiento económico no se
vislumbra que pueda lograrlos y la pacificación del país
y la reducción de los niveles
de seguridad tampoco se
espera que los logre por el
simple hecho de que aplicó
los mismos métodos que su
antecesor, Felipe Calderón, y
está cosechando los mismos
resultados.
El que se ha llevado las
palmas en cuanto a violaciones a la reglamentación electoral fue sin duda el Partido
Verde Ecologista. No sólo las
realizó durante las etapas de
campaña y las hizo presentes
en toda la República, sino que
hasta el último minuto de la
jornada de ayer se mantuvo
en esta actitud retadora para
cualquier autoridad que se
digne de serlo. A partir del
mediodía se dio la determinación del INE para que ese
partido suspendiera el uso
de twits a su favor realizado
por los famosos a partir del
enviado por Miguel “el piojo” Herrera. No menos de 24
artistas estuvieron enviando
mensajes al igual que jugadores de fut bol aprovechando
el color de la camiseta de la
Selección Nacional de ese deporte.
¿Democracia real?
Este periodo de campañas
y hasta el día de la elección
queda como toda una mancha para esta administración
federal, dada la muerte de
más de 20 personas relacionadas directamente con la
jornada: Miguel Ángel Luna
Munguía, candidato a diputado federal por el Distrito 32
del PRD en Valle de Chalco,
Estado de México, fue asesinado el 2 de junio. Israel Hernández Fabela, coordinador
de campaña de la candidata
del PRI a diputada local por
el Distrito 3 de Azcapotzalco, Aída Beltrán Sánchez, fue
también asesinado el 27 de
mayo en su casa, en la colonia
Petrolera.
José Salvador Méndez
Morales, coordinador de
campaña de Lorenzo Rivera Sosa, candidato del PRI a
diputado federal, fue privado de la vida el 26 de mayo,
afuera de sus oficinas en Puebla, Puebla. Jehová de la Cruz
Gallegos, ex coordinador de
la Unión Campesina Oaxaqueña (UCO) y afiliado al PT,
fue ultimado el 20 de mayo
en Juchitán de Zaragoza,
Oaxaca. Enrique Hernández
Salcedo, candidato del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) a la presidencia
municipal de Yurécuaro, Michoacán, fue asesinado el 14
de mayo.
Héctor López Cruz, candidato a regidor del PRI del
municipio de Huimanguillo,
Tabasco, murió ejecutado
el mismo día que Hernández Salcedo: le privaron de
la vida con 16 tiros de arma
larga. Ulises Fabián Quiroz,
candidato del PRI-PVEM a
la presidencia municipal de
Atzacoaloya, Guerrero, fue
ultimado el 1 de mayo. Martín Alonso Colmenero Ledezma y Francisco Javier Aguilar
Siller, integrantes de la Secretaría de Acción Juvenil del
PAN, en Chihuahua, fueron
asesinados el 21 de marzo.
Aidé Nava González,
precandidata del PRD a la
alcaldía de Ahuacuotzingo,
Guerrero, fue secuestrada
el 7 de marzo, torturada y
ejecutada. Su cuerpo se encontró cinco días después.
Carlos Martínez Villavicencio, precandidato del PRD a
la diputación federal por el
distrito de Tlaxiaco, Oaxaca,
y dos personas más fueron
asesinadas el 17 de febrero en
una emboscada.
Roberto Flores Vizcaíno,
empresario inmobiliario y ex
dirigente del PAN en Morelia, Michoacán, fue asesinado
el pasado 27 de enero en esa
ciudad. Julián González Domínguez, dirigente local de
Morena, fue ejecutado el 12
de enero en el municipio de
Juxtlahuaca, Oaxaca.
Y justo el domingo 7 por
la tarde fue asesinado el ex
alcalde de San Miguel Chimalapa, también en Oaxaca,
José Alfredo Jiménez Cruz.
Resguardaron de inmediato
la escena del crimen según
lo informó el subprocurador
Luis Sánchez Castillejos. Se
enmarca esta ejecución en la
participación del fallecido
en las asambleas comunales
que trataban sobre el conflicto agrario que se vive en la
zona.
Alrededor de las 4 de la
tarde y ante múltiples testigos fue asesinado el operador
y activista priísta Pablo García Orozco; el diputado local
del PRI Leobardo Soto Martínez consideró que el móvil
del crimen es político electoral y corresponde a lo álgido
de la contienda.
Estos comicios son los
más violentos y judicializados de los tres que se han
realizado en el presente siglo.
No sólo se han cometido más
homicidios, secuestros, agresiones o amenazas contra
candidatos, sino que también
se ha iniciado dos veces más
denuncias que en los procesos de 2003 y 2009, de acuerdo con las cifras de la Fiscalía
Especial para la Atención de
Delitos Electorales (Fepade)
de la Procuraduría General
de la República, publicadas
en su página de Internet.
Gusto por la
democracia
Raúl Caballero García
D
allas.- Todavía hoy deben estar
disfrutando en sus hogares. Los
neoleoneses marcaron la pauta
para el país: las candidaturas
independientes son avaladas por los ciudadanos.
Y al hacerlo demostraron que es el
factor que hacía falta para salir a votar,
pues fue un proceso electoral copioso,
notable y copioso. Vimos muy largas filas de pacientes y gustosos votantes: se
recobró el gusto por la democracia.
Uno de los primeros signos de lo
anterior lo constaté en la foto que un sobrino-nieto (la juventud dijo “presente”)
subió a Facebook: es la fotografía de su
pulgar entintado, con el comentario: “ya
vamos ganando 1+”. Un voto más que
ignoro para quién haya sido pero contó
y lo dijo, lo mostró con orgullo... más tarde su hermana y su madre y alguien más
mostraban un trío de pulgares manchados de tinta: “¡3 votos más!”, apuntaron.
Fue una fiesta.
El electorado dejó claro al resto del
país que las candidaturas independientes son lo que hacía falta para echar a un
lado el bipartidismo, ese que en Nuevo
León ha dejado una estela de impunidad (para sólo mencionar la tenebrosa
punta del iceberg de la corrupción); en
general los electores del día 7 en Nuevo
León han repudiado al sistema de partidos, cuyos liderazgos tradicionalmente
se vienen pasando la batuta entre pares
para mantener ese status quo de la ver-
güenza, el de la podredumbre de la política y el oprobio del servicio público... y
al hacerlo han demostrado que se puede
recuperar al estado (y al país). Con su
voto comenzaron a recuperar Nuevo
León, “la Grandeza de Nuevo León”,
han dicho los representantes de la Alianza ganadora.
Los nuevoleoneses han repudiado de
forma apabullante al duopolio PRI-PAN:
con el 99.59 de casillas computadas, Jaime Rodríguez contaba con el 48.86 por
ciento en tanto que sus rivales (que en
las horas siguientes hicieron mutis) tenían 23.57 por ciento la priista Ivonne
Álvarez y 22.52 por ciento el panista
Felipe Cantú, o sea: ni los dos juntos le
pudieron ganar al independiente.
Un triunfo aplastante el de El Bronco, tanto que derrumba el sistema de
partidos –aunque parezca exageración–,
tanto, que deja exhibido el estruendoso
fracaso del PRI: léase de Enrique Peña
Nieto, primer priista del país: léase de
Rodrigo Medina, a quien ostensiblemente le confiaron la elección: léase de Ivonne Álvarez, quien representa el error de
tino del actual gobernador: léase a todo
el aparato de ese partido que vistosamente le echó toda la carne al asador y ni
así; asimismo, léanse las similitudes de
fracaso en esa mala réplica priista en que
se ha convertido el PAN.
Nuevo León, sus ciudadanos, al
sostener con su voluntad el triunfo del
Bronco –flamante gobernador electo,
el primer independiente electo– deja
mal parados a los partidos mexicanos
y sus operadores, y sus dirigentes: pese
a ellos, pese a sus maquinarias el voto
nuevoleonés los vapuleó y al hacerlo los
dejó exhibidos, los dejó en el rincón de
los indeseables: el coraje y la indignación
de los votantes contra sus tropelías –ex-
puestas una y otra vez, a todas luces, en
la prensa digna– los rechazó, les dio un
humillante palmo de narices.
Y si las elecciones intermedias suelen ser un pasillo para la próxima presidencial, Nuevo León deja claro que la
voluntad de la ciudadanía puede seguir
cambiando las cosas, pues es un hecho
demostrable que el aforismo de El Bronco es regla y doctrina: el que paga manda: “la raza paga, la raza manda”. A ver.
Todo apenas comienza.
Escritor y periodista regiomontano, es
director editorial de La Estrella en Casa
y La Estrella Digital en Dallas/Fort
Worth Texas.
Del reino del espanto
a la soberanía popular
Eloy Garza González
Sorprendente primavera
regiomontana
Luis Lauro Garza
M
onterrey.- El triunfo
de Jaime Rodríguez
Calderón (El Bronco) es producto de
una conjunción armoniosa a
lo largo de su breve campaña
como candidato “independiente” entre las redes sociales y
una coalición opositora tejiéndose y reinventándose a toda
velocidad.
