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VAREZi)LC - Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

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PRECIOS
DE S U S C R I C I O N .
AÑO X X I V . — N Ú M . XV.
TRIMESTRE.
Madrid. . . •
Provincias. .
Extranjero.,
35 pesetas.
18 pesetas.
40 id.
. 21 id.
50
id.
¡ 26 id.
10 pesetas.
11 id.
ADMINISTRACIÓN
C A R R E T A S , 12, P R I N C I P A L .
Madrid, ±2 de Abril de 1880.
PRECIOS
DE SUSCRICION
A PAGAR
EN ORO.
AÑO.
Cuta y Puerto-Rico. . . . 12 pesos fuertes.
7 pesos fuertes.
Filipinas
¡15
id.
8
id.
Méjico y Rio de la Plata. , 15
id.
; 8
id.
En los demás Estados de América fijan el precio los Sres. Agentes.
BELLAS ARTES.
VAREZi)LC
UiiNA SJil'ULCKAL DKSTINADA Á CüNTENüli LOS KESTOS DEL UENEEAL ÁLVAHEÜ DE CASTItU, DEFENÜOR 1>E GERONA EN ltíül).
Obra en mármol, por el escultor D. G. Suñol.
Siguiente
LA
250
TLUSTÍIACÍOÍÍ
ESPAÑOLA :Y
A
SUMARIO.
por el Dr. Esquerdo en el Anfiteatro de la Facultad de Medicina, que no nos determinamos á ocuparnos de una cuesTEXTO. — Crónica general, por D. José Fernandez Bremon.— Kuestros gratión de tanta trascendencia hasta examinar el texto de la
bados, por D. Manuel Bosch. — Don Miguel Sanz y Lafuente, por don
lección. Iíoy, que le tenemos á la vista, el problema nos
Vicente de la Hoz y de Liniers.—Los Benu-Kazm (arfc. n ) , por don
asusta é irjteresa. Se trata, no de la irresponsabilidad crimi1\ J. Simonet.— La Feria de Sevilla, poesia, por D. Benito Más y Prat.—
nal del imbécil, principio sancionado por el Código, sino
Neologismos y tecnicismos moáeroos : Conferencias de fraseología actual,
de la justicia, que sostiene el distinguido frenópata, de
dedicadas al académico Excmo. Sr. D. Manuel Silvela ( art. n i ) , por don
que sean los médicos dedicados á esa especialidad los peMiguel Martínez Ginesta. — Parece novela y no lo es (continuación),
ritos que la establezcan y decidan. Para hacer más palpable
narración, por D. Carlos Frontaura. — Suscricion. en favor de las víctiesa necesidad, el Sr. Esquerdo asegura existir muchos casos
mas de las inundaciones, por I). A. de Carlos. — Anuncios. — Libros prede imbecilidad de difícil distinción, muchos locos que no
sentados á psta Redacción por autores ó editores, por M. B.
lo parecen, y tan vehementes son sus frases y sus arguGRABADOS. —Urna sepulcral destinada á contener los restos del general Almentos, que escuchándole se duda de la integridad de la
varez de Castro, defensor de Gerona en 1809. — Retrato del excelentísimo
razón de muchas personas á quienes se la veníamos conceSr. D. Miguel Sanz y Lafuente; f en Madrid, el 19 de Febrero último.—
diendo.
Madrid : Patio de Colon, en el Ministerio de Ultramar, donde tiene lugar la
La autoridad del orador presta gran fuerza á sus palabras
rifa organizada por la Junta de Damas del Sagrado Corazón de Jesús.—Cosy deja la duda en el ánimo de los menos dispuestos á aceptumbres populares : Un domingo en Aragón.— Sevilla : Impresiones de la
tar sus conclusiones; su elocuencia seduce ; el reconociferia : Las buñoleras. ^Dibujo de D. J. Araujo.) —Tampico (Méjico) : Commiento de su ciencia y su práctica persuade. Pero ¿ debe
parsa de jóvenes organizada, con motivo del Carnaval, para recoger donatratarse esta cuestión por generalidades, como podríanlos
tivos con destino á las provincias inundadas en España. — Benisanó Valencia ) : Alcázar donde estuvo prisionero Francisco I de Francia. — Améhacerlo únicamente? Desde luego nos declaramos incomperica del Norte : El movimiento niercnntíl en Xmwa-York : Aspecto de
tentes; pero la magnitud y trascendencia del asunto mereIVest-Strret sobre el JS'orth-Iiicer. — Annnomelrópra/o inTcntado por don ce llamar la atención para que sea discutido en toda su exJosé M. Egea.
tensión.
¿Tiene hoy la ciencia la seguridad de poder dar el fallo
que se la exige con pleno conocimiento? ¿Puede medir la
capacidad intelectual con instrumentos ó procedimientos más
CRÓN!CA_GENERAL.
delicados que los empleados bastí ahora por el recto sentido, para distinguir el estado de imbecilidad del estado naA la crisis de Inglaterra ha sucedido la crisis de Austriatural? ¿Es la frenopatía ciencia que tiene la suficiente enllungría: la guerra del Afghanistan so ha complicado : un
señanza en las escuelas para que ss conceda al título de lihuracán horrible ha deshecho la ciudad do Marsiield en pocenciado en Medicina la capacidad necesaria para ejercer
co tiempo; es decir, ha naufragado una ciudad : la cuestión
las funciones graves á que se les destina? Porque el señor
de los derechos de las harinas pone en peligro la cohesión
Ezquerdo sea un teórico eminente y práctico eminentísimo,
de la mayoría en el Congreso español : el Presidente del
¿ se puede decir que se hallen muchos en disposición de
Senado francés ha dimitido; pero la Cámara no ha aceptado
efectuar lo que juzgará fácil y hacedero en su gran sufisu renuncia : el 25 del corriente tomará posesión de su placiencia ? Todo esto se discutirá y aclarará seguramente en
za de académico D. Emilio Castelar, y ñnalinente, de un
las lecciones sucesivas, con la profundidad y brillantez que
dia á otro publicará la Gacela un suceso fausto de gran inda á sus discursos el excelente profesor.
terés para la dinastía reinante, y del cual no debemos ocuparnos antes que el periódico oficial.
Pero basta de seriedad.
Hé aquí en sintético desorden los hechos culminantes
Una monomanía curiosa cita el doctor Esqnerdo : la de
que se agolpan á nuestra imaginación al empezar esta Reun sargento que , al entrar en su establecimiento , ilecia ser
vista ; y sin embargo, ninguno de ellos, á pesar de su imPríncipe de Borbon : el tratamiento á que le sometió el
portancia, se presta hoy á ser tratado cual debiera, por lo
Doctor dio por resultado moral rebajarse de categoría grado
cual nos vemos obligados á consignarlos meramente ó aplaá grado, hasta que un dia Confesó sú verdadera graduación.
zarlos, pasando á otros asuntos, pues nunca faltan á la pluUna duda se nos ofrece: si se hubiera continuado la mema en esta época de vertiginosa actividad.
dicación, ¿habría concluido el enfermo por ser soldado raso?
*
Respetando las peregrinaciones á los santuarios erigidos
en países extranjeros, habíamos deseado que en esos actos
devotos se concillaran , á ser posible, las exigencias de la
piedad con ciertas consideraciones económicas, para que
esas caravanas contribuyesen á reanimar el culto de los
templos españoles donde existen las imágenes más veneradas : un elegante escritor y querido amigo nuestro, D. Luis
Alfonso, hizo en La Época reilexiones muy discretas en
apoyo de la idea, que no excluye los mismos actos de devoción en otros países. Con estos antecedentes no podia
menos de sernos grata la peregrinación organizada en Madrid últimamente para visitar el famoso santuario de Nuestra Señora del Pilar, orgullo de los zaragozanos, a quienes
satisfizo aquel tributo rendido á su santa y reverenciadísima Patrona.
Un accidente desagradable turbó la paz de aquel acto religioso y digno de respeto ; mientras los devotos hacian sus
oraciones en el templo, el alevoso estallido de un petardo
llenó de espanto á la piadosa concurrencia, siendo providencial que no ocurrieran desgraciasen aquella confusión.
Kl petardo es corno el anónimo ; hiere con alevosía y está
al alcance de todo el que se complace en dañar sin responsabilidad y sin peligro; cualquier menguado, cuya colera
personal causaría risa, puede matar oculto entre Jas sombras, é infundir espanto á muchos. ¿Quién cargó aquel arma? La intolerancia. Seguramente no fue ningún aragonés.
*
* *
.*
*
*
¡Quince ediciones! dijimos, abriendo el libro con respeto y saludando con cariño el retrato fotográfico de D. Ramón de Campoamor. Quince ediciones equivalen para un
libro á vivir en la posteridad, cuando se hacen en un país
como el nuestro. Las Doloras y cantaren tienen ante el público los honores y consideración de un libro clásico, con la
particularidad de no estar cerrado aún, pues en cada edición aumenta su autor algunas páginas, teniendo la de Sevilla treinta doloras nuevas y el autógrafo del poeta. Si
fuéramos críticos c nos ocupáramos de los libros que se imprimen, nuestra tarea sería muy difícil : ¿qué podríamos
decir respecto de un libro del que todo está ya dicho?
Pero el retrato y el autógrafo son de nuestro dominio. En
el célebre cuadro de Esquivel, que inspiró la sátira famosa
de Villergas, la fisonomía de D. Ramón Campoamor no nos
parece tan simpática y expresiva como lo es actualmente.
¿ Era defecto del pintor ó de la moda de aquel tiempo, ó
realmente los años han embellecido y dado mayor expresión
y gracia varonil al semblante del poeta? El cabello peinado
hoy hacia atrás, la ancha patilla unida al bigote, todo de
aristocrática blancura, y su mirada viva, directa y clara,
forman un conjunto notable : su busto se destaca en cualquier grupo, y los que no le conocen preguntan quién es
seguramente. Parece un joven que se tiñe de blanco para
aparentar mayor edad. El humorismo habitual de su conversación epigramática y ol timbre sonoro y dulce de su
voz hacen también la ilusión de que sus canas son postizas:
aun envuelto en la ancha piel de su gabán, creemos que la
Qué profundo nos pareció, al leerle por primera vez,
suele usar hasta en Agosto, la conducta de sus ojos, siemsiendo muy jóvenes, aquel verso de Espronceda :
pre alegres y animados, parecería reprensible si no se suSólo en la paz de ]o3 sepulcros creo.
piera que obedecen á una imaginación que vive haciendo
doloras picarescas. Es D. llamón Campoamor de estatura
Y sin embargo, la lectura y la experiencia nos han deregular, y sin ser delgado, podria parecerlo si tuviese que
mostrado la falsedad del pensamiento, pues si «todo el
sustituir, como vicepresidente presunto de la Cámara , al
hombre» quedase encerrado en el sepulcro, esta que llaSr. Conde de Toreno.
man última morada dista mucho de ser definitiva. ¿Quién
Lanza sus epigramas con una voz tan candida y tan dulno ha visto ocupada por otro la sepultura perpetua de un
ce, que parecen requiebros, teniendo algo de la suavidad
abuelo suyo? ¿Qué cementerio no se convierte al fin, cuanamericana. Y siendo escritor, compra los libros que publido crecen las poblaciones, en fábrica ó mercado, ó tal vez
can sus amigos. Su letra es ancha y clara como su estilo, y
en teatro? ¿Qué capilla no se demuele, y qué calavera iluscon quince renglones lle.na una cuartilla.
tre no ostá expuesta al golpe de la piqueta y á salir mezSu trato es franco y agradable como el de pocos, y en
clada con cascote en una espuerta? Las momias de los prínvez de la reconcentración subjetiva, por decirlo así, tan nacipes egipcios, á pesar de estar depositadas en palacios subterráneos y en un país semidesierto, ¿ no son extraídas por
tural en los escritores, y que no extrañaría en la profundiel arqueólogo y empaquetadas por la industria para enridad de sus tareas, vive en el exterior continuamente, digquecer colecciones y museos? ¿No ha escrito un libro innándose fijarse en lo que hacen los demás, lo cual tampoco
teresante el Sr. Fernandez Duro, describiendo los viajes de
es general en los poetas.
los muertos? ¿Acaso los huesos de Colon han tenido repoResumiendo : admiramos en él y nos infunde veneración
so en su sepulcro? Y finalmente, ¿han disfrutado más calel escritor : el hombre nos inspira afecto, alegría y conma los del ilustre Calderón de la Barca? Enterrados en San
fianza.
Martin, pasaron al cementerio de San Nicolás, y fueron
Si estando ocioso el poeta tuviéramos que hablarle de
trasladados á San Francisco en la célebre comitiva de esnegocios, dudaríamos antes de molestarle ; pero si estuviera
queletos organizada en 18G9 : de allí volvieron á San Niocupadísimo en asuntos serios, y se nos ocurriese hablarlo
colás, y hoy habrán sido depositados por la congregación
de poesía, no vacilaríamos en interrumpirle.
de presbíteros naturales de Madrid, á que perteneció el poe*
ta, en un panteón definitivo. ¿Lo será realmente? ¿Ó vol* *
verá á saltar el cráneo del gran poeta dentro de su caja al
En una carta anónima nos dicen lo siguiente :
•ser conducido procesionahnente en un carruaje fúnebre al
«¿No podrían VV. llamar la atención de las autoridades
panteón de hombres célebres, decretado hace muchos años
para que adopten todas las medidas conducentes á desterpor las Cortes?
rar de nuestro pueblo el uso de la navaja, sustituida ya
por la faca on ciertas poblaciones, como más traidora aún
y más rápida para herir? Es preferible que el ciudadano
ise fusil, si lo requiere su defensa, y aun trabuco naranjeTan grave, tan técnica nos pareció lu ;onfercncia dada
Anterior
Inicio
ro, á que lleve armas ocultas y alevosas, cuya adqu" • •
debería considerarse como predisposición al hotnim i-8'010! '
Por desgracia, no es sólo la navaja el arma ocnl!°'*
pueblo, sino que también se ha extendido el uso del & ^
ver, menos peligroso todavía, pues su estampido deí^'"
agresor, mientras que la hoja de Albacete desgarra 1 ^^
s
trañas á traición y en silencio.
siLa navaja es, en efecto, el arma de la barbarie y i
a
dustria que da á ese instrumento salvaje condiciono '""
tíferas, calando el hierro y aguzando y encorvando la"1!?'''
jas para que penetren mejor y destrocen con mayor f, ••'
dad, es una industria repulsiva. Como las armas á c"~
referimos están prohibidas, lo único que se puede
jar es que no caigan en olvido esas prescripciones
*
* s
Hace tiempo lamentábamos, al ser suspendido El
parcial por varios dias, los inconvenientes que ofre '""
actual legislación de imprenta, por resultar periudi ü
con las suspensiones, no ya la Empresa que delinque
los vendedores, operarios é infinitas industrias nuev"*'
del movimiento de un periódico leído : la suspensión d l?"
Liberal por treinta dias, si llega á efectuarse, es un de
tro para multitud de personas completamente ajenas al T*
cho que se castiga, de que muchas ni aun tendrán conm/"
miento.
'"
Respetamos profundamente la ley y los tribunales quei
aplican; pero de que aquélla debería ser reformada tenem
una prueba que afecta personalmente al que suscribe est°8
líneas , pues no habiendo intervenido para nada en el delitr!
resulta, sin embargo, castigado.
>
Existe en Madrid un industrial, de estatura regular del
gado, canoso y que tendrá más do cincuenta años de edad'
el cual se introduce en la casa de aquellos que han publica'
do algunos libros, los regatea y compra, y concluye po¡
"llevárselos de balde con algún pretexto, más ó menos imL
nioso; no hace muchos dias recibimos su visita- querí
comprarnos ejemplares de los cuentos que publicamos el
año último, lo que por fortuna no pudo conseguir. Sin etn-bargo, habiéndose llevado el resto xleima edición vieja qo¿
sólo conlenia tres de aquellos cuentos en papel casi de estraza , debemos advertirle, por si lee estas líneas (es hombre dado á la lectura), que el engañado ha sido él; aquellos
libros no valían la pena de cargar con un peso enteramente
inútil.
