Seguir leyendo - Corriente Obrera Revolucionaria

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El 26-9 estudiantes de la escuela normal rural Raúl
Burgos, de Ayotzinapa, en el Estado de Guerrero, México, realizaban la actividades para recolectar fondos para sus actividades en
ciudad de Iguala. Al retirarse fueron perseguidos y atacados por la
policía municipal con el apoyo de la organización Guerreros
Unidos (brazo del cártel de los hermanos Beltrán). El saldo: 7
muertos, 17 heridos y 43 estudiantes desaparecidos.
En diversas ciudades del país se realizan manifestaciones exigiendo la aparición con vida de los desaparecidos y el castigo a los
culpables. El gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre (del PRD),
salió cínicamente a pedir “que se mantenga la concordia y evitar
la violencia”, mientras propone realizar un referéndum ante el
pedido de la población de su renuncia. Mientras, el alcalde de
Iguala, José Abarca (PRD) junto a su esposa y al jefe de seguridad
se dieron fácilmente a la fuga.
El hecho se suma a la reciente masacre de Tlatlaya, Estado gobernado por el PRI, el partido del presidente Enrique Peña Nieto
(EPN) donde el ejército ejecutó a 22 jóvenes. En diciembre de
2011, en tanto, 2 estudiantes normalistas fueron asesinados por la
policía en la represión a un bloqueo de autopista que realizaban.
En mayo, un joven de 13 años fue asesinado por la policía en
Puebla (gobernada por el PAN) bajo la aplicación de la “ley bala”
que legaliza el uso de armas para reprimir las manifestaciones.
La inmediata respuesta del gobierno de EPN fue militarizar la
ciudad de Iguala, enviando la gendarmería ante el justo anuncio
de los normalistas de que radicalizarían sus medidas para tomarse venganza.
La masacre de estudiantes en Iguala no es un “exceso policial”,
como buscan calificarla desde el gobierno, la burguesía local y la
prensa imperialista. Es la expresión categórica, por un lado, de la
enorme descomposición del Estado capitalista mexicano, que en
su desarrollo ya no puede tolerar “Estados” paralelos controlados
por las bandas narcos y muestra la “integración” entre éstas y su
negocio y los partidos burgueses: el jefe de la organización
Guerreros Unidos es cuñado del alcalde de Iguala. Por otro lado,
es la brutal expresión de que el gobierno de EPN busca imponer a
sangre y fuego su plan de sumisión al imperialismo que incluye
liquidar los normales rurales como parte de su plan de reforma
educativa.
En diciembre de 2013 el legislativo mexicano aprobó el proyecto
de reforma constitucional impulsado por el gobierno de Peña
Nieto que posibilita la apertura al capital imperialista del negocio
energético y la privatización de Pemex y la industria petrolera,
nacionalizada en 1938.
El hecho, se “llevó puesto” al “Pacto por México” (una componenda entre los tres principales partidos burgueses: PRI, PAN y PRD)
Es dicho Pacto, orquestado ante la descomposición del estado
mexicano para preservar la propiedad y el orden y los intereses
imperialistas, el que le ha permitido al gobierno (junto a la acción
de la burocracia sindical charra) avanzar no sólo en cuanto a su
política de entrega de la industria petrolera, sino también respecto a una serie de reformas (educativa, laboral, política, fiscal, etc.)
que buscan trastocar violentamente la relación entre el Estado y
las organizaciones obreras para abrir la puerta (aún más) a los
intereses imperialistas.
La burocracia sindical busca engañar a los trabajadores a partir de
defender el resultado emergente de una relación de fuerzas entre
la burguesía y el proletariado (o mas precisamente entre el proletariado y el imperialismo) que obligó y permitió a Cárdenas nacionalizar el petróleo. Pero esas condiciones ya han caducado.
Intentan ocultar que la burguesía nativa ha sido incapaz de resolver uno sólo de los problemas que afectan a la nación, que 75
años de estatismo burgués sobre la industria petrolera no han
logrado solucionar el problema energético, ni los problemas
estructurales del país, ni sacudir a la nación del yugo imperialista,
ni resolver el problema de la tierra y sus recursos. Por el contrario,
éstos no han hecho más que agravarse.