Como ya nos va quedando claro, los héroes opositores al sistema político (nacional o estatal) no son los más capaces ni los
que mejores causas han defendido (rememoremos el caso Vicente Fox). Con su pasado de más de treinta años como priista,
Rodríguez Calderón no era en la víspera la opción más legítima
para la marginal y atomizada oposición ubicada afuera (o en
los linderos) de los partidos políticos. Sin embargo, en cosa de
medio año fue capaz de edificar las condiciones posibles para
representar a una ciudadanía harta de abusos, impunidad, tráfico de influencias y sospechas tangibles de corrupción al nivel
de la familia del gobernador. Fue en ese contexto que empuñó
como nadie el estandarte de la oposición electoral, atendiendo,
negociando y cautivando (al vuelo) a los tradicionales intereses
del sector “decente” (opositor al gobierno de Rodrigo Medina) de los “poderes fácticos”, al mismo tiempo que proyectaba,
ajustaba y relanzaba consignas identitarias –vía redes sociales–
de una causa común en construcción.
Es bien sabido que en una entidad que funciona bajo el
esquema bipartidista (PRI-PAN) desde hace tres décadas, con
altos niveles de competividad y probada alternancia en todos
los niveles de gobierno, exista un sector activo del poder empresarial encargado de influir, promover y deslizar recursos
en beneficio de candidatos pertenencientes a ambos partidos.
Aportan dinero al abanderado oficial, al competitivo y, en algunos casos, hasta a quien demuestra un mínimo de visibilidad. En estas condiciones, resulta más que “natural” que El
Bronco haya recibido la inyección de recursos sustanciosos y
crecientes de este segmento, en la medida en que su candidatura se convertía en fuerza competitiva.
A pesar de los esfuerzos realizados por algunas organizaciones civiles de construir su propia candidatura alterna a los
partidos, ésta no fue posible –en especial por los amplios requisitos exigidos para su registro por parte de los organismos
electorales, amén de los raquíticos recursos disponibles– por
lo que un sector optó por “el menos peor” de los partidos, o el
más ciudadano de los mismos: Movimiento Ciudadano, quien
procuró como ninguno registrar a candidatos con el perfil y la
proyeccción requerida, sin pedirles como requisito obligatorio
la afiliación a la organización. Por esta vía surgió la figura de
Fernando Elizondo, ex gobernador (sustituto) panista, quien
se convirtió en el candidato a gobernador de este instituto, y
por ende en el máximo animador del resto de las candidaturas
postulados por éste.
Elizondo era en principio el candidato favorito de los sectores empresariales y del influyente periódico El Norte. Tras
varios meses de mantenerse alejado de las preferencias electorales, decidió sumar fuerzas con Rodríguez Calderón, el otro
candidato opositor que sí había “prendido” entre la población.
Esta sumatoria convirtió de inmediato a la campaña de El
Bronco en una coalición, en una fortaleza gananciosa que iba
mucho más allá de lo aritmético, que significó un salto cualitativo, pues Elizondo aportaba “legitimidad” al ex priista, racionalidad y mesura al “Bronco”, imagen de equipo –con evidente
aval de las élites– a Rodríguez Calderón. La coalición centró
sus baterías, entonces, en contra del gobernador Rodrigo Medina y de su familia (en especial de su padre) y, por supuesto,
contra Ivonne Álvarez, la abanderada tricolor.
El Bronco encabezó a la coalición opositora, como nunca
antes se había visto en la entidad. Acaso el referente más cercano sea el protagonizado por Fernando Canales y Javier Livas
en el ya lejano año de 1985. Coyunturas, sociedades y protagonistas distintos de por medio, la gran diferencia es que en esta
ocasión es una coalición no partidaria [aunque en aquel año lo
destacable –aparte de la votación reñida– fue precisamente la
coalición multipartidista y ciudadana que logró conformarse
en la etapa poselectoral ante las sospechas de fraude] la que se
alza con el triunfo.
Y eso es precisamente lo que debería ser el motivo principal de festejo en este año de gracia laica de 2015: el ciudadano
agraviado, ofendido, impotente se entusiasma con participar
–de diversas formas y a diferentes niveles–, de tal forma que
mantiene su convicción hasta la hora del voto, que en un principio se vislumbraba apretado, pero que a la postre resultó bastante holgado.
El dato destacable es que la sociedad se movilizó mayoritariamente para participar de “la cosa pública”. Y eso, en una
cultura de tradición apática es la sorpresa mayor, la mejor esperanza de que por ahí se revitalice, se sostenga una nueva relación de diálogo entre gobernantes y gobernados, se inaugure
una política horizontal que trascienda al acostumbrado votas y
te vas... y nos vemos en tres (o seis) años.
Porque tampoco habría que estar centrando sólo la atención en torno a quién conforma el gabinete, quiénes son los
“ganones” directos (aparte de los contratistas, proveedores y
similares), sino en dónde están (y quiénes son) los nuevos ciudadanos que han surgido (o se han fortalecido) de esta experiencia. Hombres y mujeres que vieron lo que es posible con
este ejercicio democrático y que con ello podrán replicar en
distintos terrenos su aprendizaje.
También podemos imaginarnos la amplia legitimidad que
adquiriría el gobierno de Rodríguez Calderón si impulsa una
investigación justa, amplia y expedita a los bienes adquiridos
en los últimos años por la familia de Rodrigo Medina. [“Cárcel
sí” o “cárcel no”, derivaría de tal encomienda.] Y si además
cumple las promesas de campaña, entre las que se cuenta la
cancelación del proyecto acuífero Monterrey VI, y la interrupción de pagos a los medios electrónicos que tradicional, descarada e impunemente, se han encargado de promover la imagen
(a precios superlativos) de los gobernantes en turno.
El Otro Regio/a
Jesús González
M
onterrey.- La mayoría de los analistas políticos han analizado de manera muy superficial las condiciones del triunfo electoral de Jaime
Rodríguez Calderón en Nuevo León; se limitan
a hacer un análisis de coyuntura sin perspectiva
histórica; algunos se aventuran un poco.
Del lado de activistas de derecha y de izquierda pasa algo similar: no se analiza a fondo, se
descalifica a la población por el paso que dio o
se automarginan del devenir histórico.
Al final todos vivimos
en un estado con unas ciertas condiciones objetivas y
subjetivas desde las cuales se
debe partir para generar una
mejora de la calidad de vida
de todas y todos. La realidad
en el país es que México está
en rebeldía y que donde esas
condiciones lo permiten, por
tener una mayor politización
ideológica o sentido de comunidad, las protestas son
con el uso de violencia o con
boicots electorales e incluso
económicos, pero en el Nuevo León de 2015 el Otro Regio/a encontró en la vía electoral la manera de rebelarse.
Y es precisamente ese Otro
Regio/a al que no se ha analizado con perspectiva histórica; se analiza al candidato
ganador, pero no a quienes
votaron por él. ¿Cómo llegaron hasta ahí?
Durante el sexenio de Salinas de Gortari fuimos engañados con el cuento de que
éramos de primer mundo:
ahí comenzó la programación
mental del “chip regio”, que
delegaba los derechos humanos en los políticos y empresarios. Luego el engaño se
profundizó con Fox: aparte
de que ya éramos de primer
mundo ahora también ya éramos una gran democracia.
La descomposición brutal de
nuestras relaciones como sociedad se aceleró durante el
gobierno de Natividad González Parás, e hizo crisis con
Rodrigo Medina. Cierto, de
1994 a 2009 hubo valientes
activistas que resistían pero
la población estaba en otro
lado; esas y esos activistas
gritaban para llamar su atención pero no eran escuchados;
les gritaban: “¡pónganse a jalar!”. Fue hasta que la bestializada violencia destruyó la
realidad de fantasía que nos
habíamos creído, que poco
a poco la población fue tomando conciencia y así, también poco a poco, comenzó a
cuestionarse y protestar. Las
movilizaciones por distintas
causas entre 2010 y 2014, son
los detonadores que, ahora sí,
eran escuchados por una población que tímidamente se
iba uniendo.
La crisis total del sistema
durante el gobierno de Rodrigo Medina fue el catalizador que hizo que creciera de
manera irracional la opción
contra los partidos políticos.
La baja politización de la población y el temor a ejercer
acciones de fuerza contra el
sistema hicieron que todo se
volcará en la opción electoral. Esto lo leyeron muy bien
quienes apoyaron al Bronco
desde el ámbito político y
empresarial. La victoria electoral es sólo una fase más
de ese devenir histórico que
todo parece indicar, ha comenzado a transformar por
completo el estereotipo del
regio. Nuevo León no volverá a ser el mismo después de
la crisis de corrupción y violencia, pero tampoco se ajustará a manuales de derecha o
de izquierda: estamos en una
fase donde nace algo nuevo
pero hay que quitarse los ojos
para poder verlo con otros
muy diferentes.
¿Qué sigue en este proceso? Profundizar. Reconstruir
las relaciones entre todas y
todos desterrando la violencia estructural, organizar juntas vecinales autónomas e independientes donde sean las
y los vecinos los que planten
cara a los problemas cotidianos y, ya con fuerza comunitaria, exigir a los gobernantes
que manden obedeciendo.