Lo que hizo en nuestra casa nos recuerda el cuento tan
sabido de aquel que echó un dia de menos en su mesa un
tintero de metal blanco, sin saber quién podria habérsele
llevado. No tardó en averiguarlo, porque algunos dias después entró en su casa un amigo, el cual, arrojando el tintero en la mesa con desprecio, le dijo muy indignado:
.— Las personas decentes, ó tienen tintero fino ó no lo
tienen. No hay en Madrid quien dé un real por ese mueble,
Yo creí que era de plata.
No hace muchos dias, nuestro amigo J. 11., muy pequefio,
fue á visitar á un caballero 111113- a lto, que le hizo esperar un
poco en el salón.
Cuando se presentó el dueño déla casa, J. 11. se levantó;
pero ni aun así pudo ser notada su presencia.
El caballero alto tocó la campanilla, después de dar un
paseo por la sala, y dijo con mal humor á su criado:
— ¿ No decia V. que me esperaban ?
J. R., avergonzado, se escondió detras de una butaca; ti
criado miró con sorpresa á todos lados, pero no vio nada.
— Señor, yo le introduje en este cuarto.
— ¿Qué señas tenía?
— Casi no tenía señas; era un señor enanillo
muy p<¡'
quefio.
—¿De veras? Pues no le vuelvas á abrir : sería un duende.
Otro dia entró J. R. en un colegio; al verle los muchachos experimentaron gran regocijo y se alborotaron.
El maestro salió con las correas, y J. R. recibió el primer
azote.
Si J. 11. es tan pequefio, en cambio, tiene un amigo que
es más corto todavía.
— ¿Tiene V. algo que alegar? — le preguntaron al llamarle para el reemplazo.
— Soy corto de talla — contestó.
— ¡ Útil! —dijo el tallador.
— Soy corto de vista.
— ¡Útil! — dijeron los médicos.
— Soy corto de genio
,
Declarado soldado, era tan vergonzoso , que no se le pudo
obligar á presentarse delante del enemigo.
Su cortedad era evidente: cuando le pedia limosna un
pobre, no se atrevía á dársela.
Se enamoró siendo muchacho; es ya muy viejo y »UD
se ha atrevido á pedir la mano de su novia.
JOSÉ FERNANDEZ BBEMON.
NUESTROS GRABADOS.
BELLAS ARTES.
Urna sepulcral destinaba á contener los reatos del general
I de Castro-
Tipo perfecto del honor militar, de constancia
brantable y del más puro patriotismo, ol heroico o e I )p
de Gerona, D. Mariano Alvarez de Castro, es la gran °o ]a
ra que al lado de las de Palafox y Castaños descuella^ ^
historia do la gloriosa epopeya conocida con el nom j f l S
Guerra de la Independencia. Somos enemigos dec ' j_
de evocar recuerdos de la sangrienta lucha á que w n<jeS
cion de un hombre lanzó á dos pueblos igualmente g
Siguiente
LA
ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA
cuando todas las naciones de Europa, y
,. «suerosos;!
eleva suntuosos monumentos á la me5
n
° ia la P
n tiempos modernos renovaron la de los
de los
v Roma, no podemos menos de aplaudir
héroes de ."^ ^ ' ¿ é ' q u e la patria dedique un digno sarcófa^ c e n i z as de un español ilustre.
el pensara
g°*S. e'aint-Cyr, Verdier, Augereau, famosos generaB
f i rimer Imperio, acostumbrados á vencer por el solo
|es de1 Pr
j a gloria-, compañera inseparable entonces de
prestigio j r a ' n c e s a s f encontraron en Gerona la tenaz resistas ^p
\üj'za¿a por aquella voluntad indomable, que al
tencia org<^ e n e m ¡ g 0 daba á las tropas y al vecindario bangceroarse e ^ ^ . ^ f r a s e s c o m o éstas : Será pasado por las
dos en q
profiera la voz de capitular ó de rendirse,
armas e J c n a n ( j 0 juchándola población con la absoluta
Ydespu ' ' v j v e r e S j diezmados sus defensores por las encarencia
! ( ^ ^ fuego de los sitiadores, alguien habló de
,
ferroe
ferroedda • aKy d e
p
caP
tuvo elserenidad
para
l sta respuesta, Castro
que pinta
carácter bastante
del^ hombre:
liarle
liarle e
l,nVa víveres nos comeremos á V. y á los
J
il
ü u
,/rnanuo
'v
.
,
,
j
ralea, 2/ después resolvere Tlo </ue mas convenga.»
/"
/enfermedad postró á aquel hombro (te hierro, y Geroh-'' sus puertas á los franceses, quienes trataron á AlDS a
' n encono, enviándole prisionero á Francia, de donde
restituyeron al castillo de Figueras. Allí sucumbió en
iRH dícese que ahogado, aunque según los historiadores
f ancéses fue la enfermedad contraída en Gerona, agravaL ñor su patriótico dolor, la que ocasionó su muerte.
I Cortes de Cádiz, rindiendo un tributo de admiración
, l a a r o e m o ria del invicto patricio, mandaron grabar su nomt
n letras de oro en el salón donde celebraban sus seS
S
las
'°E1 proyecto de erigir un monumento que guardara
g
cenizas del general AÍvarez de Castro, á la vez que perpetuase el recuerdo del sitio de Gerona, data ya de algunos
g
años y ha pasado por vicisitudes que no es del caso resellar Con tal objeto, la Junta nombra la al efecto encomendó al reputado escultor Sr. Figueras una estatua representando á la ciudad de Gerona en actitud de depositar Tina
corona en la tumba de su defensor, estatua que se halla terminada desde 1870. Así las cosas, quedaron paralizados los
trabajos hasta hace tres años; la citada Junta confirió el
encargo á otro artista distinguido, el Sr. Suñol, de hacer el
proyecto para el primer cuerpo del monumento, de forma
que pudiera adaptarse á él la estatua de que dejamos hecho
mérito. Presentado el proyecto, y aceptado por la Real Academia de San Fernando y por la J u n t a , fióse su ejecución
al Sr. Suñol por lo que á la urna respecta.
Esta es de mármol de Carrara de segunda clase. De su
ejecución artística sólo diremos que es digna de la bien adquirida reputación que disfruta el Sr. Suñol, autor de la celebrada estatua de Dante Alighieri, que admiran los inteligentes en el Museo del Prado.
A juicio de muchos, hubicrala prestado más carácter la
capa de campaña y el sombrero de general, que el artista
colocaba sobre la urna en el proyecto presentado á la Junto, y sustituido después, á ruegos de ésta, por el manto y
el birrete de la Orden de Santiago, de la cual era caballero
el bravo militar ; pero aun con esta modificación , el conjunto resulta sobrio y severo cual conviene á una obra de
esta clase.
El monumento, que ha sido costeado por suscricion nacional, se inaugurará en Gerona , con solemne pompa militar y religiosa, el dia 2 del préximo Mayo.
'°
Dox MIGUEL SANZ Y LAFUENTE. (Véase la pág. 252.)
MADRID : RIFA DE BENEFICENCIA EN EL PATIO DE COLON
del Ministerio de Ultramar.
L
La Junta de Damas del Sagrado Corazón de Jesús, de la
que es presidenta la Sra. D." Ernestina Manuel de VilleH tesorera la Sra. Condesa de Peñaranda de Bracamonte
y secretaria la Sra. D. a Carmen Avial de Eguilior, ha dirigido un llamamiento á las personas benéficas , celebranuo una rifa pública en el patio llamado de Colon del ediacio donde se halla instalado el Ministerio de Ultramar,
galantemente cedido al efecto por el Jefe superior de
^ud departamento. La rifa, cuyos productos se destilan a la construcción de un Asilo para los nifios huérfanos
íoe dicha Congregación sostiene á sus expensas, se in"Dguró el 12 del actual, viéndose concurrida diariamente
e
8de entónceR por gran número de personas, tanto de la
a sociedad de la corte como de las clases populares, que
la Ü° SUS r e s P e °tivos medios acuden á tomar parte en
obra memoria que la Congregación se propone realizar.
aestro segundo grabado de la pág. 252 representa el local
6 u ar a r
'le C
' ^ ' ' ^ a ' i' c ' c u a ' dtbe su nombre de patio
Sr V * ' a e s t a t u a c ' e ' célebre navegante, labrada por el
E 1 í u e r a s ' *l ue s e ostenta en su centro,
mé 'I
°l'Í e tos que se rifan figuran varios de no escaso
. OT"o, regalados
g o s por
por SS. MM.
MM. y AA.,
A A . , un
un lindo
lindo busto en
' obsequio de S. M. la líeina D. a Isabel I I y otros,
e
las primeras familias de Madrid.
que lo
e
' do ??£ re S a °ion cuenta ya con un solar, adquirido con
va v
° f ' e •'•000 duros hecho por una persona caritatite
par^° 6S ^ u '^ o s o 1 u e ' a a ctual rifa producirá lo suficient0 l a s a ] í ; o ?' ; e a r .' a s obras, hallándose interesadas en el asunwstinguidas damas que componen la Junta.
w
l'N DOMINGO EN ARAGÓN.
(Composición y dibujo de Casteluoho.)
lar de 6 ^ 1011 '"^ 3 peregrinación al glorioso santuario del PiP'óxitn a r a ? o z < r l ! °l u e s e r á objeto de nuestras tareas en el
'oteres á t n u . m e r o > P r e s t a en estos momentos un marcado
•^ l'orcan't i
cuanto se refiere al antiguo reino que tiene
Jiode ti U < ) U e l l a c i »dad ilustre. A título, pues, de estu10
U s o s ílnl
.^áln'' '' ^
f?oueses, damos cabida en la página
segUn , c«'»POsiciou del Sr. Castelucho, eso
escena de interior,
aa s ee
consagrada por el1 moderno
consagrada
arte y
moderno tecnic
tecnicismo del
J
H l e no ha menester de explicación alguna.
Anterior
Y
251
AMERICANA.
SEVILLA.
Impresiones de la feria : las buñoleras.
La hermosa ciudad, reina del Guadalquivir, acaba de celebrar la renombrada feria que atrae anualmente á su recinto miles de forasteros, en pos, el mayor número, de diversiones, y de negocios lucrativos los que ven la vida por su
lado práctico.
Ha sido tantas veces descrita la feria de Sevilla, en todos
sus aspectos, por escritores nacionales y extranjeros, tan ensalzada la animación que en los tres dias que dura presta
el extenso prado donde aquélla se verifica, que agotada la
materia, nos sería imposible decir algo nuevo sobre la más
vistosa 3T popular de las fiestas de Andalucía. Aun sin existir esta razón, releváranos de esta tarea el bello romance
del Sr. Mas y Prat, impregnado de color local, que en otro
lugar del presente número publicamos.
Si bien la famosa feria de Sevilla no ha podido dejar de
sentir la influencia de los tiempos modernos, el clasicismo,
tan querido de los extranjeros que visitan las ciudades andaluzas en busca de la exhibición real de tipos y costumbres que leyeron en las fantásticas narraciones de sus viajeros, está todavía representado en los legendarios puestos
de buñuelos, con notorio gracejo regentados por decidoras
gitanas de moreno cutis y negrísimos cabellos. El lápiz del
Sr. Araujo reproduce con singular fidelidad, en el grabado
que ocupa las págs. 25G y 257, este que para muchos es de
los principales atractivos que ofrece la feria de Sevilla, y
uno de sus indispensables elementos en todas las de España.
Individuos que componían la comparsa organizada para socorrer
á los inundados do Murcia. Alicante y Almería.
En la pág. 200 del presente número tenemos el gusto de
dar cabida á los retratos de los jóvenes mejicanos y españoles que, aprovechando la animación que traen consigo las
fiestas del Carnaval, realizaron el filantrópico pensamiento
de formar una comparsa, que en la tarde del domingo 15
de Febrero recorrió las calles de la ciudad de Tampico (Estados-Unidos de Méjico) con objeto de recoger donativos
para el socorro de las desgracias ocasionadas por las inundaciones de Octubre de 187H en las provincias españolas de
Murcia, Alicante 3* Almería.
Los nombres de los jóvenes, por el orden en que aparecen colocados en el grupo, son los siguientes : Sres. D. Ventura ülliver, D. Luis Chavarri, D. Santiago Heilmau, don
Daniel Colina, D. Enrique Camacho, D. Eduardo Cruzado,
D. Joaquín (í. Castilla, 1); Santiago Batista, D. Francisco
(¡.Cortina, D. Enrique Matienzo, I). Arcadio Domínguez
3- D. Rodolfo liamos.
Iniciada esta loable idea por los Sres. D. Joaquín (¡. Castilla, D. Francisco Gutiérrez Cortina y D. Enrique Camacho, en breve organizaron todo lo necesario para formar una
comparsa que, á la manera de nuestras estudiantinas, vistiendo el glorioso uniforme de la Marina de guerra española, y entonando las más populares canciones de ambos países, obtuvo el más completo éxito 37 halagüeña acogida en
cuantos sitios públicos se presentó, recolectando en breves
horas la suma de 618 pesos fuertes, en la que están comprendidos los donativos particulares de los individuos que
la formaban (1).
Antes de retirarse, la comparsa visitó al Cónsul de España (que á la vez lo es de Alemania) en Tampico, señor
Claussen, quien al llegar aquélla ala casa-consulado enarlioló por sí mismo la bandera de Castilla, contestándolos
jóvenes á tan elocuente, saludo con entusiastas vivas á España. Al abandonar el domicilio del Sr. Claussen, donde se
pronunciaron calurosos brindis por la prosperidad de Méjico, de España y de Alemania, nuestra bandera fue nuevamente vitoreada, entonando la música el himno nacional
mejicano.
Enviamos el humilde testimonio de nuestra gratitud, en
nombre de los desgraciados, á los generosos jóvenes de la
comparsa 3- á cuantas personas del ilustrado vecindario de
Tampico han depositado en sus manos el óbolo de la caridad.
escapado á la investigación minuciosa de las pasadas generaciones, reproduciendo por medio de dibujos, ilustrados
con luminosas Memorias, todos aquellos mudos testigos de
pasadas glorias.
Dignos son de elogio los laudables esfuerzos de dicha
Asociación 3^ de las de análoga índole que en la capital de
Cataluña existen, 37 sería muy de desear que su ejemplo
tuviera imitadores en otras muchas regiones de España, en
donde todavía falta mucho para llegar al completo conocimiento de las riquezas arqueológicas que encierran.
1I0VIMIKNT0 COMERCIAL EN EL ITERTO DE NUEVA-YORK.
Aspecto de AVest-Street.
Nunca como ahora ha merecido el puerto de Xueva-York
su dictado de metrópoli comercial del Nuevo Mundo. Aligerada de deudas la nación, restablecido el curso monetario, 3T en pleno florecimiento la industria y la agricultura
al amparo del sistema proteccionista, su comercio con las
naciones del extranjero ha adquirido en los dos últimos
años un desarrollo 0113a magnitud puede apreciarse sabiendo que las más recientes estadísticas estiman el de importación 3' exportación en 1.183 millones de pesos fuertes
anuales, sin hablar de las cifras del comercio interior.
