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Lecturas de la Tercera Semana de Octubre 2014 - Insumisos

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LECTURAS SEMANA DE 3-AOCTUBRE
DE 2014
indice
indice de LECTURAS SEMANA DE 3-AOCTUBRE DE 2014
CONTEXTO GLOBAL
El Pentágono presenta su estrategia para “la Tercera Guerra Mundial”
LA VERDAD OCULTA TRAS EL ÉBOLA: LA GUERRA ENTRE EEUU Y CHINA
Entrevista a Héctor Illueca Ballester, Doctor en Derecho y activista social (I). “La
construcción europea apunta a la conformación de una sociedad de mercado”
NORTEAMÉRICA
Por qué fracasan los esfuerzos de EE.UU. por crear ejércitos extranjeros:Inversiones en
ejércitos de pacotilla
México en vilo: Estado, mafia y crimen
Si desapariciones auguran tragedias, aquí las 32 alarmas de México
CENTROAMÉRICA Y EL CARIBE
Los mandamientos de la banda más violenta
CONO SUR
1
Brasil y la carrera electoral en la segunda vuelta
El avance del voto conservador y la difícil capacidad de respuesta del movimiento
popular brasileño
Las diez claves del triunfo de Evo
“Los yanquis y los israelíes siguen reforzando su presencia en Paraguay”
LAS CÁRCELES DE BRASIL, REFLEJO DE UNA SOCIEDAD QUE NAVEGA ENTRE EL
DESARROLLO Y LAS VIOLACIONES DE DERECHOS HUMANOS
Chile, Perú y Colombia en la agenda militar de EEUU
Bolivia la esperanza, Brasil la amenaza
La economía boliviana con Evo explicada en 10 gráficos
Francisco Javier Cuadra, ex ministro de Pinochet: “Cuando gobierna la izquierda es lo
más momia que hay”
Al 90% de cómputo, el MAS tiene 60,06% de votos
Poder de Brasil se gana en zonas ricas y se afirma con los pobres
El libro prohibido por la Armada
SOCIODIALOGANDO
Conversación con Zygmunt Bauman: El culto de las celebridades en la sociedad líquida
"El poder es ilegítimo hasta que se demuestre lo contrario": Chomsky
Maurice Godelier sobre como nos gobiernan o somos gobernados
La cultura del miedo
Mirando a unas izquierdas desorientadas, acobardadas y agonizantes
Manuel Castells – La política no debe entrar en cuestiones de vida o muerte
Populismo, dictaduras y socialismo en América Latina
Precariado: ¿una clase nueva o nueva lucha de clases?
La recesión de América Latina en 2014, "hecha en EE.UU."
ENTREVISTA AL SOCIOLOGO FRANCES YVON LE BOT, AUTOR DE LA GRAN REVUELTA
INDIGENA: “El zapatismo es un movimiento esencial”
Eduardo Galeano: “Estados Unidos es el narcotraficante universal”
Sociología del dinero: el color del “ácido social”
Humberto Maturana: “GUÍEN SUS CONOCIMIENTOS Y HABILIDADES HACIA EL MUNDO
QUE QUIEREN VIVIR”
UN DOCTOR DE EEUU DENUNCIA ALGO MUY SOSPECHOSO SOBRE EL ÉBOLA
Las causas económicas y políticas de la epidemia de Ébola
¿Kobanê está sola?
Precariado: ¿una clase nueva o nueva lucha de clases?
Entrevista a Michael Steven Smith, coautor de ¿Quién mató al Che?:“El gobierno
estadounidense ordenó asesinar al Che Guevara”
Entrevista con Gilles Lipovetsky: "los ciudadanos saben que la política es impotente
frente al mercado"
Latinoamérica: ¿va hacia la izquierda?
Sujetos sin patria
2
Entrevista: "Les tenemos miedo a las palabras"
11 SEÑALES SINIESTRAS EN EL MUNDO FINANCIERO
El desmontaje de la historia y cómo enfrentarlo
La culpa o la responsabilidad
Entrevista a Carlos Taibo sobre tópicos referentes al anarquismo y la irrupción de
Podemos
Mirando a unas izquierdas desorientadas, acobardas y agonizantes
Las falsedades del dogma neoliberal
“No podemos volver al pasado. Pero quedar en el vacío presente como proponen los
ideólogos de la burguesía es insoportable”: Entrevista con Michael Löwy
“Miguel Enríquez enfrentado a la muerte. Su lección está viva a 40 años de su
asesinato”: Carmen Castillo Echeverría
“El neoliberalismo es una forma de vida, no sólo una ideología o una política
económica". Entrevista a Laval y Dardot
La Sociología es una cuestión de fe
Tres pasos hacia una antropología histórica del neoliberalismo real
Entrevista al historiador francés Jerome Baschet en torno de su libro "Adiós al
Capitalismo": ¿Quién sobrevivirá al postcapitalismo?
No tenemos que perder de vista quiénes son nuestros enemigos centrales
Tres pasos hacia una antropología histórica del neoliberalismo real
¿Por qué el crimen organizado atenta contra la sociedad civil en México?
TEXTOS ESTRATÉGICOS
La teoría de la revolución permanente
La etnografía en tiempos de violencia. Conferencia magistral.
La formación del capitalismo en México
Genaro Vazquez Rojas
Trotsky, Terrorismo y comunismo: Slavoj Zizek
Por qué Marx tenía razón
IRIS M. YOUNG (2009): “Structural Injustice and the Politics of Difference”. In Thomas Christiano
and John Christman, Contemporary Debates in Political
Comunidad, indigenismo y marxismo
Cómo funciona el marxismo
El retorno de las brujas
Revista Acontecer Mundial. Sigan el link:
Escritos Latinoamericanos
Movimiento Revolucionario en México
FRANCISCO FERRER GUARDIA (asesinado el 13 de octubre de 1909)
La Escuela Moderna
Este documental narra la apasionante aventura que emprende el pedagogo Francisco Ferrer y
Guardia, a comienzos del siglo XX, para fundar una escuela que respetase la voluntad y los
derechos de los niños.
3
Libro: Sostenibilidad de la Vida. Aportaciones desde la Economía Solidaria, Feminista y
Ecológica (REAS Euskadi)
Primer número de la revista hecha por compañerxs estudiantes de Sociología ICSHU-UAEH.
Enrique Dussel: El encubrimiento del otro
CHARLES TILLY: Los movimientos sociales entran en el siglo veintiuno
Guerra y construcción del estado como crimen organizado
Los movimientos sociales 1768-2008. De sus orígenes al facebook
La democracia es un lago
Coerción capital y los estados europeos
- Coerción capital y los estados europeos.pdf
La democratización mediante la lucha
Organizaciones violentas
Contextual Political Analysis
Organize/Books/Goodin - Tilly - Handbook of Contextual Political Analysis.pdf
Revolutions and collective violence
The politics of collective violence
Demographic origins of the European Proletariat
Processes and mechanisms of democratization
Social movements and (all sorts of) other political interactions- local, national, and
international including identities Several divagations from a common path, beginning with
British struggles over Catholic Emancipation, 1780-1829, and ending with contemporary
nationalism
Western state-making and theories of political transformation
States and Nationalism in Europe 1492-1992
Do Communities Act?
Contentious Performances (Preface)
Labor market inequality, past and future: A perspective from the United States
4
Inequality, democratization, and De-democratization
On Uprooting, Kinship, and the Auspices of Migration
Terror, terrorism, terrorists
Seminarios de investigación
Versión completa de la primera entrevista de Evo Morales a RT tras su reelección
LAS ADOLESCENCIAS EN LA CONTEMPORANEIDAD
Las tribus, los Ni-Ni, las generaciones X, Y y Z
Descubre cuáles son las 50 ciudades más violentas del mundo
Revista Sin Permiso
“El cura y los mandarines” no tiene quién lo publique. Dossier
| Antoni Domènech · Gregorio Morán · · · ·
La predisposición a admirar. Cultura de celebridades, George Clooney y los derechos
humanos
| Daniel Raventós · Julie Wark · · · ·
Reino de España: el callejón sin salida del “arriolismo”
| G. Buster · · · · ·
George Soros: ¿buitre o águila?
| Carlos Abel Suárez · · · · ·
Los crímenes de Ayotzinapa. Dossier
| Imanol Ordorika · Adolfo Gilly · Cuauhtémoc Cárdenas · Alejandro Nadal · Luis Hernández Navarro ·
Carta desde Kobane
| Mohammad Syed · · · · ·
“En 1976 descubrí el ébola. Hoy temo una tragedia inimaginable”. Entrevista
| Peter Piot · · · · ·
Nunca volverá a haber otra revolución norteamericana
| Ben Schreckinger · · · · ·
Represión en el Reino de España: días de sprint hacia el futuro y cinco años ya de
venganza
| Ramón Sola · · · · ·
Defender los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres
| Ascensión de la Heras · · · · ·
Modiano, profesión: vaporizador
| Denis Cosnard · · · · ·
¿Qué se esconde bajo las faldas de la “dama del desierto”?
| Àngel Ferrero · · · · ·
Hong Kong: acta de un debate en Mong Kok
| Bai Ruixue · · · · ·
Italia: La mutación genética del PD
| Rossana Rossanda · · · · ·
5
He dejado de ser judío
| Shlomo Sand · · · · ·
Recuerdo de Eric Hobsbawm
| Neal Ascherson
El falso autónomo como paradigma de una verdadera involución socio-jurídica
| Miguel Á. Andrés Llamas · · · · ·
Tailandia: cuatro meses después del golpe de Estado
| Jaran Ditapichai
Brasil: esperando la segunda vuelta entre el PT y el PSDB
| Rudá Ricci · Juan Luis Berterretche · · · ·
Ébola, una radiografía política
| Gregorio Morán · · · · ·
Con ciencia hay futuro
| Colectivo Carta por la Ciencia · · · · ·
Disponible el Nº 26 de la publicación anarquista Parrhesia
La libertad es como la mañana. Hay quienes esperan dormidos a que llegue, pero hay quienes
desvelan y caminan la noche para alcanzarla.
Contenido del número 26:
-UNA HISTORIA INVENTADA
-HOY ME APUNTARON CON UNA PISTOLA…
-¿QUIÉNES PUSIERON LA BOMBA EN EL METRO?
-PRAXIS Y EPISTEMOLOGÍA EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
-POESÍAS
-DESOCUPADO
Disponible para descargar desde:
Revista habitantes No 5
Global Science Research Journals
Vídeo
Dra. Alicia Esquivel: “Derechos ciudadanos adquiridos, que son muchos y los que faltan…”
6
“El liberalismo en su laberinto: renovación y límites en la obra de John Rawls”:
Comentado por Cecilia Abdo Ferez
“No comparto la leyenda negra que existe de Miguel Enríquez y el MIR”:
Mario Amorós
Marvin Harris: Materialismo cultural
Biblioteca Acuedi.
Revista Acontecer Mundial
Las representaciones sociales del cuidado infantil desde una perspectiva de género.
Principales resultados de la Encuesta Nacional sobre Representaciones Sociales del
Cuidado
PETER SLOTERDIJK; EL POST-HUMANISMO: SUS FUENTES TEOLÓGICAS Y SUS MEDIOS
TÉCNICOS
El desmantelamiento del “capitalismo social”
Vídeos
La sociedad está en una nueva búsqueda de sentido: Sergio Aguayo en ExoAgenda
Vídeo
Snowden aconseja dejar de usar Dropbox, Facebook y Google (en entrevista via
YouTube)
INVITACIÓN DE REVISTA COLOMBIANA DE GEOGRAFÍA
La Cabeza Bien Puesta. Repensar la Reforma. Reformar el Pensamiento de Edgar Morin
para descargar
Libros para descargar
La reinvención del EstadoENEmpresas públicas y desarrollo en Uruguay, América Latina
y el mundo
Varios libros de política internacional y temas contemporáneos, bájelos
Mapa mundi de la corrupción
Historia de la mierda
Una vieja historia de la mierda
Memorias de una brigada del movimiento estudiantil de 1968
Métodos para la investigación social
Metodología en la calle
Guia para realizar investigaciones sociales
Diez textos básicos de ciencia política
Colección de la Revista Herramienta
"LA FILOSOFÍA ANIMAL DE NIETZSCHE. CULTURA, POLÍTICA Y ANIMALIDAD DEL SER
HUMANO"
Modernización reflexiva política, tradición y estética
Rigoberta Menchú a RT: Centroamérica para EE.UU. es "una trinchera geopolítica"
7
Libro: La privatización del derecho a la energía eléctrica
Vía Red de Seguridad y Defensa de América Latina (RESDAL),
El gran tablero mundial
Miedo, vigilancia social, alteridadEn Actas VII Escuela Chile-Francia, 2013. Cátedra Michel
Foucault, 2014.
Interrelación institucional política y movimiento socialEn Egaña, R et al. (editores). Desafíos
para el Chile que viene. Instituto de Asuntos Públicos, Universidad de Chile, 2014.
Estimados/as investigadores/as invitación de MIGRARED
Intrusas en la universidad
VOLTAIRINE DE CLEYRE. Acción Directa
Biografía de Voltairine de Cleyre, anarquista y feminista estadounidense
Exquisite Rebel: The Essays of Voltairine de Cleyre: Feminist, anarchist, Genius.
Noronha, F. & Malcolm, J. (2010). Acceso al conocimiento: Una guía para todos. Kuala Lumpur: Consumers
International
Volumen No. 4 (en Español) de Diálogo Global, la revista de la International Sociological
Association.
PETER SLOTERDIJK; METOIKESIS, REVOLUCIÓN ANACORETA Y CINÉTICA PROFUNDA DEL
ALMA
Revista Sentidos Comunes, de Chile
DICCIONARIO NIETZSCHE: CONCEPTOS, OBRAS, INFLUENCIAS Y LUGARES.
Christian Niemeyer.n (Saltar publicidad y acceder a la descarga gratuita en PDF)
MAURICE GODELIER Antropología y economía
La condición humana: hannah Arendt
Para un materialismo aleatorio: Louis Althusser
Imposturas intelectuales: Alan Sokal y Jean Bricmont
La filosofía como arma de la revolución
El oficio del antropólogo
Consideraciones sobre el marxismo occidental:Perry Anderson
El Estado absolutista: Perry Anderson
Elementos de autocrítica: Louis Althusser
Para leer el capital: Louis Althusser
El porvenir es largo: L. Althusser
Tras las huellas del materialismo histórico
Para una crítica de la práctica teórica: Althusser
Introducción a la vida fascista: Tomás Abraham
Sintáctica y semántica...Chomsky Noam
La revolución teórica en Marx
8
Sobre la metracrótica en la teoría del conocimiento:T.W. Adorno
El bien, el mal y la ciencia
CONTEXTO GLOBAL
El Pentágono presenta su estrategia para “la Tercera Guerra Mundial”
http://www.elciudadano.cl/2014/10/15/119580/el-pentagono-presenta-su-estrategia-para-la-terceraguerra-mundial/#primera-linea
El Ejército de EE.UU. ha presentado un informe en el que proporciona una “visión de los conflictos armados
del futuro” en los que Washington estará implicado de las formas más siniestras, informan medios
estadounidenses.
El documento, ‘Concepto de operación del Ejército’ (‘Army operating concept’) elaborado por el Pentágono,
describe las estrategias para destruir a los potenciales rivales geopolíticos y económicos que puedan
obstaculizar los planes de EE.UU. de dominar el planeta, informa el portal Infowars.
El informe fue presentado esta semana durante la conferencia anual de la Asociación del Ejército de EE.UU.
que se lleva a cabo en Washington, donde deja claro su “visión” para las próximas guerras en las que estará
involucrado el Ejército estadounidense.
El documento es un crudo testimonio de una furiosa carrera militar donde se deja claro las concepciones
estratégicas que se preparan para llevar a cabo una tercera guerra mundial, en combinación con una
dictadura militar dentro del propio territorio estadounidense, aseguran los autores del artículo.
No obstante, señala el dosier que “el entorno en el que operará el Ejército es desconocido”. “El enemigo es
desconocido, la ubicación es desconocida y las coaliciones involucradas son desconocidas”, asegura.
Partiendo de estos antecedentes Washington está dispuesto a eliminar militarmente a cualquier país y
pueblo que se interponga en su camino hacia la hegemonía sobre el planeta, sus mercados y recursos.
El documento indica sin rodeos que “el carácter de los conflictos armados” se verá influido principalmente
por los “cambios en el paisaje geopolítico”.
En caso de un enfrentamiento con otra potencia nuclear, el informe propone atacar primero y “de manera
que el adversario sea incapaz de responder con eficiencia”. Mientras que en países más pequeños plantea
llevar a cabo operaciones terrestres para reprimir la resistencia popular para así mantener la subyugación y
dominación.
Después de más de una década de la llamada ‘guerra global contra el terror’, donde la lucha contra la
supuestamente omnipresente amenaza de Al Qaeda era la misión primordial de la inteligencia y del aparato
militar norteamericano, en el nuevo documento “las organizaciones terroristas internacionales” parecen
haber perdido peso.
9
Ahora la primera prioridad son los “poderes emergentes”, con China a la cabeza seguida de Rusia. En el caso
de Pekín, el documento pone en evidencia la profunda preocupación de EE.UU. por “los esfuerzos de
modernización de su Ejército” con el objetivo de lograr “la estabilidad a lo largo de sus fronteras”, con lo que
Washington está dispuesto a terminar.
En cuanto a Rusia, y a raíz de los recientes acontecimientos en Ucrania, el dosier del Pentágono acusa a
Moscú de estar “decidido a fortalecer su influencia en Eurasia”. “Solo un fuerte despliegue de fuerzas
terrestres de EE.UU. puede disuadir a Rusia e impedir que gane influencia en los conflictos políticos”,
argumenta.
Dentro de las “potencias regionales”, en primer lugar aparece Irán, que “persigue una modernización
integral de sus Fuerzas Armadas”, y argumenta que Teherán “tiene el potencial de socavar los objetivos
regionales” de Washington en Oriente Próximo.
Pero la “visión” de las futuras operaciones militares del Pentágono no se limita a los conflictos en otros
países, sino que también contempla la necesidad de “responder y mitigar la crisis dentro de EE.UU.”. Una de
las misiones “del Ejército dentro del país incluye el apoyo con tropas a las autoridades civiles”.
RT en Español
LA VERDAD OCULTA TRAS EL ÉBOLA: LA GUERRA ENTRE EEUU Y CHINA
La Casa Blanca siempre se enorgullece de no desaprovechar una buena crisis en su
propio beneficio.
http://elrobotpescador.com/2014/10/13/la-verdad-oculta-tras-el-ebola-la-guerra-entreeeuu-y-china/
Y parece que el brote de Ébola que azota África occidental es la oportunidad perfecta para
alcanzar uno de sus más ansiados objetivos: construir una presencia militar
estadounidense en África que contrarreste la creciente inversión China y su influencia en
el continente.
No deja de ser curiosa la forma en que EEUU ha ofrecido ayuda a la región ante el
desastre del Ébola: un incremento de personal militar en la región, formado por 3000
fuerzas estadounidenses que se unirán al Mando de África de EEUU, también conocido
como AFRICOM.
El objetivo declarado de esas fuerzas, de acuerdo con un comunicado de la Casa Blanca,
es establecer un Comando Conjunto de la Fuerza con sede en Monrovia, Liberia,
para “proveer un mando regional y un apoyo de control… y facilitar la coordinación con
el gobierno de Estados Unidos y los esfuerzos internacionales de socorro”
El plan de Obama para luchar contra el Ébola en África occidental implicará una
inversión de 500 millones de dólares, que se añadirán a los gastos de las conocidas
como “Operaciones de Contingencia en Ultramar”. Incluso algunas estimaciones dicen
que el coste real se elevará a los 750 millones de dólares.
Ciertamente, el personal militar enviado a África puede ayudar a contener el brote de
Ébola, pero también es evidente que puede haber otros motivos ocultos para su
despliegue…
10
LA GUERRA ECONÓMICA POR CONTROLAR ÁFRICA Y SUS RECURSOS
Recordemos que en agosto, el Banco Mundial declaró que el crecimiento económico en la
zona del África Sub-Sahariana, rica en recursos naturales, aumentó en un 4,7% en 2013 y
se estima que se elevará hasta un 5,2% a finales de 2014. Ese crecimiento económico se ha
debido, en gran parte, a la inversión internacional en recursos naturales e infraestructura,
según señala el Banco Mundial.
Por su parte, el Washington Post informó en agosto que en los últimos años, China “se ha
convertido, sin lugar a dudas, en el más formidable de los inversores extranjeros en
África”, pues en 2009 China superó a los EE.UU. como mayor socio comercial de África.
Los datos son reveladores: el comercio de China con los países africanos doblaba
prácticamente al de los EE.UU. en 2013. China realizó negocios por un valor de 200 mil
millones de dólares ese año, en comparación con los alrededor de 110 millones de dólares
en negocios entre África y los EE.UU. en el mismo periodo.
En agosto, el ex presidente Bill Clinton apuntó las posibilidades de crecimiento de Estados
Unidos en África durante una mesa redonda con los principales ejecutivos de Wal-Mart,
General Electric, Dow, el conglomerado industrial Dangote Group con sede en Nigeria y
el holding de inversión Sudafricano Shanduka Group.
“Me parece que sólo hemos arañado la superficie acerca de lo que podríamos y
deberíamos estar haciendo en la región y creo que estamos perdiendo el tren”, dijo
Clinton, según informa el Washington Post. “Debemos entender que ésta es una gran
oportunidad para las empresas estadounidenses”
11
El gobierno de Obama ya trató de ampliar la influencia de EE.UU. en los países Africanos,
cuando se convirtió en el anfitrión de una cumbre de África y viajó al continente el año
pasado.
Secretaria de Comercio de EEUU, Penny Pritzker
Paralelamente, la secretaria de Comercio, Penny Pritzker, dobló la presencia de su
departamento en África, llevando oficinas de Comercio a un total de ocho países africanos.
Sin embargo, esa cifra palidece en comparación con las oficinas comerciales de China,
establecidas en 54 naciones africanas.
¿SERÁ UTILIZADO AFRICOM PARA EXPANDIR LA INFLUENCIA DE EEUU EN
ÁFRICA?
Oficialmente, la misión de Africom debe ser: “colaborar con socios internacionales y
otras agencias para desarrollar las capacidades de defensa, responder a crisis y disuadir
y derrotar amenazas transnacionales, con el fin de promover los intereses nacionales de
EEUU y promover la seguridad regional, la estabilidad y la prosperidad”
Pero como señaló en 2012 el periodista Dan Glazebrook, del periódico The Guardian, el
vicealmirante Robert Moeller, declaró en una conferencia del año 2008 que Africom puede
tener otros objetivos establecidos.
Moeller declaró en una conferencia del Africom en Fort McNair, el 18 de febrero de 2008,
que la misión también tenía como objetivo principal:“preservar el libre flujo de los
recursos naturales de África hacia el mercado global”
En un artículo de opinión del año 2010, en la revista Foreign Policy, titulado “La verdad
sobre Africom”, Moeller afirmó: “Que nadie se lleve a error. El trabajo de AFRICOM es
proteger las vidas estadounidenses y promover los intereses estadounidenses”
Vicealmirante Robert T Moeller
Aún así, y de forma un poco contradictoria, Moeller escribió que la misión principal del
Africom era coordinarse con las naciones africanas y expresó su temor de que la misión
fuera expandir el dominio estadounidense en la región.
“No, el ejército estadounidense no está tratando de apoderarse de África”, escribió
Moeller.
Algunas personas hablan asimismo de una conspiración por derrocar a Muammar Gaddafi
en Libia, pues sería el líder de facto del movimiento panafricano y representaba un
obstáculo importante a la hora de ampliar la influencia occidental en el continente.
12
Gaddafi fue el mayor inversor africano en la región y ayudó a impulsar la creación de la
Unión Africana, que se compone de 54 estados africanos. También pretendía crear una
moneda africana común y un pasaporte común.
La revolución en Libia del año 2011 que acabó con Gaddaffi, fue asistida por la OTAN y
dirigida en gran parte por AFRICOM.
Glazebrook reivindica en su artículo en The Guardian que “echando a Muammar
Gaddafi, Africom había eliminado al adversario más feroz de su proyecto”
Continúa Glazebrook: “Se estima que la Libia de Gaddafi había invertido unos 150 mil
millones de dólares en África, a menudo en proyectos de infraestructura y desarrollo
social y esta generosidad le sirvió para comprar muchos amigos, particularmente en las
naciones más pequeñas. Mientras Gaddafi mantuviera este nivel de influencia en África,
el Africom estaba destinado al fracaso”
¿EL ÉBOLA MARCA EL COMIENZO DEL PROYECTO DE AFRICOM?
Hasta que apareció el brote de Ébola en África occidental, el Africom sólo contaba con
aproximadamente 2,000 efectivos asignados, con la sede del comando ubicada en
Stuttgart, Alemania.
13
Gracias a la Directiva del Ébola de Obama, ahora se enviarán 3.000 efectivos a una base
en África, estableciendo específicamente un nuevo Mando Conjunto de la Fuerza en
Monrovia, Liberia, en colaboración con socios internacionales.
Un logro largamente ansiado, pues el objetivo a largo plazo de Africom siempre fue
establecer una base importante y permanente en territorio Africano.
Recordemos que la expansión de las misiones de Africom también fue considerada a
principios del año 2012, cuando los EE.UU. enviaron 100 Fuerzas Especiales con la
supuesta misión de cazar al infame criminal de guerra James Kony (enmedio de una gran
maniobra de propaganda mediática en EEUU, de la que poco llegamos a oir hablar en
Europa).
Curiosamente, una reciente encuesta realizada acerca de la actitud de los países africanos,
mostró que tan sólo una crisis como la del Ébola podía ayudar a persuadir a los países
escépticos del continente a aceptar una mayor presencia de AFRICOM.
Y casualmente, eso es exactamente lo que ha sucedido…
Carl LeVan
En el año 2010, el encuestador y politólogo A. Carl LeVan analizó más de quinientas
noticias sobre África, descubriendo, tal y como expone en sus conclusiones que “el apoyo
de los diferentes países a AFRICOM, se correspondía con una mayor dependencia de
éstos a la ayuda externa y que los países que disfrutaban de mayores niveles de
crecimiento con menor ayuda extranjera, eran los más críticos con la presencia de
AFRICOM”
LeVan destacó la fuerte influencia que tenían los medios de comunicación Africanos a la
hora de apoyar u oponerse a un aumento de la presencia de Africom.
Pero sin embargo, esa influencia puede tener los días contados.
El mes pasado, la agencia de noticias All Africa informó que los países africanos estaban
tomando medidas enérgicas contra los medios de comunicación, enmedio del actual brote
de Ébola, lo que conllevó las quejas de la prensa y de los activistas locales por los
derechos civiles.
Artículo escrito por Aaron Klein para WND
fuente:
http://www.wnd.com/2014/10/militarys-ebola-mission-to-edge-out-china-in-africa/
14
http://www.theguardian.com/commentisfree/2012/jun/14/africom-imperial-agendamarches-on
Entrevista a Héctor Illueca Ballester, Doctor en Derecho y activista social (I)
“La construcción europea apunta a la conformación de una sociedad de mercado”
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190756
Salvador López Arnal
El Viejo Topo
Inspector de Trabajo y Seguridad Social, Doctor en Derecho y activista incansable por los derechos sociales,
Héctor Illueca ha desarrollado en estos últimos tiempos una intensa actividad orientada a la presentación y
consolidación del Frente Cívico Somos Mayoría. Es autor de numerosos artículos y libros y prologuista de un
libro imprescindible: Manuel Monereo y Enric Llopis, Por Europa y contra el sistema euro, Barcelona, El Viejo
Topo. En su texto de presentación –“El regreso del Estado”- se centra nuestra conversación.
***
Te pregunto por tu prólogo, por tu magnífico prólogo al libro de conversaciones entre Enric Llopis y Manuel
Monereo –Por Europa y contra el sistema euro- que ha publicado El Viejo Topo. Su título: “El regreso del
Estado.” ¿El Estado tiene que regresar? ¿Es bueno que regrese?
Veamos. En mi opinión, la principal victoria ideológica obtenida por el neoliberalismo fue instalar en la
sociedad la convicción de que el Estado y la esfera pública constituyen una fuente de ineficiencia y
corrupción, mientras el mercado y el sector privado se presentan como el súmmum de la racionalidad
económica. Este argumento ha sido utilizado para arremeter contra el Estado y justificar todo tipo de
privatizaciones, desregulaciones y liberalizaciones, con las consecuencias que ya conocemos.
Indudablemente, había mucha retórica en este mensaje, que apenas podía ocultar la intervención selectiva
del Estado para propiciar una gigantesca redistribución de la riqueza en detrimento de las clases populares y
trabajadoras. Pero desde el punto de vista ideológico, la satanización del Estado y la diatriba permanente
contra el sector público constituyen un aspecto nuclear del proyecto neoliberal y un factor explicativo de su
predominio cultural.
En este contexto, hablar del “regreso del Estado” significa constatar que el neoliberalismo ha provocado una
grave dislocación social y ha multiplicado las demandas populares, reclamando la intervención urgente del
Estado para atender necesidades impostergables en casi todos los ámbitos: la nacionalización de la banca y
la creación de una banca pública; una política de inversiones públicas para diversificar y renovar nuestra
capacidad productiva; una reforma fiscal progresiva que permita la expansión del gasto público en sanidad,
educación y otros servicios sociales; el reparto del empleo para combatir el paro; el incremento del SMI o la
implantación de una renta básica para compensar las brutales desigualdades que nos ha dejado el
neoliberalismo. En definitiva, se trata de iniciar una trayectoria de crecimiento diferente caracterizada por la
intervención pública en la economía, la colaboración de un sistema bancario público y el respeto al principio
de sostenibilidad ecológica. A eso me refiero cuando hablo del “regreso del Estado”.
Abres con una cita del Machado de Juan de Mairena, la de los ojos abiertos. Con tus ojos más abiertos y en
diez líneas como máximo, ¿cómo ves la situación en esta Europa neoliberal?
Con una mezcla de esperanza y de preocupación. La construcción del mercado único ha provocado una
guerra comercial que ha devastado las economías de los países periféricos, provocando la mercantilización
acelerada de todas las esferas de la vida social. Estamos ante una catástrofe social que ha desgarrado el
continente europeo, engendrando un doble movimiento de respuesta para resistir los efectos del mercado
15
autorregulado: por una parte, el avance de la izquierda y de los movimientos sociales en países como Grecia
o España, que supone un motivo de ilusión y de esperanza para muchísima gente; por otra, el ascenso de la
extrema derecha en países como Francia, que debe contemplarse con preocupación. Lo importante es
comprender que constituyen dos caras de un mismo proceso: la respuesta de la sociedad para resistir los
efectos más nocivos del mercado único autorregulado, en un contexto de profunda crisis de legitimidad de
los partidos y del sistema político en su conjunto.
Señalas en el primer punto de tu presentación que las tesis de Milton Friedman son el referente más
importante de la teoría política monetarista, que a su vez orienta e inspira la política económica adoptada en
muchos países del mundo y especialmente en la UE. ¿Es así? ¿Friedman, hablas también de Hayek, es un
referente de la actual política económica europea? ¿Hay consistencia en su tesis (aparente o real) de
separación absoluta de la política y de la economía?
Milton Friedman y Friedrich Hayek son, junto a Robert Nozick, los principales exponentes del pensamiento
neoliberal. Más allá de las diferencias que existen entre ellos, les une su compromiso con un mercado libre de
interferencias estatales que se aproxime lo más posible al “laissez-faire” de Adam Smith. En realidad, se trata
del viejo capitalismo despojado del ropaje keynesiano, que pretende erradicar cualquier atisbo de
intervencionismo y entregarse abiertamente al proyecto liberal de un mercado autorregulador. Pues bien,
eso es la Unión Europea: un marco político que reduce a la mínima expresión la gestión de la economía a
través de las políticas macroeconómicas y despoja a la soberanía popular del control sobre la economía. La
desaparición de las monedas nacionales, la creación de un Banco Central Europeo independiente y la
disciplina fiscal establecida en el Tratado de Maastricht definieron un espacio económico a salvo de
interferencias políticas y una institucionalidad amarrada a un capitalismo desbocado. Cuando hablo de
“interferencias” políticas me refiero, obviamente, a “interferencias” democráticas. En el contexto europeo, el
verdadero dilema no se plantea entre el mercado y el Estado, sino entre el mercado y la democracia. La
democracia es el auténtico objetivo del ataque neoliberal contra el Estado que ha supuesto el proceso de
construcción europea.
Por cierto, ¿de qué deberíamos hablar? ¿De Europa o de la Unión Europea?
Hay un europeísmo débil que insiste en identificar las dos cosas y presenta este desastre como la única
Europa posible. No es más que un artefacto publicitario. La actual Unión Europea es la antítesis de los
principios que tradicionalmente se han asociado a la idea de Europa. El Tratado de Maastricht y el euro no
tienen nada que ver con los valores emanados de la Ilustración que fueron instituidos por la Revolución
Francesa. Al contrario, se trata de una nueva colonización caracterizada por la hegemonía alemana que
atenta contra el progreso social y amenaza la diversidad cultural de Europa. Aunque a alguno se le erice el
pelo, la actual Unión Europea es capaz de destruir Europa y reeditar las páginas más negras de nuestra
reciente historia. Por eso el título del libro de Monereo y Llopis me parece tan bien traído: “Por Europa y
contra el sistema euro”.
El imperio del mercado, afirmas, es la consagración de la ley del más fuerte, el darwinismo social sin
máscaras. Déjame insistir en este nudo. ¿Es esa la cosmovisión social que impera en la UE actual?
En efecto. La construcción europea no se limita al establecimiento de un mercado unificado, sino que apunta
a la conformación de una sociedad de mercado. Debemos a Karl Polanyi, el gran historiador de la economía,
la formulación original de este concepto, que designa una sociedad plenamente mercantilizada en la que los
derechos sociales aparecen fagocitados por el mercado, abocando al desamparo a millones de trabajadores.
Como he dicho antes, en Europa, y muy especialmente en los países del sur, esta transición se está
produciendo por la vía de neutralizar las capacidades de intervención pública en la economía, convirtiendo a
nuestros pueblos en rehenes del mercado autorregulado. La capitulación del Estado social y la
mercantilización de las relaciones sociales alumbran un darwinismo social despiadado que selecciona a los
más aptos en detrimento de los más débiles: parados, pensionistas, enfermos, trabajadores precarios… El
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resultado es un paisaje aterrador caracterizado por una precariedad galopante, obscenas desigualdades
sociales y un dramático aumento de la pobreza.
¿Hay o no hay democracia en la UE actual? ¿No hubo elecciones hace pocos días? Luego, dicen algunos, la
UE es una “cosa”, sistema o régimen democrático.
La Unión Europea es la negación de la democracia. El poder económico se ha sacudido el control de los
parlamentos nacionales, sustrayendo a la soberanía popular las decisiones económicas fundamentales.
Trataré de explicarlo con un ejemplo: la revalorización de las pensiones con arreglo al IPC no se cuestionó
seriamente hasta que las instituciones comunitarias empezaron a exigir recortes drásticos en materia de
política social. Ningún gobierno se habría atrevido a derribar este baluarte de no mediar el chantaje de la
troika comunitaria. Ningún partido lo había propuesto hasta entonces, por más que algunos acariciasen la
idea desde hacía tiempo. ¿Qué sentido tiene hablar de democracia cuando nuestra capacidad de regir la
realidad social y económica ha sido violentamente confiscada? ¿Podemos hablar de soberanía cuando la
política económica ha sido sustraída a cualquier proceso de decisión democrática? La convocatoria rutinaria
de procesos electorales apenas disimula la abolición soft del sufragio universal que se ha producido en
Europa.
Puestos en el tema electoral: ¿qué te sugieren los resultados de las elecciones europeas del 25M?
Confieso que viví esa noche con mucha alegría. Los buenos resultados cosechados por Izquierda Unida y la
irrupción de Podemos evidencian que el movimiento popular ha adquirido una capacidad inédita para
construir una alternativa política capaz de derrotar al bipartidismo. En los últimos años los movimientos
sociales han exhibido una creatividad impresionante y han acumulado fuerza social y política. Si me lo
permites, junto a los resultados electorales me gustaría destacar dos aspectos que me parecen muy
importantes
Te permito desde luego.
El primero, la gigantesca movilización del pasado 22 de marzo, que involucró en su dinámica a amplios
sectores sociales movilizados y politizados; el segundo, que una organización como el Frente Cívico, con
implantación en todo el Estado, ha asumido la bandera de la recuperación de la soberanía, planteando
abiertamente la necesidad de salir del euro para superar la crisis económica. Estos hechos, unidos al avance
electoral de las posiciones democráticas, hacen pensar que estamos ante una oportunidad única para iniciar
un proceso constituyente que alumbre un nuevo Estado republicano, plurinacional y democrático, que refleje
un nuevo equilibrio de poder entre las clases.
Citas en tu escrito una reflexión de Manuel Monereo: “El soberano actual de la Europa del euro son los
poderes económicos y las constituciones de los países del Sur (Grecia, Portugal, España, parcialmente Italia)
han sido de facto suspendidas.” Un comentario de texto: ¿Qué poderes económicos son esos? ¿Por qué vías y
procedimientos consiguen su dominio?
Monereo alude certeramente a la intervención de poderes fácticos que dominan la vida pública
corrompiendo a la clase política: bancos, grandes empresas, grupos de presión… La corrupción constituye un
elemento inseparable del proyecto neoliberal, atravesando todas las estructuras del Estado mediante
diversas formas de parasitismo. Compromete a todos los partidos y organizaciones que sustentan el sistema
neoliberal bipartidista: PP, PSOE, CIU y PNV. El espectáculo que venimos contemplando en España resulta tan
obsceno como previsible: cuando finaliza el acto electoral, los poderosos van por la otra ventanilla a exigir
sus prebendas, mientras los políticos se aprestan a gobernar en su beneficio. Por utilizar la expresión de
Monereo: la corrupción es el instrumento que permite gobernar a los que no se presentan a las elecciones.
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Ahora bien, conviene apuntar que el poder económico no constituye la única instancia que influye y controla
la política europea.
¿Y cuáles son los otros poderes, las otras instancias?
El Tratado de Maastricht y la aparición del euro han hecho emerger otros poderes soberanos detentados por
las grandes potencias europeas, singularmente Alemania, que no están controlados por los mercados y
ejercen un poder materialmente constitucional, con capacidad para imponer reformas sustanciales en las
constituciones de otros países. Te recuerdo que la crisis de la deuda soberana fue auspiciada por Alemania y
por el Banco Central Europeo, creando las condiciones para desmantelar el Estado social mediante planes de
ajuste impuestos a los países del sur de Europa. Hasta que no se reformó el artículo 135 de la Constitución
Española, Mario Draghi no anunció la intervención del BCE en los mercados secundarios de deuda para
estabilizar la prima de riesgo. Eso se llama chantaje.
Creo que sí, que se le llama así. ¿Constituciones en suspenso? ¿Qué significa eso que “de facto” están
suspendidas? ¿Qué tipo de sistema político rige entonces en nuestros países?
Significa que asistimos a una involución política en la que el constitucionalismo social de posguerra está
siendo materialmente desplazado por un nuevo orden que pone en cuestión el control democrático de la
economía y la existencia de derechos sociales. Significa que vivimos un estado de excepción en el que los
poderes fácticos a los que me refería están subvirtiendo los fundamentos del Estado Social de Derecho y
pervirtiendo la idea de democracia social. Significa, en definitiva, la emergencia de un nuevo
constitucionalismo de matriz neoliberal que otorga todo el poder al mercado y constituye una amenaza para
la supervivencia de la democracia tal y como la hemos conocido hasta ahora.
Te pregunto ahora por la Unión Europa y las colonias
Cuando quieras.
NORTEAMÉRICA
Por qué fracasan los esfuerzos de EE.UU. por crear ejércitos extranjeros:Inversiones en
ejércitos de pacotilla
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190889
William J. Astore
TomDispatch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
En junio, decenas de miles de miembros de las Fuerzas de Seguridad Iraquíes en la provincia Nineveh al norte
de Bagdad colapsaron ante ataques de los combatientes de Estado Islámico (EI o ISIS), abandonando cuatro
importantes ciudades a ese movimiento extremista. El colapso fue destacado en los medios de EE.UU., pero
no se publicó gran cosa respecto a un análisis constante del papel estadounidense. Hablando francamente,
cuando enfrentaron a EI y su banda de irregulares, militares supuestamente profesionales, entrenados y
armados por EE.UU., descartaron sus armas y equipamiento, se sacaron sus uniformes, y volvieron a
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desaparecer en la multitud. Lo que esa conducta no podría haber hecho más claro fue que los esfuerzos
estadounidenses por crear un nuevo ejército iraquí, tan cacareados y financiados con unos 25.000 millones
de dólares durante los 10 años de la ocupación estadounidense (60.000 millones si se incluyen otros costes
de reconstrucción) habían fracasado miserablemente.
Aunque existen análisis razonables de los factores detrás de ese colapso, falta una investigación de por qué
los esfuerzos de EE.UU. por crear un ejército iraquí viable (y, por extensión, fuerzas viables de seguridad en
Afganistán) se derrumbaron con tanta facilidad. Una pequeña lección de historia es necesaria para
comprender lo que sucedió realmente. Hay que comenzar en mayo de 2003 con la decisión de L. Paul Bremer
III, el procónsul de EE.UU. en Iraq ocupado y jefe de la Autoridad Provisional de la Coalición (CPA), de
desbandar a las aguerridas fuerzas armadas iraquíes. El gobierno de Bush consideró que estaban demasiado
influenciadas por Sadam Hussein y su Partido Baaz como para ser una fuerza fiable.
En su lugar, Bremer y su equipo se propusieron crear de la nada nuevas fuerzas armadas iraquíes. Según el
periodista Tom Ricks del Washington Post en su best seller Fiasco, esas fuerzas fueron inicialmente
concebidas como una pequeña fuerza policial de 30.000-40.000 hombres (sin ninguna fuerza aérea, o más
bien con respaldo de la Fuerza Aérea de EE.UU. en un país que los funcionarios estadounidenses esperaban
guarnecer con tropas durante décadas). Su principal tarea sería asegurar las fronteras del país sin plantear
una amenaza a los vecinos de Iraq o, habría que agregar, a los intereses de EE.UU.
La decisión de Bremer lanzó a las calles de sus ciudades, desocupados, a 400.000 iraquíes con entrenamiento
militar, incluyendo todo un cuerpo de oficiales. Era una fórmula para crear una insurgencia. Humillados y
amargados, algunos de esos hombres se sumaron posteriormente a varios grupos de resistencia que
operaban contra los militares estadounidenses. Más que unos pocos de ellos se unieron a las filas del EI,
incluyendo a los máximos niveles de su dirigencia. (El más notorio de estos es Izzat Ibrahim al-Douri, un ex
general en el ejército de Sadam quien fue incluido como rey de bastos en la baraja del gobierno de Bush
junto a las personalidades más buscadas de Iraq. Ahora se informa que Al-Douri ayuda a coordinar los
ataques del EI.)
El Ejército Islámico ha combatido con considerable efectividad, volviendo rápidamente armamento
estadounidense y sirio contra sus enemigos, incluyendo piezas de artillería, Humvees, e incluso un
helicóptero. A pesar de años de trabajo de consejeros militares de EE.UU. y todos esos miles de millones de
dólares invertidos en entrenamiento y equipos, el ejército iraquí no ha combatido bien, o a menudo nada en
absoluto. Tampoco, parece, estará dispuesto a hacerlo en el futuro inmediato. El general del Cuerpo de
Marines en retiro, John R. Allen, quien jugó un papel clave en la organización, armamento y pago de grupos
tribales suníes durante el “Despertar de Anbar”, y quien ha sido encargado por el presidente Obama de
“coordinar” la última coalición dirigida por EE.UU. para salvar Iraq, ya se ha pronunciado al respecto. Según
sus cálculos, incluso con amplio apoyo aéreo de EE.UU. y nuevas infusiones de consejeros y equipamientos
estadounidenses, tardará hasta un año antes que el ejército sea capaz de lanzar una campaña para
recuperar Mosul, la segunda ciudad por su tamaño del país.
¿Qué anduvo mal? El ejército de EE.UU. cree en poner el resultado final ante todo, tanto que incluso ha
convertido la frase [en inglés] en un acrónimo: BLUF. El resultado final en este caso es que, cuando se trata
de efectividad militar, lo que importa en última instancia es si un ejército –cualquier ejército– posee espíritu.
Llamadlo ímpetu arrollador, una disposición de llevar el combate al enemigo. Los militantes del EI, por lo
menos por el momento, tienen claramente esa voluntad; las fuerzas de seguridad iraquíes, entrenadas
concienzudamente y financiadas generosamente por el gobierno de EE.UU., no la poseen.
Esto representa un fracaso de primer orden. Por lo tanto aparece la pregunta de los 60.000 millones de
dólares: ¿Por qué produjeron los esfuerzos tan sostenidos de EE.UU. frutos tan amargos? La respuesta
simple: para que una fuerza ocupante extranjera cree un ejército unido y efectivo a partir de una masa
desunida y resentida fue (y sigue siendo) una misión inútil. En realidad, la intervención de EE.UU., ahora
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como entonces, servirá solo para agravar esa falta de unión, no importa qué nuevos Despertares de Anbar se
intenten.
Después del derrocamiento de Sadam en 2003 y el predecible vacío de poder que sobrevino, chocaron
facciones etno-religiosas realizando ajustes de cuentas en lo que, a fin de cuentas, fue prácticamente una
guerra civil. Mientras tanto, insurgencias tanto suníes como chiíes se alzaron para combatir a los ocupantes
estadounidenses. Decisiones erróneas de la CPA de Bremer solo empeoraron las cosas. Profundas divisiones
políticas en Iraq nutrieron esas insurgencias, que atacaban a tropas estadounidenses por ser una presencia
extranjera. Como reacción, los militares de EE.UU. trataron de apaciguar a los insurgentes, mientras
expandían simultáneamente la fuerza policial iraquí. Se comenzó a “establecer” lo que se convertiría en
masivas fuerzas de seguridad. Se esperaba que éstas restauraran una apariencia de calma, incluso porque
suministraban cobertura para que las tropas estadounidenses se retiraran de un modo cada vez más gradual
de las tareas de combate.
Todo sonaba tan razonable y factible que la casi imposibilidad de la tarea eludió a los estadounidenses
involucrados. Para comprender por qué la situación era tan irremediable, tratad este experimento mental.
Imaginad que estuviésemos en marzo de 1861 en EE.UU. Elegido por una minoría de estadounidenses,
Abraham Lincoln no contaba con la confianza de los secesionistas del Sur que buscaban un conjunto
separatista de Estados confederados para proteger sus intereses. Imaginad que en ese momento interviniera
un imperio extranjero, reemplazando a Lincoln por un dirigente más dócil mientras desbandaba el ejército
federal junto a las milicias del Estado debido a que supuestamente no eran de confiar, y establecía sus
propias fuerzas, destinadas a apaciguar a un pueblo orientado hacia una violenta guerra civil. Imaginad las
probabilidades de “éxito”; imaginad el interminable caos que habría resultado.
Si este escenario parece descabellado, lo mismo vale para la misión militar estadounidense en Iraq. No es
sorprendente que, en una empresa tan especulativa y arriesgada, las fuerzas de seguridad resultantes
llegaran a ser el equivalente de otros tantos bonos basura. Y cuando llegó la hora de ajustar las cuentas, lo
único que quedaba eran legiones ahuecadas.
Un Estado cleptocrático produce militares cleptocráticos
En los militares se llama “informe después de la acción” – un estudio de lo que anduvo mal y lo que se puede
aprender, a fin de no repetir los mismos errores. Cuando se habla de la misión de entrenamiento de EE.UU.
en Iraq, cuatro lecciones deberían encabezar la lista:
El entrenamiento militar, no importa cuán intensivo, y el armamento, no importa cuán sofisticado y
poderoso, no sustituyen la creencia en una causa. Una creencia semejante nutre la cohesión y aumenta el
espíritu de combate. El Estado Islámico ha combatido con convicción. El costosamente entrenado y equipado
ejército iraní, no la posee. Carece de una causa común. Esto no quiere decir que el EI tenga una causa que
sea pura o justa. Por cierto, parece ser una compleja mezcla de fundamentalismo religioso, venganza
sectaria, ambición política, y oportunismo a la antigua (incluyendo saqueos, simple y llanamente). Pero hasta
ahora la combinación ha resultado ser convincente para sus combatientes, mientras que las fuerzas de
seguridad de Iraq parecen estar centradas en poco más que auto preservación.
El entrenamiento militar por sí solo no puede producir lealtad hacia un gobierno disfuncional y desunido
incapaz de gobernar efectivamente el país, lo que constituye una descripción razonable del gobierno sectario
chií de Iraq. Por lo tanto no debiera ser una sorpresa que, como ha señalado Andrew Bacevich, sus fuerzas de
seguridad no obedezcan órdenes. Como los seiscientos de Tennyson, el ejército iraquí no está dispuesto a
cabalgar hacia un valle de la muerte siguiendo órdenes de Bagdad. Por cierto, este problema podría ser
resuelto mediante la formación de un gobierno iraquí que represente imparcialmente a todas las partes
principales en la sociedad iraquí, no solo a la mayoría chií. Pero eso parece ser una posibilidad improbable en
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este momento. Mientras tanto, una solución que no precisa esta situación es más poder aéreo, armas,
consejeros, y entrenamiento estadounidenses. Es algo que ya ha sido intentado – y fracasó.
Un gobierno corrupto y cleptocrático produce un ejército corrupto y cleptocrático. En el índice de percepción
de la corrupción 2013 de Transparencia Internacional, Iraq apareció en el puesto 171 entre los 177 países
considerados. Y esa podredumbre no puede ser superada con entrenamiento estadounidense, entonces o
ahora. De hecho, las fuerzas de seguridad iraquíes reflejan la cleptocracia que sirven; a menudo existen en
gran parte solo en el papel. Por ejemplo, antes de la ofensiva de junio del EI, como ha señalado Patrick
Cockburn, las fuerzas de seguridad dentro y alrededor de Mosul tenían una fuerza en el papel de 60.000,
pero se calcula que solo 20.000 de ellos estaban realmente disponibles para la batalla. Como escribe
Cockburn: “Una fuente común de ingreso para oficiales es que los soldados entreguen la mitad de sus
salarios a sus oficiales a cambio de quedarse en casa o realizar otro trabajo”.
Cuando preguntó a un general retirado recientemente por qué los militares del país se desvanecieron en
junio, Cockburn recibió la siguiente respuesta.
“¡Corrupción! ¡Corrupción! ¡Corrupción! Respondió [el general]: corrupción general había convertido el
ejército [iraquí] en un chanchullo y en una oportunidad de inversión en la cual cada oficial tenía que pagar
por su puesto. Dijo que la oportunidad para ganar mucho dinero en el ejército iraquí proviene de los
consejeros estadounidenses que lo establecieron hace diez años. Los estadounidenses insistieron en que los
alimentos y otros suministros debían ser subcontratados a firmas privadas: esto significa inmensas
oportunidades para sobornos. Un batallón podía tener una fuerza nominal de seiscientos hombres y su oficial
comandante recibiría dinero del presupuesto para pagar por sus alimentos, pero en realidad había solo
doscientos hombres en los barracones de modo que podía embolsarse la diferencia. En algunos casos había
‘batallones fantasma’ que no existían en absoluto pero que eran pagados a pesar de ello”.
Solo en fantasías como El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien los batallones fantasma juegan un papel en el
campo de batalla. Los chanchullos sistémicos y la corrupción rampante pueden ser ocultados en el
parlamento, pero no cuando vuelan las balas y fluye la sangre, como probaron los eventos en junio.
Semejante corrupción no es nada nuevo (o de interés periodístico). En 2006, en su artículo “Porqué Iraq no
tiene ejército”, James Fallows señaló que los contratos de armas iraquíes estimados en 1.300 millones de
dólares perdían 500 millones para “sobornos, comisiones ilícitas, y fraude”. En el mismo año, Eliot
Weinberger escribiendo en London Review of Books, citó a Sabah Hadum, portavoz del Ministerio del Interior
iraquí, quien admitió: “Estamos pagando cerca de 135.000 [salarios de soldados], pero eso no significa
necesariamente que 135.000 trabajen realmente”. Weinberger vio evidencia de hasta 50.000 “soldados
fantasma” o “nombres inventados cuya remuneración es cobrada por oficiales o burócratas [iraquíes].”
Contrariamente a la exageración del gobierno de EE.UU., poco cambió entre los esfuerzos de entrenamiento
iniciales en 2005 y la actualidad, como Kelley Vlahos señaló recientemente en su artículo “El ejército iraquí
que nunca existió”.
4. La ignorancia estadounidense de la cultura iraquí y un desdén generalizado hacia los iraquíes afectaron los
resultados del entrenamiento. Una ignorancia semejante se reflejó en el uso común por soldados
estadounidenses del término “hajji”, un honorífico reservado para los que habían hecho la peregrinación (o
hajj) a la Meca, para cualquier varón iraquí; el desprecio en el uso de términos como “cabeza de trapo”, en
tiroteos indiscriminados y una conducta abiertamente agresiva, y de un modo más tristemente célebre en los
eventos en la prisión Abu Ghrai. Como señaló Douglas Macgregor, un coronel del ejército en retiro, en
diciembre de 2004, los generales y políticos de EE.UU. “no consideraron las consecuencias de obligar a
21
soldados estadounidenses sin conocimiento de la cultura arábiga o árabe a implementar medidas intrusivas
dentro de una sociedad islámica. Arrestamos a personas delante de sus familias, arrastrándolos con esposas
en sus manos y bolsas sobre sus cabezas, y luego no suministramos información a las familias de los
encarcelados. Finalmente, nuestros soldados mataron, mutilaron, y encarcelaron a miles de árabes. Un 90
por ciento no eran enemigos. Pero lo son ahora. Ese desdén era compartido por el Secretario de Defensa
Donald Rumsfeld, quien escogió una metáfora de padre e hijo, maestro y neófito, para describir el “progreso”
de la ocupación. Hablaba condescendientemente de la necesidad de sacar las “ruedas de entrenamiento” de
la bicicleta iraquí del Estado y dejar que los iraquíes pedaleen por sí mismos. Una década después, el general
Allen mostró una actitud paternalista semejante en un artículo que escribió llamando a destruir el Estado
Islámico. Para él, la población de Iraq son “pobres almas ignorantes”, que a pesar de ello pueden servir
adecuadamente al poder de EE.UU. como “tropas en el terreno”. En traducción eso significa que pueden
absorber balas y convertirse en víctimas, mientras EE.UU. suministra consejos y apoyo aéreo. En la visión del
general –que tenía déjà vu garabateado por todas partes– los consejeros estadounidenses debían
“orquestar” futuros ataques contra el EI, mientras las fuerzas de seguridad iraquíes aprendían cómo seguir
obedientemente a esos conductores.
La mezcla común de autosuficiencia y paternalismo revelada por Allen no promete nada bueno para futuras
operaciones contra el Estado Islámico.
¿Y ahora?
Viene a la mente la triste sabiduría del soldado Hudson en la película Alien. “Simplemente escapemos
rápidamente y digamos ‘basta’, ¿OK? ¿Para qué estamos hablando de esto?”
Por desgracia, nadie en el gobierno de Obama alberga sentimientos semejantes por el momento, a pesar del
hecho de que el EI no representa realmente un peligro claro y presente para la “patria”. La opción de escapar
rápidamente ha sido, de hecho, ensayada y probada en Vietnam. Después de 1973, EE.UU. finalmente
abandonó su desastrosa guerra en ese país y, en 1975, Vietnam del Sur cayó frente al enemigo. Fue un lío y
representó una verdadera derrota – pero no menos que si los militares estadounidenses hubieran vuelto a
intervenir en 1975 para “salvar” a sus aliados sudvietnamitas con más armamento, dinero, soldados, y
bombardeos. Desde entonces, los vietnamitas se las han arreglado para decidir su propio camino sin nada de
esto y casi 40 años después, EE.UU. y Vietnam se encuentran informalmente aliados contra China.
Para muchos estadounidenses, el EI parece ser la última versión islámica de la antigua amenaza comunista –
un conjunto maléfico que debe ser perseguido y destruido. Esto, por supuesto, es algo que EE.UU. probó en la
región primero contra Sadam Hussein en 1991 y de nuevo en 2003, luego contra diversas insurgencias suníes
y chiíes, y ahora contra el Estado Islámico. En vista del paradigma –una amenaza para nuestro modo de
vida– irse nunca es una opción, aunque podría eliminar la carta “Satán Estadounidense” del naipe de
propaganda del EI. Irse significa abandonar mucho derramamiento de sangre y muchos actos sombríos. Es
duro, lo sé, pero ¿es mucho más duro que incesantes bombardeos dirigidos por EE.UU., el compromiso de
más “consejeros” estadounidenses y dinero y armas, y aún más generales estadounidenses posando como
conductores de los asuntos iraquíes? Con, por supuesto, los resultados usuales.
Una cosa es obvia: los ejércitos extranjeros en los que EE.UU. invierte tanto dinero, tiempo y esfuerzo
entrenando y equipando no actúan como si los enemigos de EE.UU. fueran sus propios enemigos.
Contrariamente a la conducta predicha por Donald Rumsfeld, cuando EE.UU. saca esas “ruedas de
entrenamiento” de las fuerzas armadas de sus clientes, estos pedalean furiosamente (cuando llegan a
pedalear) en direcciones totalmente inesperadas por, y a menudo indeseables para, sus pagadores
estadounidenses.
Y si esa no es una clara señal del fracaso de la política exterior de EE.UU., no sé qué lo es.
22
Teniente coronel reirdo de la Fuerza Aérea de EE.UU. y profesor de historia, William Astore es un colaborador
regular de TomDispatch. Edita el blog The Contrary Perspective.
Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175907/
México en vilo: Estado, mafia y crimen
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190873
Román Munguía Huato
Rebelión
Parafraseando a Mario Vargas Llosa nos preguntamos como uno de sus personajes novelescos: ¿En qué
momento se jodió México? Difícil la respuesta porque hay varios momentos en su historia posrevolucionaria
en los que se ha jodido. Cierto es que se ha jodido más en unos que en otros. Por ejemplo, una respuesta
podría ser a inicios de los años cuarenta, especialmente a partir del periodo presidencial (1946–1952) de
Miguel Alemán Valdés –un sexenio que prefiguro al Salinato–, “el cachorro de la revolución”, como lo llamó
con zalamería el nefasto Vicente Lombardo Toledano. Un cachorrito muy depredador. Sin duda, también a
partir de Adolfo López Mateos, un gobierno muy represivo, antecedente del genocida Gustavo Díaz Ordaz,
precedente, a su vez, del gobierno criminal de Luis Echeverría Álvarez. Pero, con el neoliberalismo rampante
con Carlos Salinas de Gortari fue el momento atroz en que se jodió fatalmente nuestro país. Esto no significa
que no haya solución, pero todo depende de la lucha emancipadora del pueblo trabajador.
El capitalismo salvaje, a partir de entonces, ha venido despedazando a la Nación; y con la docena trágica (los
sexenios panistas), de mal en peor. Con la restauración priista cobra vigencia la caracterización de Vargas
Llosa: la dictadura perfecta. Con el Salinato la imbricación de la mafia narcotraficante y grupos del gobierno
federal fue en ascenso. Eso explica en gran medida la extrema violencia social hoy imperante. Desde luego,
la historia del vínculo entre los negocios del narcotráfico emprendidos por la mafia con gobiernos locales y
federales se remonta, al menos, desde la década de los años treinta. Tal nexo se fortaleció con el ascenso del
mercado de enervantes durante la Segunda Guerra Mundial por el consumo de heroína de los soldados
heridos estadounidenses que fomentó el cultivo de la amapola, especialmente en Sinaloa; un cultivo que se
remonta fines del siglo XIX. Pero décadas después en las regiones montañosas de El Triángulo Dorado
[Sinaloa, Durango y Chihuahua], Michoacán y Guerrero estalló la violencia a causa de un mayor cultivo de la
amapola, de su procesamiento en laboratorios clandestinos y porque son punto de partida al mercado
estadounidense. Debemos añadir el nexo de las mafias mexicanas con las colombianas para el extraordinario
negocio de la cocaína, en muchos casos bajo la protección del gobierno en sus diversos niveles ¿Cómo
explicar, por ejemplo, que siendo el estado de Guerrero uno de los más militarizados del país sea uno de los
principales bastiones del narcotráfico y sus mafias? El genocidio de estudiantes de Ayotzinapa no es algo
incidental, sino que responde a una doble lógica del poder económico y político: demostración de la fuerza
mafiosa y su dinámica mercantil por un lado y, por otro, paralizar y reprimir los reclamos y reivindicaciones
justas y legítimas de los diversos movimientos sociales en lucha de resistencia anticapitalista. Los viejos
cacicazgos se han modernizado con el neoliberalismo en verdaderas asociaciones del crimen organizado.
En México desde hace muchas décadas ha habido mafias del crimen organizado, pero también existen
mafias políticas, empresariales, sindicales, universitarias. El viejo corporativismo propio de un Estado
bonapartista “sui generis” en su contemporización ha devenido en un mayor corporativismo gansteril. Por
eso existe un lumpendesarrollo social, económico y político, gestado desde lo que ahora podemos definir
como un narco–Estado o lumpen–Estado. El brillante escritor y periodista italiano Roberto Saviano sostiene
la tesis de que en México tenemos “un capitalismo armado”, un capitalismo armado hasta los dientes
23
generando una violencia social sin límites a causa de la asociación entre la mafia y las altas esferas del poder
político dominante. La fiesta de las balas, diría Martín Luis Guzmán.
El capital –como relación social entre el capital y el trabajo asalariado– en sí mismo es extremadamente
violento y el Estado burgués, como instrumento de represión sobre la clase dominada es violencia organizada
políticamente; detenta el monopolio de la violencia institucional, legítima o no, pero es un monopolio en
función de los intereses de la clase dominante. La intensidad de la violencia estatal depende de la forma de
acumulación de capital y del grado la conflictualidad social existente, lo que determina una forma o tipo de
Estado. La violencia impune de la mafia, entonces, es una forma de extensión gansteril del Estado dentro de
ciertos límites permisibles; una violencia que no desborde el monopolio de la violencia. La violencia también
tiene que ver con el mercado de armas estadounidenses: Rápido y furioso es el poder de este mercado en
México.
Kurt Rudolf Mirow escribió La dictadura de los cárteles en 1977; se refería a las grandes corporaciones
capitalistas; décadas después tenemos la dictadura de los cárteles mafiosos asociados con las grandes
multinacionales. Cocaína, el petróleo blanco. En su reciente libro CeroCeroCero. Cómo la cocaína gobierna el
mundo, Saviano demuestra la asociación entre mafia y Estado en México. Por su lado, Salvatore Lupo, un
gran historiador siciliano cita en Historia de la mafia [FCE. pág. 185]: “florece bajo la piel de la mafia la
fuerza de la política, y bajo la piel de la política la fuerza de la mafia… más que «negligencia»… hay crimen
organizado en la administración de la justicia, hay una justicia cómplice y protectora de asesinos, hay
infamia y deshonor”.
¿Crimen sin castigo en la fosa común de Ayotzinapa? ¡Presentación con vida de los estudiantes
desaparecidos!
Si desapariciones auguran tragedias, aquí las 32 alarmas de México
Iguala es solo uno de 32 municipios que desde 2011 experimentan incrementos en su
tasa de desaparecidos que, en muchos casos como Iguala, se agravaron en 2014.
Que ahí la historia sea distinta.
http://www.animalpolitico.com/blogueros-salir-de-dudas/2014/10/16/sidesapariciones-auguran-tragedias-aqui-las-32-alarmas-de-mexico/
Si quieres consultar los datos de los 32 municipios haz clic aquí.
https://www.dropbox.com/sh/07l2ancozoq4b8z/AABeLIq4EOPNe5OT8yEq2WdCa?dl=0
CENTROAMÉRICA Y EL CARIBE
Los mandamientos de la banda más violenta
http://www.elconfidencial.com/mundo/2014-10-16/los-mandamientos-de-la-banda-masviolenta_247606/
Andros LozanoEnviar correo a Andros Lozano
El Confidencial muestra en exclusiva documentos que recogen las normas que los
líderes presos de una de las dos grandes ‘maras’ salvadoreñas trasladaron a los
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pandilleros libres para mantener vivo el “proceso de paz”, iniciado en 2012. Una tregua
que logró reducir de 14 a 5 la cifra de homicidios diarios, pero que generó recelos al
final del anterior Gobierno. Ahora, con el exguerrillero Salvador Sánchez Cerén en el
poder, los acuerdos no existen oficialmente.
En un primer instante, al encontrar aquella mochila escondida dentro del hueco del
techo de una vivienda comunal del municipio de Cuscatancingo, en el centro de El Salvador,
‘El Hombre’ no fue consciente de que sobre sus manos se acababan de
posar los mandamientos que las temibles maras estaban imponiendo entre sus filas para
aplacar a la muerte en las calles del país. Era noviembre de 2013 y por aquel entonces la
tregua entre pandillas seguía en vigor.
El acuerdo con el Gobierno incluía beneficios penitenciarios para los mareros
presos a cambio de que los pandilleros dejaran de matar y se comprometieran a un
proceso gradual de desarme‘El Hombre’ (un salvadoreño del que, por seguridad, no se
puede desvelar su identidad ni ciertos detalles de su hallazgo) abrió la cremallera de la
mochila para ver qué contenía. Perplejo, primero encontró una pistola 9 milímetros y una bolsa
con 60 dólares. Después, al observar aquellas pequeñas “bolitas” de color blanco
envueltas en plástico transparente, pensó que eran unos cuantos gramos de la cocaína que
consumen muchos mareros. Pero, cuando descubrió que se trataba de folios manuscritos, su
curiosidad se desató. Los leyó enseguida.
Aquellos documentos plagados de faltas de ortografía y de vocablos de la jerga pandillera
eran las güilas que los jefes presos de la mara Salvatrucha 13 enviaban a los líderes en
libertad de las clicas (células de una mara dentro de un territorio o barrio). Querían que se
difundieran entre los miembros de la pandilla y así mantener la paz que las cinco grandes
maras del país firmaron en marzo de 2012, con la mediación del Gobierno salvadoreño.
Algunas de esas normas eran tan drásticas que salirse del camino marcado conllevaba en
muchas ocasiones la muerte. La ley del ojo por ojo.
“Cuando un homeboy (pandillero) ‘calsine’ o desmiembre sin pruebas de que esta
persona ‘deve’ algo (…) pagará con su vida…”. “Si un homeboy mata a un familiar
injustamente, sea jaina (novia), prima, hermana, hija o abuelos (…) pagará con su vida”.
“Si sale otra droga que afecte al bienestar del barrio y dañe a los homies, el barrio
decidirá su consumo y ‘benta’ dentro y fuera”.
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Imagen de los folios que contienen las reglas de la tregua entre las maras (A. Lozano).
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Las prebendas del acuerdo con el Gobierno
‘El Hombre’ entregó dichos documentos a la Policía para que esta, a su vez, informara al
ahora exministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Perdomo. Después, se desentendió de su
hallazgo, pero no sin antes haber fotografiado aquellas hojas manuscritas y la pistola 9 mm.
Hoy El Confidencial publica en exclusiva el contenido de esos documentos, en los que se
constata que los líderes presos de la Salvatrucha trataban de continuar con “el proceso”
ysostener el descenso de homicidios en el país.
Fue el diario salvadoreño El Faro, dirigido actualmente por José Luis Sanz, reconocido
periodista valenciano afincado en el país centroamericano, quien desveló a mediados de
marzo de 2012 que el Gobierno del ya expresidente Mauricio Funes había impulsado una
negociación con y entre las maras sólo unos días atrás y que al acuerdo se habían sumado
las cinco grandes pandillas del país: la Salvatrucha 13, la Barrio 18 (dividida en las facciones
Revolucionarios y Sureños), la Máquina, la Mao Mao y la Mirada Locos 13. Dicho acuerdo
incluía, entre otros puntos, beneficios penitenciarios para los mareros presos a cambio de
que los pandilleros dejaran de matar, de imponer extorsiones y de que se comprometieran
a un proceso gradual de desarme.
Algunas de esas normas eran tan drásticas que salirse del camino marcado
conllevaba en muchas ocasiones la muerte. La ley del ojo por ojoDurante dos días,
entre el 8 y el 9 de marzo de 2012, recién alcanzada la paz entre las maras, 30 líderes fueron
trasladados del penal de Zacatecoluca a prisiones más ‘amables’. Fue la primera concesión
gubernamental hacia los pandilleros. Quince líderes ‘salvatruchos’, en su mayoría
condenados por homicidios, fueron enviados a la penitenciaría de Ciudad Barrios, donde sólo
purgan sus penas miembros de la MS-13. Los ‘dieciocheros’ se dividieron entre las cárceles
de Quezaltepeque e Izalco. En los siete días posteriores al traslado, el promedio de homicidios
en El Salvador descendió de los 93 semanales registrados desde el comienzo de
2012 a sólo 44 en dicha semana.
La tregua llegaba en un contexto en el que las pandillas, siempre dispuestas a matar por
defender sus barrios y sus negocios, principalmente el de la extorsión, estaban sembrando de
muerte el país. Los salvadoreños abominaban de los mareros y el Estado empleaba la
mano dura contra ellos. El Salvador, con una población de seis millones de habitantes,
registró en 2011 una tasa de 70,5 homicidios por cada 100.000 personas. Ese año, la ONU lo
tachó como el segundo país no en guerra más violento del mundo. Entre finales de 2011 y
principios de 2012, los meses previos a la entente cordiale entre las maras, la cifra llegó a
alcanzar los 72 muertos por cada 100.000 habitantes.
Miembros de la MS-13 Mara Salvatrucha encarcelados en una comisaría de San salvador (Reuters).
Las 55 leyes ‘salvatruchas’
El material que reproduce El Confidencial consta de ocho folios manuscritos donde se
recogen las 55 leyes que los líderes de la MS-13 presos en los distintos penales distribuyeron
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en noviembre del año pasado entre los ‘cabecillas’ de su pandilla que gozan de libertad. La
tregua llevaba viva un año y medio.
Con dichos documentos se demuestra que los líderes ‘salvatruchos’ encarcelados
mantienen contacto directo con el exterior no sólo mediante teléfonos móviles, sino
también a través de terceros (como las personas que les visitan al penal). Estos actuarían de
transmisores entre las decisiones que se alcanzan durante las reuniones que mantienen los
‘capos’ de las maras dentro de las cárceles (con la presencia de mediadores del Gobierno) y
los homeboys que no han sido encarcelados. O lo que es lo mismo: a los mareros libres que
lideran las clicas les envían las directrices que deben regir sus vidas para que “el proceso
no descarrile”.
Más de dos años después del inicio de la negociación, los números reflejan que las
maras siguen matando y matándose a un ritmo similar al anterior a la treguaLos
documentos a los que ha tenido acceso este periodista reflejan muchos de los rasgos que
definen a las maras centroamericanas:pertenencia a un grupo (“ninguna ‘clica’ puede
dejar a ningún homeboy huérfano…); lealtad a las familias de los pandilleros
muertos (“las colaboraciones de nuestros homeboys caídos son obligación pagarlas en
el tiempo estipulado; si esa clica no lo ‘ase’, será corregido el corredor por faltarle el
respeto a la memoria de un homeboy finado”); y el uso de estructuras jerarquizadas (“la
palabra del barrio es primero, sin ‘axección’ alguna”; “nadie puede aprovecharse de
este proceso para lucro propio).
También la prohibición de nombrar a la pandilla rival (en el caso de la Salvatrucha, en la
ley número 8 se observa que el amanuense sustituye la cifra por una ‘X’ ya que no puede
citar, pronunciar ni usar un número que identifica al Barrio 18; en el caso contrario, suelen
llamar ‘mierda seca’ a la mara Salvatrucha, haciendo coincidir las iniciales de ambos pares de
palabras); banalización de la muerte (“Si un hombeboy mata a un familiar injustamente,
pagará con su vida”, “si un homie prefiere un ‘bisio’ antes que al barrio –los líderes son
quienes dan permiso algunos días para beber alcohol y drogarse– pagará con su
vida”) o enfrentamiento perpetuo con las maras rivales, a pesar de la
negociación (“Queda claro que no tenemos tregua con el enemigo, sólo se ‘an’ tomado
las medidas como barrio para bienestar propio y de nuestra familia”).
Miembros de la Mara 18 entregan sus armas y móviles en la cárcel de Izalco (Reuters).
La tregua que pierde fuerza
Durante los 100 días posteriores a la firma de la tregua se logró reducir los 14 homicidios por
jornada a entre cinco y seis asesinatos diarios. Parecía comenzar a dar sus frutos las férreas
leyes que habían impuesto los líderes de las cinco maras, siempre enfrentadas entre sí en
una lucha diaria a vida o muerte para conquistar territorios donde extorsionar y controlar el
menudeo de drogas.
Sin embargo, esas cifras, según avanzaban los meses, fueron creciendo poco a poco, muerto
a muerto. Pese a que, en 2013, El Salvador acabó en el cuarto puesto de los países más
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violentos del mundo, con la llegada de 2014 la situación se torció. El pasado mayo se
registraron 13 asesinatos diarios. En junio, 12 cada día. Más de dos años después del inicio
de la negociación, los números reflejan que las maras siguen matando y matándose a un ritmo
similar al anterior a la tregua.
En la actualidad, tras la llegada al poder el pasado junio del exguerrillero de izquierdas
Salvador Sánchez Cerén, oficialmente la tregua no existe a ojos del nuevo Ejecutivo,
aunque oficiosamente el proceso de pacificación entre pandillas se va a respetar e incentivar
por los nuevos mandatarios. Su antecesor, Mauricio Funes, en alguna ocasión dio por rota la
negociación, aunque sus mediadores y los líderes pandilleros lo negaron y aseguraron que
seguía activa.
Carlos Tiberio, uno de los líderes de la Mara MS, en la prisión de San Vicente (Reuters).
El origen de la guerra
En 1992, con el final de la guerra civil que vivió El Salvador durante doce años, las maras
comenzaron a implantarse en el país de la mano de los deportados que EEUU había
recibido durante la contienda. Al retornar a Centroamérica, muchos jóvenes imitaron a las
pandillas que habían conocido en ciudades como Los Ángeles, territorio originario de la mara
Barrio 18 (Eighteen Street Gang) en la década de los cuarenta del siglo pasado. La
Salvatrucha, en cambio, no nacería hasta finales de los setenta, con los jóvenes salvadoreños
recién emigrados a la ciudad norteamericana.
Los relatos orales de los miembros de ambas maras suelen convenir que el odio enraizado
entre las dos grandes pandillas de El Salvador se generó en 1989, en un callejón paralelo al
bulevar Martín Luther King de Los Ángeles. Allí, una discusión entre miembros de la
Salvatrucha y Barrio 18, hasta el momento maras hermanas, acabó con la muerte a tiros de
Shaggy, un ‘salvatrucho’. Ese parece ser el origen de una guerra que a finales del siglo XX se
trasladó a Centroamérica y que hoy sigue dejando un reguero de muertos.
Se calcula que en El Salvador existen en torno a 60.000 pandilleros en activo viviendo en un
entorno social amable (madres, varias novias, hijos, colaboradores necesarios…) de unas
800.000 personas, según un estudio realizado por el Programa de Desarrollo de las Naciones
Unidas (PNUD). Eso, en una país con 6,3 millones de habitantes, supone que una de cada 8
personas guarda vinculación directa, en mayor o menor grado, con alguna mara.
El experto estadounidense en temas de criminalidad y violencia Douglas Farah, del
International Assessment and Strategy Center, advirtió recientemente del recrudecimiento, la
organización y el armamento sofisticado logrado por las pandillas. Farah sostiene que
actúan como el “crimen organizado” y mantienen nexos cada vez más notables con el
narcotráfico.
CONO SUR
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Brasil y la carrera electoral en la segunda vuelta
El avance del voto conservador y la difícil capacidad de respuesta del movimiento
popular brasileño
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190793
Bruno Lima Rocha
Barómetro Internacional
El país líder de América Latina, de Mercosur y de los acuerdos diplomáticos latinoamericanos se ve hoy en
una encrucijada. Existe un consenso desde el medio hacia abajo de la pirámide social brasileña. Nuestro
votante medio admite de hecho un retroceso en términos de políticas públicas, no tolerando un discurso que
implica la reducción del papel del Estado en la economía y en el logro de los avances en las condiciones
materiales de la vida. Marina Silva, exministra del PT para el Medio Ambiente (en el primer gobierno y hasta
la mitad del segundo gobierno de Lula) no pudo explicar cómo propone una "nueva política" y tuvo la
participación de economistas neoliberales en su equipo formulador del programa de gobierno. El postulado
por el PSDB, el senador Aécio Neves y su partido han tenido –y tienen– para explicar (y hacer creer) que en
ningún caso irán a desmantelar el aparato de las políticas sociales del lulismo.
Por otro lado, el electorado brasileño eligió un Congreso en el que casi la mitad de sus miembros estará
compuesto por millonarios (248 diputados elegidos tienen esta condición de clase); casi el 80% de los
parlamentarios se compone de blancos (descendientes de europeos o socialmente blancos, como los de
origen árabe o judío) y según el Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria (DIAP), tendrá el
perfil más conservador desde el período post-golpe de Estado de 1964 Esto implica el crecimiento de la
representación directa de los propietarios de tierras (como el más votado diputado federal de Rio Grande do
Sul, Luis Carlos Heinze del PP) o básicamente neopentecostales como el célebre Pastor Marco Feliciano,
diputado del PSC de São Paulo), militares (como el ex capitán del Ejército Brasileño y partidario de la
dictadura, o el congresista más votado en el estado de Río de Janeiro, Jair Bolsonaro, del PP) y otros
defensores de causas retrógradas.
Ante la paradoja del progreso en las propuestas de las condiciones materiales de vida y el retroceso en
términos de comportamiento y universo ideológico, observamos que la centro–izquierda al desplazarse hacia
el centro y hacer alianzas oligárquicas, empujó al tejido social desorganizado a las manos de la derecha. Los
44 millones de personas que ascendieron en la escala social, pasando a convertirse en la llamada clase C –la
clase obrera urbana y metropolitana– se balancean en medio de la agitación del post-fordismo, trabajando,
estudiando, y rodando sus deudas con su tarjeta de crédito, y han contraído compromisos financieros para
sostener el consumo, la vivienda y el estudio (todos programas subvencionados por los bancos estatales).
Esta masa humana brasileña del siglo XXI no tiene ideas de cambio ni un gran avance ideológico en su
horizonte. Recuperar estos votos es el drama de Dilma y del partido del gobierno.
La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil trajo algunos problemas de continuidad para el
gobierno de coalición. Dilma Rousseff (PT) tuvo 4 millones de votos menos que en 2010 y necesita con
urgencia atraer a algunas franjas del electorado, es decir, los votantes más a la izquierda que en gran
medida estuvieron ausentes o anularon su voto en las elecciones; la porción del electorado todavía
progresista de Marina Silva y los votantes de la clase C, beneficiados por el lulismo social y sus políticas
económicas, pero que están lejos de ser ideológicamente de izquierda.
Con los resultados de la primera vuelta la candidata del lulismo se enfrentó a una significativa falta de
votantes. Dilma recibió 43.267.668 millones de votos; la suma de cero, en blanco o abstenciones dio
38.797.280 millones; ya el representante de la alianza PSDB–DEM, Aécio Neves ganó 34.897.211 millones;
Finalmente, Marina Silva, encabezando la coalición del injerto PSB afiliado al PPS, tuvo 22,176.619. Es
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importante destacar que Aécio ganó en São Paulo y Paraná, pero perdió en su estado natal Minas Gerais.
Dilma ganó ajustada en Rio de Janeiro y Rio Grande do Sul, tuvo una buena victoria en Bahía y perdió por
poco en Pernambuco. De los colegios electorales importantes, el problema se encuentra en São Paulo (el más
grande del país y el 40% del PIB nacional) y, en consecuencia, la posibilidad de transferencia de los votos de
Marina y el PSB (no necesariamente los mismos votos) a Aécio.
El crecimiento del nieto del ex presidente Tancredo Neves tuvo una correlación directa con el voto útil a la
derecha (más a la derecha), cuando el ex gobernador de Minas fue visto como una posible oportunidad
contra Marina, y una vez que la ex senadora por el estado de Acre no pudo mantener su discurso de
"apolítica" bajo el manto de “La nueva política”. Incluso con divisiones internas significativas, el Ejecutivo
Nacional del PSB decidió apoyar la candidatura Tucana (tucano es un pájaro y también el apodo de los
miembros del Partido de la Social Democracia Brasileña –que de hecho es un partido neoliberal– el partido
social demócrata brasileño –muy semejante al PSOE del Estado Español– es el PT); lo mismo se dio con el
proto-partido político de Marina, la Red de Sostenibilidad (REDE). La REDE decidió rechazar la candidatura de
Dilma y recomendar a sus votantes a votar nulo, en blanco o a Aécio. Es preciso separar, como se dijo
anteriormente, los votos del PSB (como en Pernambuco) de los votos de Marina (como en São Paulo y Río de
Janeiro). Los votos para la Red son menos relevantes que la confianza en su líderesa, ya derrotada dos veces.
La tendencia es que Marina apoye, pero con discreción y sin la plena participación en la campaña al senador
Aécio Neves. Como he dicho en otros textos, la "El lulismo sólo pierde por sí mismo o por su disidencia." Con
Marina apoyando explícitamente el PSDB, algo que no hizo en 2010 cuando se declaró neutral, se trata de
alguien salida de la militancia y la trayectoria de la vida consagrada por el lulismo y ahora puede transferir
votos reales a la oposición de inmediato.
Refiriéndose a la cuestión fundamental
Si la nueva clase C está desorganizada, entonces, ¿quién va a reaccionar a la posibilidad real de pérdida de
derechos y al desmonte de las políticas sociales en el caso que el neoliberalismo se transforme en victoria?
