50 años de la tragedia del Superconstellation “Santa María”

EL DÍA, domingo, 3 de mayo de 2015
p1
PRIMEROS PASOS en las
Escuelas Pías: los recuerdos de un
alumno en el 75 aniversario del centro
que se abrió en el Quisisana. 6/7
del domingo
revista semanal de EL DÍA
50 años de la tragedia del
Superconstellation “Santa María”
Relato de un superviviente del accidente del 5 de mayo de 1965 en el aeropuerto de Los Rodeos.
Texto: Juan Tous Meliá
A mis hijos María José, Juan, Julio
y Luisa, cuya existencia pendió de
un hilo, emulando a George Bailey
en “¡Qué bello es vivir!”
S
iempre tuve intención de
escribir las vivencias del fatal
accidente. Hace unas semanas empecé a memorizar y
recopilar datos con la intención de dar una versión de los hechos
que en cientos de ocasiones había relatado a mis familiares y amigos. Han
pasado cincuenta años y, sin embargo,
el accidente, a pesar de que sólo duró
unos segundos, permanece vivo.
El viaje
Después de disfrutar de mis primeras vacaciones en Mallorca, emprendí viaje de regreso a Tenerife el
3 de mayo de 1965. Embarqué a las 10
de la noche hacia Barcelona. Al día
siguiente, tomé el tren expreso con
destino Madrid. A las 9:45 de la mañana estaba en la capital de España.
Creo recordar que la facturación la hice en la plaza de Neptuno y que me
trasladé al aeropuerto en autobús de
Iberia. El lector se preguntará por qué
hice un viaje tan complicado. La
respuesta es muy sencilla. Como
teniente de Artillería entonces, mi
sueldo era austero; un billete ida y
vuelta a Madrid valía alrededor de dos
sueldos y medio; a esto había que añadir el precio del viaje Madrid-Palma
con su vuelta. No obstante, por
cuenta del Estado, el Ejército me
proporcionaba billete por vía marítima hasta el puerto de la Península
más cercano a Mallorca (Barcelona) y
me permitía utilizar su valor para
adquirir el billete de avión y, aun así,
aboné 700 ptas. más los billetes de
tren y de barco.
Al llegar a Barajas escribí dos postales, una a mi novia, María Luisa, que
estaba en Tenerife y me había prometido que me recibiría en Los Rodeos,
y la otra, a mis padres y hermanos,
que estaban en Palma.
Cómo conoció la noticia mi familia
La fatídica noche del 5 de mayo,
después del siniestro (que narraré más
adelante) y salir del avión en llamas,
me encontré en un descampado con
un montón de focos iluminando el
lugar que me encandilaban. Me dirigí
hacia ellos cayendo en una zanja de
la que me sacaron las personas que estaban al otro lado. Había varios taxis.
Uno de ellos me invitó a subir, me
trasladó a la Casa de Socorro de La Laguna, donde me atendieron y ordenaron mi traslado al Hospital Militar de
Santa Cruz. Quise agradecer el gesto
del taxista y no recuerdo si lo conseguí. Lo cierto es que le dejé la tapicería
ensangrentada.
Mi novia, que me esperaba en el aeropuerto, vivió el horror del accidente
y, al no localizarme en la terminal, temió lo peor y regresó a su casa. Entre tanto, al salir de la casa de Socorro, un amigo, Juan Carlos Tejedor, me
reconoció e informó a los familiares
de María Luisa. Mientras tanto, mi
madre, en Palma, con su intuición, había conectado la radio para escuchar
las noticias de las doce, pero se quedó dormida y afortunadamente no recibió la fatal noticia.
Alrededor de las dos de la madrugada, desde el hospital militar, mi entrañable compañero Augusto Escolar,
que se ofreció a velarme aquella noche, envió un telegrama a mis padres
a instancia mía. Poco a poco fue funcionado el ‘correveidile’ y María Luisa
tuvo la certeza de que estaba vivo y
la entereza de enviar otro telegrama
alrededor de las 4 de la madrugada.
Finalmente, los telegramas llegaron
a destino a primeras horas de la mañana junto con la edición del periódico Baleares y mis padres quedaron
tranquilos. Debo recordar al lector que
en casa todavía no había teléfono. Al
día siguiente, María Luisa me visitó
y pudo enviar un nuevo telegrama:
Los restos del
avión esparcidos en
un terreno contiguo
a la pista. Captura de
pantalla del noticiario
NO-DO (archivo de
RTVE).
“JUAN ESTÁ HOSPITAL MILITAR STA
CRUZ. SU ESTADO ES SATISFACTORIO PIENSA Y HABLA PERFECTAMENTE. ESTÁ DE BUEN HUMOR.
TIENE TRES DEDOS DE LA MANO
ALGO QUEMADOS. RESTO DEL
CUERPO BIEN. MUY CONTENTA.
SALUDOS. MA LUISA”.
Versión personal de lo ocurrido
Recopilando información para escribir este artículo, mi hermana María,
que vive en Palma, me dijo que conservaba una carta que había mandado
a mis padres y hermanos unos días
después del accidente, carta que yo
no recordaba. Esta es la transcripción:
“La Laguna, 13 de mayo de 1965.
Queridos padres y hermanos:
Como os dije ayer por el telegrama
me encuentro ya bien y ayer me dieron el alta en el hospital, sólo tengo
ahora cura ambulatoria, que no es otra
cosa que curarme cada unos cuantos
días las quemaduras, que ya apenas si
se notan. Si la letra no es muy buena
es porque tengo algunos dedos de la
mano derecha con unos esparadrapos.
Por lo demás, aquí sigue todo bien,
el tiempo es estupendo, quizá un poco
de calor, aunque en La Laguna hace un
tiempo estupendo, ni frío ni calor.
Respecto al equipaje os debo decir
que se salvó muy poca cosa, exactamente: el escudo de Artillería, el libro
p2
domingo, 3 de mayo de 2015, EL DÍA
EN PORTADA
de Astronomía y Astronáutica que por cierto está
completamente
manchado, el collar de perlas
Majórica con algunas perlas quemadas y el broche,
todo lo demás está inservible, de la maleta no han
aparecido ni los rastros,
los trajes completamente
quemados, camisas, pijamas, ropa blanca ni
siquiera han aparecido, la
gorra apareció aplastada
y de color negro, los apuntes de Geología y los libros
del selectivo ni rastro,
menos mal que yo estoy
sano y salvo, pues siempre
es mejor eso que no lo contrario. Dicen que me van
a indemnizar a razón de
una 1.000 ptas. por kg,
calculo que unas 20.000
ptas., pero sobre eso no ha
dicho nada la compañía
Iberia. ¡Ah! el carrete con
las fotografías de la ensaimada no ha aparecido.