Una gran parte de este importante movimiento mercantil corresponde al puerto de Nueva-York , el primero de
América por su favorable situación, y cuyos muelles presentan esa animación extraordinaria que es feliz privilegio
del comercio en su provechosa actividad. Nuestro grabado
de la pág. 201 reproduce el habitual aspecto de ]\'cst'Streel,
gran via comercial sobre el North-River (Rio del Norte),
literalmente obstruida por multitud de vehículos que conducen los innumerables productos del suelo 3- de la industria americana al extenso muelle, inmediato al cual tienen
su fondeadero los buques de vapor de más de cincuenta
Compañías marítimas, 3' una multitud de barcos de vela de
todas las naciones, que acuden en demanda de fletes, allí
siempre seguros 3' abundantes. Wcst-Street es también el
punto de partida d¿ los magníficos ferry boats, verdaderas
casas notantes que trasportan al cabo del dia millares de
pasajeros desde una á otra orilla del rio. Así, pues, este
muelle 3' la no menos animada calle de Broadn-ai/ , centro
del tráfico y de los negocios, es lo más característico que
Nueva-York ofrece á la curiosidad del viajero.
Por lo demás, en todos los puertos comerciales de los
Estados-Unidos se nota la misma actividad, constantemente alimentada por la construcción de nuevas vías destinadas
á unirlos con los centros productores del interior, y el descubrimiento de nuevas riquezas mineralógicas.
ANEMOMETROGRAFO
INVENTADO 1'OR D. JOSÉ M. Ki'IEA.
Nadie ignora que se da el nombre de anemómetro á un
instrumento que sirve para medir la velocidad 3' la fuerza
del viento, y para señalar su dirección.
Wolf 3' Breguin, en el pasado siglo, como posteriormente
Lind, Delamanon 3- otros célebres físicos, han imaginado
anemómetros de diversos sistemas, más ó menos perfeccionados, pero siempre complicados 3* costosos.
Comprendiendo que el atraso relativo en que se encuentra el conocimiento de ciertos fenómenos meteorológicos
reside principalmente en la falta de multiplicadas y constantes observaciones; que es de suma importancia el continuado estudio de aquéllos respecto al tiempo 3' al lugar para
llegar al conocimiento de las leyes físicas á. que obedecen,
y conocida como es la estrecha dependencia que guardan
los fenómenos atmosféricos con la dirección 3' velocidad de
los vientos, el Sr. Egea, astrónomo del Observatorio de
Marina de San Fernando, ha ideado el anemometróyrafu,
que reproduce nuestro grabado de la pág. 204, 3' de cuya
ingeniosa construcción procuraremos dar una idea á nuestros lectores.
Vese á la parte izquierda del aparato una veleta, sistema
Lind, que tiene en su extremo inferior un disco de 00 centímetros de diámetro, unido á aquélla por la funda que cubre el eje sobre el cual gira, y que puede hacerse tan ligero
como se quiera, pues no tiene otro objeto que el de servir
de soporte á una hoja de papel de menor diámetro, en la
que se hallan trazadas 25 circunferencias concéntricas, la
BENISANÓ (VALENCIA) :
menor de 8 centímetros 3- la maj'or de 5G, teniendo las inEl antiguo alcázar que sirvió de prisión á Francisco I.
termedias 24 zonas de un centímetro de anchura, y dos
diámetros perpendiculares con las iniciales N 3' S en los
Kn el pueblo de Benisanó, perteneciente al partido judiextremos del uno, y E y W en los del otro, pero invertida
cial de Liria, en la provincia de Valencia, se halla el antila colocación respecto de este último.
guo edificio, de cu\'O actual estado da cuenta uno de nuesUn reloj ordinario mueve una barra dentada, portadora
tros grabados de la pág. 200. Créese que fue construido por
de un lápiz, en la dirección N. del lugar, bastando por lo
los magnates moros, quienes hicieron de él su morada setanto la precaución de colocar la lioji de papel de modo
ñorial, 3' que su restauración data del siglo xvil. E! muro
que la inicial N coincida con la punta déla flecha, para tealmenado 3' guarnecido de torreones que le rodea, y cuyo
ner la dirección del viento reinante, en cualquier hora del
origen hacen remontar los arqueólogos á la Edad Media,
préstale un carácter extraño, que excita profundamente la dia, con sólo sujetar el movimiento rectilíneo del lápiz á
centímetro por hora.
atención del viajero, á poco que sa le alcance en materia de
A dar cuenta de su velocidad está destinada la sección
antiguas construcciones.
derecha del aparato, la cual representa un molinete, sisteNo sería, sin embargo, suficiente mérito la importancia
ma Robinson, que imprime su movimiento á una rueda
arqueológica del alcázar de Benisanó para darle un lugar
dentada del mismo diámetro que el disco de la veleta, y
en estas páginas, si á ella no se agregara la circunstancia
cu3>a aplicación es análoga. Por la acción de un tornillo de
de ir unido al vetusto edificio el recuerdo de un interesanlos llamados sin fin, que sirve de eje á una ruedecita da
te momento histórico de nuestra patria. Consta efectivaquince dientes, movida por otro tornillo que á su vez sirve de
meiite que á esta fortaleza fue conducido el Rey de Franeje al molinete, éste dará un número de vueltas proporciocia Francisco I, cuando, vencido 3' prisionero en la batalla
nado al número de sus dientes, equivalentes á una revolude Pavía, llegó á Valencia el 29 de Junio de 1525, 3' que
ción de la rueda dentada. Sobre ésta se apo3'a otra hoja de
en ella permaneció por espacio de algunos dias, mientras
papel, preparada en la misma forma que antes dejamos exse disponia su traslación á Madrid.
presada, salvo la supresión de los dos diámetros perpendiEl grabado aludido es copia de un dibujo que debemos á culares.
la atención del Sr. D. Fernando Reig Flores, presidente de
El mismo reloj moverá otro lápiz que llevará la barra en
la Asociación fundada hace tiempo en Valencia con el títusu extremo opuesto, 3' si durante las veinticuatro horas reilo de Lo Hat-Penat, y de CU3'O programa forman parte las
nase calma absoluta, el lápiz trazará un solo radio; pero si
excursiones cientílico-artísticas 3' literarias por aquel reino,
el viento sopla con alguna fuerza, describirá una curva escon objeto de estudiar los monumentos antiguos que han
piral, que empezará en la circunferencia exterior y terminará en la interior, siendo mayor ó menor el número de sus
(11 Vúase •Si/xrrii'Um en 'acor <l''lti\ rtrfirtms (Ir lux ¡ntiiidiii'iciii's, en la pá-vueltas completas, según la violencia del viento. Por la
gina 2li2.
parte de curva espiral comprendida en una de las zonas es
(,V. de la R.)
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LA
ILUSTRACIÓN
ESPAÑOLA Y
fácil deducir el número de vueltas del
molinete en la hora correspondiente.
En cuanto á la objeción que naturalmente podria presentarse de que para
sacar partido del aparato se hace preciso que el viento tenga fuerza suficiente para vencer la inercia de la rueda
de 60 centímetros, el inventor propone
obviar la dificultad introduciendo en
el mecanismo una rueda supletoria con
un contrapeso que tienda á moverla en
el mismo sentido que hubiera de hacerlo la fuerza del viento, ó adoptando
para ella la posición vertical con el
método de suspensión empleado por
Atwood en su máquina para demostrar
el descenso de los graves.
Multiplicando las instalaciones de
este anemometrógrafo , que es de barata construcción y no requiere ninguna
clase de conocimientos especiales en
las personas á quienes se confiara su
manejo, se podria obtener un grandísimo número de observaciones constantes, que remitidas quincenal ómcnBuulmente por cada localidad á un centro especial que se estableciera en
Madrid, constituirían un interesante estudio comparativo y sincrónico de la
marcha de este fenómeno , siendo permitido creer que al cabo de más ó inénos tiempo se tendria mucho adelantado para llegar al conocimiento exacto
de las causas á que obedecen esos
bruscos y peligrosos cambios, de tan
temibles consecuencias para el navegante y el agricultor, á quienes, lo
mismo que al higienista, interesa conocerlas.
Entendemos que inventos de esta
clase, encaminados á un fin de interés
general, deben ser objeto de atención
por parte de la prensa y del público
ilustrado, circunstancia por la cual nos
hemos extendido algo al ocuparnos del
anemometrógrafo del Sr. Egea, cuyo
uso celebraríamos ver generalizado.
MANUEL BOSCH.
DON MIGUEL SANZ
Y LAFUENTE.
A pesar de sus años y de sus achaques, un momento antes de morir re-
EXCMO. SR. D. MIGUEL SAXZ Y LAFUENTE;
f en Madrid, el 19 de Febrero último
pentinamente en 19 de Febrero r| •
mo, aun podia dar un consejo salví
para el que lo solicitaba, resolver a
duda de derecho ó ventilar una cno8^"
científica sin necesidad de
los libros.
Casi octogenario, mortificado pOri
insomnios, sin apetito y sin vtodavía se hallaba dispuesto á ser'
quien le necesitaba. Siempre ate t
siempre cariñoso, siempre jovi 1
ocurrente, él solo bastaba para con a^
ciar con la vejez á los que se la \,j¿ "
nan displicente y áspera como n o g , s
pinta Horacio.
Y cuenta que D. Miguel Sanz, saoe
dote católico de fe viva y costumbre'»
purísimas, vivía aparejado p ara i
muerte, que aguardaba hacía cin *
años de un momento á otro, pero í \
manera del que se considera pereo-rin*
sobro la tierra, de donde espera pas
á otro mundo mejor.
Nació ü. Miguel Sanz y Lafuente en
San Martin de Unx, pueblo del antiguo
reino de Navarra, el 14 de Octubre d
1804.Fueron sus padres 1). JavierSanz
doctor en Medicina, y D.a María La'
fuente, quienes bien pronto adivinaron
lo que habia de ser su hijo. Sintiendo.
3$ éste inclinado á la milicia, abrazó la
carrera de las armas. Abandonóla al
poco tiempo , no ciertamente por falta
de valor, para ingresar en la milicia
sacerdotal, hacia la que Dios le llamaba visiblemente , y en la que tanto habia de brillar por la ciencia y por lj
virtud.
Se ha dicho muchas veces que ]a
generación estudiosa á que pertenecía
I). Miguel Sanz, versada en las ciencias morales y políticas, descuidó otras
á las que, siguiendo el impulso del
primer Bacon, fraile por cierto, se han
consagrado tantas personas en la época moderna con laudable afán.
No es mi intento discutir este asunto ; pero como tengo por indudable
que sólo es dado profundizar en unas y
otras á la vez á los talentos verdaderamente privilegiados, creo que la inmensa generalidad de los hombres han
de optar por aquellas á que se sientan
más inclinados ó de que más necesidad
tengan ; y esto paréceme que ha de suceder siempre, porque no concibo una
sociedad en que los Pitágoras, los Aris-
MADRID.—PATIO DE COLON, EN EL MINISTERIO DE ULTRAMAR, DONDE TIENE LUGAR LA JUKA DE BENEFICENCIA
organizada por las Señoras de la Junta del Sagrado Corazón de Jesús.
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COSTUMBRES POPULASES : UN DOMINGO EN AHAGON.
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254
LA
ILUSTRACIÓN
tételes, los Agustines, los Tomás, los Descartes y los Balines constituyan el vulgo.
La nota, pues, característica del verdadero talento cultivado ee abarcar todas las ciencias en sus puntos de engranaje para descubrir, no la ciencia trascendental, que considero una quimera, sino el punto de apoyo necesario á la solidez del edificio de nuestros conocimientos.
Y esta nota la hallamos en D. Miguel Sanz, quien emprendió simultáneamente estudios de ciencias tan desemejantes como el Derecho y las Matemáticas. Mas no por eso
volvió la espalda á la literatura, en la que hizo gallardos
ensayos desde su primera juventud, sin perjuicio de adquirir profundos conocimientos médicos.
Por la claridad y precisión con que discurría, las ciencias
exactas tenian para él un atractivo irresistible; pero lo prodigioso de su memoria llevábale á los estudios históricos.
No hubo ramo del saber humano que no cultivase con
fruto y que no explicase con provecho de sus discípulos, á
quienes subyugaba por el talento y seducia por la bondad.
Todavía viven en Navarra, Provincias Vascongadas, Rioja y Aragón muchas personas que le oyeron en Oñate y
Zaragoza, donde fue simultánea y respectivamente rector
y vice-rector, al propio tiempo que catedrático. A ellas
apelo para que declaren si exagero.
Pero no se necesita, haber tenido la honra de ser su discípulo para comprender la verdad que encierran mis afirmaciones. Don Miguel Sanz ha vivido en Madrid durante
más de un cuarto de siglo, y en todo ese tiempo, ya como
auditor de la Ilota, ya como académico de Ciencias Morales y Políticas, ora en concepto de teólogo eminente, ora
á título de distinguido jurisconsulto, ha sido admirado por
muchas personas, que pueden dar fo de lo que aseguro, sin
temor de ser desmentido.
¿Por qué, sin embargo, no ha legado á la Religión, de
que fue dignísimo ministro, y á España, que le contaba
entre sus hijos preclaros, una obra correspondiente al mérito extraordinario que en él resplandecía? Acaso tenía el
plan, acaso entre sus papeles se encuentre el boceto de ella.
Yo, indigno heredero de la biblioteca de este gran hombre,
prometo registrar escrupulosamente sus libros, y empeño
mi palabra de que, si hallo algún papel que revele la existencia de apuntes, no descansaré hasta obligar á la apreciable familia de este insigne sacerdote á publicarlos. De no
haberlo hecho así los discípulos de Pascal, no conoceriamo;
los Pensamientos de este talento hipocondriaco , el cual
sólo se nos revelaría como matemático y como autor de las
Provinciales, que son, á los ojos del crítico desapasionado,
comparadas con los Pensamientos, lo que cualquiera de
las comedias de Cervantes al lado de su inmortal Quijote.
De D. Miguel SaDZ hay impresos el discurso de su recepción en la Academia de Ciencias Morales y Políticas;
tres oraciones fúnebres pronunciadas con ocasión de la
muerte de tres grandes generales de la época; un discurso
magistral para la apertura del año académico en la Universidad de Zaragoza ; tres memorias leídas en la Academia citada, y un discurso contestando al de recepción del señor
Monlau, á lo cual deben añadirse centenares de artículos
publicados en diversos periódicos políticos y en revistas
religiosas y científicas.
]3SPAÑOL,A
Y
época del 20 al 23, y á riesgo de que se me llame inmodesto , añadiré que también se parecía á mi padre. Los tres,
sin arte, sin esfuerzo, lograron ser estimados y queridos de
los mismos que les combatían.
Diré para concluir que pocos hombres tenian como don
Miguel Sanz el derecho á incluir en el número de sus apasionados admiradores á todos sus amigos y conocidos.
Su muerte ha sido muy llorada. Justa recompensa que en
esta vida recibe el que ha consagrado la suya á enjugar las
lágrimas de sus semejantes.
Estas líneas, las primeras que escribo en LA ILUSTRACIÓN
ESPAÑOLA Y AMERICANA, tan difundida en España como en
el Extranjero y Ultramar, sirvan de tributo á la memoria
del varón insigne á quien debí un afecto que no merezco,
y enseñanzas que acaso no aprovecharé, pero que nunca
podré olvidar.
YlCESTE DE LA H o z Y DE LlNIKRS.
LOS BENU-HAZM.
II.
Más adelante, y tras un largo eclipse en que falta
toda luz de noticias y documentos, vemos brillar en
la familia de Hazm dos varones insignes, que sobresalieron considerablemente en política y literatura.
Allá en la segunda mitad del siglo X, Ahmed-benSaid-ibn-Hazm, nacido, como su progenitor Hazm, en
una alquería de Niebla, llamada La Zaicia, vino á
establecerse en Córdoba, y más emprendedor y afortunado que aquel personaje, fundó la grandeza y el
lustre de su casa, sacándola de la oscuridad en que
yacia. Para realizar este fin procuró borrar la memoria de su origen español, origen que los árabes y
musulmanes viejos miraban con harto menosprecio.
y forjándose una genealogia á su antojo y conveniencia, pretendió descender de un antiguo persa emancipado por Yezid, hermano de Moánia, primer califa
de la dinastía Umeya en Oriente.