Hay fatiga en la acumulación y expansión del capital y entonces hay también una desconfianza concreta de
la comunidad empresarial brasileña hacia un gobierno que le sirvió tan bien.
Brasil tiene un modelo económico que se dirige hacia el agotamiento. No está por caer a tierra la práctica de
las políticas sociales, pero si el crecimiento basado en el gigantismo chino. Este se basa en la venta de
productos básicos a China y la India y en el juego de ganar-ganar, donde el Estado subvenciona la mejora de
las condiciones materiales de vida y así retroalimenta al capital de siempre. La maldita SELIC en nivel "bajo"
(tasa básica de intereses definida por el Consejo de Politica Monetária, órgano clave del Banco Central de
Brasil, esta tasa hoy está en 11 puntos al año), y correlacionada con el 42,3% del presupuesto utilizado para
el desplazamiento de la deuda pública, es también parte del juego. Es un ritmo menor que en los ocho años
de Fernando Henrique Cardoso (FHC) –significativamente más corto– pero todavía absurdamente alto para
las urgencias del pueblo brasileño.
Ahora, con alianzas con el goteo de gobernanza escurriéndosele entre los dedos, la desesperación llama a la
puerta del Directorio Nacional del PT, a su comité ejecutivo y de coordinación de la campaña de reelección de
Dilma. En este lado del mostrador, el tema clave es la capacidad o no del movimiento popular para
reaccionar de manera soberana, para asegurar los pocos derechos concedidos por estas políticas de tímido
keynesianismo tardío. El PT optó por gobernar desde la derecha, con la derecha oligárquica y
desorganizando al pueblo brasileño. Esto implicó una relación promiscua de los sindicatos y movimientos con
el aparato estatal.
Tal derrota ideológica fue escuchada por este analista de la propia boca de petistas históricos: "aceptamos
parte del juego de la sociedad democrático–burguesa en la reorganización partidaria propuesta en 1979–
1980 y llevada a cabo por el general Golbery do Couto e Silva. Teníamos como objetivo entrar en el aparato
del Estado para transformarl de arriba a abajo, y a través de éste a las relaciones sociales. Ganamos el Poder
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Ejecutivo en las urnas en 2002 y no transformamos ni la naturaleza del Estado brasileño (patrimonial), ni las
relaciones sociales. Nos transformamos nosotros, siendo hoy más parecidos a los antiguos adversarios
políticos y enemigos de clase”.
Considerando que el otrora reformismo radical en sus propuestas de los años '80 hoy no es más que una
"caricatura grotesca de sí mismo," para lo cual al partido desorganizó y cooptó al movimiento popular que lo
tuvo como referencia política, que incluso tiene una sólida central sindical de izquierda.
Cabe la pregunta. Si el neoliberalismo vuelve, ¿qué hacer? Y ahora, ¿quién va a reaccionar?
Bruno Lima Rocha es profesor de ciencias políticas y relaciones internacionales
www.estrategiaeanalise.com.br / blimarocha@gmail.com
Las diez claves del triunfo de Evo
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190784
Juan Manuel Karg
Rebelión
1) Crecimiento económico sostenido. Bolivia ha crecido en estos años al 5% anual promedio, lo que le ha
permitido la posibilidad de realizar una política social extendida y una creciente redistribución. El dato de la
reducción de la pobreza tiene que ver con dicho crecimiento: la baja de 20% en la pobreza extrema -de 38% a
18%- es un importante fenómeno que ha fortalecido al proyecto de Morales bajo cifras concretas. Una
política macroeconómica firme y sostenida ha sido el puntal de la redistribución que vivió el país durante
estos años, sin sobresaltos y con previsibilidad.
2) Extensión territorial del triunfo. El MAS ganó 8 de 9 departamentos en esta elección. En la otrora
“medialuna” opositora, sólo perdió Beni, conquistando triunfos en Santa Cruz de la Sierra, Tarija y Pando. En
2008, desde esos territorios se planificó su salida del Palacio Quemado. ¿Qué cambió? La confrontación entre
Morales y los empresarios de esa parte del país se volvió más difusa: al crecer la hegemonía al proyecto del
MAS, estos últimos optaron por “hacer negocios”, intentando comprender la notoria popularidad del
presidente, y evitando un perfil político que pueda confrontar con el MAS. Así, perdieron peso político en su
propio bastión, lo que llevó al MAS a conseguir resultados inéditos, como el 50% de los votos en Santa Cruz.
3) Estabilidad política. El liderazgo de Evo Morales es el más firme y consolidado del país. Llamó a la
oposición luego de su implacable triunfo, para trabajar en conjunto, en una actitud de madurez que no se
condice con los ataques que ha recibido de parte de Medina y Quiroga durante la campaña. “No hagamos
confrontación, trabajemos juntos por Bolivia”, dijo el presidente desde el balcón del Palacio Quemado.
Ocurre que Morales sabe el peso político que ocupa en Bolivia, y su lugar ya ganado como principal referente
político y social del país, lo que le permite buscar nuevos apoyos: por ello la Central Obrera Bolivia (COB)
respaldó su candidatura luego de años de enfrentar a su gobierno.
4) Dispersión opositora. Samuel Doria Medina y Tuto Quiroga, exponentes de la oposición conservadora al
gobierno de Morales, no pudieron unificar una candidatura, lo que llevó a que la diferencia entre el primer y
segundo lugar en la elección sea de casi 40 puntos. ¿De haberse unido, hubieran presentado mejores
números? Es imposible saberlo, pero sin duda podría haber mostrado más “musculo” en una oposición con
poca creatividad para enfrentar a Morales. Quedará ver si ambos actores pueden actuar ahora
conjuntamente en el parlamento.
5) Política de nacionalizaciones. Si bien se dió principalmente en 2006, luego de su llegada al Palacio
Quemado, la política de nacionalización de hidrocarburos ocupó un papel importante desde lo simbólico y
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práctico, y contribuyó indudablemente al primer punto del que hacíamos referencia: el crecimiento
económico. Evo lo mencionó en el discurso, tras conocerse su triunfo: “Acá había dos programas: la
nacionalización, contra la privatización. Y nuevamente ganó la nacionalización”.
6) Políticas sociales extendidas -y no focalizadas-. Mediante el bono Juancito Pinto, la Renta Dignidad, y el
Bono Juana Azurduy, inyectó dinero en los sectores más postergados y garantizó una mejor educación en los
niños, bajando sensiblemente los niveles de deserción escolar. Cómo en todos los procesos de cambio
abiertos en América Latina, la oposición no ha podido confrontar con estas importantes políticas sociales,
que no sólo han beneficiado a los más jóvenes, sino también a los ancianos.
7) Relaciones internacionales. Evo Morales lo dijo y repitió numerosas veces a lo largo de la campaña
presidencial: “Sin Embajada de Estados Unidos estamos mejor”. Sin embargo, más allá del discurso
antiimperialista que sin duda es marca de su liderazgo, buscó relaciones con otros importantes polos de
poder a nivel internacional, como Rusia y China. Así, bajo su presidencia, Bolivia logró conducir el G77 +
China, poderoso bloque de países emergentes en el marco de la Organización de Naciones Unidas. La cumbre
del G77 + China, realizada en Santa Cruz a mediados de este año, lo mostró como anfitrión de un megaevento internacional impensado para Bolivia décadas atrás, elevando su popularidad interna.
8) Papel de Bolivia en América Latina. Morales repitió reiteradamente su búsqueda de que Bolivia sea el
“centro energético de Sudamérica”. Más allá de esa pretensión específica, que se condice con las cuantiosas
reservas de gas y litio que tiene el país, Evo se ha ganado un lugar entre sus pares, que lo reconocen como
una importante voz en las herramientas de integración autónomas que se ha dado la región, como ALBA,
Unasur, CELAC, y Mercosur -donde Bolivia ingresará como miembro pleno en diciembre próximo-. No por
nada, quienes primero lo felicitaron fueron precisamente Cristina Fernández, José Mujica, Nicolás Maduro,
Raúl Castro, Daniel Ortega y Salvador Sánchez Cerén.
9) Nueva generación militante. Bajo el nombre de “Generación Evo”, una nueva generación de militantes del
MAS ha participado por primera vez en esta campaña electoral, disputado lugares en el parlamento, y
mostrando una renovación política dentro del oficialismo. Durante una entrevista con la CNN en la ONU, el
propio Morales se refirió a estos jóvenes, marcando la importancia que tendrán en el futuro del proceso de
cambio abierto en Bolivia desde la elección de fines de 2005, que consagró el primer gobierno del MAS.
10) Hegemonía cultural. El MAS también ganó el “debate cultural” sobre lo que fueron los primeros dos
gobiernos, que modificaron trascendentalmente la historia reciente de Bolivia, signada por largos procesos
neoliberales previos. Allí jugó un papel preponderante el actual vicepresidente, Álvaro García Linera, quien
ha sabido interpretar como pocos el significado de la creación del “Estado Plurinacional de Bolivia”, como
representación de una pluralidad de naciones, con objetivos e intereses compartidos. También Linera aportó
la posibilidad de pensar las “tensiones creativas” dentro de un proceso de cambio que cada vez involucró a
nuevos actores, y que ha demostrado que estamos ingresando a una nueva fase de expansión de la
“revolución democrática” boliviana.
Juan Manuel Karg [@jmkarg]. Periodista y analista internacional
“Los yanquis y los israelíes siguen reforzando su presencia en Paraguay”
carmenvillalba
http://www.contrainjerencia.com/?p=94799&utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campa
ign=Feed%3A+contrainjerencia%2FjvtA+%28CONTRAINJERENCIA%29
CARLOS AZNAREZ / - RESUMEN LATINOAMERICANO-Hay historias, personas, organizaciones y hasta luchas
que son estigmatizadas de tal manera que no resulta fácil enterarse cuánto hay de verdad y de
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tergiversación en lo que se dice de las mismas. Sobre todo si detrás de cada uno de estos temas hay una
buena carga de violencia, tanto la que se produce debido a la acción directa de un grupo u organización
insurgente, como la que tiene que ver con el terrorismo estatal que los combate. Pasó, a lo largo de la
historia contemporánea con el IRA irlandés, con los vascos de ETA, y más recientemente, con las FARC, el ELN
colombianos y la resistencia palestina de Hamas.
El ejemplo de lo que viene ocurriendo en Paraguay desde hace seis años con la guerrilla del Ejército del
Pueblo Paraguayo (EPP) está dentro de este enfoque. Para el gobierno de ese país, vinculado estrechamente
al ideario de derecha del Partido Colorado, los del EPP son simples terroristas, a los que generalmente le
agregan el epíteto de “cómplices con el narcotráfico”. Esto mismo pensaba la anterior administración del
derrocado Fernando Lugo. Por lo tanto, emprenden contra dicha organización una importante campaña
represiva, enviando a prisión a varios de sus líderes y asesinando a otros en procedimientos que los propios
organismos de derechos humanos del país se han visto obligados a cuestionar.
Por su parte, la izquierda paraguaya, casi mayoritariamente, también embiste contra el EPP, endilgándoles
el rótulo de ser “funcionales a la derecha”, y en algunos casos, incluso niegan su existencia, argumentando
que se trata de una excusa que se usa para llevar adelante políticas persecutorias contra el movimiento
popular.
Sin embargo el EPP insiste en mostrar que no es un espejismo operando generalmente en el norte
paraguayo. Una zona que hoy está altamente militarizada, y en la que el EPP nació hace años y reclama para
sí tener el apoyo de diversos sectores del campesinado.
De todo esto, RESUMEN LATINOAMERICANO quiso volver a hablar con una de las principales referentes de
esa controvertida organización. Ella se llama Carmen Villalba, y se halla purgando una condena de 18 años
de prisión en la cárcel del Buen Pastor, en Asunción del Paraguay. En la primera entrevista (agosto de 2013)
pudimos comunicarnos telefónicamente, y dialogamos con ella dos horas antes del mismo día en que al
parecer intentaron asesinarla en un típico traslado, de los que en Latinoamérica suelen terminar en la mal
llamada aplicación de la “ley de fugas”. Desde ese momento, Villalba sufre aislamiento y un sistema
carcelario riguroso.
Intentando buscar más información sobre el EPP recurrimos ahora a la clásica comunicación postal, y en un
prolongado ida y vuelta de preguntas y repreguntas hemos obtenido estas respuestas de una de las
personas, que junto con su compañero Alcides Oviedo (también en prisión), está acusada de un sinfín de
acciones ilegales, pero que ella reivindica como parte de su “lucha integral para la toma del poder y la
construcción del socialismo”.
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-Cuénteme dónde nació y cómo fueron los primeros años de su vida.
-Nací en la ribera del río Paraguay, en un barrio humilde de la ciudad de Concepción. Vengo de una familia
muy pobre, en la que mi querida madre aparte de cubrir su rol también tuvo que hacer de padre. Éramos
siete hermanos, que desde muy chicos empezamos a trabajar para ayudar a mi madre con el sustento diaria.
Dos de mis hermanos, a quienes amo con toda el alma, están actualmente en la guerrilla. Siendo muy chica,
la pobreza hizo que me rebelara, pero se trataba de conciencia instintiva.
-¿Cuando empezó usted a interesarse por la política?
-Ya adolescente tuve conocimiento junto con otros amigos de la lucha guerrillera sandinista y del Frente
Farabundo Martí, de El Salvador, pero solamente eran manifestaciones de mi entusiasmo juvenil por la
lucha. En 1991, en mi querida ciudad de Concepción, actual tierra guerrillera, tomé contacto con lo que era
en aquel entonces la Corriente Patria Libre, de Asunción, quienes nos hicieron llegar la revista que editaban.
Fue mi primer acercamiento a las ideas marxistas que se desarrollaban en el ámbito universitario de la
Capital. Trabajamos a partir de ese momento en la formación de los primeros centros de estudiantiles en
Concepción. Yo era muy joven en ese momento, tenía sólo 17 años.
En 1992 migré a Asunción para seguir la carrera universitaria de Derecho, allí conseguí un trabajo como
bibliotecaria y ese mismo año profundicé mi relación con Patria Libre e ingresé a sus filas. Es en ese tiempo
34
que conozco a Alcides Oviedo (N.de R.: Comandante del EPP, que actualmente purga una severa condena en
la cárcel) y otros que recién habían sido expulsados del Seminario, acusándoles de ser comunistas.
Por esos días estaba en gestación lo que luego sería el Movimiento Patria Libre, encabezado por Juan Arrom
y otros dirigentes.
Puedo decir que recién cuando me incorporé al Partido y la militancia revolucionaria, fui tomando conciencia
de clase. La militancia combinada con el estudio sistemático de socialismo científico es lo que forma la
conciencia revolucionaria. La dura lucha y la fe inquebrantable en la fuerza del pueblo, del que sigo
aprendiendo, selló con tinta indeleble mi compromiso con la Revolución.
Los paraguayos tenemos una historia de guerreros. El mismo nacimiento de este heroico pueblo está
sustentado en la Revolución. Como dice Fidel: cuando el pueblo ha decidido luchar por su liberación, querer
detenerlo es como querer tomar el viento con las manos. Una parte del pueblo ha decidido tomar su destino
en sus propias manos, y la lucha del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), columna vertebral de la lucha de
liberación, no se detendrá hasta lograr la verdadera independencia del pueblo guaraní.
-Por qué surgen las desavenencias entre ustedes y los fundadores de Patria Libre?
-Es a partir de 2004 que rompemos definitivamente el vínculo con Juan Arrom. Fuimos tres los que habíamos
sido rechazados: Alcides Oviedo, Gilberto Setrini y yo. Creo que la fragmentación de Patria Libre y su
posterior desaparición fue por las dos posiciones que se consolidaron en la organización. Los máximos
dirigentes pensaban más en las consecuencias represivas que se empezaban a sufrir, antes que en aumentar
y consolidar la formación del movimiento guerrillero en el que veníamos trabajando desde un sector
importante del Partido.
Estos ex- compañeros son los que tiempo después negaron tener ninguna relación con nosotros. Ese fue el
golpe más duro que recibimos muchos de nosotros porque acabábamos de entrar a la cárcel después de
pasar por la tortura. Oviedo y Aldo Meza estaban deshechos por la brutalidad con que los policías
procedieron sobre ellos. Justamente en ese momento el partido nos envía un abogado, quien nos recalca la
lealtad que debíamos a los dirigentes.
Nosotros nunca habíamos contado, ni siquiera bajo la tortura, nuestra pertenencia al Partido, y nuestro
compromiso con el mismo. Pero debe decir ahora que fue mucho más duro que los golpes del enemigo,
enterarnos que el Partido sacó un comunicado negándonos como militantes. Si nos metimos en algo ilegal
fue con la finalidad de reunir fondos y financiar las actividades revolucionarias.
Está claro que la represión que sufrieron llevó a muchos de nuestros ex compañeros a renunciar a sus
principios revolucionarios. Porque ellos sabían muy bien que cuando yo ingresé al Partido, impulsada por mi
idealismo juvenil, y me destinaron a la militancia clandestina, abracé esa causa de forma voluntaria y
consciente. Se trataba de una decisión que no admitía claudicaciones.
Nunca me arrepentí de esa vinculación con la militancia. Ahora, viéndolo desde este presente me doy cuenta
que fueron etapas por las que tenía que atravesar y veo que muchos se quedaron en el camino.
La lucha revolucionaria reúne procesos por los que uno va pasando, no es un cuerpo inmóvil sino en eterno
movimiento. Hoy Patria Libre desapareció como Movimiento, ya que el Ejército del Pueblo Paraguayo que
nosotros representamos es la superación de esa instancia organizativa.
-¿ Cómo y por qué decidieron convertirse en organización guerrillera?
A partir de 2004, un grupo de compañeros muy jóvenes tomamos la responsabilidad de retomar la tarea de
construir la guerrilla. Hay que decir que previamente, en el marco de una reunión del Comité dirigente del
Partido, en 2003, eso había sido desautorizado. Como consecuencia de ello, varios compañeros fuimos
sancionados y criticados duramente por la máxima dirigencia del Partido, pero no por la gran mayoría de la
militancia, que coincidía con nosotros y con la tarea que el propio Partido nos había encomendado unos años
atrás.
-¿Cuando surge oficialmente el EPP?
-El EPP opera oficialmente con ese nombre a partir del 1 de marzo de 2008, dirigidos por el Comandante
Alexander y el Sub Comandante Santiago, actuales referentes y mis queridos y entrañables camaradas.
Déjeme decir que la mayoría de los aguerridos combatientes del EPP no salieron de escuelas tradicionales
guerrilleras sino que fueron forjándose en el fragor del combate y pasando por las escuelas de formación que
llevó adelante la organización.
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-¿Qué es lo que la llevó a usted a cambiar la militancia tradicional por la práctica guerrillera?
–En lo que a mí respecta, tengo 42 años de edad y 21 de militancia,de los cuales, sólo seis he estado en
libertad, quince años los he pasado en prisión. La primera vez que me detuvieron fue en 1997 : estuve en la
cárcel dos años y tres meses por intentar hacer una expropiación en un Banco estatal. Allí caímos seis
compañeros, tres de ellos hoy estamos en las filas del EPP: Lucio Silva, antiguo dirigente campesino que sigue
en la guerrilla, Alcides y yo, que permanecemos en prisión. La última vez que me detuvieron fue en 2003, y
ahora estoy condenada a 18 años de cárcel, de los cuales once y medio ya los he cumplido en régimen
diferenciado, más riguroso y restrictivo que el resto de mis compañeras de población penal. Tengo otro
proceso que me inventaron cuando ya estaba adentro. Primero me pusieron la carátula de ‘resistencia’, y
luego la cambiaron por ‘toma de rehén en la persona de un guardiacárcel’.
¿Usted me pregunta por qué abracé la causa guerrillera?. Como marxista pienso que los grandes cambios
revolucionarios que necesita con urgencia mi Patria no pueden llevarse adelante con reformas. No creemos
que se pueda construir una vanguardia revolucionaria con la colaboración de clase.
Creemos que mientras no se resuelvan las contradicciones con la burguesía paraguaya, el pueblo no puede
hablar de libertad verdadera. Mientras no rompamos las ataduras al Imperio, no podremos hablar de
soberanía, y estamos convencidos que nuestra lucha debe ser junto con el sector del pueblo más avanzado,
que es en este momento el campesinado pobre, y comprometernos a ir ampliando la influencia hacia otros
sectores del proletariado. Sin embargo, pensamos que no hemos hecho todavía lo suficiente, no porque no
querramos o no lo veamos, sino porque la brutal represión impide, arrebata, encarcela y asesina a quienes
se ponen a la cabeza de la lucha. Caminamos continuamente bajo fuego enemigo, ninguno de nosotros lleva
una vida tranquila y mucho menos de burócrata. Todos los epepistas somos guerrilleros, estemos en el
monte o en la cárcel.
-¿Cómo definiría la ideología del EPP?
-El EPP es marxista-leninista. Nos nutrimos también de las ideas revolucionarias del Doctor Francia (N.de R.:
se refiere al prócer paraguayo José Gaspar Rodríguez de Francia, al que se conoció como Doctor Francia.
Nacido en 1766 y considerado uno de los ideólogos principales de las ideas independentistas frente a la
Corona española, a las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio brasileño. Francia fue elegido
Dictador Supremo apoyado por las masas campesinas y los sectores más pauperizados).
También reivindicamos el pensamiento y la acción del Mariscal Francisco Solano López (ex presidente entre
1862 y 1870 y Comandante máximo de las tropas paraguayas en la Guerra de la Triple Alianza), quienes más
que nacionalistas fueron revolucionarios.
Nosotros estamos convencidos que el Doctor Francia llevó adelante un socialismo originario, teniendo en
cuenta las limitaciones de esa época. Fue la primera experiencia radical, revolucionaria y popular. Durante su
gobierno, no sólo se cambió de amo, sino que se llevó adelante una política que favoreció a los más
humildes. Se expropió a los latifundistas y a los españoles, se puso en vereda al clero y se practicó un
gobierno para los de abajo. Todo lo que significó el viejo orden de la clase dominante fue eliminado de a
poco por el Doctor Francia apoyado por el pueblo pobre.
Fue él quien aplicó la dictadura del proletariado, destruyó todo el aparato del Estado absolutista y feudal, y
construyó un Estado revolucionario y popular. Ese esquema de poder fue el que luego prosiguió el Mariscal
López. Por eso, hoy el EPP se reivindica como continuador de esos inicios del socialismo, y a nuestra iniciativa
ideológica la definimos como “Francismo del Siglo XXI”.
Téngase en cuenta que hace 20 años que venimos luchando, sorteamos y superamos crisis graves, propias de
toda batalla revolucionaria, pero desde el 2008 estamos consolidándonos como organización guerrillera. Sin
embargo, la forma de lucha no es solo militar, ya que desde hace un tiempo trabajamos en la construcción
de un partido político marxista-leninista clandestino, porque no podemos hacerlo de forma legal.
-¿Qué ejemplos tiene a mano para graficar esa violencia represiva de la que habla, aparte de su difícil
situación carcelaria?
-En lo personal, perdí a mi único hijo varón de 12 años, asesinado en circunstancias que aún hasta hoy no he
podido saber ni aclarar. Mi familia tuvo que emigrar a otro país por el peligro que corrían aquí. Deben saber
que la oligarquía paraguaya es bestial en su criminalidad, y se ensaña superlativamente con nosotros, los
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epepistas en prisión. El odio de clase se manifiesta en todos los órdenes, incluso llega a que los que
manifiestan una tibia simpatía con el accionar del EPP o con nuestros postulados, a través de las redes
sociales, son procesados y encarcelados, aplicándoles la Ley Antiterrorista.
Cuando es asesinado algún integrante del EPP, toda la prensa burguesa, el clero, los empresarios, los
parlamentarios, sin excepción, festejan esa muerte. A nosotros se nos acusa de que nos agrada matar, pero
lamento decepcionarlos, ya que no festejamos la muerte, ni siquiera la de nuestros peores enemigos. En una
confrontación de clase se producen siempre bajas humanas, pero como decía el Che Guevara, nosotros no lo
deseamos. Es la resistencia violenta del viejo orden a su inevitable desaparición lo que hace que ocurran más
muertes. Lo digo más claramente: no sólo nos buscan aniquilar a nosotros, sino que hasta los hijos de los
guerrilleros se ven obligados a huir del país o ingresar a la guerrilla si no quieren terminar asesinados a
manos de los mercenarios del Gobierno.
La burguesía paraguaya no necesita pretextos para reprimir y asesinar a campesinos pobres. Siempre lo hizo
así a lo largo de la historia. Y en las últimas décadas, de las cifras conocidas y oficiales, se deduce que desde
1998, fueron muertos 125 dirigentes campesinos. Las estancias de los grandes oligarcas paraguayos y
brasileños (que han ido invadiendo el país con la anuencia de los gobiernos) tienen verdaderos ejércitos de
matones en sus haciendas. En su mayoría están ligados a políticos, parlamentarios y narcotraficantes.
-Usted no ignora las acusaciones hacia el EPP de estar vinculado con el narcotráfico. ¿Qué dice de ello?
-El EPP es el brazo armado del pueblo pobre. Pretender ligarnos con el narcotráfico significa mezclar el agua
con el aceite. Son los mismos que intentan convencer a la población que el imperio yanqui es una potencia
pacífica. Lo que dice el actual gobierno sobre los supuestos nexos del EPP con el narcotráfico es el viejo
discurso de los uribistas colombianos contra las FARC-EP. Esos mismos uribistas que aquí actúan de asesores
en el crimen. Se trata, en fin, del típico reclamo imperial para deslegitimar todo levantamiento popular y
revolucionario.
-Otra frase que se repite sobre ustedes es que han perdido todo el apoyo del campesinado y que están al
borde del aniquilamiento definitivo.
-Ninguna guerrilla aparece y permanece si no existen condiciones, ya sean objetivas o subjetivas. No hay
insurgencia que se mantenga sin respaldo popular en las zonas en que opera. El enemigo siempre sostiene
que nos ha aniquilado pero después no saben cómo explicar que sigamos existiendo y actuando. La razón es
que las filas del EPP están compuestas por una gran mayoría de campesinos.
-El gobierno de Cartes sostiene que reclutan gente bajo amenaza de muerte.
-El reclutamiento forzado, como dice la propaganda sucia, jamás puede darse en filas guerrilleras. Aquí ni en
ningún otro sitio. Lo que ocurre es que la derecha asesina trata de tergiversar la realidad, y los “socialistas”
de membrete se han acostumbrado a la política marcada por la burguesía. Esta misma burguesía que
arremete contra el campo popular con dureza, y recibe como pago que muchos dirigentes de la mal llamada
izquierda legal salgan a condenarnos a los que peleamos, y se victimizan, amoldándose a esos planteos
represivos.
Lo repetimos: la colaboración de clase jamás hará avanzar a la Revolución. Nosotros no sólo recibimos duros
golpes, sino que también respondemos golpeando a los intereses oligárquicos, y como dice Pedro Pablo
Caballero (prócer de la gesta independentista paraguaya): “la guerra no es de quien la declara sino de
quienes son responsables de que se haga necesaria la guerra”.
-¿Qué opina de la política asistencialista que el Gobierno de Horacio Cartes está llevando a cabo en zonas
muy pauperizadas?
-Si hoy el gobierno lleva adelante una política de dar limosnas al campesino de zonas guerrilleras, no es
porque le interese eliminar la pobreza, sino que pretende cortar la inmensa simpatía, el apoyo y la
incorporación de esos hombres y mujeres pobres a la insurgencia revolucionaria del Ejército del Pueblo
Paraguayo. La aparición en esas zonas del EPP no es consecuencia de la ausencia del Estado, como dice la
propaganda oficial, sino por su presencia opresiva, para proteger los intereses de los latifundistas
narcotraficantes. No tenga ninguna duda, la política paraguaya esta históricamente ligada al narcotráfico.
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-En el marco del accionar del EPP se han producido varios secuestros de empresarios o hacendados, el último
de ellos el del joven Arlan Fick ¿No cree que ese tipo de actividades generan repulsa y duros
cuestionamientos de las fuerzas políticas paraguayas, e incluso de los sectores más progresistas?
-La realidad de ahora y de antes no ha cambiado mucho. Hay varias claves en ese sentido: a) La Revolución
necesita recursos. b) Antes, los movimientos revolucionarios recibían apoyo de organizaciones hermanas. c)
El campesino con su aporte no puede financiar la guerra. Por lo tanto, es la burguesía quien debe correr con
ese gasto y jamás dará nada de forma voluntaria. Para nosotros, los secuestros significan retención de ricos.
La burguesía es responsable de males mucho mayores hacia la gran mayoría del pueblo, de su mal vivir, de
su pobreza.
La repulsa es de nuestros enemigos de clase y los medios corporativos empresariales, que bajo ningún
sentido constituyen medios veraces, imparciales, objetivos.
-¿Qué tiene para comentar o informar sobre el caso del secuestro de Arlan Fick?
-No tengo nada que decir sobre eso. No me corresponde.
-Sin embargo se han producido manifestaciones callejeras condenando al EPP, por esa acción y otros
secuestros que se le atribuyen al EPP
-Las manifestaciones contra el EPP son impulsadas por el Gobierno, a través del Ministerio de Educación, que
se encarga de movilizar a los estudiantes en horas de clase. O la Iglesia católica y la Asociación Rural de
Paraguay (ARP), a través de su movimiento “Banderas Blancas”, apoyado por todos los medios corporativos.
Aún así no se puede hablar de movilizaciones multitudinarias. Es la primera vez que la oligarquía paraguaya
siente la necesidad de salir a las calles y manifestarse. Antes criticaban a los sectores populares cuando estos
ganaban la calle, los acusaban de haraganes y perturbadores del orden público. Hoy les acusan de
indiferentes porque no acuden a respaldarlos. No, no tienen poder de convocatoria. El pueblo pobre y
principalmente en zonas guerrilleras, va dándose cuenta de qué lado está el EPP, a pesar de la brutal
campaña sucia que sufre.
En estos días escuché que una asociación de sociólogos están realizando un estudio de investigación en
zonas de guerrilla. Manifestaba uno de ellos, Horacio Galeano Perrone, que sus encuestadores están
asustados por la simpatía que genera el EPP en las comunidades. Esto ocurre porque nuestro principal
interés es la lucha por la liberación del pueblo. Todo nuestro accionar está dirigido contra los opresores.
-El problema es que no sólo son condenados por la derecha sino que buena parte de la izquierda los repudia y
sostiene que con su accionar provocan más represión.
-La brutal campaña de mentiras que se viene produciendo sobre nosotros ha hecho que no solamente
tengamos que luchar contra la burguesía aliada al imperialismo yanqui sino también combatir al
oportunismo con rótulo de socialistas o progresistas, que se autodesignan como los únicos luchadores
populares.
En ese marco, estoy convencida de que el camino de la lucha revolucionaria armada es la correcta y la
historia se encargará de demostrar la justeza y lo correcto de nuestra determinación.
Como decía el guerrillero colombiano, el cura Camilo Torres: para conocer la autenticidad y el carácter
revolucionario de una persona o de una organización, hay que tener en cuenta el grado de ensañamiento
que pone la burguesía en su persecución.
Es una falacia pensar que la guerrilla provoca la reacción de la burguesía y su gobierno. Nosotros
entendemos que nuestro pueblo jamás saldrá de la opresión política y económica que vive, si se somete a los
dictados de la burguesía.
Los políticos y los parlamentarios paraguayos no tienen legitimidad y menos credibilidad entre los sectores
populares. Y eso ocurre porque están inmersos en una corrupción espantosa. La dirigencia del ex presidente
(Fernando) Lugo , que se venden como progresistas, no llevan adelante ni siquiera mínimas reformas, y
terminan apoyando todas las leyes neoliberales y represivas que surgen en el Congreso. Por no luchar, ni
siquiera han peleado contra la corrupción de las instituciones públicas. Sus salarios y el nivel de vida que
poseen todos ellos no condice con la situación de pobreza y hambre que soporta el pueblo. En realidad,
llevan vida de reyes, mientras el campesino sufre penurias insoportables, y además son agredidos y
asesinados por los matones de las estancias. A todo esto, hay que sumarle la verdadera guerra química que
soportan. Esto ocurre gracias a las masivas fumigaciones que producen los grandes latifundistas sojeros. Esa
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situación no cambia en lo más mínimo con las denuncias ante fiscales y jueces, que son políticos con toga,
aliados al poder latifundista que practica esas operaciones criminales.
-Cuando usted habla de zona guerrillera, ¿a qué sitios concretamente se está refiriendo?
-Hablo del norte del país. No entraré en más detalles porque es darle información al enemigo, y prefiero la
muerte antes que colaborar con mis enemigos.
-Últimamente ha aparecido otra guerrilla denominada “Agrupación Campesina Armada”. ¿Se trata de una
escisión del EPP o es una nueva organización?
-Nosotros pensamos que es una manifestación de lucha de campesinos, pero no se puede decir que son un
desprendimiento del EPP, porque nunca estuvieron en las filas de nuestra organización. Nuestros enemigos
se embriagan con la sangre de unos jóvenes inexpertos, y sostienen que esto golpeó al EPP. No desean
enterarse que el EPP es un ejército de guerrilleros organizados y disciplinados, con reglas y estatutos. La
lucha armada no la tomamos como un juego ni una aventura, sino que es el firme compromiso con nuestros
principios revolucionarios. A partir de la toma del poder político, como única forma de construir el socialismo,
bregaremos por solucionar los grandes problemas del pueblo.
-Ustedes han hecho varias denuncias desde la prisión, advirtiendo las malas condiciones en que están los
presos y presas políticas. ¿Podría ampliar sobre el particular?
-En este momento la situación que vivimos los presos y presas del EPP y el resto de luchadores que estamos
encarcelados por este gobierno, es muy grave. Se da el caso del campesino Rubén Villalba, detenido por la
masacre de Curuguaty, que está realizando una huelga de hambre nuevamente, para llamar la atención
sobre ese caso. Nosotros, los presos y presas del EPP no creemos mucho en que las huelgas de este tipo
sensibilicen el corazón de piedra del gobierno y la burguesía. Sí, planteamos otras acciones de lucha en
contra de la represión, la tortura y el abuso contra las demás mujeres, aunque no sean epepistas. Ese es el
motivo por el cual siempre buscan impedir nuestro contacto con las demás presas.
Hay que tener en cuenta que la causa de encarcelamiento de la gran mayoría tiene que ver con la grave
situación social que atraviesa el país. Más del uno por ciento de los 7 millones de habitantes del Paraguay
están en prisión, y ese es un dato que habla por sí solo. Es la manifestación del fracaso del sistema social. Los
medios corporativos dicen que la cárcel es una escuela de delincuencia, pero lo que no se animan a formular
es que esto es así a consecuencia de la podredumbre del modelo impuesto por el Sistema. Por otra parte, son
las autoridades quienes capitanean el delito en las prisiones. Los detenidos están a expensas de las mismas,
ya que si uno o una no acepta y enfrenta esas directivas, es acusada en sus expedientes por mal
comportamiento, y también es perseguida con ensañamiento y brutalidad.
-Recientemente dieron a conocer una denuncia sobre cobros compulsivos que les imponen las direcciones
carcelarias. ¿A qué exactamente se refieren?
-El cobro compulsivo impuesto dentro de las cárceles de Paraguay es una práctica muy antigua. Pero no
asumida por los funcionarios de alto rango; como lo hacen hoy. El Ministerio tiene un presupuesto con lo que
dice solventar el costo de las cárceles. Pero la realidad es que el preso debe pagar una tarifa bajo coacción de
ser castigado a ser trasladado o trasladada a cárceles del interior lejos de familiares y en condiciones de
aislamiento y doble castigo. Las tarifas van desde pagar combustible para acudir a los juzgados por algún
requerimiento judicial, viático para el guardia cárcel, dejar una parte de las provisiones (provisión para la
alimentación que familiares depositan en la guardia), cobro semanal a los que trabajan en alguna actividad
lícita como forma de sustento (lavado de ropas, trabajo de costura; venta de comida, venta de golosina,
trabajo en manualidades.
En la cárcel el preso paga todo; aunque no figure en los archivos oficiales y la Ministra se pase haciendo, en
complicidad con los medios propagandísticos del gobierno, grandes despliegues de cámaras, vendiendo el
falso discurso de políticas de reinserción social que sólo queda en papeles (aunque los epepistas sabemos que
las cárceles no son más que un eslabón represivo contra los pobres y los revolucionarios alzados contra la
burguesía.
-Los y las militantes del EPP están aislados en prisión?
-El aislamiento indefinido, conceptualizado por la ONU como forma de tortura, se aplica sólo a los epepistas.
Muy especialmente a nuestro comandante Alcides Oviedo. Los militantes del EPP nunca nos
acostumbraremos a la cárcel, y entre otras cosas, utilizamos el tiempo para estudiar. La mayoría creemos en
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la resistencia combativa, y diferenciamos muy bien a nuestros verdugos, con quienes no tenemos otro tipo de
relación que la impuesta por nuestra condición de prisioneros. No la pasamos nada bien, pero nos
sobreponemos a la adversidad. Como comunistas, las dificultades nos impulsan a esforzarnos más, y así
vamos superando estos malos momentos.
Por supuesto que no nos dejan tener contacto con otros presos ni hacer comunicaciones telefónicas. Lo que sí
podemos, es recibir alguna visita, aunque yo tengo un horario restringido y diferenciado del resto de la
población penal.
-¿Quiénes son los integrantes del EPP que están en prisión?
-Son Alcides Oviedo, Aldo Meza, Francisca Andino (fue religiosa durante 14 años, antes de ingresar a Patria
Libre), Graciela Samaniego, Hugo Gill, Noel Ovelar, Daniel Gato, Sonia Espínola y Carmen Villalba. Hay otros
presos, a quienes el gobierno condenó sin ser epepistas. Sin pruebas, los acusaron de dar apoyo al EPP.
Quiero también reivindicar a mis queridos camaradas caídos en combate o asesinados, quienes
generosamente han ofrendado sus vidas a la Revolución. Quienes seguimos vivos llevamos bien alta su
bandera revolucionaria. Ellos son los Comandantes Simón, Aníbal, Teniente Coco, el camarada Claudelino.
-Ustedes se reclaman prisioneros de guerra o presos políticos?
-Somos presos políticos. El ejército burgués no toma prisioneros a combatientes. Si los agarra vivos, los
tortura y luego los ejecuta. Ningún combatiente nuestro capturado vivo en combate ha sobrevivido. Todos
fueron asesinados.
-Hace un tiempo algunos medios publicaron una foto en la que se veía a varias presas sentadas en el piso del
patio de la prisión, esposadas y rodeadas de carceleros armados. ¿A qué se debió ese trato para con
ustedes?
-La foto a la que hace mención es de 2010, donde estamos tres compañeras epepistas y dos chicas que
habían traído detenidas desde Concepción, acusadas de dar apoyo al EPP. Nosotras, a modo de solidaridad,
cuando ingresan las llevamos al pabellón de máxima seguridad y el Ministerio prohibió el contacto entre
nosotras. Entonces resistimos ante esa medida injusta y discriminatoria, y el ministro de Lugo, Humberto
Blasco, no encontró mejor manera de imponer su medida, que trayendo a los policías del FOPE (Fuerzas de
Operaciones de Policías Especiales) a arrancarnos de nuestro pabellón a balazos y a puro garrote. Por eso,
nosotras reivindicamos el 24 de marzo como “día de la resistencia de las mujeres combatientes prisioneras”
-¿Cuáles son las principales reivindicaciones que su organización esgrime frente al actual gobierno de
Horacio Cartes?
-La lucha del EPP tiene varios aspectos reivindicativos inmediatos para el pueblo pobre. Tierra para el
verdadero dueño y trabajador: el campesino. Eso trae en contrapartida la eliminación del latifundio y
también de esa lacra que son las fumigaciones sobre las comunidades campesinas. Este punto es muy
importante: los hechos demuestran que el atropello, el envenenamiento de comunidades rurales, asesinato
de campesinos a manos de los matones de las estancias y los policías, nunca fueron resueltas recurriendo a
los órganos estatales.
Las instituciones del Estado burgués no han hecho más que garantizar la propiedad privada, la prepotencia y
el abuso de los latifundistas. La reforma agraria es fundamental para el desarrollo del campesinado. Si bien
trabajamos para extender nuestra influencia a otras áreas del pueblo, tenemos claro que nuestra lucha es a
largo plazo y terminará con la toma del poder político para avanzar en la construcción del socialismo.
-¿Cómo ven ustedes los procesos de pueblos y algunos gobiernos que se vienen manifestando con claro
contenido progresista, y en algunos casos antiimperialistas, en el continente latinoamericano?
-Latinoamérica es nuestra Patria Grande, un volcán hermoso que hace un tiempo se sacudió con todo su
esplendor revolucionario. Muchos pueblos se levantaron y vencieron a dictaduras militares de derecha,
fascistas y criminales. Las luchas revolucionarias son cíclicas e irán emergiendo y acumulándose para dar el
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salto cualitativo. Los movimientos revolucionarios buscamos que esas contradicciones de las leyes dialécticas
maduren y coincidan con cambios profundos.
Latinoamérica tiene hoy un gran potencial de lucha y rebeldía, y se da tanto en pueblos como en algunos
gobiernos progresistas. La lucha del pueblo colombiano es admirable y heroica, no se la puede separar sin su
vanguardia, que son las insurgencias revolucionarias, como las FARC-EP y el ELN.
Hay otro pueblo que no es parte de nuestro continente, pero que todo revolucionario debe reivindicar y
apoyar, me refiero al pueblo palestino. Y hay que hacerlo sin entrar a discutir las particularidades y
contradicciones de los sectores que hoy luchan contra los terroristas sionistas. Cabe señalar en ese aspecto,
que el gobierno fascista de Cartes tiene como asesor contra la insurgencia revolucionaria del Ejército del
Pueblo Paraguayo a profesionales del terrorismo militar israelí y el Mossad.
-En estos días el ex juez español Baltasar Garzón ha visitado Paraguay, y ha declarado que el EPP son
“terroristas” y que el reclutamiento de menores en la insurgencia deben ser considerados crímenes de lesa
humanidad.
-Al ex juez Garzón lo trae como conferencista rentado un gobierno como el de Horacio Cartes, sospechado de
narcotraficante. Eso no lo piensa sólo el EPP, sino que lo dicen el propio Departamento de Estado yanqui e
informaciones clasificadas del servicio de Inteligencia de EEUU filtradas por wikileaks. El Partido Colorado
tiene hoy en sus filas a jerarcas de la dictadura de Adolfo Stroessner, comprometidos con crímenes de
luchadores contra la dictadura fascista, todos impunes y sus hijos y nietos gozando de fortunas que
amasaron con el robo y todo tipo de negocio ilícito a través del Estado. Esos aspectos parece que no
inquietan al “demócrata” y “luchador por los derechos humanos” Garzón. Tan demócrata que no pudo
soportar la disidencia del pueblo vasco e legalizó, en connivencia con el gobierno español, a partidos
independentistas, que representaban un importante porcentaje de votantes. A todos ellos, Garzón los llamó
también “terroristas”, lo mismo que a la lucha por la independencia del pueblo vasco. Para Garzón todo es
terrorismo. Ese señor no defiende los derechos humanos de los pobres sino de los burgueses. Garzón es
responsable de muchas innovaciones seudolegales, con las que niega libertades a los presos vascos, a pesar
de que hayan cumplido sus condenas. Es un gran defensor del régimen de aislamiento y todo los que
implique destruir o torturar para quebrar moralmente a los revolucionarios. El Colectivo de familiares vascos
Etxerat denuncia torturas y asesinatos a prisioneros de ETA, la mayoría de ellos enviados a la cárcel por
Garzón. Aquí y ahora, con Cartes, ocurren cosas similares.
-¿Se refiere a ilegalidades practicadas por el gobierno en la represión?
-Así es. El gobierno paraguayo viene aplicando la teoría del “falso positivo” que las fuerzas policiales
aprendieron en Colombia, como alumnos de los narco-mlitares uribistas. Así ejecutaron a un joven
sordomudo, Agustín Ledesma, a quien las FOPE (Fuerzas de Operaciones de Policías Especiales) asesinaron y
luego le “plantaron” un fusil. Toda la comunidad de Arroyito (asentamiento campesino de la zona de
Horqueta) salió a repudiar el crimen. Es importante puntualizar que este hecho ocurrió en 2012 durante el
gobierno de Fernando Lugo y de su ministro del Interior, Carlos Filizzola. También se dio otro caso parecido
en Kurusú de Hierro, donde las Fuerzas de Tareas Conjuntas (FTC) atropellaron y acribillaron a dos padres de
familia y una madre, humildes campesinos que fueron asesinados. Luego les “plantaron” los uniformes y un
viejo y oxidado fusil. El gobierno presentó esa acción como un enfrentamiento con el EPP, pero muy pocos en
la zona lo creyeron.
-Usted hace ya más de una década y media que está en prisión y a pesar de la oposición que soporta el EPP
por parte de la mayoría de las fuerzas políticas, estos hechos no parecen hacerle mella. ¿Nunca se ha puesto
a pensar que puede estar equivocada o que se arrepiente de algo de su accionar?
-Una siempre mira el espejo retrovisor y corregiría muchas cosas, pero para aportar más y mejor a la lucha
revolucionaria. Amo a mi Patria y pienso que la mejor forma de amarla es luchando por ella.
Por lo tanto, pienso que no hay mejor lucha que la que apunta a hacer una Revolución.
Como ser humano no encuentro otro remedio a los dolores que he pasado y paso por el asesinato de mi hijo
(un niño de 12 años, criminalizado por los gobiernos de turno, que sufrió persecución desde muy chico hasta
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que lo mataron. Su cuerpo fue luego profanado por perros policiales cuando se hallaba en el ataúd. Lo
abrieron con la excusa de buscar una bomba y permitieron que los perros husmearan el cadáver de mi hijo.
No, no me arrepiento de mi compromiso y entrega a la lucha, porque estoy convencida que el futuro
ineludible es el socialismo.
El régimen burgués es una etapa del proceso histórico, y no existe nada eterno más que el movimiento y la
existencia de la materia. De lo único que puedo arrepentirme es de no tener dos vidas para ofrendar a mi
organización a la que estoy orgullosa de pertenecer y a la Revolución.
-En algunos de los documentos o comunicados del EPP denuncian la incidencia que ha tenido EEUU en las
últimas dedada sobre gobiernos y política.
-Los yanquis y los israelíes siguen reforzando su presencia en Paraguay. Durante el gobierno de Lugo
construyeron un destacamento en Hugua Ñandú, un cuartel con helipuerto, financiando la construcción y el
equipamiento con tecnologías de punta. Todo ello para combatir al EPP. Mientras se levantaba esa
edificación, Lugo visitaba el lugar con el embajador de EEUU de entonces. Sus ministros y sus mercenarios
salían en la foto y recibían grandes titulares en los diarios. A su vez, todos ellos festejaban las torturas y
ejecución de nuestros camaradas.
Los del Frente Guasú propagandizaban fuera del país, que los epepistas somos una creación de la CIA. Sin
embargo no aclaraban por qué la USAID (que era expulsada de Venezuela y Bolivia) vino aquí a reforzar el
presupuesto rechazado dignamente por estos dos pueblos hermanos que luchan por su independencia y
soberanía. El gobierno de Lugo, que se decía “socialista” recibía a la USAID con gran beneplácito. Más aún, al
segundo día de asumir el gobierno, Fernando Lugo fue corriendo a pedir auxilio al narco-paramilitar Álvaro
Uribe, para combatir al EPP. Desde ese momento nunca se interrumpió la ayuda en términos de
adiestramiento de policías y militares realizada por asesinos del combativo pueblo colombiano.
Ahora con Cartes, el reforzamiento de la intromisión yanqui es cada vez mayor, en todas las instituciones:
Poder Judicial y Fiscalía son direccionadas por la política imperial, con la excusa de apoyar su modernización.
Los militares y policías son entrenados y equipados por EEUU, por los israelíes y el gobierno colombiano.
-¿Cómo se dio el tema de que se aprobara la ley antiterrorista?
-En el 2010 el gobierno de Lugo presentó en el Congreso la antigua ley antiterrorista y fue aprobada. Hasta
ese momento, los anteriores presidentes no la habían logrado impone, Sin embargo, la poca resistencia del
campo popular a esta ley hizo que el Gobierno la impusiera. De hecho, una “virtud” de Lugo durante su
mandato, es que logró desmovilizar, con muchas promesas, a sus propios partidarios. La ley y esto último,
fueron su principal aporte a la causa oligárquica.
-¿Qué versión tienen ustedes de cómo ocurrió la denominada Masacre de Curuguaty? ¿Coinciden de que fue
una provocación para derrocar al gobierno de Lugo?
-El caso de Curuguaty es una clara muestra del repugnante oportunismo del “luguismo”. Históricamente la
policía y el ejército de la burguesía reprimieron, persiguieron y asesinaron al campesinado combativo en
nombre de la sacrosanta propiedad privada.
Lugo subió al gobierno después de una campaña electoral en la que había prometido la Reforma agraria,
reivindicación histórica de miles de campesinos. Pasaron casi cuatro años de gestión y la Reforma Agraria no
llegó. Por eso es que en las tierras de Marina Cué, que son propiedad del Estado paraguayo y habían sido
invadidas por el oligarca del Partido Colorado, Blas Riquelme, un grupo de campesinos cansados de esperar
que el gobierno cumpliera su promesa, exigieron que se entregaran las tierras a varias familias de
Curuguaty. Al no tener respuesta, decidieron ocuparlas y resistir.
En su ánimo de congraciarse con su patrón oligarca, Lugo y el ministro del Interior, Carlos Filizzola, enviaron
a su policía a acribillar y asesinar aquella resistencia campesina, pero les salió mal. No contaron con el
hartazgo de algunos campesinos que decidieron defender lo que legítimamente les pertenece. La policía
armada con fusiles y ametralladoras, apoyada por helicópteros artillados comenzaron a balear a mansalva a
los pobladores. Incluso, desde uno de los helicópteros empezaron a ametrallar a todo lo que se movía, y así
cayeron varios campesinos y también algunos policías. Lo que ocurre es que la policía paraguaya cuando
entra en combate pierde los estribos y dispara indiscriminadamente. No están habituados a que se los
enfrente, lo que sí pasó en esta oportunidad. Al día siguiente, lo dijeron varios testigos, entraron militares
que se dedicaron a ejecutar a los campesinos que quedaron heridos en el monte. Los comandaba uno que
42
trabajaba en la escolta presidencial y es hermano de un jefe policial que había resultado muerto en los
primeros enfrentamientos.Todos contaban que había encabezado esa operación de “limpieza” por pura
venganza.
No tengan dudas de que el asesinato masivo de campesinos en Marina Cué es parte de una práctica común a
todos los gobiernos que hemos tenido, incluido el de Lugo. ¿Qué hacen hoy los luguistas?: Campañas en las
que se presentan condolidos y piden que se aclare el caso Curuguaty, pero ellos saben bien lo que allí ocurrió.
-Lo que sí es innegable que tras esos hechos Lugo quedó debilitado y la oposición aprovechó para dar el
golpe palaciego?
-Por supuesto que sus ex aliados liberales y colorados aprovecharon y lo sacaron del Gobierno. Lo peor fue
que Lugo, cobardemente, no defendió a quienes se movilizaron. Él puede contar lo que quiera sobre lo de
Curuguaty e incluso puede ser que le crean algunos campesinos, pero al EPP no lo engaña, nosotros tenemos
clara la película. Nos da asco su posición, ya que después de mandar a matar a los campesinos, ahora
aprovecha para disfrazarse de popular y vender en el exterior de que ellos están luchando al lado del pueblo.
Allí están los cinco senadores luguistas, señalados por actos de corrupción. Llevan vida de oligarcas, mientras
el pueblo pobre malvive.
-Vamos al presente. ¿Qué se puede esperar del accionar del EPP en lo que hace a su enfrentamiento con el
actual Gobierno?
-Actualmente el EPP dirige su principal acción contra el gobierno de Horacio Cartes, los políticos, la FTC, los
ganaderos, agroexportadores y latifundistas. No puedo hablar de acciones militares futuras, no me
corresponde a mí esa tarea.
-¿Qué mirada tienen sobre la continua invasión que sufre Paraguay por parte de empresarios y hacendados
brasileros?
-La invasión de latifundistas brasileños igual que los latifundistas paraguayos son nuestros enemigos.. Sus
haciendas son de miles de hectáreas. Además del cultivo de oleaginosas tienen ganadería y poseen pistas de
aviones porque también se dedican al narcotráfico. Estas haciendas son custodiadas por verdaderos ejércitos
de matones, muchos de ellos policías en actividad. Los parlamentarios
y políticos de todos los colores tienen sus estancias en el norte, entre ellos el propio presidente de la
República y su vicepresidente.
-Finalmente, ¿a pesar de la difícil situación en la que se encuentra tras varios años de prisión, sigue teniendo
confianza en el futuro?
-El régimen burgués está acabado, no ofrece más que miseria, opresión política disfrazada de democracia. La
verdadera libertad del pueblo guaraní estará sustentada en la democracia popular, socialista y
revolucionaria. Yo creo que la conciencia instintiva nace por las condiciones de opresión, pero la conciencia
revolucionaria se va formando. Es precisamente mi principal tema de investigación en la psicología marxista
de Lev Vygotsky (N.de.R.: se refiere al fundador de la teoria socio cultural en psicología), Alekséi Leóntiev y
otros connotados psicólogos soviéticos del materialismo dialéctico. No todo el pueblo pobre oprimido tienen
ideas reaccionarias, son las condiciones históricas de la sociedad las que determinan la conciencia. No es que
vea como un asunto psicológico la solución de la sociedad, sino que la lucha de clases es el motor del
desarrollo social.
Por otra parte, me dan mucho ánimo los hermanos latinoamericanos, veo que muchos de ellos siguen
luchando en la calle, en las montañas y también hay quienes resisten en alguna oprobiosa celda carcelaria a
la que los condenó la burguesía. A todos ellos y a sus organizaciones que siguen creyendo de que el presente
es de lucha y el futuro será socialista, quisiera hacerles llegar nuestro saludo solidario. Y una propuesta a los
prisioneros políticos y prisioneros de guerra: formemos un gran movimiento de revolucionarios presos
(latinoamericanos y también palestinos). Como proletarios en lucha rompamos las barreras impuestas por
las oligarquías, destruyamos las fronteras que nos impone el Imperio. Como decía Carlos Marx: Proletarios
del mundo uníos. Con la diferencia en este caso que somos proletarios encarcelados, pero sería muy potente
que nos unamos a pesar de las rejas que nos impone el capitalismo.
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LAS CÁRCELES DE BRASIL, REFLEJO DE UNA SOCIEDAD QUE NAVEGA ENTRE EL
DESARROLLO Y LAS VIOLACIONES DE DERECHOS HUMANOS
HTTP://WWW.REVISTAPUEBLOS.ORG/?P=17942
LUCIA NADER, 09/10/2014 DEJAR UN COMENTARIO
Durante muchos años, Brasil pensó que su mayor desafío era el crecimiento económico y la inclusión social.
Generar renta para las personas más pobres, acabar con el analfabetismo, reducir las tasas de paro, invertir en
el crecimiento del mercado interno y estabilizar su joven democracia eran objetivos repetidos como mantras
por todos los candidatos en todas las elecciones desde el retorno de la democracia, a comienzos de 1980. Ese
“país ballena”, casi diecisiete veces más grande que España, perseguía de manera obsesiva el sueño del
desarrollo por la vía del crecimiento económico.
Fotografía: Conectas.
Hoy, pasados más de veinte años desde las primeras elecciones, tras la dictadura militar,
las y los brasileños pueden decir que se alcanzaron muchas de las metas marcadas. Pero el
país sigue lejos de donde esperaba. La imagen perfecta para el Brasil de hoy es la de un
gigante con pies de barro: alto, grande y fuerte, pero con estructuras frágiles, basadas en
siglos de discriminación racial, violación extensiva de los derechos humanos, desigualdad
y corrupción, en un contexto en el que la relación entre la clase política y los bienes
públicos es frecuentemente predatoria.
Para quienes miran desde afuera, es cada vez más difícil entender esa imagen. Las y los
brasileños son el estereotipo de la alegría y de la ligereza, reciben el Mundial de fútbol y
los Juegos Olímpicos, pero, a la vez, aparecen en los noticieros por sus altas tasas de
homicidios y por la violenta represión policial contra las manifestaciones populares o
contra quienes viven en las periferias (cuya imagen más visible internacionalmente son las
favelas en Río de Janeiro).
Mirando hacia atrás, pocos países en el mundo pueden tener orgullo de haber mantenido
su integridad territorial a lo largo de los siglos en relativa paz (el último conflicto en el
que Brasil participó, dentro de sus fronteras, fue en 1864, en la Guerra de Paraguay).
Desde entonces, mientras muchos de sus vecinos se enredaron en disputas por
demarcaciones de territorios (Chile, Peri, Bolivia, Argentina y Venezuela poseen temas
pendientes de fronteras y límites marítimos hasta hoy, en mayor o menor grado), Brasil ha
44
mantenido su integridad haciendo frontera con todos los países de Sudamérica, con
excepción de Ecuador y Chile.
Esa autopercepción pacifista, entretanto, no es tan verdadera cuando se trata de dirigir la
violencia hacia su propia población. El golpe militar de 1964 dio inicio a un largo y
penoso periodo en el que las violaciones de derechos humanos no tenían sólo el respaldo
político de las elites económicas del país, como también un amparo legal derivado de
cambios constitucionales absurdos conducidos por los militares. Por medio de los
llamados actos institucionales, los dictadores suprimían garantías individuales del texto
constitucional, lanzando el país a las tinieblas por más de veinte años. Casos de tortura,
desapariciones, ejecuciones extrajudiciales y muchas otras arbitrariedades fueron,
entonces, política de Estado contra un “enemigo interno”.
Sin evolución en el sistema carcelario
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Los años 1980 trajeron la democracia de vuelta, pero sólo en parte. Para la población
pobre y negra que habita las grandes periferias, la policía militarizada se ha encargado de
dar continuidad a algunos aspectos del régimen autoritario. Si hay un área que no ha
pasado plenamente por la democratización, ésa es el sistema carcelario. Brutalidades
semejantes a las de los años 1960 e 1970 contra disidentes del régimen siguen siendo
cometidas hoy contra la población reclusa, que ya es de casi seiscientas mil personas.
El Brasil de hoy tiene la cuarta mayor población reclusa del mundo, por detrás de EEUU,
China y Rusia. En total, 548.000 brasileños y brasileñas están en la cárcel. El número de
personas presas ha aumentado un 380 por ciento en los últimos veinte años, mientras el
crecimiento de la población ha sido de 30 por ciento. Un estudio publicado por el Consejo
Nacional de Justicia a comienzos de junio de 2014 sugiere que ese número puede ser
todavía más grande: según el CNJ, si se contabiliza a las personas que cumplen arresto
domiciliario, Brasil, con una población carcelaria de 715.655 personas, sobrepasa a
Rusia. La obsesión policialesca se dirige hoy a un tipo determinado de brasileño: pobre,
negro y morador de la periferia. Para estas personas siguen en vigor algunas de las
normas de la dictadura. Los casos de tortura y malos tratos se suceden sin pausa en las
cárceles. Recientemente, en el complejo carcelario de Pedrinhas, en el estado de
Maranhão, se encontraron varios presos decapitados. Alguien grabó imágenes con un
teléfono móvil y estas imágenes se difundieron en los telediarios.
Desde comienzos de 2013 murieron más de sesenta personas en esa misma cárcel. Cuando
el gobierno decidió que tenía que hacer frente al problema, militarizó su administración.
Pronto se vieron imágenes pavorosas de antidisturbios (tropa de choque) disparando balas
de goma contra docenas de presos desnudos y amontonados en un rincón de una celda.
Situaciones como la de Pedrinhas muestran que el país no podría estar más alejado de
donde esperaba estar cuando creyó que el crecimiento económico y la democracia
representativa serían suficientes para dar inicio a un proceso civilizatorio.
A juzgar por lo que se ve en los presidios, el país sigue todavía en la era de las tinieblas. El
sistema penitenciario brasileño ignora patrones éticos y de dignidad humana y rompe con
los valores de la democracia. Es altamente discriminatorio, porque escoge a dedo la clase
social que debe ser encarcelada.
Alrededor de 42 por ciento de las personas presas no se encuentra en las cárceles con una
condena definitiva; mientras el déficit de plazas en las cárceles llega a doscientos siete mil
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(es decir, que son diez las personas que ocupan las plazas diseñadas para seis). Se violan
sistemáticamente leyes y garantías constitucionales. El derecho a la amplia defensa
tampoco se cumple: en São Paulo, cada defensor público del Foro de Barra Funda (uno de
los más importantes de todo el país) es responsable, de media, de 2.500 procesos
criminales. El propio sistema genera violencia, al no facilitar a las personas presas el
reintegrarse en la sociedad. La tasa de reincidencia ronda el 60 por ciento.
Todo lo que queda
La década de 1990 trajo estabilidad monetaria y el fin de la hiperinflación. El país vivió
una ola de privatizaciones neoliberales y se abrió para el capital externo. El control
inflacionario derivado del Plan Real dio previsibilidad a la economía y lanzó las bases
para lo que vendría a ser el profundo ciclo de inclusión económica de los últimos 10 años.
47
Durante los tres mandatos consecutivos del Partido de los Trabajadores (PT), Brasil vio
crecer su “clase media”, se redujo la pobreza y millares de brasileños y brasileñas
pasaron a formar parte de la fiesta del consumo. El crecimiento del mercado interno
amortizó el impacto de las crises financieras internacionales que afectaron Europa y los
Estados Unidos, sugiriendo lo que parecía ser un ciclo virtuoso, iniciado con el Plan Real.
Pero si el poder de compra y el empleo crecieron, creció también la conciencia de la
población brasileña sobre sus propias heridas, especialmente aquellas relacionadas con
unos servicios públicos de pésima calidad, asociados a una de las tasas más draconianas
de impuestos del mundo. En junio de 2013, un aumento de 0,20 reales en el precio de los
billetes de bus en la ciudad de São Paulo fue la chispa que desató la más importante ola de
protestas sociales desde el fin de la dictadura, destapando una olla de presión. La
percepción de que el Estado trabaja en contra del trabajador, entregando servicios de
transporte, salud y educación de calidad muy inferior a lo aceptable, ha crecido
notablemente, especialmente cuando contrasta con el hecho de que el país ha invertido ríos
de dinero en obras consideradas inútiles para dos mega eventos fugaces: el Mundial y las
Olimpiadas.
Quiso el destino que la responsabilidad de lidiar con esa ola de protestas fuese justamente
del gobierno dirigido por una ex prisionera política, la presidenta Dilma Rousseff, quien
había sufrido el peso de la represión cuando fue encarcelada y torturada por la dictadura
en su juventud.
Pese a que las fuerzas policiales sean controladas por los gobiernos estatales que
componen la federación, cabe al gobierno federal señalar políticamente que es capaz de
modular el uso de la fuerza contra un fenómeno de expresión nacional.
Los gobernadores de los Estados dieron una respuesta feroz a las protestas. Dilma no
actuó mejor. En la mejor de las hipótesis, la presidenta fue cómplice de una policía que,
una vez más, mostraba lo poco que había avanzado en sus valores y técnicas de represión
desde el fin de la dictadura. En las calles convulsionadas se sucedieron casos de
agresiones físicas, prisiones arbitrarias y muertes, y la clase media sintió en su propia piel
lo que las y los brasileños más pobres ya conocían muy bien: la violencia de una policía
que es muchas veces criminal contra la propia población.
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La vulgaridad en el uso de la violencia es el rasgo común que traspasa todos los
gobiernos. El legado de la brutalidad dejado por la dictadura es casi insuperable. Y la
discriminación racial, que se remonta a más de quinientos años de historia, con la
abolición de la esclavitud más tardía de todo el mundo (1988), es una marca indeleble en
la cultura brasileña.
Todo el esfuerzo por levantar el país económicamente es poco si se compara con lo que
todavía es necesario para elevar los estándares de respeto a los derechos humanos.
Mientras no se salden las cuentas con su pasado, renovando los pilares que sostienen la
actual democracia, de nada valdrá que Brasil ocupe el puesto de séptima, octava o, aunque
lo fuese, primera economía del mundo.
Lucia Nader es la directora ejecutiva de Conectas Derechos Humanos
(Brasil,www.conectas.org).
Traducido para Pueblos – Revista de Información y Debate por Laura Toledo Dauden.
Artículo publicado en el nº62 de Pueblos – Revista de Información y Debate, tercer
trimestre de 2014.
En una pregunta hecha la semana pasada desde su cuenta de Facebook, una funcionaria del Gobierno de
Estados Unidos ha ...
Chile, Perú y Colombia en la agenda militar de EEUU
http://www.contrainjerencia.com/?p=94848&utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campa
ign=Feed%3A+contrainjerencia%2FjvtA+%28CONTRAINJERENCIA%29
EL CIUDADANO – El secretario de Defensa de Estados Unidos, Chuck Hagel, visitó tres países de la Alianza del
Pacífico para reafirmar su presencia en la región: fue recibido por los presidentes colombiano Juan Manuel
Santos, peruano Ollanta Humala y la chilena Michelle Bachelet. En todos los casos destacó la “alianza
estratégica” que los unía e instó a reforzar la “cooperación militar”. Luego, participó de la XI Conferencia de
Ministros de Defensa de las Américas donde defendió el Sistema Interamericano de Defensa, su viejo
instrumento de dominación en la region.
“Hoy estoy aquí para subrayar el compromiso de Estados Unidos a colaborar con las Américas, para
mantener la paz y la estabilidad en nuestro hemisferio, y para ayudar a construir la seguridad global”, señaló
el secretario de defensa estadounidense Chuck Hagel en el discurso del encuentro que lo reunió con sus
homólogos del continente que se desarrolla en Perú. Allí recurrió a las viejas fórmulas y señaló al “crimen
organizado” como la principal amenaza de la región.
49
Antes, se había reunido con los presidentes de Colombia, Chile y Perú en cada uno de sus países, adonde
debió viajar para ratificar las alianzas más sólidas en la región, que también incluye a México, Paraguay
ypaíses centroamericanos con fuerte injerencia del Comando Sur.
El propio Hagel expuso la pérdida de terreno de su país en el continente al destacar la necesidad de
fortalecer el Sistema Interamericano de Defensa (SID): “Me doy cuenta de que no todos los países están
completamente satisfechos con este sistema, pero Estados Unidos alienta a su participación activa”, sostuvo.
De ese modo hizo alusión a Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, países de la Alianza Bolivariana quese
retiraron de la Junta Interamericana de Defensa, que bajo los lineamientos de EEUU se atribuye la
responsabilidad de asesorar a los países miembros en políticas de Defensa y Seguridad.
En el mismo sentido, numerosos países denunciaron el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca
(TIAR), parte integral del SID, que ha sido un instrumento al servicio, conveniencia y beneficio de las grandes
potencias, tal como se evidenció en 1982, en ocasión del ataque armado del Reino Unido en contra de
Argentina.
Washington promovió el acuerdo hace más de sesenta años para concretar sus intereses imperialistas en
Nuestra América, bajo el argumento de la “defensa mutua” en caso de invasiones extranjeras.
santos hagel
Colombia
Chile, Perú, Colombia y México forman parte de la Alianza del Pacífico –la nueva contraofensiva neoliberal en
el continente- y hacia ellos apunta EEUU para mantener su presencia político militar. La primera escalada
bilateral de Chuck Hagel fue en Colombia, donde junto al presidente Juan Manuel Santos elogió la “alianza
estratégica” entre ambos países. Como vocero de Barack Obama, exigió cuentas acerca de los Diálogos de
Paz con las FARC y selló el compromiso asumido por Santos pocos días antes: el país suramericano
incrementará la participación de sus fuerzas militares en las tropas bélicas de la ONU, dirigidas desde el
Consejo de Seguridad maniobrado por la Casa Blanca y sus aliados de la OTAN.
Por su parte, el líder de la Casa Blanca había prometido “un paquete de proyectos de colaboración” en la
etapa de “posconflicto” con las FARC. Fue un planteo de reversión del Plan Colombia, iniciativa que significó
la oficialización de la articulación político-militar de Colombia con los Estados Unidos – cuya mayor expresión
fue la instalación de las siete bases militares. En el denominado posconflicto, también será clave la injerencia
de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
cbachelet hagelChile
Luego, continuó su agenda en Chile, donde se reunió en el Palacio de la Moneda con la mandataria Michelle
Bachelet. Allí, Hagel elogió la participación del país suramericano en los ejercicios militares en Asia- Pacífico,
su apoyo en el Consejo de Seguridad contra “los terroristas en Irak y Siria”, prometió cooperación en el
hemisferio y celebró diez años del TLC conjunto, reprodujo un comunicado de su gobierno.
Desde la cartera chilena de Defensa liderada por Jorge Burgos brindaron precisiones sobre las promesas de
profundización de “cooperación militar”: en la agenda bilateral trataron la participación del país
suramericano en ejercicios multinacionales en el área del Pacífico, como Rimpac y Partnership of the
Americas.
En agosto pasado, Chile recibió al buque de guerra USS América – LHA6- de la Armada estadounidense que
realizó una gira denominada “América visita las Américas”, que también incluyó a Colombia, Brasil, y Perú en
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el área del Comando Sur y la Cuarta Flota. El navío es un “anfibio de asalto” equipado con aviones,
helicópteros, y una tripulación de más de 1400 hombres, capaz de trasladar 44 mil toneladas. Bajo el
argumento de la “cooperación”, las Fuerzas Armadas de los países suramericanos se instruyeron con los
militares de EEUU y delegaciones político diplomáticas realizaron visitas oficiales a la embarcación.
“Esta visita del USS América es un ejemplo que muestra la estrecha relación y confianza mutua que han
desarrollado las fuerzas navales de ambos países a lo largo de los años. Chile y Estados Unidos han trabajado
como socios estratégicos de manera conjunta y con creciente frecuencia y eficacia en una amplia gama de
temas de seguridad regional”, señaló la embajada de EEUU en Chile en un comunicado al recibir el navío.
Perú
Por último, Hagel arribó a Perú donde se lleva a cabo la XI Conferencia de Ministros de Defensa de las
Américas (CMDA). Allí fue recibido por el presidente peruano Ollanta Humala y también mantuvo una
reunión con su homólogo de Perú Pedro Cateriano.
Ambos países están negociando un “acuerdo de cooperación en Seguridad y Defensa”, para fortalecer la
“cooperación militar actual”, señaló el embajador peruano en Washington, Harold Forsyth Mejía, ante
unmedio local. La semana pasada el canciller peruano Gonzalo Gutiérrez visitó EEUU y se reunió con el
secretario de Estado, John Kerry.
“Esta relación bilateral alcanzó, en estos momentos, el nivel más alto de la historia por la voluntad concreta
de ambos gobiernos de fortalecerla”, agregó el diplomático. Allí, destacó también el plano comercial, y
elogió el Tratado de Libre Comercio conjunto que movilizó 18 mil millones de dólares.
En el mes de agosto, el Ministerio de Defensa peruano aceptó una “donación” de Estados Unidos de un
hangar y repuestos a la Fuerza Área y al Ejército. En 2010, la Sección de Asuntos Antinarcóticos de la
Embajada estadounidense en Lima y la Fuerza Aérea del Perú firmaron, un acuerdo de cooperación a través
del cual se autorizó a la primera la construcción y uso en la parte noroeste del perímetro de la base aérea del
Callao de un hangar para el almacenamiento de una aeronave Beechcraft 1900D, oficinas administrativas y
otro hangar para aeronaves de la Dirección de Aerofotografía.
Por otro lado, en 2013, el Comando Sur de Estados Unidos concretó una “donación” de un paquete de
soporte logístico para los 36 vehículos Jeep J-8 4×4 para el Ejército peruano -por un valor de 463,902.55
dólares- y repuestos para radios Harris para el Comando de Inteligencia de Operaciones Especiales Conjuntas
del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas peruanas -por un monto de 40.486,10 dólares-.
Bolivia la esperanza, Brasil la amenaza
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190844
Santiago Mayor
Notas - Periodismo Popular
Las elecciones del domingo en Bolivia son un enorme aliciente para los procesos de cambio en América
Latina. Sin embargo, el ballotage del próximo 26 de octubre en Brasil se cierne como una amenaza mucho
más peligrosa de lo que, hasta ahora, se ha planteado.
La esperanza
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Evo Morales arrasó en las elecciones presidenciales y seguirá al frente de la revolución boliviana, al menos,
hasta el año 2020. Este triunfo apuntala uno de los procesos de cambio más radicalizados y disruptivos de
nuestro continente y el mundo.
El primer presidente indígena de la historia está haciendo el mejor gobierno que jamás haya visto Bolivia. Y
no sólo desde una perspectiva de izquierda o progresista si no, incluso, en términos macroeconómicos de
corte liberal. Ha logrado estabilidad política y económica acompañada de una fuerte mejora en las
condiciones de vida de la población.
Todo esto se ha logrado no sin enfrentar poderosos enemigos internos y externos, con la Embajada de
Estados Unidos a la cabeza. Vale recordar el intento de “balcanización” de Bolivia impulsado por el
imperialismo que intentó separar a la “Media Luna” oriental del resto del país.
Pero la revolución logró superar esas etapas que tan bien logró teorizar su más lúcido intelectual, el
vicepresidente Álvaro García Linera. Y así se llegó al momento actual que el propio Linera define como de
“tensiones creativas”.
En resumidas cuentas esto supone que ahora la disputa y la dinámica social se da dentro del proceso
revolucionario y las tensiones que se presentan (manifestadas muchas veces en disputas de los propios
movimientos sociales con el gobierno y el Estado) son en pos de mejorar el proceso y, a su vez, lo que hace
que este avance y mejore.
Concretamente esto se puede observar en el apoyo brindado por la Central Obrera Boliviana (COB) a Evo
Morales en las últimas elecciones. Poco más de un año atrás la COB (que tiene un importante peso en la
economía debido a su fuerza entre los mineros) enfrentaba a muerte al gobierno por un aumento salarial y
mejores condiciones laborales. Una clara “tensión creativa” que se resolvió y la revolución sigue avanzando.
La amenaza
La contracara de Bolivia es sin dudas Brasil. Con el agregado de que el peso regional (político y económico) es
abismalmente diferente.
El gigante sudamericano se encamina a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el próximo 26 de
octubre. Allí la actual mandataria por el Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff deberá enfrentar al
candidato del Partido Socialdemócrata, Aecio Neves.
El escenario es completamente desalentador. El gobierno del PT viene del desgaste lógico de 12 años de
mandato, sumado a que efectivamente no produjo una transformación estructural de Brasil. Sus políticas, de
corte neodesarrollista, apuntaron a un modelo más parecido al del “capitalismo serio” argentino que uno de
corte revolucionario como el de Venezuela, Bolivia o Ecuador. Así los clivajes de poder en Brasil siguen en
manos de los mismos sectores de siempre.
Si a eso le sumamos una conflictividad social no tan lejana, como las enormes movilizaciones de 2013
encabezadas por el Movimiento Passe Livre o las protestas contra el Mundial, la elección ya venía
complicada de antemano.
Neves, por su parte, es el representante de la Nueva Derecha latinoamericana (como Capriles en Venezuela,
Mauricio Rodas en Ecuador o Scioli, Macri y Massa en Argentina). Al igual que otros, está apoyado por una
estructura partidaria tradicional pero con un discurso aggiornado a los nuevos tiempos.
52
Sus 35 puntos en primera vuelta -a solo cinco de Dilma- y el apoyo de Marina Silva, que con 21% se ubicó
tercera, deja al candidato socialdemócrata con serias chances de ganar. Su triunfo implicaría un giro brutal
en el equilibrio geopolítico de la región.
Y aun en caso de resultar vencedora Dilma, el poco margen de votos se va a traducir indudablemente en
poco margen a la hora de gobernar. La burguesía brasileña no dudará en presionar por menos políticas
sociales y mayores beneficios para su sector tal como ya viene haciendo.
¿El futuro ya llegó?
Desde los años 60 que se puede observar el desarrollo de Brasil como potencia “subimperialista” de América
del Sur. Es decir, una especie de sargento del imperialismo mundial que tiene su propia área de influencia.
Pero como tal, también tiene su relativa autonomía.
Así los gobiernos de Lula y Dilma, de corte progresista y neodesarrollista, hicieron de punto medio entre los
procesos más radicalizados y aquellos que mantuvieron posiciones conservadoras y/o neoliberales.
De esta forma, por ejemplo, fue fundamental el reconocimiento de Brasil al ajustado triunfo de Maduro en
Venezuela en las elecciones presidenciales de 2013 o en la defensa de la integridad territorial de Bolivia.
Pero también hizo de contrapeso a los proyectos más de avanzada en lo que a integración regional se refiere.
Por ejemplo, el Banco del Sur, iniciativa que busca romper con la dependencia de organismos multilaterales
de crédito como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional está trabado en el Congreso brasileño.
Este fino equilibrio que la potencia más importante de la región supo mantener en la última década puede
cambiar abruptamente con un triunfo de Aecio Neves.
Un acercamiento a los gobiernos de la Alianza del Pacífico (Chile, Perú, Colombia y México), la
profundización de las políticas más regresivas a nivel continental como el tratado de libre comercio del
Mercosur con la Unión Europea y el definitivo estancamiento de las políticas de integración regional, serían
una realidad.
Si a eso le sumamos que en Argentina, sin dudas el 2015 encontrará un gobierno más a la derecha que el
actual, el horizonte latinoamericano se oscurece.
Bolivia, Venezuela, Ecuador y obviamente Cuba, aparecen como los reductos de esperanza pero también de
resistencia para los próximos años. Efectivamente los gobiernos con proyectos más transformadores y de
izquierda son los que emergen como aquellos capaces de construir una alternativa.
Mientras tanto, los gobiernos de corte progresista y neodesarrollista mostraron sus enormes limitaciones
que ahora se aprecian en un avance notorio de la derecha continental.
El porvenir no parece venturoso, habrá que prepararse para una nueva etapa en América Latina donde la
unidad de los sectores populares será fundamental para enfrentar la siempre latente ofensiva imperialista.
El 26 de octubre en Brasil se jugará gran parte de ese futuro.
Fuente: http://notas.org.ar/2014/10/14/bolivia-esperanza-brasil-amenaza/
La economía boliviana con Evo explicada en 10 gráficos
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http://www.elciudadano.cl/2014/10/16/119507/la-economia-boliviana-con-evo-explicada-en-10graficos/#primera-linea
Los analistas coinciden en que el auge económico de Bolivia en la última década, explican en
gran medida el triunfo aplastante de la última elección el pasado 12 de octubre en que
Morales resultó nuevamente electo, para seguir su segundo período desde la instauración de
la nueva Constitución. Acá algunos datos que explican el desarrollo económico del vecino país
altiplánico, basado principalmente en las ingentes cifras de recaudación por impuestos a los
hidrocarburos, renacionalizados en 2006.
CENTER FOR ECONOMIC AND POLICY RESEARCH / TRADUCCIÓN: LEONEL RETAMAL M.· HOY 16:10
ECONOMÍA, LATINOAMERICA
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2
1) Crecimiento económico
Bolivia ha crecido más rápido en los ocho años bajo el mandato de Evo Morales, que en
cualquier período en las últimas tres décadas y media.
Fuente: Fondo Monetario Internacional
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2) Alto nivel de reservas internacionales
Estas actúan como un colchón contra las perturbaciones externas, anticipándose a la crisis
de la balanza de pagos. La acumulación de reservas de Bolivia le ha permitido evitar las
frecuentes condiciones peligrosas que provienen de los préstamos del FMI; el país operó
bajo acuerdos con el FMI casi continuamente durante 20 años hasta que Morales asumió
el poder en 2006. Las reservas internacionales de Bolivia son más del 48 por ciento del
PIB, en la actualidad, superior incluso a China; Esto le da margen a Bolivia para dar a
estos recursos un mayor uso productivo, por ejemplo, en la inversión pública.
Fuente: Banco Central de Bolivia (BCB).
55
3) Nacionalización de Hidrocarburos aporta ingresos para
el Sector Público
Un referéndum realizados a mediados de 2004 señaló el apoyo público a un mayor rol del
Estado en el sector de los hidrocarburos, y en mayo de 2006, el presidente electo Evo
Morales renacionalizó las industrias del petróleo y gas de Bolivia. El aumento en la
recaudación de impuestos ha permitido a Bolivia incrementar ampliamente su espacio de
política macroeconómica. Algunos de estos ingresos fueron a las reservas, como se señaló
anteriormente, y Bolivia también aumentó la inversión pública (a continuación).
Fuente: BCB.
56
4) La mayor inversión extranjera directa en América del
Sur
Mientras la prensa de negocios considera las nacionalizaciones como una condena para la
atraer inversiones internacionales, actualmente Bolivia tiene el más alto nivel de inversión
extranjera directa, como porcentaje del PIB, en América del Sur en 2013.
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
57
5) Elevada inversión pública que sigue creciendo
Desde 2006, Bolivia ha convertido el gasto en inversión pública en una prioridad. En los
últimos ocho años, el total de inversión pública se duplicó como porcentaje del PIB.
Fuente: Viceministerio de Inversión Pública Y Financiamiento Externo.
58
6) La pobreza se redujo en un 25% y la extrema pobreza
en un 43%
Bolivia es uno de los países más pobres de América del Sur, pero esta cifra se ha
mantenido en una tendencia a la baja en los últimos años, tras haberse estancado en un
nivel muy alto por lo menos durante una década.
Fuente: Instituto de Estadística de Bolivia (INE).
59
7) Disminución de la desigualdad social
Bolivia ha sido alabada por Alicia Bárcena, directora de la “Comisión Económica para
América Latina y el Caribe” (Cepal), como “uno de los pocos países que ha reducido la
desiguadad… la brecha entre ricos y pobres se ha reducido enormemente”. En este gráfico
se muestra cómo los ingresos de los sectores más pobres de la población han crecido
mucho más rápido desde 2006 que la de los hogares de mayores ingresos.
Fuente: Base de datos Socio-Económica para América Latina y el Caribe.
60
8) Gran aumento en el salario mínimo
Una explicación para la disminución de la pobreza y la desigualdad es que en Bolivia se
ha incrementado rápidamente el verdadero salario mínimo (ajustado por inflación). Entre
2005-2014, el salario mínimo real aumentó en un 87,7 por ciento.