Aceptar que no estamos preparados ideológicamente y
fomentar la formación con
técnicas educativas que hagan sencillo comprender temas complejos.
Sería ideal que en la siguiente elección, esas juntas
vecinales autónomas impusieran a los candidatos que en
verdad les representen y terminaran de destruir a la clase
política neoleonesa. Hoy la
población ha recuperado la
autoestima, haiga sido como
haiga sido, hoy la población
se siente con poder, pero la
realidad es que no tiene cómo
ejercerlo, por eso el siguiente
paso lógico es la organización comunitaria en todos los
barrios y colonias. Porque El
Bronco no resolverá los problemas, es más, será muy difícil que pueda ir contra los
poderes económicos locales,
contra el gobierno federal y
contra las políticas que se imponen desde Estados Unidos.
Resolver los problemas
significaría pasar por todo
ello y Jaime Rodríguez no lo
va a hacer. Quienes debemos
hacerlo somos todas y todos
organizados, con Jaime o sin
Jaime, con Elizondo o sin Elizondo.
Lo que pasó el domingo
7 de junio tiene raíces históricas que no debemos perder
de vista, para que no retrocedamos ni un milímetro en los
pocos avances logrados hasta
hoy. Desde esas autonomías
urbanas debemos ir definiendo qué es el Otro Regio/a y
defenderlo de todos los políticos a la mexicana.
PD. Somos parte de una
rebelión generalizada en todo
el país y por tanto también
debemos ser empáticos y solidarios con quienes luchan en
ella. No somos una isla.
Notas para hablar
de una elección
Es falso que el resultado de las elecciones en Nuevo León sea derivado
de la influencia de las redes sociales, no es cierto que sea producto de
la propuesta iluminada de un candidato independiente, no es verdad
que sea producto de la traición, no es cierto que sea la voz viva de la
conciencia ciudadana hoy libre. Aunque nadie puede negar que tiene
un poco de estos componentes, lejos estamos de poder afirmar que la
democracia ha triunfado en Nuevo León.
Horacio Flores
onterrey.- El 7 de junio de
2015 se escribió en Nuevo
León una página importante
en la historia política del país.
Un candidato independiente
obtuvo un arrollador e incuestionable triunfo sobre los
partidos políticos hegemónicos. Por primera vez se abría
la posi-bilidad de que ciudadanos en condiciones de inequidad evidente pudieran
participar en los comicios.
Muchas sospechas levantó el origen priista de Jaime
Rodríguez Calderón. Los temores por supuesto no eran
infundados. Pero las más importantes insurgencias que
se han protagonizado en la
vida electoral de México de
1988 para acá, las encabezaron todas, expriistas, así que
al final de cuentas, no era un
fenómeno tan raro.
Lo verdaderamente novedoso estaba en el “debut”
de las candidaturas independientes, una figura que se había construido con tantos topes y reservas que no se veía
cómo podía alguien atreverse
a participar con una camisa
de fuerza tan apretada.
Precedía esta presentación, el duelo de pre-candidatas que protagonizaron el
PRI y el PAN: Ivonne Álvarez
y Margarita Arellanes respectivamente. Aunque en el caso
del PAN, la balanza se inclinó finalmente por Felipe de
Jesús, se destaca porque las
motivaciones en el PRI para
enderezar una candidatura
encabezada por una mujer,
partían precisamente de la
virtual postulación panista.
En dichos institutos políticos, se daba una falsa postura de fortalecimiento (solamente discursivo por cierto)
de género. No se trataba más
que de un manejo de mercadotecnia política que daba un
giro a la contienda electoral,
transformándola en una pasarela de imagen. Eran ambas, candidatas de los grandes electores hacia adentro
de sus partidos (Madero en
el PAN, Medina en el PRI),
lejos estaban de ser abanderadas aceptadas en sus bases partidarias. Pero a quién
importaba, Nuevo León y
los procesos en general eran
parte de un botín político que
se venía administrando a la
luz de las preferencias de las
televisoras y las agencias publicitarias y por supuesto, las
empresas dispuestas a realizar negocios a la sombra de
los favores gubernamentales.
Este desprecio de las élites políticas tuvo al final un
costo muy alto para los partidos. El PAN no alcanzó a
levantarse y el PRI, no pudo
ni entrar a la contienda: para
cuando las campañas iniciaron, ya estaban muy deteriorados en gran medida por las
descomposiciones en sus correlaciones internas.
Un ingrediente funda-
mental en el proceso fue sin
duda, la corrupción galopante que tenía al Estado convertido en el rehén de los intereses de los Medina: la grave y
evidente incapacidad gubernamental para combatir la
delincuencia organizada, los
malos manejos en los recursos para reparar daños ocasionados por la naturaleza; el
desastre de la multimentada
Ecovía que fue retrasada más
de una año, para hacerla más
cara y disfuncional, súmele el
de última hora creado Monterrey VI, chistecito que costaría 57 mil millones. Ya con
finanzas atascadas, se proponía un proyecto que de inmediato fue atajado por especialistas y evidenciado como
un intento más de negocios
dirigidos desde la Presidencia, y la cereza del pastel fue
el gasto hecho en imagen por
la administración de Medina.
En ese contexto aparece la
candidatura de “El Bronco”
un personaje que parecía inventado para la ocasión. Sin
ataduras aparentes, sin más
proyecto que ir contra los partidos, sin otra promesa que
hacer lo que la raza mandara.
No había en su campaña ninguna propuesta. Estaba la novedad solamente de no usar
los medios que habían hecho
presidentes y gobernadores.
Renunció a la mercadotecnia
del maquillaje. En mezclilla
y con botas revivió la imagen
del vaquero solitario capaz
de salvar a todo el pueblo.
Inspirado en el Libro Vaquero, se pronunció en con-
tra de los Golden boys y las
reinas de la belleza televisiva.
Usó el lenguaje de la calle y
con un novedoso modelo de
comunicación se aferró a las
redes sociales como la vía
para hacer llegar su campaña
a la mayoría de los electores.
Y por si las novedades no
fueran pocas, a mitad de la
carrera Fernando Elizondo
decidió cambiar de caballo y
produjo con ello un viraje de
votantes que ya nadie podría
detener. Esta inédita figura en la que participan dos
candidatos pero el registro y
el copyright es nada más de
uno, es un ingrediente en el
que deberemos estar atentos
porque si acaso se mantiene,
estaremos hablando de un
modelo digno de estudio.
Así sin que hubiera una
razón legal o acuerdos excesivamente elaborados, a partir
de 8 de junio, de facto, en el
Estado tenemos dos gobernadores. Aunque ambos lo nieguen, por sus venas corre el
ADN de los partidos políticos
conocidos y de las expresiones más autoritarias de la política del Estado. Con Alfonso
Martínez Domínguez uno y
obviamente con Eduardo Elizondo, el otro.
Por las condiciones en las
que llegan a la gubernatura,
su compromiso de transparencia, honestidad y espíritu
democrático es mayor. Obligados están ambos a no faltar
a estos principios de gobierno.
Es falso que el resultado
de las elecciones en Nuevo
León sea derivado de la influencia de las redes sociales,
no es cierto que sea producto
de la propuesta iluminada
de un candidato independiente, no es verdad que sea
producto de la traición, no es
cierto que sea la voz viva de
la conciencia ciudadana hoy
libre. Aunque nadie puede
negar que tiene un poco de
estos componentes, lejos estamos de poder afirmar que
la democracia ha triunfado
en Nuevo León.
Ha sido el hartazgo ciudadano por un lado, es cierto, pero también y de manera
muy subrayada, la inconformidad hacía adentro de los
partidos políticos lo que una
vez que hizo crisis, propició
que las estructuras electorales otrora manejadas por las
cúpulas de los partidos, cobraran vida propia y pasaran
la factura a quienes de ellas se
olvidaron.
Quedan muchas historias
por escribir, todavía no llegamos siquiera al día de la toma
de posesión. Con todas las reservas que pudieran tenerse
es claro que la gran enseñanza de estas elecciones es que
si existen modelos posibles.
Ni los conocemos todos ni
los hemos probado aún. En
la lectura de todos nosotros
debe quedar claro que es posible cambiar si así lo decide
la voluntad popular. Mantener la vigilancia sobre el gobierno, el reto es desencadenar una activa y protagónica
participación ciudadana.
Una nueva forma
de hacer política
Efrén Vázquez
M
onterrey.- La mayoritaria de
los nuevoleoneses optamos,
el pasado 7 de junio, por una
nueva forma de hacer política, basada en la transparencia y la participación ciudadana.
Lo que esencialmente significa: 1)
que el gobierno va a servir a todos, no a
robar; y 2) que la gobernabilidad democrática no precisa, como se suele creer,
de que la mayoría de los integrantes del
Congreso sean del partido del gobernador, para que éste pueda controlar a la
mayoría de los diputados.