Según el célebre cronista Alhomaidi, este Ahmed
fue hombre de ciencia, de letras y de bien; pero en
lo que más descolló fue en la elocuencia de la palabra y en las galas del discurso. Ahmed, que era ambicioso y profesaba la máxima de que el hombre no
debe contentarse con lo presente, sino aspirar siempre
á más, desdeñó los escasos medros que ofrecia á la
sazón el cultivo de las ciencias y de las letras, y consagró todo su empeño al arte política, que prometía
mucho en la sociedad arábigo-hispana de su tiempo,
ya decadente y ruinosa. Desautorizada ya la ilustre
dinastía de los Umeyas españoles, el famoso hagib
Almanzor gobernaba la monarquía cordobesa en nombre del débil califa Hixem I I , y con diversos estímuPero estos trabajos, que vieron la luz todos ellos marca- los de mercedes y rigores refrenaba el espíritu sedidos con el sello del genio, nada valen ni significan al lado cioso de sus compatriotas. Como suele suceder en tade los que los más íntimos amigos de D. Miguel Sanz no les tiempos de menoscabo y decadencia, abundaban
llegaron á conocer.
y bullian mucho los repúblicos, arbitristas y jefes de
¡ Cuántas consultas de índole reservadísima despachó ! partido, que con diversas aspiraciones y programas
El temor de ser indiscreto detiene aquí mi pluma; pero no fantaseaban remedios para un mal que era incurable,
he de dejar de decir que D. Miguel Sanz se ha llevado al
sepulcro secretos de muchas familias que le debian lo que y, socolor del bien común, labraban mañosamente su
vale más que todos los bienes de fortuna: la honra, que, propia fortuna. Favorecido por su elocuencia, Ahmed
tomó parte en estas intrigas y se granjeó el aura pouna vez perdida, casi nunca ó nunca se recobra.
Y no se crea que para acudir á él era necesario proveer- pular ; pero, hábil ó bien intencionado, no se afilió en
se de una recomendación eficaz ; bastaba presentarse en su ningún partido extremo, ni, exaltado tribuno, trabajó
casa para interesarle en las desgracias ajenas, que tomaba por la ruina de lo existente. Siguiendo, pues, el cacomo propias, consagrándose desde que las conocía á bus- mino que creyó más seguro para su propio engrandecar el medio de aliviarlas. Aunque no ejerció la abogacía, cimiento, y menos peligroso para el bien de su patria,
el hombre cuya vida y carácter describo á grandes rasgos
despachó más consultas que el abogado de bufete más se allegó á la política y á la persona del poderoso
concurrido de Madrid, y esto no recibiendo por ellas dinero, hagib, ofreciéndole sus valiosos servicios y captándose todo su favor.
sino dándolo en la mayor parte de los casos.
Preguntaba antes por qué no dejó una obra digna de su
En suma, Ahmed sirvió con inteligencia y lealtad
mérito extraordinario, y acabo de explicarlo. Tenía abiertas al hagib Almanzor y á su hijo y sucesor Abdelmelic,
las puertas de su casa á todos los que llamaban á ellas, y si
á esto se agrega el tiempo que invirtió, primero en Ofiate y desempeñando cerca de ambos ministros el destino de
Zaragoza explicando dos y tres cátedras á la vez, y después wazir ó consejero, y alcanzando mucha influencia en
en Madrid desempeñando á conciencia el espinoso cargo de los negocios públicos de su época hasta su muerte,
auditor de la Rota, sin perjuicio de tomar una parte activa acaecida en el año 402 de la hegira, 1012 de nuestra
en los trabajos de la docta Academia á que pertenecía y en era. Tres años antes, en el de 1000, vio estallar una
la Junta general de Beneficencia, de la que por muchos terrible revolución, rodar la cabeza de Abdemhmar,
años fue Presidente efectivo, y en la que, por cierto, reemplazó á mi difunto padre, no era posible que tuviera último hijo de Almanzor, y encenderse entre las difevagar para escribir lo que hubiera acrecentado y eterniza- rentes parcialidades enconadas guerras civiles, que
do la fama de que gozaba. Al jubilarse como auditor de la dieron al traste con el califato cordobés, tan potente
Rota, y al salir de la Junta general de Beneficencia y del en otro tiempo, y con el poderío de la morisma espaConsejo de Instrucción Pública, á que también perteneció, ñola , que pocos años antes, no sin espanto de la crispudo haber utilizado el talento prodigioso que de Dios ha- tiandad , llegaba vencedora á Barcelona, León y Sanbia recibido, y el inmenso caudal de instrucción que poseía, tiago de Galicia.
publicando el libro que echamos de menos; pero entonces
Ahmed dejó un hijo llamado Alí, que nació en Córperdió totalmente la vista, y se sintió sin fuerzas físicas padoba, año 384 de la hegira, 994 de nuestra era, y
ra sobreponerse á los achaques que le agobiaban.
Aun entonces era de ver á ese septuagenario ciego, apo- que le sobrepujó grandemente en talento y celebriyado en su bastón, cruzar las calles de Madrid para ir á es- dad. Aunque criado en medio de las discordias civicuchar la última confesión de los enfermos que le llamaban les y entre el descrédito de un orden social que se
sin conocerle más que de nombre ; para ir á consolar á la habia hundido por los vicios de su propia constituviuda ó al huérfano del amigo ó conocido, cuyos ojos ha- ción, Alí, que siguió las aficiones políticas de su pabia cerrado piadosamente el dia anterior.
dre, se mantuvo fiel á la dinastía Umeya, prestando
Don Miguel Sanz tenía arraigadas convicciones políticas; su apoyo á los últimos vastagos de aquel árbol caido.
pero lejos de evitar su conversación, la buscaban los que no El hijo do Ahmed hizo por ellos grandes sacrificios,
sentían ni pensaban como él. Y ciertamente que nuestro los sirvió con un celo, desinterés y abnegación que
llorado amigo no las disimulaba ni ocultaba; pero habia
recibido de Dios, entre otros dones, el encanto del trato, no se usaban en aquel tiempo, y si bien alcanzó la
que era fascinador. La autoridad, unida á la bondad, casi honra de que el califa Abderrahman V de este nombre le nombrase su primer ministro, esta fortuna se
siempre atrae, y muchas veces subyuga.
Parecíase en esto D. Miguel Sanz á su amigo D. Jaime deshizo como el humo, muriendo asesinado el Califa
Balines, con quien fue elegido senador por Navarra un lu al mea y medio de su proclamación (en 18 de Enero
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XV
de 1024) y renunciando Alí para siempre á tod
yecto político.
° P'oEn aquella sociedad desbarajustada y corrom •
n aquel estado muslímico, que, como planta par'^ a '
habia prosperado y florecido algún tiempo sob48'**1
elementos de vida y cultura que guardaba la cr>' t
dad sometida, no quedaba ya elemento a]g
"
restauración y porvenir. Así lo comprendió la <
inteligencia de Alí-ibn-Hazm, y convencido d"
los cambios de Gobierno y de formas polític 1M°
nada aprovechan á un pueblo ó Estado que ha
•
do sus principios tradicionales y las condición
su existencia, no quiso asociarse al ensayo ren vv
cano que se hizo luego en la antigua corte del c 1 f
to occidental y bajo la presidencia de, los "oChalrwár. Retiróse, pues, á la vida privada
consagró completamente al cultivo de las c
de las letras, á que profesaba grandísima a
para las cuales habia recibido grandes talentos p ' ^
según refieren los autores arábigos, Alí reunia ^
una memoria pronta y felicísima, extraordinaria a00"
deza de espíritu y maravillosa aptitud para todo 1
je de ciencias y conocimientos, desde la creac
poética hasta la más vasta erudición y las más alt
especulaciones metafísicas. Por desgracia, su ent ^
dimiento, educado en el islamismo y falseado por»"
absurda teología, no supo dar una dirección acertad
y justa á sus elucubraciones filosóficas, ni mucho a'
nos acertó á dirigir, en medio de los desencantos
decepciones de su vida agitada, una mirada piadosa
á la fe de sus mayores, comprendiendo su misión
santa y civilizadora. Alí, como su padre Ammed
desconoció su origen español, sostuvo tenazmente la'
impostura de su abolengo perriano, y en sus escritos
atacó con dureza ó injusticia los dogmas del cristianismo. Más todavía: á despecho de su ceguedad y de
sus preocupaciones, su origen español y cristianóse
reveló y resplandeció en muchas excelencias y nobles
cualidades que por educación y tradición solian subsistir entre aquellos linajes de renegados, y brilló asimismo en sus obras literarias, manifestando ideas y
sentimientos inspirados por nuestra religión y extraños al grosero materialismo musulmán. Según refieren con admiración sus biógrafos, era Alí hombre
ajustado en su conducta, firme en las creencias religiosas, modesto, afable, leal, benéfico, generoso y
desprendido, inclinado á toda acción magnánima,y
dotado de otras muchas prendas morales que corrían
parejas con su peregrino ingenio y portentosa aplicación. En sus escritos literarios, y sobre todo en sus
poesías, cuyo género , como más libre , permite más
ancho campo y más alto vuelo á las ideas y sentimientos humanos, dejó ver Alí una ternura de afectos , una castidad de inclinaciones, una delicadeza de
alma y un espiritualismo que no fueron inspirados,
ciertamente, por el genio árabe y musulmán, sino
bebidos en la purísima y vivificadora fuente del cristianismo. Porque, á semejanza de lo que ha sucedido
en otras sociedades prevaricadoras, allá bajo la dominación musulmana, al caer muchos españoles en los
errores de Mahoma, abrazando esta secta por diversos intereses mundanales, conservaban tenazmente
las costumbres y sentimientos cristianos, y los trasmitían á sus descendientes por medio de la educación. •
En cuya benéfica tradición , como advertimos en otra
parte, se distinguieron las madres de familia de linaje español, como devotas y muy apegadas por su inclinación y conveniencia á una religión que tanto
enaltece la condición del bello sexo.
De buen grado insertariamos aquí la relación de
una pasión amorosa que sintió Alí en los bellos dias
de su juventud, que dejó largo rastro en su corazón,
y que recordó, con melancólico placer, en su Tratado
sobre el amor. Mas como quiera que esta interesante
anécdota se halle en los escritos de más de un arabista moderno (1), bástenos apuntar que el joven
Alí, fiel á su carácter poético, y sobre todo á su espíritu cristiano, cerrando su corazón á las gracias
provocativas, á las miradas de fuego y á las sonrisas
seductoras de las bellezas propiamente musulmanas,
se apasionó profundamente de una joven doncella, en
cuya ideal hermosura, honesta mirada, modesto continente, inteligencia elevada, carácter bondadoso J
otros atractivos de cuerpo y de alma, creyó ver un
ángel del cielo. Alí no osó declarar sus sentimiento3
á una mujer cuya dignidad le avasallaba, cuyoreca
y esquivez paraban á los más osados, y que, reirá
taria á la sociedad vana y frivola de su época, s°
amaba la soledad y el recogimiento. Y al formar
alto concepto de su amada, Alí no padecía una va
ilusión. Nacida ella en el regalo y lujo de un P ^ J j
y arruinada su fortuna en los trastornos de la g^
guerra civil, se vio obligada á sustentar su vida
duro y enojoso trabajo; pero sostuvo cuidadosanie, ^
su honra y su decoro, y su belleza física sucum
(1) Véase á Mr. Dozy, en su Histoire des musut»
d'Expugne, tomo n i , págs. 344 á 350; D. Schack, r
y arte ile los árabes en España y Sicilia, tomo l>
ñas 120 á 125 de la versión española.
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JLUSTHACION;
~ g v desgracias, sin que hubiesen sufrido meoS an
^n0S
-j°
0 alo-uno sus encantos morales. Alí la amó por
a
°
tiempo;
la dejó entrever sus apasionados sentir
la
S° g s e ¿ g declaró al fin ; mas ni en su primera
011611
tud ni en edad más avanzada, ni en fortuna
desgracia, pudo recabar de ella favor ni espe-•' e n alguna; por cuyo
yy otros semejantes
y ejemplo
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j
^ ^ ^
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arábigo-hispanas,
aunque
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fenómeno . raro y de extraña procedencia, no
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y
al
matrimonio,
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° do la perpetua soledad del corazón á los sentirl n
? t o g „ pasiones que podían inspirar á los hombres
ifien 9iglo, de ordinario bárbaros y sensuales, como
p
Imanes al fin. Y aunque Ali no participaba
de
in J yioios,
'J i i f rsufrió
i ó sus resultados
resultados,, no encontrando
6S
6S
responde'ncia al amor ideal que alimentó en su
°T°
^
¡os califas Umeyas de España, una Colección de genea-
logías y una multitud de crónicas particulares (cliammat-attaicarij). Consagróse, ademas, con mucho amor
y celo á la enseñanza, formando aventajados discípulos, entre ellos el célebre Alhomaidi, autor de obras
históricas muy preciadas, y de quien se conserva un
Pero aun tn estas aficiones y provechosas tareas
Ali sufrió no pocas contrariedades y amargos desengaños, y en los últimos años de su vida se vio duramente perseguido por la ingratitud de sus compatriotas. Un mérito como el suyo no podia hallar estima y recompensa en una sociedad tan degenerada y
frivola, tan indócil á todo yugo y autoridad, tan devorada por el materialismo y la anarquía. Los alfaquíes, única institución que conservaba alguna fuerza moral en la España musulmana de aquel tiempo , inspirados de ruin envidia , se ensañaron contra
Alí, denunciando su enseñanza como peligrosa y concitándole con varios pretextos y acusaciones la animosidad de las autoridades y del pueblo. En verdad
que Alí era un musulmán ferviente y ortodoxo; mas
cultivaba los estudiosfilosóficos,grandemente aborrecidos en nuestro pais por el pueblo musulmán, que,
no sin razón, los consideraba contrarios y hostiles á
una teología tan absarda como la mahometana. Con
tal motivo, pues, se le prohibió que enseñase, se le
expulsó de Córdoba y de otros puntos donde con admirable entereza quiso continuar su magisterio, y algunos de sus escritos fueron quemados públicamente
en la ciudad de Sevilla. Al recibir la nueva de este
contratiempo, Alí prorumpió en unos versos que en
sustancia
quieren decir lo siguiente: «Quemado han
ei
papel de mis obras; pero aun subsiste su contenido
y subsistirá en mi memoria, acompañándome hasta el
sepulcro.»
-desterrado, finalmente, á La Zawia, aldea natal
jie su padre, conservó en aquel retiro su indomable
eson, comunicando su saber á cuantos gustaban de
recibirlo, hasta su muerte, acaecida en el año 45G de
a negira, 1064 de nuestra era, á los setenta y uno
e su edad. De sus numerosos escritos, que, según los
.orladores árabes, se acercaron al número de Guarecientes volúmenes, que hacian unas ochenta mil
ojas y hubieran podido formar la carga de un camet °i sólo se conservan algunos opúsculos y fragmenentre Jos cuales merece especial mención la faa
Epístola dirigida á cierto Alhasan-lbn-Arrabib
mimi en que trazó un cuadro muy acabado y
Anterior
Y
F. ,T. SIMONET.
LA FERIA DE SEVILLA &.
«(¡Quien no ha visto A Sevilla
Xo ha visto maravilla!»
(Frase hecha.)
i.
Hay un rincón en el mundo
Sobre el cual liaría Santísima
Tendió su azulado manto
Y arrojó estrellas encima ;
Anzolo lleno de flores,
Tadnior fecundo en espigas ,
•lardin de Iliram, cuyos valles
Tienen palmeras y olivas.
Los crepúsculos del Bosforo,
Las claras tardes de Pisa,
Los ocasos de la Arabia
Y las noches de Sicilia
Xo tienen más arreboles,
Ni más astros, ni más brisas,
Ni más graciosos cambiantes,
Ni más seductoras tintas.
Su nombre flota en el ritmo
De la cítara morisca,
Es el rumor de los crótalos
Que la gitana repica;
El son de la bayadera,
El aire de la odalisca,
El canto de las huríes
Sobre la pluma tendidas.