Fuente: INE
61
9) Aumento del gasto social en más de 45% en 7 años
El gasto público en salud, educación, pensiones y programas de mitigación de la pobreza
experimentaron este aumento en términos reales, pero no se mantuvieron completamente
alineados con el crecimiento global de la economía.
Fuente: Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.
62
10) Exploración de alternativas a la guerra contra las
drogas
En 2008, EE.UU. añadió a Bolivia a una corta lista de países que han “fallado
manifiestamente” en cumplir con los acuerdos antinarcóticos internacionales. Bolivia ha
estado en la lista desde entonces, a pesar de haber reducido la cantidad de coca cultivable.
Fuera de EE.UU., el presidente Morales ha recibido elogios por su política de “coca sí,
cocaína no” con énfasis en la protección de los derechos humanos, y reconoce los usos
tradicionales y legales para la planta de coca.
63
Center for Economic and Policy Research / Traducción: Leonel Retamal
M.http://www.cepr.net/index.php/blogs/the-americas-blog/bolivias-economy-under-evo-in-10-graphs
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Francisco Javier Cuadra, ex ministro de Pinochet: “Cuando gobierna la izquierda es lo
más momia que hay”
http://www.theclinic.cl/2014/10/17/francisco-javier-cuadra-ex-ministro-de-pinochet-cuando-gobierna-laizquierda-es-lo-mas-momia-que-hay/
Macarena Gallo 17 Octubre, 2014 Tags: Casso Penta, derecha, Francisco Javier Cuadra,
El abogado y ex ministro de Pinochet hace rato que no da entrevistas. Le carga
hablar de su rol en la dictadura y tener que salir a dar explicaciones. Admirador de
Portales y de gobiernos autoritarios y reformistas, Francisco Javier Cuadra ha
optado por mantener la boca cerrada. No así si es para opinar de la contingencia
nacional, pelar las decisiones que se están tomando en el país y el rumbo errático
que ha tomado la derecha.
¿Qué le pareció la serie de cuestionamientos que el contralor de la
República Ramiro Mendoza hizo de las reformas que impulsa el
64
gobierno?
-Comparto la opinión del contralor. Lo que llega a dar risa es que en Chile siempre se
fijan en el cómo y no en el qué. Lo importante de todo problema en Chile es la forma
en que me lo dijiste, no lo que me dijiste. Es una cultura muy protocolar. Hay una
obsesión por el procedimiento para evitar la sustancia.
El senador Navarro dijo que un contralor no puede estar metido en la
contingencia.
-Así como tampoco un senador debiera necesariamente andar en una moto de nieve.
Jajajajaja ¿No cree que el contralor debería mantener la boquita callada
y ser imparcial por su cargo?
-Un contralor debiera tener la libertad para decir lo que quiera. Y punto.
¿Cómo ve este espíritu reformista del gobierno de Bachelet?
-La distinción entre reformas que perfeccionan un sistema y refundación es muy
importante. Me da la impresión que el espíritu inicial era de refundación. Esa
expresión célebre del senador Quintana sobre la retroexcavadora pareciera más una
refundación. Lo que caracterizó al Chile que creció sostenidamente, que es el Chile del
90 hacia acá y que logró convivir reformando el modelo económico del gobierno
militar, parece haber terminado y estar en una fase que abre incertidumbres
enormes. Cuando la Concertación gobernó con programas claros y con negociaciones
y acuerdos, obtuvo ventajas positivas para el país, que hicieron de esa etapa una de
las más interesantes de la historia de la república. El resultado fue muy positivo. No
entiendo por qué quieren cambiar un modelo exitoso. Es por la ideología, por el peso
mayor que está teniendo la izquierda. Porque el centro de gravedad es el PC y cuyas
dos veces previas que intervino un gobierno terminaron siempre en fracaso. La
primera, en el 46 con González Videla y la segunda, con Allende en el 70. Y ahora con
Bachelet esperemos no termine en fracaso.
¿Pero el PC ahora pesa tanto?…
-El PC es un partido serio, organizado, estructurado, con una capacidad enorme de
trabajo político, con una influencia fuerte en la definición de agenda, en la discusión
de la línea política. Uno ve la agenda de salud, trabajo y educación, y hay una
influencia importante del Partido Comunista. Siendo una ideología fracasada,
anticuada, más retro que progre, ese es un elemento que hay que considerar, el que
ha postergado el eje histórico de entendimiento dentro de la Concertación, entre el PC
y DC. Y por eso emergen figuras tan disonantes del establishment actual, como
Escalona o Gutenberg Martínez, que son más próximos al espíritu de lo que se hizo
desde el 90 en adelante que al momento actual y, probablemente, van a significar
una necesidad de corregir las maniobras políticas del gobierno de Bachelet.
Al final, los políticos viejos siempre regresan sin que se los llame…
-Los viejos encarnan la experiencia, la prudencia. Y muchas veces los jóvenes
encarnan la fuerza y la soberbia. Y ocurre que los jóvenes de la actual generación son
efectivamente retro y no progres. Entonces, vamos hacia atrás y no hacia delante.
¿Por qué tiene tan poca fe en los jóvenes?
-Los jóvenes tienen esa confianza ciega, casi poética, en la capacidad creadora y
regeneradora del Estado, en circunstancias en que el Estado nunca ha sido una
institución suficiente como para crear más realidades que ha creado la libertad. El
Estado es lo más retro que hay. Ojalá hubiera gente con mayor experiencia, mayor
conocimiento de la historia real, con mayor densidad intelectual y cultural.
65
¿Qué le parece Camila Vallejo?
-No, ella es bonita nada más. Mientras no abra la boca, ella es perfecta. Es muy
linda. La verdad es que nada de lo que dice normalmente es relevante. La presidenta
de la CUT tiene mucho más liderazgo que ella. Tiene mucho más verbo pesante,
consistente.
¿Y Giorgio Jackson?
-Tampoco me convence. No tiene un futuro político esplendoroso. Boric me convence
más. Tiene más enjundia, una visión más compleja, más aguda, un verbo más
comprometido.
LOS PROGRE
¿Por qué el Estado está tan idealizado?
-La adoración del Estado es como la venta del sofá de Don Otto. El Estado en ninguna
parte del mundo es eficiente. Por ejemplo, en el caso de los excesos y abusos en el
sector privado, como se ha visto en el último tiempo, es una clara demostración de
que el Estado es ineficiente, porque no ha sido capaz de adaptarse al tiempo con las
regulaciones al sector privado, dejándoles espacio a los abusadores. Hay una prédica
retro de los llamados progres que creen ideológicamente en el Estado. Claro, pero lo
defienden cuando están ellos en el gobierno y que pueden disfrutar arbitrariamente
de un presupuesto mayor, pero no con mayor eficiencia.
El camino del gobierno es fortalecer el rol del Estado.
-Es lo más retro que hay. Por ejemplo, en el tema de la gratuidad universal en la
educación. Es una medida lo más regresiva que existe, antihistórica, injusta.
Eyzaguirre ha perdido la fe pública como ministro de Educación, pero también peso
profesional y técnico respecto a lo que fue su extraordinaria gestión como ministro de
Hacienda. Vamos a quedar más atrás de lo que estábamos. Vamos a terminar más
parecidos a Brasil y Argentina, que a Colombia y México. Perú nos va a ganar
posición y eso que éramos los líderes. Antes decían que éramos los jaguares de
Latinoamérica, ahora seguimos siendo felinos, pero estamos siendo unos gatitos
monteses. Da risa que quienes se llamen progres, sean tan retros y cavernícolas. Hay
progres muy divertidos, porque son tan defensores de los DDHH, pero son tan
partidarios del aborto y de la eutanasia. Hay una contradicción evidente entre los
términos.
No es una contradicción.
-Es una contradicción. ¿La libertad respecto a la vida es primordial o no? El bien
supremo es la vida. Y si no hay vida, no hay libertad. Si alguien es partidario de los
DDHH, debiera mirar con mayor cuidado el tema del aborto y la eutanasia. En
cambio, si alguien fuera partidario de la violación a los DDHH, una eutanasia o un
aborto no tendrían problema. Va en la misma línea filosófica de los DDHH.
¿Por qué?
-El tema de los DDHH, en la cultura contemporánea en Chile, se instaló y desarrolló
fuertemente a raíz del tema de las muertes y de la afectación de la integridad física y
psíquica de las personas por torturas en la época de la dictadura. La verdad es que
yo creo que cuando se estudie históricamente, la cosa va a empezar un poco antes del
11 de septiembre del 73, precisamente porque fue la izquierda la que, con pasión por
la pólvora, comenzó a valorar las armas y la solución violenta de la política. Pero
aquí no voy a entrar a esa historia de los acuerdos del PS en la década de los 60 y bla
bla bla. Cuando se escriba la historia sobre todo ese período, van a entrar esas cosas
66
también porque lo que hubo fue una relativización precisamente del valor de la vida
humana. Creo que es un debate de fondo que hay que tener. La izquierda por
definición es retro. Veamos lo que está pasando en Venezuela o en Cuba que son los
que se definen más abiertamente de izquierda. El carácter retro de la izquierda, es
que a pesar de manifestarse vanguardistas y progresistas y adelantados e
innovadores, cuando gobiernan, lo que hacen es hacer que se dé peso al Estado,
sacrificar las libertades individuales y romper la caja fiscal. Se dicen progresistas,
pero cuando gobiernan la izquierda es lo más momia que hay.
Los progres de izquierda son las auténticas momias.
¿Y las momias de derecha qué vendrían siendo? ¿de la prehistoria, del
más allá?
-Las grandes revoluciones contemporáneas han sido hechas por la derecha y no por
la izquierda. Antiguamente, antes del 73, a la gente de derecha se le decía momia.
Hoy, eso ha desaparecido del lenguaje. Pero si uno tuviera que volver a usar esa
palabra, tendría que decir que la izquierda es la verdadera momia y no la derecha.
¿En ese sentido, la derecha es más progre que la izquierda?
-EEUU de Reagan, en Inglaterra de Thatcher, en la economía chilena en el gobierno
militar, sí. En reformas liberales, la derecha ha sido más progre que la izquierda. ¿O
tú crees que lo que está pasando en China o las protestas en Venezuela son
revoluciones de izquierda? No. Son retrógradas. Me gustaría saber lo que piensas de
Maduro o de Cuba. Son dictaduras. En la izquierda chilena, eso sí, hay varios matices
que hacer. Hay una parte de la izquierda chilena, que ha hecho un gobierno serio y
ordenado. Pero hay otra parte que está en la prehistoria. Los más radicales retros
son los comunistas. Dónde viajan los líderes comunistas. ¡A Caracas y a La Habana!
Pero usted rescata de ese lote comunista, a Guillermo Teillier.
-Sí, como liderazgo político. No estoy de acuerdo con sus ideas, obviamente. Pero es
un líder político indudable. Lleva bien su partido.
Y en la derecha hay algún líder indudable
-No. El último gran político de derecha fue Jaime Guzmán y por eso lo mataron. No
hay nadie más. No veo médula, no veo sangre, no veo pasión. Están adormecidos. Si
miro senadores o diputados, no les he visto una línea política sobresaliente. A lo
mejor son muy jóvenes los dirigentes. Quizá eso lo explica.
¿Usted se considera progre?
-Si soy progre o retro me da lo mismo. Llámame como quieras. Lo que sí tengo claro
es que me gustan los gobiernos autoritarios y reformistas que son los que les han
entregado más avances al país.
¿Por qué prefiere los gobiernos autoritarios?
-Me gustan, en el sentido, que tienen la oportunidad de decidir e incidir mejor que los
gobiernos partidistas en la toma de decisiones de reformas útiles para el país en el
ámbito económico, social o cultural. Los gobiernos de partidos son gobiernos de
asambleas, en los que el principio de autoridad se rompe muy fácilmente y en que
una casta partidista parlamentaria se transforma rápidamente de aristocracia a
oligarquía. Son una chacra. Y, por lo tanto, es mucho más difusa la determinación de
quienes son los responsables de los males del país. Un gobierno autoritario no se
comporta bien, no hace las reformas que corresponde, no va en la línea de las
necesidades del país, rápidamente se deslegitima y se sabe con mucha precisión quién
es responsable. En un régimen más partidista y parlamentario, eso se puede alargar
hasta el infinito menos uno y más allá con muchos más dolores para el país.
67
Pero los gobiernos autoritarios conllevan efectos colaterales. Hay menos
libertades individuales, por ejemplo.
-Depende. En el siglo XX, cuando en Chile hubo cuatro regímenes autoritarios, se
desarrolló en el ámbito de la economía y cultura un sistema bastante liberal. Tanto
que los regímenes autoritarios fueron seguidos por regímenes liberales. Los que
desestabilizaron las libertades públicas y provocaron crisis, fueron curiosamente las
posiciones liberales porque no cuidaron el orden.
¿La democracia es una chacra?
-Naturalmente, las democracias son el mejor de los regímenes políticos, pero cuesta
que logren el orden, porque requieren de disciplina social, de estabilidad económica,
por lo que se evaporan con constante rapidez.
PORTALIANOS
¿Cómo ha visto a la derecha siendo oposición?
-Por los resultados electorales, la derecha es un sector político errático y vagabundo.
Es errática porque avanza, aparentemente, sin una orientación.
No sabe dónde está parada
-La derecha no tiene un objetivo claro. Y en este avanzar desordenado no se entiende
su política.
¿Existe la nueva derecha o es una invención?
-Estas cosas de la Nueva Derecha, de la Nueva Mayoría, de la nueva viña de
Tarapacá, son invenciones de comunicación. Es como si algún partido dijera que Dios
les ha dicho, en el monte Aconcagua, que el país debe ir en el sentido A, B o C, capaz
que ganaran si lo dicen convincentemente. Ojalá la Nueva Derecha fuera la derecha
de Portales, que gobernó e hizo estable la república. Y que hizo uno de los programas
de reformas más intensos de la historia de Chile.
Portales es recordado también como un dictador.
-De dictadores tratan a todo el mundo. Al primero que tildaron de dictador fue a
Carrera, segundo O’Higgins, tercero Portales. El cuarto fue Montt, quinto
Balmaceda. Eso me tiene sin ningún cuidado. Las obras de estos gobiernos fueron
extraordinarias para el progreso del país. En cambio las dictaduras del proletariado,
del PC, con Allende, fueron un desastre. Y terminaron en lo que terminó.
¿Pinochet se ajustó al modelo portaliano?
-En varias cosas sí. En otras no. Pinochet fue un gran reformista. Hizo más reformas
de lo que se ha querido ver. Pinochet, a pesar de hacer un gobierno autoritario, que
algunos también llaman dictatorial, hizo reformas profundas en el ámbito de la
economía, muy contrarias a la lógica natural de un gobierno totalitario, lo que
significó un desarrollo económico base que después del 90 fue continuado, con
reformas, y hasta el día hoy, salvo con lo que está pasando actualmente, ha sido la
característica de haberle dado a Chile décadas de mucho progreso. De manera, que
pasarán los años y se irán reconociendo esas realidades.
¿Y de la Concertación hay algún gobernante portaliano?
-El más reformista de la Concertación es Lagos. A mí, personalmente, el presidente
Lagos me parece de una extraordinaria importancia y tuvo una incidencia real en el
desarrollo del país.
¿Votaría por él si se presenta el 2018?
-Votaría por él si en la derecha no hubiera mejor candidato.
Piñera no fue reformista.
– Piñera nunca me convenció. Hizo más bien un gobierno de administración que de
68
reformas. Tiene algunos éxitos, pero son menores. Y tiene una conducción política
que al interior de la derecha divide. Y eso explica el triunfo de Bachelet y explica que
por un tiempo largo la derecha va a tener una situación de desorden, de crisis
identitaria, de ausencia de una política influyente.
CASO PENTA
¿Cómo saldrá parada la UDI después del caso Penta?
-No sé. El caso Penta dará lugar a una discusión mucho más amplia sobre la relación
entre dinero y política porque creo que la búsqueda de financiamiento para la
campaña corre tanto para la derecha como para la izquierda. A ninguno de los
sectores les va a convenir que se sepa la verdad. Es un tema universal. Los mismos
políticos van a ir frenando las cosas.
El gobierno está hablando de un posible financiamiento público.
-La gente terminará aburrida con el financiamiento público. La gente lo que ve es que
los políticos hablan mucho y hacen poco y a veces, cuando hacen, hacen tonteras. Por
eso las encuestas, y en Chile más que en la media de América Latina, hay una crítica
muy fuerte a la clase política. Yo encuentro que es poco elegante el financiamiento
público, porque es el resultado de lo que pagarán los ciudadanos con sus impuestos.
De todas maneras, si se hace un proyecto de ley, los políticos inventarán otro
mecanismo para burlar la ley. Hecha la ley, hecha la trampa, dicen. A mí no me
sorprende nada. Siempre ha sido así. Lo entretenido son los detalles anecdóticos,
exquisitos, como que el chofer de Moreira haya recibido plata.
O como la esposa del Choclo Délano.
-Ese caso pareciera ser distinto. Más bien habla de un error de gestión
administrativa y tributaria para los niveles de fortuna que hay en ese grupo, eso no
es necesario.
Pero la codicia, pues.
-La codicia es uno de los siete pecados capitales que no solo aqueja a los empresarios,
sino que a mucha gente. La codicia no solo es de la derecha. He conocido a mucho
izquierdista codicioso, que le gusta mucho el dinero, para ser más burgueses y
comprarse corbatas Hermes, colonia inglesa, zapatos ingleses o mandarse a hacer
camisas. Es solo de verlos en la calle, para qué vamos a entrar en detalles.
Y en el caso de Choclo Délano y Carlos Lavín. ¿Pondría las manos al
fuego por ellos?
-No los conozco. Veo la información que ha salido en los medios y es evidente que no
ha salido toda la información. Por eso creo que es razonable esperar la investigación
judicial. Al principio todas las cosas tienen carácter de escándalo, pero después la
verdad se va poniendo con todos su matices.
Manuel Contreras está a punto de morir, ¿cómo cree que lo recordará la
historia de Chile?
-La historia lo recordará mal. Obvio. Es un hecho que será así. Es sólo ver la
situación en la que se encontraba el último tiempo.
Al 90% de cómputo, el MAS tiene 60,06% de votos
http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2014101603
(ABI).- El Tribunal Supremo Electoral (TSE), según su página de internet, informa el jueves que con el 90,94%
de las actas computadas de las elecciones generales del domingo, el Movimiento Al Socialismo (MAS),
liderado por el presidente Evo Morales, obtiene una victoria con 60,06% de los votos.
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El presidente Evo Morales dijo el jueves que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) "ha dejado mucho que
desear", por el trabajo que desarrolló en las elecciones generales, luego que esa institución se viera envuelta
en una serie de críticas formuladas por la oposición a raíz de la demora en el escrutinio de los votos, entre
otros aspectos.
"Cuando hay problemas internos a veces es difícil de resolver, yo no tengo mucha opinión, pero
evidentemente ha dejado mucho que desear el Tribunal Supremo Electoral", manifestó en conferencia de
prensa en la Gobernación de Cochabamba.
Morales respondió de esa manera tras ser consultado sobre la inquietud que ha despertado en la población
la tardanza en el escrutinio oficial de los votos de las elecciones generales, ya que según el anuncio del TSE
debieron conocerse en un plazo de 24 horas.
El Presidente explicó que existe "preocupación" especialmente sobre la parte técnica, e instó al TSE a resolver
internamente los problemas que se han generado en los últimos días, debido a la tardanza del recuento de
votos y las críticas a las que son susceptibles de parte de la oposición.
Sin embargo, no descartó que las declaraciones de la oposición sobre un supuesto fraude electoral tengan el
objetivo de obtener un escaño más en la Asamblea Legislativa, o "por cuestión de protagonismo", porque si
bien existen problemas técnicos al interior del TSE -dijo- existen veedores internacionales que hicieron
seguimiento del proceso electoral que pueden dar cuenta de la legalidad de los comicios.
A su juicio, la raíz del problema se encuentra en que "hay malos técnicos" al interior del TSE, que cometieron
errores posiblemente por su poca experiencia o quieren "perjudicar" a esa institución
Poder de Brasil se gana en zonas ricas y se afirma con los pobres
Análisis de Mario Osava
http://www.ipsnoticias.net/2014/10/poder-de-brasil-se-gana-en-zonas-ricas-y-se-afirma-con-los-pobres/
El candidato opositor, Aécio Neves, durante su turno en un debate con la presidenta Dilma Rousseff, durante
un debate electoral el 16 de octubre. Crédito: Marcos Fernandes/FotosPúblicas
El candidato opositor, Aécio Neves, durante su turno en un debate con la presidenta Dilma Rousseff, durante
un debate electoral el 16 de octubre. Crédito: Marcos Fernandes/FotosPúblicas
RÍO DE JANEIRO, 17 oct 2014 (IPS) - Elegirse con los votos concentrados de las áreas metropolitanas e
industrializadas para luego afianzar el poder con el apoyo disperso del interior pobre es el itinerario de las
fuerzas políticas en Brasil, en ciclos que podrían renovarse en la segunda vuelta de las elecciones
presidenciales, el 26 de este mes.
El Partido de los Trabajadores (PT), que postula a la reelección a la presidenta Dilma Rousseff, es el ejemplo
típico y reciente de ese desplazamiento de las bases electorales. De origen obrero en la rica región
metropolitana de São Paulo, su plaza fuerte es actualmente la región del Nordeste, la más pobre del país.
Los pequeños municipios de las áreas menos desarrolladas dependen totalmente del apoyo financiero del
gobierno central y de sus programas sociales, por lo que sus votantes tienden a apoyar a quien ostenta el
poder, explicó a IPS el profesor Ricardo Ismael de Carvalho, de la Pontificia Universidad Católica de Rio de
Janeiro.
La economía del Nordeste crece a un ritmo muy superior al resto de Brasil desde la década pasada. Grandes
proyectos industriales, puertos, ferrocarriles y el avance de la agroindustria, especialmente la soja, generan
miles de empleos en una región antes conocida como exportadora de mano de obra no calificada.
Esa dependencia se agravó por la mayor centralización de los recursos tributarios desde los años 90.
Especialistas atribuyen 77 por ciento de los votos nordestinos que obtuvo Luiz Inácio Lula da Silva (20032011), en su reelección presidencial de 2006, y 70,58 por ciento alcanzado por Rousseff en su triunfo en 2010,
a la masiva distribución de subsidios creados por los gobiernos del PT desde que alcanzó el poder en 2003.
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En muchos municipios del Nordeste más de mitad de los hogares se benefician del Programa de Beca Familia,
también conocido como Bolsa Familia, un subsidio que varía según el número de hijos y que promedia unos
70 dólares mensuales.
A nivel nacional, el programa llega a casi 14 millones de hogares y se estima que sacó a 36 millones de
personas de la extrema pobreza.
Además la economía del Nordeste crece a un ritmo muy superior al resto de Brasil desde la década pasada.
Grandes proyectos industriales, puertos, ferrocarriles y el avance de la agroindustria, especialmente la soja,
generan miles de empleos en una región antes conocida como exportadora de mano de obra no calificada.
Ese proceso también favorece el PT, porque despegó durante el gobierno de Lula, un hijo del Nordeste, que
para escapar de la sequía y el subdesarrollo local migró con la familia en los años 50, siendo un niño, y se
convirtió en obrero metalúrgico y líder sindical en la periferia paulista.
El PT, fundado en 1980 con un discurso de izquierda radical, empezó por conquistar alcaldías de capitales
importantes del sur, como São Paulo, Fortaleza y Porto Alegre, y luego se organizó nacionalmente, con su
principal apoyo en las grandes ciudades y entre electores de mayor escolaridad.
Lula triunfó en las elecciones 2002 con votos bien distribuidos por todo el país, tanto que ganó en 26 de los
27 estados. Pero no contaba aún con la avalancha de votos proveniente de su política social, su empuje aún
venía de los grandes centros urbanos.
En su reelección de 2006, su ventaja se concentró en 20 estados, con mayoría aplastante en el Nordeste y el
resto del norte brasileño, que suman 16 estados y la mayor cantidad de pobres beneficiados por Beca
Familia.
Poder de Brasil se gana en zonas ricas y se afirma con los pobres
El 26 de octubre se definirá si se extiende o acaba la era del Partido de los Trabajadores en el palacio
presidencial de Planalto, en Brasilia. Crédito: Presidencia de Brasil
Esa concentración se intensificó con Rousseff en 2010, que ganó con mayoría en 16 estados y en los
municipios con menos de 50.000 habitantes, invirtiendo la geografía electoral del PT antes de llegar al
palacio presidencial de Planalto.
Ahora, en la primera vuelta electoral del 5 de octubre, la candidata petista obtuvo solo 25,8 por ciento de los
votos válidos del estado de São Paulo, el más rico y poblado del país, con 22,7 por ciento del electorado
nacional y cinco conglomerados urbanos.
En las regiones metropolitanas, menos dependientes del poder central, con un electorado mejor informado y
de intereses más variados, la votación “más fragmentada” se divide entre los partidos, observó Carvalho,
cientista político volcado al estudio de temas del federalismo.
El aislamiento del PT en las grandes urbes se debe a una “crisis política”, al agotarse su coalición con el
Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), encabezada por viejos dirigentes de imagen
corrupta, y al multiplicar ministerios, que ya suman 39 sin contribuir a nuevos rumbos para el país, evaluó.
La erosión se reflejó también en los resultados legislativos, la misma jornada electoral. El PT obtuvo solo 70
diputados, 18 menos que en 2010, aunque sigue siendo la primera fuerza en la cámara baja, más
conservadora y fragmentada, con 28 partidos que se reparten 513 puestos.
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Además hay una crisis económica que nutre el bajo crecimiento, una inflación acumulada de 6,75 por ciento
anual y la “falta de credibilidad” de los inversionistas en la gestión de Rousseff del área, acotó.
Son factores que aprovecha el contrincante de la presidenta, Aecio Neves, del Partido de la Socialdemocracia
Brasileña (PSDB), en su intento de reemplazarla en la Presidencia desde el 1 de enero, una hazaña rara en
países con reelección inmediata de sus gobernantes.
Es muy indicativo que Neves haya alcanzado la segunda vuelta gracias al estado de São Paulo, donde obtuvo
44 por ciento de los votos válidos y donde se concentran los votantes cuyo interés principal es poner fin a la
era petista.
El PSDB, nacido en 1988 como escisión progresista del PMDB, mantuvo sus raíces en las metrópolis, pero
también se afianzó con los votos de regiones pobres y de conservadores. Con esa estrategia, alcanzó la
Presidencia con el sociólogo Fernando Henrique Cardoso (1995-2003).
Para lograrlo, se alió al Partido del Frente Liberal, fuerte en el Nordeste y en pequeñas ciudades, desde que
fungía como brazo parlamentario de la dictadura militar que gobernó Brasil de 1964 a 1985.
Esa dictadura mantuvo el legislativo Congreso Nacional para ratificar sus medidas, incluso con el ritual de las
elecciones. Pero ante la creciente oposición de las grandes ciudades en los años 70, amplió la representación
de los estados menores y más rurales, para mantener la mayoría parlamentaria liberal.
El desplazamiento de las bases electorales del PT se distingue de las precedentes porque fortalece un partido
de izquierda, y no uno conservador, en un proceso de efectiva reducción de la pobreza y la desigualdad,
comprobada por estudios nacionales e internacionales, incluidos variados de la Organización de las Naciones
Unidas.
La beca familia, que promueve ese corrimiento, “empodera” a los pobres al ser concedida de “forma
impersonal” y pagada por una tarjeta a todos quienes tienen derecho y se registraron en un catastro,
destacó Alessandra Aldé, profesora de Comunicación y Política en la Universidad del Estado de Rio de
Janeiro.
El método difiere del “clientelismo” en que políticos ofrecen beneficios directamente a las personas o
comunidades, casi como una compra de votos, subrayó a IPS.
Pero los programas sociales, aunque sin el control directo de políticos locales, se revelaron como un poderoso
factor de fuerza electoral para los gobernantes y sus partidos.
“Es una tentación” para el gobierno nacional, que centraliza la mayor parte de los recursos presupuestarios,
distribuirlos a poblaciones dependientes del sector público, donde el mercado es débil o prácticamente
inexistente, matizó Carvalho. Institucionalizarlo como programas del Estado puede ser un avance, opinó.
Editado por Estrella Gutiérrez
El libro prohibido por la Armada
http://www.elciudadano.cl/2006/11/02/402/el-libro-prohibido-por-la-armada/#primera-linea
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Durante trece años, el libro Ética y servicios de inteligencia, de Humberto Palamara, ha permanecido oculto
en compartimentos y bodegas de la Armada. A pesar de la censura impuesta, los duros momentos que debió
vivir el autor y la posterior intervención de organismos internacionales; la fama de este texto ha trascendido.
Su contenido no ha sido divulgado por la prensa, ni conocido por el público.
servicio inteligencia de la armada
El caso Palamara y la censura a su libro “Ética y Servicios de Inteligencia”, puso sobre la mesa la fragilidad de
la institucionalidad chilena en lo relativo a las libertades democráticas. Y en cierta medida, dejó claro que a
pesar de haber superado su etapa autoritaria, todavía subsisten en Chile instituciones o “enclaves” que
funcionan como si la dictadura aún existiera. El fallo de la Corte Interamericana para este controversial caso,
en alguna medida respalda lo que prestigiosas instituciones independientes vienen sosteniendo desde hace
años; como la Human Rights Watch, que en su informe oficial de 1998 señaló que “las restricciones legales a
la libertad de expresión (en Chile) son más extensas que en ningún otro país democrático del hemisferio
occidental”.
LOS HECHOS
El 15 de febrero de 1993, Palamara, comentó a su jefe, el comandante de la tercera zona naval Hugo Bruna,
que estaba a punto de distribuir un libro sobre ética e inteligencia. Bruna le expresó que para hacer esto,
debía “seguir los cauces institucionales”. Hacía alusión al artículo 89 de la ordenanza de la Armada, donde se
prohíbe a sus miembros “publicar artículos que envuelvan una crítica a los servicios de la Armada”, así como
escritos que “se refieran a asuntos de carácter secreto”.
A los pocos días, Palamara le hizo entrega a Bruna de cuatro ejemplares del libro, además de una carta. En
ésta, junto con solicitar permiso, informaba del contenido de la publicación, aclarando que “no contenía
ninguna información clasificada”. El primero de marzo, el comandante Bruna comunicó a Palamara que el
“Mando Naval” había decidido prohibirlo por estimar que su contenido “atentaba contra la seguridad y
defensa nacional”. Se le ordenó entregar todos los ejemplares. Palamara se negó. Bruna lo denunció
inmediatamente ante el juzgado Naval de Magallanes, lo que originó el procedimiento penal N° 464 por
desobediencia (por no acatar orden de no publicar) e incumplimiento de deberes militares (por publicar sin
pedir autorización).
La noche de ese primero de marzo, un grupo de oficiales llegó fuertemente armado a su casa. “Se llevaron a
mi marido (…) Incautaron los libros (…) se metieron en su computador y lo borraron todo sin que presentaran
ningún papel que autorizara nada”, declaró en el proceso su ex esposa, Anne Stewart. Sustrajeron, así
mismo, toda la documentación que estaba en el sustrato argumental del libro: “Perdí el trabajo de una vida”,
dijo en entrevista con El Ciudadano, el exoficial de la Armada. Ésta se realizó en el Terranova, bar de Viña del
Mar que administra y a donde ha ido a decantar sus días.
Desesperados por acabar con todo rastro del libro, un grupo de marinos acudió a la imprenta Ateli, donde se
habían impreso y encuadernado los 1.007 ejemplares de la cuestionada autoedición. Se llevaron la matricería
electrostática y los discos donde estaba respaldado el libro, así como los pocos ejemplares que allí quedaban.
Al margen de lo procesal, Palamara fue marginado del mundo en el que se desenvolvía toda su vida de
militar: le prohibieron a él y a su familia el ingreso a los recintos de la Armada, le quitaron la casa donde
vivían, lo trataron de “traidor” y lo exoneraron de su empleo. Posteriormente, se vio imposibilitado de
trabajar en su profesión de ingeniero naval, ya que la Armada le impuso un veto que fue respetado por las
empresas navieras. Debió viajar a Viña del Mar, donde su madre le dio acogida. Todo esto, por pretender
aportar una dimensión ética al trabajo de inteligencia.
EL LIBRO Y SUS CAPITULOS
Pero, ¿qué es lo que este libro revela, que originó un deseo tan insaciable de censura por parte de la Armada
chilena? El Ciudadano, que tuvo acceso a “Ética y Servicios de Inteligencia”, intenta dilucidar esta duda. Y lo
hace apoyándose en un documento interno de la Armada: el informe pericial de censura, contenido en el
documento Investigación Sumaria Administrativa (Reservado), Nº 1590; ordenado por la Comandancia en
Jefe de la Tercera Zona Naval, con sede en Punta Arenas, y que se desarrolló entre marzo y mayo de 1993, en
73
paralelo a la investigación llevada a cabo por la Justicia Militar. En el informe de censura se trasluce, así
mismo, la ideología dominante en ésta rama de las fuerzas armadas chilenas, que se ha caracterizado
históricamente por su férrea vinculación con la oligarquía y la derecha.
Haciendo historia, no podemos olvidar que fue la Armada la que encabezó la tentativa sediciosa que derrocó
al gobierno progresista de José Manuel Balmaceda en 1891 y la que realizó los principales preparativos del
golpe contra Salvador Allende en 1973.
El libro Ética y Servicios de Inteligencia, es un texto que da a conocer en forma pedagógica los objetivos,
fundamentos y procedimientos de la inteligencia; filtrados desde una dimensión ética, sustentada en el
respeto a los derechos humanos. Este libro no contiene información clasificada, ni secretos militares se basa
exclusivamente en fuentes abiertas. Aún así, su contenido deja entrever un manejo acabado del autor de los
sistemas de inteligencia, situación que hizo operar la censura, atentando contra la libertad de expresión del
autor.
En el primer apartado, Palamara expresa que la inteligencia debe concentrarse exclusivamente en el
conocimiento de las capacidades defensivas y actividades de las “potencias enemigas”. Y señala que,
“muchos clientes de inteligencia autoritarios o corruptos se oponen a que el personal se guíe por principios
éticos, debido a que esto impone límites a su capacidad de servirse a su voluntad de la actividad de
inteligencia”. Esto, debido a que la inteligencia puede explotar las vulnerabilidades que las personas tienen
para extorsionarlos o cortarles su carrera profesional o política. El informe reservado Nº 1590 dice en
relación a esto: “Al abordar el tema de la búsqueda de la información, la crítica del autor apunta a los
usuarios de la inteligencia, es decir al Alto Mando y sus superiores, calificando como poco ético la
contrainteligencia interna. Con ello desconoce que el bien común de su nación o el de su institución están por
sobre el bien particular de quienes pertenecen a ella”. La Armada chilena, según estas críticas, parece
aceptar como normal la inteligencia interna y el espionaje político.
En el capítulo dos del libro, se sostiene que el verdadero cliente de la inteligencia es el “pueblo”; hacia quien,
en último término, deben dirigirse las lealtades. Bajo esta premisa, los jefes políticos y militares que
demandan información de inteligencia -al igual que todas las autoridades democráticas-, serían
subordinados de este “pueblo soberano”, por lo que la inteligencia que manejan la deberían utilizar teniendo
como horizonte el bien común de la nación. Expresa también, que los delitos contra la humanidad no se
justifican por el hecho que el ofensor haya actuado cumpliendo órdenes de un superior. “Este principio, que
siempre ha existido en la ley civil, a partir de los juicios de Nüremberg (ha sido) integrado paulatinamente
por los estados, como parte de sus leyes militares”. Estas interpretaciones son rechazadas por los autores del
informe pericial de censura, quienes en el punto 12 expresan: “Desconoce –Palamara- la estructura
jerarquizada de las FFAA y la delegación de autoridad de la cadena de mando, así como el concepto de
lealtad entre el subalterno y el superior, sustento de la cohesión vertical en toda institución castrense”. El
informe reservado cuestiona que se desconozca la verticalidad del mando, aún en casos en que las órdenes
emanadas constituyan crímenes de lesa hu
manidad.
Citando el artículo 5 de la declaración universal de los derechos humanos, que sostiene que, “nadie será
sometido a torturas y tratos crueles o degradantes”, Palamara describe la forma en que a su entender los
interrogatorios pueden ser un instrumento efectivo de obtener información sin que para ello se recurra a la
tortura, “Es conveniente que en (ellos) participen las personas que al interior de la organización de
inteligencia tengan mayores conocimientos respecto del enemigo, debido a que es el mecanismo más
efectivo para determinar si el prisionero está aportando información verdadera. Por lo demás es el más
ético”, señala.
En el capítulo tres, propone un código de conductas para los espías, que está destinado fundamentalmente a
proteger a los informantes. En él se señala que el espía debe ser “el confesor y el paño de lágrimas de su
informante”, si este se angustia por haber “vendido” a su patria. Dice que un espía nunca debe delatar a sus
informantes aunque estos se nieguen a continuar entregando información, y que no debe involucrarse
sentimentalmente con ellos; porque se corre el riesgo de pasar de manipulador a manipulado. La “censura”
estima que éste código es de “dudosa aplicabilidad”.
En el capítulo final, que trata sobre la guerra sucia, que es el más extenso y político del libro, Palamara
señala que,“han sido los servicios de inteligencia quienes han debido soportar gran parte del esfuerzo de la
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guerra sucia, arriesgando la vida de sus hombres y su prestigio, en una actividad que; como su nombre lo
indica, la ética ha sido relegada a un segundo plano”. Respecto de éste tema, Palamara dijo al proceso que
“desgraciadamente los militares dieron la razón a las interpretaciones marxistas que señalaban que las
fuerzas armadas son un instrumento de la burguesía para someter al proletariado”. Y lo dice con un dejo de
angustia, puesto que a su entender los militares “deben representar al pueblo, porque de él provienen”,
expresa.
ODIO NAVAL AL MARXISMO
El ex agente dice que,“si bien la Doctrina de Seguridad Nacional fue el marco de referencia en donde se
produjeron las violaciones a los derechos humanos, fue el antimarxismo la ideología que los legitimó”. Dice
que esta posición política busca “la neutralización del marxismo mediante su total exterminio”. Y
agrega,“esta ideología es propugnada por individuos cuya personalidad se caracteriza por un profundo
complejo de inferioridad y por tener simpatías con ideas nazistas”. El informe secreto señala en relación con
esto que Palamara, “descarta el deber de luchar contra el error marxista con el uso de la recta razón”. Y
agrega que el autor se ubicaría “en una posición a lo menos transigente con el marxismo y contraria al
mercado”, señalando también que “desconoce la necesaria acción del pronunciamiento militar chileno del 11
de septiembre de 1973”.
El documento censurador, señala en sus conclusiones que “lo más grave es que su autor demuestra el haber
sufrido un proceso de desafección de los principios valóricos institucionales y una profunda asimilación de un
humanismo cristiano pacifista y transigente con el marxismo, por encima de la tradición naval de amor a la
patria, defensa a la Nación y servicio al Estado. Su peor defecto es carecer de lealtad con sus superiores y
subalternos al amparo de una autoimpuesta obligación ética.”
LA VOZ CENSURADA
Consultamos a Palamara, cómo se explica que un libro que intenta proponer pautas éticas, pudo ocasionar
una reacción como la de la Marina, y nos cuenta,“Mi trabajo fue mal entendido por la Armada. ¿Por qué?
Porque tenía un pasado de violaciones a los derechos humanos, y las personas que estaban dirigiéndola
habían sido parte de este proceso y se sintieron vulneradas”. Dijo que otra de las razones que contribuyó a
que la Armada no quisiera que se conociera el contenido de este libro es que éste señala, en su capítulo 3,
que un agente de inteligencia y un militar no está obligado a cometer un crimen, aunque un superior se lo
ordene, y que lo que corresponde es desobedecer ese mandato.
Respecto de las motivaciones centrales que lo animaron expresó, “La razón de mi libro radica en que siempre
la inteligencia se ha hablado de un modo muy doctrinario, pero no existía un libro donde fuera tratada de un
modo ético… donde el agente sea ayudado a discernir. Y para que la persona que tiene que disponer (los
jefes políticos y militares) sepa que hay un código ético, y que no por defender al Estado, pueda hacer lo que
quiere. Esto, aprovechándose de la inteligencia”.
EL FALLO DE LA CIDH
Chile solicitó tres prórrogas pero no llegó a presentar sus observaciones. En abril de 2004, la Comisión
Internacional de Derechos Humanos, decidió someter el caso a la Corte Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH). El abogado del Cejil (Centro por la Justicia y el Derecho Internacional), Francisco Cox,
señaló en entrevista con El Ciudadano que Chile, “actuó con total despreocupación. Parecía que el tema no
les importaba en lo absoluto”. Cox señala que la negligencia en ésta materia llegó a tal nivel, que cuando se
venció el plazo de la tercera prórroga, Chile se aprestaba a solicitar una cuarta, lo que no pudo hacer por
entregar la solicitud un día fuera de plazo. La responsabilidad política de las negligencias y omisiones
recaerían en el ex presidente Ricardo Lagos y en su canciller Soledad Alvear.
Durante el juicio, el Estado chileno enceguecido defendió lo obrado por la Justicia militar. Sostuvo que
Palamara, al ser funcionario adscrito a la Armada y aunque fuera civil, era enjuiciable por tribunales
castrenses. Negó que a Palamara se le haya vulnerado la libertad de expresión y desconoció que se le haya
prohibido publicar el libro. Argumentó en este sentido que el autor alcanzó a comercializar 13 ejemplares. Y
que fue de su responsabilidad la censura posterior que sufrió su libro, al no solicitar autorización previa,
como lo estipulaba la ordenanza de la Armada. Chile también argumentó en su favor algunos avances
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legislativos que buscan cumplir con los requerimientos de la Convención Americana, como la aprobación en
agosto de 2005 de la ley 20.048 que elimina la figura de desacato del Código Penal, aunque no del Código de
Justicia Militar.
Estas explicaciones fueron consideradas insuficientes por la Corte Interamericana, la que recogiendo los
argumentos de los “peticionarios” (demandantes) y de la CIDH, condenó a Chile. Y lo hizo por violar el
derecho a la libertad de pensamiento y expresión al imponer censura previa; por incluir en sus dispositivos
legales, normas que atentan contra la libertad de expresión y por no haber adecuado su normativa interna a
lo establecido por la Convención Americana. Asimismo, lo sancionó por haber vulnerado la propiedad privada
de Palamara -al sustraerle libros y documentos- lo que infringe el artículo 21 de la citada Convención. El fallo,
junto con ratificar las recomendaciones antes mencionadas hechas por la CIDH, ordena que se reduzca la
competencia de la Justicia Militar.
Esto último, “fue lo más relevante del fallo”, en opinión del abogado Cox. A su entender, a partir de ahora “y
si Chile se toma en serio sus obligaciones internacionales”, será muy difícil que un tribunal militar pueda
juzgar a un civil. Debido a que la Justicia civil se sentirá inhibida de transferir causas a la justicia militar, con
la facilidad que hasta ahora lo ha hecho. Sin embargo, Cox estima que para asegurar que injusticias como la
ocurrida con Palamara, no continúen, es necesario que se reforme en profundidad la justicia castrense.
Francisco Marín
SOCIODIALOGANDO
Conversación con Zygmunt Bauman: El culto de las celebridades en la sociedad líquida
Publicado por: Santiago Pardilla Fernández 4 días ago
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http://ssociologos.com/2014/10/05/conversacion-con-zygmunt-bauman-el-culto-de-las-celebridades-enla-sociedad-liquida/
Es la sociedad de consumo la crea la demanda de celebridades, y la que reconstruye el sistema de estrellas.
Conversación con Zygmunt Bauman el culto de las celebridades en la sociedad líquida
El sociólogo Zygmunt Bauman es uno de los más famosos e importantes del mundo, por su tesis del paso del
estado sólido al de la sociedad líquida. En el Festival de la Filosofía dio una conferencia sobre el sistema de
celebridades.
Profesor Bauman, ¿Qué ser una celebridad en el mundo contemporáneo?
Me gustaría hacer antes un paso hacia atrás en la historia. Antes de que la sociedad se convirtiese en líquido,
con todo lo que provoco, hubo una forma de asociación humana muy fuerte y sólida, que nosotros, los
sociólogos han definido como la comunidad, la Gemeinschaft, en alemán. En la comunidad tradicional, los
lazos familiares eran fuertes y de apoyo con un gran concepción social.
Podríamos decir que la comunidad tradicional había introducido una serie de controles en las puertas de
entrada, a fin de maximizar la seguridad. Al mismo tiempo, la comunidad tradicional tenía una identidad
construido y con ella la de sus habitantes, quién estaba fuera se caracterizó por una marca de infamia
(degradación del honor civil) Y viceversa, el hombre o la mujer que luchó para preservar la integridad de la
comunidad, era considerado un héroe, y luego se hacía famoso, y era glorificado.
Luego, hubo un profundo cambio social, los lazos comunitarios se han debilitado, han perdido, la comunidad
tradicional se ha hecho líquida y ha prevalecido el individualismo.
En la sociedad contemporánea y equivalentes, la forma de asociación humana de los individuos se ha
convertido en una red, una red, en la que usted participa como individuo y el vínculo de la comunidad es
simplemente inexistente. En la red no hay ninguna comprobación en las puertas de entrada. Cualquier
persona puede entrar, puede jugar, se puede aceptar o rechazar. Se ha establecido nuevas reglas del juego,
pero se pierde en la seguridad, y aumenta la sensación de miedo y el riesgo. En la sociedad red, el individuo
tiene miedo de ser abandonado, de ser condenado al ostracismo, de ser desechado, simplemente por el
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sentido de la identidad y pertenencia a un grupo de la comunidad. Lo que los sociólogos llamamos metapreocupación.
Y es en este punto en los que los estados líquido en la sociedad red, el culto a la celebridad…
La celebridad ayuda a las personas que han nacido en este cuadro problemático. Por supuesto, la situación
es muy diferente de los años setenta, por fenómenos como Woodstock, por ejemplo, cuando reconocemos
una especie de ‘unión’, por estar todos juntos en un mismo evento con las celebridades de la época. Hoy todo
ha cambiado. ¿Crees que si René Descartes hubiera vivido en esta época, habría cambiado el famoso lema
“Pienso, luego existo”, por “Me veo en la tele, luego existo”, y luego “Yo tengo mi propia página web, luego
existo”.
En esencia, esto se ha convertido en creación de la celebridad y ha cambiado la percepción de la audiencia
frente a las celebridades. Al final, las celebridades de nuestro tiempo son personas comunes que se perciben
como personas comunes, que indican un patrón dictado por biografías personales muy cercanas a las de su
público. Lo que realmente preocupa, es la afirmación de esos temas, que yo llamo “nuevos intermediarios
culturales”, cuya misión es crear celebridad y su culto, para el bien de los negocios y ganancias. Creo que la
proliferación de fotógrafos, escenógrafos, diseñadores de vestuario, jefe de prensa… que literalmente
construyen el carácter y lo acompañan al estrellato.
Por lo tanto, las celebridades, el sistema de estrellas es en realidad una construcción social.
Eso es correcto. Es una especie de ideología que surge de la necesidad de la sociedad de consumo para crear
sus productos. Es la sociedad de consumo que crea la demanda de las celebridades, y reconstruye el sistema
de estrellas. Permítanme dar el ejemplo del llamado tabloide: ¿crees que existiría sin la construcción social
del sistema de las celebridades? Y viceversa. No lo creo. Es un producto de consumo, especialmente para
responder al “sueño” de los lectores, que, sin embargo, quieren encontrar problemas, quieren entrar en la
vida cotidiana de las estrellas, escuchar de alguna manera como si fueran nuevos vecinos. En resumen, no se
puede, hoy, una celebridad se convierte a gracias a nuestra voluntad o como resultado de un talento. Tras
esto, debe poner en marcha un sistema de producción entero. Al final, la persona famosa en la sociedad
líquida no es más que una mercancía.
Artículo traducido del italiano por Santiago Pardilla Fernández para el Blog Ssociólogos de ilvelino.it. En caso
de republicación, mencionar traductor y enlace del Blog
"El poder es ilegítimo hasta que se demuestre lo contrario": Chomsky
Por Ericka Montaño Garfias
sáb, 18 oct 2014 21:17
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/10/18/la-jornada-el-medio-201cmas-independiente-de-lahistoria201d-noam-chomsky-6753.html
Chomsky, desde Massachusetts, habló de la utopía, América Latina y su lucha por salir del colonialismo,
hasta Estados Unidos y su relación con México, y lo que ocurre en nuestro país
México, DF. "El poder es ilegítimo hasta que se demuestre lo contrario", aseguró el intelectual y crítico
estadunidense Noam Chomsky, al recordar a los primeros anarquistas y autodefinirse como uno, durante una
videoconferencia que se realizó este sábado por la noche en el contexto de la Feria Internacional del Libro en
el Zócalo, donde también afirmó que los problemas inmediatos que debemos atacar son la amenaza
permanente de una guerra nuclear y el desastre ecológico que pone en peligro a la especie humana.
Desde Massachusetts, Chomsky envió una felicitación a La Jornada por su aniversario número 30, y subrayó
que este medio es “el más independiente de la historia”.
Los encargados de entrevistar al colaborador de La Jornada fueron los escritores mexicanos Paco Ignacio
Taibo II y Fabrizio Mejía Madrid, en el foro José Revueltas de la Brigada para leer en libertad, en el marco de
la FIL Zócalo, cuya versión 14 concluye este domingo.
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Ellos lo llevaron de tema en tema: desde la utopía, América Latina y su lucha por salir del colonialismo, hasta
Estados Unidos y su relación con México, y lo que ocurre en nuestro país con lo que Taibo II calificó como “la
ofensiva neoliberal más brutal que se ha conocido en México”.
Esta ofensiva destruye derechos agrarios, derechos laborales, la posesión nacional de petróleo; en segundo
lugar, “el aumento brutal de una actitud autoritaria y represiva por parte del gobierno y los gobiernos
locales; y, en tercero, la delirante guerra contra el narco que inició el gobierno de Calderón. Cuesta mucho
trabajo encontrar una manera de unificar a la disidencia inmensa que se ha creado en el país y darle un sólo
objetivo. ¿Tienes alguna idea brillante para ayudarnos a salir del marasmo?”
Ésas, dijo Noam Chomsky, “son las tres fases destructivas, y hay un cómplice que tiene México, que es
Estados Unidos: en tanto que la mayor parte de la droga que se produce en el país se consume en esa nación,
y lo que Estados Unidos da a cambio a México son las armas con las que los mexicanos se están matando. Si
a eso le aunamos las políticas suicidas que los políticos mexicanos están ejerciendo y la reformas suicidas,
nos encontramos frente a un enorme problema”
Maurice Godelier sobre como nos gobiernan o somos gobernados
http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article31943
Se acaba de traducir la última gran obra del antropólogo Maurice Godelier Casi ocho años para que
podamos hacernos con la versión inglesa de la última obra de uno de los antropólogos más importantes aún
vivos. "La metamorfosis del parentesco", como se titularía en español, deberá todavía esperar su versión a
nuestro idioma.
Artículos de Opinión | Rubén G. Herrera - Tercera Información | 15-12-2011 | facebook yahoo twitter
Versión para imprimir de este documento
La importancia de la obra de Maurice Godelier en la antropología y en el análisis de la legitimidad o el
consentimiento del poder ha sido a menudo sobreentendida. Raros son los antropólogos, sociólogos del
conocimiento o neomarxistas que citen su obra. Pero quienes no han realizado una lectura de su obra, a
menudo caen en los errores en los que Godelier ha hecho un gran esfuerzo por corregir sobre cómo
entendemos las estructuras de poder.
Aunque Maurice Godelier no se ha mantenido especialmente activo en la última década en cuanto a títulos
propios, sigue siendo uno de los autores más influyentes de la antropología francesa. Más allá de su
especialidad en la antropología económica; su trayectoria filosófica y marxista; su amplia aportación al
debate entre materialistas e idealistas; el estudio de las sociedades “precapitalistas” (como él mismo
etiqueta); o su trabajo de campo en Oceanía, la obra de Godelier explora, al mismo tiempo de todo esto, la
importancia de los procesos de simbolización en las sociedades humanas, a través de los cuales se imponen
las representaciones que garantizan el consentimiento y la legitimidad de quienes dominan. Ese es tal vez el
eje sobre el que se articulen los revisionismos que están por llegar sobre la figura de este importante
antropólogo.
El motivo de rescatar a este autor, que solo se deja ver en alguna que otra conferencia ocasional, es
fundamentalmente, la llegada, el próximo 2 de enero, de la traducción al inglés de su obra, Métamorphoses
de la parenté. Publicada en 2004, no será hasta recién entrado el 2012, cuando se haga universal esta obra,
que reúne las últimas conclusiones de Godelier.
La metamorfosis del parentesco , hace revelaciones de gran valor que todavía pocos antropólogos (Jack
Goody entre ellos) ha tenido en cuenta, respecto a una materia “pasada de moda” o de escasa innovación
como es el parentesco. A continuación, algunas de las conclusiones más destacadas:
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«Mas que un tabú del incesto universal, lo que sucede es que el impulso sexual es asocial. Toda sociedad
requiere prohibiciones sexuales […] Ninguna sociedad autoriza al individuo a satisfacer todos sus deseos
sexuales (y por lo tanto también las fantasías) […] Y es siempre en el umbral de las unidades sociales dentro
del cual hombres y mujeres cooperan para educar a los hijos, por lo que las formas más extremas de
permisividad sexual se han detenido»
Siete años por tanto de espera para la edición en inglés, traducida por Nora Scott para Verso, «la mayor
editorial radical en el mundo anglosajón».
Para ello, lo más conveniente sería actualizar el pensamiento de Godelier para la comprensión de todos. Una
excusa perfecta para recordar que nos dominan "fuerzas invisibles", que nuestra relación dominantesdominados está legitimada por núcleos sagrados intocables; el valor de la solidaridad (el don) como un
mecanismo antisistema muy poderoso en el actual paradigma capitalista, o en definitiva, la evidencia de que
somos dominados por el consentimiento antes que por la violencia. Su obra puede recomendarse a
economistas, sociólogos, y en la vía política, a todo el espectro de la izquierda, encontrando un gran interés
en el anticapitalismo y en las teorías del decrecimiento.
LAS CLAVES DE GODELIER Y SU UTILIDAD EN LA VISIÓN CRÍTICA DEL MODO DE PRODUCCIÓN CAPITALISTA
En el plano académico, incluso en los últimos años es frecuente encontrar investigaciones donde se percibe el
tradicional dualismo que separa el análisis de lo material del análisis de lo ideal (dicotomía que Godelier
llamaba a reconciliar), generando nuevas y tradicionales dificultades para entender que forman parte de una
misma realidad, como dimensiones indisociables de sujetos y sociedad.
El antropólogo comparte con el estructuralismo francés la tesis de que la cultura es un sistema de símbolos.
Señala que, a través de Levi-Strauss, Lacan y otros pensadores de nuestra época, se opera un cambio general
de perspectiva en el análisis de los hechos sociales, desde la antropología, la sociología o la psicología; un
desplazamiento de lo real y lo imaginario hacia lo simbólico, así como la afirmación del principio de que,
entre lo imaginario y lo simbólico (que no pueden existir por separado), es lo simbólico lo que domina y lo
que debe constituirse por tal razón en punto de partida de todos los análisis en las ciencias sociales.
Godelier ha tomado también mucho de Karl Polanyi: desde la fórmula «las sociedades del bienestar se basan
en la escasez y las sociedades de subsistencia son en realidad de la abundancia», o la visión de que «la
distinción entre relaciones de producción y superestructuras es una distinción entre funciones y no entre
instituciones». En todos estos argumentos abunda la crítica a la lógica capitalista y el análisis comparativo
de las culturas. Al igual que Geertz, también sigue a Max Weber en el postulado de que «el ser humano está
envuelto en tramas de significación que él mismo ha tejido».
A Godelier siempre se le dio especialmente bien analizar las grandes controversias sobre la universalidad o
universalismo; de hecho, sus primeros estudios fueron sobre la racionalidad de los sistemas. En apariencia,
puede resultar paradójico criticar la perspectiva universalista al mismo tiempo que la antropología analítica
y no implicada (in-between) pretende ofrecer respuestas contundentes. Pero el compromiso de Godelier en la
vía de la antropología simbólica, como expresa en Lo ideal y lo material (1989), se centra en priorizar que la
autorrepresentación de los individuos en la sociedad debería ser lo más consciente posible de la mayoría de
las acciones que desempeñan.
(Esto se aplicaría a todas las sociedades, y especialmente a la mentalidad occidental-capitalista dominante.
De ahí que el proceso histórico de los imaginarios «dependa de su materialización)».
Crítico, decía, con el universalismo, por el modo interesado en que se visualizan los derechos humanos, la
democracia, pero también la historia, el marxismo, o la propia filosofía, sostiene que los fenómenos del
mundo moderno son mucho más difíciles de observar desde su interior. Ya desde las primeras fases de
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endoculturación, hasta el modo en que las voces expertas y los líderes se alzan en pos de un tipo concreto de
orden social, las sociedades modernas van creando (eso sí, en un proceso variable y no dado, sino dándose,
dialéctico) una “opacidad” sobre su funcionamiento. Si una sociedad es muy inconsciente, es difícil analizarla,
ya que no es transparente, no hay causalidad entre realidad y pensamiento. Para ello, hace falta la
autopercepción, la conciencia de clase, el despertar de la conciencia colectiva, que se activa sobre el entorno
social y cultural de acuerdo con las representaciones que nos hagamos. Para que esa dialéctica genere
igualdad, debería imponerse desde los intereses reales de la mayoría. Pero el verdadero reto está en cómo
crear las representaciones desde abajo, si la lógica de la organización social ha sido la de imponer las
representaciones de unas minorías dominantes frente a las de unas mayorías dominadas.
Es así como Godelier supera la dicotomía idealismo-materialismo, y va más allá de estas y otras
concepciones dicotómicas, llevando la dialéctica hacia el debate de la dominación y la construcción social de
la realidad. Precisamente, esta es una obra que bebe del célebre estudio de Berger y Luckman que
revolucionó la sociología del conocimiento: La construcción social de la realidad (1968).
Lo destacado de su visión de las representaciones ideológicas es lo que estas nos “hacen hacer”, y que por
ello, lo ideal no se contrapone a lo real. Para enriquecer este planteamiento, afirma que siempre será al Otro
al que nuestras representaciones ideológicas no les parezcan tan legítimas o tan cargadas de sentido. Aquí
se incluye el valor de la alteridad para generar conciencia crítica, y el problema del individualismo imperante.
Las relaciones sociales son fundamentales para el transcurso de la historia: sirven de marco, explican quién
debe hacer algo, cuándo, cómo y por qué. Y, aunque en el seno de ellas existe una relación directa con la
ideología dominante y las formas de producción o estratos sociales de sentido, también en ellas reside el
motor del cambio. Godelier ha sido además un gran crítico del individualismo y sus múltiples formas.
La instauración de la diferencia de clases y otras formas de autoridad se sostienen en una legitimidad o
consentimiento antes que en un acto de violencia fundante y constante. Aunque violencia y consentimiento
no son excluyentes. De ahí que controlar los depósitos sociales de sentido sea tan importante.
(Esta es una posición que le ha llevado a ser “excomulgado” en muchos movimientos marxistas como un
autor referente. Respecto a esta idea, ya el propio Simón Bolivar declaraba la misma fórmula: «nos dominan
más por el engaño que por la fuerza»).
Lo ideal y lo material es por tanto una obra (no muy frecuentemente citada, ni siquiera en la antropología),
pero fundamental para el conocimiento de nuestros modos de pensar, en la que donde Godelier atiende a los
elementos ideales en los que descansa la organización social, y que sirven para comprender dicho
consentimiento y dicha legitimidad de los modelos dominantes. Para descubrir las acciones conscientes
debemos focalizar la racionalidad intencional que reside en ellas, y no conceder una importancia demasiado
exclusiva a las condiciones materiales (que también).
Godelier continúa en El enigma del don con el argumento de que las sociedades se organizan
simbólicamente, como había predicado M. Mauss en El ensayo sobre el don. En esta obra se expresa el grado
de la importancia de lo simbólico, a través de un núcleo sagrado:
«Lo sagrado es un cierto tipo de relación con los orígenes en la que, en lugar de los hombres reales, se
instalan dobles imaginarios de éstos. En otras palabras, lo sagrado es un cierto tipo de relación de los
hombres con el origen de las cosas de una índole tal que, en ella, desaparecen los hombres reales y aparecen
en su lugar dobles de sí mismos, hombres imaginarios».
Lo sagrado es el epicentro de un dogma que actúa en cada universo simbólico como la clave de la que se
puede afirmar que derivan todos los demás postulados, como en mayor o menor medida han venido
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señalando Max Weber, Berger y Luckman o Karl Mannheim. La diferencia en Godelier es la indagación en
relación con el don.
El don como hecho social total demostró su implicación no solo como acción, sino como articulación de
valores y juicios en el acto de dar. Por ello Godelier señala un germen revolucionario en el don: «En nuestra
cultura, el don sigue dependiendo de una ética y de una lógica que no son las del mercado y el beneficio, a
las cuales incluso se opone y se resiste». Es por ello que, en las sociedades de la utilidad y la ganancia, el don
desmonta transversalmente los valores sacralizados del consumo. La pregunta entonces sería ¿Cómo llevar a
cabo una redefinición del sentido del Intercambio? En este punto, los sistemas de caridad, colecta, ayuda
social son algunas de las formas que mejor ayudan a rebatir al capitalismo.
Igualmente, si queremos entender la validez de estos argumentos, lo podemos hacer por el “lado opuesto”:
el mismo dinero. No hay nada más material, y al mismo tiempo más simbólico que el dinero. De ahí que no
pueda separarse lo ideal de lo material, y es por ello que en la trayectoria de Godelier, un antropólogo
fundamentalmente centrado en la economía, desarrollase sus teorías en el ámbito de lo simbólico.
De ahí también que la creación de jerarquías sociales se comprenda en referencia a las “fuerzas invisibles”
que las controlan cada vez más, donde el mercado es la fuerza más invisible (por ejemplo, las empresas
transnacionales).
Cada vez el poder está regido por dispositivos más abstractos e impersonales, y podría añadirse que en
buena medida se debe a que cada vez la conciencia que emana del poder tiene más presente la obligación
del “devolver” maussiano para con los dominados. Aunque el poder tenga mecanismos para legitimar su
hegemonía, a través de las huellas que va dejando en la historia, se va manifestando la desigualdad que
impone y que va en un proceso de acentuación. Cada vez más el capitalismo occidental es contemplado
como el responsable de que el mundo no vaya hacia un bienestar más equitativo.
Los sistemas de poder mutan, y son sustituidos por otros porque se dan las condiciones propicias (deja de
parecer legítimo), pero, hasta ahora el don no ha viajado más allá de las ciencias sociales para articularse
como un discurso que «desborde al capitalismo», como ha relacionado Godelier.
Será para el futuro tarea de intérpretes de su obra, los que tal vez rescaten estas premisas fundamentales de
la antropología simbólica, y donde Godelier debería ser revalorado. Centrado en la racionalidad económica,
puso a disposición su trabajo de campo para señalar que cada vez se ha ido haciendo más patente que
nuestra racionalidad económica está exclusivamente inspirada en un modelo de desarrollo que entraña un
gigantesco riesgo, y despilfarro de recursos en pos de interés a corto plazo. Por ello, ante estas posturas
profundamente irresponsables sostiene que las relaciones de producción deberían cambiar su lugar
privilegiado.
En definitiva, la postura de Godelier es que siempre hay en el pensamiento algo que desborda el momento
histórico, y la acción social es una constante. Pero desgraciadamente, el pensamiento funciona sin
conciencia… «Casi siempre».
—
- Obra en Amazon: The Metamorphoses of Kinship (2012)
- Maurice Godelier en Wikipedia
- Entrevista a Maurice Godelier en 2006
Obras recomendadas de Maurice Godelier:
81
- (1974): Economía, fetichismo y religión en las sociedades primitivas, Madrid, siglo XXI
- (1974): El proceso de formación del Estado, Madrid, siglo XXI.
- (1990): Lo ideal y lo material, Madrid, Taurus.
- (1998): El enigma del don, Madrid, Taurus.
La cultura del miedo
http://cultural.argenpress.info/2014/10/la-cultura-del-miedo.html
Dos hechos debieran resonar en la conciencia de los estadounidenses, en su lectura de la documentación del
Padre Giraldo, acerca del reino de terror en el que se vio sumida Colombia durante la "Guerra Sucia"
perpetrada por las fuerzas de seguridad del estado y sus paramilitares asociados, desde principios de los
años 80. El primero es que la "Democra-tadura" de Colombia, como Eduardo Galeano denomina el actual
laberinto de formas democráticas y terror totalitario, ha pasado a encabezar el índice de vulneración de los
derechos humanos en todo el hemisferio, en los últimos años, lo cual es sin duda toda una proeza, vista la
competencia. El segundo es que Colombia ha contado para sus crímenes con ciertos cómplices, de entre los
cuales el gobierno de E.U.A. se lleva la palma, si bien Gran Bretaña, Israel, Alemania y demás han colaborado
en el adiestramiento y el aprovisionamiento de armas a los asesinos y torturadores que forman la red de
terratenientes narco-militares que gestiona la "estabilidad" de un país rico en promesas, que se tornan en
pesadilla para mucha gente.
En julio de 1989, el Departamento de Estado de E.U.A. anunciaba sus planes de subvencionar la venta de
armamento militar a Colombia con supuestos "fines contra el narcotráfico". La venta se "justificaba" en el
hecho de que "Colombia cuenta con una forma de gobierno democrático que no presenta indicios
permanentes de violación de derechos humanos reconocidos universalmente.
Unos meses antes, la Comisión de Justicia y Paz, presidida por el Padre Giraldo, hacía público un informe
documentando las atrocidades cometidas en el primer semestre de 1988, que incluían 3000 asesinatos de
carácter político y 273 campañas de "aniquilación social". El peaje humano era de ocho asesinatos políticos
al día, de los cuales siete personas eran asesinadas en sus propios hogares o en plena calle y una
desaparecía. En su alusión a este informe, la Oficina de Asuntos Latinoamericanos en Washington (WOLA)
añadía que "la gran mayoría de los desaparecidos en los últimos años son organizadores de base social,
campesinos y dirigentes sindicales, militantes de izquierda y activistas pro derechos humanos y demás
actores sociales", un total de más de 1.500 personas, en el momento en el que el Departamento de Estado
elogiaba a voces la democracia Colombiana y su consideración por los derechos humanos.
Durante la campaña electoral de 1988, 19 de los 87 candidatos a alcalde del único partido político
independiente, el UP, fueron asesinados, junto con más de 100 del resto de sus candidatos. La Organización
Central de Trabajadores, coalición de sindicatos instituida en 1986, había perdido ya a más de 230 de sus
miembros afiliados, quienes aparecían muertos tras haber sido salvajemente torturados. Pero el "sistema de
gobierno democrático" colombiano salía airoso, sin tacha ni "indicios consistentes de graves violaciones" de
derechos humanos. Para cuando el Departamento de Estado de los E.U.A. publicara su informe, los tan
encomiables métodos, según el informe, se llevaban a la práctica con extraordinaria eficacia. El índice de
asesinatos políticos entre 1988 y 1989 ascendía a 11 personas al día, según un informe de la sucursal
colombiana de la Comisión de Juristas Andinos. Entre 1988 y principios de 1992, 9.500 personas resultaban
asesinadas por motivos políticos, 830 personas desaparecían y se perpetraban 313 matanzas (1988-1990) de
campesinos y gente humilde.
82
A lo largo de todos estos años las principales víctimas del terrorismo de estado han sido, cómo no, los
campesinos. En 1988 las organizaciones sociales de uno de sus departamentos sureños denunciaban una
"campaña de aniquilación total y tierra quemada, al estilo Vietnam," llevada a cabo del modo más vil por las
fuerzas del ejército, "aniquilando a hombres, mujeres, ancianos y niños. Hogares y cosechas eran arrasadas y
los campesinos eran expulsados de sus propias tierras." También fue en 1998 cuando el gobierno de
Colombia estableciera un nuevo régimen judicial llamando a la "guerra sin cuartel al enemigo interno,"
autorizando la "máxima criminalización de toda suerte de oposición social y política," según un informe
Europeo - Latino Americano presentado en Bruselas, en el que se examinaba la "consolidación del terrorismo
de estado en Colombia".
Cuando se hizo público el informe del Departamento de. Estado Norteamericano, un año después de estos
sucesos, el Ministro de Defensa colombiano reincidía en la doctrina de la "guerra sin cuartel" desde todos los
poderes del estado "en el ámbito político, económico y social". La guerrilla era el objetivo oficial, pero como
ya observara un alto mando militar en 1987, sus organizaciones eran de escasa importancia: "el peligro
real," explicaba, es "lo que los insurgentes han venido a denominar la "guerra política y psicológica," sus
esfuerzos por "controlar a los agentes sociales" y la "manipulación de masas". Los "rebeldes" buscan
influencia en los sindicatos, las universidades, los medios de comunicación y un largo etcétera, y el gobierno
debe atajar esta "guerra" con su propia "guerra sin cuartel en el ámbito político, económico y social."
Vista la doctrina y la práctica, el estudio de Bruselas concluye, con los pies en el suelo, que el "enemigo
interno" del aparato terrorista del gobierno se extiende a "organizaciones laborales, movimientos populares,
organizaciones colectivas indígenas, partidos políticos de oposición, organizaciones agrarias, sectores
intelectuales, corrientes religiosas, colectivos de jóvenes y estudiantes, comunidades de vecinos," de hecho,
cualquier sector o colectivo susceptible de verse indeseablemente influenciado. "Todo individuo que, de una u
otra forma, comulgue con los objetivos del enemigo debe ser considerado un traidor y tratado como tal,"
según un manual militar colombiano. El manual data de 1963.
Por aquel entonces, la violencia en Colombia se veía "exacerbada por factores externos", escribía el
Presidente de la Comisión Permanente de Derechos Humanos colombiana y antiguo Ministro de Asuntos
Exteriores, Alfredo Vásquez Carrizosa, unos años atrás, en un repaso de sus consecuencias. "Durante el
mandato de Kennedy", continuaba, Washington "se las ingenió para transformar nuestros ejércitos regulares
en brigadas de contrainsurgencia, integrando la nueva táctica de los escuadrones de la muerte." Estas
iniciativas "indujeron a lo que actualmente se conoce en América Latina como la "doctrina de la Seguridad
Nacional,... no un sistema de defensa contra el enemigo externo, sino el medio de hacer de la institución
militar amo y señor de la jugada... [con] derecho a actuar contra el enemigo interno, doctrina introducida
por Brasil y adoptada en Colombia: es el derecho de maniobra y aniquilación de los agentes sociales,
miembros de sindicatos, hombres y mujeres que no apoyan el sistema y son, por tanto, extremistas
comunistas."
La "Guerra Sucia" se potenció a principios de los años 80 -- no sólo en Colombia -- conforme la
administración Reagan fue extendiendo sus programas por toda la región, dejándola devastada y repleta de
cientos de miles de cadáveres de personas torturadas y mutiladas, que cabe no apoyaran lo suficiente al
sistema o, incluso, estuvieran bajo la influencia de los "subversivos". Los norteamericanos no debieran
permitirse el lujo de olvidar los orígenes de la doctrina de Brasil, la de Argentina, la de Uruguay, la de
Colombia," y algunas otras. Fueron diseñadas y aplicadas por alumnos adiestrados y equipados aquí mismo.
Las nociones básicas provienen de los manuales norteamericanos de contrainsurgencia y "conflictos de baja
intensidad". Estos tecnicismos son simples eufemismos del terrorismo de estado, práctica ampliamente
extendida en América Latina.
Cuando el Arzobispo Oscar Romero se dirigió por escrito al Presidente Carter en 1980, poco antes de su
asesinato, pidiéndole en vano que pusiera fin al apoyo de E.U.A. los estados terroristas, éste comunicaba al
rector de la Universidad Jesuita, Padre Ignacio Ellacuria, que se veía atado al "nuevo concepto de estrategia
83
de guerra especial, la cual consistía en la supresión de cualquier intento de organización popular bajo
acusación de Comunismo o terrorismo..." De modo que el Padre Ellacuria informaba, poco antes de ser
asesinado por la misma mano negra, una década más tarde, que los hechos revestían la década asesina de
un simbolismo tan espeluznante como eficaz.
"Estos agentes terroristas del estado reciben adiestramiento de E.U.A. para garantizar su debida asimilación
y orientación para con los objetivos norteamericanos", comunicaba el Secretario de Defensa Robert
McNamara al Asesor del Consejo de Seguridad Nacional, McGeorge Bundy, en 1965. Éste es un asunto de
particular relevancia "en el ámbito cultural de la América Latina, donde se reconoce al ejército el poder de
destituir a los gobernantes de sus cargos si, a juicio de los militares, su conducta es injuriosa para con el
bienestar de la nación. Es derecho del ejército, y de aquéllos que se encargan de proporcionarle la debida
orientación, el privilegio de determinar el bienestar de la nación, y no de las bestias de carga que duramente
trabajan, sufren y mueren en sus propias tierras”.
Cuando el Departamento de Estado hizo público el envío de una nueva remesa de armamento como
recompensa a los logros de Colombia en el terreno de los derechos humanos y la democracia, sin duda tenía
acceso al historial de atrocidades recopilado por la principal organización pro Derechos Humanos en
Colombia. Tenía pleno conocimiento del papel de los E.U.A. en la implantación y el respaldo de un régimen
de terror y opresión. El ejemplo, desgraciadamente, sigue un típico patrón que apenas varía, además de ser
perfectamente verificable. Conforme la "Guerra Sucia" de la década de 1980 fue alcanzando su cada vez más
fatídico peaje en vidas humanas, los E.U.A. fueron estrechando su colaboración. Entre 1984 y 1992, 6.844
soldados del ejército colombiano eran adiestrados bajo el auspicio del Programa Internacional de
Adiestramiento Militar estadounidense. Más de 2.000 colombianos eran adiestrados entre 1990 y 1992,
periodo en el que la violencia alcanzaba niveles sin precedentes, bajo la presidencia de César Gaviria, según
informes de la Oficina de Asuntos Latinoamericanos de Washington, corroborando las conclusiones de
diversos observatorios internacionales pro Derechos Humanos. El presidente Gaviria era un predilecto de
Washington tan admirado que la administración Clinton lo impuso como Secretario General de la
Organización de Estados Americanos, en un juego de poder que suscitó gran resentimiento. "[Gaviria] Ha
mostrado una gran visión de futuro en la creación de instituciones democráticas en un país en el que, en
ocasiones, resulta peligroso hacerlo", manifestaba un representante de OEA -- sin ahondar, no obstante, en
la causalidad del "peligro".
El programa de adiestramiento dirigido a los oficiales del ejército colombiano es el más importante de todo
el hemisferio, y la ayuda militar que proporciona E.U.A. a Colombia actualmente constituye la mitad del total
destinado al hemisferio. Y se ha incrementado con Clinton, según un informe de Human Rights Watch, que
añade que planeaba incrementar su capacidad de emergencia de endeudamiento ante la eventualidad de
que el Pentágono pudiera resultar insuficiente dada la necesidad de incremento.
La tapadera oficial para la colaboración en el delito es "la guerra contra los grupos insurgentes y los
narcotraficantes". En su informe de nuevas ventas de armamento de 1989, el Departamento de Estado se
basaba en sus propios informes sobre los Derechos Humanos, en los el monopolio de la violencia se atribuía a
los grupos insurgentes y a los narcotraficantes. Así es como E.U.A. "justificaba" su suministro de
equipamiento y adiestramiento militar a los torturadores y exterminadores de masas. Un mes más tarde,
George Bush anunciaba el mayor envío de armamento jamás autorizado, en virtud de las disposiciones de
emergencia contempladas en la Ley de Ayuda Internacional. El destinatario de las armas, no obstante, no era
la Policía Nacional, actual responsable de la práctica totalidad de las operaciones contra el narcotráfico, sino
el ejército. Los helicópteros y los aviones de transporte, como ya se apuntara en el momento, son inútiles en
la guerra contra las drogas, aunque no para otras finalidades.
Los grupos pro Derechos Humanos puntualmente informaban del bombardeo de aldeas y demás barbaries.
Resulta insólito también que Washington no estuviera al corriente de que las fuerzas de seguridad a las que
apoyaba estuvieran estrechamente implicadas en operaciones de narcotráfico y, textualmente, como
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claramente reconocen sus líderes, el objetivo fuera el "enemigo interno", susceptible de apoyar o, de una u
otra forma, dejarse influir por los "subversivos".
En una conferencia sobre el terrorismo de estado organizada por los Jesuitas en El Salvador y celebrada en
enero de 1994, se advertía de la "pertinencia de investigar... el peso que la cultura del terror ha tenido en la
domesticación de las expectativas de la mayoría con respecto a alternativas que no fueran las de los
poderosos". Éste es el punto crucial, cuando tales métodos se emplean para subyugar al "enemigo interno."
La física israelí Ruchma Marton, quien forma parte de la vanguardia en la investigación de los métodos de
tortura empleados por las fuerzas de seguridad de su propio país, apunta a que, dado que las confesiones
obtenidas bajo tortura carecen de valor, el verdadero propósito de la tortura no es la confesión, sino que es
más bien el silencio, "el silencio inducido por el miedo". "El miedo es contagioso", proseguía, "y se extiende a
los demás miembros del grupo oprimido, silenciándolos, paralizándolos. La inducción al silencio mediante el
suplicio es el verdadero objetivo de la tortura, en su sentido más profundo y fundamental".
Lo mismo atañe a todos los demás aspectos de las doctrinas que han sido urdidas y aplicadas, con o sin
orientación y apoyo, a base de una serie de procedimientos fraudulentos. La imposición del silencio del
enemigo interno es vital en las democracia-duras que la política de Estados Unidos de América pretende
imponer en sus dominios, desde que "asumiera, en base a sus propios intereses, la responsabilidad del
bienestar del sistema capitalista mundial", según profería el diplomático e ilustre historiador de la CIA Gerald
Haines, en un debate sobre la invasión norteamericana de Brasil en 1945 -- e incluso antes, lo cual habría de
tener también importante repercusión interna.
Es vital imponer el silencio, máxime en la región donde se dan las mayores desigualdades del mundo,
gracias, en gran medida, a las políticas de la superpotencia que prácticamente la controla. Es necesario
imponer el silencio y hacer que cunda el pánico en países como Colombia, donde el selecto 3% de la elite
posee más del 70% de la tierra cultivable, mientras el 57% de los campesinos más pobres subsisten con el 3%,
en un país donde el 40% de la población vive en la "más extrema pobreza", incapacitado para cubrir sus
necesidades de subsistencia más básicas, a tenor de un informe oficial del gobierno de 1986, y el 18% de sus
gentes vive en la "absoluta miseria" sin posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas de nutrición. El
Instituto Colombiano de Bienestar Familiar calcula que cuatro millones y medio de niños menores de 14 años,
la mitad de los niños del país, son pasto del hambre. Recordemos que se trata de un país de enorme
potencial y recursos, que cuenta con "una de las economías más saludables y florecientes de América
Latina," según aseguraba el experto en la materia, John Martz, en Current History, loando este triunfo del
capitalismo en una sociedad con "estructuras democráticas" que, al margen de sus inevitables defectos,
figura entre los más consolidados del continente," modelo de "una bien instituida estabilidad política" -conclusiones que no resultarían desacertadas, si no fuera por el sentido que se les pretende dar.
Los efectos del adiestramiento y la venta de armamento de E.U.A. no se limitan a Colombia. El historial de los
horrores está plagado. En el diario Jesuita América, el Reverendo Daniel Santiago, sacerdote radicado en El
Salvador, informaba en 1990 de la historia de una campesina que un día, al llegar a casa, se encontró a su
madre, hermana y tres hijos sentados alrededor de una mesa, en la que sus cabezas seccionadas yacían
frente a sus mutilados cuerpos y sus manos colocadas sobre sus propias cabezas, "cual si estuvieran dándose
palmaditas". A los asesinos de la Guardia Nacional Salvadoreña les había resultado difícil conseguir que las
manos del bebé de 18 meses se mantuvieran en su sitio, de modo que las habían clavado en su cabeza. Un
enrome cuenco de plástico repleto de sangre presidía el centro de la mesa.
Dos años antes, el grupo salvadoreño pro Derechos Humanos, que se mantenía al pie del cañón pese al
asesinato de sus fundadores y directores, informaba de la aparición de 13 cadáveres en las dos semanas
siguientes, de los que la mayoría presentaba signos de tortura y entre los que se hallaban dos mujeres que
habían sido colgadas del pelo a un árbol, siéndoles seccionados sus pechos, y sus rostros pintados de rojo.
85
Los hallazgos son el pan de cada día, pero el momento resultaba significativo puesto que Washington se
hallaba a punto de concluir con éxito la cínica exención de sus criminales clientes de los términos de los
acuerdos de paz de Centro América, proclamando la "justicia, la libertad y la democracia" imperante, "el
respeto por los derechos humanos," y las garantías de "integridad e inviolabilidad de toda forma de vida y
libertad". El historial es interminable e interminablemente asolador. Tan macabras escenas, raramente
reflejadas en la prensa convencional de los E.U.A., están diseñadas para la intimidación.
Más adelante Santiago describe que "los escuadrones de la muerte no sólo asesinan a la gente -- la
decapitan y luego los empalan en altas estacas que luego utilizan para ornamentar el panorama. La Guardia
del Tesoro Salvadoreño no se contenta con destripar a los hombres, sino que tiene que seccionar sus
genitales y rellenar con ellos sus bocas. La Guardia Nacional no sólo viola a las mujeres salvadoreñas, sino
que les extrae sus úteros y los utiliza para cubrir sus rostros. No les es suficiente con asesinar a los niños, los
arrastran sobre alambre espinoso hasta que se les desprende la carne de sus huesos, mientras sus padres son
obligados a presenciarlo”.