En unas pocas líneas os
voy a explicar cómo ocurrió la odisea: salimos de Barajas
aproximadamente a las 17h 45 m, con
una hora de retraso. Debido, quizá, a
que no se había cargado por completo,
el viaje fue completamente normal,
pues el avión respondía a los mandos
de los pilotos. Yo iba sentado en el centro del avión a la altura de las alas.
El avión llevaba 48 personas entre
pasajeros y tripulación, el último balance fue: 32 muertos y 16 supervivientes.
Las luces de balizaje de la pista no
se veían con la niebla pero sí los focos
de las máquinas que trabajaban allí.
El piloto se creyó que los focos eran las
luces de niebla de la pista y se fue
directo hacia ellos, cuando quiso darse
cuenta la rueda derecha del avión rozó
la máquina excavadora y el piloto perdió el dominio del avión y quiso acelerar motores para subir de nuevo
[quedó grabado en el magnetófono:
“motores y arriba”] y entonces la cola
del avión chocó con algo y se desprendió y entonces apareció una zanja, la
cual hizo que el tren de aterrizaje se
quedara allí. Imaginaros lo que vendría
después, el avión quedó completamente destrozado. Fueron lo máximo 3 segundos, me encontré sentado con un
montón de escombros encima y a
unos dos metros el fuego, me quité el
cinturón (que me salvó la vida, pues si
no lo hubiera llevado por inercia hubiera aparecido encima del fuego) y
reptando por debajo de los escombros
me fui hacia atrás, intenté romper el
cristal de la ventana con los zapatos sin
conseguirlo, intenté abrir una puerta
de emergencia sin conseguirlo tampoco
y por último grité: “Si alguien ve una
salida, por aquí detrás que avise” y
poco después oí una voz que decía:
“Aquí hay una salida”. Me lancé hacia
ella y aparecí en un campo arado y ya
me llevaron en un coche al hospital,
primero a La Laguna y después al hos-
pital militar de Santa Cruz. Desde que
intentó aterrizar hasta que me quité el
cinturón no me di cuenta más que de
un ruido sordo y nada más, lo que ocurriera en esos momentos no se ha podido comprobar, todo son suposiciones,
pues los que estaban en el aeropuerto
esperando y debido a la niebla no vieron nada, sólo oyeron un choque muy
fuerte, ni siquiera vieron las llamas.
Afortunadamente yo no tengo nada
y ni siquiera recuerdo cómo me hice las
heridas que ya están cicatrizadas.
Desearía que fuerais a Almacenes
Bauzá y como el sastre debe tener las
medidas del uniforme de verano, a ver
si me podría hacer otro igual (sahariana, pantalón y gorra). El precio era
de 2.346 ptas. pues nos hizo el 10%,
quizá si le decís a Bauzá que el uniforme se quemó en el avión nos hace
el 11% o el 12%. Decirle que lo haga
cuanto antes y me lo enviáis, pues aquí
hace ya calor. Si el tío sastre me puede
hacer unos pantalones de tergal también me vendrían bien, pero recordarle
que los haga un poco más anchos por
detrás, aunque lo más importante es
el uniforme de verano, cuando esté me
avisáis.
Ya me diréis cómo le va a la cocina
la mesa nueva y las dos sillas, pues
supongo que estarán hechas.
Y nada más, si alguien pregunta por
mí, decirle que estoy bien, si me da
tiempo voy a escribir a algunos parientes para que estén tranquilos, pues supongo que se habrán enterado de la
catástrofe.
Un fuerte abrazo.
Juan”.
Sepelio de las víctimas
No viví el sepelio de las víctimas,
pero hace unos meses mi hijo Julio
localizó en internet el impresionante
vídeo que publicó el NO-DO el 17 de
mayo de 1965, nº 1167A, con el título:
Entierro de las
víctimas en Tenerife.
Captura de pantalla
del noticiario NO-DO
(archivo de RTVE).
“Actualidad nacional. La catástrofe
aérea de Los Rodeos. Entierro de las
víctimas en Tenerife”.
Mi estancia en el hospital fue corta.
Ingresé el mismo día 5 con “quemaduras de 1º y 2º grado en ambas manos con heridas contusas, heridas contusas en región parietal y frontal
derecha, contusión nasal con probable fractura y ligero estado de shock”,
según el certificado médico que obra
en la causa al folio 258.
Nada más ingresar, el páter me visitó, vio el estado de shock en que estaba y me administró la extremaunción. El día 12 el médico que me
atendía prescribió “cura ambulatoria”
y pude salir a pasear. Tenía unas inmensas ganas de vivir. En la calle, con
numerosas vendas protegiendo mis
manos y un aparatoso vendaje en la
cabeza, los viandantes me decían:
“¡Menuda escapada!”. Sin duda me relacionaban con el accidente. Finalmente, el 24 de mayo quedé curado,
útil y apto para el servicio.
Declaración ante el juez
El día 18, el juez instructor, acompañado del secretario de la causa
abierta sobre el accidente, me tomó
declaración. Recuerdo que la conversación fue larga y distendida. Me contó los numerosos accidentes que había sufrido y que de uno de ellos casi
“lo sacaron con pala”. También hablamos sobre las peculiaridades del Superconstellation. Una de ellas era que,
cuando el piloto ordenaba al avión
que se elevar, éste lo hacía, pero sufría
un desplazamiento transversal –como
si derrapara–, circunstancia que explicaría el impacto de la cola con la pala
excavadora; y, otra, que estos aviones,
en el argot de la profesión, recibían el
sobrenombre de “trimotores del Atlántico” pues en la travesía del Atlántico aterrizaban con algún motor pa-
rado. Pienso que,
debido a ello y para
aumentar la autonomía, les montaron
unos depósitos supletorios en los extremos
de las alas.