“Si gana El Bronco —sostuvieron los
enemigos políticos de Jaime Rodríguez
y Fernando Elizondo durante la campaña—, no habrá gobernabilidad en el
Estado”. Y ninguno de los formadores
de la opinión pública, la mayoría más
comprometidos con el sistema político
corrupto que con la verdad, pudo advertir que dicha aseveración alude a una
gobernabilidad autoritaria, que es la que
hemos vivido, no a una gobernabilidad
democrática.
La democracia es, en esencia: 1) una
renuncia al poder para distribuirlo racionalmente, en busca de equilibrios; 2) diálogo racional para el logro de acuerdos,
sin lo cual no es posible la gobernabilidad democrática, y para que las minorías, a través de dicho diálogo, tengan la
posibilidad de convertirse en mayorías;
y 3) el sometimiento, con base a estas reglas, de las minorías a lo acordado por el
voto mayoritario.
Pero no es esto lo que en la clase política entiende por democracia. Por eso los
dinosaurios del PRIAN y los aprendices
de brujos de los partidos pequeños, de
las izquierdas y las derechas, dicen que
con el arribo de El Bronco a la gubernatura la gobernabilidad está en peligro.
Ni en el Congreso, ni mucho menos
en los partidos, se sabe lo que es un «diálogo racional», en el cual se parte de dos
supuestos: a) que la única verdad es la
que surge de dicho diálogo; y b) que es
posible que la verdad, o parte de ésta, no
esté en mí sino en el o los otros, razón
por lo cual, para encontrar la respuesta
correcta de algo, o para encontrar la verdad de algo, yo necesito al otro o a los
otros.
Lo triste de la situación es que en el
Congreso, órgano deliberativo por antonomasia, no se sabe lo que es diálogo
racional. Lo que en estos lugares se produce es un diálogo de sordos; un monólogo, de cada partido ahí representado,
asfixiante y adormecedor que estimula
la decadencia y obstaculiza el crecimiento humano.
En el Congreso, la verdad que surge
del diálogo racional es sustituida por la
“verdad” del partido que tiene la mayoría; o por la “verdad” perversa de las
mafias partidistas que adquiere sentido
de legalidad, por medio de conciliábulos.
Lo que impera en el Congreso es los
chantajes y las componendas entre las
fracciones que integran la asamblea legislativa; el juego de Toma y Daca, y si se
puede, Toma todo, es algo que en el Congreso todos saben jugar muy bien.
Los partidos representados en el
Congreso, sobre todos el de mayoría y el
que tiene la primera minoría, por medio
de chantajes y componendas intercambian posiciones en el Poder Judicial, en
las áreas de justicia administrativa, laboral, electoral, etcétera, sin importar que
los agraciados tengan el perfil adecuado
para los cargos, lo que hace mucho daño
a la administración pública y a los gobernados.
Es hora ya, de que las bases sociales
que apoyaron a Jaime H. Rodríguez a la
gubernatura, exijan que se desaprenda
todo este tipo de prácticas corruptas, y
que a la vez se aprenda una nueva forma
de hacer política.
A partir del supuesto de que la política es, en esencia, conflicto y negociación
no chantaje, no Toma y daca, lo primero
que hay que aprender es que, si se tra-
ta de una gobernabilidad democrática
la que queremos para Nuevo León, el
titular del Poder Ejecutivo no tiene por
qué tener bajo su control a la mayoría del
Congreso.
Lo que se necesita es saber dialogar
de manera racional, para lograr acuerdos de interés general.
Se tiene que aprender que «negociación», en política, no es maquinación ni
chantaje, sino la busca de acuerdos, a través de un diálogo racional en el que el eje
central sea el bien común.
Se tiene que aprender, entre muchas
otras cosas relacionadas al quehacer político, que las bases sociales no sirven
sólo para hacer que personas destacadas
lleguen a los cargos públicos, sino que
los ciudadanos constantemente deben
estar al pendiente de las acciones del
gobierno para aprobar o desaprobar su
actuar.
En empoderamiento ciudadano no
debe quedar sólo en una propuesta de
campaña de El Bronco y Fernando Elizondo, debe hacerse realidad. Por eso,
la primera demanda que los ciudadanos
tenemos que hacer a la nueva legislatura,
es que apruebe, antes de cualquier otra
cosa, la Ley de Participación Ciudadana.
El Bronco
y las broncas
que vienen
Ernesto Hernández Norzagaray
M
azatlán.- El triunfo contundente de
El Bronco en las
elecciones de gobernador del estado de Nuevo
León fue histórico y ejemplar.
Histórico porque es un
outsider capaz de derrotar a
un sistema de partidos que
contaba el día de los comicios
con una estructura, dinero,
gobierno o gobiernos con los
que puede operar y una amplia capacidad de retorcer la
ley e influir en las principales decisiones de los órganos
electorales. Y ejemplar, porque los resultados ahora son
un incentivo poderoso para
que otros ciudadanos con
mayor o igual arraigo hagan
lo propio en sus estados y
municipios.
Sin embargo, las candidaturas independientes tienen
una serie de problemas político institucionales sobre los
que es importante reflexionar
desde ahora y es por ello que
Nuevo León además de ser
ya la cuna del primer gober-
nador independiente será un
laboratorio de lo que se puede y no se puede hacer desde
el Ejecutivo. Pues, sin duda,
los partidos seguirán siendo
actores principalísimos a los
que tendrá que tomársele en
cuenta para garantizar la gobernabilidad y la estabilidad
regia.
Y es ahí donde empiezan
los problemas en el ejercicio
de los gobiernos independientes. El Bronco tendrá en
sus manos un Poder Ejecutivo pero no tendrá un partido,
ni una fracción legislativa o
grandes organizaciones ciudadanas que movilicen para
brindar apoyo a sus iniciativas incluso aun cuando
contara con el apoyo de los
poderosos poderes fácticos
regiomontanos.
Entonces, su gobierno estará sujeto a los contrapesos
naturales del sistema de partidos. Así, el gobernador propondrá y los partidos dispondrán en el Poder legislativo
sobre temas fundamentales.
No se olvide que son ellos
los que aprueban la política
de ingresos como el presupuesto de egresos o revisan
las cuentas públicas cada
año. Y eso habrá de significar, negociación y acuerdo al
menos con las fracciones parlamentarias más influyentes.
Algunas querrán estar
en sintonía con el Ejecutivo,
para no ser castigados en la
siguiente elección pero otros
podrían estar en las antípodas torpedeando para debilitar al gobierno de manera
que los ciudadanos terminen
por caer en el desencanto
ante esta nueva figura constitucional.
No olvidemos que las
elecciones del 2018 están a la
vuelta de la esquina y cada
uno de los partidos estará
haciendo sus cálculos, como
también lo harán algunos
independientes, entre ellos
posiblemente El Bronco, para
tener candidato a la Presidencia de la República y eso
podría significar alianzas po-
líticas y sociales.
El Bronco gobernador tiene un desafío mayor con su
agenda de purificación de la
vida pública de Nuevo León.
Los ciudadanos regiomontanos estarán expectantes de
las decisiones que tomará
desde antes de asumir el cargo. Les interesa saber seguramente quiénes integraran su
gabinete y cuáles son sus antecedentes en la vida pública.
Estarán atentos a su discurso de toma de posesión
donde El Bronco deberá delinear las grandes coordenadas
de su gobierno y los primeros
100 días de gobierno. Donde
estarán sus énfasis y los claroscuros por no señalar las
áreas no prioritarias. Cómo
visualiza su relación con el
Poder legislativo o la ciudadanía, que lo llevó a donde estará los siguientes seis
años.
Esta dimensión es estratégica para esto y lo que viene,
porque si de entrada toma
decisiones impopulares o
contrarias al discurso de renovación podría ser principio
de su final. No es nada fácil
la conversión de candidato
independiente en gobernante
independiente. A diferencia
de los independientes Clouthier y Kumamoto que asumirán un escaño de los 500 de
la Cámara de Diputados para
desde ahí tratar de influir,
considero qué poco, en el
proceso legislativo, El Bronco
tendrá que tomar las riendas
de un gobierno en un contexto con alta demanda social y
recursos escasos.
Un lugar común en los
procesos de alternancia política es que los ciudadanos
tienden a elevar mucho las
expectativas en el gobierno
entrante y este tiene poco
margen de maniobra. Hoy,
por ejemplo, la bandera de
lucha contra la corrupción
que pasa por el escrutinio de
quienes saldrán de la administración del priista Rodrigo
Medina o el establecimiento
de la Fiscalía contra la co-
rrupción son inevitables para
empezar bien este gobierno
esperanzador. Esa bandera
más que otras es la que ganó
simpatías y votos en unos
ciudadanos cansados de verla por todos lados.
Sin embargo, su implementación tiene costos muy
altos por el grado de confrontación que provocara con
el PRI local, aun cuando el
Presidente Peña Nieto haya
impulsado la llamada ley anticorrupción. ¿Quién quiere
ir a la cárcel? ¿Quién desea
ser el chivo expiatorio en esta
nueva cruzada de renovación
moral? Nadie levantará la
mano.