Dos mares besan sus costas,
Y regalan á sus hijas
La gracia de sus espumas
Y la sal de sus orillas;
Guardando, en cambio, en sus senos
RÍOS de corriente limpia,
Que como el Genil y el Darro
Les dejan áureas primicias.
Como en los templos de Chipre
Las hieródulas solían
Levantar á la más bella
Sobre las gradas corintias,
Entre otras muchas ciudades
Alza la frente Sevilla,
Por el ciuturon del Bétis
Las nobles formas ceñidas.
Es la ciudad de los sueños,
La perla do Andalucía,
El nido que en las Hespéridos
Hicieron las hamadrías ;
El recinto misterioso
Cuyas florestas lascivas
Florecen eternamente
Y eternamente fascinan.
En ella vive una raza
Franca, generosa , altiva ,
Indolente como el árabe,
Y como el celta atrevida;
Imaginación de fuego,
Alma poética y rica ;
Por tradición esforzada,
Por naturaleza artista.
Estudiando sus costumbres
Y sus fiestas peregrinas,
Regocíjase el pincel
Y se estremece la lira ;
Puéblase el sereno ambiente
De colores y armonías,
Y el mundo de los recuerdos
Con sus luces se ilumina.
(1) Insertóla el mencionado Almaccari en el tomo ir,
pág. 108 y siguientes.
(2) Según Mr. Reinhart Dozy, fue Ibn-Hazm el mayor
sabio de su tiempo y el escritor más fecundo que ha producido España. Sobre la vida y escritos de Ibn-Hazm se hallarán muchos y curiosos datos en las obras de dicho eminente arabista, y especialmente en el tomo i, págs. 225 á 230
de su Catalogue codicuvi orientalium bibliothear Academia' Lucjdunonbaiava'.
(3) Romance que ha obtenido primer premio, consistente en una joya del Excmo. Ayuntamiento, en los Juegos
Florales celebrados por la. Real Academia Sevillana en 6 de
Abril de 1880.
(N. de la R.)
Inicio
255
AMEÍ\ICAN[A.
bello de la literatura y civilización arábigo-hispana, demostrando la insigne ventaja que llevaron los
musulmanes de nuestro país sobre los de África y
Oriente (1).
Empeño honroso y laudable sería el de reunir é
ilustrar dignamente cuanto concierne á la vida y escritos del esclarecido cordobés Alí-ben-Ahmed, más
conocido por su apellido de Ibn-Hazm. Mucho celebraríamos que tan interesante asunto ejercitase el
ingenio de algún arabista curioso, diligente, y sobre
todo, nacido en nuestro país. Mas al autor de estos
apuntes, ocupado en otras tareas, bástelo el haber llamado la atención sobre una familia, y muy especialmente sobre un personaje de origen español que en el
siglo xi, y en el período más brillante de la cultura
arábigo-hispana, descolló en ciencia y literatura sobre
todos sus compatriotas (2), honrando su patria y su
linaje, y abonando la atrevida sentencia del historiador tunecino lbn-Jaldon.
Herido en sus ilusiones políticas y amorosas, Alí
buscó solaz en la perpetua disipación que forma la
^da musulmana, ni en el fausto y ostentación que
Tirto amaba la decadente sociedad en que vivía. Extr ño á los gustos y frivolidades de sus compatriotas,
apeteciendo solamente los nobles placeres de la int Usencia se concentró en los estudios científicos y
literarios,' cultivándolos con verdadera pasión y afán
incesante! Su vasto y fértilísimo ingenio, ayudado
r u n a fácil comprensión y una feliz memoria, recorrió con incansable avidez todos los ramos del humano saber, así los conformes al gusto y genio arábigo como los advenedizos y extraños á la civilización
muslímica. Sin olvidar la poesía, que amó sobremanera en su florida juventud, y aficionado siempre á
las galas de la retórica y de la elocuencia, estudió y
cultivó con grande aprovechamiento la filología arábiga, la historia política y literaria, la teología y el
derecho musulmán, las tradiciones mahometanas, la
dialéctica, metafísica y demás cienciasfilosóficas.En
suma, abarcó todos los géneros literarios y científicos
que se conocían á la sazón en el mundo musulmán,
en todos hizo grandes investigaciones y progresos, y
en todos compuso obras que le valieron gran fama y
loa de ingenio , de perspicacia y de erudición, y cuyo
largo y curioso catálogo puede verse en algunos documentos arábigo-hispanos publicados en nuestros dias.
Baste á nuestro propósito apuntar que se distinguió
notablemente en el género literario que más nos interesa de cuantos cultivaron los musulmanes y con
mayor afán se busca en la literatura arábiga, á saber,
en el histórico, componiendo una extensa Crónica de
Diccionario biográfico de los sabios andalusies.
jSsPAÑOLA
II.
Cuando las pintadas aves
Xo están mudas, y la tierra
Rompen los fecundos gérmenes
Que en el invierno fermentan ;
En esas horas de Abril,
Brillantes, cortas , serenas ,
Cuyos minutos parecen
Mariposas que se queman ;
Sevilla, la rica joya
De la andaluza diadema,
La de la torre del Oro,
La de la Giralda esbelta ;
La ciudad que por bizarra
El no me ha dejado lleva,
Como novia se engalana
Y lleva á cabo su feria.
RÍOS que afluyen al mar
Parecen las líneas férreas,
Que en rápidas avenidas
Olas de viajeros dejan ;
Van y vienen los vehículos,
Crujen látigos y ruedas,
Y calles, plazas y hoteles
La antigua Babel recuerdan.
Un pandemónium fantástico,
Una miscelánea inmensa
Forman los extraños grupos
Que se acosan y se estrechan ;
El oxígeno se acaba,
La atmósfera se condensa,
Y el suelo desaparece
Bajo plantas extranjeras.
Aquí un inglés cachazudo,
De patilla rubia y luenga ,
Da el diestro brazo á su esposa
Y el siniestro á su maleta :
Allí una famosa austríaca,
Larga como una promesa,
Manda un convoy de tres párvulos ,
Dos falderos y una negra.
En este lado, de capas,
Vara clásica y chaqueta,
Adelantan tres alcaldes,
Que recatan la montera.
Más lejos, sobre la cúspide
De una enorme diligencia,
Un mundo de saltimbanquis
Trae los bártulos á cuestas.
De una y otra parte acuden
Banqueros, hombres de letras,
Cómicos, entretenidas,
Gitanos, canastilleras,
Celebridades artísticas,
Donceles y damas bellas ;
Que la feria de Sevilla
Goza de fama europea.
¡ Y no ha visto maravillas
El que no ha visto la feria!
Contemplad esa explanada
Vasta, verde, pintoresca,
Cruzada por anchas calles
De caprichosas casetas.
Recorred sus arrecifes,
Por los que trotan y ruedan
Corceles de noble estampa
Y lujosas carretelas ;
Mirad, en fin, la amazona
Que rige su yegua inglesa,
Los pilluelos que cabalgan
En caballos de madera,
Las hermosas del gran mundo
Presas en blondas y sedas,
La airosa maja que pasa,
El torero que atraviesa,
El gitano que en el tráfico
Sus matalones pondera,
Y los grupos sediciosos
De ternes y cigarreras.
Pronto el tono general
Se determina y se plcga,
Y el pictórico detalle
Palpita y se manifiesta :
Ya es un estrecho, tomado
Por curtidas buñoleras,
Termopilas que no pasa
Un inglés sin que lo venzan;
Ya es un teatro mecánico,
En cuya andamiada aérea
Hay músicos y danzantes
Y recatadas doncellas;
Ya un cubil de caña y lonas,
Donde una foca es la fiera
Que con sus terribles fauces
Turba á los que la contemplan;
Ya, en fin, una galería
De personajes de cera,
Donde se ve á Carlos Quinto
Con mandoble y charreteras.
Estos graciosos contrastes
Y otras manchas pintorescas
Forman el núcleo de cuadros
Dignos de Goya y Villegas ;
Que nunca extraños pinceles
Llevar al lienzo pudieran
El breve chapín de raso
Ni la calada peineta.
Bandadas de golondrinas
Que anidan en la floresta
Las jóvenes andaluzas
Son las noches de la feria.
Bajo azules pabellones
Cantan y revolotean ;
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S E V I L L A . — IMPRESIONES DE LA FER IA
Anterior
:L
,
AS
—(DIBUJO DEL NATUEAL, POR D. J . ABAUJO.)
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LA
258
Sus párpados sonrosados
Se entornan, mas no se cierran.
Libros de caballerías
Son los bailes para ellas;
Las noches de claro en claro
Suelen pasar dando vueltas ;
Por eso un nuevo (Jautier
Anotará en su cartera :
«Las españolas no duermen,
Aun cuando sueñan despiertas.»
De ver es cuando, agrupadas
Bajo el techo de tijera
De esos elegantes nidos
Llenos de luces y esencias,
Mueven, al son del piano,
Los brazos y las caderas
En el baile que á Lord L'yron
Trastornaba la cabeza.
De ver es cuando la falda,
Provocativa y ligera,
Descubre sus píes menudos
Como ramos de violetas ;
Y cuando, al compás del crótalo
Y la guitarra parlera,
Como girándulas pasan
Casi sin tocar la tierra.
No hay fibra del sentimiento
Que no vibre y se estremezca.
Al escuchar en sus labios
La clásica malagueña,
Ni corazón de diamanto
Que no se rinda, y se vuelva,
Por lo alborotado, espuma ,
Y por lo sensible , cera.
Vano intento es comparar
Aquellas hijas de Atenas,
Cuyas formas palpitaban
Bajo las túnicas sueltas,
Con nuestras hermosas niñas ,
Kn cuya cintura estrecha
Flota el cendal de las gracias
Bordado por la modtstia.
Vano intento es comparar
Aquellas veladas griegas,
Animadas por el pámpano
Y alumbradas por la tea,
Con las veladas de Hispális,
Con las andaluzas fiestas,
De tiernas melancolías
Y gratas locuras llenas.
III.
¡ A los toros, á los toros!
Sevilla se agita y bulle;
¡ Pobre pueblo! ¡ Es su pecado !
¿Xo ha de haber quien lo disculpe?.
La colosal gradería
De espectadores se cubre,
Y la creciente algarada
Llega á perderse en las nubes.
Como suelen las espigas.
Si hay viento que las impulse,
Mover sus rubias cabezas,
Que el sol abrasa y consume,
En círculos ordenados
Se mueve la muchedumbre,
Esperando entusiasmada
Que el son del clarín retumbe.
Trajes de brocado y seda
La airosa cuadrilla luce
Y lujosos capotillos
Rojos, gualdados y azules.
¡Suena la aguda teñal,
El circo en ¡bravos! prormnpe,
Y da comienzo la lidia
Según antigua costumbre.
¡ Fiesta bárbara y magnífica,
•luego de los pueblos nubiles,
Que en el Coliseo empiezas
Y en nuestros circos concluyes!
No será la musa mia
La que en tu loor se ocupe ,
Aunque tu heroísmo sienta
Y tu esplendor me deslumbre;
Kn el fondo de mi cuadro
Tus primeros trazos puse;
¡ El modelo lo exigía
Otros que te continúen!
Cuando el sol, desde el ocaso,
Lanza sus postreras luces,
Y el giraldillo acaricia
Con sus doradas vislumbres,
Las hermosas, rebozadas
En sus tocas y en sus tules,
Y los mancebos montando
Sus corceles andaluces,
Pagado el justo tributo
A Costillares y á Cuchares,
Dejan en tropel el Circo,
Y de nuevo se confunden
Con las animadas olas
Que en el mar del Prado afluyen.
Allí es fuerza que la zambra
Hasta el dia se reanude;
Que la guitarra se queje
Y que las cañas circulen;
Que á la luz de las bujías,
Entre espejos y perfumes,
Por alfombradas pendientes
Las jóvenes se aventuren.
Eterno hervir vividor,
Ni cesa, ni se interrumpe ;
Anterior
JLUSTRACIOKC. ESPAÑOLA Y
XV
Cada tabla es un triclinio,
Y cada mujer un numen.
Cerca del alegre rancho
Donde resuena el adufe,
La caseti aristocrática
Cercada de flores surge;
Junto al guardapié flamenco
La falda francesa cruje,
Y turba una. petenera
La serenata de Sohubert.
Por romancesco derecho,
Que no habrá quien le dispute,
Sevilla en un mismo foco
Sus tradiciones reúne.
De este gigantesco cuadro
Son mis mezquinos apuntes.
¡ Dadme paleta y pinceles ;
Que las plumas son inútiles!
tos de los cementerios, adoptando en definitiva el
teatral proyecto de la costosa Necrópolis aprobada
cuyas maravillas he puesto bien de relieve, defendiénl
dome de los injustos ataques intentados por algrm
académico arquitecto, contra mi proyecto económico
higiénico y monumental de Necrópolis. Dispensad
esta propaganda, amabilísimos lectores, ya que á ello
me obligue el estudio técnico de asunto tan importante.
Soy entusiasta de todos los grandes y magníficos
adelantos modernos : me sonrio filosóficamente de las
preocupaciones sociales, que todavia se conservan
desde los tiempos de Mari-Castañas; pero los delirios
y arrogancia de los que tratan de exagerar las maravillas modernas me obligarán siempre á defender lo
más justo, racional y acertado , á pesar de quien traBENITO MÁS Y PRAT.
te, por medios soberbios y también hipócritas, de exSevilla, 1880.
traviar á la sensata é ilustrada opinión de la generalidad. Sin querer' me ho dejado llevar del moderno
espíritu de fraseología en todo, y aun cuando no soy
espiritista, y sí espiritualista, juzgarán algunos esplri,
NEOLOGISMOS Y TECNICISMOS MODERNOS.
tus fuertes que me domina una sensiblería cursi (tome
CONFEUENCrAS DE FRASEOLOGÍA ACTUAL,
usted nota de esta frase á la moda), y bueno es hadedicadas al académico Excnio. Sr. D Manuel Sil vela
cer constar que la civilización contemporánea conduce rápidamente a la perfectibilidad y amatividad unini.
versal do todas las razas cosmopolitas de la pluraliMi respetable amigo : Siendo tarea larga el con- dad de los astros habitados, no obstante su distinta
densar en estos articulejos la multitud de palabras y configuratibilidad craneoscópica y antropológica. Esto no
nuevas frases que cada dia aparecen en la prensa y es pamema, ni grilla, nPcamama , sino que está dicho
conversación familiar, he de concluir al presente mi al pelo, como decimos todos familiarmente.
colección de neologismos, alguno de los cuales he
Abandonemos estas altas profundidades de la filososido cómplice de su adopción, y otros fuera de desear fía, como dijo no sé quién, y metámonos prosaicase excluyeran definitivamente. Asi, por ejemplo, la mente en el tranvía para recorrer la zona del ensanche
palabra cremación, que el vulgo llama crcmazon, hame de Madrid. ¡ Cuántos palacios y hoteles están acrecenservido para dar titulo á un pequeño libro (pase el tando la capital de España!—Hotel: hé aquí una pagalicismo), en donde he cremado los argumentos de labra, Sr. Silvela, que ha tenido V. escrúpulo acalos crematistas ó cremadore.i de cadáveres, antigualla démico de poner en sus tarjetas de visita, y que sin
que se trata de resucitar en Europa, como sabe usted embargo todos usamos ya, y cuya definición he sido
perfectamente,
tostando, cociendo y evaporando á los el primero que he dado á conocer en la prensa periócadáveres, 3Ta en hornos Siemens de ladrillo refractario, dica. Recuerdo que una hermosa tarde de primavera,
ó si no, en calderas con líquidos disolventes é inflama- al retirarme del hotel que tiene mi amigo el Sr Mobles, como ha experimentado en Italia el doctor Gori- nasterio á lo último del Paseo de la Castellana, me
ni, tratando de enmendar científicamente la plana al encontré casualmente al venerable é ilustre poeta secrematorio de Milán, que el año 74 fundó chamuscán- ñor Hartzenbusch, quien con su habitual afecto y
dose , se entiende después de muerto, el caballero digna consideración, después de casi santiguarse adAlberto Keller.