La estética del terror en El Salvador es religiosa. El propósito es asegurarse de que el individuo quede
totalmente subordinado a los intereses de la Madre Patria, razón por la que, en ocasiones, los escuadrones
de la muerte son denominados por el partido gobernante, ARENA, "Ejércitos de Salvación Nacional".
Lo mismo ocurre en la vecina Guatemala. En la tradicional "cultura del miedo", el experto en asuntos
latinoamericanos Piero Gleijeses escribía, "la paz y el orden se garantizaban mediante una feroz represión, y
sus coetáneos siguen el mismo curso: "Al igual que a los indios se les tildó de bestias salvajes para justificar
su explotación, también los grupos sociales son tachados de terroristas, traficantes de drogas o como quiera
que sea el término artístico actual. La razón fundamental, no obstante, sigue siendo la misma: las bestias
salvajes pueden caer bajo la influencia de los ‘subversivos’ que cuestionan el régimen de injusticia, opresión y
terror, que debe reinar al servicio de los intereses de los inversores extranjeros y de los privilegios
nacionales”.
Durante estos espeluznantes años, no ha habido nada tan inspirador como el coraje y la dedicación de todos
aquéllos que han luchado por superar la cultura del miedo en sus atormentados países. En el camino han
caído abatidas las voces de las víctimas silenciadas por el poderoso -- un crimen tras otro. Pero han recogido
el testigo de la lucha y la excelente labor del Padre Giraldo, cuyas elocuentes palabras no sólo debieran
servirnos de aliento, sino de fuerza de inspiración para actuar y poner fin a estos actos de terror en la medida
de lo posible. Su testimonio aquí constituye una "urgente petición". Debiera hallar una respuesta, pero no ha
de quedar sólo en eso, porque nuestras responsabilidades van mucho más allá. El destino de los colombianos
y de mucha otra gente depende de nuestra disposición y capacidad para reconocer y atajar este tipo de
actuaciones.
Este ensayo es la introducción de «Colombia: La democracia genocida», volumen de 125 páginas, escrito por
Javier Giraldo S. J. en 1996. (Traducido por Jain Alkorta y revisado por Deborah Gil, marzo de 2001)
Mirando a unas izquierdas desorientadas, acobardadas y agonizantes
http://www.diario-octubre.com/2014/10/17/mirando-a-unas-izquierdas-desorientadas-acobardadas-yagonizantes/
Mucha agua ha corrido bajo los puentes de las izquierdas desde que éstas se felicitaron por la rápida
extensión del Estado del Bienestar tras la II G.M., que mucho antes había comenzado el Canciller alemán
Otto von Bismark.
Desde al menos 1948 las izquierdas han gestionado el resultado del pacto social con el capitalismo. Un
Estado del Bienestar que logró en primer lugar niveles elevados de consumo entre las clases trabajadoras y
medias, cierta redistribución social de las rentas nacionales y formas de salario indirecto que protegían sus
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vidas. Todas ellas fueron posibles, dentro de una estructura mundial capitalista, porque existía un interés
mutuo entre el reformismo de un sector de las izquierdas y el proyecto de desarrollista y de crecimiento del
capital. Ese interés compartido se llamó pacto social.
Tampoco debemos olvidar que una parte de la plusvalía que el capital cedía a la clase trabajadora europea
para poner en píe los Estados del Bienestar era compensada con una sobreexplotación desde el centro a la
periferia del sistema capitalista.
Para ganar espacios de poder o frenar tentativas de recortes de conquistas sociales a las izquierdas les
bastaba esgrimir amenazas de movilización sindical. El capital solía ceder en las migajas para no poner en
peligro el mantenimiento de altos niveles de beneficio empresarial.
Eran tiempos en los que frente a la “planificación económica socialista” se aplicaba la “planificación
económica capitalista” o el llamado capitalismo monopolista de Estado. El capitalismo trataba de mostrarse
inmune a y superador de sus crisis del pasado.
Durante decenios el invento funcionó. Las izquierdas jugaron a ser gestoras, según su nivel de representación
electoral y su capacidad de presión sindical y, en mucha menor medida, política. Tampoco querían forzar
nada.
Mientras tanto el discurso pseudoizquierdista coincidía con el de los reformistas en que la clase trabajadora
se había aburguesado. A los segundos se les escapaba que ellos se habían convertido en aristocracia obrera
que decía representar a los trabajadores pero cada vez lo hacía más a los intereses de las mal llamadas
clases medias. Los primeros olvidaban que para hablar de la realidad de la clase trabajadora no está de más
vivir sus vidas y su intrahistoria y no las de la pequeña burguesía pseudoradical.
Pero llegó el primer capítulo -crisis de 1973- de una larga serie de crisis capitalistas que desde entonces se
han producido en distintas partes del planeta y han replicado en otras o que se expandían en fuertes
sacudidas de intensidad creciente y mundial. Lo que en aquél momento era presentado como crisis
energética (del petróleo) pronto se vería que expresaba los límites de crecimiento sistémico y de realización
del capital.
Y las “izquierdas” no supieron responder en aquél momento:
El capitalismo, con la complicidad de las políticas gubernamentales comenzó su desregulación y los Estados
empezaron a perder el control del sistema financiero internacional y comercial, a producirse la
deslocalización de empresas, la brutal inmersión en la economía sumergida, con la consiguiente pérdida de
derechos del trabajador, el inicio del desmonte del Estado del Bienestar en países como Gran Bretaña, las
primeras reformas liberalizadoras de los sistemas públicos de pensiones y de la sanidad.
Este ataque brutal de hoy a lo público en realidad comenzó 40 años atrás en Europa, sólo que los españoles
comenzamos a extender el Estado del Bienestar ya con fuertes influencias de los intereses privados cuando
en el Viejo Continente comenzaba su desmonte.
Las huelgas sindicales en los países europeos de los años 70-80 y de parte de los 90 del pasado siglo fueron
ante todo resistenciales: de defensa de la estabilidad en el empleo, de los derechos sociales y básicamente
salariales, por la pérdida de capacidad adquisitiva que entonces ya se estaba produciendo en términos
relativos.
Las izquierdas se fueron tornando más y más reformistas. La vieja socialdemocracia europea se hizo socialliberal y admitió el decálogo de la competitividad, de la alianza de lo público con lo privado y de las
incipientes políticas de austeridad y realismo económicos. Laboristas y socialistas franceses darían la puntilla
al reformismo “progresista” de unos PPSS cuyo objetivo era volver a ocupar los gobiernos, si bien como
zombies, desde entonces, sin proyecto alguno. Los partidos comunistas se hicieron ya abiertamente
socialdemócratas (años del eurocomunismo) y trataron de competir con los ex socialistas en un espacio
político-electoral cada vez más plano y estrecho dentro de un institucionalismo que cada vez gestionaba
menos -caminábamos sin prisa pero sin pausa hacia el Estado mínimo- y más justificador de políticas
antiobreras.
Derrotados los sectores históricos, más organizados, conscientes, sindicalizados y con mayor capacidad de
movilización de la clase trabajadora (ejemplo de las huelgas de mineros y ferroviarios británicos), el
movimiento obrero y las organizaciones de la izquierda política comenzarían ya a entrar en una espiral de
87
desconcierto, renuncias, crisis y virajes tacticistas sin respuesta estratégica que han llevado hasta la debacle
agonizante de las izquierdas de hoy.
En todo el período desde el inicio de la crisis del 73 hasta nuestros días, frente al sindicalismo reformista de la
CES, el alternativismo sindical europeo ha sido incapaz, salvo excepciones particulares, de erigir un modelo
de organizaciones de trabajadores amplio, sólido y con presencia significativa en una clase trabajadora que
se ha ido ampliando pero, a la vez, descentralizando en unidades productivas mucho más reducidas que las
del “obrero masa” de las grandes concentraciones fabriles.
Las llamadas izquierdas radicales o alternativas acabarían pasando desde el 68 pequeñoburgués a un
variado abanico de posiciones -situacionismo, violencia urbana, radicalismo democrático, intelectualismo,
obrerismo nominal sin anclaje real, movimientismo,…- para finalmente caer la mayoría de ellos en un
radicalismo verbal de tipo interclasista y antiglobalización que convirtió a una parte de ellos antes en
coordinadora de movimientos sociales transversales que en organizaciones de clase y de vanguardia.
En la izquierda revolucionaria de cultura política más dogmática sólo sobrevivieron como opciones con
posibilidad de resistencia las que se asentaron sólidamente en sindicalismos combativos, en su anclaje como
organizaciones de clase, en una cultura de resistencia al capitalismo y en tradiciones societarias que
mantuvieran la conciencia de clase en determinados segmentos de los trabajadores.
La perdida de iniciativa de la clase trabajadora europea en las luchas de clases de los años 70-80 y 90 del
pasado siglo tendría un momento especialmente significativo en torno a la aprobación del Tratado de
Maastrich de la Unión Europea y ello por diversas factores, todos ellos de gran relevancia:
a) Porque constituía un momento de inflexión especialmente importante en cuanto a la pérdida de soberanía
de los Estados respecto a la UE, lo que habría de crear especiales dificultades al movimiento obrero europeo,
apenas articulado a nivel continental, y de las posibilidades de actuación desde los gobiernos de los países
miembros para unas izquierdas reformistas débilmente coordinadas en el mismo plano supranacional
b) Porque conllevaba un salto cualitativo enorme que acentuaba el carácter de Europa de los mercaderes
que ya tenía de origen la UE y la subordinación de la unión política a unos objetivos económicos del gran
capital.
c) Por la ceguera en unos casos de la gran mayoría de la la izquierda reformista europea, aceptación en otros
e incapacidad de movilización continental y de alternativa política global del conjunto de las izquierdas
frente a la estrategia de los capitalistas europeos y sus gobiernos conservadores y social-liberales.
d) Por las consecuencias posteriores que dicho tratado tendría con posterioridad en lo relativo al Pacto de
Estabilidad y Crecimiento de la UE, al Tratado de Lisboa, el BCE, la instauración del euro y las sucesivas
Cumbres de jefes de Estado europeos auténticos pilares de las políticas de austeridad, recortes sociales y
salariales y desmonte de los Estados del Bienestar europeos, impulsadas desde la fase de la crisis capitalista
de los años 90 del pasado siglo hasta nuestros días.
Durante todo este período, caracterizado por la pérdida de iniciativa de las antaño organizaciones de
“izquierdas” y del movimiento sindical y la consiguiente recuperación de la hegemonía del capital en la lucha
de clases, se habían producido importantes transformaciones sociales, económicas y políticas entre las que
cabe destacar: la privatización de las grandes empresas públicas de los Estados, la ruptura de la
homogeneidad estructural de la clase trabajadora, una paulatina pérdida de capacidad adquisitiva de los
salarios en términos relativos, una tendencia hacia la salarización y pérdida de estatus de determinados
sectores profesionales, el inicio de la entrada paulatina de capital privado en el espacio de los servicios
sociales, los primeros ataques al pacto social en las negociaciones colectivas entre trabajo y capital en las
grandes corporaciones europeas, la desregulación y flexibilización del mercado laboral, la externalización de
ramas enteras de la producción industrial y de los servicios, la deslocalización de las grandes multinacionales
en Europa hacia Asía principalmente, el cambio de la arquitectura legal europea y su consiguiente
repercusión en los marcos legales que sustentaban los modelos de constituciones con contenido social en los
Estados miembros de la UE, la tendencia hacia un incremento del paro que se iría haciendo paulatinamente
estructural,…
Por el camino los partidos socialdemócratas se habían convertido ya en partidos social-liberales y estos
finalmente en partidos de centro y centro-derecha en la práctica. Los partidos comunistas, golpeados en su
psicología política por el fin del socialismo real en el este de Europa y la disolución de la URSS, intentaban
resituarse hacia la derecha, tratando de ocupar el espacio político de los ex PPSS, con más fracaso electoral
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que éxito y el alternativismo a su izquierda era ya una especie de mezcla de socialdemocracia y radicalismo
al estilo del antiguo Partido Radical Italiano de Panella y Bonino.
Todos ellos habían ido siendo cada vez menos representantes de los intereses de la clase trabajadora para
dirigirse hacia un electorado interclasista, a “toda la sociedad” (los PPSS), pivotando centralmente sobre los
sectores profesionales asalariados, el funcionariado y la pequeña y mediana burguesías. En la práctica, las
“izquierdas gobernantes”, en realidad ex izquierdas, lo hacían ya de facto para los intereses del gran capital,
combinando estos con algunos guiños a sus electorados de rentas medias y medias-bajas.
A partir de aquí se inicia la imparable agonía de las izquierdas europeas:
Y llegó la crisis de finales de 2007 y las izquierdas, que se habían hecho conservadoras para mantener sus
posibilidades de gobierno y ser aceptadas por los poderes reales del capital, se encontraron ante la gran
paradoja de la mayor crisis estructural del capitalismo que, sin embargo, desaprovecharon sin recuperar la
iniciativa de lucha social y política.
Pero ¿porqué han fracasado las izquierdas en su papel transformador al menos durante estos 7 últimos años
de la crisis capitalista mundial que afecta a Europa?
La respuesta no es sencilla y, por mi parte, evitare caer en la simpleza de los calificativos morales, tan
aplaudidos ahora por la masa airada, porque sirven para desahogarse al que los emite y para lograr el
aplauso fácil pero son inútiles para comprender la realidad y para cambiarla.
En cualquier caso, y con la conciencia de que el listado es inevitablemente incompleto, las razones del fracaso
de las izquierdas en su respuesta ante la crisis capitalista son múltiples:
1.- Los Partidos de nombre Socialista, que ya están dejando de gobernar en casi toda Europa, siguen
pensando en los gobiernos como palancas de acción política cuando ya hace mucho tiempo que ha muerto la
escasa autonomía de la política sobre la economía. Hoy los gobiernos y los Estados carecen de mecanismos
para impedir los paraísos fiscales, la deslocalización de las grandes corporaciones empresariales (salvo
dando todas las facilidades fiscales, bajos salarios y despido libre) o la capacidad coercitiva de una fiscalidad
realmente progresiva, si quieren permanecer en los gobiernos y no caer rápidamente por la presión del
capital y sus múltiples medios.
2.-No existe un espacio para políticas económicas socialdemócratas, ya sean de los PPSS o cualesquiera otras
organizaciones a su izquierda porque las políticas socialdemócratas de tipo keynesiano exigen un pacto
social entre trabajo y capital que éste ya no necesita porque está ganando la lucha de clases por goleada.
3.-Las ex izquierdas que han gobernado durante este último período de crisis han realizado políticas
económicas propias de las derechas liberales, lo que les ha extrañado de su base social original, la clase
trabajadora, y también de aquellas en las que luego se asentaron, las llamadas clases medias. Ello ha
impedido una conexión con sectores populares que esas ex izquierdas pudieran haber utilizado como aliados
de presión y movilización para enfrentar un contrapoder a la hegemonía de fuerzas del capital y suavizar en
alguna medida dicha coacción.
4.-Por otro lado, esta posible estrategia hubiera exigido una escalada de tensión social que las izquierdas con
posibilidad de alcanzar los gobiernos no estaban dispuestas a asumir en toda la radicalidad que la dinámica
de lucha de clases les hubiera podido llegar a exigir. Las izquierdas políticas, pasadas o presentes, se han
hecho temerosas, gestoras en sus declinantes espacios de gobierno y conservadoras como consecuencia de
la función que se niegan a sí mismas.
5.-Los sindicatos reformistas agrupan a la mayor parte de la clase trabajadora organizada y actúan como
freno a una dinámica de movilización sostenida en el tiempo, entre otros motivos porque carecen de
perspectiva y estrategia en cuanto al modo de lograr unos objetivos siquiera de reparto de la carga de la
crisis que dicen pretender. Pero también porque temen que, si se radicalizan, tras años de sindicalismo de
concertación y paz social, sus bases no les sigan ante la capacidad de imposición y chantaje de los
empresarios. El descrédito creciente que han ido acumulando les impide recuperar unas energías que están
perdiendo a chorros. Y la posibilidad de realizar sindicalismo en las pequeñas empresas y en la economía
sumergida es realmente difícil.
6.-Ante la evidencia de la dificultad de movilizar a la clase trabajadora golpeando contra la producción,
cuando el consumo presenta una línea plana, los sectores a la izquierda de los PPSS han establecido
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programas de acción política dirigida hacia lo institucional y el énfasis en el déficit democrático de los
Estados y las sociedades, vinculando Estado de Bienestar con democracia, lo que sólo es parcialmente cierto,
y planteando estrategias constituyentes que alteren la correlación de fuerzas sociales, mediante un bloque
antihegemónico al capital (al que no suele apenas aludirse en los programas ni en las consignas de lucha sino
a los Gobiernos), y conformen un nuevo régimen de partidos. Pero éste es un camino cerrado por varios
motivos:
6.1) Vuelve a repetir el esquema erróneo del fetichismo parlamentarista y la acción institucional como
mecanismos de cambio político, cuando es evidente que gobiernos y Estados perdieron hace mucho las
palancas de acción sobre la economía y cuando los países han perdido en gran medida su antonomía frente
al BCE, la UE y las grandes corporaciones multinacionales.
6.2) Para que un esquema de acción política reformista de este tipo tuviera al menos una mínima posibilidad
de éxito habría necesitado de una movilización sin precedentes en masividad y sostenimiento en el tiempo en
estos años de crisis capitalista pero la realidad es que la movilización social se ha venido abajo. La clase
trabajadora, que es la única que podría aportar esa masividad, no siente que los 15M, los Jaques al Rey, los
25-S, las exigencias de más democracia, de denuncia contra la corrupción o los cansinos discursos anticasta
vayan a resolver los problemas de 6 millones de parados o la situación bajo el umbral de pobreza del 21% de
la población española. Saben que la respuesta a sus necesidades tiene una expresión claramente económica
y no de nueva política institucional. Y ello supone dar alternativas al capitalismo; alternativas a las que casi
nadie se atreve a dar nombre porque eso de “otro sistema” o de “sociedad postcapitalista” suenan a fraude
porque no significan nada y lo de “economía del bien común”, el “procomún”, la “economía colaborativa” y
demás conceptos no les llegan a la clase trabajadora y, si les llegasen, probablemente los vería como ideas
bienintencionadas, con ruido pero sin las nueces que impliquen una auténtica redistribución de la riqueza
que resuelva sus situaciones vitales.
6.3) Pero además esa capacidad de movilización sin precedentes tendría, para tener alguna posibilidad de
imponerse sobre la férrea voluntad del capital, que estar dispuesta a llegar hasta el choque de trenes. Ello
supone dejar claro que se asume llevar a cabo posiciones de fuerza hasta un grado cuasi-insurrecional. Pero
lo que hoy repite el reformismo como un mantra es que las revoluciones y las tomas de la Bastilla pasaron a
la historia.
7.-Mientras los dirigentes y los partidos de las ex izquierdas o de las izquierdas reformistas mantengan
intereses personales o de grupo vinculados de algún modo con los del capital serán vistos como parte del
sistema. No voy a volver entrar en la cuestión de las tarjetas black de Bankia porque es un asunto muy obvio
en relación con lo que digo.
Prefiero hablar del hecho de que Alexis Tsipras, Presidente de Syriza, la principal organización del Partido de
la Izquierda Europea, al que pertenecen tanto IU como Podemos, haya sido patrocinado, pagado su viaje y
estancia en USA por “The Institute For New Economic Thinking” (INET) del bimillonario, buitre especulador
financiero internacional, promotor de revoluciones de colores como la de Maidan en Ucrania, de
movimientos reaccionarios y secretos como Otpor y “benefactor” de las izquierdas reformistas mundiales
(también, entre otros, del Transnational Institute de Susan Georges), George Soros.
Espero que ningún lector pretenda tomarme por bobo de solemnidad y contarme aquello de que los servicios
secretos alemanes durante la I GM y en colaboración con Alexander Helphand, el millonario marxista, más
conocido como Parvus, permitieron que un tren blindado atravesara Alemania con Lenin y otros camaradas
bolcheviques hasta la Estación de Finlandia en Petrogrado y que eso no comprometía en absoluto a Lenin
porque la cuestión primera no tiene punto de comparación con la segunda.
Soros no es marxista como era Parvus sino un intrigante criminal que además con sus especulaciones ha
provocado la ruina de miles de familias en el mundo y Tsipras no va a hacer una revolución comunista en
Grecia sino a establecer un gobierno socialdemócrata de corte kesynesiano, cuyos límites ya pactó en su día
con Alemania y con buena parte de los embajadores de países de la UE en Atenas, y es partidario de los
eurobonos en cuya emisión está particularmente interesado George Soros, el hombre que en su día hundió la
libra esterlina y que provocó la crisis financiera de los Tigres Asiáticos.
No, lo que hizo el señor Tsipras se parece, mucho más que al tren blindado que llegó con Lenin a la Rusia
revolucionaria, al viaje de Santiago Carrillo en 1977 a la Universidad de Yale en USA. Los viajes de Tsipras y
de Carrillo representaron su homologación por el imperio como izquierdas “serias y sensatas” y el deseo de
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ambos de tranquilizar al corazón del sistema capitalista mundial, afirmando que no caerían en aventuras
revolucionarias ni arriesgadas. Meras abejas sin aguijón.
No quiero saber a qué otras organizaciones del Partido de la Izquierda Europea alcanzan el largo brazo de las
decenas de “ONGs” injerencistas que maneja el señor Soros, las cuáles indefectiblemente acaban en los
servicios secretos USA, pero temo que acabaré sabiéndolo, que acabaremos muchos sabiéndolo, excepto
aquellos que nunca quieren saber nada que rompa su “ilusión” o pueda decepcionarles.
La izquierda que un día fue reformista hace tiempo que ya es sólo derecha democrática. La izquierda que un
día fue comunista hace mucho que se transformó en socialdemocracia. Una parte de la que que en su día fue
izquierda radical es hoy también socialdemocracia con un neolenguaje transformista y extraño y unas
derivaciones francamente peligrosas hacia un populismo que aún no sabemos en qué acabará. Pero ninguna
de ellas es ya motor de revolución social ni bandera de la clase trabajadora.
En su lugar son los populismos, las extremas derechas y los neofascismos los que hoy levantan la bandera de
la rabia, de una rabia que, de nuevo, será empleada contra los trabajadores. Mientras, las izquierdas
agonizan defendiendo los intereses de unas clases medias que, temerosas por su pérdida de estatus, se
rebelan para no proletarizarse, sin comprender que no pueden ser motor de cambio porque el que desean
mira a un pasado que no volverá, sus demandas empiezan y acaban en una clase que sólo se mira a sí mima,
y tampoco se reconocen en esas izquierdas porque lo que queda de ellas ni siquiera es capaz de garantizarles
su continuidad como estrato; algo que, de cualquier modo, el capitalismo hará desaparecer en una
dualización cada vez más radical entre poseedores y desposeídos. Pero no se sienten explotados -a lo sumo
expropiados, algo muy distinto- porque su cultura política y vivencial de origen es otra. Hasta el trabajador
menos consciente sabe, en cambio, qué es ser explotado porque lo vive desde su propia condición aunque
ello, en la mayoría de los casos, no le permita por si sólo elevarse a un nivel de conciencia política superior
que sólo la organización colectiva de la propuesta puede aportarle.
Las izquierdas, entendidas en su sentido histórico y matriz corren el peligro de desaparecer de Europa porque
se han negado a sí mismas y sienten vergüenza y miedo al futuro en lugar de levantar sus banderas caídas y
agitarlas con la energía emancipadora de quienes saben que el futuro les pertenece.
No ha muerto la idea de lo que representa la izquierda. No ha muerto su significado de igualdad, fraternidad,
esperanza emancipadora, racionalidad, justicia y libertad. Habita en la mente de los encadenados, como
concepto muy básico y primitivo, como conciencia de que sigue habiendo oprimidos y opresores.
Pero si esas ideas básicas, esos reflejos instintivos de base moral, no toman cuerpo organizado, forma
estructurada de proyecto y lugar en la barricada, permanecerán flotando en el inconsciente colectivo y en la
aspiración personal de los sueños humanos sin posibilidad de llegar a materializarse en un futuro.
Ante este panorama tan desolador, de nuevo es pertinente la pregunta ¿Qué hacer?
Desde la más plena conciencia de las limitaciones de quien esto escribe, siento el casi irrefrenable deseo de
responder al perenne interrogante leninista con un atropellado “todo lo contrario de lo hecho en los últimos
40-50 años”.
Pero, además de que ello sería falso y enormemente injusto porque en este tiempo también se dieron luchas,
expresiones y formas válidas y enriquecedoras como aprendizajes para el presente y el mañana, una
respuesta así sería algo inútil, un mero desahogo que de muy poco sirve porque la negación es sólo el primer
nivel de la conciencia, aquella que nos permite saber qué rechazamos, pero carece de la utilidad para
construir a partir de propuestas concretas que nos permitan saber qué queremos ser y a dónde queremos ir.
No me dirijo a los dirigentes de las organizaciones de izquierdas. Es inútil. Se que la gran mayoría de ellos ni
me leen ni comparten mi diagnóstico, atrapados entre su electoralismo de cortos vuelos, su sectarismo
particular o su diagnóstico de que el diluvio de esta crisis capitalista capeará y será posible volver a los viejos
tiempos de la abundancia, o bien que si estamos ante la gran crisis capitalista sólo hay que sentarse y ver
pasar el cadáver del enemigo, mientras es el propio el que se descompone.
Me dirijo a la mayor parte de sus militancias, a quienes están dispuestos a volver a empezar, conservando los
mejores aprendizajes del pasado y sin medio a experimentar de nuevo, a los que no son miembros de
ninguna organización pero se consideran de izquierda y, como a mí mismo me pasa también, no se
reconocen en las izquierdas actualmente existentes y mucho menos en los telepredicadores de ilusión que se
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dedican a vender humo envuelto en consignas fáciles más cercanas a un libro de autoayuda inmediato que a
un tratamiento de la enfermedad que a todos nos devora.
Trataré de apuntar algunas cuestiones que considero claves para empezar a caminar, mientras se continúa
en la pelea cotidiana. Un camino que será inevitablemente lento porque lo desandado y destruido es mucho.
Entre esas claves para recuperar la identidad y la función de la izquierda que, a la altura de los tiempos sólo
veo posible si es revolucionaria, porque el reformismo es un camino cerrado, creo necesarias las siguientes:
Recuperar la lucha ideológica como elemento central de la acción política. Posiblemente nunca como hoy los
reaccionarios, la derecha política, el pensamiento teórico y la propaganda del capitalismo hayan llevado una
iniciativa tan ventajosa frente a quienes defendemos la lucha de clases y un proyecto de sociedad socialista.
Dispone de medios, fundaciones, aparatos ideológicos, educativos, religión, transmisión a través de la
cultura y el ocio, etc. La pedagogía político-ideológica revolucionaria necesita ser sencilla a la vez que muy
explicativa, muy apegada a la realidad, donde la teoría encaje como elemento elucidatorio y no como listado
de consignas y dogmas, como textos de difícil comprensión o como “literatura” pedante del neolenguaje que
ahora tanto se prodiga.
Invertir un esfuerzo especial en la formación de cuadros militantes de la organización. Siempre fue
fundamental para el partido revolucionario formar intelectualmente a sus miembros en aspectos políticos,
económicos, culturales, filosóficos,… para invertir esos cuadros en un trabajo como activistas capacitados
que transmitan reflexiva y críticamente sus posiciones y las de su organización en el entorno social (frentes
de lucha, movimientos sociales, relaciones personales,…) donde desarrollan sus actividades militantes y
dentro de la propia organización, enriqueciéndola y siendo dinamizadores de la misma. Hoy el cuadro
político y la formación de cuadros son más necesarios que nunca. Y ese esfuerzo de formación ha de ser aún
mayor. Aunque la comunicación capitalista ha transformado a las personas en consumidores de un discurso
previamente elaborado por los transmisores de la ideología dominante, la realidad es que las personas hoy
son menos ignorantes que hace 40 años y requieren respuestas menos simplistas en la comunicación
interpersonal. Desde los medios de comunicación del capital y sus aparatos ideológicos la falacia de la idea
simplista, lanzada como un trallazo y repetida obsesiva y sistemáticamente acaba operando como verdad
indiscutible. Pero en la comunicación del tú a tú, donde el cuadro político puede operar con mayor éxito, es
fundamental su capacidad para responder a preguntas más complejas y menos evidentes. El cuadro político
no puede ser formado dogmática sino crítica y reflexivamente, de modo que pueda elaborar por sí mismo,
aunque dentro de la corriente de pensamiento de la organización, y contribuir a renovar permanentemente
la tensión necesaria entre teoría y praxis, base de un marxismo vivo.
Superar el concepto de partido de masas para recuperar el del partido de cuadros. La dinámica política,
social e histórica de los partidos políticos actuales demuestra que las organizaciones de masas son
inoperantes porque acumulan afiliados sin que muchos de ellos lleguen a dar el salto a un compromiso activo
tan necesario hoy y, a su vez, tienden a fomentar la figura del afilado acrítico, poco formado pero con exceso
de devoción de partido, propio de quien suple su escasa formación con un dogmatismo derivado de la fe casi
religiosa y no de la reflexión y el debate colectivos. En el sentido práctico, el afiliado pasivo sólo es un
proveedor de cuotas y una persona que suma muy poco a la energía colectiva de la organización.
Afirmar las organizaciones como partidos de la clase trabajadora, abandonando un ciudadanismo
interclasista que pretende representar a todos (pueblo, ciudadanos) desde donde no es posible apuntar a
unas contradicciones de clase que son la base de una lucha anticapitalista real. Pero la condición de partido
de clase no debe quedarse en una declaración de principios. No se trata de recuperar la idea de clase como
consigna sino de hacerla real. Un partido de izquierda para los trabajadores debe volver al centro de trabajo
como espacio en el que conectar con la realidad del mundo obrero, al escenario que aporta toda la realidad
de una explotación a partir de la que puede hacerse pedagogía concienciadora.
Pero ese asentamiento en el principal espacio de las contradicciones sociales del capitalismo, la empresa
(con el reconocimiento de la dificultad que encontraron en el pasado quienes hicieron esto mismo y la
añadida de que hoy las empresas son mucho más pequeñas), es también un espacio de aprendizaje para el
militante revolucionario y su organización, al acercarle a la realidad de la vida del trabajador, a las
limitaciones de su conciencia política, a sus esperanzas y miedos, a su desconfianza hacia el compromiso o a
su necesidad de sentirse colectivo para defenderse, aún cuando él mismo no llegue a comprenderlo. Quien
piense que ese trabajo es arduo e inútil o que los trabajadores están tan alienados de su realidad que no hay
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modo de hacer labor militante con ellos, que se vaya con quienes creen que la conciencia política se adquiere
en las tertulias televisivas porque de militante revolucionario tiene muy poco ya que se niega a operar en el
terreno de lo concreto. No es aceptable que hoy sea más difícil hacer labor política que en el siglo XIX cuando
no había televisión ni ocio pero sí analfabetismo, ignorancia profunda, religión alienante, temor al patrón y
dura represión hacia la labor agitativa; peor incluso que hoy, pero entonces se hacía. Quizá el éxito consistía
en que el militante revolucionario escuchaba sin anteojeras y sin llevar ya cargada la escopeta con el
consignazo antes de escuchar. Sabiendo que en la relación dialéctica con nuestra clase hay un aprendizaje
mutuo, que es el que enriquece la labor de concienciación. En un marco como el laboral, frente al reformismo
sindical imperante es un error canalizar la actuación militante sólo desde el mundo sindical.
Prolongar la labor militante entre nuestra clase más allá del mundo del trabajo. Desde los ateneos populares
que ya existen hasta el mundo del asociacionismo solidario de clase. La crisis económica es una oportunidad
que puede ser especialmente fértil para formar los lazos de solidaridad buscando recrear los aprendizajes de
las sociedades de socorros mutuos, las mutualidades obreras, las experiencias del Socorro Rojo…actualizando
sus formas a las necesidades y condiciones de hoy. Se están llevando a cabo muchas experiencias de este tipo
pero, en mi opinión, algunas de ellas muy desconectadas de una labor ideológica o con una matriz política
muy ciudadanista y desde el discurso interclasista de “la gente” y el buenismo naïf.
Priorizar, no sólo por economía de medios y limitación de las capacidades humanas, el trabajo en los frentes
de lucha y movimientos con mayor potencial anticapitalista. No se trata de abandonar otros espacios de
lucha sino de tener claro cuáles ofrecen por su naturaleza o posibilidad de orientación un mayor posibilidad
de hacer un trabajo militante en el que prosperen las ideas socialistas.
Emplear toda la fuerza de la crítica económica que conlleva la denuncia de lo que representa el capitalismo
para para la vida de la clase trabajadora y de la humanidad en general en punto de arranque que eleve esa
crítica a un nivel de negación y de conciencia superior, con el finde que sea posible hacer deseable la
necesidad de socialismo.
Generar argumentario y elaboración política que contribuyan a desarmar la propaganda anticomunista de la
derecha y a potenciar el atractivo del socialismo como proyecto. Es necesario que las organizaciones
revolucionarias sean capaces de abanderar la rabia de la protesta social pero también que esa rabia vaya
acompañada de una idea clara, sincera y categórica, que no oculte lo que somos y a lo que aspiramos sino
que lo explicite con claridad. Del mismo modo, es necesario que el proyecto de sociedad socialista muestre
sin ambages su compromiso con las mismas libertades democráticas que exigimos para nosotros mismos y
que tengamos la valentía de defender los elementos positivos, que fueron enormes, de las experiencias
socialistas anteriores, sin negar los errores, pero destacando aspectos atractivos como las formas de
democracia obrera en la organización del trabajo y la toma de decisiones, las experiencias como la
autogestión, los consejos obreros y los soviets, etc y toda la cobertura y protección social que las experiencias
de socialismo en el pasado dieron a sus sociedades desde la niñez a la vejez, mientras hoy la destrucción de
las conquistas de la clase trabajadora por el capitalismo la devuelve a marchas aceleradas a una
proletarización de sus condiciones de vida propia del siglo XIX.
Plantear la línea política de un partido revolucionario actual desde la amplia avenida del marxismo abierto,
superador de las callejuelas sectarias de las distintas capillitas y hasta callejones sin salida en que la
dogmática de sus ortodoxias negadoras de su esencia lo ha convertido. Es necesario recuperar un marxismo
sin guiones que por su propia naturaleza es revolucionario, sin necesidad de añadirle listas de apellidos que
lo encajonen o lo limiten. La importancia de otros pensadores marxistas fue la de continuar aportando a un
acervo que debe ser común. Ello no significa negar las corrientes internas de la organización sino entenderlas
como enriquecimiento colectivo del pensamiento e intercambio de perspectivas respetuoso y leal; nunca
como coartadas para cuotas de poder interno o para ajustes de cuentas que tanto daño han hecho al
pensamiento y a las organizaciones de izquierda revolucionaria.
Seguramente este listado de enunciados sea menos que insuficiente, le falten muchos otros elementos,
posiblemente haya a quienes no les convenzan, otros los considerarán irrelevantes pero quiere ser una
contribución al objetivo de buscar la identidad perdida de la izquierda para que ésta pueda volverse a
afirmar en el sentido de las palabras finales que escribió en la última noche de su vida Rosa Luxemburgo:
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“¡El orden reina en Berlín!’ ¡Estúpidos secuaces! Vuestro ‘orden’ está construido sobre la arena. Mañana la
revolución se levantará vibrante y anunciará con su fanfarria, para terror vuestro: ¡Yo fui, yo soy, y yo seré!”
Manuel Castells – La política no debe entrar en cuestiones de vida o muerte
http://ssociologos.com/2014/10/16/manuel-castells-la-politica-no-debe-entrar-en-cuestiones-de-vida-omuerte/
En nuestros países debemos asegurarnos de que la burocracia o la política no se entrometan en cuestiones
de vida o muerte
El peligro de pandemia es real y ha llegado a Madrid. Su contención depende de la reacción conjunta de los
sistemas de salud en todo el mundo. Y del control de la incompetencia burocrática de la administración
sanitaria de la que no se salva ni un pobre perro. Sin que haya culpa de los profesionales sanitarios en
primera línea de riesgo y a quienes debemos nuestra gratitud. La prevención de nuevas oleadas de virus
letales depende de un reexamen de las políticas destructivas de crecimiento no sostenible en un mundo
globalizado en el que estamos todos interconectados.
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En el origen, esta epidemia se inicia en Guinea Conakry, en donde nunca se había registrado ningún caso de
ébola, ya que surgió en Sudán y Zaire en el 1976 y luego reapareció en la República Democrática del Congo
en el 1995, en el 2007 y en el 2012, en Uganda en el 2000 y en el 2007, en el Congo en el 2003, así como
casos aislados en Filipinas y Estados Unidos. A pesar de la peligrosidad del virus no hubo ningún esfuerzo
serio para encontrar una vacuna o un tratamiento. Porque sólo afectaba a poblaciones rurales de países
marginados. Al igual que ocurrió con el sida, que empezó en África. Hasta que la movilización de la
comunidad gay obligó a los gobiernos a invertir en investigación: hoy día el sida ya no es incurable. Sólo
ahora el mundo despierta a la amenaza del virus ébola porque tiene el potencial de afectar a todos los países
mediante las múltiples conexiones entre los países africanos y el resto del mundo.
Un equipo de investigación acaba de publicar un modelo de difusión global potencial del virus a partir de
Guinea, Sierra Leona y Liberia mediante la red de conexiones aéreas (vale la pena consultarlo: Marcelo F.C.
Gómez y otros, PLOS. Current Outbreaks, 2/IX/2014). Aunque los países más directamente afectados tienen
pocas conexiones directas (a París, Bruselas, Londres), están conectados a Ghana y sobre todo a Nigeria, el
gran país africano que tiene conexiones aéreas frecuentes con el conjunto del mundo. Cada viajero portador
que haya llegado a Londres, Madrid, Nueva York o Johannesburgo ha podido ya multiplicar sus contactos sin
saberlo y así puede propagarse el virus por lógica de red. De ahí la importancia de detectar y aislar cada
persona contactada. Que no cunda el pánico, pero que no se nos oculte información, no somos inconscientes
a quienes pretenden proteger gobiernos que “han fallado miserablemente”, según declaración de Jim Kim,
presidente del Banco Mundial.
¿Por qué Guinea, Liberia y Sierra Leona? Aquí interviene la lógica de una globalización depredadora. Son
economías que en parte dependen de la industria forestal y la agricultura extensiva de multinacionales que
están destruyendo sus bosques. Guinea ha perdido el 80% de su selva tropical y la explotación se extiende a
todo el área. Los científicos señalan que seis de cada diez enfermedades infecciosas en humanos son
transmitidas por animales. Y sucede que al destruir el hábitat forestal de muchas especies y abrir zonas de
contacto y comunicación entre la selva y los centros urbanos, la interacción se multiplica.
Tal es el caso del murciélago de la fruta identificado como el origen del virus de Ébola actual. Los murciélagos
están presentes en zonas habitadas (un niño mordido fue el primer muerto) y además son transportados a
las ciudades como comida, como demuestra la difusión del virus de la zona boscosa de Gueckedou a la
capital, Conakry. Un proceso observado anteriormente en varios países de Asia.
Sin embargo, el factor realmente -determinante de la epidemia es la incapacidad del equipamiento sanitario
local, la falta de hospitales y de cuerpo médico y de enfermería con el entrenamiento suficiente. A pesar del
heroísmo de dicho personal y de los cooperantes extranjeros, en particular de Médicos sin Fronteras, no dan
abasto y muchos sucumben en la empresa. Porque la epidemia no es imparable cuando se ataja en la fuente.
Un caso paradigmático es el de la multinacional Firestone, irónicamente un potencial causante del
desequilibrio ecológico originario. Tiene una enorme plantación en Harbel, en Liberia, donde viven 80.000
personas. En marzo tuvieron un caso de ébola por una emigrante de fuera de la plantación. De inmediato la
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dirección reaccionó, aisló a la enferma, movilizó su propio personal sanitario al que dotó de vestimenta
protectora, estableció protocolos, organizó un pabellón de afectados posibles en un área del hospital, utilizó
las escuelas como enfermerías y movilizó a los maestros para informar a la población y organizar la
prevención. Ha habido muy pocas muertes y la propagación del virus se ha detenido, a pesar de haber
acogido enfermos de la zona. Obviamente dichas medidas sólo están al alcance de una gran empresa con
recursos, poder e información. Y eso es justamente lo que falta en el conjunto de los países afectados, entre
los que ya se encuentran Ghana, Senegal y Nigeria, un gigante cuyo contagio tendría consecuencias
devastadoras.
Es ahí donde es necesaria una movilización inmediata y masiva de la comunidad internacional, como la que
reclama el Banco Mundial, para contener la epidemia en sus focos de origen en lugar de intentar la imposible
tarea de aislarnos de África y dejarlos que se mueran, porque los virus no respetan fronteras. Inglaterra,
Alemania, Francia, Estados Unidos, entre otros, están enviando cientos de militares voluntarios con personal
sanitario, equipamiento y hospitales de campaña. Es un signo de nuestra necesaria solidaridad global, un
caso en que los militares muestran su utilidad social y su sentido del deber.
Y entre tanto, en nuestros países es necesario conservar la calma, sí, pero disponiendo de información,
entrenamiento y equipos adecuados y asegurando que la burocracia o la política no se entrometan en
cuestiones de vida y muerte.
Artículo de Manuel Castells en [Enlace retirado]
Populismo, dictaduras y socialismo en América Latina
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190878
Ramiro Hernández Romero
Rebelión
En memoria de mi hermano de sangre José Mario Hernández Romero,
Asesinado por la violencia de la clase dominante.
Introducción
Las décadas de 1940 y 1970 fueron un periodo de auge, pero también de gran crisis del capitalismo mundial
y la disputa por el camino a seguir por el mismo, que se expresa en términos económicos, políticos, sociales y
culturales. La elite dominante encuentra, a partir de los sesenta, que su status quo ya no es viable y se
muestra con los recurrentes ciclos de crisis que se empiezan a dar a principios de los sesenta. La crisis de
hegemonía de la elite, por usar un término gramsciano, se encuentra en un momento de declive por la fuerte
influencia que ha ejercido la Revolución Cubana en América Latina y en el mundo, e inclusive en los EU (esto
es viable en el movimiento negro). Los cuestionamientos a los patrones culturales paternalistas también se
muestran caducos, pues los jóvenes se han alzado contra ello y muestran que ya no van a ser tolerantes ante
una dominación que regía las decisiones paternales impuestas por los adultos.
Las décadas de los sesenta y setenta son un periodo de crisis política y económica que las elites no saben por
dónde seguir para mantener su dominio, lo que va a llevar a que se imponga una serie de experiencias que
no dejarán de presentarse hasta principios de la década de los ochenta. Pero en el periodo que he
delimitado, y que interesa para justificar una parte de la historia latinoamericana, las experiencias que se
estaban presentando para ser frente a la crisis generalizada, van a ser variadas para la elite, pero también
van a ser algunas para los oprimidos y excluidos. En ese sentido, las dictaduras (o el fascismo o el Estado
Burocrático), el populismo y el proyecto novedoso en el contexto en que se presentó en Chile, son parte de
ese periodo de crisis, que es importante hacer notar porque son determinadas por las relaciones de fuerza.
Mi objetivo es reflexionar y describir sobre estos tres fenómenos sociales que se dieron en América Latina.
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Voy a hablar de cada uno de ellos, situándolos más o menos en el tiempo, para finalmente expresar mis
consideraciones finales.
El populismo
El tipo de gobiernos llamados populistas que se dieron en América Latina son los primeros que se
presentaron en este contexto, es decir, la mayoría son manifestaciones o expresiones que se empiezan a dar
después de la Segunda Guerra [1], sin embargo no dejan de presentarse hasta los años ochenta, por eso es
que voy a iniciar por este tipo de regímenes de gobierno. Podríamos mencionar muchas de las definiciones
del populismo que se han propuesto por una cantidad de pensadores los cuales han intentado acercarse a tal
fenómeno, pero me parece más interesante y más completa la definición de Michael Löwy quien según él,
apoyándose de la propuesta del marxismo revolucionario, en la cual se ha trabajado en gran medida para
intentar comprender la realidad social latinoamericana y en particular el fenómeno del populismo, menciona
que el populismo fue o sigue siendo un movimiento político el cual se conforma por una base organizacional
conformada por partidos, sindicatos y asociaciones diversas, pero sostenido por una base social compuesta
por obreros, campesinos y la llamada clase media.[2] Este populismo se comprende mejor si vemos sus
diversos aspectos que según Löwy, son cinco. El primero es la dirección burguesa-pequeño burguesa, que son
generalmente la clase dirigente, aunque puede existir una burocracia sindical de origen obrero. El segundo es
el líder carismático, siendo este el caudillo y quien tiene el poder de conformación y de darle permanencia al
movimiento. El tercero es la base social, compuesta por las clases pequeño burgueses, trabajadores,
campesinos, entre otros. El cuarto es la ideología, que se expresa en términos de un nacionalismo pequeño
burgués, siendo este antiimperialista y anticomunista a la vez. Quinto y último, el poder populista que se ha
caracterizado por ser un tipo de régimen de tipo bonapartista que se apoya de los empresarios (nacionales
como extranjeros), el ejército, los sindicatos y las movilizaciones populares.[3] Cada uno de estos aspectos es
lo que se ha dado en llamar populismo. Aunque es justo mencionar que algunos de los países de América
Latina (AL) las experiencias muestran algunas diferencias. No es el mismo populismo de los años cuarenta y
cincuenta, por ejemplo el caso del peronismo, como el populismo militar que se expresó en Torrijos en
Panamá en los años sesenta y setenta.
El populismo es hijo de la posguerra, como he mencionado, pero particularmente desde el fin de la guerra
hasta 1964, que es el periodo de auge, después de este año es cuando se impone la primera en dictadura en
AL, de la llamada segunda generación, particularmente en el Brasil, que viene a ser el punto de entrada a las
nuevas dictaduras que va a imponer EU en gran parte de AL. Es de alguna manera el fin del apogeo de
gobiernos populistas. Pero todavía hubo expresiones en otros países como el caso de México. Los ejemplos
de gobiernos populistas en el periodo de auge son varios, el gobierno peronista en Argentina, el
vanguardismo en Brasil, el gobierno del Movimiento Nacional Revolucionario de Bolivia,[4] pero también el
caso de México que se dio mucho antes, por la década de los treintas.
El populismo se dio en un momento muy particular de la historia latinoamericana, bajo una política de
sustitución de importaciones que impulsó una industrialización que tanto anhelaban las burguesías
latinoamericanas. Fue un nuevo orden político en el que gran parte de los sectores sociales estaban insertas
en el Estado. Inclusive la clase obrera todavía débil como grupo y con una formación política sin definir, era
dependiente del Estado, es decir, carecía de autonomía y eso les daba, en parte, sustento a los gobiernos
populistas. Lo mismo podríamos decir de los campesinos y otros sectores sociales. Aunque lo que dio a la
formación del populismo se debió a la presión de dichos sectores para conseguir algunos derechos que
venían exigiendo desde mucho antes de los regímenes populistas.
En términos económicos se dio un crecimiento de la economía que se demostró en términos cuantitativos de
por lo menos el 7 u 8%. Esto trajo beneficios sociales, si se puede decir así, por ejemplo, el aumento del
empleo produjo un mejor nivel de vida a una parte de la población que motiva el crecimiento de una clase
media, que fue en parte la que más se benefició, pero también el empobrecimiento de las clases trabajadoras
y otros sectores populares que a lo largo de este periodo no dejaron de manifestarse, salen a relucir las
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contradicciones que finalmente pusieron en cuestionamiento al populismo debido a las fuertes
movilizaciones sociales que se manifestaron en gran parte de los países latinoamericanos. El caso de
Argentina con Perón es un claro ejemplo. La crisis no solo se estaba poniendo en tela de juicio desde el
ámbito social, que obligaron a preparar sus maletas para su punto de partida, sino también por la crisis
económica del capitalismo que se estaba dando en los países más avanzados. De aquí que entramos en el
papel que jugaron las dictaduras en ese proceso de contención, no solo desde el ámbito social y económico,
sino también político y cultural.
Las dictaduras (o Estados burocrático-autoritarios o fascismos)
El otro fenómeno que se dio en AL, podríamos decir que después del populismo, aunque no en todos los casos
necesariamente, son lo que los diversos investigadores llamaron dictaduras, fascismos o Estados burocráticoautoritarios. Estos regímenes se dan en un periodo de recrudecimiento de la crisis capitalista mundial
dominado por Estados Unidos en AL. Cuando los cambios se estaban dando debido a la crisis, motivado
también por muchos otros elementos que podríamos considerar, se pone en órbita un posible contexto que
cambiaba la realidad de los sectores oprimidos, es en ese momento que los sectores dominantes se
preocupan, tiemblan y buscan las medidas o mecanismo de dominio para seguir manteniendo su estatus
quo, aunque de manera más reaccionaria, haciéndose del poder del Estado para cambiar el orden pero a la
vez para mantener el mismo mecanismo que se había impuesto durante los regímenes anteriores. Es decir,
cambiar algunas cosas para que todo siga igual. Es de este modo hay que comprender el surgimiento de
estos regímenes.
En los años sesenta, setenta e inclusive ochenta las dictaduras, inauguradas en Brasil en 1964, después en
Argentina en 1966, Bolivia en 1971, entre otras, fueron parte de una política contrarrevolucionaria impuesta
por sectores acomodados de AL y el gobierno de EU, pero fue uno de otros planes que se impusieron en el
subcontinente, ya que debemos advertir el resto que también jugaron un papel importe ante la crisis de
hegemonía del capitalismo, estos fueron la Alianza para el Progreso (ALPRO) y el financiamiento de
investigadores asalariados (como sociólogos, psicólogos y antropólogos) para contener la fuerza de los
movimientos guerrilleros que habían surgido en gran parte del subcontinente e inclusive en EU, pues fue el
auge de los movimientos guerrilleros que prometía una vía de lucha para cambiar el orden existente de parte
de las clases oprimidas de la región, en medio de una fuerte influencia de la Revolución Cubana.
Las dictaduras responden a la crisis económica, política y social. El modelo de sustitución de importaciones
que los regímenes populistas llevaron a cabo ya no respondían con la realidad, y diversos sectores sociales
descontentos respondían con la movilización, las luchas guerrilleras continuaban aunque con serias derrotas,
pero que no dejaban de buscar alguna posible esperanza. La crisis política, económica y social no se resolverá
hasta casi bien entrado los años ochenta, con la entrada del llamado neoliberalismo experimentado por
primera vez en Chile en los años setenta; pero también no se resolverá hasta cuando los sectores movilizados
fueran derrotados en su mayoría, y capitalismo en su versión neoliberal se imponía. La función de las
dictaduras sirvieron para generar las condiciones para el establecimiento de un nuevo modelo económico
más conservador, y que lo veríamos después con el llamado modelo neoliberal.
Los estudiosos que han trabajado estos regímenes lo han definido de diferente manera. Veamos algunos de
ellos, sin despreciar otros más que posiblemente han avanzado en el tema y actualizado. Guillermo O´Donell
lo llama Estado Burocrático-Autoritario del cual sugiere algunas características que le sirven para delimitar
un tipo de Estado. Y me parece pertinente mencionar algunas de las características: “a) Las posiciones
superiores de gobierno suelen ser ocupadas por personas que acceden a ellas luego de exitosas carreras en
organizaciones complejas y altamente burocráticas. b) Son sistemas de exclusión política, en el sentido que
apuntan a cerrar los canales de acceso al Estado al sector popular y sus aliados, así como desactivarlo
políticamente, no sólo mediante represión sino también por medio del funcionamiento de controles verticales
(corporativos) por parte del Estado sobre los sindicatos. c) Son sistemas de exclusión económica en el sentido
que reducen y postergan hacia un futuro no precisando las aspiraciones de participación económica del
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sector popular. d) Son sistemas despolitizantes, en el sentido de que pretenden reducir cuestiones sociales y
políticas a problemas “técnicos”, a dilucidar interacciones entre las cúpulas de las grandes organizaciones. e)
Corresponden a una etapa de importantes transformaciones en los mecanismos de acumulación de sus
sociedades, las que a su vez son parte de un proceso de “profundización” de un capitalismo periférico y
dependiente pero dado ya de una extensa industrialización”.[5]
En tanto que Luis Maira las llama Estados de excepción o dictaduras capitalistas. Las mismas que las
diferencia entre: a) Dictadura militar clásica y B) Dictadura militar. La primera “corresponde a la etapa en
que la hegemonía política es detentada por las oligarquías terratenientes dirigidos por partidos
conservadores y liberales que cuentan con el apoyo de la iglesia”.[6] Mientras que la segunda “encuentran su
razón de ser a partir del ascenso de la industrialización con el consiguiente proceso de urbanización que
maduran luego de la reorganización internacional del proceso productivo que se inicia al término de la
Segunda Guerra”.[7]
Por último Theotonio Dos Santos los llama fascismo y dice que es un “régimen de excepción del gran capital,
que utiliza sistemáticamente los métodos terroristas de represión”.[8] Los divide en a) Fascismo como
movimiento político y b) Fascismo como régimen político. Del primero “Correspondió a un momento político
específico de Europa de los años 20-30, muy apoyado en la pequeña burguesía con matices ideológicos
específicos”.[9] Del segundo “Debe apoyarse en el carácter histórico y de clase de éste fenómeno”.[10] En
otras palabras, es una forma contrarrevolucionaria de la época del imperialismo, que se muestra a través de
un fascismo latinoamericano que es producto de la hegemonía del capital monopólico, en el que los países
latinoamericanos se sitúan en una posición dependiente. Pero dentro de este periodo de contraofensiva o
contrarrevolucionaria como dice Theotonio, el contexto revolucionario mostraba nuevas experiencias a
través de una nueva forma de alcanzar un nuevo orden social que fuera justo para toda la población
latinoamericana: el socialismo en Chile.
El socialismo en Chile, una experiencia novedosa en AL
En la segunda mitad de los años sesenta los movimientos revolucionarios a través de la lucha guerrillera
mostraban signos de desgaste. Algunos habían sido rápidamente derrotados y motivó a sus integrantes,
entre otras cosas, a la reflexión y su posterior reorganización, o inclusive a que surgieran nuevos grupos
guerrilleros como el caso de los Tupamaros en Uruguay. En medio de ese contexto se presenció el triunfo de
la Unidad Popular en Chile al gobierno a través de las urnas o la vía pacífica, como una nueva forma para
transformar la sociedad chilena y llegar al socialismo. La lucha popular en Chile se había dado desde muchos
años atrás, pero lo que posibilitó a que ganara las elecciones Salvador Allende por un rango muy pequeño
frente a la oposición, fue la movilización que se había dado durante el gobierno de Eduardo Frei. La
democracia cristiana había asumido la presidencia con una parte del apoyo popular, pero también con el
apoyo de los sectores dominantes e inclusive inyectando dinero de las instituciones de EU para favorecer la
elección, que muchos otros sectores y la burguesía nacional lo veían de manera viable y más que nada para
el gobierno y empresas trasnacionales estadounidenses.
En un primer momento el gobierno de Frei marchaba bien, pero cuando la economía mostraba síntomas de
estancamiento y en general el proyecto de tipo de neopopulista que siguió en al comienzo de su gobierno, se
llegó a dar cuenta que no era viable, y lo obligó una serie de reformas, que entre otras, había impulsado la
participación del Estado en el desarrollo de las empresas como el caso del cobre, pero también había
permitido, bajo la presión de los trabajadores, la organización de sindicatos. Esto les daba posibilidad de
participación política a los obreros y campesinos, con lo cual tuvieron el medio para la búsqueda de derechos
que le había sido negados por los diferentes gobiernos anteriores. La incapacidad del gobierno para hacer
frente a la crisis económica y la crisis política, que entre otras cosas, les abrió espacio de participación a los
obreros y campesinos que cuestionaron al mismo, generó la división dentro de la Democracia Cristiana. En
ese sentido, cuando se presentaron las elecciones en 1970, la UP gana, aunque con un mínimo de diferencia,
es decir, un tercio de los votos.[11] El ascenso de UP y de Salvador Allende al gobierno, fue de alguna manera
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débil, pero llevó a la posibilidad de plantear la posibilidad de llevar a cabo una trasformación en Chile, sobre
todo al socialismo. La UP llega al gobierno pero no al poder, y entonces había que conseguir ese poder para
alcanzar el socialismo. Y ese fue el problema en el que se enfrentó el nuevo gobierno. Desde el inicio del
gobierno de la UP impulsó una serie de transformaciones que terminó por enfrentar a quienes realmente
tenían el poder, los dueños del gran capital. Las nacionalizaciones de las empresas, y otras series medidas
que favorecían a los sectores populares, habían tocado los intereses de las grandes empresas trasnacionales
estadounidenses y empresarios nacionales. Lo que traería consecuencias casi desde el principio de su
gobierno, pues el sabotaje y terrorismo impulsado por los sectores de la burguesía nacional y el gobierno
estadounidense, terminarían por imponerse mediante un golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973. El
camino al socialismo por vía pacífica había sido frustrado, y para los sectores dominantes había sido un
momento de preocupación, pero también el momento de experimentar un nuevo modelo que estaba por
nacer: el neoliberalismo, que debió ser la salida a la crisis en que se había postrado desde hacía algunos
años.
Conclusiones
Entre la década de 1940 y hasta 1970 fue un periodo que estuvo motivado por un gran antagonismo en
diversos sectores sociales que estaban en contradicción en América Latina. Desde un periodo de auge de los
gobiernos populistas, con una economía de posguerra en crecimiento, pero también con debilidades debido a
la explotación de sectores sociales que sostenía dicho crecimiento, hasta la crisis económica y política que se
muestra posteriormente; lo que genera una serie de preocupaciones del sector dominante que le urgía
resolver el problema y que lo hace con un mecanismo político muy conservador, que es con la imposición de
dictaduras militares, las cuales les sirve, entre otras cosas, como contención al cambio social que se estaba
generando en el subcontinente. Este cambio social que se estaba dando, fue a través de organizaciones
armadas como los movimientos guerrilleros en Venezuela, Colombia, México, entre otros, hasta la vía de
elecciones como el caso de Chile. En 1970 emerge una nueva forma de cambiar el mundo, pero se frustra con
la imposición de una de las dictaduras más sangrientas de América Latina, y el advenimiento de un nuevo
modelo económico y político contrarrevolucionario: el llamado neoliberalismo.
Bibliografía utilizada
Dos Santos, T. “El fascismo dependiente y sus contradicciones” En Marini, R. y Millán, M. (Compiladores) La
teoría social latinoamericana. Textos escogidos. Tomo 3: La centralidad del marxismo. México: UNAMFCPyS/CELA. Pp. 101-107.
Kaplan, M. “Estado, populismo y movimiento obrero” en Martínez, E. (Coord.) Proceso político y movimiento
obrero en América Latina. México, UNAM-UAEM, 1983. Pp. 19-33.
Löwy, Michael, “Transformación del populismo en América Latina”, p. 5. En www.ultimorecurso.org.ar/,
consultado el día 16 de octubre de 2014.
Maira, L. “Las nuevas dictaduras militares en América Latina” En Marini, R. y Millán M. (Compiladores) La
teoría social latinoamericana. Textos escogidos. Tomo 3: La centralidad del marxismo. México: UNAMFCPyS/CELA. Pp. 123-134.
O’Donell, G. “El estado burocrático-autoritario” En Marini, R. y Millán, M. (Compiladores) La teoría social
latinoamericana. Textos escogidos. Tomo 3: La centralidad del marxismo. México: UNAM-FCPyS/CELA. Pp.
55-77.
Olave, Patricia, “La vía chilena al socialismo: una visión retrospectiva”, en Marini, R. y Millán M.
(compiladores) La teoría social latinoamericana. Tomo III. La centralidad del marxismo. México: UNAMEdiciones El Caballito, pp. 113-124.
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Notas:
[1] Kaplan, M. “Estado, populismo y movimiento obrero” en Martínez, E. (Coord.) Proceso político y
movimiento obrero en América Latina. México, UNAM-UAEM, 1983, p. 20.
[2] Michael Löwy, Transformación del populismo en América Latina, p. 5. En www.ultimorecurso.org.ar/...,
consultado el día 16 de octubre de 2014.
[3] Ibid., pp. 6-8.
[4] Marcos Kaplan, op. cit., p. 20.
[5] Guillermo O’Donell, “El estado burocrático-autoritario” En Marini, R. y Millán, M. (Compiladores) La
teoría social latinoamericana. Textos escogidos. Tomo 3: La centralidad del marxismo. México: UNAMFCPyS/CELA. Pp. 55-56.
[6] Luis Maira, “Las nuevas dictaduras militares en América Latina” En Marini, R. y Millán M. (Compiladores)
La teoría social latinoamericana. Textos escogidos. Tomo 3: La centralidad del marxismo. México: UNAMFCPyS/CELA, p. 127.
[7] Ibíd.
[8] Theotonio Dos Santos, “El fascismo dependiente y sus contradicciones” En Marini, R. y Millán, M.
(Compiladores) La teoría social latinoamericana. Textos escogidos. Tomo 3: La centralidad del marxismo.
México: UNAM-FCPyS/CELA, p. 101.
[9] Ibíd.
[10] Ibíd.
[11] Olave, Patricia, “La vía chilena al socialismo: una visión retrospectiva”, en Marini, R. y Millán M.
(compiladores) La teoría social latinoamericana. Tomo III. La centralidad del marxismo. México: UNAMEdiciones El Caballito, p. 115.
Rebelión ha publicado este artículo
Precariado: ¿una clase nueva o nueva lucha de clases?
x Maciek Wisniewski
http://www.lahaine.org/mundo.php/precariado-iuna-clase-nueva-o
Los cambios dentro del sistema no son sólo resultado del avance del capital, sino también de la reacción de
los trabajadores, proceso en constante transformación
Las últimas décadas eran las décadas de las teorías del fin: se acababan –supuestamente– los conflictos
ideológicos y la vieja lucha de clases (Fukuyama). Moría el trabajo (Rifkin).
Más que un reflejo de la realidad, fue una cortina de humo para el recrudecimiento de la guerra de clases
bajo el neoliberalismo –un proyecto esencialmente clasista, David Harvey dixit– y los cambios en las
modalidades del capital.
El antagonismo (o contradicción) capital/trabajo no desaparecía, se intensificaba; la explotación no
disminuía, aumentaba; también la clase trabajadora como un sujeto no bajaba de la escena de la historia,
sino crecía a escala global (¡China!), pasando al mismo tiempo –eso sí– por una profunda transformación.
100
Pero incluso algunas teorías que parecían explicar los nuevos fenómenos en torno al trabajo y el paso al
posfordismo –flexibilización, desregulación, deslocalización, outsourcing, etcétera– resultaban igualmente
problemáticas que las que tomaban al trabajo por muerto.
Este es el caso de Guy Standing, el economista británico, ex experto de la Organización Internacional del
Trabajo (OIT) y del precariado, término que éste popularizó para hablar de una nueva clase emergente –“
class-in-the-making”–, distinta al proletariado, atomizada y unida sólo por el miedo y la inseguridad (El
precariado, la nueva clase peligrosa, 2011).
Zygmunt Bauman aplaudió el término y a Guy Standing incluso por haberlo acuñado –en realidad el
precariado apareció en Francia e Italia ya en los años 80 y reapareció con la crisis actual–, viéndolo como
una clase nueva (“ the un-class”), formada cuando el capital sólido se volvió líquido (Social Europe, 14/6/11).
Pero eran las críticas las que resultaban más interesantes.
Jan Breman, poniendo la creciente inseguridad laboral (empleo temporal, autoempleo, etcétera) en el
contexto del avance neoliberal (privatización, desindustrialización, etcétera) y ataque a la capacidad
organizativa del trabajo –algo ignorado por Standing–, concluía que nada de esto es nuevo bajo el
capitalismo y que el precariado es un... concepto falso (New Left Review, no. 84, 11-12/13).
El mismo Standing, respondiendo a esta crítica insistía en las características singulares del precariado,
tratando de poner su argumento en términos marxistas: mientras el proletariado hacía el trabajo de acuerdo
con sus capacidades, el trabajo del precariado es muy inferior a éstas (Open Democracy, 4/3/14).
Pero así sólo confirmaba que su narrativa sobre el retroceso (y fin de un cierto contrato social) partía de una
visión estrecha de la clase trabajadora de élite, con su formación especializada y sus logros sociales, un
fenómeno históricamente y geográficamente limitado.
No obstante, el capital siempre vivió de los trabajadores precarios e inestables, sujetos a diferentes
modalidades del empleo. Marx los llamaba el ejército industrial de reserva, una raison d’être del modo de
producción capitalista. Esta siempre fue la cara del proletariado, sobre todo a escala global. La inseguridad y
no la estabilidad fue la condición original de la proletarianización. Hoy el grupo de los trabajadores precarios
vuelve a crecer, pero apenas ayer estuvo con nosotros.
Sigue las páginas del Manifesto comunista (1848): La creciente competencia entre burguesía y las crisis
comerciales hacen los salarios de los trabajadores más volátiles y el desarrollo de la maquinaria hace sus
vidas más y más precarias, lo que lleva a una creciente confrontación entre las dos clases.
O de El Capital (1867): El movimiento de la industria moderna reside en la transformación constante de la
gente trabajadora en desempleados y semiempleados.
También Richard Seymour –autor de Against austerity, 2014– vio al precariado como un término poco
convincente e impresionista, rechazando categóricamente –desde el marxismo y la mirada de Nicos
Poulantzas– el erróneo afán de Standing de tratarlo como una clase nueva e incluso de suplantar las viejas
clases por un sistema actualizado –sic– (New Left Project, 10/2/12 y los intercambios siguientes: New Left
Project, 15/3/12, y Lenin’s Tomb, 15/3/12).
A unas conclusiones parecidas llegó Jarek Urbanski, sociólogo polaco y activista sindical, en su nuevo libro
(Prekariat i nowa walka klas / El precariado y la nueva lucha de clases, 2014), donde argumenta que lo que
cambia no son las clases, sino las estrategias del capital para dominar al trabajo y moldearlo según sus
necesidades y ciclos productivos, ocasionando –también mediante la precarización– la recomposición de la
clase trabajadora (recomposición confundida a menudo con su fin).
101
Apoyándose en la teoría de la composición de clase, que enfatiza el tema del conflicto, subraya que los
cambios dentro del sistema no son sólo resultado del avance del capital, sino también de la reacción de los
trabajadores, que pasa por un proceso constante de transformación. Así, los trabajadores precarios no
emergen como una clase nueva, sino fruto de una nueva fase (neoliberal) de la lucha de clases.
Bien recordaba Seymour que la clase es un concepto relacional que no existe empíricamente por sí solo: se
forma sólo en relación con otras, algo fundamentalmente antagónico centrado en el capitalismo en torno a
la producción y la reproducción del sistema.
Aquí resulta atinada la percepción (dialéctica) de Noam Chomsky que, hablando de la situación del mundo de
trabajo –muy diferente, por ejemplo, a la de los años 30–, apunta al reverso del precariado: el uno por ciento
y la plutonomía, economía gobernada por y para los ricos.
Cita un folleto de Citigroup que invitaba a los ricos a invertir en bienes de lujo en el mundo dividido entre la
plutonomía y el resto; subraya, en el contexto estadunidense, el papel de la Fed [Banco central] en empujar
la inseguridad laboral para someter a los trabajadores y hacerlos más dóciles, evidenciando que la
precarización no es algo objetivo, vinculado, por ejemplo, sólo con el cambio tecnológico, sino fruto de la
campaña de los de arriba (Counterpunch, 8/5/12).
Warren Buffet, el cuarto hombre más rico del mundo, dijo una vez (algo que le gusta mucho repetir a
Harvey): Claro que existe la lucha de clases, y es mi clase la que va ganando.
* Periodista polaco. @periodistapl
La recesión de América Latina en 2014, "hecha en EE.UU."
Texto completo en: http://actualidad.rt.com/economia/view/143709-recesion-america-latina-culpa-eeuu
El experto en política y economía Jack Rasmus afirma que EE.UU. se está aprovechando de las recesiones que
empiezan a aparecer en América Latina para ejercer presión económica adicional en sus regiones más
importantes: Brasil, Argentina y Venezuela.
Jack Rasmus, doctor en filosofía política y económica y profesor en la universidad St. Mary de California, ha
publicado en su blog una reflexión referente a las causas de la reciente recesión asoma en América Latina.
En su entrada comienza explicando por qué los años 2010-2012 supusieron tiempos de bonanza para
América Latina, alegando que los buenos datos económicos se debieron a la creciente demanda de China y a
las fuertes "inyecciones" de dinero que las economías avanzadas y la propia America Latina realizaron para
financiar la inversión real y así aumentar la producción y satisfacer la demanda del país asiático.
En el año 2013-2014 el rápido crecimiento de China comenzó a disminuir de manera significativa y la Reserva
Federal de EE.UU. anunció planes para reducir las inyecciones de capital, política llamada 'relajación
cuantitativa'.
Este hecho precipitó la caída de las divisas de América Latina, la fuga de capitales, la disminución potencial
de la inversión extranjera directa y el aumento de la inflación, que se aceleró debido a la devaluación de la
moneda.
Además, varios Gobiernos latinoamericanos respondieron a su vez aumentando las tasas de interés internas
en un esfuerzo por frenar la caída de sus monedas, volver a atraer al capital extranjero y poner fin a los
colapsos del mercado de valores.
102
En diciembre de 2013, la Reserva Federal de EE.UU. terminó con la política de relajación cuantitativa pese a
sus promesas de continuación. Sin embargo, el hecho que causó un mayor impacto para América Latina fue
la creciente tendencia de elevar las tasas de interés estadounidenses, momento en el cual comenzó la
problemática etapa de recesión.
Asimismo, afirma que algunas políticas recientes de EE.UU. han exacerbado esta situación para ejercer
presión adicional en las economías más fuertes de la región. En el caso de Brasil, se espera que su PIB
disminuya entre un 0,5% y un 1,0% a finales de este año por la presión estadounidense, mientras que
Argentina se puede ver afectada principalmente por los fondos de cobertura y Venezuela por la inflación.
Rasmus concluye afirmando que la recesión latinoamericana actual es, en gran medida, la consecuencia de
los cambios de política monetaria de EE.UU. y, como resultado, la desaceleración del crecimiento de la
demanda de China, añadiendo que "detrás de estas dos tendencias están los desesperados esfuerzos de las
economías avanzadas por comprobar el comportamiento desestabilizador de los capitalistas financieros
mundiales y su inversión especulativa en los mercados de activos financieros".
Texto completo en: http://actualidad.rt.com/economia/view/143709-recesion-america-latina-culpa-eeuu
ENTREVISTA AL SOCIOLOGO FRANCES YVON LE BOT, AUTOR DE LA GRAN REVUELTA
INDIGENA: “El zapatismo es un movimiento esencial”
http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-257756-2014-10-18.html
Del zapatismo a los mapuches chilenos, de los aimaras bolivianos a los quichuas de Ecuador, de los indígenas
del Cauca colombiano a los quichés de Guatemala, no hay región donde la voz indígena no se haya levantado
para reivindicar derechos.
Desde París
Amanece en la “larga noche” de la dominación blanca sobre los indígenas. 2014 marca una fecha simbólica
en lucha de los indígenas por sus derechos y su emancipación: el 1º de enero de 1994 el Subcomandante
Marcos y los zapatistas irrumpieron en el escenario mexicano marcando para siempre una frontera entre un
antes y un después. Han pasado dos décadas y aunque las modas, el hedonismo tecnológico y los medios
dominantes arguyan que el movimiento está en decadencia, el zapatismo, sus antecesores y sus herederos
están más vivos que nunca. Desde hace medio siglo, América latina asiste al surgimiento de movimientos
considerables de emancipación indígena. Del zapatismo a los mapuches chilenos, de los aimaras bolivianos a
los quichuas de Ecuador, de los indígenas del Cauca colombiano a los quichés de Guatemala, no hay región
donde la voz indígena no se haya levantado para reivindicar derechos o impedir expoliaciones. El sociólogo
francés Yvon Le Bot ha escrito una de las obras más exhaustivas sobre este desplazamiento de la dominación
cultural, política y económica. El libro La gran revuelta indígena constituye un análisis revelador sobre las
luchas y la visibilidad adquirida por los indígenas de América latina en los últimos 50 años. Director de
investigaciones en el Centro nacional de investigaciones científicas de Francia (CNRS) y profesor en la Alta
Escuela de Estudios Sociales de París (EHESS), Yvon Le Bot fue uno de los primeros intelectuales europeos que
se interesó en el zapatismo. En 1997 escribió un libro junto al Subcomandante Marcos (El sueño zapatista).
En esta entrevista de Página/12, Yvon Le Bot vuelve sobre el papel determinante del Subcomandante Marcos
y el zapatismo en los movimientos globales de hoy al tiempo que pone el acento en el avance desordenado
pero real de la gran revuelta indígena.
–Han transcurrido 20 años desde que surgió el zapatismo en Chiapas. Una voz común lo da por moribundo,
lo que está muy lejos de ser real. ¿Dos décadas después, cuál es el balance que usted hace de este
movimiento que cambió la forma de inscribirse en la acción política ?
103
–Contrariamente a lo que se dice o se cree, el zapatismo no es un movimiento moribundo. No ha
desaparecido. El zapatismo se arraigó en otras tareas como la educación, la salud, el autogobierno, la
autonomía. Se trata de una estrategia a largo plazo que no requiere una presencia fuerte en los medios. En
las últimas dos décadas, el zapatismo atravesó diferentes fases. Algunas fueron más visibles que otras. Hoy,
el balance que se puede hacer no es estático. Las dinámicas siguen presentes y el movimiento mira hacia el
futuro. Hace unas semanas, el personaje del Subcomandante Marcos decidió desaparecer. Esto no significa
que el movimiento vaya a desaparecer. Al contrario, se trata de una nueva fase y de una forma de encarnar
una idea más colectiva del movimiento zapatista. De alguna manera, el personaje del Subcomandante
Marcos tenía una presencia mediática tan fuerte que impedía ver lo que había detrás. Marcos fue una figura
mundial de los movimientos sociales que marcó la época de la post guerra fría y de las post guerrillas
revolucionarias en América latina. El zapatismo fue un movimiento precursor de los movimientos actuales
que funcionan en red y cuya gran fuerza consiste en buscar nuevos sentidos a la acción colectiva. Por otra
parte, el zapatismo es un movimiento esencial porque también reflexionó sobre la forma de pasar de las
armas al verbo.
–De alguna manera, el Subcomandante Marcos y el zapatismo inventaron la forma más moderna de la
protesta globalizada.
–Efectivamente. Ellos introdujeron un cambio en la figura de los actores. Hasta ese momento, los
protagonistas clásicos eran los sindicatos, los partidos, los Estados, las guerrillas, los grupos armados, etc. Ya
no. Los actores sociales no son partidos, o militantes sindicales o grupos en armas. Hoy, todo pasa por un
compromiso personal antes que por organizaciones estructuradas y verticales. Estos movimientos son hoy los
más significativos. En este contexto, gracias a su búsqueda de una nueva forma de cultura política, los
zapatistas tuvieron una gran repercusión. También hay que resaltar un hecho mayor del zapatismo: todo
estaba preparado para una confrontación armada. Sin embargo, pese a tener armas simbólicas, durante 20
años el zapatismo evitó el camino de la violencia. Si usted observa los indignados en España, el movimiento
Ocuppy Wall Street, las revoluciones de la Primavera Arabe u otros que se sublevaron a través del mundo,
todos han funcionado evitando la violencia. El zapatismo pasó a través de la red de la matanza. Eso es
extraordinario, porque si miramos la historia de los movimientos sociales en América latina, casi todos
terminaron en un baño de sangre. Esto es una hazaña, tanto más cuanto que el zapatismo hizo tambalear el
sistema político mexicano.
–No es exagerado pensar que el zapatismo nos rejuveneció.
–No, claro que no, el zapatismo nos vino muy bien. Con él salimos de los slogans, de los dogmas. El
zapatismo aportó mucho, más incluso de lo que hubiésemos pensado. El zapatismo contribuyó con
elementos para iluminar un nuevo camino político. Marcos tuvo también la capacidad de ligar la poesía con
la política. Marcos y el zapatismo pusieron en escena un teatro de masas. Estos 20 años transcurridos
estuvieron iluminados por el zapatismo.
–En su libro La gran revuelta indígena, usted analizó los movimientos indígenas de emancipación de los
últimos 50 años. Esa gran revuelta se plasmó de forma disuelta, a veces caótica e inacabada. Algo sigue en
marcha, pero esa “gran revuelta indígena” no se globalizó aún.
–Sí, es cierto. Es una revuelta diseminada, en archipiélago, subterránea. No obstante, estos movimientos
indígenas de emancipación están presentes y llevan a cabo un trabajo lento, de hormiga. Esta revuelta no
tiene una expresión centralizada, funciona sin estructura jerárquica. Pero sus ideas y reivindicaciones
trascienden hacia la opinión pública y es así como transforma la visión de las cosas, la visión de la política, de
la vida, del mundo. En Bolivia, por ejemplo, hubo muchos cambios. El racismo antiindígena que había en
Bolivia no desapareció, sin embargo, Evo Morales le devolvió al pueblo el orgullo indígena. Obviamente, la
experiencia boliviana de Evo Morales es muy diferente a la de los zapatistas. De alguna manera, Morales
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llegó al poder por medios tradicionales. En términos de visibilidad política, el zapatismo y la elección de Evo
Morales son los hechos políticos más importantes de estas dos décadas. Ahora bien, hay ejemplos más
fuertes, como el de los indígenas de la región colombiana del Cauca. En lo que se refiere a la salud, la
educación, al autogobierno, a la autonomía, al control sobre su destino y a la permanencia en el tiempo, los
indígenas colombianos obtuvieron más que Evo Morales y los zapatistas. De hecho, hay muchos casos poco
conocidos pero que han tenido una gran influencia. El eco mediático y político no es una medida del éxito o el
fracaso.
–En suma, la gran revuelta indígena tuvo lugar, pero el sistema se encargó de tornarla invisible.
–Sí, tiene razón. Es lo propio del racismo, que consiste en volver al otro invisible. En este sentido, los
zapatistas dieron vuelta la cuestión con la fórmula “tuvimos que esconder nuestro rostro para ser visibles”. O
sea, para superar el racismo tuvieron que ponerse una máscara. Una de las grandes victorias es
evidentemente salir de la invisibilidad. Ello conlleva riesgos, desde luego: los medios, la televisión, en
resumen, la sociedad del espectáculo teorizada por Guy Debord. Esa es justamente la razón por la cual el
Subcomandante Marcos decidió salir de la escena este año.
–Si extendemos la idea de la gran revuelta indígena a la gran revuelta del mundo, hay hoy como una
ambivalencia. Los movimientos están, las convicciones son fuertes, pero no se termina de visualizar dónde y
por qué medios esa gran revuelta de la humanidad contra un sistema injusto podría ser una realidad.
–En efecto, es lícito que nos preguntemos dónde pueden inscribirse las esperanzas latentes, esa explosión de
una necesidad de valores universales, de subjetividad. No se ve claramente dónde se arraiga la base política,
cultural y civilizadora. Hay sólo luces que se encienden un poco en todas partes, pero esas luces tienden a
apagarse muy rápido, son efímeras. Debemos no obstante destacar que, hasta ahora, el movimiento menos
efímero ha sido el indígena. Pero más allá de él, sinceramente no veo en qué lugar podría darse una suerte
de renacimiento global. Estamos en un mundo ensombrecido. Lamentablemente, los movimientos más
fuertes que existen hoy son ensombrecedores. Son fuerzas oscuras considerables, sin rostro. Se habla del
capitalismo financiero, del mercado. De acuerdo, ¿ pero qué es? Es un enemigo inidentificable, carece de
rostro, se nos escapa entre los dedos. No es como el capitalismo burgués o el propietario de los medios de
producción, o el patrón a quienes se podía confrontar, o con quienes se podía negociar. El mercado se nos
escapa, es extremadamente difícil construir un conflicto frente a él. Los indignados de Estados Unidos
protestaron, pero esa protesta no desembocó en la construcción de un conflicto permanente y tangible. Fue
pura indignación y la indignación se agota si no construye un conflicto social, político o económico. Las
fuerzas oscuras dominan. Hubo una época en que Pinochet, los militares argentinos y compañía, o sea, los
sanguinarios más grandes del mundo, hacían todo lo posible para esconder sus crímenes. Hoy ocurre todo lo
contrario. Movimientos como el Estado Islámico en Irak o Boko Haram en Nigeria exponen sus crímenes en
Internet. Desde luego, esto es una razón suplementaria para luchar contra las fuerzas del mal.
efebbro@pagina12.com.ar
Eduardo Galeano: “Estados Unidos es el narcotraficante universal”
http://www.elciudadano.cl/2009/08/26/10761/eduardo-galeano-estados-unidos-es-el-narcotraficanteuniversal/
En la quiteña Avenida Amazonas, a pocos pasos del hotel donde se aloja, encontramos como cualquier
transeúnte en la noche del domingo 9 de agosto a Eduardo Galeano, quien ha llegado a la capital
ecuatoriana para asistir como invitado especial al acto de posesión del presidente Rafael Correa, ceremonia
que se cumplió el pasado 10 de agosto. Lo paramos y nos identificamos para solicitarle una entrevista, a la
cual accede con gusto.
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“Ahora no puede ser, pero veámonos mañana después de la ceremonia de posesión de Correa”, nos dice el
autor de Las venas abiertas de América Latina y de Espejos.
Como siempre, Galeano responde a las preguntas con ironía y no poco humor, por eso es que sus reflexiones
se salen de lo común. Como latinoamericanista consumado, el escritor uruguayo en diálogo exclusivo con
Cronicon.net hace un peculiar análisis de la realidad sociopolítica de nuestro hemisferio.
TIEMPO ABIERTO DE ESPERANZA
¿Después de 200 años de la emancipación de América Latina, se puede hablar de una reconfiguración del
sujeto político en esta región, habida cuenta los avances políticos que se traducen en gobiernos progresistas
y de izquierda en varios países latinoamericanos?