También
le
comenté al juez dos
cuestiones: una, que
el equipaje de cabina
iba sin proteger y fue
una de las causas de
mis heridas en la
cabeza y de que algunos pasajeros perdieran el sentido; y la
otra, que las bandejas
que estaban en los
respaldos de los asientos eran metálicas y
de bordes afilados.
Ambos defectos fueron corregidos, sin
poder precisar si fue
debido a mis sugerencias.
El siguiente texto
es la declaración que
figura al folio 115 de la
causa:
“DECLARACIÓN DEL TENIENTE
DE ARTILLERÍA E.A. DON JUAN
TOUS MELIÁ.- En la ciudad de La
Laguna a dieciocho de Mayo de mil
novecientos sesenta y cinco.
Ante SSª y de mí el Secretario compareció el expresado al margen, quien
enterado de la obligación que tiene de
decir verdad, y de las penas señaladas
a los reos de falso testimonio, juró por
su honor ser veraz en sus manifestaciones y preguntado a tenor del artículo 596, del Código, dijo que se llama
como se ha expresado, mayor de edad,
de profesión Militar Teniente de Artillería E.A. y que no le comprende las
demás generales de la Ley.
PREGUNTADO: diga si venía de
pasajero en el avión siniestrado y
manifieste lo que viera o notara en la
última parte del vuelo y en el accidente,
dijo:
Que sí, que venía sentado a la
izquierda del avión, aproximadamente a la altura de los planos, y junto
a una ventanilla. Que al llegar a
Santa Cruz de Tenerife pudo apreciar,
desde su asiento, las luces del puerto,
las cuales vió por la parte posterior de
los planos. Que recuerda cuando el
avión empezó la primera maniobra de
aterrizaje, durante la cual oyó primero
disminuir la intensidad de los motores
y luego oyó como aumentaba ésta bruscamente y sintió como el avión ascendía con un ángulo muy pronunciado.
Notó que después el avión viraba, y en
uno de estos virajes volvió a ver las
luces de una Ciudad, que asegura
eran de Santa Cruz, porque reconoció
las del puerto. En la segunda maniobra de entrada y durante el planeo, vio
luces, pero que estas no pertenecían a
la pista y que además no notó que el
avión pusiera las ruedas en la misma.
No recuerda haber oído cambios en el
régimen de los motores, pero si recuerda que posteriormente el avión
p3
EL DÍA, domingo, 3 de mayo de 2015
EN PORTADA
entró en contacto brusco con
el suelo, y que al primero o
segundo choque se apagaron
las luces interiores del avión.
Salió con dificultad y con su
propio pie, recibiendo poco
después ayuda.
PREGUNTADO: Que efectos traía en su equipaje, dijo:
Que llevaba una maleta y una
cartera de mano, conteniendo ropa y efectos personales con un peso aproximado de 16 kilos.
PREGUNTADO: Si tiene
algo más que manifestar,
dijo: que no.
En este estado S. Sª dispuso
dar por terminada la presente declaración y leída que
fue por el declarante, la
encuentra conforme y firma
con el Sr. Juez de lo que yo el
Secretario, doy fe”.
Finiquito
Recuerdo, sin precisar fecha, que
me personé en la sede de Iberia, en
la avenida de Anaga en Santa Cruz,
donde guardaban los objetos personales de los pasajeros. Quise verlos
con la intención de reconocerlos;
pero, al tocarlos, un fuerte olor a queroseno y a aceite me recordó el accidente y desistí. Sólo rescaté los objetos que cito en la carta anterior. Creo
recordar que el interlocutor con Iberia fue el señor Llorca, que, como es
lógico, veló por los intereses de la
compañía. No quise pleitear, la alegría
de vivir me llenaba de felicidad.
Finalmente, el 24 de noviembre de
1965 firmé el finiquito en dos documentos: uno de 20.000 ptas. como
indemnización por la pérdida de una
maleta (que conservo) y, otro, de
30.000, por daños y perjuicios. Al finiquitar y en alguna otra ocasión expresé el deseo de que Iberia me tratara como pasajero distinguido, pero
no hubo lugar. También le pedí una
maqueta, réplica de la Santa María,
que Iberia había repartido a las agencias de viaje, sin éxito. No obstante,
mi mujer localizó una Santa María en
una juguetería y me la regaló. Fue mi
juguete hasta que los hijos se encargaron de hacerla añicos.
También conservo algún
sello de la colección que se
editó en 1955 (edifil. 1169-79)
con las imágenes del avión
y de la nao Santa María, para
conmemorar la inauguración de la línea MadridNueva York, el 3 de agosto de
1954, el mismo día que Colón zarpó de Palos de Moguer. El Santa María fue
bendecido por el cardenal
Francis Spellman, el 20 de
junio de 1954, con estas palabras pronunciadas en latín:
“Oremos. Oh Dios, que
creaste todas las cosas y
destinaste al servicio del
hombre todos los elementos
del mundo, bendice, te rogamos, este avión. Que sirva
Primer telegrama
del herido Juan
Tous, que intentó
entregar a las 2:30
horas del 6 de mayo.
Croquis de perfil y
en planta hecho por
el autor, explicando
gráficamente la
versión sobre el
accidente.
para extender tu alabanza y tu gloria
y para solucionar sin peligro los problemas humanos. Y fomente en las
almas de todos los que en él navegan
el pensamiento y el deseo del cielo.
Por Cristo Nuestro Señor, amén.
Oh Dios, que consagraste todo lo de
la tierra por el misterio de la Encarnación, derrama, te pedimos, tu bendición sobre este avión, que lleva el
nombre de María. Que bajo la protección de la Virgen Bendita todos los
que vuelen en él lleguen felizmente
a su destino y vuelvan sanos a su hogar. Por el mismo Cristo Nuestro Señor, amén” (Francisco Escartí en
Aerolíneas: “De Madrid a Nueva York,
con Iberia y la bendición de Spellman”, 13 de abril de 2015).
Curiosamente, el cardenal había
inaugurado, el 30 de mayo de 1952 el
colegio de San Francisco de Palma de
Mallorca, donde terminé el bachillerato en 1957.