El gobierno y la oposición pretenden profundizar la sumisión al
imperialismo cuando veinte años de TLC con EE.UU y Canadá
sólo han aportado a México un crecimiento del 2 % anual,
llevado a un 60 % de la población a la situación de pobreza y
extrema pobreza; a aumentar los índices de desempleo real que
superan el 30 %; a un aumento de la precarización laboral y de la
explotación en las maquilas, mientras millones de trabajadores
mexicanos son expulsados a emigrar al norte en busca del
derecho a ser explotados y a riesgo de la muerte misma.
Que intervenga
la clase obrera
La vanguardia obrera mexicana debe tomar en sus manos la
necesidad de ofrecer una salida a la juventud que busca una justa
venganza por la masacre de sus compañeros. Pero la misma no
vendrá de la mano de exigir al mismo estado asesino que juzgue
y castigue a los culpables; ni de organizar “comisiones investigadoras independientes” para entregar a los asesinos a la justicia
patronal que los ampara; ni del planteo de “paro nacional de
solidaridad con los estudiantes”, como se ensaya desde las
corrientes de la izquierda mexicana que se reivindica trotskista.
La clase obrera debe intervenir contra el conjunto del plan
burgués imperialista causante de esta masacre. Debe imponer en
cada sindicato y central obrera la convocatoria a asambleas en
cada lugar de trabajo que discutan la inmediata organización deuna huelga nacional y un Congreso Nacional de delegados elegidos en asamblea y mandatados que discuta un programa obrero
de salida a la crisis y las medidas de acción para imponerlo. La
vanguardia obrera debe imponer en sus organizaciones sindicales la organización de la autodefensa obrera, disolviendo a la
policía, dividiendo al ejército e imponiendo tribunales obreros
para castigar a los asesinos. La necesidad de organizar a la clase
trabajadora tras un programa revolucionario que entre sus
demandas fundamentales incorpore la necesaria revolución
agraria, se torna fundamental, incluso para orientar el accionar
de la autodefensa obrera que deben ser regidas tras una línea de
independencia de clase y evitar cualquier “confusión” con “brigadas de autodefensa” que terminan integradas al Estado patronal
o destinadas a la defensa de la propiedad capitalista.
En este proceso de lucha contra el estado burgués el proletariado
deberá crear sus propias milicias para confrontar al aparato
represivo y dar escarmiento a las bandas parapoliciales y de
narcos descompuestos, ganando a la juventud para una perspectiva revolucionaria Es necesario orientar a la vanguardia obrera
tras esta perspectiva y tras la necesidad de recuperar los sindicatos echando a la burocracia. Los obreros petroleros están llamados a cumplir un rol preponderante en esta pelea. Los docentes
de la CNTE pueden cumplir un rol de vanguardia para imponer
esta perspectiva.
Para potenciar la explotación de su propia clase obrera, el imperialismo necesita también complementarla con la explotación y
saqueo de las naciones oprimidas. El desarrollo de la crisis determina la imperiosa necesidad de EE.UU de posicionarse en su
“patio trasero”. La agenda de “reformas” del “Pacto por México” es
la agenda impuesta por el imperialismo. EE.UU. busca asentarse
en ese país como medio de asegurar su influencia sobre la
región. Por todo ello, la clase obrera mexicana debe realizar un
llamado a la clase obrera estadounidense, en particular a los
obreros mexicanos y latinos migrantes, para desarrollar una
lucha mancomunada contra el mismo enemigo imperialista.
La ofensiva imperialista de EEUU sobre el conjunto de América
Latina tiene su expresión ejemplar en la política impuesta a
México y las naciones centroamericanas. No podemos dejar pasar
el ataque. Los trabajadores en general y los trabajadores de la
educación y el movimiento estudiantil latinoamericanos en
particular tienen mucho para decir ante esta masacre. El camino
para tirar abajo las políticas educativas regionales dictadas por el
imperialismo y aplicada por los diferentes gobiernos, no puede
desligarse de la necesidad de unificar fuerzas con en el conjunto
de los trabajadores de la región. Cada asamblea de trabajadores y
estudiantil debe incorporar entre sus demandas el repudio a la
masacre de Iguala y la solidaridad activa con los trabajadores,
estudiantes y el pueblo pobre mexicano. Que la FUBA de Argentina, la CONFECH-ACES de Chile, etc., y los centros de estudiantes
convoquen ya mismo a asambleas para prepararla. Es necesario
crear secretarias de relaciones internacionales en cada centro y
federación regional del país para organizar las acciones y avanzar
en la organización y la lucha conjunta con los compañeros mexicanos y de toda la región contra el plan imperialista y sus aplicadores nacionales.