Entonces, esto obliga a
pactos entre El Bronco y los
líderes partidarios o parlamentarios, de manera que
siempre se tratará de blindar el pasado para caminar
sin muchos tropiezos hacia
el futuro. Y eso es un arma
de doble filo, porque si bien
por un lado podría favorecer
al gobernante hacer sus polí-
ticas, por el otro lado podría
significar el torpedeo de los
medios de comunicación buscando influir en el ánimo de
unos gobernados que están
pidiendo que caigan cabezas
para refrendar políticamente
lo dicho mil veces en campaña.
Es decir, ponerla difícil para que El Bronco logré
hacer un gobierno de nuevo
tipo y si lo alcanza sería con
un alto costo político, salvo
que sea un acuerdo pactado
con el centro y los poderes
facticos donde se establezcan
sus límites.
Peña Nieto está urgido
de mandar un buen mensaje
anticorrupción para que su
iniciativa de reforma no fracase y qué mejor a través de
El Bronco, con la legitimidad
que le dieron sus votos.
Nuevo León está lejos de
la Casa Blanca y el Presidente
busca que vaya quedando en
un segundo plano aun cuando el caso Aristegui se lo recuerde a cada momento.
Quizá, entonces, es la
tabla de flotación que tanto
necesitaba el Presidente de la
República y es de esperar que
en los próximos días, anuncie
que brinda todo su apoyo a
El Bronco en su lucha contra
la corrupción y los corruptos
pero con absoluto apego al Estado de Derecho.
Y, eso en un sistema judicial profundamente politizado, como lo hemos visto en
la actitud del TRIFE frente al
partido Verde, podría indicar
el verdadero alcance de las
banderas anticorrupción.
Esperemos que El Bronco sea capaz de integrar un
equipo experimentado, prestigiado y honesto porque si
no, la victoria se le escurriría
rápidamente entre los dedos
y con ellos la ilusión renovadora de sus paisanos.
Que sí sea.
Para muchos ciudadanos voltear los ojos
hacia una opción como Morena se vincula con
la idea de que representa una opción
de oposición que propone combatir la
corrupción que caracteriza a la clase política.
Por cierto, es un fenómeno que se repite
en otras entidades.
Saldos electorales
Víctor Alejandro Espinoza
T
ijuana.- Por desgracia se va
haciendo costumbre que la expectativa sobre los resultados
electorales en Baja California
sea conocer el porcentaje de participación ciudadana; o si se quiere, el comportamiento del abstencionismo. Desde
1992, año de la elección local intermedia
después de la alternancia en el gobierno
estatal, la asistencia a las urnas se ha ve-
nido reduciendo de manera consistente.
Y esto es válido para comicios locales y federales. Los bajacalifornianos han
decidido darle la espalda a los procesos
electorales. Este 7 de junio, fecha de los
comicios federales intermedios, solamente el 29.54 por ciento de los inscritos
en el listado nominal, acudieron a votar.
Es el record para cualquier elección en la
entidad.
Ese bajísimo nivel de participación
sitúa a Baja California como el último lugar a nivel nacional o si se quiere, primer
lugar en abstencionismo. Desde luego
que un porcentaje de dicho ausentismo
en las urnas se explica por el fenómeno
migratorio (posiblemente un 15 por ciento), pero existen otros factores. El descrédito y la baja valoración que les merecen
a los ciudadanos las élites políticas, así
como los partidos políticos, lleva a la
conclusión de que no tiene sentido votar.
La generalización “todos son lo mismo”,
ha llevado a la postura de que el sufragio
sólo sirve para preservar los privilegios
y la corrupción.
Lo cierto es que tenemos a los representantes que nos merecemos; no surgen
por generación espontánea, son producto de una ciudadanía de muy baja intensidad que no vota, no participa, ni se organiza y menos exige rendición de cuen-
tas y transparencia. Para que cambie la
clase política tiene que transformarse la
llamada sociedad civil. Debemos crear
ciudadanía para aspirar a una democracia de calidad.
Históricamente la cultura política
en la entidad ha sido bipartidista. PRI
y PAN se han repartido las preferencias
electorales. En una coyuntura como la
actual, las críticas del partido que gobierna en la entidad, el PAN, se centraron en la decisión del Congreso federal
de aumentar el IVA en la frontera del 11
al 16 por ciento y fue acompañada por
la mayoría de las cámaras empresariales,
acusando directamente a los diputados
federales priistas de traicionar a la ciudadanía votando a favor del incremento
al impuesto; el costo para el PRI ha sido
enorme. Dos parecen las consecuencias
de dicha campaña monotemática: el
PAN se lleva “carro completo”; es decir,
si en los cómputos distritales se refrenda
el triunfo, los 8 candidatos(as) de Acción
Nacional habrán obtenido una diputación de mayoría relativa. Se trata de un
registro que no se tenía desde los años
ochenta cuando vivíamos en un sistema
electoral de partido hegemónico. La otra
consecuencia parece ser el voto de castigo con una doble vertiente: por un lado,
un alto porcentaje de voto nulo y por el
otro, el crecimiento de una tercera fuerza: Morena.
Efectivamente, si el promedio del
voto nulo a nivel nacional fue de 4.88 por
ciento, en Baja California alcanzó un 7.51
por ciento, superior al porcentaje obtenido por 7 partidos: PRD, PVEM, PT, MC,
NA, Humanista y PES. En este rubro
también la entidad obtuvo el registro
más alto a nivel nacional. En una sociedad bipartidista, la aparición de Morena
como la tercera fuerza política resulta un
dato relevante. Morena que participaba
por primera ocasión desplazó al PRD en
la entidad, obteniendo el 12.86 por ciento; el más alto registro histórico para un
partido que no sea PAN o PRI.
Para muchos ciudadanos voltear los
ojos hacia una opción como Morena se
vincula con la idea de que representa
una opción de oposición que propone
combatir la corrupción que caracteriza a
la clase política. Por cierto, es un fenómeno que se repite en otras entidades.
Seguiremos analizando los saldos
del proceso electoral que deja varias enseñanzas para el futuro inmediato y, sobre todo, para el 2018.
Investigador de El Colegio de la Frontera
Norte.
“La Polvorita” estalla
en la Huasteca
Pablo Vargas González
achuca.- En el distrito uno
ubicado en Huejutla de Reyes, Hidalgo, la campaña alcanzó una efervescencia que
se dio desde la selección de
candidatos y el realineamiento de grupos políticos.
Sin embargo, la ganadora Carolina Viggiano Austria
dejó un resquicio al increpar,
aun antes de que se celebrara
la jornada del domingo pasado, al periodista Anselmo
Estrada Alburquerque por
información de su columna la
“Inocente polvorita”.
Dentro de los estertores
postelectorales del 7 de junio,
permanecen resabios de una
contienda con resultados de
tendencias que dan continuidad a patrones de participación y variantes inesperadas.
Las campañas entre contendientes fueron feroces y mucho más en el distrito de la
huasteca hidalguense. Ahí
se jugaba mucho más que un
cargo a la diputación federal,
se jugó una fuerte apuesta
para posicionar fuerzas hacia
el 2016: la lucha por la gubernatura.
No es de extrañar el desconocimiento de políticos(as)
y funcionarios(a) a personajes
reconocidos de la sociedad.
Tal vez Carolina Viggiano no
estaba informada que Anselmo Estrada es ampliamente
reconocido como “el decano
de los periodistas” en Hidalgo, no dicho por mí, sino
que han sido los trabajadores
del mismo gremio que le han
dado esta distinción.
Apenas el 28 de abril pasado varias organizaciones
civiles de Hidalgo dieron el
reconocimiento “Al mérito
ciudadano” a Anselmo Estrada por sus 55 años de labor
periodística y en él se reconoció la reivindicación de la
libertad de expresión y el derecho a la información, sobre
todo por momentos coyunturales en que el gremio periodístico se sintió agredido por
los poderes fácticos en el caso
de Carmen Aristegui.
Y ese reconocimiento a
Anselmo Estrada fue por su
celebrada columna “La inocente polvorita”, título que
dibuja completamente no
solo la personalidad de Estrada sino que ahí podemos
encontrar al periodista nato,
el de la labor de memoria, el
que no solo sigue la información de la realidad sino que
la interpreta y opina sobre
ella. En su columna podemos encontrar trazos de la
vida política de Hidalgo, de
las políticas de los gobernantes en diferentes niveles. En
momentos se ha convertido
en el interlocutor de varios
funcionarios a los que señala
las verdades, que resultan incómodas, a personajes poco o
nada acostumbrados a la crítica.
Todo sucedió porque Anselmo hizo eco de las declaraciones de los partidos políticos en la Huasteca durante
la campaña, en el sentido de
que había recursos y dinero
provenientes del gobernador
de Coahuila a favor de la candidata Viggiano Austria. Lo
cual dichas noticias no fueron
procesadas ante autoridades
correspondientes pero que
varios medios de comunicación publicaron como ciertas.
En su columna (11 de junio),
que por cierto llevó como
tema principal “Urgen más
broncos”, en una apostilla
“Coahuila en la Huasteca”,
se refiere simplemente a que
Carolina ganó a pesar de que
hubo diversos operativos de
voto en esa región, haciendo
suyas la información publicada previamente.