Sí, hay un tiempo abierto de esperanza, una suerte de renacimiento que es digno de celebración en países
que no han terminado de ser independientes, apenas si han empezado un poquito. La independencia es una
tarea pendiente para casi toda América Latina.
¿Con toda la irrupción social que se viene dando a lo largo del hemisferio se puede señalar que hay una
acentuación de la identidad cultural de América Latina?
Sí, yo creo que sí y eso pasa por cierto por las reformas constitucionales. A mí me ofendió la inteligencia,
aparte de otras cosas que sentí, el horror de este golpe de Estado en Honduras que invocó como causa el
pecado cometido por un Presidente que quiso consultar al pueblo sobre la posibilidad de reformar la
Constitución, porque lo que quería Zelaya era consultar sobre la consulta, ni siquiera era una reforma
directa. Suponiendo que fuera una reforma a la Constitución bienvenida sea, porque las constituciones no
son eternas y para que los países puedan realizarse plenamente tienen que reformarlas.
Yo me pregunto: ¿qué sería de los Estados Unidos si sus habitantes siguieran obedeciendo a su primera
Constitución? La primera Constitución de Estados Unidos establecía que un negro equivalía a las tres quintas
partes de una persona. Obama no podría ser Presidente porque ningún país puede tener de mandatario a las
tres quintas partes de una persona.
Usted reivindica la figura del presidente Barack Obama por su condición racial, ¿pero el hecho de mantener o
ampliar la presencia norteamericana mediante bases militares en América Latina, como está ocurriendo
ahora en Colombia con la instalación de siete plataformas de control y espionaje, no desdice de las
verdaderas intenciones de este mandatario del partido demócrata, y simplemente sigue al pie de la letra los
planes expansionistas y de amenaza de una potencia hegemónica como Estados Unidos?
Lo que pasa es que Obama hasta ahora no ha definido muy bien qué es lo que quiere hacer ni en relación con
América Latina, las relaciones nuestras, tradicionalmente dudosas, ni en otros temas tampoco. En algunos
espacios hay una voluntad de cambio expresa, por ejemplo, en lo que tiene que ver con el sistema de salud
que es escandaloso en Estados Unidos, te rompes una pierna y pagás hasta el fin de tus días la deuda por ese
accidente. Pero en otros espacios no, él continúa hablando de ‘nuestro liderazgo’, ‘nuestro estilo de vida’ en
un lenguaje demasiado parecido al de los anteriores.
A mí me parece muy positivo que un país tan racista como ese y con episodios de un racismo colosal,
descomunal, escandaloso, ocurridos hace quince minutos en términos históricos tenga un presidente
seminegro. En 1942, o sea medio siglo, nada, el Pentágono prohibió las transfusiones de sangre negra y ahí
el director de la Cruz Roja renunció o fue renunciado porque se negó a aceptar la orden diciendo que toda
sangre era roja y que era un disparate hablar de sangre negra, y él era negro, era un gran científico, el que
hizo posible la aplicación del plasma a escala universal, Charles Drew. Entonces un país que hiciera un
disparate como prohibir la sangre negra tenga a Obama de presidente es un gran avance.
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Pero por otro lado, hasta ahora yo no veo un cambio sustancial, ahí está por ejemplo el modo como su
gobierno enfrentó la crisis financiera, pobrecito yo no quisiera estar en sus zapatos, pero la verdad es que
terminaron recompensando a los especuladores, los piratas de Wall Strett que son muchísimo más peligrosos
que los de Somalia porque éstos asaltan nada más que los barquitos en la costa, en cambio los de la Bolsa de
Nueva York asaltan al mundo. Ellos fueron finalmente recompensados; yo quería iniciar una campaña al
principio conmovido por la crisis de los banqueros con el lema: “adopte un banquero”, pero la abandoné
porque vi que el Estado se hizo cargo de la tarea (Risas).
Y lo mismo con América Latina, como que no tiene muy claro qué hacer. Han estado más de un siglo los
Estados Unidos consagrados a la fabricación de dictaduras militares en América Latina, entonces a la hora de
defender una democracia como en el caso de Honduras, ante un clarísimo golpe de Estado, vacilan, tienen
respuesta ambiguas, no saben qué hacer, porque no tienen práctica, les falta experiencia, llevan más de un
siglo trabajando en el sentido contrario, entonces comprendo que la tarea no es fácil. En el caso de las bases
militares en Colombia no solo ofende la dignidad colectiva de América Latina sino también la inteligencia de
cualquiera, porque que se diga que su función va ser combatir las drogas, ¡por favor, hasta cuando!
Casi toda la heroína que se consume en el mundo proviene de Afganistán, casi toda, datos oficiales de
Naciones Unidas que cualquiera puede ver en Internet. Y Afganistán es un país ocupado por Estados Unidos y
como se sabe los países ocupantes tiene la responsabilidad de lo que ocurre en los países ocupados, por lo
tanto, tienen algo que ver con este narcotráfico en escala universal y son dignos herederos de la reina
Victoria que era narcotraficante.
NO SE PUEDE SER TAN HIPÓCRITA
La reina británica que introdujo por todos los medios en el siglo XIX el opio a China a través de comerciantes
de Inglaterra y Estados Unidos…
Sí, la celebérrima reina Victoria de Inglaterra impuso el opio en China a lo largo de dos guerras de treinta
años, matando una cantidad inmensa de chinos, porque el imperio chino se negaba a aceptar esa sustancia
dentro de sus fronteras que estaba prohibida. Y el opio es el papá de la heroína y de la morfina, justamente.
Entonces a los chinos les costó todo, porque China era una gran potencia que podía haber competido con
Inglaterra en los comienzos de la revolución industrial, era el taller del mundo, y la guerra del opio los arrasó,
los convirtió en una piltrafa, de ahí entraron los japoneses como perico por su casa, en quince minutos.
Victoria era una reina narcotraficante y los Estados Unidos que tanto usan la droga como coartada para
justificar sus invasiones militares, porque de eso se trata, son dignos herederos de esa fea tradición. A mí me
parece que es hora que nos despertemos un poquito, que no se puede ser tan hipócrita. Si van a ser
hipócritas que lo sean con más cuidado. En América Latina tenemos buenos profesores de hipocresía, si
quieren podemos en un convenio de ayuda tecnológica mutua prestarles algunos hipócritas propios.
Hace nueve años exactamente, usted le dijo en una entrevista en Bogotá concedida a este reportero la
siguiente frase: “Dios guarde a Colombia del Plan Colombia”. ¿Cuál es ahora su reflexión respecto de este
país andino que enfrenta un gobierno autoritario entregado a los intereses de los Estados Unidos, con una
alarmante situación de violación de derechos humanos y con un conflicto interno que lo sigue desangrando?
Además con problemas gravísimos que se han ido agudizando con el paso del tiempo. Yo no sé, te digo, no
soy quien para darle consejos a Colombia ni a los colombianos, además siempre estuve contra esa mala
costumbre de algunos que se sienten en condiciones de decir qué es lo que cada país tiene que hacer. Yo
nunca cometí ese imperdonable pecado y no lo voy a cometer ahora con Colombia, sólo puedo decir que
ojalá los colombianos encuentren su camino, ojalá lo encuentren, nadie se los puede imponer desde fuera, ni
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por la izquierda, ni por la derecha, ni por el centro, ni por nada, serán los colombianos quienes lo
encontrarán.
Y yo lo que puedo es decir que doy testimonio. Si hay un tribunal mundial que alguna vez va a juzgar a
Colombia por lo que de Colombia se dice: país violento, narcotraficante, condenado a violencia perpetua, yo
voy a dar testimonio de que no, de que ese es un país cariñoso, alegre y que merece mejor destino.
REIVINDICANDO MEMORIA DE RAÚL SENDIC
Hace muchos años, siquiera unas cuatro décadas, había un personaje en Montevideo que se reunía con un
joven dibujante llamado Eduardo Hughes Galeano con el propósito de darle ideas para la elaboración de sus
caricaturas, llamado Raúl Sendic, el inspirador del Frente Amplio del Uruguay…
Y jefe guerrillero de los Tupamaros, aunque en aquella época todavía no lo era. Es verdad, cuando yo era un
niño, casi de catorce años, y empecé a dibujar caricaturas, él se sentaba a mirar y me daba ideas, era un
hombre bastante mayor que yo, con cierta experiencia, y todavía no era lo que después fue: el fundador,
organizador y jefe de los Tupamaros. Recuerdo que le dijo a don Emilio Frugoni que por entonces era el jefe
del Partido Socialista y director del semanario donde yo publicaba unas caricaturas tempranas,
señalándome: “Este va a ser o presidente o gran delincuente”. Fue una buena profecía y terminé siendo gran
delincuente… (Risas).
¿El hecho de que hoy el Frente Amplio esté gobernando el Uruguay y que un ex guerrillero como Pepe Mujica
tenga posibilidades de ganar las elecciones presidenciales constituye una reivindicación a la memoria de
Sendic?
Sí, y de todos los que participaron en una lucha muy larga para romper el monopolio de dos, el bipolio
ejercido por el Partido Colorado y el Partido Nacional durante casi toda la vida independiente del país. El
Frente Amplio irrumpe hace muy poquito en el escenario político nacional y me parece muy positivo que esté
gobernando ahora, aparte de que yo no coincido con todo lo que se hace y además creo que no se hace todo
lo que se debería hacer. Pero eso no tiene nada que ver porque al fin y al cabo la victoria del Frente Amplio
fue también una victoria de la diversidad política que yo creo que es la base de la democracia. En el Frente
coexisten muchos partidos y movimientos diferentes, unidos por supuesto en una causa común pero con sus
diversidades y diferencias, y yo las reivindico, para mí eso es fundamental.
¿Qué representa para usted como uruguayo el hecho de que un dirigente emblemático de la izquierda como
Pepe Mujica, ex guerrillero tupamaro, tenga amplias posibilidades de llegar a la Presidencia de la República
de su país?
Con algún chance, no va a ser es fácil, vamos a ver qué pasa, pero creo que es un proceso de recuperación, la
gente se reconoce justamente en el Pepe Mujica porque es radicalmente diferente de los políticos nuestros
tradicionales, en su lenguaje, hasta en su aspecto y todo, por más que él ha tratado de vestirse de fino
caballero no le sale bien, y expresa muy bien una necesidad y una voluntad popular de cambio. Creo que
sería bueno que él llegara a la Presidencia, vamos a ver si ocurre o no, de todos modos el drama del Uruguay
como el del Ecuador, por cierto, país en el que estamos conversando este momento, es la hemorragia de su
población joven.
O sea, la nuestra es una patria peregrina; en su discurso de posesión el presidente Rafael Correa habló de los
exiliados de la pobreza y la verdad es que hay una enorme cantidad de uruguayos mucho más de lo que se
dice, porque no son oficiales las cifras, pero no menos de 700 mil, 800 mil uruguayos en una población
pequeñísima porque nosotros en el Uruguay somos 3 millones y medio, esa es una cantidad inmensa de
gente afuera, todos o casi todos jóvenes, entonces han quedado los viejos o la gente que ya ha cumplido esa
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etapa de la vida en la que uno quiere que todo cambie para resignarse a que no cambie nada o que cambie
muy poquito.
BALDOSITAS DE COLORES PARA ARMAR MOSAICOS
¿Tras sus reputados libros Las venas abiertas de América Latina publicado en 1970, y Espejos, editado en
2008, que relatan historias de la infamia, el primero sobre nuestro continente y el otro de buena parte del
mundo, hay espacio para seguir creyendo en la utopía?
Espejos lo que hace es recuperar la historia universal en todas sus dimensiones, en sus horrores pero también
en sus fiestas, es muy diferente a Las venas abiertas de América Latina, que fue el comienzo de un camino.
Las venas abiertas es un ensayo casi de economía política, escrito en un lenguaje no muy tradicional en el
género, por eso perdió el concurso de Casa de las Américas, porque el jurado no lo consideró serio. Era una
época en que la izquierda sólo creía que lo serio era lo aburrido, y como el libro no era aburrido, no era serio,
pero es un libro muy concentrado en la historia política económica y en las barbaridades que esa historia
implicó para nosotros, como nos deformó y nos estranguló.
En cambio, Espejos, intenta asomarse al mundo entero recogiendo todo, las noches y los días, las luces y las
sombras, son todas historias muy cortitas, y hay una diferencia también de estilo, Las venas abiertas tiene
una estructura tradicional, y a partir de ahí yo intenté encontrar un lenguaje mío, propio, que es el del relato
corto, baldositas de colores para armar los grandes mosaicos, un estilo como el de los muralistas, y cada
relato es una pequeña baldosita que incorpora un color, y uno de los últimos relatos de Espejos evoca un
recuerdo de infancia mío que es verdadero y es que cuando yo era chiquito creía que todo lo que se perdía en
la tierra iba a parar en la luna, estaba convencido de eso y me sorprendió cuando llegaron los astronautas a
la luna porque no encontraron ni promesas traicionadas, ni ilusiones perdidas, ni esperanzas rotas, y
entonces yo me pregunté: ¿si no están en la luna, dónde están? ¿No será que están aquí en la Tierra,
esperándonos?
por Fernando Arellano Ortiz
Cronicon.net
Sociología del dinero: el color del “ácido social”
http://ssociologos.com/2013/09/18/sociologia-del-dinero-el-color-del-acido-social/
Original en su formulación y en su método narrativo, el ensayo “Las sospechas del dinero” analiza el valor de
lo monetario en la vida cotidiana.
“Quizá detrás de la moneda esté Dios” enuncia Borges en El zahir, un relato que lejos de sonar antojadizo
encierra para Ariel Wilkis la clave para plantear el corazón de su tesis, fruto de un intenso trabajo de campo
en distintas villas que analiza al dinero como una relación de poder -y no como mero instrumento de
intercambio- a través del cual se juzgan las virtudes y defectos que jerarquizan a las personas.
Las sospechas del dinero, editado por Paidós, plantea cómo se relacionan los individuos con los recursos
cruciales para la subsistencia cuando éstos aparecen escamoteados: en esa línea, el dinero es el escenario
que permite visibilizar las estrategias y tensiones que dispara la escasez pero también los afectos y valores
morales que esta dinámica acciona en una comunidad.
Willkis, que logró construir una indagación del mundo popular prescindiendo de las representaciones
tradicionales del peronismo, desmonta también la idea de que los pobres viven al margen de las estructuras
de crédito y son cautivos del asistencialismo permanente. Por el contrario, aunque los sectores de bajo
recursos continúan apelando al trueque o al fiado, hoy son un baluarte indiscutible del mercado financiero.
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“El dinero que circula en el mundo popular carga de estigmas y prejuicios y lejos de ser neutral es un
transporte de formas de impugnación simbólica muy recurrentes. El libro busca sacar a la luz esta relación
entre dominación y dinero que pauta especialmente la economía popular”, explica a Télam el autor, doctor
en Sociología por la Ecole de Hautes Etudes en Sciences Sociales (París) y director de la carrera de Sociología
de la Universidad de San Martín.
- ¿El propósito de la obra es explorar las tensiones del mundo popular y al mismo tiempo desactivar la
lectura hegemónica en torno a la circulación social del dinero?
- El libro propone reconstruir los dramas sociales (conflictos, tensiones, dilemas, contradicciones) en forma de
dramas monetarios, indicando cómo junto al dinero circula mucho más que un valor útil: también circulan
afectos y valores morales. Me interesó observar las fuentes de integración y de conflicto en el mundo popular
a través de un objeto poco tenido en cuenta como central para descifrar la vida de estos sectores.
- ¿Por qué el dinero ha sido visto históricamente como una deformación y no como un correlato de la
naturaleza humana?
- Hay ciertas tradiciones y concepciones que lo ven cómo un mal, un elemento que distorsiona las virtudes
humanas, que disuelve los lazos sociales, etc… Viviana Zelizer, a quien sigo bastante en mi trabajo, para
referirse a esta perspectiva habla del dinero como un “ácido social”. El dinero es algo que otorga
independencia: siempre se puede convertir en otra cosa. Georg Simmel decía: el dinero es un medio de
medios, no tiene fin su capacidad de transformarse. No se lo puede controlar y genera sospechas. Como
pensaba otro sociólogo, Marcel Mauss, el dinero es un poder. Y sabemos que el poder genera miedo. Creo
que entre la independencia y el poder se juegan las razones de una larga historia intelectual sobre el tema.
- La cuestión moral tiene un rol decisivo en el ensayo. ¿Era importante para vos desconsentir esa idea de que
la monetización contamina y precariza los valores de una sociedad?
- Mucho. Las sospechas sobre el dinero es una de sus caras dado que el dinero en la vida social tiene muchas
otras. Haciendo una paráfrasis de Foucault: me interesa ver no lo que el dinero evita sino lo que permite
hacer, su productividad social. Cómo son reconstruidos, disputados y transformados los vínculos sociales a
través del dinero y no solamente cómo se disuelven. Gran parte del rol del dinero en la vida social, al
contrario de lo se piensa, obedece a los desperfectos en sus usos. Su pretensión de organizar coherente y
racionalmente siempre los intercambios sociales fracasa. Mi sociología recoge estos desbordes del dinero de
su rol organizador y explora su cara menos visible y más dramática: los antagonismos por valer moralmente
con (y contra) el dinero.
- En el esquema monetario que trabajás, la financiación del consumo tiene un rol importante. ¿La
incorporación de un sector habitualmente ignorado por la economía formal fue paulatina?
- Hay un doble proceso. Desde el lado del mercado del crédito, observamos que los sectores de bajos
recursos, “la base de la pirámide” para usar una categoría del marketing, se convirtieron en clientes reales y
potenciales a quienes ofrecerles una variedad de productos financieros. Este dato es clave: las “altas”
finanzas y las “bajas” finanzas están conectadas. De vuelta estamos lejos de observar al mundo popular
desde la figura del “asistido” únicamente. Por el contrario, lo observamos de una manera mucho más
compleja: el “asistido” también es un cliente de una empresa de préstamos personales o usa una tarjeta
propia o prestada. La sociología del dinero del mundo popular permite reconstruir estas conexiones entre
figuras. Además el asistido es un endeudado. Este es el segundo punto: endeudarse es una opción que
permite mejorar los estándares de vida. La opción es quedar afuera del consumo. El problema es cómo lidiar
con el endeudamiento cuando se convierte en una preocupación familiar central.
- ¿El dinero sigue siendo un elemento decisivo para el fortalecimiento de una idea nacional. ¿En qué medida
se debilita cuando un Estado no puede mantener el valor de su moneda?
- Moneda, nación y Estado no necesariamente se fortalecen mutuamente. Los tres son símbolos operadores
de unidad social pero que tienen grados de autonomía entre ellos. Hoy en día pareciera radicalizarse esta
autonomía y volverse cada vez más principios difícil de ensamblar. La idea de nación no tiene
correspondencia con un espacio monetario unificado, que es cada vez más plural. El territorio de las
monedas no está trazado por el mapa de la nación. Tiene otras fronteras que lo desbordan. Para nosotros el
uso del dólar es el ejemplo más evidente. Pero hay otros. Tampoco la circulación y regulación de las monedas
se corresponde necesariamente con estructuras estatales sino que funciona a través de espacios infra, para y
supra estatales
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Humberto Maturana: “GUÍEN SUS CONOCIMIENTOS Y HABILIDADES HACIA EL MUNDO
QUE QUIEREN VIVIR”
http://www.elciudadano.cl/2007/11/02/1064/humberto-maturana-guien-sus-conocimientos-yhabilidades-hacia-el-mundo-que-quieren-vivir/#primera-linea
El filósofo y biólogo Humberto Maturana Romesin, no es ajeno a los diálogos que buscan resolver los
problemas que viven los pueblos de Chile y el mundo. Resalta la necesidad de actuar para detener la
destrucción ocasionada por el egoísmo y la riqueza de unos pocos. Pero advierte que cualquier proceso de
cambios debe ser pacífico y basarse en el conocimiento y entendimiento profundo de lo que sucede.
maturana
-¿Por qué se producen los problemas del mundo actual como la destrucción del espacio natural y la pobreza?
-La pobreza se produce cada vez que uno saca del entorno para vivir más de aquello que el entorno le puede
proporcionar y recuperar luego de haber sido sacado. Si tu tienes un hijo y tienes un salario, y luego tienes
otro y tienes el mismo salario, caminas a la pobreza de manera inevitable.
La riqueza es una acumulación, es una detención de los elementos y las energías en manos de algunos que
restringe el acceso y las energías del vivir a otros. Esto es la riqueza: acumulación de energías que no se
mueven y, por tanto, quedan impedidas de generar bienestar en la comunidad.
-¿Define ahí el origen de los problemas del mundo actual?
-Ahí está. El daño ambiental, ocurre porque yo saco con más rapidez de lo que la naturaleza puede reponer.
El progreso de la medicina que aumenta la edad de sobrevida genera pobreza porque genera crecimiento
poblacional. Si yo debería haberme muerto hace 20 años.
-Pero usted no quiere morirse
-Yo me moriría encantado, pero lo que pasa es que todavía estoy vivo, tengo 78 años. Yo debería haberme
muerto ya.
-Pero usted quiere entregar mucho a las personas…
-Está bien, a lo mejor sí, pero tu comprendes que si todos comenzamos a vivir hasta los cien años y todos los
niños que van a estar naciendo van a vivir cien años. Entonces hay un crecimiento de la población que
requiere de un mundo cada vez más grande, pero el mundo es finito. Que quiere decir: que entre más
vivamos, menos nacimientos tiene que haber, pero entonces se piensa que si hay pocos nacimientos, hay
poca gente para mantener a los viejos.
En el mundo natural los viejos se mueren porque no están en condiciones de recibir su alimento. Pero en el
mundo humano cuidamos de que los viejos no se mueran. Y eso funciona bien mientras el resto de la
comunidad pueda proporcionarle alimentos a los viejos, pero si la población sigue creciendo y sigue
creciendo, llega un momento en que la comunidad tiene tantos hijos chicos que cuidar que no tiene ni para
los viejos ni para los chicos. Estos son fenómenos sistémicos que se resuelven con conciencia social.
Por ejemplo lo que pasa en España, que se les va a pagar a las familias para que tengan hijos ¡Es terrible!
Porque la familia va a tener hijos para recibir plata. Todas esas cosas hay que mirarlas para entender cuál es
la dinámica sistémica.
-¿Cómo explica esta dinámica?
-Si tienes un huerto y sacas más de lo que el huerto te puede proveer, va llegar un momento en que no te va
a quedar más que comer.
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-¿Qué piensa del agua? Se lo pregunto por qué hasta ahora su existencia era de lo más natural. Pero hoy
comenzamos a comprender que está en peligro.
-El problema del agua surge de la contaminación de las aguas y del uso del agua para cosas distintas de
aquellas que proporcionan bienestar humano. O sea: Si yo saco las aguas para lavar mineral: contamino.
Entonces estoy sacando del curso que puede proporcionar bienestar, pero si la minera recicla las aguas, de
modo que las aguas salen de allí prístinas y pueden ser utilizadas para el riego de alimentos, entonces no hay
problemas. Pero resulta que es más caro, porque tienes que reciclarla o no producir el mineral. Pero: Si
quieres producir el mineral, tienes necesariamente que invertir en el reciclaje de agua.
-¿Y qué ocurre en casos donde no son compatibles las comunidades y la empresa, por el carácter de la
actividad productiva que esta última realiza? Uno no puede pedirle al señor que va a sacar una montaña que
no contamine. Para sacar el oro de Pascua Lama, Barrick de todas maneras contaminaría el agua…
-Si no se puede evitar que las aguas se contaminen, entonces no hay que sacar la montaña de oro. ¿Qué es
más importante: El bienestar del país, o la riqueza de la empresas explotadoras del mineral? El presidente
(sic), el señor ministro, tendrán que decidir entonces qué es más importante: Sacar el oro, o la vida de la
comunidad.
El hecho que nos planteemos esta disyuntiva, que no debiera dejar lugar a dudas, tiene mucho que ver con el
cambio de ethos que ha habido en el país, donde hoy es aceptada la existencia de la riqueza. Ser rico es un
objetivo promovido por las principales agencias de socialización como la TV. Esto, hace algunas décadas
atrás, en los tiempos de auge de los sectores medios y populares, era impensable.
Exactamente, lo que pasa es que efectivamente cambió el ethos del país. Los cambios que se produjeron con
la dictadura fueron mucho más allá de las acciones de la dictadura, porque fueron cambios psíquicos.
Cambió el valor de la actividad humana. Cambió el valor de la conciencia social. Se redujo esta, porque se
enfatizó la competencia, el lucro.
Y da el siguiente ejemplo: ‘Si tu tienes un conjunto de niños y los divides en dos y a todos estos niños les
ofreces todas estas cosas extraordinarias y preciosas de la tecnología y a estos otros no. Si estos últimos no
saben de eso, no importa, van a vivir bien, no en la pobreza, pero en la frugalidad, sin buscar la riqueza. Pero
si empiezan a ver a los otros que tienen de todo, aparecen los deseos, el ‘yo quiero eso’. Y la única forma de
que eso no pase, es que tengas espacios de convivencias en donde no estés incitando a los niños al consumo.
Pero eso requiere de conciencia social. Esto es: saber y entender.
Porque si no hay conocimiento, no hay entendimiento y, por tanto, no hay acción adecuada. Nadie puede
hacer nada: Los que no entienden, porque no entienden. Los que no saben, porque no saben.
Pero la miseria y la pobreza –advierte Maturana- no se resuelven en la violencia, en la lucha. Sólo se pueden
resolver con la colaboración, con la cooperación, que requieren respeto mutuo. Si no hay mutuo respeto se
dan peleas por ideas donde sólo lo que yo pienso es válido y lo que tu piensas no es válido. Entonces el
escucharse sólo es posible en el mutuo respeto, para descubrir que lo que se tiene es un deseo común que es
el bienestar de los seres humanos.
-¿Cómo avanzar en resolver los problemas humanos?
-Generando actividad con la cual las personas sientan que son autónomas en la conservación de su vivir, o
sea de su trabajo, sea este físico, intelectual, artístico o del que sea.
-En este momento tan complicado que vive el país ¿Cuál sería el mensaje que quisiera dar a todas las
personas, niños y adultos?
-Que piensen del mundo que quieren vivir. ¿Lo quieren vivir solos o con otros? Si quieren que su vivir
contribuya al bienestar o al sufrimiento, que guíen sus conocimientos y habilidades hacia el mundo que
quieren vivir.
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Y yo pienso que lo que las personas quieren es vivir en un mundo ético, honesto, de colaboración, de
bienestar, de generar bienestar para uno y para los demás con lo que uno hace. En esta red de generación de
bienestar, todos dependemos de todos en nuestro vivir.
También podríamos decir: Mandamos a todos los pobres a la periferia, porque no sirven para nada. Y los
desechamos e invalidamos. Pero ¿Es eso lo que queremos? ¿Qué mundo queremos generar en la
convivencia? Queremos un mundo que destruye a otros seres vivos, ¿Qué considera a algunos seres humanos
validos y a otros no, qué acepta las discriminaciones? O ¿Queremos un mundo donde halla honestidad? Si
esto queremos, tenemos que ser honestos. Si queremos un mundo donde haya colaboración, tenemos que
colaborar. Si queremos un mundo donde haya mutuo respeto y respeto por sí mismo, tenemos que respetar.
Francisco Marín
UN DOCTOR DE EEUU DENUNCIA ALGO MUY SOSPECHOSO SOBRE EL ÉBOLA
http://elrobotpescador.com/2014/10/17/un-doctor-de-eeuu-denuncia-algo-muy-sospechoso-sobre-elebola/
Un médico afirma que desarrolló un fármaco exitoso contra el Ébola en el centro de investigación del Ejército
de los Estados Unidos en Fort Detrick, Maryland, pero su investigación fue inexplicablemente cancelada dos
semanas antes de que apareciera el primer brote del virus en África occidental.
Richard C. Davis
El doctor Richard C. Davis, ex cirujano de vuelo con la Marina de los EE.UU., reveló a Infowars que estaba
liderando un proyecto para desarrollar un fármaco llamado RC-2beta, que según dicho doctor “actúa en el
núcleo de las células mejorando la eficiencia mitocondrial y promoviendo la señalización de genes, para
estimular la auto-reparación celular y la destrucción de patógenos”
En otoño de 2013, la compañía de Davis (Ogenx Therapeutics) comenzó a colaborar con el Ejército de los
EE.UU. en sus instalaciones de armas biológicas en Fort Detrick, unos laboratorios de nivel 4 en los que Davis
y su equipo trabajaron en el desarrollo del medicamento, obteniendo un éxito asombroso.
Según Davis, el fármaco “eliminó cuatro de los virus más mortales del mundo. El Ejército también tomó nota
de que las células no infectadas en los cultivos, permanecieron intactas ante el fármaco, lo que significa que
éste no resultaba tóxico”
“Todo el mundo estaba entusiasmado con estos resultados, ya que no habíamos visto nunca un fármaco
antiviral de amplio espectro que matara a tantos virus diferentes sin afectar a las células normales no
infectadas”, afirma Davis.
161014graph
Sin embargo, después de que el Ejército indicara inicialmente a Davis y a su equipo que estaban listos para
realizar nuevas pruebas de inmediato, la comunicación cesó por completo y de forma repentina.
Los datos de la investigación del Ejército muestran la eficacia de RC-2beta en la lucha contra el virus del
Ébola
“Lo que antes habían sido comunicaciones próximas y relaciones cordiales con el equipo de Fort Detrick, se
convirtieron, de repente, en un total e inexplicable silencio. Nuestras llamadas no fueron respondidas y los
correos electrónicos enviados no fueron contestados”, escribe Davis, agregando que quedó perplejo cuando,
dos semanas más tarde, aparecieron las primeras noticias de la aparición de un brote de Ébola en África.
113
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El médico contactó desesperadamente con los principales medios de comunicación de EEUU en un esfuerzo
por hacer pública su historia, incluyendo medios como la CNN, ABC, MSNBC, CBS, el New York Times, el
Washington Post, Los Angeles Times y otros.
Después de las consiguientes tomas de contacto iniciales y de acordar con ellos el envío de documentos que
demostraran su historia, Davis acababa recibiendo evasivas y los medios le cerraban las puertas.
Davis se puso en contacto entonces con el congresista de Florida David Jolly, en un esfuerzo por volver a abrir
las líneas de comunicación con Fort Detrick, un proceso que está en curso en estos momentos.
David Jolly
David Jolly
Mientras las autoridades sanitarias y los medios de comunicación promovían agresivamente el uso del
fármaco experimental ZMapp y otros medicamentos y vacunas menos exitosos para combatir el Ébola, Davis
se puso en contacto con la Organización Mundial de la Salud, que en junio anunció que esos tratamientos
experimentales para el Ébola recibirían prioridad.
“Debido a la preocupación y a la frustración, me marqué como prioridad personal obtener los dos
documentos necesarios (la Exención por Uso Humanitario y el Certificado de Exportación) para enviar
nuestro fármaco a los equipos médicos que trabajan desesperadamente en África contra el Ébola”, afirma
Davis.
“Así que empecé a llamar, a escribir y a enviar faxes a todos aquellos que pudieran ser capaces de ayudarme
en la tarea. Desde mayo, me he puesto en contacto con cada jefe de cada organización en el mundo que está
involucrada en esta crisis. Esto incluye a la Organización Mundial de la Salud, el CDC (Centros para el Control
de Enfermedades de EEUU), los diferentes equipos de la FDA ( Agencia de Alimentos y Medicamentos de
EEUU), el NIH (Institutos Nacionales de Salud), el DARPA (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados
de Defensa), múltiples ONG’s (como Médicos sin Fronteras) y docenas de organizaciones de este tipo. La
respuesta siempre ha sido la misma: Silencio”
El médico también ha criticado la respuesta ofrecida por el gobierno de Obama ante el brote de Ébola:
“La respuesta del gobierno estadounidense ha sido absurda. Cada protocolo que se ha puesto en marcha
para evitar la propagación de la enfermedad ha sido ignorado. Nuestras fronteras siguen abiertas, los
pacientes infectados están siendo llevados a los hospitales y no se ha establecido ninguna medida
verdaderamente eficaz para detener el riesgo de infección”
1407264975000-AP-APTOPIX-Ebola-Americans
La forma en que el gobierno de EEUU está manejando la crisis del Ébola y el hecho de que una cura
potencialmente exitosa para el virus haya sido cancelada por Fort Detrick inmediatamente antes del estallido
del brote en África occidental, llevan a Davis a sacar una conclusión aleccionadora.
“He llegado a la conclusión de que el gobierno de Estados Unidos es culpable…no sé si es culpable de una
falta grave, culpable de conducta negligente en el cumplimiento del deber, culpable de negligencia criminal,
o peor aún: culpable de traición”, escribe Davis.
114
Además, advierte de que “sin duda se perderá el control de esta crisis” si se siguen obedeciendo ciegamente
los consejos de las incompetentes autoridades de salud pública, del gobierno y de los medios de
comunicación.
Frieden-Ebola-Texas
Davis, que cuenta con un impresionante curriculum vitae, habiendo registrado más de 400 patentes y
marcas, concluye con el siguiente mensaje:
“Las evidencias de negligencia y corrupción no pueden ser simplemente ignoradas por el bien de la
corrección política cuando lo que está en juego, son las vidas de todos y cada uno de nosotros. El Ébola es
real. Está aquí, ahora. No hay más tiempo que perder”
Escrito por Paul Joseph Watson para Infowars
Nota del Robot: de momento, no disponemos de más datos que corroboren la autenticidad de esta
información, pues Infowars no la ha facilitado.
Fuente: http://www.infowars.com/doctor-u-s-army-rejected-successful-ebola-drug-2-weeks-beforeoutbreak/
Las causas económicas y políticas de la epidemia de Ébola
La epidemia se centra en tres países del oeste de África donde las infraestructuras de salud pública son muy
deficientes, como consecuencia de las políticas de austeridad del gasto público, impuestas a tales gobiernos
http://www.contextolatinoamericano.com/articulos/las-causas-economicas-y-politicas-de-la-epidemiade-ebola/
El Centro para el Control de Enfermedades (CDC, Center for Disease Control) del gobierno federal de EEUU,
uno de los centros de mayor prestigio y reconocimiento internacional, perteneciente al Servicio de Salud
Pública (U.S. Public Health Service) de dicho gobierno, publicó en el mes pasado un informe sobre la epidemia
creada por el virus del Ébola en el que escribía que “los casos de Ébola podrían expandirse en una cantidad
que podría variar de 550.000 casos a 1,4 millones en los primeros cuatro meses”. El mismo informe cuestionó
las cifras proporcionadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS, la agencia de salud de las Naciones
Unidas) sobre el número de casos de la enfermedad causada por el virus del Ébola (5.800 casos) y el número
de muertos (2.800 casos). El CDC señalaba que probablemente los números sean mucho mayores, alrededor
de 20.000 casos de afectados por la enfermedad. Y subrayaba que era probable que el número de nuevos
casos de afectados y de muertos aumentara exponencialmente, pasando de cientos de casos a miles por
semana. El CDC también indicaba que hoy la epidemia se centra en tres países del oeste de África, Liberia,
Sierra Leona y Guinea, donde las infraestructuras de higiene, salud pública y servicios sanitarios son muy
deficientes, habiendo empeorado en los últimos años como consecuencia de las políticas de austeridad del
gasto público, incluyendo el gasto público sanitario, impuestas a tales gobiernos por el Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco Mundial, instituciones conocidas por sus políticas de “ayuda al desarrollo”, las
cuales se centran, entre otras medidas, en la reducción del gasto público a fin de reducir su déficit y deuda
públicos. Estas políticas de austeridad, que están teniendo un impacto muy negativo en el bienestar de la
población en los países de la Eurozona, tienen un impacto devastador en la salud y la calidad de vida de las
poblaciones africanas expuestas a tales políticas.
Cómo y dónde se inició la epidemia de Ébola
La epidemia actual se inició en Guinea a finales del 2013. Pero no fue noticia hasta marzo del año siguiente,
2014. Es una de las infecciones más mortales que se conocen. Es decir, la mortalidad entre los enfermos del
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Ébola es mucho mayor que la que suele ocurrir en otras enfermedades infecciosas. El virus del Ébola, sus
efectos y cómo podría curarse, ha estado menos desarrollado y conocido que otros virus, causa de otras
enfermedades más conocidas en países más desarrollados económicamente. Como indicaba un artículo en la
revista International Journal of Infectious Diseases, “tal virus es de los que se conoce menos de la familia de
virus a la que pertenece. Tenemos una gran ignorancia sobre tal virus…”. Y ello ocurre a pesar de que la
existencia y elevada letalidad del virus es muy acentuada.
El primer caso que se conoce del Ébola, según el CDC, se detectó en el antiguo Zaire, en el año 1976, donde se
inició su transmisión como consecuencia de las condiciones muy poco higiénicas de los servicios hospitalarios
en aquel país, con la utilización de jeringas pobremente esterilizadas. Un nuevo brote se registró en Sudán en
1979, con 34 enfermos y 22 muertos. Y más tarde, hubo uno en Zaire de nuevo. El escaso conocimiento del
comportamiento y la naturaleza del virus explica que no se hayan elaborado fármacos que puedan curar la
enfermedad, una situación muy común en enfermedades que se presentan con mucha mayor frecuencia en
los países llamados pobres. La industria farmacéutica no presta atención a enfermedades y pacientes que no
son rentables. Hay muchos casos como este. Y la bien conocida insensibilidad de los Estados de los países
ricos hacia el bienestar de las poblaciones de los países llamados pobres explica la escasa atención hacia este
tipo de enfermedades, al considerar erróneamente que no les afectarán. El SIDA demostró, sin embargo, el
error de estos supuestos.
Pero a esta insensibilidad hay que añadirle su considerable responsabilidad por la existencia y permanencia
de la pobreza en estos países. Y ahí está el quid de la cuestión, que raramente aparece en los mayores
medios de información.
Las causas políticas y económicas de la epidemia del Ébola La mayoría de las economías de estos países
africanos están, en gran parte, en manos de grupos financieros y económicos que obtienen su riqueza de
tales países sin que esta riqueza se filtre al resto de la población. El total de la población que vive en estos
países (Liberia, Sierra Leona y Guinea) es aproximadamente de 20 millones de personas.
Su principal medio de producción es la tierra, constituyendo los productos minerales y agrícolas su mayor
riqueza, la cual, sin embargo, está principalmente en manos de propietarios de empresas transnacionales
(también conocidas, erróneamente, como multinacionales) que extraen dicha riqueza sin que con ello se
enriquezca la población. Los beneficios se van al país sede de esas transnacionales. Tales países no son, por
lo tanto, países pobres, pues tienen muchos productos enormemente valiosos. En cambio, la gran mayoría de
la población, que trabaja en el campo, vive en condiciones misérrimas (ver Tariq Ali and Allyson Pollock “The
Origins of the Ebola Crisis”, CounterPunch, 12.10.14, y también Horace G. Campbell, “Ebola, the African
Union and Bioeconomic Warfare”, CounterPunch, 12.10.14).
En casi ninguna de las informaciones sobre el Ébola aparecidas en la mayoría de medios de información se
ha hablado de las causas profundas de la epidemia de Ébola en estos países, siendo la primera la enorme
miseria de la gran mayoría de la población, resultado de la alianza entre las élites gobernantes en estos
países, por un lado, y los intereses económicos y financieros que controlan sus economías, por otro. Y cada
vez que hay movilizaciones políticas para romper con tales estructuras, los gobiernos de los países ricos
(sumamente influenciados por aquellas transnacionales) envían tropas o ayuda militar para que el sistema
de poder permanezca intacto. Esta es, repito, la realidad que explica la pobreza de los países mal llamados
pobres (véase mi libro Imperialism, Health and Medicine. Baywood,1981).
Esta enorme pobreza explica la segunda causa de la aparición de esta epidemia masiva: la pobreza de la
infraestructura de los servicios sanitarios, de saneamiento y de salud pública. Estos países tienen una
estructura salubrista y sanitaria muy insuficiente, estructura que se ha ido debilitando dramáticamente como
consecuencia de las políticas neoliberales del FMI impuestas a la mayoría de países africanos, incluyendo
estos tres (Liberia, Sierra Leona y Guinea). Tales políticas tienen un impacto desastroso en estos países, cuyos
gastos públicos sanitarios por habitante son, junto con los de Bangladesh y Haití, los más bajos del mundo. Y
116
se está incluso reduciendo más como consecuencia de las políticas de austeridad (con los recortes del gasto
público social, incluyendo el sanitario) impuestas por el FMI a fin de que reduzcan su deuda pública, y ello
como condición para que puedan recibir dinero prestado para poder estimular la economía (véanse los
artículos en el International Journal of Health Services, volúmenes 39 y 40, años 2009 y 2010, sobre el
impacto del FMI en a salud de los países pobres.
Estas políticas neoliberales del FMI, que están causando el enorme empobrecimiento del sector público,
incluyendo las infraestructuras de saneamiento y sanitarias públicos, tienen un impacto muy negativo en los
países más desarrollados económicamente (la planta del Hospital Carlos III en Madrid dedicada a
enfermedades infecciosas –donde ahora está ingresada la enfermera contagiada por el Ébola- había sido
cerrada como consecuencia de los recortes del gasto público, resultado de las políticas de austeridad de la
Comunidad de Madrid y del gobierno Rajoy), y tienen también un impacto, repito, devastador en los países
mal llamados pobres (como Liberia, Sierra Leona y Guinea). Es también importante resaltar que en estos
países, como también ocurre en España, los servicios sanitarios están altamente estratificados por clase
social, con una medicina privada para las clases pudientes (dependientes de los intereses transnacionales)
que controlan la vida política y mediática del país. La pobreza del gasto público ha estimulado el enorme
crecimiento de la privatización, que contribuye a la pobreza del sistema público. Hoy, en España, estamos
viendo el debilitamiento de los grandes centros sanitarios a costa de la expansión de la medicina privada.
Esta situación se repite en los países africanos, con resultados catastróficos. A la enorme pobreza de la gran
mayoría de la población, se añade la enorme insuficiencia de su infraestructura sanitaria y de saneamiento.
En realidad, lo que ocurre en los países mal llamados pobres es muy semejante a lo que ocurre en los países
“ricos”, aunque debido a la enorme pobreza en estos países los resultados son inmensamente peores. Hoy,
en Liberia, Sierra Leona y Guinea los pacientes con Ébola son rechazados en los hospitales y mueren en la
calle, a plena luz del día.
¿Kobanê está sola?
por Sandro Mezzadra
http://anarquiacoronada.blogspot.com.ar/2014/10/kobane-esta-sola.html
Hace algunos días, H&M lanzó una línea de moda femenina claramente inspirada en las guerrilleras kurdas
cuyas imágenes han circulado en los medios de comunicación de todo el mundo. Más o menos al mismo
tiempo, las fuerzas de seguridad turcas cargaban contra los kurdos que expresaban, en la frontera con Siria,
su solidaridad con Kobanê, que resiste desde hace semanas al asedio del Estado Islámico (EI). Esa frontera,
que ha sido porosa en los últimos meses para los milicianos yihadistas, está hoy herméticamente cerrada
para los combatientes del PKK en su intento de llegar a Kobanê. La ciudad sirio-kurda se encuentra sola ante
el avance del EI. La defienden guerrilleros y guerrilleras de las fuerzas populares de autodefensa (YPG/YPJ),
armados con kalashnikov frente a los medios acorazados y la artillería pesada del EI. Las intervenciones de la
“coalición antiterrorista” guiadas por EE.UU han sido –al menos en los últimos días– esporádicas y del todo
ineficaces, y ya hay alguna bandera negra ondeando en Kobanê.
¿Pero quiénes son los guerrilleros y guerrilleras de YPG/YPJ? Aquí (en Italia) los medios se refieren a ellos con
el nombre de peshmerga, término que gusta evidentemente por su “exotismo”. Lástima que los peshmerga
sean los miembros de las milicias del KPD (Partido Democrático de Kurdistán) de Barzani, jefe del gobierno en
la región autónoma del Kurdistán iraquí, es decir, de las milicias que han abandonado sus posiciones
cercanas a Sinjar, a principios de agosto, dejando el campo libre para el EI y poniendo en riesgo las vidas de
miles de yazidi y otras minorías religiosas. Han sido las unidades de combate del PKK y de las YPG/YPJ las que
han cruzado las fronteras e intervenido con formidable eficacia, prosiguiendo la lucha que desde hace meses
conducen contra el fascismo del Estado Islámico.
117
Es verdad que el EI ha sido “inventado” y favorecido por emiratos, petromonarquías, turcos y
estadounidenses: pero sobre un terreno que no es otro que el del fascismo. Nos lo recuerda la última bala
que mató el otro día en Kobanê a la chica de diecinueve años Ceylan Ozalp, pese a no haber sido disparada
por los tiranos del EI. Algunos la han llamado kamikaze, pero ¿cómo no ver el nexo entre esa bala (ese gesto
extremo de libertad) y la pastilla de cianuro que, desde Italia hasta Algeria o Argentina, han llevado en el
bolsillo generaciones de partisanos y combatientes contra el fascismo y el colonialismo?
¿Y cómo no ver las razones por las que el EI ha concentrado sus propias fuerzas sobre Kobanê? La ciudad es
el centro de uno de los tres cantones (los otros dos son Afrin y Cizre) que se han constituido en “regiones
autónomas democráticas” de una confederación de “kurdos, árabes, sirios, caldeos, turcomanos, armenios y
chechenos”, como recita el preámbulo de la extraordinaria Carta de Rojava (el nombre del Kurdistán
occidental o sirio). Es un texto que habla de libertad, de justicia, de democracia y de dignidad; de igualdad y
de búsqueda de “un equilibrio ecológico”. En Rojava el feminismo está encarnado no solamente en los
cuerpos de las guerrilleras en armas, sino también en el principio de la participación paritaria en cada
institución de autogobierno, que cada día pone en discusión el patriarcado. Y el autogobierno, incluso entre
miles de contradicciones y condiciones durísimas, expresa un verdadero principio común de cooperación
entre libres e iguales. Es más: coherentemente con la revuelta anti-nacionalista del PKK de Öcalan, con la que
las YPG/YPJ están alineadas, es neto el rechazo no solamente de todo absolutismo étnico y de cada
fundamentalismo religioso, sino de la misma declinación nacionalista de la lucha del pueblo kurdo. Y todo
ello en el Medio Oriente de hoy, donde se degüella o decapita por razones confesionales o étnicas.
Basta escuchar las palabras de los guerrilleros y guerrilleras de las YPG/YPJ, que no es difícil encontrar en la
red, para entender que estos chicos y chicas, hombres y mujeres, han tomado las armas para afirmar y
defender esta manera de vivir y cooperar. Es fácil, por lo tanto, entender las razones de la ofensiva del EI
contra Kobanê. Pero también es fácil entender por qué no intervienen en su defensa los turcos, columna de la
OTAN en la región, y por qué es así de “tímido” el apoyo de la coalición anti-terrorista. ¿Os imagináis qué
pueden pensar los emires del golfo sobre el experimento de Rojava y la paridad de género? ¿Y los
estadounidenses, los “occidentales”? Para EE.UU, UE y PKK, si bien glamourosas, las chicas que sonríen
kalashnikov en mano forman parte de una organización “terrorista”, cuyo líder ha sido llevado a las cárceles
turcas por la astucia de la “zorra del tablero” (según una expresión de Massimo d'Alema). Además, ¿el PKK
no nació como una organización marxista-leninista? Comunistas, en suma.
¿Entonces cuál es el papel de YGPE? Deberíamos ser nosotras y nosotros quienes reivindicásemos ese
comunismo y bajáramos a las calles a enfrentarnos para defender Kobanê y Rojava, para reinventar
materialmente, a partir de aquí, la oposición total a la guerra. En Rojava debemos reconocer las conexiones
con nuestra historia más reciente, debemos ser capaces de escuchar los ecos de Seattle, de Génova, del
zapatismo. Porque estos ecos existen. Debemos ver, sobre todo, que si hay un hilo de continuidad entre las
revueltas del Maghreb y del Mashreq en 2011, pasando por el 15M español y Occupy, y los levantamientos
brasileños y turcos del mismo año, ese hilo pasa por las calles de Kobanê y de Rojava.
La guerra atraviesa hoy las fronteras de Europa, entra en nuestras ciudades con los movimientos de mujeres
y hombres en fuga, cuando no acaban en el fondo del mediterráneo. Pero dentro de la crisis, la guerra
amenaza también con aparecer en la rigidez de las relaciones sociales y en el gobierno autoritario de la
pobreza. Guerra y crisis: no es un binomio nuevo. Pero sí son nuevas las formas en que se presenta: en la
crisis relativa de la hegemonía estadounidense, que constituye una característica clave de esta fase de la
globalización, la guerra despliega la propia violencia “destituyente” sin que en el horizonte se perfilen
escenarios realistas –aunque nos resultasen adversos– de “reconstrucción”. Los asuntos de la “coalición
antiterrorista” son una ilustración plástica de este impasse.
Romper el impasse es una condición necesaria para que las mismas luchas contra la austeridad en Europa
sean exitosas. Y esto solamente será posible afirmando, de una forma totalmente material, unos principios
de organización de la vida y de las relaciones sociales radicalmente inconciliables con las razones de la
guerra: es por ello que la experiencia de Rojava asume para nosotras y nosotros un carácter ejemplar.
Mientras en Kobanê se combate casa por casa, miles de personas se manifiestan en Estambul y en otras
ciudades turcas, enfrentándose a la policía, y centenares de kurdos han irrumpido en el Parlamento europeo
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de Bruselas. Se oye a menudo decir que quien habla de una acción política a nivel europeo peca de
abstracción. ¡Pero intentad imaginar cual sería la situación en estos días si al lado de los kurdos hubiera un
movimiento europeo contra la guerra, capaz de una movilización análoga a la del 2003 contra el ataque de
Irak pero esta vez con un interlocutor sobre el terreno! ¿No existen las condiciones? Razón de más para
implicarse en construirlas. ¿Es un sueño? Alguien dijo que para vencer hay que soñar.
Precariado: ¿una clase nueva o nueva lucha de clases?
Maciek Wisniewski*
http://www.jornada.unam.mx/2014/10/17/opinion/026a1pol
Las últimas décadas eran las décadas de las teorías del fin: se acababan –supuestamente– los conflictos
ideológicos y la vieja lucha de clases (Fukuyama). Moría el trabajo (Rifkin).
Más que un reflejo de la realidad, fue una cortina de humo para el recrudecimiento de la guerra de clases
bajo el neoliberalismo –un proyecto esencialmente clasista, David Harvey dixit– y los cambios en las
modalidades del capital.
El antagonismo (o contradicción) capital/trabajo no desaparecía, se intensificaba; la explotación no
disminuía, aumentaba; también la clase trabajadora como un sujeto no bajaba de la escena de la historia,
sino crecía a escala global (¡China!), pasando al mismo tiempo –eso sí– por una profunda transformación.
Pero incluso algunas teorías que parecían explicar los nuevos fenómenos en torno al trabajo y el paso al
posfordismo –flexibilización, desregulación, deslocalización, outsourcing, etcétera– resultaban igualmente
problemáticas que las que tomaban al trabajo por muerto.
Este es el caso de Guy Standing, el economista británico, ex experto de la Organización Internacional del
Trabajo (OIT) y del precariado, término que éste popularizó para hablar de una nueva clase emergente –“
class-in-the-making”–, distinta al proletariado, atomizada y unida sólo por el miedo y la inseguridad (El
precariado, la nueva clase peligrosa, 2011).
Zygmunt Bauman aplaudió el término y a Guy Standing incluso por haberlo acuñado (¡sic!) –en realidad el
precariado apareció en Francia e Italia ya en los años 80 y reapareció con la crisis actual–, viéndolo igual
como una clase nueva (“ the un-class”), formada cuando el capital sólido se volvió líquido (Social Europe,
14/6/11). Pero eran las críticas las que resultaban más interesantes.
Jan Breman, poniendo la creciente inseguridad laboral (empleo temporal, autoempleo, etcétera) en el
contexto del avance neoliberal (privatización, desindustrialización, etcétera) y ataque a la capacidad
organizativa del trabajo –algo ignorado por Standing–, concluía que nada de esto es nuevo bajo el
capitalismo y que el precariado es un... término chafa (New Left Review, no. 84, 11-12/13).
El mismo Standing, respondiendo a esta crítica insistía en las características singulares del precariado,
tratando de poner su argumento en términos marxistas: mientras el proletariado hacía el trabajo de acuerdo
con sus capacidades, el trabajo del precariado es muy inferior a éstas (Open Democracy, 4/3/14).
Pero así sólo confirmaba que su narrativa sobre el retroceso (y fin de un cierto contrato social) partía de una
visión estrecha de la clase trabajadora élite con su formación especializada y sus logros sociales, un
fenómeno históricamente y geográficamente limitado.
No obstante, el capital siempre vivía de los trabajadores precarios e inestables, sujetos a diferentes
modalidades del empleo. Marx los llamaba el ejército industrial de reserva, una raison d’être del modo de
producción capitalista. Esta siempre fue la cara del proletariado, sobre todo a escala global. La inseguridad y
119
no la estabilidad fue la condición original de la proletarianización. Hoy el grupo de los trabajadores precarios
vuelve a crecer, pero apenas ayer estuvo con nosotros.
Sigue en las páginas del Manifesto comunista (1848): La creciente competencia entre burguesía y las crisis
comerciales hacen los salarios de los trabajadores más volátiles y el desarrollo de la maquinaria hace sus
vidas más y más precarias, lo que lleva a una creciente confrontación entre las dos clases.
O de El Capital (1867): El movimiento de la industria moderna reside en la transformación constante de la
gente trabajadora en desempleados y semiempleados.
También Richard Seymour –autor de Against austerity, 2014– vio al precariado como un término poco
convincente e impresionista, rechazando categóricamente –desde el marxismo y la mirada de Nicos
Poulantzas– el erróneo afán de Standing de tratarlo como una clase nueva e incluso de suplantar las viejas
clases por un sistema actualizado –¡sic!– (New Left Project, 10/2/12 y los intercambios siguientes: New Left
Project, 15/3/12, y Lenin’s Tomb, 15/3/12).
A unas conclusiones parecidas llegó Jarek Urbanski, sociólogo polaco y activista sindical, en su nuevo libro
(Prekariat i nowa walka klas/El precariado y la nueva lucha de clases, 2014), donde argumenta que lo que
cambia no son las clases, sino las estrategias del capital para dominar al trabajo y moldearlo según sus
necesidades y ciclos productivos, ocasionando –también mediante la precarización– la recomposición de la
clase trabajadora (confundida a menudo con su fin).
Apoyándose en la teoría de la composición de clase, que enfatiza el tema del conflicto, subraya que los
cambios dentro del sistema no son sólo resultado del avance del capital, sino también de la reacción de los
trabajadores, que pasan por un proceso constante de transformación. Así, los trabajadores precarios no
emergen como una clase nueva, sino fruto de una nueva fase (neoliberal) de la lucha de clases.
Bien recordaba Seymour que la clase es un concepto relacional que no existe empíricamente por sí solo: se
forma sólo en relación con otras, algo fundamentalmente antagónico centrado en el capitalismo en torno a
la producción y la reproducción del sistema.
Aquí resulta atinada la percepción (dialéctica) de Noam Chomsky que, hablando de la situación del mundo de
trabajo –muy diferente, por ejemplo, a la de los años 30–, apunta al reverso del precariado: el uno por ciento
y la plutonomía, economía gobernada por y para los ricos.
Cita un folleto de Citigroup que invitaba a los ricos a invertir en bienes de lujo en el mundo dividido entre la
plutonomía y el resto; subraya, en el contexto estadunidense, el papel de la Fed en empujar la inseguridad
laboral para someter a los trabajadores y hacerlos más dóciles, evidenciando que la precarización no es algo
objetivo, vinculado, por ejemplo, sólo con el cambio tecnológico, sino fruto de la campaña de los de arriba
(Counterpunch, 8/5/12).
Warren Buffet, el cuarto hombre más rico del mundo, dijo una vez (algo que le gusta mucho repetir a
Harvey): Claro que existe la lucha de clases, y es mi clase la que va ganando.
*Periodista polaco
Twitter: @periodistapl
Entrevista a Michael Steven Smith, coautor de ¿Quién mató al Che?
“El gobierno estadounidense ordenó asesinar al Che Guevara”
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http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190801
Silvina Friera
Página 12
Este abogado neoyorquino intregra el Centro para los Derechos Constitucionales, una organización sin fines
de lucro que litiga a favor de los derechos humanos, y escribió junto con Michael Ratner este libro basado en
los documentos que obtuvo de la CIA.
La batalla contra la manipulación de la información, el ocultamiento y la falsificación continúa. “Las manos
limpias”, ahora se puede comprobar con la documentación apabullante desplegada en ¿Quién mató al Che?
(Paidós), de Michael Ratner y Michael Steven Smith, están manchadas de sangre. “Quien controla el pasado
controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado.” Esta frase de George Orwell ilustra la
práctica de la “negación plausible”, una forma de sistematizar la mentira a la que apeló la CIA (Agencia
Central de Inteligencia) para desligarse del asesinato del Che Guevara en Bolivia, el 9 de octubre de 1967. La
versión inicial de su muerte, tal como la presentaron los militares bolivianos, fue que había muerto en medio
de la batalla. Luego se supo que había caído prisionero y había sido fusilado. El presidente Lyndon Johnson
afirmó que la orden de matarlo había sido emitida por el alto mando del gobierno boliviano y no por los
Estados Unidos. Smith, abogado neoyorquino que integra el Centro para los Derechos Constitucionales, una
organización sin fines de lucro que litiga a favor de los derechos humanos, plantea que “los documentos
incluidos en el libro muestran que el gobierno estadounidense dio la orden directa de asesinar al Che”.
Hace muchos años, Ratner, abogado especializado en derechos humanos y ex presidente del Centro para los
Derechos Constitucionales, le solicitó al gobierno estadounidense, en virtud de la Ley de Libertad de
Información, todos los documentos sobre el Che Guevara que tienen el FBI, la CIA, el Departamento de
Defensa y la Casa Blanca. Luego de algunos años recibió una caja enorme del FBI. Smith y Ratner leyeron
juntos todo ese material y en 1997 publicaron El Che Guevara y el FBI: el expediente de la policía política
estadounidense sobre el revolucionario latinoamericano. “Cuando menos lo esperábamos, después de diez
años, llegó otra vez una enorme caja con más documentos de la CIA, de la Casa Blanca y el Departamento de
Defensa –cuenta Smith a Página/12–. Pudimos comprobar que el Che fue asesinado por la CIA con la
colaboración de su Estado cliente de Bolivia, la dictadura militar de René Barrientos. En la década del ’60, los
líderes del ejército boliviano habían sido entrenados en la Escuela de las Américas en Panamá,
sarcásticamente conocida como ‘la escuela de los golpes’.”
La pasión de Smith por demostrar que no fue un crimen común y corriente es quijotesca. “La Revolución
Cubana fue una victoria del pueblo al tomar el control de su propia economía; fue el Che Guevara quien
escribió la Ley de Reforma Agraria. La tierra en Cuba era mayoritariamente propiedad de las corporaciones
estadounidenses. El pueblo de Cuba, conforme al derecho internacional, nacionalizó esas tierras y le ofreció
pagarles a los estadounidenses lo que ellos decían que esa tierra valía, según los impuestos que pagaban.
Pero los estadounidenses dijeron que no y como propietarios de las refinerías de petróleo se rehusaron a
refinar petróleo; entonces el pueblo cubano no tenía energía y esto amenazó la estabilidad de su economía.
Por eso el gobierno cubano nacionalizó las refinerías de petróleo, las minas de níquel y las compañías
telefónicas y esto fue lo que se convirtió en la Revolución Cubana. El gobierno estadounidense intentó aislar
a Cuba y aquellos países de América latina que se resistieron a Estados Unidos pagaron un precio muy alto”,
explica este abogado que vive en Nueva York junto a su esposa Debby y su loro hablador Charlie Parker.
Smith tenía 25 años aquel 9 de octubre de 1967 en que mataron al Che; estaba cursando Derecho en la
Universidad de Wisconsin. “Apoyé y apoyo la Revolución Cubana –afirma–. A diferencia de los partidos
comunistas tradicionales que estaban alineados con Moscú, que practicaban la coexistencia pacífica y
colaboraban con el imperialismo, el Che era un internacionalista que comprendió que el imperialismo tenía
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que ser resistido y derrotado. Su ejemplo continúa siendo una inspiración para muchos jóvenes que quieren
un mundo mejor.”
–¿Cuál es el precio que pagaron aquellos países de América latina que intentaron resistir las políticas de los
Estados Unidos?
–En Bolivia, en 1964, el gobierno democrático de Víctor Paz Estenssoro fue derrocado por el golpe de René
Barrientos; luego sufrieron golpes Brasil, Uruguay, Chile y finalmente la Argentina en 1976. El gobierno
cubano intentó defenderse al extender la Revolución Cubana. Eso es lo que estaba haciendo el Che en Bolivia.
Como los guerrilleros en la Sierra Maestra pudieron derrocar a la dictadura de (Fulgencio) Batista,
respaldada por los Estados Unidos, el Che pensó que la Cordillera de los Andes sería la Sierra Maestra de
Bolivia y que la revolución se diseminaría a Chile, la Argentina y así sucesivamente. El Che eligió Bolivia
porque era el gobierno más inestable de Latinoamérica, con un ejército muy débil que no tenía servicio de
inteligencia. La CIA lo estaba buscando hasta que en mayo del ’67, cuando supieron dónde estaba, un agente
de la CIA, Gustavo Villoldo, voló a La Paz, donde se encontró con Barrientos y le dijo: “Cuando atrapes al Che,
queremos que lo maten”. Barrientos le dio su palabra: “Cuando lo capturemos, vamos a ejecutarlo”. En el
contexto histórico de fines de la década del ’60, el asesinato del Che era el gran negocio de la CIA.
–¿Por qué?
–Estados Unidos participó de los asesinatos o intentos de asesinatos de Kim Koo, líder coreano de la
oposición; Sukarno, presidente de Indonesia; Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto (1957); José Figueres,
presidente de Costa Rica (en los años ’50 y ’60); Patrice Lumumba, primer ministro del Congo, entre otros.
También intentó asesinar al Che Guevara anteriormente y por supuesto a Fidel Castro. En 1962, la CIA
arregló con Johnny Rosselli, uno de los líderes de la mafia de Chicago, envenenar al Che. Le dieron píldoras de
veneno a un contrarrevolucionario cubano que estaba en Miami, pero el intento falló. A Félix Rodríguez, uno
de los agentes de la CIA que fue entrevistado por el Congreso estadounidense, se le hizo la siguiente
pregunta: “¿Es verdad que intentó asesinar a Fidel Castro con un cigarrillo explosivo?”. Rodríguez respondió:
“No, intenté matar a ese hijo de puta con un rifle de alto calibre”. Cuando supieron que el Che estaba en
Bolivia, no sólo Gustavo Villoldo se reunió con Barrientos, sino que una cantidad de oficiales de alto rango
viajó a Bolivia para arreglar un entrenamiento para los militares bolivianos, de hecho firmaron un
documento llamado “Memorándum de entendimiento”, que está incluido en el libro. El contrato requería que
Bolivia proporcionara un lugar para entrenar a los soldados y los Estados Unidos tenían que hacer el resto.
Viajaron hasta Bolivia 19 boinas verdes con experiencia en contrainsurgencia en Vietnam para entrenar al 2º
Batallón de Rangers del Ejército Boliviano, que fue el batallón responsable de rodear y capturar al Che hace
47 años. Rodríguez se regocija de haber dicho que fue él quien encontró al Che. El y Gustavo Villoldo se
vistieron con uniformes del ejército boliviano y estuvieron en la búsqueda del Che junto con los soldados
bolivianos. Cuando el Che fue herido y desarmado, se lo llevó a una pequeña escuela en el pueblo de La
Higuera. Rodríguez intentó interrogarlo, pero el Che no quiso. Al día siguiente, la promesa que Barrientos le
había hecho a Villoldo fue ejecutada.
–¿Cómo explica que el gobierno de Estados Unidos nunca admitió públicamente que había asesinado al Che?
–El pretexto que utilizaba era que en el ojo de la opinión pública debían tener las manos limpias y ningún tipo
de responsabilidad. No quería que se los conociera como un gobierno que practicaba y ejecutaba asesinatos.
Cuando la CIA se estableció por primera vez en 1947, su misión era proporcionar servicios de inteligencia al
presidente. Al año siguiente, se convirtió en una organización paramilitar que quebraba la ley, pero tenía que
hacerlo en silencio. Desarrollaron un concepto que ellos llamaban “negación plausible”, un término
orwelliano. El Comité Church, que intentaba investigar los asesinatos cometidos por la CIA, le preguntó a
Richards Helms, que fue líder de la CIA, si alguna vez le dijeron al presidente lo que hacían. Y Helms contestó
que no, que nunca, que no querían poner al presidente en una situación embarazosa. Un crimen de guerra,
como fue el crimen del Che, no prescribe. A diferencia de otros actos ilegales, no hay límite en el tiempo en
122
que un asesino puede ser enjuiciado; en virtud de la ley el asesino no es el único responsable. También son
responsables las personas que ordenaron el asesinato del Che y las personas que lo encubrieron. Si se
cumpliera la ley en Estados Unidos, Gustavo Villoldo y Félix Rodríguez serían procesados, enjuiciados y si se
los declarara culpables, estarían en prisión. La CIA mantenía en secreto los asesinatos. Ahora justamente no
es el caso.
–¿A qué se refiere?
–La CIA abiertamente afirma que asesina a personas que ellos denominan “terroristas”. A veces usan aviones
no tripulados para cometer estos asesinatos; hay jóvenes que manejan estos aviones a control remoto en
una base que está afuera de Las Vegas, jóvenes que son muy buenos con los videojuegos. Todos los martes el
líder de la CIA se encuentra con el presidente (Barack) Obama en la Casa Blanca y revisan una lista de
personas que ellos consideran que deben asesinar. Tienen unas tarjetas con el nombre de cada persona,
fotografías y una pequeña biografía. Estos encuentros se conocen como “los martes de terror”. Mi
organización, el Centro para Derechos Constitucionales, inició un juicio en nombre de Anwar al Awlaki, cuyo
hijo adolescente, ciudadano estadounidense de origen musulmán, estaba entre los objetivos de la CIA, pero
hasta ese entonces no lo habían encontrado. Iniciamos un juicio para limitar a la CIA y que no mate al hijo, el
juez no entendió en esta causa y la CIA asesinó al hijo. Esto muestra qué tan lejos ha llegado los Estados
Unidos en la violación del imperio de la ley.
–¿En qué sentido cree que el Che sigue siendo una inspiración?
–El Che permanece vivo en las nuevas políticas de independencia y solidaridad de Latinoamérica. El ejemplo
más reciente ocurrió en Ginebra cuando el canciller Héctor Timerman pronunció un discurso en el Consejo de
Derechos Humanos de la ONU en el que condenó a los Estados Unidos por su actividad predatoria en cuanto
a los fondos buitre. En ese Consejo, 30 de los 35 países respaldaron a la Argentina. El canciller Timerman dijo
que es un asunto de derechos humanos porque los fondos buitre están atentando contra las escuelas y los
hospitales, que están creando inestabilidad y violencia. Los representantes estadounidenses dijeron que los
derechos humanos no tienen nada que ver con la deuda soberana. Tengo una historia muy graciosa para
ilustrar la arrogancia estadounidense. La CIA siguió al Che desde que se encontraba en Guatemala, antes de
la Revolución Cubana. Cuando abrieron el expediente que se convirtió en el más grande de la historia que
tienen en la CIA, lo siguieron de México a Cuba y hasta Bolivia. Cuando estaba en la Sierra Maestra en 1956,
la CIA infiltró un agente en el campamento del Che que durmió en la misma carpa donde durmió el Che, y lo
observó durante una semana. Tenemos el documento que escribió para la CIA. El informó que el Che tenía
mal olor, que fumaba cigarros y que todas las noches les leía libros de literatura a sus hombres y que parecía
“bastante inteligente para ser latino”...
–¿Es difícil para usted defender los derechos humanos en Estados Unidos cuando los sucesivos gobiernos de
su país han violado sistemáticamente los derechos humanos?
–Sí, es muy difícil. Desde el 11 de septiembre (de 2001), el imperio de la ley ha estado subordinado a las
órdenes del presidente como jefe del ejército. Establecieron un área sin ningún tipo de legislación en
Guantánamo, donde los hombres que están allí todavía no han sido acusados de ningún crimen ni tampoco
se los ha sometido a ningún tipo de juicios. Todos los juicios que el Centro para los Derechos Constitucionales
ha iniciado para restaurar el imperio de la ley han sido perdidos. La ironía es que Estados Unidos sigue
utilizando la premisa de los derechos humanos y se presenta como el único país del mundo que defiende los
derechos humanos, aunque constantemente los está violando. El presidente Obama está inmerso en la
séptima guerra en seis años y ninguna de ellas ha sido votada por el Congreso estadounidense, con la posible
excepción de la guerra contra Afganistán. Pero las cosas están cambiando...
–¿Qué es lo que está cambiando?
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–La teoría de que el capitalismo es el único sistema que puede proporcionar una mejor calidad de vida y que
es el único compatible con la democracia no es verdad y cada vez más personas se están dando cuenta de
esto. La última prueba es una encuesta de opinión pública, realizada hace tres años por Pew (Pew Research
Center), que reveló que el 49 por ciento de los jóvenes menores de 30 años tiene una reacción favorable a la
palabra socialismo. Están comenzando a entender que el capitalismo no funciona para ellos. Que funciona
para el uno por ciento de la población más rica, pero no para el resto.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-33689-2014-10-14.html
Entrevista con Gilles Lipovetsky: "los ciudadanos saben que la política es impotente
frente al mercado"
http://www.lanacion.com.ar/1691801-gilles-lipovetsky-los-ciudadanos-saben-que-la-politica-esimpotente-frente-al-mercado
El intelectual francés, que llega esta semana al país, retrata una época de
individualismo excesivo que cuestiona las instituciones, entre la felicidad ideal y la
incertidumbre real
Por Luisa Corradini | LA NACION
Giles Lipovetsky. Foto: gentileza Fundación OSDE.
PARIS.- Existió la modernidad y la posmodernidad. Y hoy el mundo se encuentra sumergido en
pleno frenesí hipermoderno. Ésa es la teoría del francés Gilles Lipovetsky, uno de los
intelectuales preferidos del público argentino.
Sociólogo, filósofo, pensador difícil de catalogar, a los 70 años, Lipovetsky es capaz de
analizar con la misma agudeza los hábitos consumistas, la predominancia de Internet sobre las
relaciones familiares, el lujo, el arte e incluso la liviandad que caracteriza nuestra época, tema
de un próximo libro que se publicará en francés en enero próximo.
Desde La era del vacío, publicado en 1983, Lipovetsky persiste en explorar el triunfo del
individuo y las profundidades del narcisismo, erigido en modus vivendi de las sociedades
occidentales. Para él, han desaparecido la ideología y la fe en un porvenir radiante,
características propias de la modernidad. Lo mismo sucedió con las reivindicaciones
libertarias del posmodernismo durante las décadas del 60 al 90.
Fue entonces cuando llegó lo que llama la "hipermodernidad", un período en el que cada
aspecto de la existencia presenta una parte de exceso y una dualidad en la cual, más que
nunca, la frivolidad esconde una profunda ansiedad. "Vivimos sumergidos en imágenes felices
en contradicción con nuestra cotidianeidad, en la cual todo es complicado, el futuro incierto y
la vida privada agitada por sobresaltos permanentes", dice.
Pero, definitivamente optimista, para Lipovetsky es necesario evitar un juicio totalmente
peyorativo sobre ese proceso: "La mundialización encierra más promesas que amenazas para
el hombre moderno", dice, en diálogo con la nacion en vísperas de su llegada a Buenos Aires.
Invitado por la Fundación OSDE, pasado mañana dará una conferencia sobre "La sociedad
del hiperconsumo"
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-Desde hace más de 20 años, usted afirma que las sociedades occidentales democráticas han
entrado en un nuevo ciclo de la cultura del individualismo: "la segunda revolución
individualista", producto -a su juicio- del consumo y la comunicación de masas a partir de
los años 50. ¿Por qué "segunda revolución"?
-Porque se inscribe en la continuidad de los valores del modernismo democrático en vigor
desde los siglos XVII y XVIII. Es decir, la valorización del individuo autónomo, libre, igual a
su prójimo. Ese individualismo, sin embargo, permanecía fuertemente anclado en la moral, las
grandes ideologías, las rigideces normativas que contrarrestaban la autonomía individual. Eso
fue precisamente lo que hizo estallar la época del consumo y la comunicación masivos. A
partir de entonces, la espiral individualista se generalizó. Este proceso coincidió, además, con
el retroceso de estructuras sociales rígidas y pesadas. Hoy, cada uno se ha transformado en
legislador de su propia vida.
-¿Cuáles son las características de esta cultura del hiperindividualismo?
-Sus rasgos fundamentales son la expansión de la autonomía subjetiva, el hedonismo del
presente, el culto del cuerpo, el culto de lo psíquico y lo relacional, y, naturalmente, el
derrumbe de las grandes ideologías.
-¿Se podría agregar también el culto al consumo y el mercado?
-Naturalmente. El mercado tiene una importancia fundamental en todo este proceso que, desde
luego, se acelera cada vez más.
-En otras palabras, no hay retorno posible?
-No. No creo que haya contramodelo o contraalternativas. Nuestro mundo actual reposa sobre
tres grandes líneas que estructuran la sociedad occidental: el dinamismo tecnocientífico, el
mercado y los derechos del individuo democrático. Hoy nos hallamos en un modernismo
extremo, reconciliado con esos principios. Pero reconciliado no quiere decir tranquilo, sin
contradicciones, excesos o tensiones: las finanzas, los medios de comunicación, Internet, la
moral, la política? Todas esas esferas están afectadas por la escalada del "siempre más".
-Para usted, ni siquiera el terreno estético escapa al fenómeno. En su último
libro,L'Esthétisaton du monde (en proceso de traducción al español), afirma que hemos
entrado en un extraño planeta en el cual los valores económicos y estéticos se mezclan y se
confunden.
-El capitalismo destruye empleos, desfigura paisajes, contamina la atmósfera, agota las
materias primas y a veces quiebra a los individuos. Pero también es el sistema que produce y
distribuye bienes estéticos a gran escala. Esa dinámica comenzó a mediados del siglo XIX en
forma limitada con las grandes galerías comerciales, y siguió con el diseño industrial, la
publicidad, el cine y la música. Hoy nos hallamos en la etapa hiperbólica de ese sistema
marcado por la inflación estética. En nuestros días no existe un solo objeto que no esté sujeto
al design. Los productos cotidianos, que antes no se veían sometidos a la búsqueda estética, se
125
han transformado en accesorios de moda: cepillos de dientes, anteojos, ¡hasta el papel
higiénico! Ese paradigma estético es hijo del capitalismo del consumo.
-¿Qué es un homo aestheticus?
-La aspiración generalizada del hombre actual es la belleza y la emoción. Hoy todos tienen ese
tipo de sensibilidad: quieren los últimos jeans de moda, escuchan música, viajan, decoran y
redecoran sus interiores, van a los institutos de belleza regularmente. El turismo de masas es
exactamente eso: una aspiración generalizada a ir a ver hermosos paisajes y obtener placer.
Hay que recordar que no siempre fue así. Antes había que ir a trabajar la tierra. Al regresar,
se comía y se dormía. Esto no es un juicio de valor, es solamente la constatación de que nadie
escapa al fenómeno.
-¿Ese hiperindividualismo también se manifiesta en el terreno político?
-Sin duda. La gente ha dejado de votar, de comprometerse. Y aquellos que votan lo hacen en
general "en contra". La política tradicional cada vez interesa menos y las crisis aceleran ese
proceso. Los ciudadanos saben que la política es impotente frente al mercado y a las finanzas,
mientras que los partidos políticos, tanto de derecha como de izquierda, tienen un discurso
prácticamente análogo.
-Usted afirma que la juventud se construye hoy a través del consumo. ¿Quiere decir que el
fenómeno toca en particular a los jóvenes?
-No necesariamente. ¿Cuándo viajaron tanto como ahora los jubilados? ¿Cuánto dinero
mueve esa capa generacional de las sociedades occidentales? No son únicamente los jóvenes
quienes utilizan los celulares inteligentes o las tabletas o que recurren a la cirugía estética?
-En otras palabras, ¿vivimos una época de liberalismo económico soft, donde la
hiperglobalización tampoco es demasiado nociva?
-La globalización es una suerte para los países en vías de desarrollo, como China, Brasil o el
continente africano. Se terminó el imperio de Estados Unidos o de Europa. Ahora, todo el
mundo cuenta. La mundialización encierra más promesas que amenazas para el hombre
moderno.
En su libro Occidente globalizado, escrito con el economista Hervé Juvin, Gilles Lipovetsky
afirma que el actual proceso de globalización no debe ser percibido únicamente como
productor de homogeneidad, sino como "paradojal": fuente de uniformización, es verdad, pero
también de diversidad cultural. Un análisis que le permite establecer un retrato de un
Occidente que, convirtiéndose en la norma, ha dejado de ser el centro del mundo.
-A partir de la época de la Escuela de Fráncfort en los años 50, pasando por Baudrillard o
Marcuse, la sociedad de comunicación de masas está bajo el fuego de las críticas. Televisión,
Internet, redes sociales? ¿Cuál es su opinión al respecto?
126
-Es innegable que la televisión tiene efectos sobre el comportamiento y la sociabilidad. Internet
y la televisión participan en el repliegue del individuo hacia la esfera privada. Pero no creo en
una televisión que impida a la gente decidir. El individuo hipermoderno pone en tela de juicio
todas las instituciones, y en particular la televisión. Todos critican la televisión. Creo que,
lejos de hipnotizar, la televisión empuja la gente a reflexionar cada vez más.
-En cuanto a las redes sociales, ¿no hay una contradicción en el hecho de hacer todo lo
posible para tener "amigos" virtuales en una sociedad hiperindividualista?
-Yo diría más bien que estamos ante una innegable forma de narcisismo. La gente no es pasiva
frente a Internet y las redes sociales: se ponen en escena y cada uno se vuelve actor. Cada uno
pretende demostrar su capacidad creativa e intenta así existir frente al otro en una sociedad
que olvida todo demasiado rápido. Eso le permite construirse una identidad virtual conectada
al consumo, la moda y los propios gustos. Una identidad casi totalmente desconectada de la
que recibió, lejos del peso de las tradiciones y las instituciones.
-Hay quienes afirman que este hombre hipermoderno ha dejado de ser lo que era. Como si el
siglo XXI hubiese visto el nacimiento de una suerte de mutante, que no tiene nada que ver
con el anterior.
-Sí. Hay muchos que lo piensan, pero no es mi caso. A pesar de todos esos cambios en su
comportamiento, su forma de relacionarse con el resto de la sociedad y sus aspiraciones, creo
que el hombre hipermoderno es la prolongación de sus ancestros. No hubo fractura en el
proceso de evolución al que nos referimos al comienzo de la entrevista. Sólo una aceleración
de fenómenos que responden, sobre todo, a los avances tecnológicos.
-¿A su juicio, constituye esta nueva era un progreso para la humanidad?
-Todo depende de la óptica que se utilice. Es un avance cuando se trata del derecho a la
autodeterminación, a construir su propia vida. Que las mujeres puedan decidir cuándo tener
hijos, que la gente pueda escoger el momento y la persona con quien casarse, la profesión que
quiere ejercer, si quiere practicar una religión o no, la situación actual es definitivamente
positiva. Es verdad que simultáneamente hay numerosos problemas que acompañan ese
fenómeno: las carencias de una comunicación masiva que provoca aislamiento, la relación
individual con el trabajo, las dificultades para construir la propia identidad. Las sociedades de
hiperconsumo crean necesidades que con frecuencia no pueden ser satisfechas, y esto crea
cada vez más frustración. Pero, ¿quién querría volver atrás?
-¿Se podría decir que ese hiperconsumismo está caracterizado por una felicidad ilusoria o
por una satisfacción efímera?
-Así es. Se trata de un sistema que funciona por obsolescencia, vertiginosamente, que produce
una necesidad de renovación permanente. Lo que en un momento llamé "felicidad paradojal"
es el hecho de que la sociedad del hiperconsumo impone imágenes de felicidad, de bienestar,
imágenes luminosas totalmente opuestas a nuestras sociedades sumidas en la ansiedad.
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Vivimos sumergidos en imágenes felices en contradicción con nuestra cotidianeidad, en la cual
todo es complicado, el futuro incierto y la vida privada agitada por sobresaltos permanentes.
-En otras palabras?
-Cuanto más se multiplican los placeres privados, más se afirman las frustraciones de la vida
íntima, las ansiedades y depresiones, las decepciones afectivas y profesionales. Si la sociedad
de hiperconsumo no se parece al infierno descripto por sus detractores, tampoco es la sociedad
de puertas abiertas a la felicidad.
-¿Cuál es para usted el sistema social ideal?
-El social-liberalismo practicado en los países de Europa del Norte, donde se combate la
desigualdad y se deja funcionar el mercado sin intervención permanente del Estado.
- ¿Y usted cree que eso será fácil de lograr para el resto del planeta?
-Soy pesimista. Si bien la democracia se ha vuelto prácticamente planetaria, el verdadero
problema es que se trata de una democracia "no liberal". ¿Acaso el modelo de democracia
practicado en los grandes países de Occidente terminará por generalizarse? No creo
demasiado en el triunfo de la igualdad, sino más bien en el aumento de las desigualdades. Veo
venir un mundo habitado por hipermillonarios y los otros. Un mundo donde unos pocos países
tendrán éxito y los demás quedarán relegados.
De cara a su viaje a la Argentina, Lipovetsky dice estar sorprendido "del interés y la
generosidad que manifiestan los argentinos" por sus trabajos.
-¿No será porque sus reflexiones sobre la transformación de valores y comportamientos de
los individuos en esta sociedad hipermoderna tocan una fibra sensible en un país que sigue
buscando su identidad?