La crisis de dirección revolucionaria implica no solamente el
abierto accionar de las direcciones traidoras, sino también el
surgimiento de un variado abanico de “nuevas” direcciones
reformistas. Los trotskistas nos solidarizamos incondicionalmente con las organizaciones como el EZLN en México contra todo
ataque del Estado burgués. Pero marcamos claramente nuestraprofundas diferencias políticas con esas organizaciones que en
años de existencia, tras su estrategia de presionar al Estado para
que se autorreforme y conquistar la utópica idea de un “Estado
social”, han aportado mayor confusión a miles de jóvenes combativos que buscan una salida.
Se torna fundamental organizar una nueva generación de
obreros, que otorgue a la juventud una perspectiva de clase y
revolucionaria inscribiendo en sus banderas la lucha por liberar
nuestras naciones del yugo imperialista imponiendo una Federación de repúblicas socialistas de América Latina y el Caribe. Tras
esta perspectiva, poner en pie un partido obrero y revolucionario, sección mexicana de la IV Internacional reconstruida, se
vuelve una imperiosa necesidad.
Profesores se enfrentan a los antidisturbios en el Congreso estatal.
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LOS LIMITES DE LA LUCHA POR UNA EDUCACION DEMOCRATICA
La situación de represión sistemática contra el magisterio y los estudiantes mexicanos dan pie a que algunas corrientes populistas
como el zapatismo, y los reformistas burgueses del PRD, introduzcan la idea de que la lucha educativa debe centrarse en la democratización de la educación. El inconveniente es que proponen esta utopía cuando la burguesía ha logrado unificar, con el propio
PRD como flanco izquierda, su frente para imponer un avance de la penetración imperialista en el país, a partir del paquete de
reformas introducido por Peña Nieto. Este planteo de democratización no sólo es utópico, dado el carácter semicolonial y de país
oprimido de México, sino también encuentra límites a la hora de relacionar esta política con un programa de conjunto para dar
salida a las reivindicaciones más sentidas por los trabajadores y el pueblo pobre mexicanos.
Acabar con los problemas estructurales que hacen a la falta de instrucción, el desempleo juvenil, la superexplotación obrera, no
puede lograrse nunca por la vía de la reforma del Estado burgués y sus instituciones. Es necesario enfrentar la ofensiva imperialista
y su aplicación por el Estado mexicanos y los partidos burgueses. La educación tienen bajo el capitalismo un carácter de clase
determinado, burgués, que los trabajadores de la educación y el movimiento estudiantil deben enfrentar metiendo la lucha de
clases en el seno del aparato educativo. Debemos luchar por una orientación revolucionaria de la educación, que se estructure
alrededor de las necesidades de la lucha revolucionario del proletariado y la necesidad de expropiar a los expropiadores para
sentar las bases del poder de los trabajadores. ¡Que se abran las escuelas y las universidades a la clase obrera! ¡Que los trabajadores
dirijan la educación a través de sus organizaciones! En toda América Latina, las corrientes revolucionarias y los sectores de
vanguardia de la juventud obrera y estudiantil que salen a enfrentar los planes educativos y los ataques represivos de los gobiernos que garantizan la opresión imperialistas tenemos plateada una pelea común por desarrollar una Juventud Revolucionaria
Internacionalista. Una juventud revolucionaria que se nutra de la experiencia histórica y de los últimos años de enfrentamientos
contra los planes del imperialismo y los gobiernos cipayos, que ligue su lucha a la del conjunto del proletariado mundial y su
vanguardia, proponiéndose así la tarea de reconstruir la IV internacional.
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