Lo que hubiera quedado
como parte de una crítica periodística se agrandó cuando
Viggiano llamó directamente
al teléfono celular del periodista Estrada para demandar
“pruebas” de injerencia del
gobernador de Coahuila en la
campaña electoral. Además
de señalar que lo escrito era
falso, el asunto más grave no
fue la llamada en sí, sino que
la ahora candidata ganadora
le exigió presentar pruebas o
le demandaría penalmente.
Se trata de un exceso y extralimitación de la aun diputada electa Viggiano Austria,
no solo porque Anselmo Estrada no fue un contendiente en la campaña electoral;
sería importante demandar
o requerir a quienes hicieron tales declaraciones en la
lucha por los votos. Por otra
parte, se trata de una afrenta
al ejercicio periodístico y a la
libertad de expresión, que debería canalizarse a las nuevas
instancias de protección de
periodistas en Hidalgo.
No cabe duda que las
campañas y luchas por los espacios de poder son intensos,
más aún como se procesaron
en la huasteca hidalguense; sin embargo, el proceso
electoral ya terminó en esta
etapa y comienza otra; desafortunadamente se quedan
dudas –o más bien certezas–
del proceder de quienes están
enfilados a otra contienda
política.
Muerte sin sentido
Luis Miguel Rionda
G
uanajuato.- Dieciséis días después
de las elecciones el
crimen organizado cobró una víctima mortal
en Guanajuato, en la persona
del alcalde electo del municipio de Jerécuaro, Rogelio
Sánchez Galán, del partido
verde.
Dice la prensa que fue ejecutado junto con dos ayudantes, cuando se trasladaba a su
negocio de transportes, y que
los perpetradores fueron varios individuos que se transportaban en dos camionetas
portando armas automáticas
AR-15 y AK-47, las propias
de los sicarios de los cárteles
de la violencia desquiciada
que nos atormenta a los mexicanos.
Al momento no hay mayor información sobre las
motivaciones del crimen,
pero el hecho nos mueve a
temer que en el sur de la entidad se estén desarrollando
situaciones similares al del
vecino Michoacán, donde los
ediles en funciones o electos
son frecuentemente amenazados, chantajeados o cohe-
chados por las mafias de malosos que buscan controlar a
las autoridades locales, para
garantizar su complacencia
o complicidad. Esto genera
temor entre los políticos honestos que se resisten a alinearse con el crimen, y con
frecuencia los resultados son
desastrosos para sus personas o familias.
Rogelio Sánchez ya había
sido presidente municipal de
Jerécuaro entre 2009 y 2012
por el Partido Acción Nacional. Dueño de una empresa
transportista que trajinaba
migrantes hacia los Estados
Unidos, es claro que se trataba de una persona con fuerte
presencia local. Tuvo conflictos con los panistas locales y
en 2012 emigró al PRD con
todo y la estructura política
que supo construir, y se convirtió en su candidato a diputado federal por el 14 distrito,
con cabecera en Acámbaro,
pero quedó en un tercer lugar.
En la elección municipal reciente ganó con 37.3%
de los votos válidos, contra
29.8% del candidato del PAN
y 28.3% del PRI. Una elección
cerrada y tripartidista, lo que
puede plantear una posible
línea de investigación pues
su triunfo pudo no resultar
del agrado de algún factor
real de poder en el municipio, que a lo mejor apostaba
a otra opción. Una especulación, claro, pero no creo en
las coincidencias cuando se
trata del control de un gobierno que puede tener un valor
específico para los criminales.
Es lamentable que la seguridad en vidas y bienes siga
siendo un pasivo dentro de
nuestro esquema político de
convivencia. No es aceptable
que un funcionario electo, un
líder comunitario que supo
ganarse el favor de una mayoría simple de sus conciudadanos, pueda ser victimado
por rufianes que responden a
intereses infames, que son capaces de matar para proteger
algún negocio sombrío.
Toda la clase política del
estado de Guanajuato se ha
unido para lamentar y rechazar el delito. La privación de
la vida siempre será deleznable, pero más cuando se perpetra contra una persona que
se ajustó a las normas de civilidad política para conquistar
una posición de servicio público. La cobardía alevosa del
que ejecuta desde la potencia
de un arma de asalto contra
víctimas desarmadas es exe-
crable y vomitiva.
El presidente electo había
ofrecido donar su sueldo a
becas. Su situación económica personal lo permitía, por
supuesto, pero llamó la atención tal desapego al ingreso
salarial por una responsabilidad absorbente. Otros candidatos de su partido, como
el también ganador en Acámbaro, ofrecieron recortar su
salario a la mitad. Distintos
candidatos perredistas, como
el de Guanajuato capital, sólo
prometieron ajustarse a los
montos recomendados por el
congreso local. Con esto no
editorializo o pontifico: sólo
destaco un detalle que habla
de una inusual probidad.
Lamento este infortunado
y reprobable acontecimiento.
Manifiesto mi solidaridad
con su familia y sus cercanos,
así como con su partido actual. La descomposición social que padece nuestro país
debe hacernos conscientes de
la urgencia de ejercer una ciudadanía activa y demandante, que se auto proteja de las
embestidas de los perversos.
Los que nos decimos justos
nos debemos este respeto.
¿Por qué se endeudan
los gobiernos?
Edilberto Cervantes Galván
M
onterrey.- ¿Por
qué se endeudan
los gobiernos? El
caso de la “Tragedia Griega” es un brillante
ejemplo de cómo los agentes
financieros y el gobierno actúan de consuno para “colocar” deuda ampliando los
límites más allá de lo razonable y sustentable.
En 2010 la Comisión
Europea acusó al gobierno
griego de estar falseando las
cifras sobre el déficit público.
El Primer Ministro se vio en
la necesidad de reconocer
que el gobierno había falseado las cifras; señaló, sin embargo, que esa falsificación se
había hecho con la ayuda del
banco Goldman Sachs.
Gracias a esa falsificación
el gobierno griego estuvo recibiendo préstamos de bancos privados y de entidades
internacionales como el FMI.
Conviene recordar que en
la crisis del 2008 en los Estados Unidos el banco Goldman Sachs estuvo a punto
de ir a la quiebra y que entre
En el corto plazo, en materia de
política económica, el aspecto más
relevante en el caso de México es
la reducción del gasto público en el
2015 y el pronóstico de un recorte
similar para el 2016.
sus directivos han figurado
varios secretarios del tesoro
de los Estados Unidos, un
primer ministro de Italia y
Presidente de la Unión Europea y el actual presidente
del Banco Central Europeo.
¿Quién le mintió a quién?
El papel del gobierno en
la economía ha sido materia
de debate desde hace décadas.
En los últimos cuarenta
años ha ganado terreno la
doctrina que postula que el
gobierno debe limitarse a dar
los servicios básicos de seguridad y orden y dejar que los
mercados actúen libremente.
El enfoque neoliberal no descarta sin embargo que el gobierno pueda actuar como cualquier otra entidad a la que
se le pueda “prestar ayuda
financiera”. El gobierno se
convierte en un usuario, un
cliente más de los servicios
financieros.
Esa es la doctrina, pero en
la práctica cuando los mercados o las empresas entran
en problema es el gobierno el
que tiene que salvar la situación. Así acaba de pasar en
los Estados Unidos.
En México la función del
gobierno en la economía se
debate entre la intervención y
la no intervención. En el discurso político se habla de los
mercados y de que las reformas lo que buscan es mejorar
la competitividad y la competencia, pero en la práctica se
utiliza el gasto público como
una variable significativa y al
gobierno como un cliente de
los servicios financieros. Se
han creado órganos autónomos del gobierno para regular la economía. No es el gobierno el que regula de manera
directa pero tampoco es libre
el juego de los mercados. Un
mercado administrado.
En el corto plazo, en materia de política económica,
el aspecto más relevante en
el caso de México es la reducción del gasto público en el
2015 y el pronóstico de un recorte similar para el 2016.
Hasta ahora el impacto de
estas decisiones no se ha sentido en todo su rigor, parte
por inercia en otros gastos
como el consumo y la inversión privados.
Para el 2016, sin embargo,
la contracción del presupuesto tendrá severas repercusiones. En el caso de la inversión
pública federal será el tercer
año consecutivo en que se reduzca.
Pero el impacto más
fuerte será para los gobiernos
estatales, por la reducción en
el renglón de las participaciones que les otorga el gobierno federal como porcentaje
de sus ingresos. La baja en
los precios del petróleo a lo
largo de 2015 se traducirá en
una reducción en los ingresos
repartibles y por lo tanto en
las participaciones en el 2016.
Ya en el presente año ha habido repercusiones.
Esta baja en las participaciones afectará de manera
desigual a los estados. La
proporción que representan
las participaciones en el pre-
supuesto estatal varía de entidad a entidad. No obstante, el
impacto será de importancia
en todos los estados. Sobre
todo porque la gran mayoría
ha estirado su capacidad de
endeudamiento más allá de
los límites razonables. Como
en el caso de Grecia, no se
conoce con certeza el tamaño
de las deudas de los gobiernos locales.