-Es probable. La Argentina es un país particular. No es un secreto para nadie que a mediados
del siglo XX era, para nosotros los europeos, una de las naciones destinadas al mejor de los
futuros. ¿Qué pasó después...? ¿Por qué el país terminó siendo superado económicamente por
Brasil, e incluso por Chile? En todo caso, es una pena que ese proyecto se haya frustrado.
MANO A MANO
Su próximo libro probablemente sea una vez más un éxito de librería. No sólo porque Gilles
Lipovetsky es uno de los más agudos observadores de la sociedad contemporánea. O porque su
estilo, siempre empático y picante, provoca en el público una atracción particular. Esta vez
será por el tema escogido: la liviandad. ¿Liviandad de qué? "De todo en este mundo
hipermoderno en el que vivimos", afirma. "Todo es liviandad: las relaciones sociales, la
industria de lo infinitamente pequeño y liviano, la duración de los sentimientos, la
perseverancia de las convicciones?" Lipovetsky pasó un año investigando el tema. De ese
trabajo resultó un tratado de más de 400 páginas que será publicado en Francia en enero
128
próximo. ¿Por qué se le ocurrió ese tema? En realidad, tantos años de observación de nuestras
sociedades occidentales le permitió llegar a la conclusión de que una de las "células madre" de
la hipermodernidad es precisamente su levedad. ¿Cuándo podrán leerlo los argentinos en
español? No demasiado pronto. Por el momento, la editorial Anagrama está terminando la
traducción de L'esthétisation du monde, aparecido el Francia en 2013.
UN FUTURO POSIBLE
Afirma que se vive una occidentalización del mundo, pero algunos países dejan dudas...
"Esa afirmación no quiere decir que necesariamente la cultura occidental prevalecerá sobre
todas las demás, sino que lo que Occidente ha aportado como vector universal al planeta -lo
que llamé los cinco ejes de la modernidad- se generaliza." (Para Lipovetsky, esos cinco ejes
son: el capitalismo; el consumo; las tecnociencias, que mundializan no sólo las máquinas, sino
también formas de pensamiento y acción; el ciberespacio, y la cultura mediática. Y el
individualismo, que encierra los principios fundamentales éticos y políticos de los derechos
humanos, pero también su traducción social.) "El mercado es una invención de Occidente que
se ha globalizado, lo mismo que la lógica de la competencia y la rentabilidad que lo
acompaña. Sucede lo mismo con el consumo, pues no existe un rincón en el planeta que no
aspire al bienestar que procura la renovación sistemática de productos. En cuanto a la
tecnociencia, en todas partes se trata de domesticar la energía atómica, acceder a Internet o
explorar el espacio. Se mundializan los gestos ligados a la tecnología, sin olvidar la lógica de
la mediatización, que domina el planeta con Internet, el cine y la televisión."
.
Latinoamérica: ¿va hacia la izquierda?
Written by Marcelo Colussi Published inAl día
http://www.discrepando.com/al-dia/item/6202-latinoamerica-va-hacia-la-izquierda
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Resumen
En prácticamente toda Latinoamérica, en las décadas de los años 60 y 70 del siglo pasado, se vivieron
procesos de radicalización política. Las luchas populares estuvieron en auge, y en ese marco aparecieron
numerosos movimientos revolucionarios de vía armada. La década de los 80 marcó tremendos procesos de
represión. La geoestrategia de Estados Unidos estuvo tras ellos. Luego vienen de la mano planes de
achicamiento de los Estados con furiosas políticas neoliberales, que empobrecieron increíblemente a las
poblaciones. Ya entrado el siglo XXI van apareciendo: 1) por un lado, gobiernos con un talante socializante,
que si bien siguen pagando las onerosas deudas externas y continúan con las políticas de ajuste estructural,
al menos tienen cierta preocupación social; y 2) movimientos sociales con propuestas moderadamente anti
sistémicas, pero que nuevamente retoman banderas de lucha históricas. El panorama político-social no ha
girado a la izquierda, pero hay un alejamiento de dictaduras fascistas y el discurso de derechos humanos se
va imponiendo. Esto abre interrogantes sobre cuáles son los caminos actuales para plantearse
transformaciones sociales, si es que aún se piensa que son posibles.
Una historia de violencia
La región latinoamericana tiene características bastante peculiares en tanto bloque. Si bien hay diferencias,
marcadas incluso, entre algunas zonas -el Cono Sur con Argentina, Chile y Uruguay es muy distinto a
Centroamérica, por ejemplo; o sus países más industrializados, Brasil y México, difieren grandemente de las
islas caribeñas-, en su composición hay más elementos estructurales en común que dispares.
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Los rasgos comunes que unifican a toda la región son, al menos, dos: a) todos los países que la componen
nacieron como Estado-nación modernos luego de tres siglos de dominación colonial europea (española
fundamentalmente, o portuguesa); y b) todos se construyeron integrando a los pueblos originarios en forma
forzosa a esos nuevos Estados por parte de las élites criollas. Estas características marcan a fuego la historia
y la dinámica actual del área. En otros términos: la violencia estructural es una matriz para toda la región,
que sin solución de continuidad se viene manteniendo hasta la actualidad desde hace cinco siglos.
En un sentido, toda la historia de Latinoamérica en su recorrido como unidad político-social y cultural, es una
historia de monumental violencia, de profundas injusticias, de reacción y luchas populares. Siempre, desde
las primeras épocas post colombinas cuando puede pasar a ser considerada una unidad en sí misma, el
destino de Latinoamérica estuvo signado a una potencia externa: España (o Portugal) durante los primeros
300 años posteriores a la llegada del primer "hombre blanco"; Gran Bretaña luego, ya no como invasor
militar sino a través de mecanismos de sujeción económica. Y desde mediados del siglo XIX, acrecentándose
en forma exponencial en el XX, Estados Unidos de América.
Todo el siglo pasado fue, en realidad, una profundización de la doctrina del tristemente célebre presidente
estadounidense James Monroe; es decir, con un país como Estados Unidos convertido en potencia, creciendo
sin parar durante cien años, el subcontinente latinoamericano corrió la maldita suerte de pasar a ser su
"patio trasero" sin que le quedaran muchas opciones.
En otros términos: desde el momento mismo del nacimiento de las aristocracias criollas, su proyecto de
nación fue siempre muy débil. Estas aristocracias y "sus" países no nacieron -distintamente a las potencias
europeas, o al propio Estados Unidos en tierra americana- al calor de un genuino proyecto de nación
sostenible, con vida propia, con vocación expansionista; por el contrario, volcadas desde su génesis a la
producción agroexportadora primaria para mercados externos (materias primas con muy poco o ningún
valor agregado), su historia está marcada por la dependencia, incluso por el malinchismo.
Oligarquías con complejo de inferioridad, buscando siempre por fuera de sus países los puntos de referencia,
racistas y discriminadoras con respecto a los pueblos originarios -de los que, claro está, nunca dejaron de
valerse para su acumulación como clase explotadora-, toda su historia como segmento social, y por tanto la
de los países donde ejercieron su poder, va de la mano de las potencias externas, y desde la doctrina Monroe
en adelante, de Estados Unidos.
Para Latinoamérica todo el siglo XX estuvo marcado por la referencia al imperio estadounidense. "Los
Estados Unidos [...] parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias en nombre de
la libertad", decía ya en 1829 Simón Bolívar; palabras premonitorias, sin dudas. Los nuevos Estados
latinoamericanos, más allá del sueño integracionista del Libertador, nacieron divididos, con clases dirigentes
entregadas visceralmente a las potencias extrajeras. La Gran Patria Latinoamericana, popular, con acento
indígena y sin complejo de inferioridad ante la "civilización de los blancos", de momento al menos, no ha
pasado de ser una aspiración. Toda vez que se intentó algo así, fue brutalmente decapitado.
Las oligarquías nacionales fueron siempre portavoz del imperio del norte, su gerente, su socio menor. Se dio
así una imbricada articulación entre Washington y aristocracias criollas, donde poder y ganancias fueron
más o menos compartidas. Y para custodiar a ambos actores, ahí estuvieron las fuerzas armadas nacionales,
muchas veces preparadas incluso en territorio norteamericano. Pero también estuvieron las tropas del norte.
Europa, a regañadientes, debió replegarse de estas tierras, quedándose sólo con pequeñas posesiones en el
Caribe que la despojaron de su papel de potencia dominante.
En términos generales esa fue la matriz que fijó la historia del subcontinente durante cien años. Pero no fue
una historia pasiva, donde los dominadores impusieron sus condiciones sin resistencias; por el contrario, fue
una historia de luchas feroces, de violencia extrema, de sufrimientos extremos. Historia que, por cierto, lejos
está de haber terminado. Desde la suprema violencia inaugural que trajo la conquista europea (genocidio
militar y cultural, con el agregado de la gripe como arma más mortífera que las espadas o los arcabuces), la
violencia ha sido una constante en las relaciones sociales. Con los tiempos cambiaron sus formas, pero se
mantuvo invariable como rasgo distintivo.
De las primeras rebeliones indígenas a la actual propuesta del ALBA (Alianza Bolivariana para los pueblos de
Nuestra América) como proyecto de integración (no salvajemente capitalista), las fuerzas progresistas han
jugado siempre un importante papel. Las izquierdas políticas, entendidas en sentido moderno (con un talante
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socialista podríamos decir, marxistas incluso), han estado siempre presentes en los movimientos del pasado
siglo.
De hecho, con diferencias en sus planteamientos pero con un mismo norte, en casi todas las sociedades
latinoamericanas se dieron procesos populares de construcción de alternativas socialistas, o nacionalistas
antiimperialistas, o reformistas al menos, pero siempre en búsqueda de mayores niveles de justicia. En
algunas llegando a ocupar aparatos de Estado: en Guatemala con la "primavera democrática" entre los 40 y
los 50 con su reforma agraria, en Chile en la década del 70 con Salvador Allende, Cuba con su heroica
revolución, Nicaragua con los sandinistas, la actual Venezuela y su Revolución Bolivariana; en otras
experiencias, peleando desde el llano: movimientos sindicales, reivindicaciones campesinas, insurgencias
armadas.
Sin ánimo de hacer un pormenorizado estudio de esta historia, lo que vemos entrado ya el siglo XXI es que la
izquierda no está en franco ascenso (de todas esas experiencias, sólo Cuba y Venezuela siguen con procesos
revolucionarios instalados en el poder estatal). Pero en modo alguno ha muerto la lucha por mayores niveles
de justicia, tal como el omnímodo discurso neoliberal actual pretende presentar. Es más: luego de la furiosa y
sangrienta represión de los proyectos progresistas de las décadas de los 70/80 del siglo pasado y de la
instauración de antipopulares políticas fondomonetaristas en los 90, después del derrumbe del campo
socialista (con retroceso de la revolución sandinista en Nicaragua) y un período donde los movimientos por
mayores cuotas de equidad parecían totalmente dormidos, en estos últimos años asistimos a un renacer de
la reacción popular.
¿Estamos entonces realmente ante un resurgir de las izquierdas, de nuevos, viables y robustos proyectos de
cambio social?
Las nuevas izquierdas
Suele hacerse la diferencia entre izquierdas políticas e izquierdas sociales. Hay, sin dudas, un cierto retraso
de las primeras en relación a las segundas. Para decirlo de otro modo: los planteos políticos de fuerzas
partidarias a veces han quedado cortos en relación a la dinámica que van adquiriendo los movimientos
sociales. Muchas veces las reacciones, protestas, o simplemente la modalidad que, en forma espontánea,
han tomado las mayorías, no se ven correspondidas por proyectos políticos articulados provenientes de las
agrupaciones de izquierda. Con variaciones, con tiempos distintos, pero sin dudas como efecto generalizado
apreciable en toda Latinoamérica, hay un desfase entre masas y vanguardias. Lo cierto es que desde hace
algunos años (podríamos decir desde fines del siglo pasado) la reacción de distintos movimientos sociales ha
abierto frentes contra el neoliberalismo rampante que se extiende sin límites por toda la región.
Vale destacar que esos movimientos, novedosos en muchos casos, no se corresponden totalmente con
esquemas teóricos de tres o cuatro décadas atrás. Ahí está, por ejemplo, el despertar de los movimientos
indígenas, o las reivindicaciones de las eternamente postergadas mujeres, que se constituyen en nuevos
sujetos sociales de cambio, con tanto o más empuje que las reivindicaciones de clase. Lo cual lleva
colateralmente (aspecto que no se abordará aquí) a la revisión crítica de los instrumentos tradicionales de la
izquierda y su lectura de la realidad en términos exclusivos de lucha de clases. Sólo para dejarlo esbozado: no
hay dudas que los conceptos fundamentales del marxismo, definitivamente válidos en su raíz (lucha de clases
como motor de la historia, apropiación del trabajo de una clase por otra, plusvalía), necesitan una lectura
circunstanciada para la coyuntura actual, globalizada, hiper informatizada, donde nuevos actores y eternas
injusticias olvidadas (inequidad de género, diferencia Norte-Sur) plantean nuevos interrogantes.
Toda esta izquierda social ha tenido impactos diversos, con agendas igualmente diversas, o a veces sin
agenda específica: frenar privatizaciones de empresas públicas, organización y movilización de campesinos
sin tierra, o de habitantes de asentamientos urbanos precarios, derrocamiento de presidentes como en
Argentina, en Bolivia o en Ecuador a partir de masivas protestas espontáneas, oposición a políticas dañinas a
los intereses populares. Y algo fundamental desde donde empezar a considerar los nuevos tiempos post
Guerra Fría: la suma de todas estas movilizaciones impidió la entrada en vigencia del Área de Libre Comercio
para las Américas tal como lo tenía previsto Washington para enero de 2005.
El abanico de protestas y movilizaciones es amplio, y a veces, por tan amplio, difícil de vertebrar. Los
piqueteros en Argentina o los movimientos campesinos con una importante reivindicación étnica en Bolivia,
Ecuador, Perú o Guatemala, el zapatismo en el Sur de México o la movilización de los Sin Tierra en Brasil, son
formas de reacción a un sistema injusto que, aunque haya proclamado que "la historia terminó", sigue sin
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dar respuesta efectiva a las grandes masas postergadas. ¿Hay un hilo conductor, algún elemento común
entre todas estas expresiones?
Hoy por hoy, diversas expresiones de la izquierda política -la que en estos momentos es posible: moderada y
de saco y corbata, izquierda que años atrás no sería considerada tal- tienen en sus manos el aparato de
Estado en varios países: Brasil, Chile, Uruguay, Nicaragua, El Salvador, Argentina. ¿Son propuestas de
izquierda? ¿Lo era la de la UNE en Guatemala, o la de Manuel Zelaya en Honduras? También sucede algo por
el estilo en Bolivia, con la propuesta del Movimiento Al Socialismo y su líder Evo Morales (que, seguramente,
está más en sintonía con Cuba que con el Brasil de Dilma Rousseff, por ejemplo), o en Ecuador, países estos
que han osado dar pasos más comprometidos, pero que no hablan con un lenguaje marxista abierto,
planteando expropiaciones y poder popular como se puede haber hecho algunas décadas atrás. A todo esto
habría que sumar otras expresiones, definitivamente mucho más intragables para Washington: Cuba y
Venezuela (de las que no caben dudas que abominan del "saco y corbata").
Las posibilidades de transformaciones profundas desde las estructuras estatales, tal como están las cosas
(deudas externas abultadísimas, creciente presencia militar del imperio en la región), y dada la coyuntura
con que arribaron a las administraciones gubernamentales (voto en elecciones de democracias
representativas, que no es lo mismo que revoluciones políticas populares), esas expresiones de las izquierdas
eleccionarias son limitadas. Más aún: son izquierdas que, en todo caso, pueden administrar con un rostro
más humano situaciones de empobrecimiento y endeudamiento sin salida en el corto tiempo. Pero quizá no
más que eso.
En modo alguno podría decirse que son "traidores", "vendidos al capitalismo", "tibios gatopardistas". Eso,
más que análisis serio, es una consigna principista que no pasa de discurso emotivo falto de profundidad. La
izquierda constitucional hace lo que puede; y hoy, en los marcos de la post Guerra Fría, con el triunfo de la
gran empresa y el unipolarismo vigente -más aún en la región latinoamericana, histórico "patio trasero" de
la superpotencia hegemónica- es poco lo que tiene por delante: si deja de pagar la ominosa deuda externa, si
piensa en plataformas de expropiaciones y poder popular y si se atreve a armar a sus pueblos, sus días están
contados.
Pero acaso Cristina Fernández viuda de Kirchner, Dilma Rousseff, Michelle Bachelet o José Mujica ¿hablaron
en algún momento de revolución socialista en sus campañas proselitistas? ¿Levantó alguno de ellos
recientemente las mismas consignas que, cuatro décadas atrás, proponían los movimientos armados que, sin
ningún complejo ni temor, hablaban de comunismo y de confiscaciones, y a la que directa o indirectamente
ellos pertenecían o apoyaban? Sin ningún lugar a dudas que no. Por eso es demasiado superficial quedarse
con la idea de "traidores".
La feroz represión que vivió toda la región entre las décadas de los 70 y los 80 en el pasado siglo tuvo un
efecto fríamente buscado por el imperio -en combinación con los factores de poder locales-, y sin dudas
conseguido: amansó al movimiento popular, quebró su resistencia, lo llenó de terror.
Hoy, con los planes neoliberales que se padecen, aún se siguen pagando las consecuencias de esa estrategia
de terror. Las guerras sucias que en mayor o menor grado vivieron todos los países latinoamericanos, con
desapariciones de personas, centros clandestinos de detención y tortura, arrasamiento de aldeas rurales y un
reconocido genocidio en Guatemala (180 mil indígenas mayas muertos, 83% del total de víctimas durante la
guerra interna) por el que se condenó a un ex presidente -luego absuelto-, no pasaron en vano: lograron
desmovilizar.
Si no, no hubiera sido posible implementar las políticas de ajuste estructural impuestas por los organismos
financieros del gran capital internacional: el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Sobre esos
miles de muertos, desaparecidos y torturados -en Guatemala y en toda Latinoamérica- se domesticó la
protesta; de ahí que, en estos últimos años, aparece esta izquierda bien presentada, de saco y corbata, que
prescinde del incendiario discurso de años atrás y que ve en la labor política en el marco de las democracias
representativas el campo -a veces el único campo- de posible trabajo político.
¿Un nuevo escenario o más de lo mismo?
Luego de los años de dictadura y de terror que barrieron Latinoamérica, el retorno de las raquíticas
democracias que tiene lugar para la década de los 80 puede ser sentido como un importante paso adelante.
Aunque sean democracias de cartón, vigiladas, condicionadas absolutamente, sin la más mínima posibilidad
de alterar la estructura real de poder de cada país, luego de la monstruosa tormenta vivida con las guerras
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civiles pueden ser consideradas como un momento de calma. Y muchas expresiones de la izquierda, por
desconcierto, por agotamiento, por oportunismo o por considerarlas un paso táctico en una lucha que no se
da por perdida, comenzaron a aprovechar esos resquicios de las democracias formales.
De todos modos debe quedar claro que los sistemas políticos que brindan esas democracias representativas
constituyen un espacio más, uno de tantos, en una estrategia de construcción revolucionaria, pero no más
que eso, y se debería ser muy precavido respecto a los resultados finales que las luchas en esos ámbitos
pueden traer para una verdadera transformación estructural.
Los movimientos insurgentes que, desmovilizados, pasaron a la arena partidista con su actual nuevo perfil de
"presentables bien portados con saco y corbata", no han logrado grandes transformaciones reales en las
estructuras de poder contra las que luchaban armas en mano tiempo atrás (veamos el caso de las guerrillas
salvadoreñas o guatemaltecas, por ejemplo, o el movimiento M-19 en Colombia. ¿Qué pasará ahí con la
desmovilización de las FARC?: de revolución ya nadie ha vuelto a hablar).
¿Fueron "traidores" sus dirigentes? Insistamos una vez más (aunque no lo acometamos en este trabajo) con
la necesidad de revisar conceptos básicos del marxismo: ¿qué significa "revolucionar" una sociedad? ¿Por
qué pareciera que es tan fácil, o al menos se repite tanto la "traición" de las dirigencias? ¿No habrá que
replantear -con un hondo sentido crítico constructivo, obviamente- el tema del sujeto humano y el poder?
¿Cómo es posible que se reitere tanto esto de las "traiciones"? Lo cual lleva a pensar que se debe abordar el
análisis con nuevos instrumentos conceptuales; la categoría de "traición", quizá, sigue estando cargada de la
antinomia "bueno-malo", probablemente desechable.
Lo que está claro es que en el escenario de esta post Guerra Fría luego del derrumbe del Muro de Berlín, con
el papel hegemónico unipolar que ha ido cobrando Estados Unidos y su plan de profundización de poderío
global, Latinoamérica es ratificada en su papel de reserva estratégica.
Ante la desaceleración de su empuje económico (el imperio no está muriéndose -al contrario: ¡está muy lejos
de eso!- pero comienza a ver amenazado su lugar de intocable a partir de nuevos actores más pujantes como
la República Popular China, la Unión Europea, una renovada Rusia capitalista), el área latinoamericana es
una vez más un reaseguro para la potencia del Norte, apareciendo ahora como obligado mercado integrado
donde generar negocios, proveedor de mano de obra barata y fuente de recursos naturales a buen precio (o
robados), por supuesto bajo la absoluta supremacía y para conveniencia de Washington, y secundariamente
de los pequeños socios locales, las tradiciones aristocracias criollas.
De esa lógica se deriva la nueva estrategia de recolonización lanzada en su momento como ALCA -Área de
Libre Comercio para las Américas- que, al no funcionar de ese modo por la reacción de los pueblos
latinoamericanos, se trocó en Tratados de Libre Comercio bilaterales, o en el CAFTA para el caso de
Centroamérica.
En realidad la iniciativa del ALCA, reemplazada luego por estos tratados bilaterales, representa un proyecto
geopolítico de Washington que, aunque comience con la creación de una zona de "libre" comercio para todos
los países del continente americano, busca en realidad el establecimiento de un orden legal e institucional de
carácter supranacional que permita al mercado y las trasnacionales estadounidenses una total libertad de
acción en todo el continente americano, en cuenta Latinoamérica como su ya tradicional área de influencia
donde nadie puede entrar ("América para los americanos" sentenciaba la doctrina Monroe. Del Norte, claro
está). Los marines, por supuesto, son la garantía final para que eso no cambie.
Dicho en forma muy sintética, la iniciativa en juego apunta a los siguientes temas básicos: 1) Servicios: todos
los servicios públicos deben abrirse a la inversión privada, 2) Inversiones: los gobiernos se comprometen a
otorgar garantías absolutas para la inversión extranjera, 3) Compras del sector público: las compras del
Estado se abren a las transnacionales, 4) Acceso a mercados: los gobiernos se comprometen a reducir,
llegando a eliminar, los aranceles de protección a la producción nacional, 5) Agricultura: libre importación y
eliminación de subsidios a la producción agrícola, 6) Derechos de propiedad intelectual: privatización y
monopolio del conocimiento y las tecnologías, 7) Subsidios: compromiso de los gobiernos a la eliminación
progresiva de barreras proteccionistas en cualquier ámbito, 8) Política de competencia: desmantelamiento
de los monopolios nacionales, 9) Solución de controversias: derecho de las transnacionales de enjuiciar a los
países en tribunales internacionales privados.
Según expresara con la más total naturalidad Colin Powell, ex Secretario de Estado de la administración
Bush: "Nuestro objetivo con el ALCA es garantizar para las empresas americanas el control de un territorio
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que va del Ártico hasta la Antártida y el libre acceso, sin ningún obstáculo, a nuestros productos, servicios,
tecnología y capital en todo el hemisferio." Llámese ALCA o como se llame, es innegable que el proyecto está
puesto en marcha y está cumpliéndose a cabalidad.
Más claro: imposible. La política continental de los grandes capitales estadounidenses, sin importar quién
ocupe circunstancialmente el Ejecutivo (ahora un afrodescendiente “¿medio socialista?”) es mantener a su
histórico patio trasero como reserva estratégica.
Reserva en un sinnúmero de aspectos: mano de obra barata, mercado para sus propios bienes y servicios,
fuente de recursos naturales (petróleo, minerales estratégicos, agua dulce, biodiversidad de las selvas
tropicales). Para ello esa interminable cohorte de bases militares con tecnologías de punta que controlan la
región. El supuesto combate al “flagelo” del narcotráfico puede servir como excusa perfecta. ¿O será cierto
que la DEA está terminando con el problema del consumo de drogas? O, también, ¿será real que estamos a
punto de caer en manos de fundamentalistas talibanes que invadirán el continente?
Pero ahí está justamente la fuerza de las izquierdas, políticas y sociales: unirse como bloque regional. Y esa
unión, incipiente, le ha resultado un primer obstáculo al imperio. De hecho, los tibios movimientos
integracionistas habidos a la fecha, pero más aún que eso: las movilizaciones populares anti ALCA,
impidieron en su momento -2005- la entrada en vigencia de ese nuevo mecanismo de dominación
continental.
Ante ello la estrategia del gobierno estadounidense se concentró en la búsqueda de acuerdos bilaterales, que
en definitiva rinde los mismos frutos. En esa perspectiva de "divide y reinarás" se inscribe la aprobación, a
toda costa y contra viento y marea, de este primer tratado regional con el área centroamericana, "un voto
de seguridad nacional" según declarara el entonces Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald
Rumsfeld.
Lo que llevó a Washington a presionar fuertemente a los gobiernos centroamericanos y a efectuar un intenso
cabildeo en su Poder Legislativo para garantizar la aprobación del RD-CAFTA consiste no en el volumen
comercial en juego en este acuerdo específico (apenas el 1 % del comercio externo estadounidense) sino en la
importancia política de establecer un freno a un modelo de integración solidaria propuesto por algunos
gobiernos del área, impulsado en su momento básicamente por el ahora desaparecido presidente de
Venezuela, Hugo Chávez.
Según publicara The Economist el 1 de agosto de 2005, tanta prisa radicaba "en los temores que Venezuela
obtuviera utilidades del rechazo para aumentar su presencia en los países de la región, ya que las naciones
centroamericanas podrían inclinarse, de no suscribirse el tratado, por la Alternativa Bolivariana para las
Américas (ALBA) que propician Venezuela y Cuba", [hoy día rebautizada Alianza Bolivariana para los pueblos
de Nuestra América].
Uno de los primeros movimientos del ALBA fue precisamente el proyecto Petrocaribe, que prevé el suministro
de crudo venezolano a precios preferenciales y con facilidades financieras para la región centroamericana.
Las luces de alarma se encendieron inmediatamente en Washington, cuando la Honduras de Manuel Zelaya
empezó a pensar en su inclusión en esa iniciativa, de una vez recibió un golpe de Estado. Golpe de Estado soft
se le llamó: suave. ¿Interesa si es suave o cruento para el caso?
Cualquier cosa que huela a "popular", es ya motivo para alarmarse y actuar por parte del país del Norte,
dueño indiscutido de la región. Algo similar con lo que acontece en Guatemala y su tradicional oligarquía
terrateniente con la sola mención de la palabra "reforma agraria". Sin dudas, la Guerra Fría no ha terminado
del todo.
Junto a este ariete que coloca el imperio para descartar cualquier iniciativa integracionista que le pudiera
menguar sus posibilidades de rapiña, negoció igualmente con un grupo de países diferentes tratados
bilaterales, al par que llena toda la región de bases militares. En otros términos: si no surgió victoriosa -al
menos hasta ahora- la estrategia del ALCA a nivel continental, ahí están esos otros mecanismos alternos de
desunión y nueva postración de cada país.
¿Puede acaso cada una de las débiles economías latinoamericanas, incluida la más grande del área, la
brasileña, negociar en un pie de igualdad con el gigante del Norte? Sin dudas que no. ¿Pueden, o quieren, los
gobiernos latinoamericanos y las oligarquías a quienes representan negociar con dignidad, como países
autónomos, y rechazar las imposiciones de Washington? Sin dudas que no. ¿Pueden las actuales izquierdas
en el poder fijar nuevas perspectivas? Eso es, justamente, lo que abre un nuevo escenario.
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Nunca como hoy la estrategia militar hemisférica de la Casa Blanca ha tenido tan cercado al sub-continente
latinoamericano. Si bien es muy difícil saber con exactitud la cantidad cabal de instalaciones castrenses de
Washington en la región (muchas se ocultan, se disfrazan, no se dan datos precisos), estudios serios (Rojas
Scherer, 2013) hablan de más de 70 bases.
Es obvio que la zona sigue siendo prioritaria para su política hemisférica. Una de las más grandes y bien
equipadas, con 16 mil soldados, está en la triple frontera argentino-brasilero-paraguaya, donde
"casualmente" se encuentra el Acuífero Guaraní, la segunda reserva subterránea de agua dulce más grande
del mundo. La instalación de esa base en ese estratégico punto tiene como fundamento, según el discurso
oficial de la gran potencia, "la preocupación del gobierno estadounidense por escuelas coránicas de Al Qaeda
que se habrían detectado en el área". ¿Alguien en su sano juicio podrá creer ese dislate, o eso simplemente
es una ofensa más a nuestra inteligencia, a nuestra dignidad? "Casualmente" también, se encuentra el gas
boliviano. ¿Puras coincidencias?
A las imposiciones de "libre" comercio impulsadas por el gobierno de Estados Unidos se unen las iniciativas
militares de la gran potencia y los nuevos demonios que circulan la región preparando el escenario para
eventuales futuras intervenciones bélicas: la lucha contra el narcotráfico y contra el terrorismo internacional.
A partir de estos nuevos fantasmas, las fuerzas armadas estadounidenses profundizan su presencia en el
subcontinente. Ahí está el Plan Colombia/Patriota y su intento de extirpar al movimiento guerrillero
colombiano FARC -nunca conseguido, pero que finalmente forzó la negociación de una salida concertada,
llamada eufemísticamente "acuerdos de paz"-, y base de operaciones para una nada improbable
intervención contra la Revolución Bolivariana en Venezuela (el Plan Balboa, ya listo y a la espera de ser
efectivizado en algún momento).
Todo hace indicar que en la estrategia hemisférica de Washington se trata de "más de lo mismo".
¿Hacia una nueva relación Estados Unidos-Latinoamérica?
Latinoamérica es la región del orbe con mayor inequidad; sus diferencias entre ricos y pobres son mayores
que en ninguna otra parte. Con los planes de achicamiento de los Estados y las recetas neoliberales que la
atravesaron estas últimas décadas, la exclusión social creció en forma agigantada: en los inicios de la década
del 80 había 120 millones de pobres, pero esta cifra aumentó a más de 250 millones en los últimos 30 años, y
de ellos más de 100 millones son población en situación de miseria absoluta.
Así como creció la pobreza, igualmente creció la acumulación de riquezas en cada vez menos manos. La
deuda externa de toda la región hipoteca eternamente el desarrollo de los países, y sólo algunos grandes
grupos locales -en general unidos a capitales transnacionales- crecen; por el contrario, las grandes masas,
urbanas y rurales, decrecen continuamente en su nivel de vida. Lo que no cesa es la transferencia de recursos
hacia Estados Unidos, ya sea como pago por servicio de deuda externa o como remisión de utilidades a las
casas matrices de las empresas que operan en la región. Las remesas que retornan son mínimas en relación a
lo que se va.
Como contrapartida de este enriquecimiento de muy pocos, las masas trabajadoras han retrocedido en
derechos mínimos: sus salarios son equivalentes a lo que recibían 30 años atrás al mismo tiempo que han
perdido conquistas ganadas en décadas de lucha en el transcurso del siglo XX. Se han envilecido o perdido la
estabilidad laboral, la negociación colectiva, los seguros sociales, el derecho a la sindicalización. Tener
trabajo -aunque sea en condiciones deplorables- ya se considera una ganancia. En el campo se encuentran
situaciones de tanta precariedad como a principios del siglo pasado y el éxodo hacia Estados Unidos como
recurso último de salvación se agiganta día a día.
En ese marco de retroceso social han aparecido nuevos elementos, sin dudas ligados indirectamente a las
políticas neoliberales: aumento de la narcoactividad y del crimen organizado, creciente delincuencia y clima
de violencia urbana, explosión de niñez desprotegida que termina viviendo en la calle. No son infrecuentes
los casos de esclavitud encubierta así como el turismo sexual, las adopciones ilegales de niños por familias
del Norte, las pandillas juveniles armadas y violentas -en muchos casos, mano de obra del crimen organizado
y virtuales "ejércitos de ocupación para las barriadas pobres"-, el aumento escandaloso del trabajo infantil,
todos ellos síntomas de un deterioro social y humano explosivo.
Ante todo este desolador panorama -en algún sentido nada distinto en Latinoamérica de lo que la caída del
socialismo soviético permitió por parte del gran capital transnacional en todas las latitudes del mundo,
incluido el Norte desarrollado-, y después de unos primeros años de repliegue del campo popular producto
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del terror dejado por las guerras sucias, vemos en los últimos años del pasado siglo y en los primeros del
presente nuevas oleadas de luchas. Independientemente que las llamemos "socialistas" o no, son luchas con
un claro signo popular, reivindicatorio, antiimperialista. He ahí el ejemplo más vivaz de la izquierda social
que, como decíamos, no siempre se ve correspondida por las izquierdas políticas.
El capitalismo actual, absolutamente globalizado y siempre conducido por la que sigue siendo su potencia
hegemónica: Estados Unidos, necesita cada vez más de recursos energéticos y nuevos minerales para su
aceleradísimo desarrollo tecnológico. De ahí que asistimos a un nuevo despertar de las industrias extractivas.
Minerales estratégicos cada vez más sofisticados, amén del petróleo y de los recursos hídricos como fuentes
generadoras de energía, constituyen el actual revalorizado nuevo botín en la mira. Y Latinoamérica, para su
propia desgracia, tiene mucho de todo eso.
En relación a eso, una "piedra en el zapato" que aparece ante ese avance arrollador del nuevo extractivismo
está dado por la defensa de sus territorios que en todo el continente americano están llevando a cabo grupos
locales. De hecho, en el informe “Tendencias Globales 2020 - Cartografía del futuro global”, del consejo
Nacional de Inteligencia de Estados Unidos, dedicado a estudiar los escenarios futuros de amenaza a la
seguridad nacional de ese país, puede leerse:
A comienzos del siglo XXI, hay grupos indígenas radicales en la mayoría de los países latinoamericanos, que
en 2020 podrán haber crecido exponencialmente y obtenido la adhesión de la mayoría de los pueblos
indígenas (…) Esos grupos podrán establecer relaciones con grupos terroristas internacionales y grupos
antiglobalización (…) que podrán poner en causa las políticas económicas de los liderazgos latinoamericanos
de origen europeo. (…) Las tensiones se manifestarán en un área desde México a través de la región del
Amazonas. (Citado por Yepe, 2011).
Hoy, como dice el portugués Boaventura Sousa Santos refiriéndose al caso colombiano en particular y
latinoamericano en general, "la verdadera amenaza no son las FARC. Son las fuerzas progresistas y, en
especial, los movimientos indígenas y campesinos. La mayor amenaza [para la estrategia hegemónica de
Estados Unidos, para el capitalismo como sistema] proviene de aquellos que invocan derechos ancestrales
sobre los territorios donde se encuentran estos recursos [biodiversidad, agua dulce, petróleo, riquezas
minerales], o sea, de los pueblos indígenas". (De Sousa Santos, 2008)
Anida allí, entonces, una cuota de esperanza. ¿Quién dijo que todo está perdido?
Pasadas las sangrientas dictaduras que asolaron la región hasta la década de los 80, hoy pareciera repetirse
el mismo libreto en todos los países: fin de las dictaduras, imposición de planes de ajuste estructural y
privatización de empresas públicas, democracias formales ("democraduras", como las llamó Eduardo
Galeano, democracias de cartón). Y con algunas variaciones puntuales, más o menos en todos los países de
la región se repiten los mismos fenómenos: falta de politización y de lucha ideológica por parte de las
mayorías populares, cultura de la pura sobrevivencia (tener trabajo ya es un lujo que hay que cuidar a capa y
espada), medios de comunicación frívolos y fútbol a granel, explosión de iglesias evangélicas
fundamentalistas y (¡hay que remarcar fuertemente lo que sigue!):
a) Explosión de la delincuencia callejera.
b) Auge imparable de la narcoactividad.
c) Grupos asociales con fuerte presencia en la cotidianeidad (pandillas juveniles violentas, "maras" en
Centroamérica, "barras bravas" en el Río de la Plata).
d) Linchamientos de civiles a manos de civiles.
Pareciera que hay un guión fríamente trazado para toda la región. Como dijo el Premio Nobel de la Paz, el
argentino Adolfo Pérez Esquivel: "El único país que tiene un proyecto serio de integración para el continente
es Estados Unidos. Aunque… claro que no es precisamente la más conveniente para los pueblos de la región".
(Diario “Página 12” del 17/5/2002).
Aunque no hay en la actualidad una clara propuesta articulada de proyecto político transformador -como lo
hubo décadas atrás, a partir del que se desatara la salvaje represión ya mencionada-, las luchas populares
continúan. Es más: en estos últimos años se van viendo incrementadas. Ya son varios los presidentes -De la
Rúa en Argentina, Bucaram, Mahuad y Gutiérrez en Ecuador, Sánchez de Losada y Meza en Boliviaremovidos de sus cargos producto de esas movilizaciones al no dar respuestas a los acuciantes problemas
sociales.
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Y vuelve a hablarse sin temor de antiimperialismo, de la política exterior y del gobierno de Estados Unidos
como "enemigos". De todos modos, toda esa efervescencia, por sí sola no constituye un proyecto
revolucionario en sí mismo. Pero es un germen, sin dudas. De ahí que para la estrategia hemisférica de
Washington este alza en las protestas constituye siempre un foco de preocupación.
Las actuales administraciones políticas con talante izquierdizante a que asistimos en Latinoamérica (todas
las ya mencionadas), sin ser "traidoras" a la causa revolucionaria en sentido estricto (¿quién y desde dónde
dice eso?), están en una situación ambigua. Llegaron al poder con el voto popular, pero su proyecto no es
gobernar en función de un cambio profundo.
Ninguno de estos presidentes ha hablado, por ejemplo, de suprimir la propiedad privada de los medios de
producción. ¡Ni lo va a hacer! Eso es sacrílego. De todos modos no son descarnados neoliberales sentados
sobre las bayonetas de dictaduras militares: representan propuestas con una "tendencia social", con una
"preocupación social" (digámoslo con ese neologismo), y por tanto tienen en el gran capital estadounidense,
les guste o no, su gran enemigo.
Pero su misma ambigüedad no les permite ir abiertamente contra él. De hecho, en una relación de marchas y
contramarchas no exenta de tensiones, la misma administración de la Casa Blanca ha alabado en más de un
caso a estas izquierdas alineadas (y las seguirá alabando, siempre y cuando continúen pagando la deuda, no
impidan seguir ganando cantidades siderales de dinero a las empresas estadounidenses y le abran sus
puertas a las fuerzas armadas del Pentágono). Esas izquierdas, si no se quitan el "saco y la corbata",
seguirán siendo bendecidas por el imperio.
Pero hay otras izquierdas que hacen gobierno desde otra perspectiva: Cuba por ejemplo, o recientemente
Venezuela con su Revolución Bolivariana, en cuyo subsuelo se encuentra -no se sabe si para su beneficio o
para su desgracia- la mayor reserva probada de petróleo, hoy manejada con un criterio nacionalista y no
entregada a las multinacionales de hidrocarburos de cuño estadounidense.
Justamente por ello ambos países son el blanco de ataque del gran capital y de todas las administraciones
estadounidenses. Jamás serán bendecidos; al contrario, están en la mira de los cañones imperiales. En el
caso de Venezuela, principal reserva de petróleo del mundo, su situación podría llegar a resultar trágica
incluso (¿un nuevo Irak, una nueva Ucrania?). El socialismo del siglo XXI y esas reservas son demasiada
provocación para la élite de la gran potencia.
Lo que sí preocupa a Washington, ahora tanto como en todo el transcurso del siglo XX, es el movimiento
popular, la organización de base. Como lo fueron en su momento las comunidades católicas de base, allá por
los años 60 del pasado siglo, inspiradas en la Teología de la Liberación, y para las que fabricó como antídoto
ese monumental proyecto de "iglesias" evangélicas fundamentalistas, fabuloso recurso distractor de los
sectores más empobrecidos y excluidos. Las izquierdas que ocupan aparatos de gobiernos pueden ser más
manejables; las masas, no tanto.
Valga como pequeño pero esclarecedor ejemplo: el tema de los derechos humanos, que no es precisamente
de izquierda, hasta puede ser más digerible para los poderes. Por eso en Guatemala, más allá de una
recalcitrante derecha que sigue pensando con cabeza de Guerra Fría y Doctrina de Seguridad Nacional, la
embajada puede permitirse estar "más a la izquierda" y pedir, por ejemplo, un Fiscal General no corrupto
(léase reelección de Claudia Paz y Paz), o levantar la voz por la cultura de impunidad galopante que aún
continúa, por lo que se preocupa por la medida de castigo impuesta contra la juzgadora del general Efraín
Ríos Montt, la jueza Yassmin Barrios. Esas cosas "políticamente correctas" sí las puede tolerar; las masas
organizadas, no.
Por eso, como parte de una política que no ha cambiado en lo sustancial en los últimos cien años, la opción
militar por si las cosas se ponen "demasiado calientes" nunca ha desaparecido. Si bien hoy por hoy en la
estrategia hemisférica de Estados Unidos no son necesarias las dictaduras militares como lo fueron durante
el auge de la Guerra Fría con la lógica del enemigo interno, en estos últimos años las frágiles democracias
latinoamericanas han permanecido siempre vigiladas por la atenta mirada castrense. Pero no la de las
fuerzas armadas vernáculas, sino directamente por militares del norte. ¿Será que realmente las bases
militares estadounidenses están ayudando en algo a los pueblos de Latinoamérica?
Véase, por ejemplo, lo que sucede con la narcoactividad. En este par de décadas, desde la finalización de las
guerras internas (cada país con su modalidad, con más o menos desaparecidos, con tierra arrasada en algún
lado, con asesinatos selectivos en otros casos, etc.) la "explosión" del tráfico y consumo de drogas ilegales
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creció en forma exponencial. Y ahí está el gran país del Norte con sus planes continentales "ayudando" a
combatir el flagelo. Dicho sea de paso, el consumo en Estados Unidos no baja nunca. ¿Qué combaten
entonces estos planes de ejércitos super sofisticados, si el tránsito de la droga desde el Sur no se detiene?
Distintos documentos de la política exterior a largo plazo y planificación estratégica de Washington
reafirman tanto su supuesto derecho a intervenir en la región (su eterno "patio trasero"), así como la
apelación a la acción armada toda vez que lo estime necesario.
Tanto el Documento Santa Fe IV 'Latinoamérica hoy' -clave filosófica de los actuales halcones republicanoscomo el Documento Estratégico para el año 2020 del Ejército de Estados Unidos o el Informe Tendencias
Globales 2015, del Consejo Nacional de Inteligencia, organismo técnico de la Agencia Central de Inteligencia
(CIA), presentan las hipótesis de conflicto social desde una óptica de conflicto militar, completamente.
La reducción de la pobreza y el combate contra la marginación recogidas en la ambiciosa (y quizá
incumplible en los marcos del capitalismo) agenda de los Objetivos y Metas del Milenio de Naciones Unidas
es algo que no entra en los planes geoestratégicos del imperio. Al que proteste, palo; no hay otra respuesta.
Y los recursos naturales ubicados en Latinoamérica (petróleo, agua dulce, minerales estratégicos,
biodiversidad de las selvas tropicales, entre los principales) son considerados como propios (la Amazonia, por
ejemplo es enseñada en algunos textos escolares como "territorio internacional").
Por supuesto que a quien proteste: también palo. El Plan Colombia/Patriota, las estrategias de Tres
Fronteras, Alcántara, Misiones, Cabañas 2000, la Iniciativa Regional Andina o las 70 bases militares
diseminadas por la región, entre otras cosas, nos lo recuerdan. ¿Qué hacen tropas estadounidenses en
territorio guatemalteco trabajando junto con la DEA -léase Operación Martillo-? ¿Nos están protegiendo de
la nueva plaga bíblica del narcotráfico, de las organizaciones delictivas internacionales? ¿No suena esto
como la "protección" contra los fundamentalistas musulmanes de Al Qaeda que, se nos informa, nos están
invadiendo en toda Latinoamérica? (en la Isla Margarita, frente a las costas venezolanas, la CIA habría
detectado grupos de adiestramiento de "terroristas". Y las maras centroamericanas tendrían vínculos con
estos grupos, según sesudos informes de seguridad. ¿Será cierto?)
El principal enemigo de Washington siguen siendo los movimientos populares, lo que podríamos llamar la
izquierda social y no tanto las izquierdas políticas (hoy, al ocupar posiciones de gobierno, fieles pagadoras de
la deuda externa y preocupadas, más que nada, por salir en televisión).
Según el referido informe del gobierno estadounidense: "Tales movimientos se incrementarán, facilitados por
redes transnacionales de activistas de derechos indígenas, apoyados por grupos internacionales de derechos
humanos y ecologistas". El "papel amenazante a la estabilidad regional" (léase: amenaza a los intereses de
la oligarquía estadounidense), según esta lógica, está dado por "organizaciones sociales, pueblos indígenas y
organismos no gubernamentales de derechos humanos y ambientalistas"; a lo que, como parte de una bien
articulada propuesta de manipulación informativa, se suman el "narcotráfico" y el "terrorismo internacional"
(¿pandillas juveniles ligadas a Al Qaeda?).
Las actuales izquierdas que gobiernan algunos países latinoamericanos no son la principal fuente de
preocupación del imperio; pero sí la idea de unión que entre ellas se podría dar. El fantasma de la integración
latinoamericana sí inquieta. Por eso el bombardeo continuo al ALBA, por ejemplo, que sin dudas representa
una seria y sostenible iniciativa en la dirección de la integración hemisférica con un sentido social.
La misma fue presentada en sociedad por el extinto presidente venezolano Hugo Chávez en ocasión de la III
Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe, celebrada en la isla
Margarita en diciembre del 2001; se trazan ahí los principios rectores de una integración latinoamericana y
caribeña basada en la justicia y en la solidaridad entre los pueblos. Tal como lo anuncia su nombre, el ALBA
pretende ser un amanecer, un nuevo amanecer radiante.
La iniciativa se fundamenta en la creación de mecanismos para posibilitar ventajas cooperativas entre las
naciones, que permitan compensar las asimetrías existentes entre los países del hemisferio. Se basa en la
creación de Fondos Compensatorios para corregir las disparidades que colocan en desventaja a las naciones
débiles frente a las principales potencias; otorga prioridad a la integración latinoamericana y a la
negociación en bloques subregionales, buscando identificar no solo espacios de interés comercial sino
también fortalezas y debilidades para construir alianzas sociales y culturales.
Como sintetizó el entonces presidente Chávez el corazón de la propuesta, citado por Javier De León:
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Es hora de repensar y reinventar los debilitados y agonizantes procesos de integración subregional y
regional, cuya crisis es la más clara manifestación de la carencia de un proyecto político compartido.
Afortunadamente, en América Latina y el Caribe sopla viento a favor para lanzar el ALBA como un nuevo
esquema integrador que no se limita al mero hecho comercial sino que sobre nuestras bases históricas y
culturales comunes, apunta su mirada hacia la integración política, social, cultural, científica, tecnológica y
física. (En De León: 2005)
"Hay una alianza izquierdista y populista en la mayor parte de América del Sur. Esta es una realidad que los
políticos de Estados Unidos deben enfrentar, y nuestro mayor desafío es neutralizar el eje Cuba-Venezuela",
escribió en su momento Otto Reich, ex secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental,
en el artículo titulado "Los dos terribles de América Latina", en la revista derechista estadounidense National
Review. (Revista National Review del 11 abril de 2005, versión en español de Carlos Ruiz)
No fue esa sólo la opinión en solitario de un funcionario de la administración Bush; por el contrario habla de
la verdadera política de los halcones de la Casa Blanca hacia la considerada su natural zona de influencia,
que se sigue manteniendo con independencia del partido político que esté circunstancialmente sentado en la
silla presidencial. Esas políticas, dirigidas en definitiva por quienes realmente toman las decisiones, no tienen
color partidario. Tienen color verde de los dólares, y nada más. Hoy día un afrodescendiente ocupa la
presidencia: acaso podría decirse que ¿los negros al poder? ¡Ni remotamente! Los materiales y concretos
intereses de las grandes corporaciones multinacionales fijan las líneas maestras que los presidentes de turno
siguen. Y punto.
Y ahí están las claves de la relación del imperio con sus súbditos. Una nueva izquierda remozada, que dejó
atrás las armas de la guerrilla, que no habla de confiscaciones y poder popular (porque no puede, porque se
quebró, por ambas cosas, etc.) es tolerable. Incluso, como parte de las dinámicas del interjuego político,
hasta deseable en la lógica de dominación; es una manera de demostrar que aquellos "sueños juveniles" del
socialismo eran irrealizables, y ahora, sin barba y bien peinados, o maquilladas y con tacones, estos nuevos
funcionarios ratifican "el fin de la historia".
Pero cuando las relaciones se plantean de igual a igual, cuando la dignidad no se negocia, vuelven a sonar
los tambores de guerra por parte de la gran potencia. Esa matriz no ha cambiado. La historia tampoco ha
terminado, y de lo que se trata es de ver cómo esa izquierda social (movimientos indígenas, campesinos sin
tierra, desocupados, insurgentes que no se han resignado, lo que para Washington continúan siendo las
"amenazas a la estabilidad regional", y lo que quede de clase obrera organizada, movimientos de mujeres,
intelectuales progresistas) puede articularse en una propuesta de integración regional, de Patria Grande.
En un mundo de globalización, de grandes bloques y políticas a escala planetaria, la izquierda social, la
izquierda desde abajo, popular, sólo unida puede enfrentarse con posibilidades de éxito al todavía poderoso
imperio estadounidense.
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Sujetos sin patria
http://www.diario-octubre.com/2014/10/15/sujetos-sin-patria/
En los albores de la primera guerra mundial, allá por 1914, los socialdemócratas alemanes, no homologables
a sus afines de hoy salvo en la etiqueta descriptiva, criticaron duramente el rearme militar de su país liderado
por el káiser Guillermo II. Por ese motivo, sus dirigentes y líderes fueron descalificados en público como
“sujetos sin patria” al oponerse a las ínfulas guerreras de su gobierno.
Es usual que en los conflictos bélicos, el nacionalismo patriota trate de eliminar cualquier oposición racional y
razonable a sus tesis violentas. O se está con la patria o contra ella. No existe otra alternativa viable. Y los
socialdemócratas no tuvieron más remedio que plegarse a la presión sostenida contra ellos. Si hubieran
mantenido su postura, el paso siguiente era tacharlos de traidores a la patria.
El nacionalismo, la historia está plagada de hechos y datos escalofriantes que corroboran tal línea de
opinión, exacerba las diferencias hasta límites emocionales increíbles, concitando contra el enemigo o
adversario todas las fobias generadas en la vida social y política. El otro es el culpable total, el chivo
expiatorio de “mi propio relato de identidad nacional”, eliminando de cuajo el diálogo sereno en aras de una
movilización general que busca la aniquilación completa del contrincante.
140
Todo nacionalismo beligerante necesita y crea un nacionalismo enemigo de corte parecido que abona el
ideario recíproco de ambos adversarios, reforzándose así mutuamente. Cuando las señas de identidad
propias llegan a su momento álgido de ebullición, el resto de problemas sociales o asuntos políticos pasan a
un segundo plano, cesando de repente la actividad regular cotidiana. Lo acuciante, en estos casos, es dar la
batalla a tiempo total al enemigo de turno. Los nacionalismos son una especie de estado de excepción
habitual que reduce el conflicto sociopolítico a meras disputas emocionales en torno “a lo que yo soy” y “no
me dejan ser”.
Evidentemente, la anécdota histórica de la primera guerra mundial viene a colación de la actualidad en
Cataluña, si bien hay que entenderla como una metáfora para ilustrar el caldo de cultivo o marco referencial
ideológico que bulle alrededor de la hipotética independencia catalana. Sin duda que no hay que hacer una
traslación o trasvase de hechos literal para intentar comprender la situación concreta de ahora mismo.
Un inciso explicativo. Deberían ser derechos sociales inalienables de cualquier comunidad histórica, cultura
singular o etnia con perfiles originales muy acusados su capacidad de poder expresarse a través del voto
democrático acerca de sus fórmulas de autogobierno y de las instituciones que deseen establecer para
conseguir su modo adecuado de convivencia. Por supuesto, su lengua vernácula debe ser el vehículo
ordinario para comunicarse entre sí y en otras esferas supracomunitarias. Ningún pueblo debería ser
obligado a renunciar a sus señas de identidad históricas y culturales, ni tampoco a callarse por imperativos
legales sobre su legitimidad de alcanzar su independencia plena, respetando siempre el diálogo y la paz con
sus vecinos como medio de solucionar las discrepancias en el concierto internacional de naciones o países.
Los puntos reseñados son un ideal que la historia no ha respetado casi nunca. Los intereses y los acuerdos
verticales de conveniencia han dibujado los mapas y los territorios a su antojo. Sin embargo, en algunas
ocasiones esa tendencia se ha roto mediante acciones de desobediencia civil, imposiciones externas de las
potencias ocupantes o vía procesos revolucionarios de liberación. En estos precisos momentos, solo parece al
alcance de Cataluña la primera opción, pero las formaciones políticas pro “derecho a decidir” no dan la
sensación de que estén por esa labor.
En otros artículos publicados sobre el mismo tema desde ópticas y perspectivas menos globales, sosteníamos
la tesis de que CiU había engañado a la izquierda transformadora en sus reclamaciones soberanistas y que
había manipulado y usado en su particular beneficio las energías movilizadotas de la sociedad catalana. El
nuevo eslabón de la cadena de CiU es convocar unas elecciones plebiscitarias adelantadas preconizando una
lista o candidatura única que aglutine a las fuerzas que le han acompañado como segundones mediáticos en
la aventura de los últimos años. Mas dice, sin argumentos de peso, que el adversario auténtico es “el Estado
español”.
Ya tenemos un “otro” a quien odiar: España. Y el PP se frota las manos porque en esa contienda ficticia, su
nacionalismo sui genéris cosechará votos emocionales por doquier en la defensa de la unidad española. A
buen seguro que las izquierdas aludidas en el reto de Mas no entrarán esta vez en el cambalache diabólico
de CiU, que lo único que pretende es llevar la iniciativa política pública bajo la bandera independentista y
eclipsar verdaderas alternativas populares a su gobierno de derechas neoliberal.
La tensión nacionalista es una manera táctica de ganar tiempo de modo permanente, a golpe de
declaraciones grandilocuentes y vanas, escondiendo los verdaderos problemas y conflictos sociales y políticos
que asolan Cataluña, muy similares al resto del territorio español.
Otro aspecto menos mencionado en los análisis referentes a Cataluña es el papel de la izquierda radical o
transformadora en el proceso soberanista. Hay una izquierda tan apegada a las emociones o pulsiones
inmediatas que reniega de posturas y opiniones que surgen en sus propias filas y dicen que hacerle el juego a
CiU y Esquerra Republicana entraña peligros de alto voltaje, el primero de los cuales sería difuminar su
141
propio mensaje de clase, y el segundo, no menor en importancia, el perder energías e iniciativa crítica a pie
de calle y en los conflictos acuciantes de la clase trabajadora. No se es más de izquierdas por vocear con
mayor énfasis la palabra independencia. Ni más catalán o español por un acento nacionalista mejor
entonado. La independencia puede ser una maravilla estética deslumbrante que se quede en agua de
borrajas sin otros aditamentos de mayor enjundia que le den cuerpo político y social.
CiU ha calculado todos sus movimientos al milímetro para enrocarse en el poder. Daba un paso adelante
provocador y altisonante con firmas de decretos imposibles avaladas por movilizaciones ciudadanas masivas
y a su encuentro salía el PP y su nacionalismo rancio de estirpe española. Ante las acometidas españolas,
Mas quedaba en fuera de juego, pero como héroe nacional indiscutible. El paso siguiente era una nueva
ocurrencia, con resultados similares al anterior. Mientras tanto, su policía autonómica pegaba duro a los
manifestantes sociales por una vivienda digna, una sanidad pública y una educación de calidad que las
políticas de recortes de CiU, con la pasividad de Esquerra, iban implementando a la sombra de la
reivindicación del “derecho a decidir”. Lo mismo que hacían sus correligionarios ideológicos del PP.
En plena crisis capitalista y con la pobreza mordiendo a la clase trabajadora, ¿era el momento propicio para
echar el resto en reclamaciones de independencia política? La izquierda transformadora quizá haya pecado
de ingenua, aunque la reclamación de referéndum es impecable y éticamente intachable. Se puede ser
independentista y de izquierdas, pero hay que saber situarse en los tiempos políticos con juicio crítico y
amplio sentido común. Han podido más las ganas y las emociones a flor de piel que un riguroso análisis de la
complejidad política.
Ser independentista las 24 horas del día no otorga pedigrí especial suplementario a un hombre o una mujer
cabal y coherente con sus principios ideológicos. Ni estamos en época revolucionaria ni existen las fuerzas
necesarias para comenzar una desobediencia civil que pusiera en jaque al nacionalismo antidemocrático y
trasnochado español o constitucionalista como lo llaman sus predicadores más sutiles.
¿En qué lugar nos hallamos en estos precisos instantes? En un dilema perverso: o eres nacionalista fetén o
anticatalán retrógrado, con un rol reservado a la izquierda social y radical de mero comparsa en el escenario
político. Como los socialdemócratas alemanes, “sujetos sin patria” si no se suman al proyecto sentimental de
CiU y, tal vez, con el apoyo o concurso de Esquerra Republicana.
Decir que la patria o matria genuina de los trabajadores está en su propia clase es ya un eslogan amarillento
sobre el que han llovido piedras ideológicas desde las vertientes políticas más dispares, aunque siga siendo
un principio fundamental inalterable, hoy en desuso por aquellas cosas de la modernidad post en la que
vivimos inmersos desde hace algunas décadas, por ponerle fecha de inicio desde la caída del muro de Berlín,
aunque hasta hoy mismo se hayan levantado nuevos muros físicos y mentales que no merezcan nuestra
atención preferente: contra la inmigración y la pobreza, en la desigualdad creciente, en Palestina, en la
frontera de EE.UU. y Méjico, en el Sáhara…
El nacionalismo a ultranza dirigido por las castas dominantes como modelo político de telaraña de confusión
y tensión constante habría que aislarlo socialmente con medidas inteligentes de diálogo y pedagogía a pie de
calle, volviendo a poner en valor los verdaderos estragos que causa por doquier el régimen capitalista.
España es un término de conveniencia. Como también lo es Kuwait o Francia o Burundi o Israel y tantos otros
territorios convertidos en país o nación por razones múltiples, históricas, culturales, imperialistas o bélicas.
Palestina tiene su razón de ser en su negación constante como pueblo por parte del sionismo judío, con la
connivencia dolosa de Occidente. El sentirse palestino es una forma de revindicar la propia dignidad personal
y como pueblo.
Los países africanos sobrevenidos de la descolonización fueron dibujados en el mapa con fronteras trazadas
por los países imperialistas europeos y EE.UU., lo cual no quiere decir que no lucharan ardua y valerosamente
142
por liberarse de la opresión capitalista que los mantenía atados a sus metrópolis. ¿Son auténticamente
independientes ahora los países actuales de África nacidos de la descolonización?
Otro caso paradigmático es la antigua Yugoslavia, troceada en la cruenta guerra de los Balcanes por las
potencias capitalistas mundiales para disponer de territorios títeres donde colocar los misiles y tropas de la
OTAN. Con Tito convivieron en paz y armonía serbios, croatas, bosnios, kosovares, católicos y musulmanes.
Con el desplome comunista, la CIA y los Estados Mayores alumbraron y atizaron nacionalismos de todo tipo,
fascistas la mayoría de ellos, que condujeron a matanzas épicas entre vecinos y hermanos de convivencia
durante muchas décadas. ¿Para que ha servido la independencia nominal de tantos grupos étnicos? Para
desestabilizar la zona y ponerla en manos del imperialismo de Washington. Otro tanto podría decirse de
Ucrania en la actualidad, aunque todavía no sabemos que derroteros tomarán los acontecimientos de hoy en
día. Cualquier independencia no vale: hay que conocer muy bien en que contexto nos movemos y hacia
donde se pretende ir.
La izquierda radical, rebelde, consecuente y transformadora de Cataluña se enfrenta a un dilema peliagudo:
volver a la batalla social y política de la realidad cotidiana basada en las reivindicaciones sociales y políticas
de la clase trabajadora o seguir viviendo agazapada en los brazos falsos de CiU y las emociones soberanistas.
Si la izquierda ganara esta batalla, la independencia podría venir por sí sola y repercutiría positivamente en
todo “el Estado español”.
De lo que hay que independizarse, y ya, es del capitalismo, la crisis y todos los nacionalismos de derechas que
pueblan la península Ibérica. Esa independencia de raíz traerá de consuno otras de segunda generación. El
futuro debiera residir en los “sujetos sin patria”, aquellos que con su propia identidad humana, personal,
colectiva y de clase, son capaces de ver la realidad sin prejuicios culturales o étnicos. Ese futuro está por
llegar. Solo nos queda llenar el “mientras tanto” de pensamiento crítico y diálogo franco con el “otro”.
Entrevista: "Les tenemos miedo a las palabras"
http://www.martinappiolaza.com/
Aunque no sea fácil hacerlo bajo el fuego cruzado de la campaña electora el entrevistado
propone que es posible pensar las "cuestiones de seguridad" desde la izquierda, superando
políticas que describe esquizoides, a condición de enfrentar ciertos temores y de elaborar
ciertas "reminiscencias terribles".
Publicado en Brecha, 2 de octubre de 2014
Por Rafael Rey
EL MENDOCINO MARTÍN Appiolaza, especialista en seguridad ciudadana y prevención del delito,
estuvo la semana pasada en Montevideo, en el marco del Foro Justicia 2014, organizado por el
Centro Interdisciplinario de Estudios Judiciales y la Asociación de Funcionarios Judiciales del
Uruguay.
Allí dio una conferencia ("Seguridad, política y populismo penal"), donde, "entono de farsa", brindó
consejos a aquellos candidatos que "quieren ganar fama y votos usando a las víctimas de los
delitos". Según Appiolaza, actual asesor de la Municipalidad de Rosario en temas de seguridad
pública, es un buen momento para quienes "piensan que se pueden dejar de lado los argumentos y
transformar el miedo en votos".
Sobre este y otros temas conversó con Brecha.
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- ¿Por qué recurre a la ironía para abordar cuestiones de seguridad?
- Me parece que hay que desdramatizar la cuestión. La sobre dramatizamos. Y desde la posición
de una izquierda democrática, no sólo la dramatizamos sino también nos escondemos detrás del
dramatismo, porque les tenemos miedo a las palabras y miedo a las ideas sobre el tema. Y esto se
traduce en las gestiones.
Por otro lado, la ironía es un elemento de violencia que te lleva a la reflexión. Y tercero, no hay
candidato, no hay funcionario, que desde una perspectiva de izquierda, no se pregunte cómo
hacemos para ser efectivos en el discurso sobre el populismo penal, el discurso de la derecha
respecto de la seguridad. Y quizás una forma sea la ironía y la risa. La ironía destruye. El intento
es dejar en evidencia a esos tipos que utilizan ex profeso y de manera calculada, medida y
orientada, al dolor como elemento de aglutinamiento político. Es claramente un proyecto político no
racional, sino emocional, que genera un consenso. Durante su exposición habló sobre el "remplazo
de las políticas de promoción social por las de control social". La izquierda en los últimos años
cambió su discurso, dejó atrás eso de que cuando baje la pobreza va a desaparecer el delito y
comenzó a buscar un equilibrio entre las políticas sociales y la mano dura.
- ¿La solución puede estar en ese equilibrio?
- El análisis marxista clásico del determinismo económico se termina encontrando con el discurso
de la derecha, de la pobreza como determinante del delito. Y terminan diciendo las mismas cosas.
Cuando desde la izquierda más democrática entendemos esto, y hemos estado revirtiendo estos
mecanismos, entonces el cuestionamiento pasa a ser: "¿nos hacemos cargo, o dejamos hacer?". Y
vos no podés tener una política progresista en términos de políticas sociales sin acompañarla de
una política progresista en términos de control de la violencia y el delito. Hay estudios en nuestros
países que muestran el carácter contradictorio entre la inversión social y la violencia institucional,
básicamente policial-judicial. El Estado aparece en los sectores populares fragmentado,
discontinuo y contradictorio. Ante eso, la violencia interpersonal y la violencia estatal cumplen un
rol fundamental. No es un tema que nos pueda ser indiferente. Tenemos que tener una política
sobre esto.
- Ahora, ¿qué le pasa a la izquierda democrática en estos temas?
- Hay ciertos pruritos. El primero es la tradición más ortodoxa: "cuando generemos igualdad y otras
condiciones sociales, la violencia y el delito se van a terminar". Pero mientras tanto, ¿qué
hacemos? ¿Cedemos el control de las instituciones a quienes siempre se ocuparon de esto? O
bien no vamos a fondo, y cuando hacemos intervenciones sobre las instituciones de control,
básicamente lo hacemos a medias, y si nos sale mal le cortamos la cabeza a los funcionarios; o no
hacemos nada y le cedemos esa área a los que tienen el saber empírico. Entonces parcelás y
dejás esas instituciones en manos de policías y la ortodoxia judicial. Y eso es un problema, porque
entrás en contradicción con otras políticas del Estado.
- Una de las "respuestas" del Estado fueron los megaoperativos. El discurso era que la Policía, el
Estado, entra en todos los barrios. Pero se da eso de que el Estado siempre llega con la pata
policial, mientras continúa ausente en otros aspectos.
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- En los barrios populares, la primera cara del Estado que ven los pibes es la Policía, antes que la
maestra. Saben qué es la Policía antes que la maestra o el doctor. Y sobre eso construyen una
identidad. Entonces, si es la primera cara del Estado, no nos puede ser indiferente a la hora de
construir ciudadanía.
- Decía en su charla que "las políticas de seguridad construyen políticas sociales".
- Ahí tomo una definición de las políticas sociales. Hacer políticas sociales es construir ciudadanía.
Por lo tanto, la violencia estatal y la decisión de la política criminal sobre qué se persigue y qué no
se persigue, a quiénes les quitamos y a quiénes no, también está construyendo tipos de
ciudadanía. Lo digo desde una perspectiva de ciudadanía: quiénes son ciudadanos plenos y
quiénes no.
Vos necesitás una política social armónica. No podés tener políticas contradictorias donde, por un
lado, promocionás los derechos de los jóvenes y los niños como actores sociales transformadores,
empoderados, politizados y actuando en parlamentos juveniles; y por el otro tenés la política de
facto de la comisaría, de detener grupos de jóvenes por averiguación de antecedentes todas las
noches, por el solo hecho de ser jóvenes. Entonces, ¿qué juventud estás construyendo, qué
ciudadanía joven estás construyendo? Tenés un doble discurso, o por lo menos una contradicción.
- Habló de estrategias para una política de seguridad progresista. Acá, la izquierda, por ejemplo, ha
votado aumentos de penas para los adolescentes; de alguna manera se ha dejado llevar por el
discurso de la derecha. ¿Cuáles deberían ser esas estrategias?
- La primera es poder formular la política de seguridad. Si vos tenés información, demostrame que
un aumento de la pena para adolescentes disminuyó el delito. Si me lo demostrás, yo capaz lo
apoyo. Pero si no disminuyó ni la violencia ni el delito, hacete responsable por las decisiones que
tomaste como parlamentario. Creo que cada vez más los partidos o las alianzas de gobierno
socialdemócratas o progresistas de nuestros países, que no están marcadas tanto por un
populismo personalista y cortoplacista como otras, están asumiendo el tema de la seguridad pública. Los partidos se están tomando en serio el tema de la seguridad pública. Yo veo a la presidenta
Bachelet, por ejemplo, después de haber tenido una política errática en su primer mandato,
construir un gabinete sólido en el tema de la seguridad, planificar y evaluar y programar objetivos a
cuatro años. Y poner a los funcionarios de su confianza a cargo de los temas. Funcionarios
políticos para los diseños, la evaluación y la gestión de políticas, y funcionarios policiales de su
confianza a cargo de la cuestión táctica operativa. Y eso me parece que es construir una política
de seguridad y dar respuesta a una demanda ciudadana. Si no la otra forma que ha funcionado en
alguno de nuestros países es la delegación. Delegás las responsabilidades en las policías y
cuando hay delitos escandalosos le cortás la cabeza al jefe de la policía. Mientras tanto funciona
una lógica de doble pacto; por un lado los funcionarios políticos sostienen a los jefes policiales,
dándoles libertad a cambio de que no haya grandes escándalos públicos, y al mismo tiempo,
desde las estructuras policiales se regulan la violencia y el delito dentro de márgenes estables,
tratando de que no haya grandes escándalos. Ese doble pacto ha funcionado durante mucho
tiempo, y esa es la expresión clara del desgobierno político de la seguridad.
- Acá se han intentado reformas en la estructura policial que han generado mucha resistencia en la
interna de la institución.
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- Las instituciones corporativizadas siempre se van a resistir a los cambios y a las injerencias de
otros. Los argumentos son los que conocemos: los civiles no saben nada de estos temas; mucho
menos si son progresistas, y aquí los que saben son otros. Esa legitimidad y ese reconocimiento
también hay que ganárselo, me parece, en la sociedad y en la propia Policía. Y si no, también la
Policía tiene que someterse a la voluntad popular; la Policía no es una institución que delibere y
defina sus propias políticas, sino que es una herramienta de las políticas del Estado, y debe estar
sujeta a esas políticas. Pero esto dentro de la Policía no es una posición hegemónica. Hay algunos
actores que resisten, porque obviamente ven afectados algunos de sus intereses, pero hay otros
actores dentro de la propia Policía, y yo conozco muchos dentro de la Policía uruguaya, muy
convencidos de que es necesario modernizar las instituciones, adecuarlas a las nuevas épocas,
Los progresistas solemos desconfiar de palabras que nos suenan feas, como "represión", "control",
"operativos", que traen reminiscencias terribles. Pero tenemos que conocer el ámbito que definen
esas palabras. Más cuando es la principal demanda social.
- También hizo mención a "recuperar a las víctimas". ¿A qué se refería exactamente?
- Hace un par de años me asaltaron, en México. Todavía hoy, si voy medio distraído por la calle, y
veo a alguien con campera de cuero, con la mano en el bolsillo, como venía el tipo que me encañonó, tiemblo, se me eriza la piel.
Como yo hay muchísimas personas que han pasado por este trauma La pregunta es: ¿esta
situación la aborda el sistema de salud? La violencia también está generando gente con
discapacidades físicas; ¿la estamos contemplando y la estamos atendiendo? Cuando es un trauma
violento, por ejemplo cuando muere alguien, ¿qué pasa con el entorno familiar?, ¿qué pasa con el
intento de venganza que puede aparecer? Tenemos que abordarlo y tenemos que tratarlo. En la
Municipalidad de Rosario, por ejemplo, estamos trabajando con un dispositivo de atención a las
víctimas de armas de fuego, que aborda a la persona, al grupo que pertenece, generalmente una
bandita, un grupito de amigos, y a su familia Generalmente el grupito es un sustituto o un
complemento de la familia, y hay que abordarlo. Y lo que encontramos todo el tiempo es que hay
conflictos irracionales entre grupos, sostenidos a lo largo del tiempo, broncas. Hay que ir sobre
esos conflictos, hay que gestionarlos y hay que mediarlos. Si tomamos ese tipo de medidas,
después vamos a tener a mediano y largo plazo una reducción de los enfrentamientos, además de
una mejora en la calidad de vida de las personas. Y una disminución en la angustia y en el temor.
Pero hay que tomarlo como un tema, y creo que no lo hemos hecho. Desde el progresismo hay
como cierto sentimiento de que es un daño inevitable, digamos. Pero posiblemente el daño se
puede prevenir, y además se pueden prevenir futuros actos de violencia abordando esos temas.
Creo que esa atención hay que priorizarla y hay que tenerla súper en cuenta. Especialmente en
grupos de niños, de jóvenes, que sufren condiciones de violencia desde el momento de nacer, que
aprenden el lenguaje de la violencia como una forma de resolver los conflictos, de ganar respeto y
de conseguir minas.
Necesitamos un abordaje para el tema. Hay muchos casos de gente que ha sufrido delitos
violentos y construye organizaciones y se moviliza para prevenir, para que a otros no les pase. Es
146
ese principio solidario básico de vivir en sociedad, que de alguna manera ha sido desalentado por
el individualismo más extremo, por la violencia, que es eso de "salvate solo", "la pena la parís vos,
la soportás vos en tu hogar". Hay que generar espacios de discusión, pero no lo que hace la
derecha demagógica, que es ir a buscarlos, congregarlos en algún lugar y transformarlos en
militantes desde el dolor y tratando de transformar ese dolor en un odio político.
ASUMIR LAS RESPONSABILIDADES
"EL CEDER, EN buena medida, la formulación de políticas a las instituciones policiales, o a los
trabajadores policiales, que traen un saber hacer empírico pero no una evaluación y una reflexión
de naturaleza estratégica, hace que tengas un discurso desfasado en el tiempo y además
contradictorio respecto de las otras políticas. Por eso es muy importante el gobierno político de la
seguridad. La autoridad democráticamente electa debe asumir la gestión estratégica de las
instituciones de la seguridad pública, y necesita cuadros técnicos-políticos para gestionarlas. La
parte táctica operativa les corresponde a los funcionarios que conocen de esto, que son los
policías. Y hay que jerarquizar a los policías, reconocerlos, y en todo caso especializarlos y darles
formación para su área específica de intervención. Pero las políticas públicas no son la
especialización de la policía; definir la política de seguridad para un país no está en los planes de
estudio de ningún policía, ni tiene legitimidad para definirla porque no se ha sometido ni siquiera al
voto popular. Está en los funcionarios políticos que asumen la responsabilidad, frente a la
sociedad, ante la principal demanda social, de darle respuesta al tema."
11 SEÑALES SINIESTRAS EN EL MUNDO FINANCIERO
Éste no pretende ser un artículo alarmista.
http://elrobotpescador.com/2014/10/15/11-senales-siniestras-en-el-mundo-financiero/
Todos sabemos que estos últimos años hemos tenido una buena cantidad de “falsas
alarmas” que no se han materializado en nada concreto.
Sin embargo, vale la pena destacar que algunos de los mismos patrones que se produjeron
antes del estallido de la burbuja de las Puntocom y justo antes de la crisis financiera de
2008 se están repitiendo de nuevo.
Son señales ominosas en el mundo financiero, algunas de las cuales, hacía tiempo que no
presenciábamos.
¿Cuáles son estas 11 señales?
# 1 Al cierre de los mercados el lunes, fuímos testigos de la mayor caída en tres días de las
acciones en Estados Unidos desde 2011.
# 2 El lunes, el S & P 500 se movió por debajo de su promedio móvil de 200 días por
primera vez en dos años. La última vez que esto sucedió después de una prolongada racha
de éxitos, el S & P 500 terminó experimentando un declive total del 22%.
147
# 3 Esta semana el ratio del put-call (un indicador técnico utilizado para reflejar la
confianza de los inversores), se elevó hasta cotas incluso superiores a las de cualquier
momento durante el colapso de Lehman Brothers en 2008. Esto indica que en estos
momentos hay una enorme cantidad de miedo en Wall Street.
# 4 Todo el mundo está atento al VIX (índice de volatilidad del mercado de opciones de
Chicago) en este momento. Según el Economic Policy Journal, el VIX ha subido a su nivel
más alto desde el peor momento de la crisis de la deuda europea.
Este es otro indicador que nos señala que hay mucho temor entre los inversores en Wall
Street…
La volatilidad en el mercado de valores de EEUU, se ha elevado hasta su nivel más alto
desde la crisis de deuda de la zona euro.
Se elevó hasta 24,6 a última hora del lunes 13 de octubre, cuando el jueves anterior se
encontraba en un nivel de 15.
Se trata de un movimiento fuerte, aunque se han experimentado momentos mucho peores.
En el peor momento de la reciente crisis financiera, el índice Vix alcanzó un máximo de
80,1 en noviembre de 2008.
¿Podríamos llegar a ver algo así de nuevo? La respuesta es Sí
# 5 El precio del petróleo está cayendo en picado. Esto también sucedió en 2008, justo
antes del estallido de la crisis financiera. En estos momentos, el precio del petróleo está en
su nivel más bajo en los últimos dos años.
# 6 Como ha señalado el analista financiero Chris Kimble, el gráfico del Dow presenta un
patrón que también vimos repetirse en el año 2007. ¿Podría ser esto un indicio de que
estamos al borde de otra crisis bursátil similar a la que vimos en 2008?
148
# 7 El mercado de valores en Canadá se está comportando aún peor que en EEUU. En
estos momentos, las acciones canadienses ya han bajado más de un 10% desde el pico del
mercado.
# 8 Las bolsas europeas también han experimentado un mes muy duro. Por ejemplo, las
acciones alemanas ya han caído alrededor de un 10% desde julio, y hay crecientes
preocupaciones sobre la salud general de la economía alemana, que se supone debe ser el
motor de la economía europea.
# 9 En Japón, las cosas parecen ir de mal en peor.
El gobierno Japonés acumula más 1000 Billones de yenes en deuda y ha estado
imprimiendo dinero desesperadamente y degradando el valor del yen en un intento
desesperado para que la economía japonesa levante el vuelo.
Pero sus planes no están funcionando. Las cifras económicas del segundo trimestre de
2014 han sido absolutamente desastrosas.
La contracción del PIB japonés ha sido del 7,1%, frente al 6,8% que se preveía
inicialmente.
La inversión de los capitales corporativos y el consumo privado han caído, empeorando
las ya de por sí, preocupantes previsiones iniciales.
Estos son los peores datos desde principios de 2009, en el apogeo de la crisis financiera
global
# 10 En estos momentos, las personas más ricas están acumulando dinero en efectivo y
metales preciosos. De hecho, el diario británico The Telegraph ha mostrado que las ventas
de lingotes de oro a clientes ricos se ha elevado hasta un 243% en lo que va del año.
149
#11 EEUU y el Reino Unido, han realizado un simulacro conjunto de Colapso
Económico. Según informa la cadena RT:
EE.UU. y el Reino Unido realizarán un simulacro para verificar si sus sectores
financiero y bancario siguen siendo vulnerables al problema de las instituciones
‘demasiado grandes para quebrar’ y para coordinar sus acciones en caso de un colapso
Evidentemente, este conjunto de señales no son para nada concluyentes y nadie debe hacer
sonar las campanas de alarma por ellas.
Incluso alguna gente las interpreta en sentido contrario. Algunos expertos dicen que este
es el momento perfecto para comprar acciones a un buen precio.
Otros expertos, sin embargo, creen que esto podría representar un punto de inflexión para
los mercados financieros.
Basta con contemplar lo que Abigail Doolittle declaró recientemente a la cadena CNBC…
La estratega técnica Abigail Doolittle sigue sosteniendo sus oscuras predicciones sobre la
evolución de los mercados.
Doolittle, fundadora de la web de análisis financiero Peak Theories Research, cree que
estamos al borde de una corrección de los mercados mucho peor de lo que nadie piensa.
Según ella, a largo plazo, podemos ver un colapso del 60% para el S & P 500
A todo esto podemos añadir la conducta irresponsable de las grandes entidades bancarias,
aquellas consideradas “demasiado grandes para caer”, que tienen inmensas cantidades de
dinero invertidas en ese gran casino llamado “mercado de derivados”.
Recordemos que los derivados no son nada más que un conjunto de complejas apuestas
financieras legalizadas, sin ninguna relación directa con bienes tangibles.
Una montaña de puro papel sustentada sobre la nada, que sin embargo, en caso de
derrumbarse, podría arrastrar al mundo entero al desastre económico.
Para comprender mejor la magnitud del problema, observemos los datos actualizados de
los 5 gigantes bancarios de EEUU y sus inversiones al respecto…
JPMorgan Chase
Activos totales: $ 2,476,986,000,000 (alrededor de 2,5 billones de dólares)
Exposición total a los derivados: $ 67,951,190,000,000 (más de 67 billones de dólares)
150
Citibank
Activos totales: $ 1,894,736,000,000 (casi 1,9 billones de dólares)
Exposición total a los derivados: $ 59,944,502,000,000 (casi 60 billones de dólares)
Goldman Sachs
Activos totales: $ 915,705,000,000 (menos de un billón de dólares)
Exposición total a los derivados: $ 54,564,516,000,000 (más de 54 billones de dólares)
Bank Of America
Activos totales: $ 2,152,533,000,000 (un poco más de 2,1 billones de dólares)
Exposición total a los derivados: $ 54,457,605,000,000 (más de 54 billones de dólares)
Morgan Stanley
Activos totales: $ 831 381 000 000 (menos de un billón de dólares)
Exposición total a los derivados: $ 44,946,153,000,000 (más de 44 billones de dólares)
Y no son sólo los bancos estadounidenses los que se comportan de manera tan temeraria.
El gigante bancario alemán Deutsche Bank tiene más exposición a derivados que
cualquiera de los bancos estadounidenses mencionados anteriormente…
El Deutsche Bank tiene una exposición total a los derivados que asciende a 55 billones
de euros, es decir, unos 75 billones de dólares. Es una cantidad 100 veces mayor que los
522 mil millones de euros en depósitos de los que dispone el banco.
Pero no solo eso. Es una cantidad 5 veces mayor que el PIB de Europa y más o menos, la
misma cantidad que el PIB mundial en su conjunto
Sabiendo todo esto, adquiere una especial relevancia la noticia anteriormente expuesta
sobre el simulacro de colapso económico de un gran banco realizado por EEUU y Reino
Unido.
De todas formas, lo más posible es que todas estas señales no sean más que falsas alarmas,
como tantas otras veces ha sucedido.
No obstante, siempre vale la pena estar atento.