Sobreseimiento de la causa
El 27 de diciembre de 1966, recibí
la notificación preceptiva que se
ordenaba en la causa instruida, la nº
8/965. Ésta se custodia en el Mando
Aéreo de Canarias, Paseo de Chil, nº
301, de Las Palmas de Gran Canaria,
y se compone de algo más de 600 fo-
lios.
Transcripción de la Notificación
sobre los Considerando y Resultando
de la Causa 8/965 (el tiempo ha
borrado algunas palabras del encabezamiento):
“[...] CAUSA NÚMERO 8/965, INSTRUIDA CON MOTIVO DEL ACCIDENTE [...] POR EL AVION SUPERCONSTELLATION EC-AIN DE LA
COMPAÑIA IBERIA, DE LA QUE ES
JUEZ INSTRUCTOR EL COMANDANTE DEL ARMA DE AVIACIÓN
(S.V.) DON ARTURO ALOT MONTES.
CERTIFICO: Que a los folios que se
expresan de la aludida Causa existen
las siguientes actuaciones:
Al folio 462, 462 v. y 463.- DICTAMEN DEL ILTMº SR. AUDITOR DE
ESTA ZONA AEREA EXCMº SR.: Examinada la presente Causa número
8/965 y, RESULTANDO, Que el día 5 de
Mayo de 1.965, el avión Superconstellation EC-AIN de la Compañía Iberia
tripulado por DON VICENTE GARCIA
JULIA como primer piloto, DON GERONIMO GARCIA MELLADO como segundo piloto, radiotelegrafista DON
ENRIQUE GONZALEZ PERUCHO y
mecánico DON TOMAS TOFIÑO GOMEZ y ocupado por cuatro tripulantes
auxiliares y cuarenta pasajeros después
de haber efectuado normalmente el
vuelo IB-401 Madrid-Tenerife y en contacto con la
Torre de Control del Aeropuerto de Los Rodeos, fue
autorizado por ésta a las
20:35 horas, para efectuar
una aproximación por la
pista 30. e informado de
estar el Aeropuerto bajo
mínimos meteorológicos,
información que se completó con el correspondiente parte.- En su consecuencia, el piloto decide dar una
pasada muy bajo, viendo la
cabecera de la pista 30 despejada, pero no el resto de la
misma, y metiendo motores
vuelve a elevarse nuevamente sobre las 21:06 horas,
oyéndose el ruido de los
motores y en la Torre de
Control del Aeropuerto y
sus alrededores, autorizado
para una nueva aproximación y después de haber comunicado que se
encuentra en final, notifica a la Torre,
a las 21:17 horas “Motores al aire”, chocando inmediatamente una pata del
tren de aterrizaje y parte trasera inferior del fuselaje con una mototraílla y
un tractor que se encontraban debidamente balizados en las proximidades de la pista, dejando algunos restos
desperdigados y cayendo definitivamente [...] unos 300 metros del primer
contacto, deslizándose sobre terrenos
de labor de propiedad privada, en los
que causó diversos daños e incendiándose, el Aeropuerto proporcionó
inmediatamente los auxilios pertinentes. A consecuencia del accidente
resultaron muertos el primer piloto
DON VICENTE GARCIA JULIA, cinco
tripulantes y 26 pasajeros y lesionados
2 tripulantes y 14 pasajeros que sufrieron heridas o contusiones de diversa
gravedad.- RESULTANDO: Que al
estar el Aeropuerto de los Rodeos bajo
mínimos meteorológicos, la decisión
correcta del piloto del avión siniestrado
en su vuelo IB-401 debió ser la misma
que adoptó el del avión IB-111 que procedente de Las Palmas para Tenerife
decidió regresar a Las Palmas por
imposibilidad de tomar tierra en Tenerife debido al tiempo, decisión de la que
el piloto Señor GARCIA
JULIA fue informado previamente por el Control de
Canarias; si bien no es de
extrañar que hiciese algunas
pasadas sobre el Aeropuerto,
dado que, por la variabilidad de condiciones meteorológicas en el mismo, pudieran presentarse súbitamente
condiciones mas favorables
para el aterrizaje, y en este
sentido se manifiesta la
Torre de Control del Aeropuerto en su comunicación
con IB-401, en la que como
condición previa para la
autorización del aterrizaje le
pide “Notifique campo a la
vista autorizando, mientras
tanto las aproximaciones.RESULTANDO: Que como
p4
domingo, 3 de mayo de 2015, EL DÍA
EN PORTADA
consecuencia de sus observaciones
personales en la primera aproximación, el piloto Señor GARCIA JULIA
debió considerar que podría llevar a
efecto el aterrizaje iniciándolo con un
exceso de velocidad, que le impidió
tomar tierra en el primer tercio de la
pista, donde eran mejores las condiciones visuales, y al acercarse a la pista,
empeorando la visibilidad y sin saber
exactamente que longitud de pista quedaba ante el avión, decidió frustrar el
aterrizaje con un retraso que resulta
inexplicable. En el momento de meter
motores el avión chocó con la mototraílla y tractor cuya posición balizada
en el Aeropuerto no puede estimarse
como factor determinante del accidente.- RESULTANDO: Que el parecer
del Señor Coronel Instructor de la Información Sumaria de Vuelo, obrando al
folio 138 de las actuaciones es de que
el accidente se produjo por “infracción
de los reglamentos e instrucciones
dictadas para el vuelo sobre territorio
Nacional o de las normas internacionales que se hallan en vigor en
España”. .../...