Los gobiernos locales se
han convertido en clientes
de los servicios financieros;
contratan y emiten deuda y
aparecen como clientes de las
calificadoras de deuda, del
tipo Goldman Sachs. En los
últimos lustros los gobiernos
estatales y hasta los municipales le entraron al juego de
las finanzas.
Por mucho tiempo la
SHCP mantuvo a raya a los
gobiernos estatales y vigilaba
sus necesidades de endeudamiento; la SHCP estableció y mantuvo la regla de
que los gobiernos estatales
no podían comprometer las
participaciones, utilizándolas
como apalancamiento para
contratar créditos.
Incluso la SHCP llevaba
un registro de los créditos
contratados. Pero esta prudente prohibición se eliminó
desde hace años. Hasta entonces el financiamiento de la
obra pública y gasto público
tenía por límite el presupuesto regular, excepto por
los préstamos blandos que se
obtenían de la llamada banca
de desarrollo.
Pero la SHCP fue elimi-
nando esas restricciones.
Entre otras “facilidades”
admitió comprometer los ingresos de las participaciones.
Se estimuló a los gobiernos locales a “bursatilizar”
sus ingresos. Esto no fue otra
cosa que comprometer los ingresos futuros como respaldo
o apalancamiento de nuevos
créditos: ahora con la banca
privada.
La banca de desarrollo
prácticamente desapareció y
fue entonces que se promovieron los proyectos de inversión público-privados. Bajo
este esquema la obra pública
ya no puede contabilizarse
como obra de gobierno sino
como una inversión conjunta
cuya rentabilidad ya no es
definida con los criterios de
rentabilidad social sino con
los de rentabilidad privada,
que obviamente son más altos. Buena parte de las obras
así financiadas se encuentran
sin uso ya que los gobiernos
locales no tienen recursos
para equipar los inmuebles
y menos para crear plazas
para el personal: hospitales,
escuelas, penitenciarías, por
ejemplo.
Durante los gobiernos de
Fox y Calderón, con los altos
ingresos generados por las
exportaciones de petróleo, se
canalizaron elevados recursos a los gobiernos estatales
vía las participaciones. Con
esos mayores ingresos por
participaciones los gobiernos
estatales ampliaron su capacidad de endeudamiento
hasta límites que ahora será
muy difícil sostener.
Con esta combinación de
mecanismos de financiamiento, el techo de endeudamiento de los gobiernos estatales
dejó de tener los límites impuestos por los ingresos anu-
ales y los créditos blandos. El
escenario actual en la mayor
parte de los estados es que la
deuda pública se ha elevado
de manera significativa.
El compromiso de pago
de las deudas así contraídas
es una carga pesada, sobre
todo si la economía no crece.
Y la economía mexicana está
prácticamente estancada desde hace veinte años. El juego
de las finanzas para los gobiernos estatales tendrá consecuencias funestas para buen
número de generaciones por
venir.
Así que el 2016 la situación para las finanzas nacionales y para las finanzas de
los gobiernos estatales será
de severa restricción.
Una oportunidad para
probar si la doctrina económica en boga tiene o no sentido.
Las patronas
de La Patrona
G. Berrones
Francisco Gómez Maza
Cierres de campaña
L
a Firma, Luis y Julián
y Los Tigres del Norte
armaron tremendo trote
en los cierres de campaña
y en sus canciones entrañan
el alma del candidato:
Ivonne corridos de narcos;
Felipe tristes baladas
y en misóginas cantadas,
el Bronco monta su cuaco.
Deformando la Reforma
“
C
iudad de México.- El fenómeno
de las migraciones, que llamaría migraciones forzadas porque los migrantes se ven obligados a irse de su país, empujados por
la pobreza y el hambre, cosa que nunca
han entendido ni entenderán las llamadas autoridades gubernamentales, ha
creado un fuerte movimiento de solidaridad que en México se ha personalizado
en la acción solidaria de Las Patronas.
Las Patronas le llaman a un pequeño grupo de mujeres que, con Norma
Romero y mujeres de su familia a la cabeza, cocinan arroz y frijoles en enormes
cacerolas y, con pan y agua, entregan en
bolsas de plástico a migrantes centroamericanos que viajan en el lomo del tren
llamado La Bestia, rumbo a Estados Unidos, cuando cruzan La Patrona, barrio
de la población de Amatlán de los Reyes,
estado de Veracruz.
Con los años, el trabajo de Las Patronas ha evolucionado y actualmente,
gracias a donativos que reciben, ofrecen más alimentos, atención en materia
de salud e, incluso, asesoría legal. Todo
gratuitamente.
En 2013 Norma Romero, la funda-
dora del grupo de mujeres, recibió el
Premio de Derechos Humanos de la oficialista Comisión Nacional de Derechos
Humanos de México. Los funcionarios
públicos encargados de la defensoría de
oficio de los derechos humanos en México reconocieron así la trayectoria de Las
Patronas en la promoción efectiva y la
defensa de los derechos humanos de las
personas migrantes.
Por todo ello y más, porque la labor
de Las Patronas ha trascendido fronteras, Laura Castán, presidenta de CODESPA, organización no gubernamental
española de Cooperación para el desarrollo, con 30 años de experiencia, constituida por un grupo de profesionales y
expertos de diferentes disciplinas comprometidos con el desarrollo integral
(económico, social y humano) de los más
pobres, ha propuesto a Las Patronas de
México para ser homenajeadas con el
premio ahora denominado Princesa de
Asturias 2015.
Para que esto ocurra, los y las personas interesadas deben demostrar que los
ciudadanos de a pie reconocen, admiran
y aplauden la labor de Las Patronas y,
con ese apoyo, un ente diplomático po-
drá presentar la candidatura de Las Patronas ante el patronato de la Fundación
Princesa de Asturias.
Es por ello, que Laura Castán, con el
apoyo de organizaciones como el SJM
México, el SJM España, la Universidad
de Sevilla, el Instituto de Migraciones
de la UGR, la Universidad Pontificia de
Comillas, el Instituto Arrupe, el COLEF,
la Universidad Iberoamericana, Entreculturas, Migrante Mesoamericano, Albergue la 72, Albergue Hermanos en el
Camino, Estancia Gonzaéz y Martínez,
Albergue Frontera con Justicia y un gran
número de voluntarios y activistas que
dedican su vida a transformar este mundo de injusticias, está promoviendo la
candidatura de Las Patronas al premio
Princesa de Asturias 2015 en la categoría
Concordia.
La señora Castán quiere que esta
candidatura represente también un reconocimiento a todas aquellas personas
que se han quedado en el camino; que
lucharon por tener un futuro mejor y
que sirvieron de ejemplo de superación
y compromiso contra la injusticia que
padecen en sus países de origen.
Se acabó el sindicalismo,
se acabó el escalafón”
Chuayffet en Educación
lo dijo con tal cinismo;
fiel a su autoritarismo,
lo presume y se solaza;
los profes de buena raza
son pretexto a una reforma;
la educación se deforma
y el asunto no es de plazas.
Elección en Guadalupe
A
usente de prosa y verso
no andaba de vacaciones
estaba en las elecciones
soportando veleidades
unas cuantas necedades
peleándose la alcaldía
contamos de noche y día
los votos del ciudadano;
ya la constancia está en manos
de uno de la cofradía.
Tacos con impuestos
O
ra sí que la chiflamos,
hay que amarrarnos la panza;
con los impuestos no alcanza
para mitigar el hambre;
ni para un lonche de fiambre,
menos taquitos sudados
o las tortas de guisados;
Hacienda impone esta dieta,
adelgazar es la meta
mientras engorda el Estado.
Tiempos violentos
D
e la ciudad no se fueron
los narcos ni la violencia
ya mostraron su presencia
en menos de un día murieron,
en la prensa ya lo vieron,
la muerte campea fecunda
váyanse cavando tumbas,
los Medina ya se van,
de seguro dejarán
cientos de basura inmunda.
Evaluación en suspenso
E
n esta bella nación
casi todo es vacilada;
la verdad se vuelve nada
como hace Gobernación:
suspendió la evaluación
a los profes de la CNTE
y de paso los del SNTE
también son beneficiados;
calculen los reprobados
que se quedaron pendientes.
¿Soldados en la elección?
S
ería una mala señal
la presencia de Sedena
la elección se iría a condena
y a repudio nacional.
Imposible sufragar
en presencia de las armas;
se amedrenta cuerpo y alma
manchando la democracia;
el país caería en desgracia
y perderíamos la calma.
La risa de Medina
PAN con lo mismo
De qué se reía Medina
en su encuentro con el Bronco?
de deudas está hasta el tronco;
robó tarde, noche y día,
cínico en sus tropelías
los días los tiene contados;
que se pongan aguzados,
los asesores de Jaime,
y no permitan que amaine
el escarmiento esperado.
o no sé qué pensarán
los políticos soberbios
bien dicen que si crias
cuervos
los ojos te sacarán;
pues resulta que en el PAN
la mujer de Calderón
cree ganará la elección
allá en el dos mil dieciocho
Margarita, ese bizcocho,
no acepta repetición.