A veces, cuando el rio suena…
fuentes:
http://theeconomiccollapseblog.com/archives/9-ominous-signals-coming-from-thefinancial-markets-that-we-have-not-seen-in-years
http://theeconomiccollapseblog.com/archives/financial-trouble-is-already-erupting-ingermany-and-japan
151
http://www.zerohedge.com/news/2014-07-22/ny-fed-slams-deutsche-bank-and-its%E2%82%AC55-trillion-derivatives-accuses-it-significant-o
http://actualidad.rt.com/economia/view/143086-eeuu-reino-unido-simulacro-colapsoeconomico
El desmontaje de la historia y cómo enfrentarlo
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190825
René González Barrios
La pupila insomne
Para los teóricos del arte militar, el terreno es el gran dictador de la táctica. El espacio físico se convierte, por
lo tanto, en el elemento prioritario a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones estratégicas u operativas,
para enfrentar al enemigo. El terreno impone la táctica del empleo de las armas y la selección de las fuerzas
vivas con que entraremos en acción.
El siglo XXI ha nacido en el esplendor de una vertiginosa y acelerada revolución de la ciencia y la tecnología,
en especial en la esfera de las infocomunicaciones. El planeta es el mismo, pero es diferente. La era del
Internet, ha cambiado el mundo. Bill Gates, en su obra Camino al futuro, anuncia el comienzo de una
revolución que durará varias décadas, y “…vendrá de la mano de nuevas “aplicaciones”, nuevas
herramientas que satisfarán a menudo necesidades no sentidas actualmente.” En esa línea de pensamiento,
el gobierno de Estados Unidos, para marcar primero entre las grandes potencias, creó el 23 de junio de 2009,
el Comando del Ciberespacio, institución que según su primer jefe, el general de inteligencia Robert J. Elder,
tendría “Alcance mundial, vigilancia mundial, poderío mundial.”
Las nuevas guerras, desde entonces, no se escenifican solo en el aire, el mar y la tierra. El citado Comando,
tiene la misión de organizarla y ejecutarla, en los escenarios virtuales. En ese nuevo campo de batalla, las
agencias federales de EEUU, con la CIA, la USAID y la NED a la vanguardia, despliegan sus nuevas estrategias
para revertir los procesos políticos y sociales que no resulten de su agrado, y subvertir el orden interno de los
países objetivos, explosionándolos.
Los analistas norteamericanos Richard A. Clarke y Robert K. Knake, en su obra Guerra en la red. Los nuevos
campos de batalla, definen como campo de batalla del siglo XXI, el ciberespacio:
“La palabra sugiere otra dimensión, quizás una hecha de luz verde y columnas de números y símbolos
brillantes flotando en medio de la nada como en la película The Matrix. El ciberespacio, sin embargo, es en
realidad mucho más mundano. Es el portátil que sus hijos llevan a la escuela y el ordenador de sobremesa
que tiene en el despacho. Es un edificio gris y desprovisto de ventanas en el centro de una ciudad y una
tubería subterránea que recorre sus calles. Está en todos los lugares en los que hay un ordenador o un
procesador o un cable que conecta a uno. “Y ahora es una zona de guerra en la que se pelearán muchas de
las batallas decisivas del siglo XXI.”
En tal escenario, EEUU trata de sacar las ventajas de su galopante desarrollo tecnológico. Sin embargo, sus
estrategas son conscientes de que en ese terreno, la lucha es compleja y muchas veces un adversario menos
poderoso, utilizando talento, inteligencia y las mismas o similares armas, tiene oportunidades semejantes.
Como dijera nuestro Comandante en Jefe, “Internet parece inventada para nosotros”, en la seguridad de que
la tecnología no es ni buena ni mala, sino poder en las manos de quienes la tienen.
El escenario virtual, junto a la guerra mediática, se ha convertido en uno de los principales campos de batalla
de la guerra ideológica y cultural. De ello dan fe las revueltas de las llamadas revoluciones de colores en las
ex repúblicas soviéticas, las “primaveras” del Norte de África, el actual conflicto en Siria, la subversión en
152
Venezuela, Ucrania, y la permanente campaña de desmontaje de nuestra historia emprendida por el
gobierno de EEUU.
Al nuevo teatro de operaciones con sus sofisticados medios tecnológicos, se une, en el caso cubano, las
actuales circunstancias en que se desarrolla el proceso revolucionario, signado por tres elementos
fundamentales:
longevidad de la revolución y su liderazgo histórico, con sus múltiples aciertos y también sus desaciertos,
hijos todos de la práctica revolucionaria,
inevitables cambios generacionales en la dirección de la revolución,
desaparición del discurso beligerante y amenazante de los mandatarios estadounidenses respecto a Cuba, y
modelación de un seudo discurso de cooperación y diálogo.
En medio de estas circunstancias, EEUU despliega contra Cuba una bien hilvanada campaña de desmontaje
cultural, con la historia como primer objetivo. El fin último es la introducción en los jóvenes cubanos de
gérmenes de duda y desconfianza en la dirección de la Revolución, su liderazgo histórico y la pureza del
proceso revolucionario. Al respecto, en su discurso del 1ro de enero de 2014 en Santiago de Cuba, el
Presidente de Cuba, general de Ejército Raúl Castro Ruz, reflexionaba:
“En nuestro caso, como sucede en varias regiones del mundo, se perciben intentos de introducir sutilmente
plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfiladas contra las
esencias mismas de la Revolución Socialista a partir de una manipulación premeditada de la historia y de la
situación actual de crisis general del sistema capitalista, en menoscabo de los valores, la identidad y la
cultura nacionales, favoreciendo el individualismo, el egoísmo y el interés mercantilista por encima de la
moral.”
En resumen, se afanan engañosamente en vender a los más jóvenes las supuestas ventajas de prescindir de
ideologías y conciencia social, como si esos preceptos no representaran cabalmente los intereses de la clase
dominante en el mundo capitalista. Con ello pretenden, además, inducir la ruptura entre la dirección
histórica de la Revolución y las nuevas generaciones y promover incertidumbre y pesimismo de cara al
futuro, todo ello con el marcado fin de desmantelar desde adentro el socialismo en Cuba.
Ante el hecho inevitable de una revolución que ha convertido a su pueblo en uno de los más instruidos del
planeta, la estrategia de la propaganda burda, el mensaje grotesco y la farsa vulgar, ha sido sustituida por
una avalancha de información que pareciera concebida en laboratorios, dirigida a impactar directamente en
las mentes de nuestros ciudadanos.
A los ataques mediáticos cotidianos, los de los medios imperiales y los blogueros contrarrevolucionarios, se
unen, como en las décadas del 60 y 70, intelectuales enemigos de nuestro proceso -cubanos y extranjeros-,
enfrascados en cambiar la historia, en demostrar verdades que no lo son, y argumentar un pasado
edulcorado, que solo existe en mentes impregnadas en la ideología de la clase burguesa derrotada por la
Revolución de 1959.
La estrategia de atacar la historia y los valores de una nación para desmembrar su unidad, no es nueva, y
tuvo como máximo esplendor, la guerra ideológica contra el campo socialista. Los ideólogos del capital, con
Samuel P. Huntington a la cabeza, llegaron a afirmar que con el fin del llamado socialismo real en Europa, la
historia había desaparecido. La perestroika y la llamada glasnot, hicieron el juego al imperialismo.
Estrategia imperial del desmontaje
Es difícil determinar en qué momento comenzó a utilizarse la tergiversación de la historia como arma de
guerra, aunque todo indica se trata de una vieja estrategia. Ante los embates de la prensa en su contra,
Napoleón Bonaparte llegó a afirmar que “…Tres diarios adversos son más temibles que tres mil bayonetas.”
153
La Alemania de Adolfo Hitler prestó tanta atención al tema de la guerra de la información y la batalla por
conquistar las mentes, que a ello denominaron el “cuarto frente”, creando un Ministerio de Propaganda,
encabezado por Joseph Goebbels ,famoso por su manipulación de la información, la historia y la cultura.”
Al concluir la Segunda Guerra Mundial, el mundo se polarizó, en especial, la Europa dividida bajo la
influencia directa del socialismo soviético y el capitalismo norteamericano-británico. Convencido de que en el
nuevo escenario el poder de las armas quedaba relegado a un segundo plano, Dwight Eisenhower, jefe de las
tropas norteamericanas en Europa y años después presidente de los Estados Unidos, reflexionaba en su obra
Cruzada en Europa:
“…el mundo no ha aprendido lo absurdo que es convertir la fuerza en árbitro definitivo de las discrepancias
humanas… La preparación militar, por si sola, es respuesta poco adecuada al problema […] Los países en que
la libertad florece, continuarán perdiendo terreno si los campeones de la democracia no oponen al fanatismo
comunista el concepto claro y universal de que la libertad de los hombres está en peligro.”
Pronto Estados Unidos, a través de la CIA, inundó Europa con emisoras de radio transmitiendo noticias
contra la URSS y el campo socialista. Radio Europa Libre, Radio Libertad, La Voz de las Américas, entre otras,
llevaban a los habitantes de los países socialistas, mensajes elaborados en laboratorios de la información. En
la obra La CIA y el culto del espionaje, refiriéndose en las estrategias de desinformación empleada entonces,
los autores expresaron:
“Cuando se tiene como objetivo una sociedad cerrada, puede tener un efecto nada desdeñable la simple
transmisión de informaciones y noticias que el Gobierno no desea que lleguen a conocimiento de su pueblo.
Si, además, con las noticias ciertas se mezcla una hábil labor de intoxicación informativa, miel sobre
hojuelas. Los oyentes, que se dan cuenta que una gran parte de lo que escuchan es cierto, tienden a creer
que todo lo que se les dice es verdad.”
Agregan que, para esta misión, la CIA crea equipos integrados por sociólogos, psicólogos, historiadores y
especialistas en información, que tienen por principio, encontrar “objetivos sensibles”, como por ejemplo,
“los jóvenes o los intelectuales.”
Lo cierto es, que con el surgimiento del campo socialista y la consolidación de la URSS como motor impulsor
del sistema socialista mundial, la guerra ideológica y cultural pasó a formar parte prioritaria del arsenal
político-militar del imperialismo y la juventud, un objetivo de primer orden. Al respecto, en 1953, Allen Dulles,
Director de la CIA, reflexionaba:
“Los Estados Unidos poseen el 50% de la riqueza del mundo, pero sólo el 6% de su población… En tales
condiciones, es imposible evitar que la gente nos envidie. Nuestra auténtica tarea consiste en mantener esta
posición de disparidad sin detrimento de nuestra seguridad nacional. Para lograrlo, tendremos que
desprendernos de sentimentalismos y tonterías. Hemos de dejarnos de objetivos vagos y poco realistas como
los derechos humanos, la mejora de los niveles de vida y la democratización. Pronto llegará el día en que
tendremos que funcionar con conceptos directos de poder. Cuantas menos bobadas idealistas dificulten
nuestra tarea, mejor nos irá… Sembrando el caos en la Unión Soviética, sin que sea percibido, sustituiremos
sus valores por otros falsos y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y
correligionarios en la propia Rusia. Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una
grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreducible pueblo en la tierra, la tragedia de la definitiva e
irreversible extinción de su autoconciencia. De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su
carga social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigación
de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. La literatura, el cine, y el teatro, deberán
reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos. Apoyaremos y encumbraremos por todos los
medios a los denominados artistas, que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto
del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad. En la dirección
154
del Estado, crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante,
propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez
y la honestidad serán ridiculizadas como innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la
insolencia, el engaño, la mentira, el alcoholismo, la drogadicción y el miedo irracional entre semejantes.
…Gracias a su diversificado sistema propagandístico, Estados Unidos debe imponerle su visión, estilo de vida
e intereses particulares al resto del mundo, en un contexto internacional donde nuestras grandes
corporaciones transnacionales contarán siempre con el despliegue inmediato de las fuerzas armadas, en
cualquier zona, sin que le asista a ninguno de los países agredidos el derecho natural a defenderse. La
traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos, y ante todo el odio al pueblo ruso, todo esto es lo
que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor. Sólo unos pocos acertarán a
sospechar e incluso a comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición
de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarles, desacreditarles y señalarles como
desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos.
Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos y pervertiremos.
…Debemos lograr que los agredidos nos reciban con los brazos abiertos, pero estamos hablando de ciencia,
de una ciencia para ganar en un nuevo escenario la mente de los hombres. Antes que los portaaviones y los
misiles, llegan los símbolos, los que venderemos como universales, glamurosos, modernos, heraldos de la
eterna juventud y la felicidad ilimitada. El objetivo final de la estrategia a escala planetaria, es derrotar en el
terreno de la ideas las alternativas a nuestro dominio, mediante el deslumbramiento y la persuasión, la
manipulación del inconsciente, la usurpación del imaginario colectivo y la recolonización de las utopías
redentoras y libertarias, para lograr un producto paradójico e inquietante: que las víctimas lleguen a
comprender y compartir la lógica de sus verdugos.”
Traspoladas en el tiempo, parecería que las palabras del maquiavélico Dulles, fuese plataforma de trabajo de
la actual administración norteamericana.
Convencidos de los negativos costos económicos y sobre todo, sicológicos y morales de los impactos de las
intervenciones militares norteamericanas en el mundo, los estrategas del poder buscan nuevas tácticas, en
las que prevalezca la economía de recursos.
Para ello parten del criterio de la superioridad cultural norteamericana, haciendo de su modelo de vida, una
de las fortalezas del sistema. Zbigniew Brezezinski, considerado el halcón por excelencia del gobierno del
presidente James Carter -1977 a 1981-, manifestaba entonces que “…deseaba ayudar a que Estados Unidos
se ganara los corazones y las mentes de Europa del Este.” Convertido en uno de los principales ideólogos
imperiales, amigo y asesor personal del actual mandatario de la Casa Blanca, en su obra El Gran Tablero
Mundial, Brezezinski, al identificar a EEUU como única superpotencia global extensa, definía los cuatro
ámbitos decisivos de su poder global: militar, económico, tecnológico y cultural. Respecto a este último,
refería que disfrutaba “de un atractivo que no tiene rival, especialmente entre la juventud mundial,” y
añadía:
“La dominación cultural ha sido una faceta infravalorada del poder global estadounidense. Piénsese lo que se
piense acerca de sus valores estéticos, la cultura de masas estadounidense ejerce un atractivo magnético,
especialmente sobre la juventud del planeta. Puede que esa atracción se derive de la cualidad hedonista del
estilo de vida que proyecta, pero su atractivo global es innegable. Los programas de televisión y las películas
estadounidenses representan alrededor de las tres cuartas partes del mercado global. La música popular
estadounidense es igualmente dominante, en tanto las novedades, los hábitos alimenticios e incluso las
vestimentas estadounidenses son cada vez más imitados en todo el mundo. La lengua de Internet es el
inglés, y una abrumadora proporción de las conversaciones globales a través de ordenador se originan
también en los Estados Unidos, lo que influencia los contenidos de la conversación global. Por último, los
Estados Unidos se han convertido en una meca para quienes buscan una educación avanzada.”
155
La aseveración del político norteamericano, escrita casi 50 años después de la citada estrategia de Allen
Dulles, es coincidente. En el ataque a los valores identitarios de una nación, a su historia, ven la oportunidad
más segura para el resquebrajamiento de la unidad nacional de un adversario.
Estas estrategias van acompañadas por las concebidas por los mandatarios norteamericanos para sus
respectivos mandatos. George W. Bush, por ejemplo, aplicaba la guerra cultural pero centraba sus esfuerzos
en el llamado «poder duro» o Hard Power, caracterizado por el predominio de las armas y las amenazas de
intervenciones militares. Bill Clinton, proclamó el «poder suave» o Soft Power, priorizando la guerra cultural,
Hollywood, los ideales norteamericanos, la diplomacia, autoridad moral y campañas para ganar «las mentes
y corazones» de las poblaciones civiles en países adversarios.
La administración de Barack Obama, en cambio, ha optado por una conjunción de estos dos conceptos,
fusionando el poder militar con la diplomacia, y la influencia política y económica con la cultural y legal,
llamándolo «poder inteligente» o Smart Power. Este término fue definido por Joseph Nye (1937), quien fuera
Sub-Secretario de Estado en la administración Carter, Secretario Adjunto de la Defensa, en la administración
Clinton, representante del Club Bilderberg y Director para América del Norte de la Comisión Trilateral.
Mientras Nye era subsecretario de Defensa de Bill Clinton, planteaba que el poderío de su país en el
escenario mundial no se fundaba en su arsenal nuclear ni en sus bases misilísticas, sino en la fuerza de
atracción de su sistema político, el encanto de su cultura, y su liderazgo en la ciencia, los deportes, la música
y la cinematografía y otras áreas del “american way of life” que no tienen que ver con las armas y los
uniformes.
Otro teórico imperial en boga y relacionado con la guerra cultural, es Gene Sharp (1973), conocido como
artífice de «La política de la acción no violenta», como método para utilizar el poder en un conflicto. Para
Sharp,
“Los modos y resultados de un conflicto violento son bien conocidos. Las armas físicas se usan para intimidar,
herir, matar y destruir. La lucha no violenta es una técnica mucho más variada y compleja que la violencia. A
diferencia de ésta, es una lucha que emplea armas políticas, económicas, sociales y sicológicas, aplicadas por
la población y las instituciones de la sociedad. A estas armas se les ha conocido bajo diversos nombres, como
protestas, huelgas, desobediencia o no cooperación, boicot, descontento y poder popular.”
La combinación de estas estrategias, va acompañada de la manipulación mediática, conformando un
conjunto de armas imperiales para la guerra cultural.
Estas, en conjunto, son armas combinadas que hoy el imperio utiliza contra Cuba. Obama, por ejemplo, no
ha amenazado nunca con el empleo del poder militar contra nuestro país. Su lenguaje va en otra dirección,
aparentando deseos de diálogo y cooperación, llegando a insinuar públicamente, que es Cuba quien ha
quedado atrapada en la historia y no quiere, o no tiene interés, en mejorar sus relaciones con el vecino del
norte. Así lo manifestó en la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, el 17 de abril de 2009, cuando los
líderes del continente le exigieron la presencia de Cuba en estos cónclaves. Allí expresó:
“Para avanzar, no podemos permitirnos ser prisioneros de pasados desacuerdos. No he venido aquí para
debatir el pasado. He venido aquí para enfrentar el futuro. Creo, como algunos de los anteriores oradores
han declarado, que debemos aprender de la historia, pero no podemos quedar atrapados por ella.”
La demagogia del discurso de Obama, dejaba a un lado el hecho de que, Cuba vive, en su relación con
Estados Unidos y a causa de su gobierno, una no relación anómala y beligerante. Los motivos hablan por sí
solos:
156
 No existen relaciones diplomáticas bilaterales.
Bloqueo econ
 Permanente exploración militar contra Cuba.
Guerra cultural de
 Presencia de la ilegal Base Naval de Guantánamo.
extraterritorial.
 Acusación permane
de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo global, elaborada por el Departamento de Estado.
CIA, la NED y la USAID.
Estos elementos, contextualizan el momento histórico concreto en el que se desarrolla hoy la Guerra Cultural
de EEUU contra Cuba y su interés en contraponer a las diferentes generaciones de cubanos.
Contra el campo socialista
La experiencia más reciente de operaciones de desmontaje de la historia nacional, tuvo lugar contra el
campo socialista. Como si fuese una premonición y un aviso de la dirección del golpe principal del ataque,
Ronald Reagan, acérrimo anticomunista, alertó a los jóvenes estudiantes moscovitas sobre los peligros de
denigrar de la historia del país. Al intervenir ante estudiantes de la Universidad de Moscú, el 31 de mayo de
1988, subrayó:
“Los cambios no deben significar una negación del pasado. Ese es el árbol, en el que se conserva la vida en
todos los tiempos, que introduce sus raíces en la tierra y saca del sol la vida. Los cambios positivos también
deben salir de los valores tradicionales enraizados en la tierra y la cultura, en la familia y en el colectivo y
ellos deben sacar fuerza de las cosas eternas, de las fuentes de la propia vida, que es su propia fe.”
El presidente actor, desbordó la guerra en la misma dirección que había advertido a los jóvenes estudiantes.
La historia de la URSS se satanizó. De ello se encargarían las fuerzas del imperialismo y los enemigos internos
del socialismo. Ello despertó reacciones de indignación contra la glasnost. El 13 de marzo de 1988, en un
artículo del diario Sovietkaia Rossia, firmado por Nina Andreeva, bajo el título “No renunciar a los principios”,
se expresaba un fuerte repudio por la forma en que se denigraba la historia de la nación por todos los medios
de prensa. La dirección del Partido Comunista de la URSS, no reaccionó ante tales hechos.
El general soviético Serguei Leonov, en su libro Via crucis de Rusia, 1991 – 2000, expresaba apesadumbrado
que “…la historia de las naciones siempre guarda tanta basura inflamable que basta con acercarle un fósforo
para que comience a arder una casa que se construyó con tanto trabajo.”
Esta cita nos remonta a nuestras guerras de independencia, en especial la de los Diez Años, cuando el mayor
general dominicano Modesto Díaz escribiera al también mayor general Vicente García por motivo de la
sedición de Lagunas de Varona:
“Compañero, todos los pueblos tienen un pomo de veneno, que, guardándolo tapado, no hace daño. Cuba
tiene el suyo y usted lo ha destapado… iAlgún día le pesará!”
Explicaba Leonov en su obra que “…Todo lo doloroso, trágico y humillante para el individuo que tuvo nuestra
historia reciente, se sacaba a la luz, se concentraba en potentes blockbusters que día tras día martillaban en
la cabeza del azorado televidente. Era preciso crear la impresión de que en los 70 años de poder soviético ni
el país, ni el pueblo tuvieron nada bueno; los mostradores vacíos, las grandes colas y los rostros exhaustos
eran imágenes constantes en la televisión. La misma situación reinaba en las publicaciones.”
El Otrora secretario general del Partido Socialista Unificado Alemán, Erick Erich Honecker, meditaría en sus
memorias publicadas en Berlín en 1994:
“…El hecho de desfigurar la historia del socialismo, hizo el trabajo ideológico más difícil entre la juventud.
Aquellos que se reclamaban de un socialismo sin tacha para subrayar los fracasos y los errores, jugaron un
papel de disgregación. Muchos perdieron así su fe en los ideales socialistas. Revelar las debilidades y los
157
errores era un aspecto necesario para clarificar lo que se debía hacer mejor en el futuro y en el presente.
Había que sacar las enseñanzas necesarias. Pero ¿qué es lo que intervino para desorientar a todo el mundo?
Hubo una toma de distancia radical con la historia del socialismo. Ésta se desarrolló a través de los medios
pero también mediante la difusión de libros, en el curso de representaciones teatrales… El socialismo
aparecía como el camino del crimen y el engaño. (…) campañas caracterizando al Partido como reaccionario
y al socialismo como una forma de feudalismo. Se sembró la duda, nuestros ideales fueron sacudidos. Todos
los valores fueron nuevamente cuestionados. Fue una reevaluación general de todo el camino lleno de
espinas que el socialismo había recorrido. Ni la victoria sobre el fascismo escapó a esto. No se trataba de un
análisis de la historia que permitiera tener en cuenta un desarrollo general acompañado de fallos y errores.
No, todo lo que hasta entonces había sido considerado como correcto fue cuestionado, incluida la Revolución
de Octubre. Se analizaban los fallos y errores cometidos en la construcción del socialismo de una manera que
cuestionaba las conquistas y los ideales de esa sociedad alternativa al capitalismo explotador. Nuestra
debilidad consistía en no haber conseguido dar vida a todos los aspectos de nuestros ideales socialistas para
cada individuo.”
A la opinión de Honecker se unía la voz de Egon Krenz, último dirigente comunista de la RDA:
“Comenzaba una nueva evaluación de todos los valores, no solo de los valores políticos, sino de toda la
cultura mundial de valores. Los valores ideales perdieron en importancia. El pragmatismo material
dominaba.”
Tras la caída del Muro de Berlín y el derribo de estatuas y símbolos patrios, hoy las naciones ex socialistas
reescriben la historia de acuerdo a los intereses de sus nuevos gobernantes. Se llega al punto de que la
República Checa ha cambiado la fecha de celebración de la derrota sobre el fascismo alemán: ahora el día de
la liberación no referencia la entrada de los comunistas checos y soviéticos al país, sino la del encuentro con
las tropas norteamericanas, muchos días después, de los oficiales alemanes que escapaban de aquellos.
Son estos apenas algunos ejemplos de los daños causados a las naciones socialistas por la estrategia de
guerra cultural del imperio. Cabría preguntarnos: ¿Cuantas de las situaciones descritas se dan hoy en nuestro
país?
Un hecho parece inconmovible en la mentalidad imperial respecto a Cuba y su revolución. La guerra contra la
generación histórica encabezada por Fidel y Raúl, la perdieron. La apuesta es contra el relevo. Otro hecho
cierto e irrefutable, es que el imperio no perdonará jamás a la generación que con su ejemplo y acción
levantó una revolución que inspiró a los pueblos del continente en la defensa de la dignidad y la soberanía.
Tampoco perdonarán a sus hijos patriotas, decididos a mantener en alto las banderas soberanas
enarboladas por sus gloriosos antepasados.
El desmontaje de la historia de Cuba
En su discurso por el XX Aniversario de la fundación de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado,
nuestro Comandante en Jefe dijo:
“… Para nosotros, la historia, más que minuciosa y pormenorizada crónica de la vida de un pueblo, es base y
sostén para la elevación de los valores morales y culturales, para el desarrollo de su ideología y su
conciencia; es instrumento y vehículo de la Revolución.”
Estoy seguro que coincidimos todos, en que la historia de Cuba es el más seguro sostén ideológico de nuestro
proyecto nacional. Ella se yergue como arma e instrumento de maestros, políticos y ciudadanos, para el
afianciamiento de la identidad nacional y sus más genuinos valores.
158
Para instrumentar sus campañas de desmontaje de nuestra historia, el imperialismo cuenta con las
siguientes fuerzas:
 El gobierno de EEUU y la CIA a través de sus agencias y tanques pensantes.
Contrarrevoluci
EEUU, en especial Miami.
 Contrarrevolución cubana e
Contrarrevolución interna, blogueros contrarrevolucionarios, prensa “independiente”, etc.
Historiadores e
intelectuales hipercríticos, no comprometidos, desafectos o prejuiciados con el proceso revolucionario.
Dentro de las direcciones fundamentales del desmontaje, se encuentran:
 Exaltación de la década del 50 y la figura de Fulgencio Batista. Se trata de hacerlo ver como “
el salvador”
de una situación de caos provocada por el ganterismo y pistolerismo de los gobiernos auténticos y promotor
de supuesto un boom de desarrollo económico que puso a Cuba en una posición privilegiada, respecto al

sobre
Idealización
todo en las
delesferas
pasadoeconómicas
capitalista,
resto de los países del continente.
y culturales y contraposición con los éxitos alcanzados por la revolución en estas esferas. En este sentido, se
mide la historia por cifras concretas de la cantidad de televisores, refrigeradores, radios y autos, entre otros,
por habitantes y su comparación con el resto del continente, ignorando el resto de los parámetros sociales y
económicos que sumían al país en una permanente crisis estructural, sobre todo en el campo. Nada se dice
 Reescritura
de la corrupción generada y aupada por Batista y el resto de los gobiernos pre revolucionarios.
de nuestras guerras de independencia y revaloración de la burguesía nacional que emergió con la
neocolonia. El contrarrevolucionario Carlos Alberto Montaner, por ejemplo, clasifica el siglo XX como de
repúblicas mambisas, revoluciones y dictaduras. Las primeras, hasta el gobierno de Mendieta, por estar
encabezadas por representantes del mambisado cubano. Como revoluciones identifica la de los sargentos del
33 y el golpe de estado del 10 de marzo, y como dictadura, la revolución cubana de enero de 1959. 
Sobrevaloración de los artistas e intelectuales cubanos que marcharon al exilio tras el triunfo de la
revolución. Aprovechando las bondades de Internet, y la prensa digital, se potencia la imagen de estos y
cuelgan sus obras en la red, haciendo a la revolución como culpable de la represión de sus ideas y obras. 
Establecimiento de una política de premios que prioriza y estimula a los intelectuales que emiten juicios
críticos contrarios al proceso histórico de la Revolución. Ello ha sido una práctica del gobierno de los EEUU,
 Intentos de
instrumentado fundamentalmente a través de terceros países y agencias internacionales.
sembrar la división interna en el pueblo alimentando desconfianzas, rencores históricos y celos, por
diferencias generacionales, raciales o de géneros. Un ejemplo reciente de ello ha sido el tratamiento
descontextualizado dado al tema de la represión de los independientes de color desde EEUU, haciendo casi
culpable a la revolución del racismo heredado de un colonialismo brutal y una república segregacionista. 
Satanización del proceso revolucionario, sus líderes, artistas, e intelectuales comprometidos con él. Todo lo
vinculado con la revolución es malo. No se pierde oportunidad para ofrecer informaciones que denigren la
integridad de quienes la dirigen o quienes brillan por sus cualidades como artistas o intelectuales. Se
 Creación de sitios e
magnifica el prestigio de los que se han marchado de la isla.
fomentar la nostalgia por el pasado. La avalancha de imágenes en fotos o videos de un capitalismo
paradisiaco, invade constantemente la red, llevando a las mentes la añoranza por una Cuba de glamour,
mercados, turismo y prosperidad. Ante las imágenes que circulan, entre ellas las Obras en construcción del
 Promoción de actit
Presidente Batista, la Revolución parece innecesaria.
desideologizadas, entre artistas e intelectuales, fundamentadas en la historia. El fin de las ideologías se trata
de inducir a través de una campaña permanente de descrédito del Partido Comunista de Cuba en todas las
épocas. Para ello no escatiman esfuerzos y, en análisis descontextualizados, lo vinculan a Batista por un lado,
o lo dibujan como marioneta eterna del PCUS y el comunismo internacional. Se magnifican sus errores y no
se identifican aciertos. Lo ideal entonces, es renunciar al partidismo comunista. Con ello se persigue
 Hacer ver la revolu
desmovilizar la continuidad del actual Partido Comunista y la UJC.
de privaciones, agonías y sufrimientos. Eliminar la alegría de la épica revolucionaria y sus triunfos. La vieja
táctica de identificar la revolución como un proceso de amargas experiencias coincide con la desplegada por
el imperialismo contra la URSS. Se sataniza el salvador racionamiento, las necesarias movilizaciones militares
o económicas, el internacionalismo y la solidaridad, las relaciones con el campo socialista, entre otros. 
159
Vincular el rumbo socialista con el fracaso del proyecto de revolución. Se contrapone el supuesto desarrollo
de la Cuba capitalista al proyecto socio político de la revolución cubana. En el espejo de la contrarrevolución,
sólo se ve la opulencia de la sociedad de consumo y no sus lacras. Se llega al punto de insinuar que Machado
no pudo desarrollar más a Cuba porque Mella, Villena y los comunistas, le boicotearon su proyecto de
nación. El mismo enfoque emplean contra la figura de Fidel.
En esta guerra cultural, el enemigo, de manera ofensiva y activa, emplea todas las oportunidades que
brindan la tecnología y la modernidad, en especial, aprovechando de manera óptima las posibilidades de
Internet.
Para ello colocan libres en la red, por ejemplo, los libros escritos por de Batista, Machado, personeros civiles
y militares de la seudo república, traidores a la revolución, y estudiosos enemigos de esta. El enfoque
maniqueo que por mucho tiempo caracterizó el análisis de la república neocolonial, llevó a generaciones de
cubanos, a ver a los personeros de aquella época como simples marionetas imperiales y a la república nacida
en 1902 como carente total de virtudes. La exposición libre de estas publicaciones, introduce el germen de la
duda y el cuestionamiento, al ofrecer acceso a los argumentos de los representantes del imperialismo y la
burguesía nacional y a fuentes hasta ahora desconocidas o inaccesibles para estudiosos o pueblo en general.
En el caso de Batista, caracterizado por varias generaciones como el usurpador sargento taquígrafo, hoy se
escriben profusas biografías tratando de demostrar sus dotes de hombre de estado lleno de cualidades para
la organización de la economía, la cultura y el desarrollo integral de la nación. Nada se dice del inescrupuloso
bandido anticomunista que asesinó a Guiteras, quien fungió en la isla como el más fiel representante del
imperialismo yanqui de quien se decía era “su hombre fuerte”, ni de las corruptelas que lo convirtieron en
uno de los hombres más ricos del país.
La organización de eventos internacionales para analizar la historia de Cuba desde la perspectiva imperial, es
otra práctica imperial a la que hoy se dedica presupuesto. Lo mismo a la edición de obras de traidores o
enemigos de la Revolución.
En Miami, por ejemplo, los cantores del capitalismo cubano, escriben y publican decenas o cientos de obras
de historia, muy bien definidas en la ideología que profesan, que es la que quisieran imponer en la isla de
caer la revolución.
Allí también se escribe de Martí, de Gómez, de las Guerras de Independencia, y de los héroes del llamado
exilio cubano, que no son otros que los mercenarios de Girón, los bandidos del Escambray, los terroristas que
han llenado de luto a las familias cubanas desde enero de 1959. Para aquellos personeros, que celebran
también, con sus interpretaciones y matices, el 28 de enero, el 24 de febrero y el 10 de octubre, el 20 de
mayo es la fecha de mayor significación en nuestra historia.
Y como la guerra es total, escriben desde allá, o en contubernio con apóstatas de acá, las historias de las
provincias y municipios, en contraposición al proyecto que comenzó el movimiento de activistas de historia y
que hoy se materializa en el Programa Nacional de Historia con las síntesis históricas provinciales y
municipales.
Volviendo a los ciber escenarios, es necesario meditar profundamente en el daño que representan las
llamadas enciclopedias virtuales, facturadas ideológicamente por personas que nada tienen que ver con
nuestra concepción de nación o ideología. Wikipedia y Encarta, se han convertido en fuentes de consultas
cada vez más frecuentes de estudiantes y profesores, quienes después llevan a las aulas los errores y
tergiversaciones que estas promueven.
Por ejemplo, al referirse a Camilo Cienfuegos, después de elogiar su figura de manera que parece tomada
por una obra escrita desde la Revolución, concluye afirmando que:
160
“Al margen de la versión oficial existen numerosos rumores sobre los hechos que rodean a la muerte de
Cienfuegos. La mayoría de ellos apuntan a un asesinato ordenado por Fidel Castro.”
Del Che, de manera idéntica, tras resaltar su imagen, lo estigmatizan como responsable de fusilamientos
masivos, afirmando que murió en Bolivia abandonado por la revolución. Wikipedia concluye que “…Guevara
fundó el sistema cubano de campos de trabajo, cuando estableció el primero de ellos en Guanahacabibes,
para reeducar a los directores de empresas estatales considerados culpables de violaciones a la «ética
revolucionaria». Jorge Castañeda, en su biografía del Che Guevara, ha señalado que, tras la partida de
Guevara de Cuba, «estos campos fueron utilizados para enviar disidentes, homosexuales y, más de dos
décadas después de la muerte de Guevara, enfermos de sida».
Lo más preocupante es que nuestros niños y jóvenes consultan estas fuentes y repiten en las aulas sus
tergiversados contenidos, sin que muchas veces el profesor que tiene delante tenga argumentos para
rebatirlos. El germen cala y se reproduce.
La propia Wikipedia, al mencionar a los impulsores de la revolución, menciona a Fidel, Raúl, el Che, Camilo,
Almeida y Huber Matos, dando a este último un protagonismo histórico que nunca tuvo y colocándolo en el
campo visual de una nueva generación que de él poco o nada sabe.
Estos temas, pululan además en los cientos de discos piratas que hoy se venden libremente, con
facturaciones tendenciosas o abiertamente contrarrevolucionarias.
Como enfrentar el desmontaje
Es obligación de los historiadores revolucionarios, comprometidos con su pueblo, asumir un protagonismo
más activo y responsable, en la Cuba de hoy.
Para ello debemos despojarnos de prejuicios y maniqueísmos y cubrir, con total valentía y objetividad, desde
la Revolución, los vacíos historiográficos que aprovecha el enemigo para agredirnos. En esta batalla, debe
prevalecer la ciencia y no el discurso, pues la historia se puede interpretar, pero no cambiar al antojo de un
autor o adecuar a una circunstancia. Con el paso del tiempo, cuando ello ocurre, los daños son más grandes.
Internet nos ofrece infinitas oportunidades, que debemos aprovechar con total profesionalismo. No nos
podemos dar el lujo de fomentar una EcuRed con errores, ni páginas virtuales con trabajos inacabados o no
correctamente revisados por las instituciones responsables.
El historiador debe velar por el cuidado del patrimonio de la nación y exigir por ello permanentemente. Debe
sentir y sufrir los olvidos y la dejadez y convertirse en un motor de impulsos para romper inercias.
Las fuerzas de los historiadores cubanos son hoy mayores que nunca. La UNHIC, la Academia de la Historia,
las Oficinas de los Historiadores de las ciudades patrimoniales, con el ejemplo guía del Dr. Eusebio Leal,
sacerdote del trabajo y el sacrificio, la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, Las
Universidades, Centros de Investigación, el CITMA, el Instituto de Historia de Cuba, todos, conforman un
poderoso y talentoso ejército en el que puede confiar nuestros ciudadanos.
Unidos nuestros esfuerzos al ICRT y los Ministerios de Educación y Cultura, estaremos en mejores condiciones
para trazar estrategias seguras en los combates que nos impone el imperialismo en el ciberespacio, o en
cualquiera de los escenarios tradicionales de la guerra. Fidel, Raúl y nuestro pueblo, podrán contar, por
siempre, con esta pujante, comprometida y resuelta tropa. El congreso que hoy iniciamos así lo evidencia.
Muchas gracias.
161
*Presidente del Instituto de Historia de Cuba. Texto leído en el XXI Congreso Nacional de Historia, celebrado
en La Habana del 21 al 27 de abril de 2014.
La culpa o la responsabilidad
Publicado el 15 octubre, 2014 de Iroel Sánchez
Sara Rosenberg
http://lapupilainsomne.wordpress.com/2014/10/15/la-culpa-o-la-responsabilidad/
Entre la culpa y la responsabilidad hay una distancia enorme. Un abismo. Son dos maneras de entender la
vida y de actuar.
Cuando justamente se cumplió otro aniversario del asesinato de nuestro querido Che, releí algunas páginas
de su hermoso y conmovedor diario; palabras y actos que dan cuenta de su inmensa responsabilidad
humana, solidaria e internacionalista que tanto nos enseñó: la responsabilidad que cada uno tiene frente a
sus semejantes, con amor y voluntad de transformación. Eso es la revolución, la inmensa posibilidad de ser
responsables y libres en comunidad, entre todos.
Por la noche me topé en la radio con los irresponsables discursos de la mafia capitalista organizada.
Recitaban la vieja y esclerótica cantinela de la culpa del trabajador. Mientras roban a manos llenas y ni
siquiera devuelven lo robado, los políticos que gobiernan esta saqueada España se dedicaron a acusar a una
trabajadora contagiada de ébola, una enfermera obligada a trabajar sin la protección adecuada y la
acusaron de ser la culpable de su infección. “La enfermera no cumplió con el protocolo y se tocó la cara”,
dijo el obeso responsable de sanidad de Madrid, “El médico que la atendió después es demasiado alto y por
eso el traje protector no le cubrió bien los brazos”, continuó diciendo otro de los mafiosos del gobierno,
mientras la ministra de sanidad repetía la cantinela de la culpa de los trabajadores que en las condiciones
sanitarias que hoy existen, están arriesgando su vida. Todos saben perfectamente que han recortado y
robado la sanidad pública y que ese dinero robado se ha gastado en repugnantes negocios que aún los han
vuelto más ricos y más corruptos, si cabe. Se amontonan detalles irritantes de la mafia gubernamental:
gastos en cacerías, vinos, putas, propiedades, drogas, paraísos fiscales, que conforman toda una mentalidad
que aquí se propaga constantemente en las revistas de papel cuché donde reyes, reinas, condesas, burguesas
y burgueses, ministros y ministras, ex presidentes y empresarios, bufones y bufonas de este pobre reino con
muletas posan bien vestidos y comidos y dictan conductas sin tener siquiera la vergüenza de ocultar el
latrocinio y el robo. El sistema es así, entran al juzgado, pagan una mínima parte de lo robado y salen por la
otra puerta, como si nada hubiera pasado y sin vergüenza.
Decía aquel viejo y sabio compañero Marx que la vergüenza es un sentimiento revolucionario. Es un
sentimiento que forma parte del ser humano con conciencia y responsabilidad de sus actos y capaz de
sentirse semejante, igual y libre.
Pero no podemos pretender que la mafia sienta vergüenza, como no podemos pedir que la mafia no mate o
no gane dinero con la guerra, la industria química y farmacéutica, las finanzas, la inmobiliaria, los
alimentos…Es posible y necesario juzgarlos y condenarlos e impedir el accionar delictivo que está en el
corazón del sistema que se vota cada cuatro años y que implica votar su impunidad, garantizada por un
poder judicial que participa activamente de esas puertas giratorias donde nunca quedan huellas dactilares ni
restos de ADN.
Recuerdo que ya hubo una estafa grandiosa hace unos años con la gripe aviar. El señor Rumsfeld infló sus
arcas con vacunas que no hacían falta y que todos sus socios estuvieron obligados a comprar (millones de
euros se gastaron en dosis inútiles, sólo en España), dinero que se reinvirtió en guerras que aún perduran y
en la fundación de ese embrión del Isis o Daesh, que fue la empresa Blackwater. Una empresa de
162
mercenarios y de logística para la invasión y el crimen, hoy ampliamente desarrollada, travestida y
transformada en multinacional del crimen .
El discurso de los políticos supuestamente responsables de informar o de dirigir la sanidad pública en España
ha sido uno más de una larga cadena de mentiras que arrancan en el robo de la salud pública. En este caso
han culpado a los trabajadores de la salud una vez más, como han culpado a los esquilmados trabajadores
de “vivir sobre sus posibilidades”, como han culpado a los inmigrantes “de quitar el trabajo a los locales”,
como han culpado a las mujeres de “ser malvadas si deciden sobre su cuerpo”, como han culpado a los
indígenas de America de “ser vagos y no estar contentos de morir en las minas y en las plantaciones”, como
han culpado a los negros “de escaparse cuando los llevaban como esclavos a América”, como culpan a los
náufragos y ahogados de las pateras de no saber nadar, como culpan a
Todos aquellos pueblos y gobiernos que no se someten al FMI de ser dictatoriales o populistas; la
culpabilización es un instrumento ideológico constante, un instrumento para criminalizar, saquear y
explotar.
La culpa y el castigo son tan antiguos como las clases. Los grandes monoteísmos pusieron a la culpa en el
centro de su sistema de creencias, porque la culpa- y su producto estrella, el pecado cuya textura depende de
cuánto pagues para purgarlo- garantiza la desigualdad, el miedo y el sometimiento que las clases
dominantes siempre han necesitado para saquear y explotar sin resistencia.
Dioses, diablos, brujas, monstruos, infiernos y más tarde purgatorios para la prohibición y castigo de los
deseos elementales de sexo y comida, tan naturales como la vida misma. La culpa y el castigo, resueltas en
miedo, siempre sirvieron para someter y evitar las respuestas urgentes al despojo.
Han pasado milenios y los explotadores siguen usando la misma estrategia de la culpa. Y la culpa necesita de
un juez. No los jueces cómplices de los ladrones y que trabajan para ellos. No. Los jueces que ya habitan en la
conciencia dormida de los pueblos que se están dejando arrebatar día a día su conciencia y su
responsabilidad. Infantilizados en el consumo, atemorizados por la deuda y el paro, embotados por los
medios, reniegan de su responsabilidad profunda, de su responsabilidad urgente de no ser culpables y sobre
todo de ser capaces de imaginar una sociedad distinta.
Una sociedad donde los verdaderos culpables del crimen de lesa humanidad -la guerra en la que están
implicados como parte de la OTAN-, el robo a mano armada de la educación publica, la salud y los derechos
elementales de los trabajadores y trabajadoras, sean por fin juzgados. Hoy mismo la noticia es que España
envía trescientos soldados a Irak y confirma y amplía la cesión de las bases de Rota y Morón a la “coalición”
es decir a la mafia OTAN y la venta de armas para continuar con el conflicto creado en medio oriente.
Hay sin embargo que leer las diferencias en los datos y en los hechos:
Cuatrocientos cincuenta médicos cubanos están ya en África trabajando codo a codo para controlar el ébola.
Son médicos preparados, científicos y expertos en estos temas. Y están en África porque son revolucionarios
y responsables, además de internacionalistas y solidarios. Han sido formados en un país donde la
responsabilidad colectiva es central. Un país, Cuba, donde la educación y la salud son un ejemplo para el
mundo.
Estados Unidos ha enviado más de 3000 soldados, ni un médico, ni expertos en virus, ni enfermeros, ni
científicos. Soldados. Es decir, negocio y más muerte. ¿Para qué sirven tres mil soldados en una situación así?
¿Para matar a la población y decir que eran culpables de estar infectados? ¿O acaso en el subsuelo hay algo
más que interesa especialmente a los jefes políticos de los mercenarios? ¿Quizás petróleo, gas, minerales
estratégicos…?
163
Gran bretaña envía otros mil quinientos soldados perfectamente armados a África.
Entre la ideología de la culpa y la política de la responsabilidad hay un abismo. La distancia entre la vida y la
muerte, la distancia de dos modelos : los negocios guerreristas del capital internacional o la solidaridad
revolucionaria de Cuba y su capacidad para actuar en consecuencia.
Por eso sólo les queda agitar la culpa como un espantapájaros, para amedrentar y tratar de ocultar sus
verdaderos intereses. No hay un solo día en que los medios capitalistas dejen de fabricar noticias en contra
de Cuba y de los gobiernos bolivarianos de América Latina. No hay ni una mención al trabajo de los médicos
cubanos en Sierra Leona. Silencio atronador.
Pero recordemos, es lo mismo que sucedió cuando el terremoto de Haití: mientras los gobiernos solidarios
de América Latina enviaban médicos y enfermeros, ingenieros y maestros, el imperio y sus socios de la OTAN
mandaban ejércitos que aún están allí para matar, controlar y contagiar al pueblo haitiano que sufre las
consecuencias del desastre.
Y agrego, en un lenguaje sin duda cruzado por la situación: no es posible resucitar ni parchar un sistema que
sufre el virus hemorrágico del capital transnacional y cuya única función es el robo del derecho a la vida de
las mayorías del planeta.
Entrevista a Carlos Taibo sobre tópicos referentes al anarquismo y la irrupción de
Podemos
http://www.lahaine.org/est_espanol.php/entrevista-a-carlos-taibo-sobre
x Mi Ciudad Real
Carlos Taibo: “Quienes piensen que iniciativas aberrantemente cortoplacistas como Podemos o Ganemos son
novedosas, se están equivocando”
El próximo martes 14 de octubre el profesor titular de Ciencia Política y de la Administración en la
Universidad Autónoma de Madrid, Carlos Taibo, dará una charla en el Espacio Libre de CNT Ciudad Real
situado en la calle Lirio número 8.Taibo es firme partidario del movimiento antiglobalización o del 15-M y se
ha convertido en uno de los principales divulgadores del decrecimiento, movimiento enmarcado en la
ecología radical. Es, además, militante anarquista-libertario y experto en temas relacionados con las ex
repúblicas soviéticas, sobre los que ha escrito varios libros.
Este autor de obras que intentan acercar el movimiento libertario a los militantes de los movimientos
sociales actuales y a los más jóvenes, como Repensar la anarquía(Catarata 2013) o Libertari@s(Los libros del
lince 2010), tratará de defender en su ponencia la importancia y vigencia de las ideas libertarias en el
momento actual.
Antes, en una entrevista concedida a este digital, aborda algunos de los tópicos en torno al anarquismo, la
irrupción de alternativas dentro de la escena política, como Guanyem o Podemos, la visión feminista y
ecologista dentro del mundo libertario, la defensa de la sanidad y educación públicas, el nuevo escenario de
la lucha de clases en el mundo actual o la necesidad de la reivindicación de las ideas libertarias frente a los
problemas al riesgo de colapso del capitalismo o la crisis ecológica.
Pregunta.- El movimiento anarquista/libertario ha tenido siempre muy mala prensa debido a los actos
individualistas y violentos de algunos anarquistas a lo largo de la historia. ¿Qué les diría a todas esas
personas para las que un anarquista es sinónimo de “ponebombas”?
Respuesta.- Entre nosotros no es común esa mala imagen, creo que el recuerdo que la cultura política en
España tiene de los anarquistas españoles es más bien grato. Por eso me parece que, aunque hay
164
ciertamente un discurso oficial que demoniza de manera muy rápida y acríticamente el anarquismo, la
realidad palpable en la calle es diferente. En cualquier caso, es cierto que dentro del movimiento libertario ha
habido corrientes violentas, pero creo que la abrumadora mayoría de las prácticas discurren por otro cauce o
reclaman la atención para otro tipo de actividades que remiten, sin más, al designio perfectamente legítimo
de construir una sociedad desde abajo. Desde posiciones que rechazan las autoridades, los personalismos y
las jerarquías.
P.- Más tópicos sobre el mundo libertario. Aquel que no piensa que un anarquista es un terrorista piensa que
es un utópico con proyectos del “mundo de las piruletas”. ¿Es posible el proyecto libertario en la
actualidad?¿En qué plazos?
R.- Yo creo que es posible, claro que sí. Pero, en cualquier caso, me encuentro inmerso en una lucha sin
cuartel contra los proyectos realistas. Lo que nos sobran son proyectos realistas. Me parece que la
perspectiva de la utopía es necesaria, inevitable, para construir una sociedad diferente. Y en ese sentido me
gustaría saber cual son los principios de los que se reclaman esas personas que piensan que los anarquistas
viven en un mundo cargado de ingenuidades. Porque que tal vez lo que son es colaboradores directos de un
mundo en el que por desgracia no hay ninguna ingenuidad, sino simplemente la lógica de la explotación.
P.- En varias ocasiones en tu libro “Repensar la Anarquía” hablas de que el movimiento anarquista es
antidogmático. Sin embargo no es raro entrar en discusiones con compañeros de los movimientos sociales
que acusan a los anarquistas de ser muy dogmáticos y sectarios. ¿Tienen algo de culpa los anarquistas?
R.- A buen seguro que sí. Naturalmente que dentro de los movimientos libertarios hay gentes que no son
precisamente hostiles a los dogmas. Que practican los dogmas de forma muy autoritaria. Siempre he dicho
que no hay nada más contradictorio que un anarquista dogmático. En ese sentido lo primero que hay que
hacer es reconocer el problema. Pero creo que en términos generales los movimientos libertarios son mucho
más abiertos y menos dogmáticos que lo que lo son algunas de las personas que acusan a los anarquistas de
dogmatismo.
P.- No es fácil encontrar libertarios o anarquistas con un discurso de crítica al capitalismo visto desde el
prisma de la ecología radical, como puede ser el Decrecimiento. Desde ese punto de vista, tu postura es un
caso fuera de lo común. ¿Es el movimiento anarquista aún muy productivista? ¿Está esto cambiando?
R.- Si nos remitimos a los clásicos anarquistas del siglo XIX, en efecto, hay problemas. Tampoco me atrevería
a decir que todos ellos son productivistas. Pero creo que cuando uno examina el tipo de teorización que surge
de los movimientos libertarios en épocas mas recientes descubre que suele ir al unísono la contestación del
Estado y de la jerarquía con la crítica del capitalismo desde la perspectiva de la ecología radical. Creo que eso
es lo común hoy en los movimientos anarquistas, aunque sin duda en el siglo XIX o en buena parte del XX
hubo otro tipo de percepciones que probablemente se adaptaban a los códigos mentales de la época.
P.- Leyendo sobre la historia del movimiento obrero encontramos muchas contradicciones desde el prisma
actual del feminismo. Bien es cierto que en el mundo libertario hay grandes mujeres y hay luchas en pro de la
defensa del feminismo. Pero, al igual que con el ecologismo, ¿quedan rastros del patriarcado inherente a
nuestra sociedad en el movimiento anarquista?
R.- Claro que quedan. Formamos parte de una sociedad en la cual el patriarcado es uno de sus elementos
articuladores principales. Pensar que podemos dejar eso en el olvido, lanzarlo por la borda fácilmente, es
equivocarnos. No solo quedan en los movimientos anarquistas sino en muchos de los movimientos sociales
críticos, en muchos de los espacios de autonomía que hemos ido perfilando, la sociedad patriarcal sigue
marcando infelizmente muchas de las reglas del juego. Esta es una de las tareas pendientes que hay que
encarar fundamentalmente en el terreno de los hechos prácticos, no tanto en el de la teoría en el que creo
que las cosas están razonablemente claras.
165
P.- En estos momentos en los que vivimos inmersos en un proceso de ilusión por parte de sectores amplios de
la población con la irrupción de nuevas formaciones políticas como puede ser “Podemos”, defender las
posturas anarquistas es complejo y también criticado. ¿Qué opinión te merecen los proyectos de esta nueva
izquierda y sobre todo las apuestas municipalistas como Ganemos/Guanyem?
R.- Creo que quienes piensen que esas iniciativas son nuevas y novedosas se están equivocando. Ya hemos
tenido la oportunidad de palpar hasta dónde permitían llegar. En cualquier caso, me parece que uno tiene
que marcar las distancias con respecto a proyectos que tienen un cariz marcadamente socialdemócrata, que
son aberrantemente cortoplacistas y que no discuten la lógica de fondo del capitalismo. Promueven una
discusión interesante y legítima en lo que respecta al régimen, al bipartidismo, a la corrupción… Pero no
abordan lo que entiendo que debe plantearse en relación con el sistema que está en la trastienda de ese
régimen.
P.-Y en las apuestas municipalistas, ¿se enmarcaría alguna dentro de una crítica más feroz al capitalismo?
R.- Pues tal vez sí. Pero en cualquier caso me temo que la aceptación de la lógica electoral y de la
participación en las instituciones al final configura un elemento que dificulta cualquier tipo de aproximación
seria entre libertarios y gentes que se encuentran en ese tipo de apuestas. Más allá de eso, creo que lo que
estamos viendo es como muchas personas que se siguen considerando libertarias no parecen que aprecien
ningún problema en participar es ese tipo de iniciativas. Yo creo que el problema existe, y con mucha
claridad. Y lo digo desde el respeto. Cada cual es muy libre de hacer lo que quiera. Pero, claro, concurrir a
unas elecciones en las cuales además se pacta con unas fuerzas políticas que nada tienen de libertarias, que
tienen más bien un carácter cortoplacista, jerarquizante, separador y seguir sosteniendo que uno es
tranquilamente un libertario me parece que invita a una reflexión crítica.
P.- ¿Crees que estas propuestas municipalistas tienen algo que ver con las propuestas de municipalismo
libertario de Murray Bookchin de las que también hablas en tu libro “Repensar la Anarquía”?
R.- Lo tiene que ver en la intención de algunas personas. Yo creo que en los hechos se sitúan en un orden de
cosas diferentes. Hay una tradición municipalista muy fuerte en todo el mundo libertario desde el siglo XIX,
que concibe la descentralización y la articulación de la sociedad desde abajo, desde la autoorganización y la
autogestión. Me temo que eso tiene muy poco que ver con una propuesta que en esencia lo que plantea es
un ejercicio de toma del poder, de toma de las instituciones desde la lógica del parlamentarismo que
promueve la democracia liberal. Son dos proyectos completamente distintos, por mucho que la palabra
municipalismo se cruce en uno y en otro y pueda generar la ilusión óptica de que se caracterizan por plantear
en esencia lo mismo. No es así.
P.- Las ideas libertarias hacen de la contestación al Estado un pilar fundamental. Esto también choca con la
idea de muchas personas que se ven en la disyuntiva de que ahora toca defender instituciones como la
sanidad o la educación pública. ¿Cómo lidia el mundo libertario con esta contradicción, salvar una educación
estatal que no es de su agrado o unos servicios sanitarios que siguen una gestión jerárquica discutible,
cuando no corrupta?
R.- Este es en efecto uno de los problemas principales que tenemos que encarar. Creo que la manera de salir
del atolladero consiste en entender que es lo que entendemos por público. Los libertarios no rechazamos lo
público, defendemos lo público autogestionado y socializado desde abajo. Que es la antítesis de lo público
estatalizado. Pero en ese sentido yo no tengo ningún problema para defender la sanidad y la enseñanza
públicas. No me contento con esa defensa y reclamo una sanidad y una educación autogestionadas y
socializadas. Esto no deja de plantear algunas contradicciones, en la medida en que la mayor parte de la
gente identifica sin más lo público y lo estatal. Me temo, sin embargo, que algunos términos alternativos,
que son sugerentes, que se han extendido relativamente en los últimos tiempos, como lo de los comunes,
166
tampoco acaban de resolver convincentemente este problema. Aunque lo común, evidentemente, no se
identifica con lo estatal. Pero me temo que en este caso el problema surge del escaso vigor que la expresión
correspondiente tiene en el discurso social que en un grado u otro tenemos que encarar.
P.- En el momento actual, y así lo comentas en tu libro, la lucha de clases se ha diluido. Sin embargo la
tradición libertaria nace en esa lucha. ¿Ha sabido el mundo libertario adaptarse suficientemente a los
tiempos?
R.- No digo que se ha diluido, digo que ha cambiado de perfiles. No presenta los mismos perfiles que en el
siglo XIX. Las clases no se caracterizan por los mismos rasgos que exhibían entonces. Bueno, aquí nos
encontramos en efecto ante un problema y en todo el mundo libertario creo que hay problemas de
adaptación a un nuevo escenario en el que han surgido nuevos agentes. En el cual la clase trabajadora en
general, el proletariado/la clase obrera en particular han perdido muchos de sus perfiles. De tal manera que
muchas de las organizaciones que caracterizaron históricamente al movimiento libertario nacieron de un
germen que es distinto del que hoy hay. Pero en cualquier caso me parece que la adaptación tiene que
hacerse desde la convicción de que la lucha de clases sigue existiendo. Tanto más cuanto que hoy se
despliega orgullosamente desde arriba. Nuestros gobernantes no hacen otra cosa que asumir un ejercicio de
agresiones vinculadas con la lucha de clases y esto implica que desde abajo tenemos que responder también
con la lucha de clases.
P.- El martes que viene, 14 de Octubre, estarás en el Espacio Libre de CNT Ciudad Real para hablar un poco
sobre todos estos temas. Adelántanos un poco cual va a ser el eje sobre el que vas a vertebrar tu charla.
R.- Voy a intentar explicar por qué las ideas libertarias son más actuales que nunca. Y la tesis principal al
respecto es que si esas ideas ya tenían suficiente predicamento por si solas la crisis ecológica, la corrosión
terminal del capitalismo, el riesgo del colapso, convierten a esas ideas en la única de las salidas que tenemos
frente a todos esos fenómenos tan inquietantes. Con lo cual hay un plus agregado que obliga a defender el
proyecto libertario de siempre.
Mirando a unas izquierdas desorientadas, acobardas y agonizantes
x Marat
http://www.lahaine.org/est_espanol.php/mirando-a-unas-izquierdas-desorientadas
No me dirijo a las dirigentes de las organizaciones de izquierdas. Es inútil. Se que la
gran mayoría de ellos ni me leen ni comparten mi diagnóstico
Mucho agua ha corrido bajo los puentes de las izquierdas desde que éstas se
felicitaron por la rápida extensión del Estado del Bienestar tras la II G.M., que mucho
antes había comenzado el Canciller alemán Otto von Bismark.
Desde al menos 1948 las izquierdas han gestionado el resultado del pacto social con
el capitalismo. Un Estado del Bienestar que logró en primer lugar niveles elevados de
consumo entre las clases trabajadoras y medias, cierta redistribución social de las
rentas nacionales y formas de salario indirecto que protegían sus vidas. Todas ellas
fueron posibles, dentro de una estructura mundial capitalista, porque existía un interés
mutuo entre el reformismo de un sector de las izquierdas y el proyecto de desarrollista
y de crecimiento del capital. Ese interés compartido se llamó pacto social.
167
Tampoco debemos olvidar que una parte de la plusvalía que el capital cedía a la clase
trabajadora europea para poner en píe los Estados del Bienestar era compensada con
una sobreexplotación desde el centro a la periferia del sistema capitalista.
Para ganar espacios de poder o frenar tentativas de recortes de conquistas sociales a
las izquierdas les bastaba esgrimir amenazas de movilización sindical. El capital solía
ceder en las migajas para no poner en peligro el mantenimiento de altos niveles de
beneficio empresarial.
Eran tiempos en los que frente a la “planificación económica socialista” se aplicaba la
“planificación económica capitalista” o el llamado capitalismo monopolista de Estado.
El capitalismo trataba de mostrarse inmune a y superador de sus crisis del pasado.
Durante decenios el invento funcionó. Las izquierdas jugaron a ser gestoras, según su
nivel de representación electoral y su capacidad de presión sindical y, en mucha
menor medida, política. Tampoco querían forzar nada.
Mientras tanto el discurso pseudoizquierdista coincidía con el de los reformistas en
que la clase trabajadora se había aburguesado. A los segundos se les escapaba que
ellos se habían convertido en aristocracia obrera que decía representar a los
trabajadores pero cada vez lo hacía más a los intereses de las mal llamadas clases
medias. Los primeros olvidaban que para hablar de la realidad de la clase trabajadora
no está de más vivir sus vidas y su intrahistoria y no las de la pequeña burguesía
pseudoradical.
Pero llegó el primer capítulo -crisis de 1973- de una larga serie de crisis capitalistas
que desde entonces se han producido en distintas partes del planeta y han replicado
en otras o que se expandían en fuertes sacudidas de intensidad creciente y mundial.
Lo que en aquél momento era presentado como crisis energética (del petróleo) pronto
se vería que expresaba los límites de crecimiento sistémico y de realización del
capital.
Y las “izquierdas” no supieron responder en aquél momento:
El capitalismo, con la complicidad de las políticas gubernamentales comenzó su
desregulación y los Estados empezaron a perder el control del sistema financiero
internacional y comercial, a producirse la deslocalización de empresas, la brutal
inmersión en la economía sumergida, con la consiguiente pérdida de derechos del
trabajador, el inicio del desmonte del Estado del Bienestar en países como Gran
Bretaña, las primeras reformas liberalizadoras de los sistemas públicos de pensiones
y de la sanidad.
168
Este ataque brutal de hoy a lo público en realidad comenzó 40 años atrás en Europa,
sólo que los españoles comenzamos a extender el Estado del Bienestar ya con
fuertes influencias de los intereses privados cuando en el Viejo Continente
comenzaba su desmonte.
Las huelgas sindicales en los países europeos de los años 70-80 y de parte de los 90
del pasado siglo fueron ante todo resistenciales: de defensa de la estabilidad en el
empleo, de los derechos sociales y básicamente salariales, por la pérdida de
capacidad adquisitiva que entonces ya se estaba produciendo en términos relativos.
Las izquierdas se fueron tornando más y más reformistas. La vieja socialdemocracia
europea se hizo social-liberal y admitió el decálogo de la competitividad, de la alianza
de lo público con lo privado y de las incipientes políticas de austeridad y realismo
económicos. Laboristas y socialistas franceses darían la puntilla al reformismo
“progresista” de unos PPSS cuyo objetivo era volver a ocupar los gobiernos, si bien
como zombies, desde entonces, sin proyecto alguno. Los partidos comunistas se
hicieron ya abiertamente socialdemócratas (años del eurocomunismo) y trataron de
competir con los ex socialistas en un espacio político-electoral cada vez más plano y
estrecho dentro de un institucionalismo que cada vez gestionaba menos caminábamos sin prisa pero sin pausa hacia el Estado mínimo- y más justificador de
políticas antiobreras.
Derrotados los sectores históricos, más organizados, conscientes, sindicalizados y
con mayor capacidad de movilización de la clase trabajadora (ejemplo de las huelgas
de mineros y ferroviarios británicos), el movimiento obrero y las organizaciones de la
izquierda política comenzarían ya a entrar en una espiral de desconcierto, renuncias,
crisis y virajes tacticistas sin respuesta estratégica que han llevado hasta la debacle
agonizante de las izquierdas de hoy.
En todo el período desde el inicio de la crisis del 73 hasta nuestros días, frente al
sindicalismo reformista de la CES, el alternativismo sindical europeo ha sido incapaz,
salvo excepciones particulares, de erigir un modelo de organizaciones de trabajadores
amplio, sólido y con presencia significativa en una clase trabajadora que se ha ido
ampliando pero, a la vez, descentralizando en unidades productivas mucho más
reducidas que las del “obrero masa” de las grandes concentraciones fabriles.
Las llamadas izquierdas radicales o alternativas acabarían pasando desde el 68
pequeñoburgués a un variado abanico de posiciones -situacionismo, violencia urbana,
radicalismo democrático, intelectualismo, obrerismo nominal sin anclaje real,
movimientismo,...- para finalmente caer la mayoría de ellos en un radicalismo verbal
de tipo interclasista y antiglobalización que convirtió a una parte de ellos antes en
169
coordinadora de movimientos sociales transversales que en organizaciones de clase y
de vanguardia.
En la izquierda revolucionaria de cultura política más dogmática sólo sobrevivieron
como opciones con posibilidad de resistencia las que se asentaron sólidamente en
sindicalismos combativos, en su anclaje como organizaciones de clase, en una cultura
de resistencia al capitalismo y en tradiciones societarias que mantuvieran la
conciencia de clase en determinados segmentos de los trabajadores.
La perdida de iniciativa de la clase trabajadora europea en las luchas de clases de los
años 70-80 y 90 del pasado siglo tendría un momento especialmente significativo en
torno a la aprobación del Tratado de Maastrich de la Unión Europea y ello por
diversas factores, todos ellos de gran relevancia:
a) Porque constituía un momento de inflexión especialmente importante en cuanto a la
pérdida de soberanía de los Estados respecto a la UE, lo que habría de crear
especiales dificultades al movimiento obrero europeo, apenas articulado a nivel
continental, y de las posibilidades de actuación desde los gobiernos de los países
miembros para unas izquierdas reformistas débilmente coordinadas en el mismo
plano supranacional
b) Porque conllevaba un salto cualitativo enorme que acentuaba el carácter de Europa
de los mercaderes que ya tenía de origen la UE y la subordinación de la unión política
a unos objetivos económicos del gran capital.
c) Por la ceguera en unos casos de la gran mayoría de la la izquierda reformista
europea, aceptación en otros e incapacidad de movilización continental y de
alternativa política global del conjunto de las izquierdas frente a la estrategia de los
capitalistas europeos y sus gobiernos conservadores y social-liberales.
d) Por las consecuencias posteriores que dicho tratado tendría con posterioridad en lo
relativo al Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE, al Tratado de Lisboa, el BCE,
la instauración del euro y las sucesivas Cumbres de jefes de Estado europeos
auténticos pilares de las políticas de austeridad, recortes sociales y salariales y
desmonte de los Estados del Bienestar europeos, impulsadas desde la fase de la
crisis capitalista de los años 90 del pasado siglo hasta nuestros días.
170
Durante todo este período, caracterizado por la pérdida de iniciativa de las antaño
organizaciones de “izquierdas” y del movimiento sindical y la consiguiente
recuperación de la hegemonía del capital en la lucha de clases, se habían producido
importantes transformaciones sociales, económicas y políticas entre las que cabe
destacar: la privatización de las grandes empresas públicas de los Estados, la ruptura
de la homogeneidad estructural de la clase trabajadora, una paulatina pérdida de
capacidad adquisitiva de los salarios en términos relativos, una tendencia hacia la
salarización y pérdida de estatus de determinados sectores profesionales, el inicio de
la entrada paulatina de capital privado en el espacio de los servicios sociales, los
primeros ataques al pacto social en las negociaciones colectivas entre trabajo y
capital en las grandes corporaciones europeas, la desregulación y flexibilización del
mercado laboral, la externalización de ramas enteras de la producción industrial y de
los servicios, la deslocalización de las grandes multinacionales en Europa hacia Asía
principalmente, el cambio de la arquitectura legal europea y su consiguiente
repercusión en los marcos legales que sustentaban los modelos de constituciones con
contenido social en los Estados miembros de la UE, la tendencia hacia un incremento
del paro que se iría haciendo paulatinamente estructural,...
Por el camino los partidos socialdemócratas se habían convertido ya en partidos
social-liberales y estos finalmente en partidos de centro y centro-derecha en la
práctica. Los partidos comunistas, golpeados en su psicología política por el fin del
socialismo real en el este de Europa y la disolución de la URSS, intentaban resituarse
hacia la derecha, tratando de ocupar el espacio político de los ex PPSS, con más
fracaso electoral que éxito y el alternativismo a su izquierda era ya una especie de
mezcla de socialdemocracia y radicalismo al estilo del antiguo Partido Radical Italiano
de Panella y Bonino.
Todos ellos habían ido siendo cada vez menos representantes de los intereses de la
clase trabajadora para dirigirse hacia un electorado interclasista, a “toda la sociedad”
(los PPSS), pivotando centralmente sobre los sectores profesionales asalariados, el
funcionariado y la pequeña y mediana burguesías. En la práctica, las “izquierdas
gobernantes”, en realidad ex izquierdas, lo hacían ya de facto para los intereses del
gran capital, combinando estos con algunos guiños a sus electorados de rentas
medias y medias-bajas.
A partir de aquí se inicia la imparable agonía de las izquierdas europeas:
Y llegó la crisis de finales de 2007 y las izquierdas, que se habían hecho
conservadoras para mantener sus posibilidades de gobierno y ser aceptadas por los
poderes reales del capital, se encontraron ante la gran paradoja de la mayor crisis
171
estructural del capitalismo que, sin embargo, desaprovecharon sin recuperar la
iniciativa de lucha social y política.
Pero ¿porqué han fracasado las izquierdas en su papel transformador al menos
durante estos 7 últimos años de la crisis capitalista mundial que afecta a Europa?
La respuesta no es sencilla y, por mi parte, evitare caer en la simpleza de los
calificativos morales, tan aplaudidos ahora por la masa airada, porque sirven para
desahogarse al que los emite y para lograr el aplauso fácil pero son inútiles para
comprender la realidad y para cambiarla.
En cualquier caso, y con la conciencia de que el listado es inevitablemente
incompleto, las razones del fracaso de las izquierdas en su respuesta ante la crisis
capitalista son múltiples:
1.- Los Partidos de nombre Socialista, que ya están dejando de gobernar en casi toda
Europa, siguen pensando en los gobiernos como palancas de acción política cuando
ya hace mucho tiempo que ha muerto la escasa autonomía de la política sobre la
economía. Hoy los gobiernos y los Estados carecen de mecanismos para impedir los
paraísos fiscales, la deslocalización de las grandes corporaciones empresariales
(salvo dando todas las facilidades fiscales, bajos salarios y despido libre) o la
capacidad coercitiva de una fiscalidad realmente progresiva, si quieren permanecer en
los gobiernos y no caer rápidamente por la presión del capital y sus múltiples medios.
2.-No existe un espacio para políticas económicas socialdemócratas, ya sean de los
PPSS o cualesquiera otras organizaciones a su izquierda porque las políticas
socialdemócratas de tipo keynesiano exigen un pacto social entre trabajo y capital
que éste ya no necesita porque está ganando la lucha de clases por goleada.
3.-Las ex izquierdas que han gobernado durante este último período de crisis han
realizado políticas económicas propias de las derechas liberales, lo que les ha
extrañado de su base social original, la clase trabajadora, y también de aquellas en
las que luego se asentaron, las llamadas clases medias. Ello ha impedido una
conexión con sectores populares que esas ex izquierdas pudieran haber utilizado
como aliados de presión y movilización para enfrentar un contrapoder a la hegemonía
de fuerzas del capital y suavizar en alguna medida dicha coacción.
4.-Por otro lado, esta posible estrategia hubiera exigido una escalada de tensión
social que las izquierdas con posibilidad de alcanzar los gobiernos no estaban
dispuestas a asumir en toda la radicalidad que la dinámica de lucha de clases les
hubiera podido llegar a exigir. Las izquierdas políticas, pasadas o presentes, se han
172
hecho temerosas, gestoras en sus declinantes espacios de gobierno y conservadoras
como consecuencia de la función que se niegan a sí mismas.
5.-Los sindicatos reformistas agrupan a la mayor parte de la clase trabajadora
organizada y actúan como freno a una dinámica de movilización sostenida en el
tiempo, entre otros motivos porque carecen de perspectiva y estrategia en cuanto al
modo de lograr unos objetivos siquiera de reparto de la carga de la crisis que dicen
pretender. Pero también porque temen que, si se radicalizan, tras años de
sindicalismo de concertación y paz social, sus bases no les sigan ante la capacidad
de imposición y chantaje de los empresarios. El descrédito creciente que han ido
acumulando les impide recuperar unas energías que están perdiendo a chorros. Y la
posibilidad de realizar sindicalismo en las pequeñas empresas y en la economía
sumergida es realmente difícil.
6.-Ante la evidencia de la dificultad de movilizar a la clase trabajadora golpeando
contra la producción, cuando el consumo presenta una línea plana, los sectores a la
izquierda de los PPSS han establecido programas de acción política dirigida hacia lo
institucional y el énfasis en el déficit democrático de los Estados y las sociedades,
vinculando Estado de Bienestar con democracia, lo que sólo es parcialmente cierto, y
planteando estrategias constituyentes que alteren la correlación de fuerzas sociales,
mediante un bloque antihegemónico al capital (al que no suele apenas aludirse en los
programas ni en las consignas de lucha sino a los Gobiernos), y conformen un nuevo
régimen de partidos. Pero éste es un camino cerrado por varios motivos:
6.1) Vuelve a repetir el esquema erróneo del fetichismo parlamentarista y la acción
institucional como mecanismos de cambio político, cuando es evidente que gobiernos
y Estados perdieron hace mucho las palancas de acción sobre la economía y cuando
los países han perdido en gran medida su antonomía frente al BCE, la UE y las
grandes corporaciones multinacionales.
6.2) Para que un esquema de acción política reformista de este tipo tuviera al menos
una mínima posibilidad de éxito habría necesitado de una movilización sin
precedentes en masividad y sostenimiento en el tiempo en estos años de crisis
capitalista pero la realidad es que la movilización social se ha venido abajo. La clase
trabajadora, que es la única que podría aportar esa masividad, no siente que los 15M,
los Jaques al Rey, los 25-S, las exigencias de más democracia, de denuncia contra la
corrupción o los cansinos discursos anticasta vayan a resolver los problemas de 6
millones de parados o la situación bajo el umbral de pobreza del 21% de la población
española. Saben que la respuesta a sus necesidades tiene una expresión claramente
económica y no de nueva política institucional.
173
Y ello supone dar alternativas al capitalismo; alternativas a las que casi nadie se
atreve a dar nombre porque eso de “otro sistema” o de “sociedad postcapitalista”
suenan a fraude porque no significan nada y lo de “economía del bien común”, el
“procomún”, la “economía colaborativa” y demás conceptos no les llegan a la clase
trabajadora y, si les llegasen, probablemente los vería como ideas bienintencionadas,
con ruido pero sin las nueces que impliquen una auténtica redistribución de la riqueza
que resuelva sus situaciones vitales.
6.3) Pero además esa capacidad de movilización sin precedentes tendría, para tener
alguna posibilidad de imponerse sobre la férrea voluntad del capital, que estar
dispuesta a llegar hasta el choque de trenes. Ello supone dejar claro que se asume
llevar a cabo posiciones de fuerza hasta un grado cuasi-insurrecional. Pero lo que hoy
repite el reformismo como un mantra es que las revoluciones y las tomas de la Bastilla
pasaron a la historia.
7.-Mientras los dirigentes y los partidos de las ex izquierdas o de las izquierdas
reformistas mantengan intereses personales o de grupo vinculados de algún modo
con los del capital serán vistos como parte del sistema. No voy a volver entrar en la
cuestión de las tarjetas black de Bankia porque es un asunto muy obvio en relación
con lo que digo.
Prefiero hablar del hecho de que Alexis Tsipras, Presidente de Syriza, la principal
organización del Partido de la Izquierda Europea, al que pertenecen tanto IU como
Podemos, haya sido patrocinado, pagado su viaje y estancia en USA por "The
Institute For New Economic Thinking" (INET) del bimillonario, buitre especulador
financiero internacional, promotor de revoluciones de colores como la de Maidan en
Ucrania, de movimientos reaccionarios y secretos como Otpor y “benefactor” de las
izquierdas reformistas mundiales (también, entre otros, del Transnational Institute de
Susan Georges), George Soros.
Espero que ningún lector pretenda tomarme por bobo de solemnidad y contarme
aquello de que los servicios secretos alemanes durante la II GM y en colaboración con
Alexander Helphand, el millonario marxista, más conocido como Parvus, permitieron
que un tren blindado atravesara Alemania con Lenin y otros camaradas bolcheviques
hasta la Estación de Finlandia en Petrogrado y que eso no comprometía en absoluto a
Lenin porque la cuestión primera no tiene punto de comparación con la segunda.
Soros no es marxista como era Parvus sino un intrigante criminal que además con sus
especulaciones ha provocado la ruina de miles de familias en el mundo y Tsipras no
va a hacer una revolución comunista en Grecia sino a establecer un gobierno
socialdemócrata de corte kesynesiano, cuyos límites ya pactó en su día con Alemania
174
y con buena parte de los embajadores de países de la UE en Atenas, y es partidario
de los eurobonos en cuya emisión está particularmente interesado George Soros, el
hombre que en su día hundió la libra esterlina y que provocó la crisis financiera de los
Tigres Asiáticos.
No, lo que hizo el señor Tsipras se parece, mucho más que al tren blindado que llegó
con Lenin a la Rusia revolucionaria, al viaje de Santiago Carrillo en 1977 a la
Universidad de Yale en USA. Los viajes de Tsipras y de Carrillo representaron su
homologación por el imperio como izquierdas “serias y sensatas” y el deseo de ambos
de tranquilizar al corazón del sistema capitalista mundial, afirmando que no caerían en
aventuras revolucionarias ni arriesgadas. Meras abejas sin aguijón.
No quiero saber a qué otras organizaciones del Partido de la Izquierda Europea
alcanzan el largo brazo de las decenas de “ONGs” injerencistas que maneja el señor
Soros, las cuáles indefectiblemente acaban en los servicios secretos USA, pero temo
que acabaré sabiéndolo, que acabaremos muchos sabiéndolo, excepto aquellos que
nunca quieren saber nada que rompa su “ilusión” o pueda decepcionarles.
La izquierda que un día fue reformista hace tiempo que ya es sólo derecha
democrática. La izquierda que un día fue comunista hace mucho que se transformó en
socialdemocracia. Una parte de la que que en su día fue izquierda radical es hoy
también socialdemocracia con un neolenguaje transformista y extraño y unas
derivaciones francamente peligrosas hacia un populismo que aún no sabemos en qué
acabará. Pero ninguna de ellas es ya motor de revolución social ni bandera de la
clase trabajadora.
En su lugar son los populismos, las extremas derechas y los neofascismos los que
hoy levantan la bandera de la rabia, de una rabia que, de nuevo, será empleada
contra los trabajadores. Mientras, las izquierdas agonizan defendiendo los intereses
de unas clases medias que, temerosas por su pérdida de estatus, se rebelan para no
proletarizarse, sin comprender que no pueden ser motor de cambio porque el que
desean mira a un pasado que no volverá, sus demandas empiezan y acaban en una
clase que sólo se mira a sí mima, y tampoco se reconocen en esas izquierdas porque
lo que queda de ellas ni siquiera es capaz de garantizarles su continuidad como
estrato; algo que, de cualquier modo, el capitalismo hará desaparecer en una
dualización cada vez más radical entre poseedores y desposeídos.
Pero no se sienten explotados -a lo sumo expropiados, algo muy distinto- porque su
cultura política y vivencial de origen es otra. Hasta el trabajador menos consciente
sabe, en cambio, qué es ser explotado porque lo vive desde su propia condición
aunque ello, en la mayoría de los casos, no le permita por si sólo elevarse a un nivel
175
de conciencia política superior que sólo la organización colectiva de la propuesta
puede aportarle.
Las izquierdas, entendidas en su sentido histórico y matriz corren el peligro de
desaparecer de Europa porque se han negado a sí mismas y sienten vergüenza y
miedo al futuro en lugar de levantar sus banderas caídas y agitarlas con la energía
emancipadora de quienes saben que el futuro les pertenece.
No ha muerto la idea de lo que representa la izquierda. No ha muerto su significado
de igualdad, fraternidad, esperanza emancipadora, racionalidad, justicia y libertad.
Habita en la mente de los encadenados, como concepto muy básico y primitivo, como
conciencia de que sigue habiendo oprimidos y opresores.
Pero si esas ideas básicas, esos reflejos instintivos de base moral, no toman cuerpo
organizado, forma estructurada de proyecto y lugar en la barricada, permanecerán
flotando en el inconsciente colectivo y en la aspiración personal de los sueños
humanos sin posibilidad de llegar a materializarse en un futuro.
Ante este panorama tan desolador, de nuevo es pertinente la pregunta ¿Qué
hacer?
Desde la más plena conciencia de las limitaciones de quien esto escribe, siento el
casi irrefrenable deseo de responder al perenne interrogante leninista con un
atropellado “todo lo contrario de lo hecho en los últimos 40-50 años”.
Pero, además de que ello sería falso y enormemente injusto porque en este tiempo
también se dieron luchas, expresiones y formas válidas y enriquecedoras como
aprendizajes para el presente y el mañana, una respuesta así sería algo inútil, un
mero desahogo que de muy poco sirve porque la negación es sólo el primer nivel de
la conciencia, aquella que nos permite saber qué rechazamos, pero carece de la
utilidad para construir a partir de propuestas concretas que nos permitan saber qué
queremos ser y a dónde queremos ir.
No me dirijo a las dirigentes de las organizaciones de izquierdas. Es inútil. Se que la
gran mayoría de ellos ni me leen ni comparten mi diagnóstico, atrapados entre su
electoralismo de cortos vuelos, su sectarismo particular o su diagnóstico de que el
diluvio de esta crisis capitalista capeará y será posible volver a los viejos tiempos de la
abundancia, o bien que si estamos ante la gran crisis capitalista sólo hay que sentarse
y ver pasar el cadáver del enemigo, mientras es el propio el que se descompone.