.../... CONSIDERANDO: Que los hechos relatados en los anteriores resultando[s] son constitutivos de un delito
de imprudencia, previsto en el Artículo
65 de la Ley Penal y procesal de navegación aérea, de 24 de Diciembre de
1964, a consecuencia del cual se produjeron muertes, lesiones y daños
propios y a terceros.- CONSIDERANDO:
Que de conformidad con lo establecido
en el Artículo 12 de la mencionada Ley
Penal y procesal de navegación aérea,
es aplicable como supletorio el Código
Penal en cuanto se refiere a las disposiciones generales sobre la responsabilidad criminal.- CONSIDERANDO:
Que de conformidad con lo dispuesto
en el Artículo 85 de la misma Ley Penal
y procesal de navegación aérea, son de
aplicar en cuanto al procedimiento y
en lo no previsto en ella, los preceptos
del tratado tercero del Código de Justicia Militar.- CONSIDERANDO: Qué
del delito descrito en el primer considerando, aparece como presunto responsable en concepto de autor el Comandante de la aeronave siniestrada
DON VICENTE GARCIA JULIA, fallecido en el mismo accidente.- CONSI-
DERANDO: que de acuerdo con lo establecido en el número1º del Articulo 112
del Código Penal, la responsabilidad
Penal se extingue por muerte del reo y
es jurisprudencia reiterada del Tribunal Supremo que por tal debe entenderse al presunto culpable.- CONSIDERANDO: Que conforme a lo dispuesto
en el número 5º del Articulo 719 del Código de Justicia Militar, procede declarar el sobreseimiento definitivo cuando,
con arreglo a las leyes, se haya extinguido la acción penal.- Vistos los articulo citados, sus concordantes y demás
de general aplicación, PROCEDE: Que
V.E. acuerde el sobreseimiento definitivo de la presente causa.- Si V.E. así
lo acuerda, volverán las actuaciones a
su Instructor, previos los trámites de
estadística que ha de practicar la Secretaría de Justicia,
para
cumplimiento,
notificación, curso
del
correspondiente testimonio
al
Consejo
Supremo de Justicia Militar, de
acuerdo con lo prevenido
en
el
número 12 del Artículo 52 del Código
Castrense; entrega
a cada uno de los
interesados en el procedimiento de los
testimonios de particulares obrantes en
el mismo que les afecte, a efectos de
conocimiento para poder reclamar en
su día las correspondientes responsabilidades civiles que sean exigibles, y
nueva elevación en consulta sobre
archivo.- No obstante V.E. resolverá.Las Palmas de Gran Canaria, 5 de
Noviembre de 1.966.- EL AUDITOR DE
LA ZONA.- Francisco de la Torre
Torres.- Firmado y rubricado.- Hay un
sello estampado con tinta color violeta en el que se lee: ZONA AEREA DE
CANARIAS Y A. OCCIDENTAL .- AUDITORIA. - - Al folio 463.- ACUERDO DEL
EXCMº. SR. GENERAL JEFE DE ESTA
ZONA.- de conformidad con el precedente Dictamen de mi Auditor y sus
propios fundamentos, ACUERDO: El
sobreseimiento definitivo de la presente
Avión de juguete,
representación
exacta del
accidentado, excepto
los depósitos
suplementarios.
Dibujo que figura
al margen de la carta,
con la situación del
asiento del autor.
Causa.- Vuelva a su Instructor para
cumplimiento de lo interesado.- Las
Palmas de Gran Canaria, 5 de Noviembre de 1.966.- EL GENERAL JEFE DE
LA ZONA.- Isidoro López de Haro y
Pérez-Musoll.- Firmado y rubricado.Hay un sello estampado en tinta
color violeta en el que se lee: ZONA
AEREA DE CANARIAS Y A. OCCIDENTAL.- GENERAL JEFE. - - Y para que conste, a efectos de notificación a DON JUAN TOUS MELIA,
expido el presente testimonio con el
VºBº del señor Juez en la Base Aérea
de Gando, a los veintisiete días del mes
de Diciembre de mil novecientos sesenta y seis”.
En nota oficial se decía que el piloto
“tenía en su haber más de trece mil
horas de vuelo y había aterrizado en
el propio aeropuerto de Tenerife cerca de setecientas veces (Mº del Aire,
La Vanguardia, 21/05/1965).
A veces me hago la pregunta: ¿qué
hubiera ocurrido si no hubiera habido
ni excavadoras ni focos?
Para terminar, un recuerdo emocionado a los que murieron en la tragedia. El número de fallecidos fue de
32 y el de los que sobrevivieron, de 16.
Entre los primeros: dieciséis españoles, seis ingleses (tres de Londres y
otros tres de Manchester), cinco suizos (de Zürich), dos alemanes (de Düsseldorf), dos italianos y un holandés.
Entre los supervivientes: once españoles, tres ingleses, un holandés y un
alemán residente en Tenerife. En mi
página de Facebook reproduzco la lista que sigue, con la intención de identificar a los no localizados:
Ramón Felipe Ginesta, de Tenerife,
hostelero. No localizado
Juan
Tous
Meliá, de Tenerife.
Teniente de Artillería, vive en
Tenerife. Soy yo.
Nemesio Peña
Ortega, de Las Palmas. No localizado
Alberto
Solá
Capdevilla, de Barcelona, jefe de
ventas de Harry
Walker, falleció el
11/04/2002 a los 89 años.
Carmen García Carrero, de Madrid.
Empresaria, vive en Pamplona.
Félix Claveríe Rodríguez, Tenerife.
Joyero. Falleció hace unos años
Jacinto Lorenzo Guerra de Tenerife.
Empresario, vive en Tenerife.
Raimundo (Raimon) Galí Herrera de
Barcelona. Escritor, falleció el
28/04/2005 en Barcelona, a los 88
años.
Julio Alonso Letona, de Sidi Ifni,
con residencia en Madrid. Empresario, vive en La Palma.
Manuel Rueda Valverde, auxiliar de
vuelo. Vive en Madrid.
María Eugenia Méndez Vigo, azafata. Vive en Madrid.
Dorote Gertrude Griffiths, inglesa.
No localizada.
Frank Birmingham, de Londres. No
localizado.
Joan, señora de Birmingham, de
Londres. No localizada.
Per Halvorsen, de la KLM, de Rotterdam. No localizado.
Wolfgang Kühn, de Tenerife. Empresario alemán. Vive en Tenerife.
Relaciones con Iberia
A pesar de todo, mi compañía fue
siempre Iberia. Volé en Caravelle, DC9, B-727. Sólo una vez me entró cierta
zozobra. Fue en un vuelo MadridTenerife. Era un viejo reactor desvencijado, creo que un Jumbo B-747, con
los asientos raídos y un capitán piloto
rubio, desgarbado y de mejillas coloradas. Además, ni él ni gran parte de
la tripulación hablaba español. Al parecer, era un avión de una compañía
irlandesa alquilado por Iberia.
Después del accidente no tuve problemas en volver a viajar, ni tuve necesidad de psicólogo. No obstante, me
entró una enorme curiosidad por conocer el funcionamiento del avión.