mirado del impulso que han tomado las construccioCreo, Sr. D. Manuel, haber puesto una pica en nes de Madrid, me dio lugar á una amenísima conFlándes atajando el camino á ciertos inconsiderados versación respecto á los neologismos que forzosamente
reformistas, que convertidos en nuevos Inquisidoreí han traído los nuevos adelantos, y quedó conforme el
fúnebres, creen, en su despótica filosofía materialista, Sr. D. Juan Eugenio en que la palabra hotel debería
que los hornos de cocer pucheros en Alcorcon debe- admitirla la Academia de la Lengua.
rían servir también para incinerar los cuerpos de
Entiendo que es verdaderamente hotel la casa roaquellos honrados lugareños, y mezclarse las cenizas deada de jardín, que, sin tener el aspecto de un gran
de un pobre hombre con la arcilla de las cazuelas, palacio, admite, sin embargo, las bellezas de la moderpara fomentar de este modo el recuerdo y amor en na decoración arquitectónica, y sirve de vivienda á
las familias.
una sola familia, no teniendo patios como las casas
Adóptese un excelente sistema de enterramientos, y de vecindad, y las dependencias de la portería, coconstruyanse necrópolis que sean un higiénico y bello cheras y cuadras están situadas en el perímetro de
jardín del reposo eterno, rodeando convenientemente la verja que limita al jardin.
las tumbas, sepulcros, sarcófagos, estelas, cruces y deEs confuso é impropio llamar también hoteles á las
mas emblemas del arte funerario con plantaciones de fondas, porque estas lujosas inoradas para muchas faconiferas, cuya hoja perenne armonice con la matizada milias y transeúntes no se parecen hoy dia á las angamma de flores en los tonos blanco, amarillo, viole- tiguas hostelerías ni mesones, palabras franco-españota y colores pálidos, y tendremos un perfecto sistema las que tienen el mismo origen. Llamar Hotel del Unide inhumación que oponer científicamente á la ardo- verso, de la Paz, del Astro Solar, etc., etc., á grandes
rosa propaganda que están haciendo los crematistas, edificios para el hospedaje de los viajeros, y seguir
como si el hombre fuera sólo un conjunto de elemen- en esto, como en tantas muchas cosas, la manía de
tos químicos y físicos, sin nada espiritual y digno de afrancesarnos extremadamente, ha de llegar dia en
respetarse en el momento terrible en ^que se presenta que á la Casa de la Villa la llamemos el Hotel de la
la imponente imagen de la muerte. Esta debe ocul- Villa. Otra palabra confusa he de presentar á la contarse en la tierra para contribuir á la evolución de la sideración de los Sres. Académicos : en Italia, Alemateria, y que las plantaciones purifiquen y saneen la mania y Francia se llama villa á una especie de hoatmósfera que necesitamos los seres vivientes, pues tel levantado en medio de un artístico bosque y siel más superior de todos, el hombre, no se forma de tuado extramuros de las villas ó ciudades. Los romarepente; y por lo tanto, es lógico que no se destruya nos llegaron á levantar magníficas villas de verano y
con la devoradora rapidez de un ascua de fuego. de invierno. Esta clase de construcciones, en compaReconozco las ventajas químicas de la cremación; ñía de los cháteaux y chalets, forman elegantes y cópero rechazo que hoy día se imponga dicho sistema modas viviendas para las familias acaudaladas.
como procedimiento higiénico, cuando el que demues¿Nuestras quintas de recreo deberán llamarse en lo
tro hasta la evidencia en mi libro contra la Moderna sucesivo hoteles ó villas de Buenavista, de la Esperancremación de los cadáveres es muy racional y acep- za, ó de D. Eulano de Tal y Cual? La palabra bouletable ante la multitud de inteligentes que lo con- vard, tan generalizada ya en el extranjero para defirman. Se reduce mí proyecto á que el Ayuntamien- signar á esas hermosas y amplias calles modernas,
to de Madrid no se empeñe en gastar ¡¡¡30.000.000 rodeadas de suntuosos edificios, y matizados los andede reales!!! sacrificando á todos, para construir una nes ó aceras por dos kilométricas filas de arbolado,
Necrópolis con mucho aparato arquitectónico de in- ¿la admitimos en España? En París, derribados los
útiles galerías cubiertas, ó claustros para pasear, es- antiguos baluartes, se comprende que se conservara
calinatas , muros de contención y otros excesos de como recuerdo histórico el nombre de boulevard, en
albañilería y cantería, sin contar el sistema de nichos alemán boíl verk, obra exterior de fortificación; pero
vergonzantes, escondidos en unos cuartos oscuros que llamar en Madrid boulevar Narvaez , primero, y lue"
se llamarían panteones, etc., etc.; porque, Sr. Silve- go de Serrano, á la calle que lleva definitivamente
la, V. comprenderá que, siendo urgente la reforma de hoy el nombre del ilustre Duque de la Torre, nos palos cementerios y clausura de los que se encuentran reció muy impropio, y en todo caso no habia inconvedentro del ensanche de Madrid, y no los del otro niente en haber bautizado á ]a primera calle del barlado del Manzanares, nada adelantamos coa que nos rio de Salamanca con el nombre de Nueva ronda ae
vayan llevando á todos de cuerpo presente á esa Ne- Alcalá.
crópolis fantástica, que ha de costar muchos sudores
Mas no detengamos á la manía de comer, vestir,
realizar y luego graves disgustos, si por atender á pensar, vivir y despedirnos y hablar a l a francesa,
los clamores de ciertos periódicos, se cree de buena así no desesperamos que cuando se reformen las em
fe, por algunos, que se corregirían los actuales defec- pinadas, tortuosas y feas calles del Madrid antiguo
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LUSTRACION.
XV
t, hrán
trasformado algún día en los siguientes
1
Almendro, Biombo, Canda, Carbón, Lar'rZZ
Cojos, Colmillo, Comadre, Chopa, Des°~Fsvarteros,
Fresa, Garduña , Humilladero, Lañero,
!W
°' Teña Limón, Lobo, Luna, Malasaña, Manza*vaplMira el Rio alta V baJa' Mira d Sd' Nef>rasi Oh"""' nLn Oso, Pasa, Peñón, Perro, Pez, Ptngarrona,
vo' B a m a l e s , Becado, SaLJalitre,
Salud, JSarten,
FoZ
°' na'Znlra,7TMe>,
Tio Esteban, Toro, TrespeSierP
Vá¿me Dios, Velas, Veneras, Ventosa, Viento y
Se nau^
hnUlel
f
mro'd'isparate (perdón por lo duro y llano de la
P) es el llamar foyer al vestíbulo de ingreso en el
t" r o Real. ; Dónde está allí el hogar?
T> s -y'q'ué diremos de los tecnicismos que indiif« nalabras zincajes, rocalla ¡es, niquela jes, bron"ZlTdñriajes,
maderajes, etc., etc.? ¿Deben ad' como las palabras correajes, pasajes, montaetc., ya sancionadas por el uso?
^Vov'á'presentar, siquiera sea^ en confuso tropel,
Vo cuantas palabras que convendrá á la Academia
JS sPAÑOLA
Y
ó talud.—Bóvedas, su intradós y trasdós.—Arranques,
salmeres, luz, flecha, arco rebajado, peraltado, adintelado, demedio punto, clave.— Escarzanos, carpaneles por tranquil.—'Lunetas, bóvedas por arista, en
rincón, do claustro, cañón seguido, bajada, cañón
oblicuo, esférica ó media naranja, cúpula, bóveda de
rosca de ladrillo, tabicadas, encamonadas, cañizos,
albardilla y bardas de los tapiales.— Entramado horizontal , vertical y oblicuo para las armaduras de
cubierta.— Pié derecho, carreras, zapata, virotillos,
distancia de hueco por macizo, brochales y embrochalado.— Rastrólos, alféizar, umbral, jambas, batiente.— Retundido y agramilado.—Jaharro ó revestimiento de fábricas.— Guarnecido ó tendido de yeso.
— Enfoscado de cal ó mortero.—Puntos tientos del
jaharro.— Maestrear paredes.—Enlucido, blanqueo
y revoco de paredes.— Corrido de molduras.— Entibaciones y recalzos.— Pasaje.—Matadero. — Ábside.
—Alas de edificio. — Pabellones. — Área, superficie,
solar.— Galerías cubiertas, pórticos, porches.—Vigas do T.—Aparejo. — Departamentos privados.—
Acopio do materiales. — Ménsula, cartela, consola,
modillón, canes ó canecillos.—Claraboya.—Ajimez.—
Arabescos.—Friso, arquitrabe, cornisas, archivoltas,
pilastras, columnas, Bubosa y súbase.—Arcos adintelados, de descarga, botareles , etc.--Arcadas, retablos capialzados, ensambladuras.—Asientos, hiladas , verdugadas.— Taller.— Proyecto y antreproyec
to.—¿Croquis, ó erólas ? — Boceto.—Acuarela.—
Dibujo á la guache. — Eje de simetría.—Repisa.—
Guarda-polvos.—Enrasar á nivel.—Balcón volado y
ventana antepechada.—Planta, plano, proyección y
alzado de fachada — Corteó secciones longitudinal
y trasversal.— Nave mayor y laterales de templo.—
Basamento de un edificio.—Zócalo de pedestal.—
Basílicas cristianas y paganas.— Patios de servicio,
principal y de honor.—Estanque.—Depósitos de agua,
grifos para el servicio de las fuentes de vecindad y
caseras.—Cercos de puertas y ventanas.—Cimientos,
fundación, apertura de zanjas.— Mordiente empleado
por los doradores.— Posadas, casinos.—Belvederes.
—Blindaje. — Escuadría.— Guardacantón, guardaruedas, guarda ahujas, guarda-almacén, guarda-bosque , etc.—Maderos llamados tajón, de á media vara,
pié y cuarto, tercia, sexma, vigueta. — Encuartes,
madera de sierra.— Alfanjia de 9.—Terciados de
alfanjía.— Tablazón.— Tabla de á gordo, de chilla,
tableta, ripia, cofrera, portadilla de 14.—•Fundición.
Zv su verdadero significado.
Corbellas, poco castizo de corúa 11 es, canastillo de
flores en los jardines.
Plafón (galicismo), mejor dicho artesonado.—Alco,
Dormitorio. — Gabinete. —Retrete.— Pasillo.—
Pavimento.—Solado de baldosín.—Baldosa.—Mosaic0 . Cemento.
Avenida.—Rasante. — Acera.—Andén. — Adoquifirme.—Afirmado.
n a ¿ 0 > pi S o á la Mac-Adam. — El
p o r t a l. Zaguán.—Vestíbulo. — Llamador.—Caja
de escalera.
Bronces de arte.—Cromos.—Fotograbado (de fotonravure).—Fotocromía (de fotocromie).
Desmonte, terraplén, paso á nivel, túnel, rail, topes , postes, miras de aviso, furgón , vagón , ténder,
locomotoras, plataforma para el cambio de vías, bifurcación, paso por las agujas, y estaciones de parada y de toma del agua.
Cresterías, áticos, lambrequines, guarda-malletas.
Tira de cuerdas, licencia de construcción de una
casa, idem de inquilinato, tasación, expropiación,
apropiación, derribo, reforma, apeo.— Arquitecto,
maestro de obras, aparejador, sobrestante, contratista, oficial de albañil, cantero, carpintero, etc., peón,
bracero, jornalero.—Servicio de fontanería , alcantarillado, incendios, bocas y mangas de riego, mangue- — Forjar ó batir el hierro.—Temple del acero, ducros de villa, traída del agua á las poblaciones.—Ver- tilidad, flejes, platinas, llantas, llantillas, barras,
ja, reja, postigo, baranda, barandilla, balaustres, barrotes y barrones.—Palastro. — Enchufe de caños.
ventana , ventanillo , persiana , guirnalda , greca
— Codillos.—Rehenchir los huecos de los maderos
adornos de alto , medio y bajo-relieve.
de suelo.— Chapados de azulejos y baldosin.— Canal
Tribuna, palco, escaños, gradas, butaca, platea, y cobija.— Tejas á torta y lomo, planas, árabes, vaparaíso, tarifa, instalación, honorarios, portada, es- nas.— Solapar.—Solapos.— Alfares. — Fratás ó talocaparate, y vitrinas (de vitrines), que son escaparates cha, betún ó mástic de vidriero y fontanero.— Ladriaislados en las Exposiciones universales.—Candela- llos llamados santos, recocho, pintón, pardo, portero
bros.—Farol para gas y farolas con bombas esmeri- y adobe.— Fino, tosco, hueco y refractario. — Morteladas para luz eléctrica ; ¿dónde está la diferencia, en ro, argamasa. — Estucado y escayolado.— Canteras.
la forma ó en el tamaño?—Álbum, debut, portier,
buffet, bufete, escritorio, neceser, despacho ó gabi- — Cantería, piedra blanda, heladiza, maciza, blannete de estudio, gabinete de toilette, gabinete reser- dones, franca y brava, ó refractaria.—Pelos y grievado (water-closets). — Estudio de pintor, escultor, tas de las piedras.—Agua de cantera.— Sacadores de
arquitecto, abogado, etc.—Ascensor.—Adobes, — ta- canteras.—desbaste. — Taller de labra. — Sentado
piales,— ladrillos prensados, huecos, — muros de fa- de obra.—Lecho, sobre lecho, juntas, paramentos.
chada, traviesa ó carga,—medianería ó panderete.— — Piedra de tizón ó atizonada. —Sillar.—SilíareCable.—Encasetonado.—Terraja. —Azotea.—Terrado. jo. — Tranquero á un haz. — Rebajo ó mocheta.
—Mirador.—Papel calco. — Estuche de matemáticas, — Mampuesto.—Losa de erección. — Cales hidráulicompás fijo, de piernas movibles para lápiz y tira- cas, etc., etc., etc.
Todos estos materiales, ó mejor dicho, las palabras
lineas, compás de reglas esférico, etc., bigotera, escuadras, plantillas.—Estrías, florones, rosetones.— que los representan, bien pueden entrar una á una
Laoutchouc vulcanizado, ó sea su combinación con una en el crisol que limpia, fija y da esplendor al herpequeña cantidad de azufre, empleado en la construc- moso idioma de Cervantes, Calderón, Lope de Vega,
y el que con tanto esmero perfeccionan todos los acción de cañerías y tubos.
Cárceles.—Penitenciarías. — Prisión correccional. tuales señores académicos de la lengua castellana. Un
"residió y galera.—Sótanos, sotabanco, sepultura, millón de gracias, Sr. Silvela, por la bondad que ha
sepulcro, mausoleo , cenotafio, sarcófago. — Cámara manifestado, presentando estos deshilvanados Neolodel Senado. — Capitel y chapitel. — Calefacción por gismos y tecnicismos modernos á la ilustrada consideagua ó aire caliente. — Perrera, — pajarera, — mos- ración y examen de sus también respetables compañeros.
quitero (¿por qué no decir colgadura mosquitera?'),
M I G U E L MARTÍNEZ G I N E S T A .
•noquero, sonajero, — alambrera, — alambrado, lucerna)
lucernario,
—ropero,
—
guardaropa,—
vestuan
y° . sudario ,—falsario, —millonario, — fregadero
adera,—barrendero y basurero (el montón y
PARECE NOVELA Y NO LO ES.
lo forma). — Perfumista; ¿por qué noperfume• ~Chocolatero; ¿por qué no chocolatista? — ¿Bron(Continuación.)