¿
Y
E N TRELIBROS
El teatro de López Tarso
Ignacio López Tarso. Hablemos de teatro* es un homenaje a la trayectoria
de este célebre actor mexicano, realizado por su hija Susana López Aranda (Ciudad de México, 1955) en dieciséis sesiones de grabación de dos
horas cada una (febrero 2011-febrero
2013).
La estructura es cronológica (siguiendo el orden de las obras escenificadas), aderezada con el invaluable contexto biográfico en torno a la
selección, preparación y montaje de
cada obra. Se han omitido las preguntas para agilizar el texto.
Alrededor de 100 obras en casi
siete décadas (1948-2013) integran el
currículum lopeztarsiano, sin contar
sus 50 películas, más de mil programas televisivos (unitarios, series y
telenovelas) y 8 discos de corridos y
relatos de la Revolución.
Desde Sueño de una noche de verano (Shakespeare, 1948) hasta El cartero (Antonio Skármeta, 2013), López
Tarso ha recibido más de 200 premios nacionales y extranjeros. Por
cierto, Ignacio López López (Ciudad
de México, 1955) tomó el “Tarso” de
Saulo (o Pablo) de Tarso que llegó a
ser el apóstol Pablo.
Sus opiniones son imprescindi-
bles para la historia del teatro mexicano y la formación actoral, pues
además de comentar las circunstancias y anécdotas en torno a la política cultural, la burocracia, los presupuestos, el estado de los teatros
donde ha actuado y los directores
y actores con los que ha trabajado,
también habla de los métodos de actuación, la construcción de los personajes, la memorización, el hecho
teatral, la aridez intelectual, los personajes más agotadores, los accidentes teatrales, los triunfos, los fracasos
y el respeto al texto, a la profesión y
al público.
Sobre la elección de personajes
señala: “Hay personajes que no te
simpatizan, pero que son excelentes.
En Tirano Banderas, por ejemplo, yo
en lo personal puedo detestar lo que
hace (…), pero (…) es el gran personaje. Entonces te tragas las teorías o
las posturas políticas para tratar de
entenderlo como un ser humano” (p.
114).
Sobre la comprensión de las
obras: “Cuando empezamos con el
montaje de Prueba de fuego, con Seki
Sano, por ejemplo, la preparación
exploró la obra a profundidad en
dos niveles: el de la época en que
sucede la trama, los juicios por brujería del siglo XVII en Salem (Massachussets), y cómo esa historia es el
pretexto para hablar de hechos contemporáneos, es decir, de “la cacería
de brujas”, la persecución desatada
por (el senador Joseph) McCarthy
contra muchos intelectuales (19501956), el propio Arthur Miller (autor
de la obra citada), por acusaciones
y sospechas de ser comunistas” (p.
164-165).
¿Y qué decir de los imponderables?: “En una gira con El Avaro (de
Molière), en San Salvador, no llegó
el vestuario (…). Irene, la hermana
de Miguel Sabido, se fue corriendo y
llegó al rato con un rollo enorme de
manta y a cortar pedazos. Te medían
y tan largo como eras; pues el doble:
“Este mide uno ochenta”, decía Irene, “pues córtenle tres sesenta y a la
mitad, un agujero a tijera y ya”. Todo
esto ya en el teatro, con el público en
la sala, ¡imagínate nomás! Bueno,
pues el discurso que se echó Miguel
Sabido para explicar fue tan inspirado, que en cuanto se abrió el telón y
aparecieron los primeros personajes
con sus vestidos de manta blanca ¡la
gente aplaudió! Una ovación y todo
salió formidable” (p. 338-339).
* Susana López Aranda. Ignacio
López Tarso. Hablemos de teatro. México, D.F.: Trilce Ediciones / CNCA
/ UANL, 2104. 509 pp., Fot. (Pasta
dura.)
Un caso de extrema simbiosis
personal
Hay múltiples formas de contar una historia. Una de las más
comunes es apoyarse en un testimonio supuestamente escrito
por alguien más: cartas reveladoras, manuscritos antiguos,
mapas de tesoros, diarios personales, documentos, libros mágicos, etcétera.
Eso han hecho muchos escritores: Borges (“Tlön, Uqbar, Orbis Ter-
tius”), Cortázar (“Manuscrito hallado en un bolsillo”), Fuentes (“Chac
Mool”), Poe (“Manuscrito hallado
en una botella”), Swift (Los viajes de
Gulliver), entre otros.
Por este recurso ha optado Sergio Eduardo Cruz Flores (Ciudad
Satélite, Edomex, 1994) en su cuento
“Willclid Pennbone”, incluido en la
antología Se oyen voces en el pasillo*.
El falso libro, en este caso, es Tragedias del drama, del también apócrifo investigador de teatro Rómulo
Fernández, publicado en Buenos Aires por la inexistente (allá) Editorial
Cencerro.
Refiérese en este texto la curiosa
historia de una simbiosis personal y
profesional entre dos actores shakesperianos: William Rathbone y Euclid
Pennworthy, que un día de 1878 deciden cambiar los personajes que hacían en la obra de El cisne de Avon,
Otelo (en la que William era Otelo y
Euclid, Yago), para ver si alguien lo
notaba.
Su actuación es tan perfecta que
ni la actriz que hacía el papel de
Desdémona (esposa de Otelo) se da
cuenta. Ni siquiera “El director y los
demás actores (…) hubieran podido
dar cuenta del hecho, lo que dejó
atónitos a nuestros personajes” (p.
45).
Ese éxito o comprobación de su
talento mimetizador los incita a emprender una misión más exigente:
representar al otro en su vida privada, sin ser descubiertos.
Con el tiempo van adquiriendo
detalles físicos del otro: “a Pennworthy empezó a crecerle un blanco bigote que era sello del carácter de Rathbone y la quijada del segundo (o
sea, el mismo Rathbone) se extendió
en semejanza de la de su compañero
(Pennworthy)” (p. 46).
Ya para entonces se les conocía
como “Rathworthy y Pennbone” (p.
45) y luego serían “Worthybone y
Pennrath” y “Rathywor o Peyworth” (p. 46) e incluso “Ypenthorth”
y “Worthyrath” (p. 47). ¿Reconocimiento, confusión o burla?
Todo acabó diez años después,
en 1888, cuando al representar de
nuevo la obra donde todo empezó
(Otelo), uno de ellos, aquejado por
“un enorme sentido de terror existencial” (p. 46), estranguló al otro.
El final de esta historia es borgeano: “Toda la compañía (teatral)
(…) se acercó al simbionte asesino
que sostenía el cadáver de su complemento y por primera vez en años
se dieron cuenta de que William Rathbone y Euclid Pennworthy alguna
vez existieron como individuos” (p.
47). Tal era el parecido que “Nunca
se supo quién fue el asesino o la víctima” (ídem.).
* Sergio Eduardo Cruz Flores. “Willclid Pennbone” en Se oyen voces en
el pasillo. Antología Resortera 2014.
Monterrey, N.L.: Edit. UANL / Colectivo Resortera, 2015. 110 pp.
Eligio Coronado
D I SPAR ATES
Dedocracia
Armando Hugo Ortiz
M
onterrey.Con
tanto alboroto de
aspirantes a la Silla
Mayor, es bueno
repasar la saga del dinosaurio
priísta, cuando el Presidente,
Dedo Mayor, elegía como su
heredero a un miembro del
gabinete presidencial.
Se cumplió hasta finales
del siglo XX. Ernesto Zedillo
ungió en 2000, como candidato a su secretario de gobernación, Francisco Labastida; lo
llevó al cadalso.
Vicente Fox fracasó también en 2006, su secretario de
Gobernación, Santiago Creel,
fue eliminado en la primera
ronda por un tipo levantisco,
Felipe Calderón, quien buscó
a su vez imponer a su secretario de Hacienda, Ernesto
Cordero, en 2012. Gracias por
participar, dijo Josefina Vázquez Mota.
Peña Nieto fue sólo gobernador, su ascenso resultó
de una alianza de Televisa
con los grupos Sonora: Manlio Fabio y Emilio Gamboa,
e Hidalgo: Osorio Chong y
Murillo Karam
Se dice que al final de este
sexenio, revivirá el rito de
que el Dedo Mayor designe
sucesor, entre tres allegados
del gabinete, siempre y cuando se cumpla para 2018, el
sueño guajiro de cada uno.
Luis Videgaray será el
bueno si para entonces fluyen hacia México millonadas
de dólares en inversiones extranjeras, gracias a las reformas estructurales. Con crecimiento económico superior
al 10%, podrá afirmar como
López Portillo que, ahora sí,
administraremos la abundancia.
Miguel Osorio Chong
puede ser el mesías si domestica a los Zetas, Nueva Generación, del Golfo, Sinaloa,
Jalisco, Templarios, Rojos, etcétera, y los convierte en grupos de auto defensa, gracias a
Alfredo Castillo.
Emilio Chuayfett, marcará un hito histórico, si los
profesores de la Coordinadora le agradecen las bondades
de la reforma educativa y lo
llevan en hombros a la sede
nacional del PRI, entre porras
y matracas.
¿Y si no se cumple ningún escenario optimista para
el 2018? No importa, todo
lo podrá solucionar el Dedo
Mayor: Televisa.