Cuando los asientos no estaban numerados procuraba sentarme a la altura de las alas; ahora lo hago en las
primeras filas, no a la altura de las
alas, ya que los asientos son más caros
debido al espacio más amplio por la
situación de las puertas de emergencia.
Como profesor de la Academia General Militar tuve que impartir algunas clases sobre el empleo de los misiles y esto me introdujo en el
apasionante mundo de la aeronáutica.
Siempre que puedo, compruebo la posición de los flaps en el momento de
iniciar el despegue, tiempo que tarda
en adquirir la velocidad de despegue
y cuánta pista queda en ese momento;
detecto la recogida del tren de aterrizaje y que la inclinación del aparato
con respecto al horizonte no sea
muy elevada para que no entre en pérdida. Durante el vuelo me tranquiliza
que en la pantallita de los televisores
figuren los datos del mismo, algunos
pilotos los muestran. En cuanto al aterrizaje, momento en que se inicia el
descenso, se suele notar un pequeño
cambio en el rugido de los motores y
en los oídos, y normalmente lo anuncian por los altavoces. Suele ser 20 ó
30 minutos antes del aterrizaje y,
cuando se está a punto de entrar en
pista, es importante observar la posición de los flaps y estar atento a la
aproximación y a cómo mide tierra el
piloto para que las ruedas la toquen
con suavidad.
Doy gracias a la Divina Providencia
que me ha permitido prolongar la vida
y vivir días llenos de felicidad junto
a mis familiares y amigos.
BIBLIOGRAFÍA
-Cartas, telegramas y documentos personales.
-Causa 8/965 custodiada en el Juzgado del
Mando Aéreo de Canarias.
-NO-DO del 17 de mayo de 1965, nº 1167A.
-Periódicos ABC, La Vanguardia, El Día y La
Tarde de los días 6 a 24 de mayo de 1965.
-Francisco Escartí en Aerolíneas: “De Madrid
a Nueva York, con Iberia y la bendición de
Spellman”, 13 de abril de 2015.
EL DÍA, domingo, 3 de mayo de 2015
p5
p6
domingo, 3 de mayo de 2015, EL DÍA
Ante unas Bodas de Brillantes (1940-2015)
AQUELLOS PRIMEROS PASOS EN
LAS ESCUELAS PÍAS
Texto: Antonio Salgado Pérez
L
a foto nos la envió, hace ya
mucho tiempo, Fernando,
un amigo de la infancia, de
aquel lejano, muy lejano,
Colegio del Niño Jesús, de
Primera Enseñanza, de las Escuelas
Pías, que estuvo ubicado en la calle
25 de Julio, de Santa Cruz. Esta instantánea que, en 1948, plasmó la cámara de Adalberto Benítez, la hemos
vuelto a mirar una y otra vez. Y la sonrisa siempre acompañó a la visión. Este
documento gráfico, igualmente, lo han
visto varios compañeros de la época
y, en efecto, se han reído, entre
otras cosas, de nuestros elaborados
peinados, de raya a un lado. Y para
nuestra satisfacción y orgullo, también nos han dicho que viendo tal
documento gráfico les ha dado la
impresión de estar frente a pequeños
“gentlemen”, pues la disciplina –que
se intuye–, la elegancia –que se aprecia– y la limpieza, constituían el tríptico típico de una época distante.
La foto del curso
¡Cómo no íbamos a estar “emperchados” si un día antes el padre Luis
Rosales, el vicerrector del colegio, nos
había dicho: “Mañana haremos la foto
del curso y después iremos al cine”.
¡Cómo no íbamos a estar contentos
y bien presentados si era domingo,
el día de la “matinée” infantil, donde
tendríamos la oportunidad de ver en
la pantalla a Fu-Manchú, Tom Mix,
Buffalo Bill, El Hombre Invisible, Tarzán, Chita, etc. ¡Cómo pateábamos
aquellos suelos de madera cuando el
“chico salvador” aparecía en pantalla, persiguiendo a “los malos de la
película”, que casi siempre eran los
indios del pintorreado Toro Sentado.
Luego, a la salida de la sala cinematográfica, nos atiborrábamos en los
“carritos” de la Rambla con cucuruchos de papel que contenían chufas,
algarrobas, tamarindos y “pilurines”
En fila india, cogidos de la mano y
en parejas
Con esta foto, tomada, como ya hemos apuntado, en el patio del colegio, en 1948, por el experto Adalberto
Benítez, nos ha surgido la remembranza de aquellos lejanos años donde el sacerdote escolapio padre Carlos Izco nos llevaba, al mediodía, en
fila india, cogidos de la mano, por parejas, a nuestros respectivos domicilios.
Nuestro grupo partía, en su primer
tramo, de la calle Pérez de Rozas hasta
la Rambla del General Franco. Y en
tal trayecto pasábamos por el Centro
Curso 1947-1948.
Colegio del Niño
Jesús, de Primera
Enseñanza, de las
Escuelas Pías. A la
derecha, el
vicerrector, padre
Luis Rosales.
Edificio del Colegio
del Niño Jesús.
Observen el “tráfico”
de la calle Méndez
Núñez, aledaña a 25
de Julio, donde
estaba la entrada
principal del centro
docente.
El padre Luis
Rosales en su clase
de Aritmética
Farmacéutico, que nunca nos olió a
medicina, y por la Clínica Barajas, que
presumía de un frondoso patio arbolado y donde eran expertos en todo
lo relacionado con la garganta, nariz
y oídos; y la Clínica García-Estrada,
muy experta en paritorios; y, enfrente,
casi pegada, la Clínica Bañares, especializada en urología; más arriba, en
la calle Benavides, estaba emplazada
una de las primeras estaciones de servicio (gasolineras) de la isla. El padre
Carlos no tenía problemas en cruzar,
con todos nosotros, la Rambla, porque el tráfico de vehículos casi no existía. Así podíamos echarle una miradita a los escaparates de la Dulcería
La Gloria y extasiarnos con sus artísticas tartas y pasteles. Y nos adentrábamos en la calle General Goded,
donde habitaban Domingo Pérez
Minik y su esposa y, al lado, el
estanquito de doña Jacinta, que
tenía de todo; y
enfrente, la trasera
de los talleres de
las guaguas denominadas “Exclusivas”; cruzando la calle Gómez
Landero, a la izquierda, estaba el
edificio que acogía
la Gaceta de Arte,
que tutelaban dos
intelectuales,
Eduardo Westerdahl y el citado Pérez Minik, cuyo
segundo apellido
había cambiado
ya que antes era
Hernández . Al finalizar la calle General Goded, se
encontraba la
mansión que albergaba el consulado
de Francia y, subiendo un poco, el
erguido torreón de la Eléctrica, siempre mirando, con orgullo de vencedor, a Horacio Nelson. Allí, el padre
Carlos se quedaba solo al despedir al
último alumno, que vivía en General Sanjurjo.