*dor, ó broncista? — ¿Agente de negocios, ó agioVIL
íf,. • —¿Coplero, ó coplista?—¿Zapatillero, ó zapa' r l s í a ? ~ ¿ T a l l a d o r , ó tallista?—¿Bisutero, ó bisuEl General habló aquella misma noche á la Gene~¿Platero, ó argentista?—¿Dorador, ó aurista? rala de su proyecto de casar á Isabel con López, que
isto y modista.—Artesano y artista.—Caballete tan enamorado estaba de la muchacha. Virtudes oyó
le armadura de la cubierta de los edifi- atentamente la narración que su marido le hizo de
j '~7Alero,
astiales ó témpanos de muro. — Lima todos los detalles de su conferencia con López, y los
a
till*'
k°y a - —Peralte de armadura, pares, tiran- extremados elogios que dedicó al joven y bizarro
as
ma > Puentes, estribo ó carrera horizontal. — Forayudante de campo, y como el General quería oir su
S cu
' chillos, tirante, pendolón, tornapuntas so- dictamen, contestó de la manera más natural dol
p a r -, a jabalcones, gatillos , escuadras, cinchos, cu- mundo:
e0 par y picadero, ó faldón á un agua.—
— Pues si se quieren, á casarlos pronto.
faldones á dos aguas.— Plomada colgante,
—El la quiere; ella no sé si le querrá- — observó
• Pandeo de tabiques, tendel, renglones, el Greneral.
^•"7Fraguado del mortero. - F á b r i c a á hueso,
— Ella le quiere, — repuso Virtudes.
a. Adarajas ó endejas. — Muro en escarpa
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259
— ¿Sí?
¡Qué felicidad! ¿Cómo lo sabes?
—Porque Isabel amará al primero que le hable de
amor, sobre todo si es López el primero. Le ama ya
acaso, pero aun no se ha dado bien cuenta del sentimiento que le inspira López.
—¿ No es verdad, que mi hija será feliz?
— No me atreveré á asegurar tanto.
— ¡Cómo! ¿Temes acaso
¿Tienes algún motivo
para suponer algo que desfavorezca á López?
— No , todo lo contrario ciertamente ; pero, hijito
mió, ¿quién es capaz de adivinar lo que se oculta en
el corazón y en la cabeza de un hombre? Lo que se
ve de López es inmejorable ; es hombre de talento,
valeroso, formal, prudente, discreto, un hombre irreprochable ; pero vé tú á leer allá en el impenetrable
fondo de su alma. López es un hombre temible.
—¿Qué dices, mujer?
—Temible como todo lo oscuro, como todo lo sombrío.
— E s un hombre de bien.
— Y lo será siempre, de eso estoy segura; pero
hay hombres de bien que hacen muy desgraciadas á
sus mujeres.
—Yo nada temo ; al contrario, López me parece ol
mejor de los hombres.
— E s posible que tú aciertes.
— ¿Los casamos?
— Bien ; Isabelita debe casarse, y pues que López
dices que la ama
— ¡ Qué! ¿ dudas que la ame ?
— No, no lo dudo : creo firmemente que la ama.
—Entonces
¿por qué imaginas que pudiera no
ser feliz Isabel?
— Mira, hay cosas que las mujeres sentimos y no
podemos explicar; son impresiones de que apenas
podemos darnos cuenta
en fin, no se hable más
de ello. López es un hombre de pundonor, que hará
carrera, y tu hija casa bien casándose con él.
— Eso creo yo.
—Pues á casarlos y á procurar que sean felices.
— Lo serán.
— ¿Isabel le amará?
— Seguramente.
—Yo he autorizado á López á que le manifieste sus
sentimientos.
— Pues esperemos. Esta noche haremos de modo
que puedan hablar los dos. Tú y yo jugaremos al dominó con muchísimo interés, como si estuviésemos
muy empeñados en la partida, y verás cómo Isabel
está mañana más animada que estos dias.
En efecto, Isabel supo que López la amaba, y conoció que ella le amaba también. López n© se lo dijo
mientras el General y Virtudes jugaban al dominó:
se lo dijo en un billete, porque López ya dijo él mismo, en su diálogo con el General, que no tenía la facilidad de expresar lo que sentia. Prefirió escribir, y
escribió una carta con frases sencillas y sinceras, sin
exageraciones, sin rebuscados conceptos, que no podia estampar un hombre tan serio como era López.
Decia en su carta que la amaba con amor profundo y
verdadero; que procuraría hacerla feliz ; que él no
quería más ventura en el mundo que obtener el cariño de una mujer á quien habia considerado como la
más digna de ser amada y la única que él amaría en
su vida, y consignaba que si el mismo General no se
hubiese mostrado conforme con que declarase á su
hija el amor de su corazón, habría tardado mucho en
atreverse á tanto; el tiempo que hubiera tardado en
considerarse digno de aspirar á la suprema dicha de
ser amado por la que su alma había elegido. Era una
carta llena de sinceridad, y veíase bien que quien la
habia escrito expresaba franca y fielmente los sentimientos de un corazón noble y apasionado.
— Y sin embargo—decia Virtudes, hablando con
su marido después que Isabel le enseñó, llena de
gozo, la carta de López—ese hombre no parece un enamorado. Lo está indudablemente, porque, eso sí, es
incapaz de mentir ; pero en verdad te digo que si yo
estuviera en lugar de Isabel, habia de inspirarme temor ese hombre.
—En efecto, López—dijo el General—-tiene un
carácter singular; pero yo le tengo bien probado, y
en él he tenido ocasión de reconocer todos los más
nobles sentimientos. Isabel le ama, ¿no es verdad?
—Ya te dije que sí. Tuvimos ayer en el huerto,
mientras os esperábamos, una conversación de esas
que sólo tienen amigas ó hermanas que se quieren
mucho, y comprendí que amaba á López. Hay algo
de fascinador en ese carácter de López, que tú calificas de singular y yo de oscuro y sombrío. Algún
misterio hay en su vida, algún secreto en lo profundo
de su corazón, alguna amargura en su alma.
— ¿Lo crees así?
—Positivamente. Y más te diré: el carácter de López es más sombrío desde hace algún tiempo, desde
que murió su padre.
— Eres terrible observadora.
— No ; soy mujer, y las mujeres solemos ver más
que vosotros.
—-Es natural que le afectase la muerte de su pa-
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LA
260
ILUSTRACIÓN^ ESPAÑOLA
Y
AMERICANA.
XV
ro, formaron la pareja m ,u etl
dre y que tan gran desgracia hacantadora; y si ellas, ] a s "
ya amargado su existencia.
conocian á Isabel, aseguravl^
—Si, en efecto, López habrá
que ésta no podia menos de
sentido perder á su padre, pemuy dichosa con su marido ^1
ro esa muerte ha señalado en él
quien Dios habia juntado torl*
una huella muy profunda.
las más r e l e v a n t e s prend
— El natural dolor.
ellos, los que admiraban la • '
—Sí, el natural dolor y alguiar belleza de la re C i 6n O a ^
gún otro dolor muy hondo.
da, decían que López e r a
—¿Qué motivos tienes para
hijo mimado de la suerto Un
presumir
que suerte inmensa era y diV.1,
— Todo es una presunción.
incomparable ser amado de m
—•Pues yo no presumo. ¿Qué
jer que por su hermosura DU"
puede haber sabido López al
su virtud y su talento podiá uf
morir su padre, que haya hecho
narse de no tener rival digna d^
en él tan profunda impresión?
—¿Quién sabe? ¿Tú has visEl General estaba loco d
to su partida de bautismo?
contento, y era felicisimo con
— Sí, muchas veces.
su Virtudes, y contemplando
—¿Es hijo de legítimo madichosa á su hija, y li b r e
trimonio ?
(eramente do aquella enfer.
—A no dudar ; consta en su
medad
que amenazó su exis"
expediente personal, y yo conotencia.
cí á su padre y á su madre, una
Pero, así suele suceder, cuanseñora muy buena, que. murió
do era más grande la ventura
mucho antes que su marido,
del caballeroso y digno General
cuando todavía era un chico
cuando nada ambicionaba ya'
López.
cuando acababa de obtener altos
— ¿Y era rico el padre?
honores, cuando esperaba fun—Yo no sé á punto fijo; pero
dadamente ser llamado pasados"
pasaba por tener una regular
breves dias á desempeñar el
fortunita.
Ministerio de la Guerra, una
— Entonces López tendrá la
imprevisión le produjo la traifortuna de su padre.
dora enfermedad, que al prin— No le he preguntado , ni
cipio pareció levísima indispoél me ha dicho ; pero aunque su
sición, consecuencia de haber
padre no le hubiese dejado una
salido á la calle poco abrigado
peseta, no es hombre López que
en una noche de aire sutil, y era
esté prendado del dinero. Nunaguda pulmonía, que en breves
ca le he podido suponer codihoras le llevó al sepulcro.
cioso.
El aire del Norte no suele ha— No , yo tampoco , porque
cer daüo al pobre y al desamá ese hombre no se le puede.
parado, y mata sin compasión al
en verdad, suponer nada que
rico y al venturoso. ¡Ni siquieno sea noble y digno, y sin emra pudo el General dictar disbargo, es indudable que tiene
posiciones testamentarias!
lo que se llama sombra, algo
Cuando el escribano, llamado
misterioso que ejerce en su capor López, llegó á la casa, ni
rácter singular y poderosa inmédico ni escribano podian hafluencia.
cer nada en servicio del enfer—Sí, es un hombre original.
mo
; solamente el ministro de
¿A quién se le ocurre, estando
TAMPICO (MÉJICO).—COMPARSA DE JÓVENES ORGANIZADA CON MOTIVO DEL CARNAVAL,
Dios hacía falta á la cabecera
en casa, viendo á todas horas
para recoger donativos con destino á las provincias inundadas en España.
de su lecho, y allí estaba, reá mi hija, escribir una carta
comendando á la bondad divina
para declarar su amor?
— Eso ya lo explica él mismo.
—Si, sí, no hay que vacilar. Yo quiero su vida y un alma que se desprendía de la deleznable materia.
El General, siempre poco previsor, no se habia
—¿Y qué te ha dicho Isabel?
su felicidad.
— Isabel ha dicho poco, pero en su semblante se
— Su vida sí, pensó Virtudes, su vida sí la ten- cuidado de hacer su testamento hallándose en plena
salud, que es cuando han de hacerlo los que tengan
ve ya hoy la satisfacción de ser amada. Ahora ya no drás; pero no sé si le está reservada la felicidad.
hay más remedio que casarlos, porque Isabel, á quien
Cuatro meses después el capitán López y la her- algo que dejar en el mundo más que el recuerdo de
el amor curará de su enfermedad, se moriría irremi- mosa hija del general Eamirez se unian en matrimo- sus buenas ó malas acciones. Toda su fortuna, que
siblemente sin ese amor.
nio. Radiante ella de hermosura, y él apuesto y bizar- ora considerable, pertenecía, pues, á su hija, y la
BENISANÓ ( V A L E N C I A ) . — ALCÁZAR DONDE ESTUVO PRISIONERO FRANCISCO I DE FRANCIA (1525).
(Croquis de D. L. Gargallo, de la Sociedad Valenciana lo 1UU Pcnat.)
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ASIERICA DEL ¿KDItTE.— EL MOVIMIENTO IIEK.CANT.EL JET EL PUERTO DE NUEVA-YORK : ASPECTO DE <r WEST-STREET », CERCA DEL FONDEADERO DE «NORTH-BIVERS.
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262
LA
ILUSTRACIÓN^
ESPAÑOLA
Y
A MEDICA
pobre viuda quedaba excluida por la ley de toda ventaja, como que no habia tenido hijos del difunto, y
éste no se habia apresurado á asegurar su porvenir,
ni la habia dotado al casarse con ella, si bien pensó
siempre que á Virtudes debia consagrar una buena
parte de su fortuna, pudiendo hacerlo sin detrimento
de la que habia de ser para su hija.
Virtudes sintió muchísimo la muerte de su marido,
lloró sin consuelo, y cuando pasaron algunos dias, al
darse cuenta del horrible golpe con que Dios habia
probado su fortaleza, tembló, comprendiendo que se
quedaba tan pobre como antes de casarse.
Precisamente para asegurar su porvenir habia emprendido la conquista del viudo, obteniendo completa
victoria; y sin embargo, satisfecha su vanidad y persuadida de haber realizado su deseo, vio con espanto
que todo lo habia logrado menos lo que principalmente se habia propuesto lograr. Esto les sucede á muchos en este picaro mundo.
— Tú no te separas nunca de mí — le dijo Isabel
con verdadero cariño.
Pero esto no tranquilizó á Virtudes, que no se hacía ilusiones respecto de la benevolencia que podia
esperar de López.
Habia completa incompatibilidad de carácter entre Virtudes y López.
Y ahora permitirá el lector que nos separemos de
la viuda y de los jóvenes esposos, por ser llegada
la ocasión de que se refiera un incidente interesante,
que no huelga seguramente en esta verídica narración.
VIII.
que son como dicen que era la espada de Bernardo, de una letra por £ 80, á noventa dias vista, igualrnent
bre Londres, y adquirida con el producto de una susc/' 8 0 "
que ni pinchaba ni cortaba.
010
Sin que se le explique más comprenderá el lector abierta entre los españoles residentes en aquella pía?' "
encabezada
por
la
Sociedad
Española
para
arbitrad'
discreto que D. Sandalio no obtuvo el éxito apetecido cursos aplicables al mismo objeto. Nuestros compatri T~^
en la elección. Un candidato desconocido en el distrito, domiciliados en Iquique, y á cuyo acendrado español'
pero muy conocido y bien relacionado en Madrid con hemos tenido anteriores ocasiones de dirigir merecido 8 ? °
los prohombres de la política, le derrotó gallarda- gios, nos hacen presente el sentimiento que les aque \
mente, costándole esta derrota á D. Sandalio algunos por no haber podido remesar mayor suma, efecto d ' ' i
cinco mil duros, que le comieron sus agentes en el grandes perjuicios que sns intereses materiales han suf T
distrito: bien que ellos dijeron que los habían gastado durante el prolongado bloqueo del citado puerto por ] a
chilena, agregándonos que su donativo no era mf
en el alboroque con que en los varios pueblos tuvie- cuadra
que un modesto testimonio de cariño á la patria. Dicha i ,
ron que obsequiar á los electores, que después de ob- costó
;V2(¡ pesos de plata (moneda de Chile) , al cambio H
e
sequiarlos el candidato natural, votaron al cunero. Este 3(i Vj peniques.
desengaño produjo á D. Sandalio una enfermedad, y
el Sr. D. Alfredo Orillao, do ParTainá (\ no se hubiera consolado nunca si un suceso venturoso ricaFinalmente,
Central), se ha servido enviarnos también otra letra r / '
no hubiese venido á hacerle olvidar la diputación á valor de 300 francos sobre París, que al cambio de 13
Cortes y las marrullerías y malas artes de los palur- 100 representa la cantidad de 8 88.50, recaudada por (,„
dos, que le engañaron como á un chino.
cricion voluntaria iniciada por el Sr. Orillao con idénf"
Su mujer estaba encinta. Creyó el hombro volverse co fin.
Cumpliendo la voluntad de nuestros comitentes y 8u i
loco de, felicidad. Un hermosísimo niño vino meses tándonos
A los trámites establecidos para casos análogo!'
después á alegrar aquella casa, y más orgulloso esta- hemos endosado,
con focluí 1(1 del corriente, las tres 1 '
ba D. Sandalio con su hijo que hubiera estado con tras de que queda hecho mérito, á la orden del txeelentj"
todas las bandas y condecoraciones del mundo. Ya no simo Sr. Presidente de la Junta de Sres. Senadores y D'"
fue amor lo que le inspiraba su mujer; fue adoración, pntados, creada para el fomento y distribución de la Sus"
idolatría. Trabajó con más ahinco, desplegó toda la cricion nacional, acompañadas de la correspondiente coinn
actividad de que era capaz, hizo viajes al extran- nieaeion , suplicando á la Junta se digne proceder á lo ne~
para que por el Banco de España sean negociadas
jero, tomando parte en negocios de consideración, y cesario
al cambio corriente e¿i la pinza, y se dé ingreso á su protodo su afán fue reunir la mayor suma posible de ducto
líquido en las Cajas del mismo establecimiento de
capital para su mujer y para su hijo.
crédito, donde se custodian los fondos de la suscricion.