Nuestros ídolos futbolísticos
Por aquella lejana época, nuestros
ídolos futbolísticos no eran los Zarra,
Gainza, Panizo, Basora, Ramallets, etc.,
que Matías Prats, con su inconfundible
voz, había mitificado a través de las
ondas. Nuestros auténticos ídolos del
balompié (así se escribía algunas
veces) eran los integrantes del equipo
de las Escuelas Pías, “los mayores”,
que tan dignamente nos representaban
en el torneo denominado Galardón
de Centros de Enseñanza, que orga-
p7
EL DÍA, domingo, 3 de mayo de 2015
nizaba el Frente de Juventudes. Era
un equipo formado por un portero,
tres defensas, dos medios volantes y
cinco delanteros (dos extremos, dos
interiores y un centro delantero). Aún
recordamos, con alborozo, las increíbles “palomitas” de aquel guardameta
palmero que todos conocíamos por
Isidro. Y la finura, en fintas, de Ernesto
Tudela; la velocidad de Acordagoicoechea, Mesa y Nazario; la fortaleza
física de Ricardo Viejo y Juan Antonio Jiménez; y los impecables remates de Borges, Cobiella y José Ángel.
¡Cómo aplaudíamos cuando en diferentes campos de fútbol nuestros ídolos doblegaban a rivales de la categoría de San Ildefonso, Instituto o Tinerfeño Balear! Este último equipo tenía
en el bullicioso Generoso a un delantero del perfil del actual Messi.
Pero no solo este deporte sustentaba las fibras escolares, pues también se venían cosechando grandes
triunfos en atletismo, gimnasia educativa, natación, tracción de cuerda,
ciclismo y ajedrez y, en el citado Galardón de Enseñanza, había un capítulo
especial para los coros, recitados, exposición de arte y obras teatrales.
El silbato del padre Ramón
Allá arriba, rompiendo el aire sereno de la mañana, sonaba la señal,
el silbato del prefecto, el padre Ramón. Era un aviso acústico muy conocido. Era una señal que aceleraba cadenciosos pasos matinales por un
sinuoso camino y por una familiar escalera de piedra.
Colegio de las Escuelas Pías. Inconfundible estructura desde todos los
puntos de la capital santacrucera. Tenía
de todo: palacio, castillo y colegio. Bajo
las clásicas almenas, albergados en
amplias y espaciosas aulas, que tenían como telón de fondo el pedagógico
color esperanza –innovación que
desterró al sufrido azabache de las pizarras–, muchas generaciones tinerfeñas tuvimos la dicha de recibir los primeros consejos, las primeras reprimendas, las bases de una futura formación y la más férrea disciplina estudiantil. Para nosotros, en aquellas lejanas épocas, constituía solo un
recuerdo el nombre del padre Moreno
Gilabert, el primer rector que tuvieron las Escuelas Pías en Tenerife, en
1940. Pero sí gozamos a otros líderes,
encarnados en la bondad del padre
Turiel, en la delicadeza del padre Gonzalo y en la enérgica presencia del inolvidable padre Rufino, por nombrar un
trío excepcional de rectores. Como nos
ha recordado el periodista Agustín M.
González, “el 17 de octubre de 1940,
con media docena se sacerdotes
escolapios y 256 alumnos, comenzaron
las clases del Colegio de las Escuelas
Pías de Santa Cruz”. O sea que el próximo otoño habrá Bodas de Brillantes; y es que el Quisisana, como centro docente, cumple 75 años.
Intuimos que esta efemérides ya la
tendrá muy en cuenta la Asociación
de Antiguos Alumnos del Quisisana,
que preside Celestino Concepción con
las inestimables colaboraciones de
El padre Rufino
Gutiérrez, de
inolvidable recuerdo,
exrector de las
Escuelas Pías.
Nuestros ídolos
futbolísticos; al
frente, Isidro, el
extraordinario
guardameta.
Jesús Pedreira, Jaime Merelo, Jesús
G. Serrera, José Bastarrica, José Hernández y otros que, por cierto, acaban de celebrar, hace unos días, con
el habitual éxito, sus actos anuales de
confraternización.
Con la foto que me envió Fernando hemos vuelto a recordar aquella
pegadiza tonadilla de “el reloj lo hizo
el relojero y el mundo lo hizo Dios”;
aquellos ejercicios espirituales, donde
el eterno fuego del infierno hasta nos
quemaba por el énfasis que ponían
nuestros entrañables sacerdotes escolapios, que, con el Catecismo, siempre nos recordaban aquella trilogía de
mundo, demonio y carne, donde gravitaba la figura melancólica del fundador, san José de Calasanz, que inmortalizó el mismísimo Goya.
¡Que viene la guagua de Correos!
Gracias, amigo Fernando, por brindarnos, en forma de documento
gráfico algo que, de nuevo, nos ha trasladado a nuestras calles del sector de
Salamanca, aún sin asfaltar, sin piche;
cuando veíamos circular a cuatro coches seguidos era, seguro, una boda.
Y la pelota de trapo era la principal
protagonista de aquellos partidos que,
de vez en cuando, se interrumpían,
con aquella exclamación de: “¡Paren,
que viene la guagua de Correos”!
“¡No pases de noche! por la calle de
Enrique Wolfson, si quieres que no
te salgan los chupasangres de entre
El silbato del padre
Prefecto acelera
cadenciosos pasos
matinales por un
sinuoso camino y por
una familiar escalera
de piedra.
las plataneras!”, nos recomendaban
nuestras pacientes madres. Porque plataneras, muchísimas plataneras y muy
poca luz era lo que resaltaba en aquella umbrosa vía que se ufanaba de su
peculiar Clínica Zerolo, de curioso
maderamen.
¡Qué respeto y ¿temor? nos infundía Guarapo, aquel hombre pequeño,
delgado, de pelo canoso, muy ágil y
desaliñado, como en cierta ocasión
lo definió el escritor Cirilo Leal. Era
un personaje de pocas palabras, malamente vestido, con sombrero de paja.
Nunca hablaba, pero parecía que siempre se estaba riendo. Su cabaña, muy
cerca del Quisisana estaba hecha de
diferentes hojarascas. Todos los
niños lo conocíamos. Nos dijeron que
se llamaba Guarapo por las bebidas
que preparaba con la savia de las palmeras, árboles que escalaba con agilidad y velocidad simiescas. En el recreo
nos arremolinábamos a su alrededor
para que nos diera los dátiles que guardaba en una lata.
fueron allí en busca de tranquilidad
y aislamiento. Fue ideado por el aludido Enrique Wolfson Ossipoff, un rico
hacendado judío de origen ruso,
nacionalizado inglés. Banquero,
agente de seguros y consignatario de
buques, se estableció en Santa Cruz
por casualidad. Y se fijó en un arquitecto de postín, Mariano Estanga, para
que construyera lo que siempre ha sido
uno de los edificios más distinguidos
de la capital. Lo que se ideó como mansión particular terminó siendo, por
determinados avatares de la vida, el
Gran Hotel Quisisana, durante décadas el más lujoso de la capital, de estilo
neogótico, semejante a un castillo victoriano, por expreso deseo de su propietario, y que se inauguró el 5 de
diciembre de 1904, como nos lo recuerda el historiador y escolapio
Juan Arencibia de Torres. Y el público
isleño enseguida le inventó a aquel
hotel de peculiar silueta y nombre este
chascarrillo: ¿aquí se sana o se “sena”
(cena)?
¿Aquí se sana o se cena?
El Quisisana –se llamó así porque
era un nombre de moda en Italia,
relacionado con la actividad de la salud
y reposo–, como algunas veces lo identificamos en nuestras conversaciones,
siempre estuvo, para nosotros, en las
faldas de Los Campitos, luciendo su
peculiar estructura de color cirio. En
épocas pretéritas, reyes y príncipes
Nuestro empacho de calendario
Mis compañeros de aquella lejana
Primera Enseñanza no eran ni mejores ni peores que los de ahora. Éramos, sencillamente, diferentes, con
nuestro fijador capilar; con nuestros
pantalones cortos o bombachos; con
el semblante expectante y tranquilo
de aquellos domingos de “matinée”
infantil, como epílogo y premio a nuestra habitual y anual foto del curso, que
en aquella lejana y entrañable ocasión estaba integrado por Alejandro
Plasencia, Álvaro León, Antonio
González, Antonio Preckler, Diego Tabares, Eduardo Hermoso, Fernando
Díaz, Fernando Morales, Francisco Acevedo, Jaime Nóbrega, José M. Padrón,
José Manuel Arriaga, Joaquín Cárdenes,
José Ravelo, Juan Alfredo Amigó, Juan
Carlos Pisaca, Juan Manuel Reverón,
Julián Pérez, Julio García, Luis
Marrero, Luis Romero, Manuel Asensio, Miguel Ángel Barbuzano, Miguel
Pego, Pablo Julio Roldán, Pedro García, Pedro José Fernaud, Pepito Martínez, Roberto Pérez, Teodoro Fragoso
y otros compañeros que –disculpen– nuestro empacho de calendario y el tiempo han borrado de nuestra memoria y de nuestra visión.
p8
domingo, 3 de mayo de 2015, EL DÍA
www.eldia.es/laprensa
Revista semanal de EL DÍA. Segunda época, número 978
Pedro
de Guezala
Nace en La Laguna el 7 de octubre de 1896. Perteneciente a una familia enraizada desde generaciones en
Santa Cruz de Tenerife, su nacimiento y
temporadas de infancia en La Laguna y
Tegueste dejarán en él un regusto por lo
típicamente isleño.
Se inicia como pintor con el acuarelista
Francisco Bonnín y viaja en 1920 a
Madrid, donde se matricula en la Escuela
Superior de Bellas Artes y recibe también
lecciones de Sorolla, acudiendo a tertulias de poetas y pintores y frecuentando los estudios de éstos, especialmente
el de José Aguiar, con cuya pintura
muestra evidentes afinidades.
A su regreso asiste en Tenerife a varios
cursos en la Escuela de Artes y Oficios
de Santa Cruz. Es entonces cuando
comienza a proliferar su verdadera actividad pictórica: ilustraciones en revistas,
bocetos para carteles, vinculación al Círculo de Bellas Artes y su primer premio:
medalla de oro en artes decorativas, por
la realización de una vidriera para el pabellón tinerfeño de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, en 1929. Su participación en XII Salón de Otoño de
Madrid propicia que el jurado lo proponga
para miembro de la Asociación de Escultores y Pintores.
En 1932 gana por oposición la plaza de
profesor de Dibujo de la Escuela de Náutica de Santa Cruz de Tenerife. Es en ese
momento cuando comienza su carrera de
perito aparejador, que culmina en 1938.
En el futuro sería delineante en el estudio del arquitecto José Enrique Marrero
Regalado, con quien también comparte
afinidades estéticas.
En 1938 contrae matrimonio con Mª
Belén Martel Perdomo y, por iniciativa
de su esposa, expone su primera “maga”,
la cual se vende inmediatamente, lo que
le inclina a cultivar también, con cierto
sentido comercial, un género de pintura
de mucha demanda, basado en las campesinas tinerfeñas. Especialmente fecundas fueron para él las décadas de los 40
y 50, tanto en ventas como en
perfeccionamiento de estilo, en cosecha
de buenas críticas y en obtención de premios. Realiza entonces no menos de veinte
exposiciones individuales y colectivas no
sólo en Tenerife, sino también en Las Palmas (Galería Wiott) y en Madrid.
Falleció el 30 de marzo de 1960, y parte
de su extensa obra fue adquirida a los familiares por el Ayuntamiento de Santa Cruz
de Tenerife para formar parte de los fondos del Museo Municipal de Bellas Artes,
donde puede contemplarse todavía.
Serie “Pintores canarios”, cuadro nº 13
(técnica mixta sobre papel de acuarela)