Y así pasaron los años, y D. Sandalio vivió feliz.
Tan luego como aparezca en la Gacela de Jíadrid el rePero un dia volvió sombrío á su casa, y desde aquel sultado de dicha transferencia, y las listas detalladas de los
dia pareció que la felicidad habia concluido para él; donativos, daremos cuenta de ello en las columnas de L\
desde aquel dia miró con enojo á su mujer y á su hijo, ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA, para conocimiento y
satisfacción de los señores donantes.
Años antes de los en que ocurrió lo que se ha re- que eran los seres que más habia amado en el mundo,
A. DE CARLOS.
y
descuidó
sus
negocios
y
se
empeñó
en
ruinosas
emferido, muchos años antes, vivia en Madrid un honradísimo comerciante, llamado D. Sandalio Gómez, presas, y perdió de prisa mucho de lo que poco á poque trabajando mucho, y con una conducta irrepro- co habia ganado, y su capital fue mermando consichable, habia hecho un capital muy regular; mérito derablemente.
Y más adelante solia encerrarse enn su mujer, y
grandísimo en quien vino á Madrid sin dinero y sin
1878.—Exposición ümverd de Paró.- W l
tener valedores ni amigos ni parientes. Enamoróse después de largas horas, la esposa aparecía con los
ojos
encendidos,
quemados
por
el
llanto,
y
D.
Sandaaquel hombre de una hermosísima doncella, de familia distinguida, aunque no muy holgada de fortuna, y lio no podia ocultar su exaltación.
Era, sin duda, algo horrible lo que pasaba en aquese casó con ella como Dios manda, amándola cada
vez más, cifrando toda su ventura en que su mujer lla casa. El hijo de aquel desventurado matrimonio,
fuera feliz y viera satisfechos todos los caprichos, y que ya tenia quince años, estaba en un colegio reciB E L V A L L F T T E HERMANOS. — s i " competencia
siendo un esclavo sumiso más que marido, con lo cual biendo brillante educación. Un dia D. Sandalio enposible. — Fábrica de carruajes. —• 24, Avenue des
no hay que decir si seria envidiada la afortunadísi- vió una carta al director del colegio, que, no bien se
Champí Elysées, París. (MEDALLA DE ORO EN 1867.)
ma esposa, que, como decian sus amigas, habia hecho hubo enterado de ella, llamó al hijo del comerciante, y
le
manifestó
que
éste
habia
resuelto
que
no
continuauna suerte loca.
M O N D O L L O T FILS (MEDALLA DE ORO EN LA EXBuen aire dio por cierto al dinero de D. Sandalio, se en el colegio, y con sentimiento le trasmitía la orPOSICIÓN UNIVERSAL DE PAKÍS DE 1878).—Aparatos y
empleándolo en lujos y vanidades, con gran contenta- den paterna para que recogiera sus ropas y sus libros
sifones para bebidas gaseosas. — 72, rué du Chateau
miento del excelente hombre, que se ufanaba de que y volviese á su casa. Así lo hizo el muchacho, sina"Eau, Paria.
el producto de su trabajo lo invirtiese su mujer en tiendo también salir de un colegio donde se encontraba
perfectamente
y
habia
cobrado
singular
afecto
aquello que mejor quisiera. Pero D. Sandalio, con ser
tan dichoso, no lo era todo lo que habia soñado, por- á sus profesores y condiscípulos. Volvió á su casa,
M U R A T * (MEDALLA DE ORO). Fábrica de bisutería-doublé.- 6, rué des Archives, París.
que su afán fue siempre tener un hijo, y habian pa- acompañado de un dependiente del colegio, que llevasado tres años, y no venía el ángel deseado; pero á ba á D. Sandalio la contestación del director, y con
-=<)=sorpresa vio gran número de personas agrupadas debien que no perdia la esperanza.
L. T . P I V E R , O. * (HOBS CONCOUBS). Fabricante
lante
de
la
puerta
de
la
casa
de
su
padre,
y
acerY entre tanto, gastaba con la mayor bizarría su forde perfumería.—10, Boulevard de Strasbourg, París.
para entrar, contempló una triste escena. Dos
tuna, y él, que jamas habia ocupado en el teatro mejor cándose
agentes
de
la
autoridad
sujetaban
á
D.
Sandalio,
que
localidad qae anfiteatro segundo, tuvo abono á palco en hacía violentísimos esfuerzos para desasirse y les inBOULET FRERES, LACROIX ET C.IE
los dos principales , y adquirió amistades ajenas com- crepaba en términos impropios de un hombre que
(MEDALLA DE ORO). Especialidad en máquinas para
pletamente á los negocios en que asiduamente se ocuhabia sido apacible y prudente. Abrióse paso
TEJAS Y LADRILLOS.
paba, y recibió una vez cada semana, y entró, en fin, siempre
el joven, y corrió á abrazar á su padre, exclamando :
28, rué des Ecluses St. Marlin, París.
en las costumbres del gran mundo, que aunque mote- --¿Qué
es esto, padre mío?—Y aquel fue el momenjaba de cursi á D. Sandalio, no desdeñaba su casa ni to más terrible,
Envío del catálogo ilustrado, á quien lo pida en
D. Sandalio abrió desmesuracarta franqueada.
su trato, porque D. Sandalio, en opinión general, te- damente los ojos porque
con espanto, miró á su hijo, pronunnía dinero, y en esta sociedad eso es lo que hay que
con ronco acento palabras que no se comprendietener, ó hábilmente aparentar tener, para que se le ció
E G R O T , constructor en París. Clases 52, 53 y 27
y cayó, falto de sentido, en brazos de los agentes,
llene á uno de amigos la casa y para ser bien recibi- ron,
(dos MEDALLAS DE ORO, una MEDALLA DE PLATA, por
que
teniéndole
sujeto,
libráronle
acaso
de
que
se
romdo en todas partes.
BU aparato de destilación y su cocina de vapor).
piera el cráneo en la acera. Aprovechóse aquella cirpon Sandalio estaba aturdido, y tal era su ofusca- cunstancia para subirle á su casa, y entonces la desción, que hasta llegó á, sentir otro deseo, aparte del dichada esposa se enteró de lo que habia pasado.
P . M O R A N E AINÉ. Prensas litográficas marde la prole: el de cruzar su pecho con una banda azul
chando por pedales. Se remite el prospecto franco de
ó encarnada ó verde, con una banda que le hiciera
porte.—10, rué du Banquier, París.
CÁELOS JTBONTAURA.
excelentísimo señor y comunicase á su mujer la mis(Se continuará.)
mísima excelencia. A sus reuniones asistían muchos
|
D U M O N T (MEDALLA DE PLATA). Bombas cenexcelentísimos señores con sus respectivas consortes,
trífugas : único premio concedido á las bombas en la
y humillábale no igualarse con aquéllos en lo de la
clase 54, mecánica general.—55, rué Sedaine, París.
SUSCRICION
excelencia, y le mortificaba que á su mujer, su reina,
su diosa, que en su concepto era superior á todas las
EX FAVOR DE LAS VÍCTJMAH DK LAh 1X UNDACION ES.
P I E R R E H A F F N E R (MEDALLA I»E ORO). Cajas
mujeres del mundo, no le pudiese decir el criado:
de seguridad, todo hierro.—10 y 12, Pasaje Jouffroy,
« /S. E. está servida.»
Paria.
Los Sres. D. Joaquín G. Castilla, D. Enrique Camacho y
Y empezó á pensar D. Sandalio en cómo haria para D. Francisco Gutiérrez Cortina, iniciadores de la comparsa
lograr aquellos honores que exigía su posición en el de Tampico, á que nos referimos en la sección Nuestros
mundo. Pensó ser diputado, y en unas elecciones grabados, se lian servido confiarnos el agradable encargo
figurar como intermediarios para que el producto líquigenerales dirigióse, por medio de un manifiesto, al do
B ' i T E L E S F R A N C E S E S RE CO M EN D A Ti OS.
de sti colecta ¡Dórese en el fondo de la Suscricion naciodistrito á que pertenecía el pueblo de su naturaleza, do
nal con destino al socorro d-e las familias arruinadas por las
pidiendo sufragios, como si fuera un alma en pena, y terribles inundaciones que hace seis meses asolaron gran
prometiendo hacer por el distrito los mayores sacri- parte de las provincias de Murcia, Alicante y Almería.
PARÍS.
ficios, y el inocente y candido candidato creyó aseLa suma recaudada por los jóvenes de Tampico, jnclugurar su elección consignando en el documento que yendo sus propios donativos, y los 50 pesos que produjo una
no estaba afiliado á ningún partido, que era un hom- función teatral dada por la Compañía Dramática de aquella
bre independiente, que no tenía compromisos ni afec- población, se elevó á la cantidad de 8 G(¡8'84, con la cual
12, Boulevard d«<) '?apacines, París.
ciones en política, mereciendo por esta declaración compraron una letra sobre Londres, á (JO dias vista, per
K 117—1—0, al cambio de-42 peniques por 1 .$, y que nos
una acogida poco entusiasta, en verdad, porque lia
Se recomienda particularmente á la clientela eapuP"'8
sido remitida en caita del 1S do Marzo último.
aquellos electores habian aprendido ya que solamente
Casi al misino tiempo recibíamos otra carta, firmada por
un diputado muy ministerial ó uno de rabiosa oposi- los Sres. ü . P>etiigno Posada y 1). M. Mariinon, presidente americana.
ción pueden servir de algo, y que s'i los independien- y secretario respectivamente de la Sociedad Eupañnla de l l o l e l I S e l l e - V u e , Avenuo do l'Opora.—Mesa redontes se les hace, por lo regular, poquísimo caso, por- Beneficencia en el puerto de Iquiquo (Perú), acompañada
da.—Salón de lectura.— Baños.—(Ascensor.')
•=<>=
GRAND HOTEL
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ILUSTR
263
MEDICAN \.
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LA
264
A
ESTA
REDACCIÓN
TOIi
ILUSTRACIÓN. ESPAÑOLA Y
CIENCIAS METEOROLÓGICAS.
AUTOHES Ó Í P I T O H E S .
Mes de Muyo, consagrado á la Santísima Virgen María, por María de
la Peña. (Segunda
edición. Madrid,
imprenta Central,
1880.) Se acerca el
mes de las flores,
especialmente consagrado por la religión católica al
culto de la Reina
de los A n g e l e s .
Delicado ramillete
de las flores del esp í r i t u , no menos
bellas que las de
los campos, es el
librito cuya segunda edición tenemos
el gusto de anunciar, recomendándolo eficazmente á
la atención de las
d a m a s españolas,
e n t r e quienes la
discreta escritora,
que firma sus obras
con el pseudónimo
de María de la
Peña, cuenta tantas admiradoras. El
Mes de Mayo se
vende en las principales librerías, al
precio de una peseta.
Profesor i
- e a el cual
nos revela e r u d i ¿
y liombre de «en
pmtuai escritor
Véndese en la ¿
brería de San Mar
tin.
Refutación a l 0 ,
principios funda,
mentales del libro
titulado Origen de
las especies,A<¡
Carlos Darwin, por
Luis Pérez Ifinguez, catedrático,
por oposición, dé
Historia Natural
en el Instituto de
1
Meiro
c,'¿
0,1
segunda enseñanza de Valladolid.
(Imprenta de Hii
jos de Rodríguez
Valladolid, 1880.)
La Cruzada del efOfrece la novedad
ror (Pensamientos
el libro del Sr. Péde un c r e y e n t e ) ,
rez Minguez de
por D. Juan J. Meque, abandonando
dina. (Sevilla, imel camino filosófico
prenta de Ií. Baldapara combatir las
raque.) Así se tituteorías de Darwin, •
la una obrita desse atiene al terreno
tinada á combatir
de la ciencia. El
el racionalismo y
método es claro y
otros errores, y que
de fácil comprenhallamos recomensión para los menos
dable por su buen
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del himno para piación publica el edino publicado por
tor D. Gregorio Esla Redacción de La
trada, acaba de enriquecerse con el tomo 26. Titúlase la
Compendio desunía utilidad á los propietarios, arquitecFiscalía con motivo de la peregrinación á Zaragoza, venueva obra El Libro de la familia, formado por Teodotos y constructores, publicado por el Centro Industrial
rificada el 16 del actual, y cuya composición, con la
ro Guerrero. Es un libro necesario para el hogar, que con
Mecánico de Madrid, calle de Doa Martin, 7 (barrio de
letra, una viñeta de la Virgen del Pilar y ln nota de las
el dolor y el sentimiento ajenos hace llorar y sentir al
Arguelles). Hállase de venta este libro, cuya convenienindulgencias concedidas, se halla de venta en el almalector.
cén de Música del Sr. Campo, Kspoz y Mina, ',), al precio
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consta el tomo de 224 páginas en 8.°, papel especial
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vista el tomo primero de esta importante publicación,
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años de 1841 y 1842, por D. Pedro José Pidn.1, marqués
consagrado al Derecho político. Véndese en Madrid, en
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diplomática, « Manual d e Arquivonoción, 1880.) La Empresa de la ya acreditada Biblioteca
mar y extranjero, 60 reales.) Los pedidos al pormayor se
inia, por D. José Morón y Liminiana, arcliivero-biWi°Jurídica
de
Autores
Españoles
acaba
de
publicar,
por
dirigirán al Sr. D. José Massa Sanguineti, calle de Baitecario. (Valencia, imprenta de la Viuda de Ayoldi.) Bajo
primera vez, reunidas en uu bello volumen de 300 pálen, núm. 6, en Madrid. Continúa abierta la suscricion á
esto título ha escrito el Sr. Morón (el más antiguo de los
ginas, estas Lecciones, interesantes por iná.s de un tílas Instituciones de Derecho público.
funcionarios del Cuerpo de Archiveros-Bibliotecarios)
tulo. No es por la feliz elección de las obras que puun tratado teórico-práctico del orden que debe observarblica por lo que menos se distingue la acertada gestión
Sobre el tci-reno , bocetos y perfiles de la vida de camse en los archivos para su arreglo , conservación y servide dicha Biblioteca. Véndese en la Administración de
pana, trazados á pluma por D. Emilio Prieto y Villacio. Consideramos sumamente útil esta publicación a los
la misma y principales librerías.
real, teniente coronel comandante de caballería. (Madrid,
señores archiveros, secretarios de tribunales, ayunta1880.) Creemos que este librito ha de alcanzar favorable Oi-Iaiulo furioso, por Ariosto, traducido al español en ocmientos y demás corporaciones; á los señores notario ,
acogida.—Véndese á una peseta, en las principales libretavas
reales,
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Medina
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Hernández.
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lías.
tor de Barcelona, Sr. Mañero, acaba de publicar el cuacompetencia de su autor parecería pueril elogio, cuano
Manual leópico-práctico del veterinario inspector de
derno xx de esta obra, que viene obteniendo un merecise trata de un funcionario tan antiguo y entendido conio
mataderos y mercados públicos, por D. Manuel Prieto y
do éxito.
el Sr. Morón y Liminiana. Pídase á su autor, en ValenciaPrieto. No puede desconocerse la utilidad de )a obrita
que anunciamos, escrita con suma claridad y competen- Códij>o civil de la República de (iuatenialu. Este P o e s í a s de D. Enrique José Varona. (Habana, impren'»
de la Viuda de Soler y C.*) >~o conocíamos del Sr. >al
tomo, IIl de la Colección de Códiíjos civiles, americanos
cia. Hállase de venta en las librerías de Cuesta, Carrena más que algunos trabajos en prosa : el lindo tomito ^
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