Me dirijo a la mayor parte de sus militancias, a quienes están dispuestos a volver a
empezar, conservando los mejores aprendizajes del pasado y sin medio a
176
experimentar de nuevo, a los que no son miembros de ninguna organización pero se
consideran de izquierda y, como a mí mismo me pasa también, no se reconocen en
las izquierdas actualmente existentes y mucho menos en los telepredicadores de
ilusión que se dedican a vender humo envuelto en consignas fáciles más cercanas a
un libro de autoayuda inmediato que a un tratamiento de la enfermedad que a todos
nos devora.
Trataré de apuntar algunas cuestiones que considero claves para empezar a caminar,
mientras se continúa en la pelea cotidiana. Un camino que será inevitablemente lento
porque lo desandado y destruido es mucho.
Entre esas claves para recuperar la identidad y la función de la izquierda que, a la
altura de los tiempos sólo veo posible si es revolucionaria, porque el reformismo es un
camino cerrado, creo necesarias las siguientes:
Recuperar la lucha ideológica como elemento central de la acción política.
Posiblemente nunca como hoy los reaccionarios, la derecha política, el pensamiento
teórico y la propaganda del capitalismo hayan llevado una iniciativa tan ventajosa
frente a quienes defendemos la lucha de clases y un proyecto de sociedad socialista.
Dispone de medios, fundaciones, aparatos ideológicos, educativos, religión,
transmisión a través de la cultura y el ocio, etc. La pedagogía político-ideológica
revolucionaria necesita ser sencilla a la vez que muy explicativa, muy apegada a la
realidad, donde la teoría encaje como elemento elucidatorio y no como listado de
consignas y dogmas, como textos de difícil comprensión o como “literatura” pedante
del neolenguaje que ahora tanto se prodiga. Invertir un esfuerzo especial en la
formación de cuadros militantes de la organización. Siempre fue fundamental para el
partido revolucionario formar intelectualmente a sus miembros en aspectos políticos,
económicos, culturales, filosóficos,... para invertir esos cuadros en un trabajo como
activistas capacitados que transmitan reflexiva y críticamente sus posiciones y las de
su organización en el entorno social (frentes de lucha, movimientos sociales,
relaciones personales,...) donde desarrollan sus actividades militantes y dentro de la
propia organización, enriqueciéndola y siendo dinamizadores de la misma. Hoy el
cuadro político y la formación de cuadros son más necesarios que nunca. Y ese
esfuerzo de formación ha de ser aún mayor.
Aunque la comunicación capitalista ha transformado a las personas en consumidores
de un discurso previamente elaborado por los transmisores de la ideología dominante,
la realidad es que las personas hoy son menos ignorantes que hace 40 años y
requieren respuestas menos simplistas en la comunicación interpersonal. Desde los
medios de comunicación del capital y sus aparatos ideológicos la falacia de la idea
177
simplista, lanzada como un trallazo y repetida obsesiva y sistemáticamente acaba
operando como verdad indiscutible. Pero en la comunicación del tú a tú, donde el
cuadro político puede operar con mayor éxito, es fundamental su capacidad para
responder a preguntas más complejas y menos evidentes.
El cuadro político no puede ser formado dogmática sino crítica y reflexivamente, de
modo que pueda elaborar por sí mismo, aunque dentro de la corriente de
pensamiento de la organización, y contribuir a renovar permanentemente la tensión
necesaria entre teoría y praxis, base de un marxismo vivo. Superar el concepto de
partido de masas para recuperar el del partido de cuadros. La dinámica política, social
e histórica de los partidos políticos actuales demuestra que las organizaciones de
masas son inoperantes porque acumulan afiliados sin que muchos de ellos lleguen a
dar el salto a un compromiso activo tan necesario hoy y, a su vez, tienden a fomentar
la figura del afilado acrítico, poco formado pero con exceso de devoción de partido,
propio de quien suple su escasa formación con un dogmatismo derivado de la fe casi
religiosa y no de la reflexión y el debate colectivos. En el sentido práctico, el afiliado
pasivo sólo es un proveedor de cuotas y una persona que suma muy poco a la
energía colectiva de la organización. Afirmar las organizaciones como partidos de la
clase trabajadora, abandonando un ciudadanismo interclasista que pretende
representar a todos (pueblo, ciudadanos) desde donde no es posible apuntar a unas
contradicciones de clase que son la base de una lucha anticapitalista real. Pero la
condición de partido de clase no debe quedarse en una declaración de principios. No
se trata de recuperar la idea de clase como consigna sino de hacerla real. Un partido
de izquierda para los trabajadores debe volver al centro de trabajo como espacio en el
que conectar con la realidad del mundo obrero, al escenario que aporta toda la
realidad de una explotación a partir de la que puede hacerse pedagogía
concienciadora.Pero ese asentamiento en el principal espacio de las contradicciones
sociales del capitalismo, la empresa (con el reconocimiento de la dificultad que
encontraron en el pasado quienes hicieron esto mismo y la añadida de que hoy las
empresas son mucho más pequeñas), es también un espacio de aprendizaje para el
militante revolucionario y su organización, al acercarle a la realidad de la vida del
trabajador, a las limitaciones de su conciencia política, a sus esperanzas y miedos, a
su desconfianza hacia el compromiso o a su necesidad de sentirse colectivo para
defenderse, aún cuando él mismo no llegue a comprenderlo.
Quien piense que ese trabajo es arduo e inútil o que los trabajadores están tan
alienados de su realidad que no hay modo de hacer labor militante con ellos, que se
vaya con quienes creen que la conciencia política se adquiere en las tertulias
televisivas porque de militante revolucionario tiene muy poco ya que se niega a operar
en el terreno de lo concreto. No es aceptable que hoy sea más difícil hacer labor
política que en el siglo XIX cuando no había televisión ni ocio pero sí analfabetismo,
ignorancia profunda, religión alienante, temor al patrón y dura represión hacia la labor
178
agitativa; peor incluso que hoy, pero entonces se hacía. Quizá el éxito consistía en
que el militante revolucionario escuchaba sin anteojeras y sin llevar ya cargada la
escopeta con el consignazo antes de escuchar. Sabiendo que en la relación dialéctica
con nuestra clase hay un aprendizaje mutuo, que es el que enriquece la labor de
concienciación. En un marco como el laboral, frente al reformismo sindical imperante
es un error canalizar la actuación militante sólo desde el mundo sindical.Prolongar la
labor militante entre nuestra clase más allá del mundo del trabajo.
Desde los ateneos populares que ya existen hasta el mundo del asociacionismo
solidario de clase. La crisis económica es una oportunidad que puede ser
especialmente fértil para formar los lazos de solidaridad buscando recrear los
aprendizajes de las sociedades de socorros mutuos, las mutualidades obreras, las
experiencias del Socorro Rojo...actualizando sus formas a las necesidades y
condiciones de hoy.
Se están llevando a cabo muchas experiencias de este tipo pero, en mi opinión,
algunas de ellas muy desconectadas de una labor ideológica o con una matriz política
muy ciudadanista y desde el discurso interclasista de “la gente” y el buenismo
naïf. Priorizar, no sólo por economía de medios y limitación de las capacidades
humanas, el trabajo en los frentes de lucha y movimientos con mayor potencial
anticapitalista. No se trata de abandonar otros espacios de lucha sino de tener claro
cuáles ofrecen por su naturaleza o posibilidad de orientación un mayor posibilidad de
hacer un trabajo militante en el que prosperen las ideas socialistas.Emplear toda la
fuerza de la crítica económica que conlleva la denuncia de lo que representa el
capitalismo para para la vida de la clase trabajadora y de la humanidad en general en
punto de arranque que eleve esa crítica a un nivel de negación y de conciencia
superior, con el finde que sea posible hacer deseable la necesidad de
socialismo.Generar argumentario y elaboración política que contribuyan a desarmar la
propaganda anticomunista de la derecha y a potenciar el atractivo del socialismo
como proyecto. Es necesario que las organizaciones revolucionarias sean capaces de
abanderar la rabia de la protesta social pero también que esa rabia vaya acompañada
de una idea clara, sincera y categórica, que no oculte lo que somos y a lo que
aspiramos sino que lo explicite con claridad. Del mismo modo, es necesario que el
proyecto de sociedad socialista muestre sin ambages su compromiso con las mismas
libertades democráticas que exigimos para nosotros mismos y que tengamos la
valentía de defender los elementos positivos, que fueron enormes, de las experiencias
socialistas anteriores, sin negar los errores, pero destacando aspectos atractivos
como las formas de democracia obrera en la organización del trabajo y la toma de
decisiones, las experiencias como la autogestión, los consejos obreros y los soviets,
etc y toda la cobertura y protección social que las experiencias de socialismo en el
pasado dieron a sus sociedades desde la niñez a la vejez, mientras hoy la destrucción
179
de las conquistas de la clase trabajadora por el capitalismo la devuelve a marchas
aceleradas a una proletarización de sus condiciones de vida propia del siglo
XIX.Plantear la línea política de un partido revolucionario actual desde la amplia
avenida del marxismo abierto, superador de las callejuelas sectarias de las distintas
capillitas y hasta callejones sin salida en que la dogmática de sus ortodoxias
negadoras de su esencia lo ha convertido. Es necesario recuperar un marxismo sin
guiones que por su propia naturaleza es revolucionario, sin necesidad de añadirle
listas de apellidos que lo encajonen o lo limiten. La importancia de otros pensadores
marxistas fue la de continuar aportando a un acervo que debe ser común. Ello no
significa negar las corrientes internas de la organización sino entenderlas como
enriquecimiento colectivo del pensamiento e intercambio de perspectivas respetuoso y
leal; nunca como coartadas para cuotas de poder interno o para ajustes de cuentas
que tanto daño han hecho al pensamiento y a las organizaciones de izquierda
revolucionaria.
Seguramente este listado de enunciados sea menos que insuficiente, le falten
muchos otros elementos, posiblemente haya a quienes no les convenzan, otros los
considerarán irrelevantes pero quiere ser una contribución al objetivo de buscar la
identidad perdida de la izquierda para que ésta pueda volverse a afirmar en el sentido
de las últimas palabras que escribió en la última noche de su vida Rosa Luxemburgo:
“¡El orden reina en Berlín!' ¡Estúpidos secuaces! Vuestro 'orden' está construido
sobre la arena. Mañana la revolución se levantará vibrante y anunciará con su
fanfarria, para terror vuestro: ¡Yo fui, yo soy, y yo seré!”
Las falsedades del dogma neoliberal
http://www.vnavarro.org/?p=11432
Economia política, Neoliberalismo y Globalización, Política EspañolaAñada comentarios
Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 13 de
octubre de 2014.
Este artículo señala la falta de credibilidad del dogma neoliberal en fórums financiados por las grandes
entidades financieras y empresariales del IBEX35, como Fedea y su panfleto “Nada es Gratis”. El artículo
también señala las manipulaciones y falsedades que se distribuyen en sus medios, tales como Actualidad
Económica. El artículo también denuncia a los medios de mayor difusión del país por la promoción del dogma
sin que se permitan críticas a los supuestos sobre los que se basa este dogma, que son fácilmente
cuestionados por la evidencia científica existente.
La religión neoliberal, que se sostiene a base de fe en lugar de evidencia científica, se continúa reproduciendo
en los mayores medios de información económica y fórums académicos cercanos y financiados por el capital
financiero, como el Banco de Santander, el BBVA y La Caixa, y las grandes empresas del IBEX-35. Como
180
ejemplos de tales forums tenemos la Fundación Fedea y las llamadas Cátedras Fedea (y su revista Nada es
Gratis) y la revista Actualidad Económica (del grupo Mundo), entre otros, y gran número de páginas
económicas de los mayores rotativos españoles, así como tertulianos económicos de las mayores cadenas
televisivas y radiofónicas. A pesar del enorme fracaso que ha significado la aplicación de las políticas
basadas en este dogma por parte de gobiernos neoliberales, hoy esas políticas continúan aplicándose por
toda la Eurozona, incluyendo España, tanto a nivel central como autonómico (ver mi artículo “El ataque del
Estado central español al Estado del Bienestar en España”, Publico 07.10.14)
Durante muchos años, el dogma neoliberal ha ido enfatizando que el problema de bajo crecimiento
económico y elevado desempleo se debe a las rigideces del mercado laboral y al excesivo gasto público, que
han estado asfixiando a la economía. De ahí que su solución haya sido flexibilizar el mercado de trabajo (que
quiere decir, facilitar el despido de los trabajadores y la bajada de los salarios), y reducir el gasto público
(incluyendo el social) mediante los recortes, especialmente acentuados en España. La mayoría de partidos
gobernantes en Europa, incluyendo España, son partidos pertenecientes a la Internacional Liberal o a la
Internacional Conservadora (Internacional Demócrata de Centro) que están aplicando todas estas políticas
hoy dominantes en el establishment (es decir, en la estructura de poder financiero, económico, político y
mediático) europeo. Consecuencia de ello es que el crecimiento económico se haya estancado y el desempleo
haya alcanzado niveles record en toda Europa, pero con particular intensidad en la Eurozona y en los países
periféricos de dicha zona, como España.
La falsedad de los supuestos neoliberales
En realidad, se podía ver desde el principio que tales políticas eran erróneas. Incluso se podría haber
predecido como algunos hicimos (véanse mis libros Neoliberalismo y Estado del bienestar, 1997, y
Globalización económica, poder político y Estado del bienestar, 2000, en Ariel Económica)- antes de que
apareciera la crisis. Mirando los datos, se podía ver fácilmente que el dogma era insostenible. Comparando
la evolución del desempleo en EEUU con el del promedio de los países que más tarde pasaron a constituir la
Eurozona, podía verse que durante el periodo 1960-1980 el desempleo había sido mayor en EEUU que en el
segundo grupo de países (los de la futura Eurozona), pero pasó a ser menor que el del promedio de la
Eurozona a partir de los años ochenta, cuando se aplicaron las políticas neoliberales con la creación del euro.
Puesto que durante todo el periodo (antes y después del establecimiento del euro) el mercado de trabajo
estadounidense estuvo más desregulado que el europeo y el gasto público en EEUU fue menor que el
existente en este lado del Atlántico Norte (sin que hubiera ningún cambio significativo en EEUU durante todo
el periodo), si el supuesto excesivo gasto público y la presunta rigidez laboral de los países europeos fueran la
causa del elevado desempleo –como los neoliberales sostienen-, entonces ¿cómo explican que el desempleo
en Europa fuera menor que en EEUU durante el periodo 1960-1980? La única respuesta válida para explicar
el aumento del desempleo en la Eurozona a partir del año 1980 es que se debió a cambios en Europa, no en
EEUU. Y estos cambios fueron precisamente la manera como se estableció el euro, que se hizo tomando toda
una serie de medidas, como reducir el gasto público y aumentar la flexibilidad del mundo del trabajo, que
incrementaron el desempleo. Con solo mirar el gráfico comparando la evolución del desempleo en EEUU con
la Unión Europea y su Eurozona, podía verse la falsedad del dogma neoliberal.
Más evidencia contraria al dogma neoliberal
Otro dato de la falta de credibilidad de las tesis neoliberales es analizar la evolución del crecimiento
económico durante la Gran Recesión, comparando el de los países de la Eurozona con el de los países de la
UE que no están en la Eurozona, siendo los primeros los que han seguido el dogma neoliberal más a
rajatabla. Paul de Grauwe, uno de los economistas más sensatos que hay en Europa (poco conocido en los
fórums económicos de nuestro país), hace esta comparación en su excelente artículo “Stop Structural
Reforms and Start Public Investment in Europe”, en la revista digital Social Europe Journal. Paul de Grauwe
muestra en un gráfico la evolución del crecimiento económico desde 2010 en ambas zonas dentro de la UE:
181
en los países pertenecientes a la Eurozona y en los diez países mayores no pertenecientes a la Eurozona. En
dicho gráfico puede verse como los segundos se recuperan más rápidamente que los primeros, donde el
dogma neoliberal domina las políticas de los gobiernos. El eje central de esos gobiernos es la aplicación más
ortodoxa del dogma neoliberal, que definen como “reformas estructurales” (bajada de salarios, subida de
desempleo y recortes de gasto público), reformas todas ellas que todavía continúan exigiéndose, con
particular énfasis en los países periféricos de la Eurozona como España (y en los que, como consecuencia, se
han alcanzado unos elevadísimos niveles de desempleo). Pero, impermeables a los datos, los economistas
neoliberales de Fedea, financiados o próximos a la Fundación Fedea, continúan, en su panfleto neoliberal
Nada es Gratis, enfatizando la necesidad de las “reformas estructurales”.
Siempre hubo alternativas al neoliberalismo. Que no se aplicaran se debe a la enorme influencia del capital
financiero
Como algunos (muy pocos) señalamos desde el principio de la crisis, el problema no ha estado en el lado de
la oferta, sino en el espacio de la demanda. Hace años ya predijimos que con el descenso de las rentas del
trabajo, que ha estado ocurriendo desde principios de los años ochenta en los dos lados del Atlántico Norte,
como consecuencia de la aplicación de las políticas neoliberales (que debilitaron, tal como era su intención,
al mundo del trabajo), se estaba creando un problema de demanda que se estaba intentando resolver a base
de un enorme crecimiento del endeudamiento. Ahí radica el problema, especialmente agudo en los países de
la Eurozona, donde tal dogma se ha aplicado con mayor intensidad.
Este endeudamiento privado y el descenso de la demanda son la raíz del problema económico y financiero,
endeudamiento y descenso de la demanda que las “reformas estructurales” han causado. La única manera
con la que se podría haber resuelto este descenso de la demanda privada hubiera sido aumentando la
demanda pública, incrementando el gasto público. Los recortes de ese gasto imposibilitaron dicha
recuperación.
¿Cómo quieren los neoliberales reavivar la economía reduciendo los salarios y recortando el gasto público?
Es obvio que la lógica nunca ha sido el motor de las políticas neoliberales. Imaginen a un médico que, como
consecuencia de su ignorancia, hubiera matado a sus pacientes. Estaría totalmente desacreditado y
probablemente en la cárcel. Aquí en España, continúan siendo los gurús económicos neoliberales (con o sin
chaquetas llamativas), responsables del desastre económico, los que siguen pontificando en los medios
públicos y privados de información. En realidad, el desastre económico es tal que incluso algunos de los
cardenales de la iglesia neoliberal se están dando cuenta de que algo no es creíble en su fe. Y nada menos
que el Sr. Draghi, el Presidente del Banco Central Europeo (el Vaticano del neoliberalismo), ha reconocido
que algo debe cambiarse.
Las soluciones al desastre son extraordinariamente fáciles de ver. Hoy, los Estados centrales como Alemania
pueden conseguir dinero a unos intereses bajísimos. Por lo tanto, podrían invertir masivamente en obras
públicas, creando empleo, y con ello estimular su economía y la europea. Y así la de los otros países. En
realidad, una consecuencia de los recortes del gasto público ha sido un notable deterioro de las inversiones
(tal como ha ocurrido en España). Alemania, con uno de los gobiernos más promotores del neoliberalismo,
tiene, como España, una de las tasas de inversión pública (un 1,6% del PIB) más bajas de la Eurozona. Hoy
hacen más falta que nunca unas políticas orientadas a alcanzar el pleno empleo, con una recuperación de los
salarios y del gasto público social, medidas necesarias no solo por razones sociales (pues el déficit social de
los países periféricos de la Eurozona es enorme), sino también económicas. Estas propuestas no las
encontrarán, sin embargo, en los mayores medios públicos o privados del país, y todavía menos en las
Cátedras de la Fundación Fedea, ni en su Nada es Gratis, ni en los medios como Actualidad Económica,
donde se los promociona.
Las derechas neoliberales insultan porque no tienen capacidad argumentativa para responder
182
Una última observación. Un lector de mi blog www.vnavarro.org me hizo llegar una entrevista que el
programa Actualidad Económica le hizo a Pablo Iglesias, el dirigente del movimiento político llamado
Podemos. En el curso de tal entrevista (hecha en formato televisivo), el moderador del programa se refirió a
mi persona como “un académico que carecía de prestigio o reconocimiento en la comunidad académica”,
mostrando, como indicador de ello, que yo estaba proponiendo un aumento del gasto público social en
España, algo que el moderador consideraba como una muestra de mi supuesta falta de rigor. Este insulto y
observación merece una respuesta que muestra, no solo su falta de credibilidad, sino el nivel de mezquindad
al cual son capaces de llegar la derecha neoliberal española y sus medios
En cuanto a mi falta de prestigio y reconocimiento, tengo que hacer algo que me incomoda (pues nací en el
seno de una familia que no veía bien que se hablara elogiosamente de uno mismo). Pero ante tanta falta de
honestidad y tanta mezquindad, debo informarle a tal señor que la máxima expresión de reconocimiento de
un científico es las veces que su trabajo es citado en las revistas científicas internacionales. Pues bien, el
instituto de análisis de la investigación científica más conocido y prestigioso de EEUU, The Lauder Institute of
Management & International Studies de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, me considera
como uno de los científicos españoles más citados en la literatura científica mundial en las áreas de Ciencias
Sociales (que incluye Economía, Ciencias Políticas y Sociología, entre otros), siendo Catedrático de dos de las
Universidades que gozan de mayor prestigio en el mundo, la Universidad Pompeu Fabra y la The Johns
Hopkins University.
En cuanto al argumento de que proponer el aumento del gasto publico social sea una muestra de falta de
rigor y carencia de credibilidad, valga subrayar que hoy gran número de instituciones que habían propuesto
los recortes, como el BCE, el FMI o la OCDE, creen que tales recortes han sido y/o continúan siendo
contraproducentes. Por fin admiten que estuvieron en error durante mucho tiempo. Soy consciente de que la
derecha española, homologable a la ultraderecha en Europa, siempre responde con un gran retraso, y
todavía no se ha dado cuenta de lo enormemente retrasados y desfasados que están. En realidad es más que
sorprendente que hoy el neoliberalismo continúe siendo tan visible mediáticamente en España. es una
muestra más del enorme dominio que las derechas, bien financiadas por el capital financiero y las mayores
empresas del país, ejercen sobre los establishments políticos y mediáticos del país.
“No podemos volver al pasado. Pero quedar en el vacío presente como proponen los
ideólogos de la burguesía es insoportable”: Entrevista con Michael Löwy
http://marxismocritico.com/2014/10/13/no-podemos-volver-al-pasado/
13/10/2014Deja un comentarioGo to comments
lowy_changing_pttMichael Löwy es uno de los más importantes pensadores marxistas actuales. Su basta
obra, desde La teoría de la revolución en el jóven Marx (1970) hasta su último La cage d’acier: Max Weber et
le marxisme wébérien (2014), abarca temáticas muy diversas como el romanticismo, la sociología marxista o
el ecosocialismo. El sociólogo y filósofo de origen brasileño recibió una parte del equipo de Marxismo Crítico
en su apartamento de Paris para discutir sobre su enfoque romántico-revolucionario en Marx y su propuesta
ecosocialista. Entrevista a cargo de Diana Fuentes y Victor Neves.
DF: Nos gustaría empezar por destacar el trabajo que llevas haciendo desde hace muchos años, que entre
otras obras has plasmado en el libro “Rebelión y melancolía. El romanticismo como contracorriente de la
modernidad”, escrito con Robert Sayre hace más de 20 años, y donde abordas una cuestión que a nuestro
modo de ver plantea una fértil lectura de Marx. ¿De qué manera podemos pensar que Marx es un
romántico? ¿Es Marx un romántico?
183
ML: Planteado de esa forma sencilla y directa, la respuesta sería no. Marx no es un romántico. En realidad la
posición de Marx hacia el romanticismo él mismo la resume muy bien en un pasaje de los Grundrisse,
fundamentos para la crítica de la economía política de 1857-1858, primer manuscrito de El Capital que
quedó inacabado. Ahí Marx plantea que en el pasado existían formas de vida social mucho más llenas de
autenticidad, desde el punto de vista de la plenitud de la vida y que querer volver a esa plenitud como
plantean los románticos es absurdo. No podemos volver al pasado. Pero quedar en el vacío presente como
proponen los ideólogos de la burguesía es insoportable. En tanto que la crítica de los románticos a la
civilización burguesa tiene su legitimidad en nombre del pasado, los burgueses no tienen como contestarla.
Por eso la crítica romántica seguirá existiendo como una sombra de la burguesía hasta que ésta
desaparezca. Creo que ahí está todo dicho.
Marx reconoce al mismo tiempo la legitimidad de la crítica romántica de la burguesía y la distancia crítica
respecto a la ilusión romántica de poder volver atrás, junto al hecho que mientras exista el capitalismo y la
sociedad burguesa existirá su crítica romántica. Este es el planteamiento acertado que define bien la posición
de Marx.
Entonces, Marx no es un romántico. Es alguien que trató en su obra de desarrollar una superación dialéctica
en el sentido de la Aufhebung hegeliana, una superación dialéctica de la oposición entre romanticismo e
ilustración. Es decir, toma elementos de los dos, critica sus limitaciones y trata de proponer una alternativa
superior, representada por la dialéctica marxista. Esto como primer elemento de respuesta. Marx no es un
romántico, pero reconoce la legitimidad de la crítica romántica de la sociedad burguesa. Por eso, Marx se
apropia del pensamiento de los críticos románticos del capitalismo desde los reaccionarios hasta los más
progresistas, que también los hay. No son todos reaccionarios, existe una izquierda romántica, socialista,
anarquista o comunista. Una izquierda romántica que no quiere volver atrás sino que quiere dar una vuelta
por el pasado en dirección al futuro.9782228884808
Pero Marx también se interesa por los críticos reaccionarios y toma de ellos la parte crítica mientras rechaza
sus planteamientos regresivos respecto al pasado. Hay un montón de ejemplos de este tipo. Para empezar
con la economía política: Sismondi, a quien Marx se refiere en diversos momentos. En el Manifiesto
Comunista hay un capítulo sobre Sismondi, en el que lo llama pequeño burgués, reaccionario, etc., pero en el
que dice que fue Sismondi el primero en plantear que el capitalismo significa crisis, pauperización de los
campesinos, destrucción de las personas por la división del trabajo, etc. Hace un listado de críticas al
capitalismo que son casi todas las que Marx mismo va a retomar. Hay una especie de homenaje en varios
escritos de Marx, como en su historia de las teorías de la plusvalía, donde va a retomar a Sismondi
distanciándose de sus ilusiones pequeño burguesas y su reivindicación de volver al artesanado del pasado,
interesándose por su crítica del capitalismo.
Lo mismo vale para escritores como Balzac, que era un reaccionario, legitimista, que quería restaurar la
monarquía absoluta, pero la manera como analiza la sociedad burguesa es muy importante para Marx y
para Engels. Los dos dicen que aprendieron más sobre lo que era la sociedad burguesa leyendo a Balzac que
muchos tratados de economía política y estadísticas. Entonces, hay también un homenaje a Balzac.
Primer elemento a retener: el romanticismo o la crítica romántica del capitalismo, es una de las fuentes del
marxismo, junto con la economía política inglesa, el socialismo francés y la dialéctica hegeliana. Ha sido una
fuente ignorada, normalmente se habla de las otras tres pero hay también una cuarta. En segundo lugar,
destacar que en la misma obra de Marx y Engels hay algo que yo llamo el momento romántico o dimensión
romántica, esto es, una serie de argumentos en los que Marx, por citar el ejemplo de un pasaje famoso de la
Miseria de la filosofía, argumenta como cosas que en el pasado se intercambiaban o se regalaban entre
individuos como el amor, la amistad, el honor, la solidaridad, la fraternidad, etc., ahora en el capitalismo se
han convertido en mercancías que se llevan al mercado para vender por su precio; es lo que se puede llamar
la venalidad universal: todo se ha transformado en mercancía. Se trata de una crítica que se refiere al
pasado; en el pasado precapitalista hubo valores humanos que ahora están desapareciendo, lo que no
184
significa que Marx quiera volver al pasado, pero es claramente una crítica que se apoya en el pasado. O
cuando Engels, en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, habla de la dignidad del hombre
en la comunidad primitiva. Todos esos elementos están presentes en Marx y Engels, claro, sería largo
desarrollarlos ahora, se puede simplemente indicar que hay una vena, un momento romántico, que es parte
del pensamiento de Marx y Engels y del marxismo y que lamentablemente se ha dejado a un lado.
No es el único enfoque, ni mucho menos, sino que está articulado con elementos que vienen de la ilustración,
la racionalidad y la ciencia. Se encuentran los dos planteamientos; es lo que Ernst Bloch llama la corriente
fría y la corriente cálida del marxismo. La corriente fría hace referencia a la ciencia, al análisis despiadado de
la realidad capitalista. La corriente cálida es la utopía, el sueño, el momento romántico. Bloch presenta la
necesidad de los dos, pero situando la corriente fría y el análisis científico, al servicio de la corriente caliente,
del sueño y de la utopía.
DF: ¿Qué vigencia le podemos dar hoy a este enfoque?, ¿de qué modo se puede presentar en el momento
actual en el que hay una suerte de regreso al marxismo, en el que los círculos de investigación marxista están
actualizando ciertas discusiones y otras están siendo cuestionadas?, es decir, ¿qué sentido tiene hoy para ti
enfatizar este enfoque, partiendo de la alusión a Bloch de la corriente cálida del marxismo y,
particularmente, en aquello que tiene que ver con el romanticismo?
ernst-bloch-04
ML: Primero, creo que este enfoque es importante para rescatar en la historia del marxismo la presencia de
una corriente marxista cálida. No podemos entender la historia del marxismo en el siglo XX y hasta hoy sin
tener en cuenta que existió, dentro del marxismo, una corriente que se reclama del romanticismo, que se
autodefine romántico-revolucionaria. Esa corriente incluye a Ernst Bloch, Walter Benjamin, José Carlos
Mariátegui, entre otros. Entonces, el primer paso sería tomar conciencia de esa corriente dentro del
marxismo del siglo XX.
Segundo, porque creo que esta crítica romántica es importante en la lucha política, cultural, ideológica y
ética que llevamos a cabo contra el capitalismo. Es un error limitar la crítica del capitalismo, como muchas
veces hace la izquierda, únicamente al hecho de la explotación de la plusvalía. Este elemento es importante
pero el capitalismo no es sólo eso. También somos anticapitalistas porque el capitalismo es destructor, lo
destruye todo, la comunidad humana, los valores éticos, la solidaridad, el contenido humano de la vida
social, la naturaleza. Y son los románticos quienes enfatizaron estas dimensiones. En mi opinión, para que el
anticapitalismo mantenga su fuerza ética y cultural debe tener en cuenta estas críticas.
Además, creo que el romanticismo nos ayuda a entender una serie de cuestiones muy actuales. Por ejemplo,
la crítica de la visión ilustrada de la civilización del progreso, que desde varios puntos de vista, empezando
por el ecológico, es un desastre. Para entender por qué el progreso dentro del capitalismo y la civilización
moderna es un desastre hay que valerse de esa perspectiva romántica.
Y, por último, para tomar un ejemplo latinoamericano, si queremos entender la lucha de los indígenas en
contra del neoliberalismo, las multinacionales y del capitalismo agrario, que es un elemento muy importante
de las luchas sociales hoy en día en América Latina, tenemos que partir de ese enfoque, que está en Marx y
Engels, sobre la valoración de la comunidad primitiva, de las formas de vida precapitalistas comunitarias,
que están en la raíz de esas luchas indígenas tan importantes.
Todo ello configura un conjunto de temáticas importantes para pensar el marxismo en el siglo XXI que tienen
que ver con esa corriente cálida o romántico-revolucionaria dentro del marxismo.
DF: Sobre este punto, para profundizar, es muy interesante analizar si esto contribuye también a pensar este
horizonte del que hablas, es decir, el caso latinoamericano y los movimientos indígenas. Lo apasionante de la
185
cuestión es que este romanticismo que expones no significa un regreso al pasado o una pervivencia de un
pasado que no ha sido tocado por el largo proceso que ha implicado la modificación del estilo de vida y de las
relaciones sociales en el capitalismo. Nos gustaría que abundaras en esta cuestión, ¿cómo nos ayuda esta
visión romántica a entender y aproximarnos a estos fenómenos sociales y de resistencia al capitalismo sin
que por ello pensemos que se trata de una suerte de regreso a un pasado intocado?
2e68a-mariategui
ML: José Carlos Mariátegui ya lo había planteado de manera muy acertada. Hay que volver a leer a
Mariátegui en América Latina. Él decía que hubo en el pasado precapitalista, precolombino, anterior a la
conquista, algo que él llama el comunismo inca. Fue muy criticado por esa definición, lo trataron de
populista, de romántico. Hay que tener en cuenta que la expresión “comunismo inca” se encuentra en Rosa
Luxemburg, en su libro sobre Introducción a la Economía Política habla del comunismo inca. ¿Qué quiere
decir esto? En la civilización inca además de la estructura absolutista, el poder del inca y su oligarquía,
existían en la base, en las comunidades indígenas, formas comunitarias de vida, de trabajo, con propiedad
común de la tierra, etc. A eso lo llama comunismo inca. Y dice Mariátegui que a pesar de los siglos de
conquista y de liberalismo capitalista han sobrevivido en las comunidades indígenas, esas prácticas
colectivistas comunitarias, ese espíritu comunitario, y que nosotros, los socialistas, comunistas,
revolucionarios marxistas, debemos apoyarnos en esas tradiciones, en ese espíritu colectivista de los
campesinos e indígenas para desarrollar nuestro trabajo socialista o comunista moderno. No para volver al
Tahuantinsuyo, al Imperio Inca, sino para construir el socialismo moderno, el comunismo, incluso con las
conquistas técnico-científicas, pero rescatando ese espíritu comunitario tan enraizado en las comunidades
indígenas. Ése es el planteamiento de Mariátegui que a mí me parece muy acertado y muy actual.
Lo que vemos ahora es un hecho sorprenderte, casi un siglo después de Mariátegui, los indígenas siguen
revelándose, peleando, luchando a partir de sus comunidades, de su espíritu comunitario y sus prácticas de
ayuda mutua y de su relación comunitaria con la naturaleza. Actualmente volvemos a encontrar eso bajo
una forma nueva, que Mariátegui no podía haber previsto, lo que se pueden llamar luchas socio-ecológicas.
Luchar por la defensa del medio ambiente, de la naturaleza, de los bosques, del agua, de la tierra, en contra
de las multinacionales del petróleo, de la minería, del oro, por ejemplo, del agronegocio, etc.
Cuando los campesinos de Perú, de la región de Cajamara, se revelan contra una multinacional de la minería
del oro con la consigna “Agua sí, oro no”, es a partir de la comunidad indígena, de su relación con la
naturaleza, de su espíritu comunitario, que están resistiendo al capitalismo, al neoliberalismo y a las
multinacionales imperialistas. Están en la vanguardia de las luchas y eso se ha traducido, por ejemplo, en
Cochabamba, Bolivia, en la Conferencia Mundial de los Pueblos contra el cambio climático y el
neoliberalismo, con la participación de decenas de miles de delegados indígenas, ecologistas, de izquierda,
sindicales, etc., donde se decidió luchar para defender la madre tierra contra el carácter destructor del
capitalismo. Y me gusta siempre recordar que en los años 30, Walter Benjamin decía, hablando de Bachofen
y de la discusión sobre la comunidad primitiva, que las comunidades primitivas consideraban la naturaleza
como una madre generosa mientras que el capitalismo es un sistema no sólo de destrucción sino de
asesinato de la naturaleza. Corresponde casi palabra por palabra con la resolución de la conferencia de
Cochabamba.
DF: Pensando en Walter Benjamin y en esta veta del pensamiento cálido, la crítica que se inscribe en la
discusión del romanticismo, ¿podríamos decir que se abona la idea de que en el propio marxismo, en Marx
mismo y en Engels, no hay una temporalidad lineal? Porque estas resistencias al capitalismo y los
movimientos abiertamente contestatarios no podríamos comprenderlos bajo una perspectiva lineal
progresiva de acumulación de experiencia política. Tus planteamientos me hacen pensar que en el propio
Marx podemos percibir también que hay la posibilidad de comprender estas resistencias bajo una idea de
temporalidad distinta y que también podría estar en esta discusión sobre el romanticismo. Y por ello para
ahondar en esta idea del porqué insistir en la crítica romántica, nos gustaría que nos vincularas esto con tu
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propuesta sobre el ecosocialismo, sobre cómo toda esta discusión sobre tu lectura de la obra de Marx y el
romanticismo y tu propio análisis se proyecta en esta propuesta.Walter Benjamin
VN: Yo añadiría otro problema que tiene que ver con todo esto. Cuando pensamos en una corriente cálida y
una corriente fría que se combinan para superar el capitalismo, en los ejemplos que nos has traído, sobre las
comunidades indígenas y la defensa de la madre tierra, ¿no haría falta ahí el análisis frío de la crítica de la
economía política capitalista? ¿Cómo desde el marxismo podemos, por ejemplo a través de la propuesta
ecosocialista, aproximar las dos perspectivas?
ML: El ecosocialismo que ser refiere a la herencia marxista trata de incorporar las dos corrientes. La crítica de
Marx a la Economía Política capitalista que incluye los tres volúmenes de El Capital y todo lo que Marx ha
llevado a cabo como análisis científico del capitalismo, juntamente con lo que se ha hecho después, como el
análisis del imperialismo, etc. Tenemos que apropiarnos de toda la tradición marxista de análisis científico de
lo que es el capitalismo, el imperialismo, la globalización, etc. Y eso está presente también incluso en la
declaración de Cochabamba, en su análisis del neoliberalismo y el capitalismo.
Debemos integrar las dos corrientes. El ecosocialismo trata precisamente de asociar la crítica ecológica del
productivismo, el consumismo, el carácter destructor de las fuerzas productivas capitalistas con el análisis
marxista de cómo funciona el sistema capitalista.
El ecosocialismo toma de la crítica romántica al capitalismo la idea de que el capitalismo no es simplemente
un progreso. Es a la vez progreso y regresión. Desde el punto de vista de ciertas conquistas científicas y
técnicas, es un avance, pero desde el punto de vista humano y de la relación con la naturaleza, es desastroso.
Hay que romper con esa visión lineal de la historia como progreso según la cual el desarrollo de las fuerzas
productivas nos llevará al socialismo. Pensar que cuanto más avanza la productividad y las formas más
sociales de la producción más nos acercamos al socialismo es una ilusión. El ecosocialismo rompe con esta
visión que está presente, si no en Marx y Engels, en buena parte de la tradición marxista. El ecosocialismo
plantea que el carácter destructor del capitalismo, que ya Marx había antevisto pero no había desarrollado,
hoy en día es uno de los problemas más importantes de la lucha revolucionaria, porque el capitalismo está
conduciendo a una catástrofe ecológica. El cambio climático, en particular, sin precedentes en la historia de
la humanidad, es una amenaza a la misma existencia de la vida en el planeta y, por tanto, eso replantea la
cuestión de la lucha anticapitalista en términos nuevos, más radicales. Lo que hay que plantear es la
superación de una visión muy estrecha que existió en la izquierda marxista en el pasado según la cual la
revolución tiene por tarea transformar las relaciones de producción para permitir el libre desarrollo de las
fuerzas productivas. Eso no funciona así. Desde el punto de vista ecosocialista sabemos que las mismas
fuerzas productivas, el aparato productivo, son capitalistas, están al servicio del capitalismo y tienen una
dinámica destructora del medio ambiente, de la naturaleza, de los equilibrios ecológicos. El aparato
productivo, tal y como existe, basado en las energías fósiles, en los pesticidas, en los químicos, etc., es lo que
nos está llevando al desastre. Tenemos que pensar la transformación revolucionaria no sólo de las relaciones
de producción, sino también del aparato productivo, del patrón de consumo que es totalmente artificial e
insostenible, de los medios de transporte, etc. Es toda la civilización que debe ser cambiada desde su raíz,
desde sus fundamentos. La visión de la transformación revolucionaria que propone el ecosocialismo es
mucho más radical que una cierta visión tradicional de la izquierda que se limitaba a plantear la cuestión de
la propiedad privada, que obviamente es muy importante porque el primer paso es romper con la propiedad
privada, pero la transformación no termina ahí, sino que ahí empieza. Un cambio que implica transformar el
conjunto de la civilización, romper con el paradigma de la civilización industrial-capitalista occidental
moderna y plantear una nueva civilización ecosocialista basada en otros valores: en el valor de uso y no en el
valor de cambio, en la solidaridad y no en la competencia, en la planificación democrática y no en el mercado
salvaje. Se trata de un planteamiento radical.
DF: Viendo el panorama y todos los elementos que nos planteas, añadamos un punto final. Hoy día estamos
frente a una suerte de “regreso del marxismo” que nos permite reflexionar sobre todos los temas de los que
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nos has hablado, pero no podemos negar que, por otro lado, en el espectro social generalizado se produce un
incremento y profundización del individualismo y la enajenación. Desde este marco general, ¿cómo
podríamos recuperar para esta discusión la insistencia de la perspectiva del romanticismo sobre el sujeto
autárquico, autónomo, sin ponerlo en discusión con algo que está presente por ejemplo en Luckàcs en
Historia y conciencia de clase, y que tiene que ver con el problema del colectivo y el sujeto. Es decir, ¿cómo no
caer en la perspectiva conservadora del romanticismo que insiste en un sujeto autónomo, autárquico, pero
que lo escinde de las relaciones colectivas y las relaciones sociales y que a la sociedad contemporánea le
viene muy bien?, ¿cómo abundar en eso que Luckàcs observaba?
ML: La crítica de los románticos al capitalismo tiene dos vertientes que no son contradictorias, pero sí son
distintas. Una es la afirmación de la singularidad de los individuos, la valorización del individuo en su calidad
única y singular. Cada individuo tiene una singularidad que tiene un valor humano profundo. Pero, ¿qué hace
el capitalismo? Uniformiza todos los individuos, destruye la singularidad, los hace todos copias conformes
uno del otro, todos consumen la misma Coca Cola, todos ven las mismas películas, todos se sientan delante
de su televisión. Se produce una homogeneización y una uniformización mercantil que destruye esa calidad
singular de los individuos. Por otro lado, dicen los románticos, el capitalismo destruye los vínculos
comunitarios, las relaciones sociales colectivas, atomizando a la gente, dejando los individuos atomizados,
disociados, entonces el individuo ya no va al sindicato, al partido, ni al café o al teatro, sino que se queda en
su casa con su televisión individualmente. Esa atomización es una característica del capitalismo.
Creo que podemos recuperar esos dos elementos de la crítica romántica. Al mismo tiempo valorizar el sujeto
individual, en su singularidad, en su autenticidad, y a la vez valorizar las relaciones sociales, comunitarias, no
solo la comunidad tradicional de la que hablaban los románticos, sino nuevas formas comunitarias como
pueden ser el sindicato, el partido, el movimiento social, el grupo de afinidad, etc. La lucha de clases en un
sentido amplio y todo el conjunto de luchas que tienen que ver con el enfrentamiento social, son nuevas
formas colectivas de comunidad fundamentales porque no habrá cambio social sin organización colectiva. En
eso Luckacs tiene toda la razón.
Podemos reivindicar esta crítica romántica en sus dos dimensiones pero obviamente sabemos que la
transformación social pasa por la organización de los oprimidos y los explotados. Se trata de una pelea
contra esa atomización individualista, esa guerra de todos contra todos del espíritu del capitalismo. Es una
pelea que no sabemos si vamos a ganar, como decía, Daniel Bensaïd, es una apuesta.
Entrevista con Michael Löwy para Marxismo Crítico a cargo de Diana Fuentes y Víctor Neves.
“Miguel Enríquez enfrentado a la muerte. Su lección está viva a 40 años de su
asesinato”: Carmen Castillo Echeverría
http://marxismocritico.com/2014/10/13/miguel-enriquez-enfrentado-a-la-muerte/
13/10/2014Deja un comentarioGo to comments
40Este 5 de octubre se cumplen 40 años de la muerte en combate de Miguel Enríquez Espinosa, secretario
general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). En esta oportunidad, Rebelión abre un apartado
especial sobre esta gran figura de la historia revolucionaria latino-americana:
www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=1&id=474. También publicamos, entre otros testimonios y análisis, el
siguiente relato de Carmen Castillo Echeverría, su compañera que lo acompañaba ese día. Este texto sale hoy
conjuntamente en la revista Punto Final y en nuestro Portal.
Ese sábado 5 de octubre de 1974 en la casa N° 725 de calle Santa Fe permanece. A pesar de la nieve que
cubre la memoria en general, ese recuerdo inamovible me obliga a dar testimonio. Ni “declaración verbal”
ante la justicia, ni relato literario como en “Un día de octubre en Santiago” que refleja con exactitud lo que a
fines de los 70 sentía y conocía. ¿Testigo falible? Asumo el riesgo.
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Durante el gobierno de Salvador Allende para el pueblo se abría un horizonte de sentido, es decir una
promesa de vida aun no alcanzada, pero imaginada, deseada. Una sociedad entera en estado de
enamoramiento. Los obstáculos eran duros, pero nos fortalecían.
Frente al golpe de estado, el MIR toma la decisión de permanecer en Chile. No éramos héroes, solo militantes
movidos por la convicción de que si valía la pena luchar para hacer la revolución. Frente al golpe de estado,
nuestra decisión de organizar la resistencia a la dictadura implicaba la defensa de los derechos conquistados,
la educación y la salud pública, los derechos sindicales, el derecho a la vivienda, la dignidad enarbolada, la
democracia participativa. Era nuestra responsabilidad librar la batalla, resistir siempre ha sido resistir a lo
irresistible. El precio a pagar fue alto, pero aún en ese contexto de represión, lo que vivimos era la vida
simplemente.
La dictadura y su aparato represivo, la DINA, operativa desde noviembre del 73, definen su prioridad:
aniquilar al MIR. No éramos un aparato militar compartimentado sino una organización política. Los
“miristas” vivían en su gran mayoría al ritmo de las tareas políticas del movimiento social. “Crear, crear
poder popular” en todos los frentes. La cacería tiene objetivos “visibles”.
La maquina de matar funciona a full. El 21 de septiembre de 1974 se focaliza en una de las redes
clandestinas directamente vinculada a Miguel. Lumi Videla, asesinada, Sergio Pérez, María Cristina Pacheco,
desaparecidos, Rosalía Martínez, Julio Laks… sobrevivientes. La maquina enloquecida, tortura sin descanso.
Los prisioneros amontonados en la casa José Domingo Cañas, cuartel principal de la DINA, cárcel clandestina,
sueltan detalle insignificantes. La Agrupación Caupolicán, dirigida por el capitán Miguel Krassnoff
Martchenko, bajo la autoridad del coronel Pedro Espinoza y Manuel Contreras , realiza un trabajo de
inteligencia y define un perímetro geográfico donde podía estar nuestro refugio. Se inicia una labor de
rastreo, “peinar” la zona. Los agentes de la DINA siguen la pista de un auto, una Renoleta roja, de una mujer
embarazada y de dos niñas gemelas.
La amenaza se acerca. Lo sabíamos.
Miguel se encuentra al frente de las tareas de organización que la resistencia requiere. En primera línea.
Indispensable en un comienzo, arriesgado pero sin alternativa y acorde con su deseo de proteger la vida de
los otros compañeros, en las dos ultimas semanas de su vida.
En diciembre de 1973, luego de la caída de Bautista Van Schouwen, nos instalamos en esa casa de fachada
azul cielo del barrio San Miguel. Una amiga que partía exiliada a Inglaterra la compró con el dinero del MIR.
Se estableció un contrato de arriendo. La “leyenda” que montamos para la propietaria y los vecinos era
simple. Obligado a instalarse en Santiago un cierto tiempo para seguir un tratamiento médico, una
enfermedad a los riñones, junto a su esposa y sus hijas, compartiríamos la casa con una pareja de familiares
que nos apoyaría. Gente de clase media, en labores comerciales pero sin trabajo estable dadas las
circunstancias. Con recursos puesto que disponíamos de dos autos. Una renoleta roja que yo manejaba, un
Fiat 125 que Humberto Sotomayor utilizaba. Ambos, en las raras ocasiones en que Miguel debía salir por
“razones médicas”, lo conducíamos. Miguel tenía el cabello levemente ondulado, su frente despejada, la piel
afeitada y anteojos. Usaba camisas bien planchadas, corbata y pantalones oscuros.
La casa muro frontal tenía tres entradas. La puerta, una reja lateral garaje que cubrimos de una lámina de
metal, y una reja estrecha colindante con la casa de nuestra vecina Anita Mirlo. Desde la primera visita de
cortesía Anita me contará que es actriz, que vive sola con su hijo pues su marido, periodista, se encuentra
preso en Chacabuco. Cesante, ella, cesante nuestro vecino del otro lado, nos ingeniaremos en darles
pequeños trabajos. Por ejemplo, para Anita, buena costurera, diseñar vestidos para las niñas de 5 años,
Camila y Javiera.
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Desde el exterior de la casa, para los vecinos, la vida de esta familia, es normal. Cierto, dos parejas, dos niñas
y en marzo de 1974, un perro, no es habitual. Pero el traslado a Santiago en urgencia y la enfermedad del
caballero, hacen coherentes las particularidades. Las niñas son alegres, el perro crece, el enfermo reposa y
trabaja en su casa. Los familiares lo apoyan. Entran y salen, se abastecen en el almacén de la esquina, la
señora Ximena, mi nombre clandestino, visita a la vecina de al frente, Gladys, conversa con los unos y los
otros en la vereda, siempre impecable. Las ventanas tienen cortinas de lona blanca, los pocos muebles son
coloridos, un estante de libros y un gran escritorio. Desde la puerta puede también percibirse los tres cuartos
alineados y al fondo un patio de baldosas negras y un parrón incipiente.
En la casa, el espacio vibra alrededor del trabajo político. Una pequeña colmena. Miguel escribe, estudia y
devora todo lo que se encuentra a su alcance. Trotsky, Rosa Luxemburgo, Lenin camuflados bajo tapas
anodinas, Víctor Serge, Víctor Hugo, García Márquez, Cortázar, William Reich y los estudios de neurología, la
enciclopedia británica … Nutre su pensamiento político con la Historia, la Ciencia y la poesía , como es su
costumbre. Yo transcribo a maquina sus textos. Marilú García los fotografía en el taller instalado al fondo del
patio. Humberto Sotomayor, su esposo, asume la mayoría de las tareas al exterior. Miguel cocina, le cuenta
cuentos a las niñas y los domingos ven algunas series de televisión infantil. Risas y juegos. Una vida cotidiana
normal. En nuestro dormitorio dos bolsos de ski rojo, unos AK esperando ser distribuidos. Miguel tiene la
suya, con un cargador especial de 40 tiros. Ningún fetichismo por las armas. Yo salía desarmada, pero con
una capsula de cianuro en el bolsillo. Luego supimos que no estaban activas. Miguel y Humberto andaban
armados.
Mas allá de todas las tensiones, durante meses, vivimos días y noches tranquilos. La clandestinidad fue para
mí vigor y color.
Las medidas de seguridad se respetaron en las pocas salidas de Miguel a reuniones. Y en las dos visitas de
compañeros de la dirección que se realizaron cuando ya estábamos preparando el repliegue.
El repliegue estratégico, si, la dirección había tomado la decisión de “congelar” a Miguel. Sacarlo de la
primera fila, construir un lugar inaccesible, montar una leyenda que le permitiera salir y entrar al país.
Luego de visitar varias propiedades en venta, me decidí por una parcela. En los limites de La Florida, dos
pequeñas casitas, un vasto jardín protegido por un muro de adobe. Miguel la visitó, fue nuestra única salida
juntos. Encontramos el palo blanco para comprarla y Rosa, mi compañera fiel desde el nacimiento de Camila,
estuvo de acuerdo en vivir con nosotros. El contacto directo con el partido sería muy espaciado y sometido a
rigurosos chequeos y contra chequeos. “La Parcela”, el lugar para comenzar otra vida.
Debíamos separarnos de las niñas. Con precaución se monto el operativo para asilarlas en la Embajada de
Italia. Frente al embarazo, se organiza un parto clandestino . A mediados de septiembre, las niñas
protegidas, Marilú y Humberto se trasladan a otra casa de seguridad.
Nuestra partida se aproxima. La casa se hunde en el silencio, la tensión aumenta con la caída de Lumi el 21 y
de Sergio Pérez, su compañero, el 22, la cadena continua. Abandonamos la Renoleta roja. Continuo mi
trabajo de enlace a pie.
La tortura hace su trabajo, los compañeros resisten como pueden. Nos toca a nosotros asumir la tarea de no
caer, de imaginar lo inimaginable y acelerar el cambio de casa. Es nuestra responsabilidad alejarnos del
peligro, vivir.
El dinero de la solidaridad internacional llega a tiempo, podemos ejecutar la compra de La Parcela.
El día 4 de octubre confirmamos la caída de nuestro enlace directo, Cecilia Jarpa.
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Cecilia no entregó los dos puntos de contacto del 3 de octubre. Si ella hubiese sucumbido a las aplicaciones
de electricidad, si hubiese cedido ante el dolor y el miedo, yo hubiese sido detenida, torturada e ignoro como
habría reaccionado. Nunca lo sabré pues ella no habló.
Movidos tal vez por la loca esperanza de que no hubiese caído decidimos ir al punto de rescate del día 4, en
avenida Grecia. Al salir Miguel me detiene. Él y Humberto Sotomayor, en auto, pasarán una primera vez
frente al lugar. Cecilia, el cuerpo dislocado pero la mente íntegra, los alerta del peligro. Los torturadores la
golpean y disparan. Miguel responde, Humberto acelera. Logran escapar de la emboscada. Inmediatamente
abandonan el auto y se sumergen, gracias al gesto de Cecilia.
A las 16 horas de ese mismo día 4 de octubre constatamos que la compañera que debía comprar la parcela
contesta el teléfono de forma extraña. Cada llamada telefónica significaba un desplazamiento engorroso y
largo. Ese atardecer Miguel deduce, cuando le cuento el intercambio de palabras, que la DINA está
esperando mi llegada con el dinero para la compra.
Miguel se desplaza por las calles de Santiago, da la orden de vaciar la casa de seguridad adonde se
encontraba mi hermano Cristian, Margarita Marchi y José Bordaz. Se ocupa personalmente de rescatar a
Mary Ann Beaussire de un punto de contacto peligroso. ¿Cuántas otras acciones, movimientos, ejecuta en
esos días? Aún no lo sé.
El 4 de octubre regresa a la casa con José Bordaz. Habían decidido pasar la noche ahí. ¿Existían otras
posibilidades? Si, pero nos parecieron más arriesgadas.
El sábado 5 de octubre la urgencia es extrema, hay que dejar la casa antes de la noche. Necesitamos un
refugio, aunque sea precario. Nos distribuimos las tareas. Me toca buscar un lugar. Ellos, entre otras cosas,
tienen puntos de contacto para difundir la alerta a los “ayudistas” y al conjunto de las redes clandestinas,
salvar el material del aparato de documentación, esconder los documentos… Antes de despedirnos nos
damos cita en la casa a las 17 horas.
Subo por la calle Santa Fe hasta Santa Rosa, consciente del peligro, atenta al más mínimo movimiento
extraño en el barrio. En Santa Rosa, un bus, luego un taxi. Puedo instalarme adonde una señora, amiga de mi
madre, para estudiar los arriendos disponibles de inmediato. No lo dudo, voy a conseguirlo. Dispongo de
dinero y papeles falsos.
A las doce tenía las llaves de una casa. Misión cumplida, ligero alivio. No detecto nada anormal en el camino
de regreso. Solo una onda eléctrica –¿qué emana de mí?– en la atmósfera. Morder el miedo, seguir con la
esperanza entre los dientes.
Miro la hora antes de abrir la reja continua a la vecina Anita. Eran las 13 horas. Dejo el paquete de
provisiones en la cocina y empujo la puerta que conecta el patio con el pasillo interior. Sorpresa, Miguel me
acoge. Esta armado. Nos vamos, dice. Le informo la dirección del lugar entrando en nuestro dormitorio, el
tercero en la línea de las habitaciones, el que da al jardín. Desde ahí percibo a Sotomayor y Bordaz que
vigilan la calle desde las ventanas que dan a la vereda. Un instante de conversación. Hay movimientos
extraños, tenemos que irnos, ahora, dice. La voz de uno de los compañeros nos interrumpe: “¡Aquí están!”
Cecilia se encuentra en uno de los autos que se detienen. Ninguna lógica en esa presencia. Solo que ese 5 de
octubre les “suelta” un falso punto de contacto: “Mediodía, en Departamental con Gran Avenida”. Dos autos,
4 agentes de la DINA por vehículo. Después de lo sucedido el día anterior en Avenida Grecia, desconfían y van
bien armados.
Cecilia, sin venda, de pie, en ese punto. Por supuesto nadie se presenta, ese contacto no existe. La golpean, la
empujan dentro del auto. No le vuelven a colocar la venda. Se dirigen de regreso al cuartel. Ella escucha, ve.
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Junto a ella van Miguel Krassnoff, Osvaldo Romo, agente civil reclutado en el lumpen y Teresa, una de las
feroces mujeres de la DINA. Todavía tienen tiempo, antes de almorzar, para rastrear una vez más el
perímetro sospechoso que por casualidad no se encuentra lejos. Recorren Gran Avenida y luego circulan por
las calles interiores, del lado este. Los dos autos se siguen, los agentes comunican de un vehículo al otro por
radio. Cecilia los escucha, piensa haber reconocido la voz de Marcelo Moren Brito, pero no sabe con certeza.
Cazadores olfateando a su presa, al acecho ante el mínimo indicio. Se detienen frente a una lavandería, un
almacén… Se topan con la calle Santa Fe continúan interrogando a jóvenes que juegan a la pelota, luego
Romo le habla a una mujer, la mujer señala desde lejos, varias cuadras, la casa. Por radio se comunican con
el cuartel de José Domingo Cañas. “Es lo último que alcancé a escuchar: la instrucción de pedir refuerzos. Eso,
antes de que me sacaran y me llevaran a esa casa, tan pobre, como yo la recuerdo, donde me dejaron
amarrada mientras se efectuaba el allanamiento y el tiroteo”, me dice Cecilia.
…
« En una operación conjunta de los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas fue allanada en el día de
hoy a las 13:30 horas, una edificación ubicada en … La operación registró una fuerte resistencia desde el
interior de la casa con armas automáticas. A las 15:30 horas las fuerzas pudieron ingresar al lugar
encontrando el cuerpo sin vida del dirigente mirista Miguel Enríquez y con heridas de gravedad a Carmen
Castillo Echeverría » Declaración oficial de la Dirección Nacional de Comunicación Social del Gobierno. Otras
informaciones de prensa señalan las 13:15 horas como inicio del operativo.
Esa es para mí la hora en que Humberto Sotomayor y José Bordaz nos avisan “¡Allí están!”. Miguel y yo
estamos en el cuarto. Es de ahí que él sale, con el AK en la mano, ya engatillada, pues escuchamos el primer
intercambio de ráfagas de metralletas. Es ahí donde tomo la Scorpio y apunto desde la ventana, al frente
solo hay un muro colindante con la vecina Anita, no puedo ver la calle. El me había dicho: “No te muevas de
aquí”. Obedezco, carente de emociones.
Comienza el enfrentamiento. Para nosotros se trataba de alcanzarlos, de obligarlos a retroceder, de
forzarnos un paso para escapar del cerco, ejecutar el plan de escape mil veces estudiado.
Y lo conseguimos. Después de un corto momento de intercambio de tiros, se alejan. Ese primer tiempo del
enfrentamiento no duró más de 15 minutos. Son entonces entre las 13:30 y las 13:45.
En el instante mismo en que ninguna bala roza la casa, Miguel da la orden de salir. Entra en la habitación,
toma uno de los dos bolsos de dinero, yo el otro, caminamos rápido, él delante, yo detrás, a un metro. Nos
dirigimos hacia el auto, por esa salida lateral de la gran pieza donde hay una puerta ventanal ubicada frente
al Fiat.
Justo en ese momento una granada explota. ¿Quién la tiró?¿Adónde cayó? Aún no lo sabemos. No aterrizó
demasiado cerca de nosotros, nos hubiera matado, no demasiado lejos, quedamos heridos.
Pequeños trozos de acero puntiagudos me seccionan la arteria y los nervios del brazo derecho a la altura del
músculo superior, algunos se incrustan en la parte alta del pecho, y también, lo sabré mucho tiempo
después, dos minúsculos llegan hasta la pared del pulmón. Todavía estoy parada cuando José Bordaz se
cruza conmigo. Después me desplomo lentamente.
Miguel también fue alcanzado, está en el suelo.
Sotomayor pasa junto a él, cree que Miguel está muerto. Una herida en la cabeza, dice. En ese instante,
entonces, Humberto está convencido de que Miguel yace herido de muerte. Bordaz contará esa noche que al
192
escucharlo él también lo cree. Continúan entonces a abrirse camino para romper el cerco y escapar. Saltan
los muros hacia la calle Veras Mena… Lo logran.
Nunca he emitido un juicio sobre aquel hecho u otros. He gritado contra el destino pero no me he detenido
en los “si… tal cosa…” La tragedia se asume entera o nada puede desprenderse de ella. Exigir un balance
político y sacar lecciones es indispensable. Lamentar no.
Ese 5 de octubre aprendí y para siempre que “aquel que no ha sufrido el miedo, que no ha convivido con él ni
negociado con él las condiciones de su sobrevida, no puede, no debe ni comprender ni juzgar. Solo respetar lo
que se le escapa.” Privilegiada, la historia me adjudica el buen papel, pero solo la entereza de los otros evitó
mi posible derrumbe. Lo sé.
Mientras Humberto y José se alejan, unos segundos después de desplomarme veo a Miguel, del otro lado de
la puerta ventanal, a menos de un metro de distancia. Su cuerpo extendido en el suelo, su rostro mirando
hacia el cielo, su torso fuerte agitado al ritmo acelerado de su respiración. Un hilo fino de sangre corre de su
mejilla izquierda. Vive.
Unos minutos después abro nuevamente los ojos y allí está, de pie, en posición de tiro, el ojo en el visor de su
AK. Dispara, protegido de los proyectiles que chiflan tras el muro saliente, al costado del auto.
Recién comienza entonces el segundo tiempo del enfrentamiento.
La DINA reforzada lanza una nueva embestida. Aullidos que son órdenes, ráfagas de metralletas,
lanzacohetes, granadas… Violencia desatada. Los vecinos lo contarán, los prisioneros de la Casa José
Domingo Cañas vivirán la histeria y los chirridos de las camionetas desde la oscura pieza donde se
encuentran amontonados. Cuando Cecilia es extraída al fin de su prisión provisoria escuchará todavía el
ruido de los helicópteros sobrevolando el lugar.
Como lo revelan los medios, la dictadura está convencida de que en ese combate participan varios militantes.
Augusto Pinochet Manuel Contreras Pedro Espinoza Marcelo Moren Miguel Krassnoff… los jefes militares y
sus comanditarios civiles NO pueden concebir que quien se enfrentó a su Poder fue UN solo hombre, Miguel
Enríquez.
Tiene 30 años, dos hijos, es médico, militante e intelectual revolucionario. Va a morir, pero todo
recomenzará. “La revolución nunca se acaba.”
Ese lapsus de tiempo, dos horas. Intentemos imaginar: sus desplazamientos al interior de la casa, sus gestos
precisos, la extrema concentración de su mente para ejecutarlos. Maestría en el combate. El enemigo
aumenta su número de hombres y armamento. Maestría en la resistencia. Segundo tras segundo, Miguel
actúa. Su vida entera, toda su razón, todos sus deseos y sueños, todo su pensar y su amor por los otros se
concentran en ese instante. El acto libre de un hombre libre.
El coraje político nada tiene que ver con el sacrificio, sí con el querer y la fuerza. El valor se juega su
existencia en el instante del hecho, nunca se sabe de antemano.
Ese 5 de octubre, una última ráfaga lo acalla. Se ha replegado hacia el patio, se encarama al muro divisorio
de la casa de San Francisco 5959. La vecina Isabel protege a sus hijas bajo un catre, asoma la cabeza y lo ve,
de pie sobre la pandereta: “Estaba herido y empuñaba un arma. Lanzó un grito : Hay una mujer embarazada
herida, paren el fuego ! Los tiros continuaron. Su cuerpo cayó junto a la artesa, el suelo era de tierra” .
La autopsia indica las 15:30 como la hora de su muerte.
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Edgardo Enríquez, su padre escribirá: “Tenía diez heridas a bala. Una de ellas, la última, le entró por el ojo
izquierdo y le destruyó el cráneo. Al verlo, con el resto de su cara serena, sonriente casi, y con un dejo
burlesco en la expresión, dije a mi mujer, su madre: ‘Quienes le dispararon sabían que aunque desfiguraran
su hermoso rostro y destruyeran su cerebro privilegiado no lograrían jamás borrar la imagen de él que se ha
formado el pueblo, ni sepultar sus generosos y sabios pensamientos inspirados por sus elevados y
dignificadores ideales’.”
Aprehender la vida de Miguel, un revolucionario, el equipaje de sus sueños, su pensamiento, sus penas, su
sentido del humor.
Recordar su fuerza, la realidad de sus esperanzas y continuar a llevarlas, con él.
Publicado en “Punto Final”, edición Nº 814, 3 de octubre, 2014
revistapuntofinal@movistar.cl
www.puntofinal.cl
“El neoliberalismo es una forma de vida, no sólo una ideología o una política
económica". Entrevista a Laval y Dardot
por Amador Fernández-Savater
http://anarquiacoronada.blogspot.com.ar/2014/10/el-neoliberalismo-es-una-forma-de-vida.html
¿En qué consiste el neoliberalismo? ¿Se puede aún pensar como aquella ideología que hace del “menos
Estado” su característica principal? ¿Cómo extiende e impone una determinada forma de organizar el mundo
y la vida que hace de la competencia la norma universal de los comportamientos? ¿Cómo se puede resistir,
subvertir, salir de sus coordenadas?
El penúltimo libro de los sociólogos franceses Christian Laval y Pierre Dardot retoma los planteamientos del
filósofo Michel Foucault y emprende una ambiciosa reconstrucción de la historia y el presente de lo que ellos
llaman lanueva razón del mundo. Y en el último, Commun (que será publicado por Gedisa a lo largo del año),
analizan las luchas que proliferan hoy en día por todas partes y proponen “lo común” como el término
central de una alternativa política para una revolución del siglo XXI. Común tiene todas las trazas de
convertirse en una referencia mayor en el debate político de los próximos años, algo como en su día pudo ser
Imperio de Toni Negri y Michael Hardt.
A la luz de la coyuntura actual, donde el significado de palabras como “poder” o “ganar” tiene tanta
importancia, Marta Malo, Débora Ávila (investigadoras, activistas y amigas) y yo mismo les preguntamos
por algunas cuestiones fundamentales que abordan ambos libros: la diferencia entre poder político y
“gobierno”, la naturaleza indisociable del neoliberalismo como política macro y micro (planes de ajuste y a la
vez producción de formas de vida) o la necesidad política de encontrar una vía alternativa entre la “toma del
poder” y la fuga hacia una sociedad paralela.
***
1- La nueva razón del mundo se presenta, en primer lugar, como una obra de clarificación política. La
comprensión del neoliberalismo, decís, tiene un “alcance estratégico” fundamental para el cambio social.
¿En qué sentido?
Pierre Dardot. Tenéis toda la razón en insistir sobre la intención política de la obra, forma parte de nuestras
intenciones. Hemos arrancado de la siguiente constatación, a la vez intelectual y política: creemos conocer el
neoliberalismo cuando en realidad no sabemos exactamente lo que es ni de dónde viene. Resistir
eficazmente, luchar contra una situación intolerable, no sólo requiere una buena organización y una
estrategia eficaz, sino también, y sobre todo, una inteligencia colectiva de la situación, que puede lograrse a
través de la discusión de trabajos teóricos de profundidad en y por los movimientos. Ahora bien, el análisis y
la denuncia del neoliberalismo sobre los que se apoyan los movimientos sociales y las contestaciones
políticas desde los años 90 nos parecen incompletos o falsos. Y es por ello que hemos emprendido esta
investigación amplia sobre el neoliberalismo.
194
2- El primer error para vosotros sería confundir el liberalismo clásico y el neoliberalismo. ¿Cuál es, a grandes
rasgos, la diferencia?
Christian Laval. El liberalismo clásico se constituyó en el siglo XVIII en torno a la cuestión de los límites de la
intervención gubernamental. Tres principios se postularon, hablando muy esquemáticamente, como
principio de esa limitación: el mercado abandonado a su “curso natural” (Adam Smith), el cálculo de utilidad
(Jeremy Bentham) y los derechos naturales de los individuos (John Locke). El comienzo del siglo XX vio cómo
el liberalismo, en particular el dogma del laissez faire, entraba en una crisis profunda. En el caso del
neoliberalismo, una cuestión diferente sustituye a la de los límites: ya no se trata de limitar, sino de extender.
Extender la lógica del mercado más allá de la estricta esfera del mercado y con ese fin reformar el
funcionamiento interno del Estado de manera que sea la palanca principal de esa extensión. Denunciar el
neoliberalismo como si fuera una renovación de la doctrina de Adam Smith es equivocarse de época y de
objetivo. El neoliberalismo no es una doctrina económica falsa o arcaica, sino un conjunto de prácticas y de
normas construidas política, institucional y jurídicamente.
3- ¿Qué significa que el neoliberalismo sea “la nueva razón del mundo”?
PD. Hablamos de “razón” precisamente en el sentido de una “racionalidad”, es decir, de una lógica que dirige
las prácticas desde su propio interior y no de una simple motivación ideológica o intelectual. El
neoliberalismo no gobierna principalmente a través de la ideología, sino a través de la presión ejercida sobre
los individuos por las situaciones de competencia que crea. Esa “razón” es mundial por su escala y “hace
mundo” en el sentido de que atraviesa todas las esferas de la existencia humana sin reducirse a la
propiamente económica. No es la esfera económica la que tiende a absorber las demás esferas, sino la lógica
de mercado la que se extiende a todas las otras esferas de la vida social sin destruir sin embargo las
diferencias entre ellas.
4- Una de las ideas más potentes del libro nos ha parecido que es la caracterización del neoliberalismo como
“forma de vida” y no como algo puramente exterior a los sujetos. ¿Qué significa que el neoliberalismo sea
una forma de vida? ¿Y qué forma de vida en concreto?
PD. Para nosotros, el neoliberalismo es mucho más que un tipo de capitalismo. Es una forma de sociedad e,
incluso, una forma de existencia. Lo que pone en juego es nuestra manera de vivir, las relaciones con los
otros y la manera en que nos representamos a nosotros mismos. No sólo tenemos que vérnoslas con una
doctrina ideológica y con una política económica, sino también con un verdadero proyecto de sociedad (en
construcción) y una cierta fabricación del ser humano. “La economía es el método, el objetivo es cambiar el
alma”, decía Margaret Thatcher.
CL. En el neoliberalismo, la competencia y el modelo empresarial se convierten en un modo general de
gobierno de las conductas e incluso también en una especie de forma de vida, de forma de gobierno de sí. No
sólo son los salarios de los diferentes países los que entran en lucha económica, sino que todos los individuos
establecen relaciones “naturales” de competición entre ellos. Este proceso se produce muy concretamente a
través de mecanismos muy variados, como por ejemplo la destrucción de las protecciones sociales, el
debilitamiento del derecho al trabajo, el desarrollo deliberado de la precariedad masiva o el endeudamiento
generalizado de los estudiantes y las familias. Se trata de hundir al máximo de gente posible en un universo
de competición y decirles: “¡que gane el mejor!”
5- Pero, ¿qué novedad introduciría el “individuo competitivo” neoliberal con respecto al “homo economicus”
del liberalismo clásico?
PD. Ciertamente, se puede ver en el neoliberalismo una extensión de la figura del “homo economicus”. Pero
la concepción clásica del “homo economicus” en el siglo XVIII se basaba aún en virtudes personales
reconvertidas por el utilitarismo en facultades de cálculo, prudencia y ponderación: equilibrio en los
intercambios, balanza de los placeres y los esfuerzos, búsqueda de la felicidad sin excesos. Ya no estamos
ahí. Ahora cada cual está llamado en adelante a concebirse y conducirse como una empresa, una “empresa
de sí mismo” como decía Foucault.
Ser “empresa de sí” significa vivir por completo en el riesgo, compartir un estilo de existencia económica
hasta ahora reservado exclusivamente a los empresarios. Se trata de una conminación constante a ir más
allá de uno mismo, lo que supone asumir en la propia vida un desequilibrio permanente, no descansar o
pararse jamás, superarse siempre y encontrar el disfrute en esa misma superación de toda situación dada. Es
195
como si la lógica de acumulación indefinida del capital se hubiese convertido en una modalidad subjetiva.
Ese es el infierno social e íntimo al que el neoliberalismo nos conduce.
6- ¿Qué ha supuesto la crisis para el neoliberalismo? ¿Ha hecho mella en su legitimidad?
CL. Lejos de entrañar un debilitamiento de las políticas neoliberales, como creyeron muchos como Stiglitz en
2008, la crisis ha conducido a su reforzamiento bajo la forma de planes de austeridad destructores. Lo que
muestra el desarrollo de esta crisis es la potencia del marco institucional que han instalado las políticas
neoliberales, un marco que se impone a los actores actuales exactamente como lo desearon los grandes
promotores de la racionalidad neoliberal desde los años 30. Al no poder ni querer romper ese marco, los
actores políticos se ven arrastrados en una fuga hacia adelante para adaptarse más y más a los efectos de su
propia política anterior. ¿Cómo explicar de otra manera por ejemplo la carrera suicida para saber quién será
el campeón de la austeridad?
7- Sin embargo, la mayor parte de los socialdemócratas sigue propagando la idea de que para protegerse del
neoliberalismo lo mejor es “construir Europa”.
PD. Es un error muy grave que la socialdemocracia europea está pagando caro (véase el caso de los
socialistas franceses hoy). Es importante comprender que la constitucionalización del capitalismo, tal y como
ha sido realizada por la Unión Europea, no es una contingencia más o menos accidental, sino el corazón
mismo del neoliberalismo europeo. Desde la misma fundación de Europa, la lógica de mercado, y sus
principales condiciones monetarias, sociales y presupuestarias, se ha colocado fuera del alcance de toda
voluntad democrática. Y ello sea cual sea la catástrofe a la que conducen estas políticas.
CL. La Unión Europea, tal y como ha sido concebida, es una máquina construida para transformar la sociedad
sobre el modelo de la competencia capitalista generalizada. El impulso y fomento de la competencia entre
los países miembros favorece a los más fuertes y obliga a los menos competitivos a emprender “reformas
estructurales” que introducen la lógica de mercado en el corazón mismo de los Estados y de las relaciones
sociales. El imperativo de la competitividad que anima a cada país miembro a hacer uso del dumping fiscal y
salarial para atraer capitales es en realidad un principio autodestructor de la democracia y de Europa.
8- Afirmáis que “no se sale de una racionalidad o de un dispositivo mediante un simple cambio de política, al
igual que no se inventa otra forma de gobernar a los hombres cambiando de gobierno”. ¿Qué significa eso?
CL. Hacemos una diferencia entre “gobierno como institución” y “gobierno como actividad”. El gobierno
como “institución” nos reenvía inmediatamente al Estado y sus dirigentes, mientras que el gobierno como
“actividad” designa la manera en que las personas, sean o no gobernantes, es decir miembros de un
gobierno, conducen a otras personas esforzándose en orientar y estimular sus conductas. En este segundo
caso, el gobierno es la forma en que unas personas “conducen la conducta” (por retomar la expresión de
Foucault) de otras.
Un simple cambio de equipo gubernamental, como efecto de una alternancia electoral entre partidos, no
basta ni mucho menos para cambiar el modo de gobierno de los seres humanos. El ejemplo de la alternancia
en Francia lo muestra muy claramente: la política de Hollande prolonga en perfecta continuidad la que
desarrolló antes Sarkozy, no hay en este sentido la menor ruptura, sino la prosecución del modo de gobierno
neoliberal bajo otras envolturas retóricas (“patriotismo económico”, etc.).
9- ¿Imagináis posibilidades emancipadoras a la instancia del poder político? ¿Cómo valoráis por ejemplo las
políticas anti-neoliberales de los gobiernos progresistas en América Latina?
CL. Lo esencial para nosotros es comprender que ningún gobierno, por muy progresista que sea, puede
emancipar al pueblo. No puede más que ayudarle a su propia emancipación, lo cual ya es mucho. Para ello
debe favorecer a todos los niveles (del local al nacional) la participación de los ciudadanos en la actividad del
gobierno mismo. El único gobierno cuya actividad es un punto de apoyo para la emancipación es el que
ayuda prácticamente a la constitución del autogobierno. Lo que importa son las prácticas de gobierno de los
gobernantes: ¿van en el sentido de una “des-estatización” o contribuyen por el contrario a reforzar el poder
del Estado a costa del autogobierno?
PD. La experiencia de América Latina debe incitarnos a hacer la diferencia entre Chiapas, que constituye una
auténtica experiencia de emancipación, y los gobiernos llamados “progresistas”, que no han roto
verdaderamente con la lógica neoliberal aunque hayan recurrido en algunos casos a la nacionalización de
sectores de la economía. El populismo que dice gobernar “en nombre de las masas” no es una alternativa a
la racionalidad neoliberal, sino que por el contrario no hace sino reforzarla. Hay que comprender que el
196
Estado no es un simple instrumento neutro, sino que impone a menudo su propia lógica a todos aquellos que
pretenden servirse de él “por el bien del pueblo”.
10- “La única vía práctica consiste en promover desde ahora formas de subjetivación alternativas al modo de
empresa de sí”, llegáis a decir. Estas formas de subjetivación otras se encarnan para vosotros en contraconductas: ¿qué son?
PD. Nuestro último libro Commun (2014) está dedicado a analizar las prácticas de resistencia activa a la
lógica normativa del neoliberalismo: formas cooperativas y colaborativas de producción, consumo,
educación o hábitat que surgen en ámbitos diversos (agricultura, arte o nuevas tecnologías), nuevas
prácticas democráticas que emergen de la lucha misma, comunidades activas en formación (muchas veces a
través de Internet), etc. El compromiso voluntario en una práctica colectiva democrática es el único medio
para los individuos de vivir al abrigo de las enormes presiones mercantiles, de las presiones competitivas y de
las obsesiones del “siempre más”. Es también la manera de convertirse en auténticos “sujetos democráticos”.
CL. Estos movimientos han permitido, según nuestra reflexión, superar el plano “resistencial” que era todavía
mayormente el de Foucault cuando hablaba de contra-conductas. Lo que hoy se reafirma de manera muy
fuerte es que la forma de la actividad alternativa, ya sea económica, cultural o política, es inseparable del
objetivo global que se persigue, a saber, la transformación de la sociedad. Esa lógica general, esa
racionalidad alternativa, no es sólo crítica o de oposición, sino sobre todo creadora porque plantea, en la
práctica y en cada ocasión de modo específico, la cuestión de las instituciones democráticas que hay que
construir para conducir juntos una actividad cualquiera. A esa lógica la llamamos “razón del común”.
11- ¿En qué consiste, cómo se produce la “razón del común”?
PD. Es una razón política, un modo de conducción de las conductas opuesto al de la competencia. El sentido
profundo de lo “común” como principio político es el siguiente: no hay más obligación (cum-munus: coobligación) que la que procede de la coparticipación en la deliberación y la decisión. La noción de “política”
toma entonces un sentido distinto a una actividad del orden del monopolio de los gobernantes, aunque sean
bien intencionados: la de una igualdad en el hecho de “tomar parte” en la deliberación y la decisión por la
cual las personas se esfuerzan por determinar lo justo. La co-producción de normas o reglas que compromete
a todos los que participan en una actividad. Así reconectamos con la idea aristotélica de la política.
12- ¿Cómo pensáis, desde esta apuesta por la razón del común, los problemas recurrentes de la estrategia y
la organización política?
CL. El combate por la emancipación excluye seguramente la figura del estratega que decide a partir de una
posición de superioridad la elección de los medios a poner en práctica. Pero es preciso ponerse objetivos y
elegir medios. Toda la cuestión es cómo se lleva a cabo una actividad así. Es preciso romper con la lógica del
partido como “representante” del pueblo o de las masas, sea cual sea la retórica adoptada. La organización
política del porvenir debe renunciar a “representar” a la mayoría, invocando una comprensión superior del
sentido de la Historia. Por el contrario, debe más bien actuar favoreciendo la convergencia práctica de las
resistencias en los sectores de actividad más diversos, es decir, la construcción de un “común”
verdaderamente transversal que procede de una co-actividad y de una co-participación.¿En qué consiste el
neoliberalismo? ¿Se puede aún pensar como aquella ideología que hace del “menos Estado” su característica
principal? ¿Cómo extiende e impone una determinada forma de organizar el mundo y la vida que hace de la
competencia la norma universal de los comportamientos? ¿Cómo se puede resistir, subvertir, salir de sus
coordenadas?
El penúltimo libro de los sociólogos franceses Christian Laval y Pierre Dardot retoma los planteamientos del
filósofo Michel Foucault y emprende una ambiciosa reconstrucción de la historia y el presente de lo que ellos
llaman lanueva razón del mundo. Y en el último, Commun (que será publicado por Gedisa a lo largo del año),
analizan las luchas que proliferan hoy en día por todas partes y proponen “lo común” como el término
central de una alternativa política para una revolución del siglo XXI. Común tiene todas las trazas de
convertirse en una referencia mayor en el debate político de los próximos años, algo como en su día pudo ser
Imperio de Toni Negri y Michael Hardt.
A la luz de la coyuntura actual, donde el significado de palabras como “poder” o “ganar” tiene tanta
importancia, Marta Malo, Débora Ávila (investigadoras, activistas y amigas) y yo mismo les preguntamos
por algunas cuestiones fundamentales que abordan ambos libros: la diferencia entre poder político y
“gobierno”, la naturaleza indisociable del neoliberalismo como política macro y micro (planes de ajuste y a la
197
vez producción de formas de vida) o la necesidad política de encontrar una vía alternativa entre la “toma del
poder” y la fuga hacia una sociedad paralela.
***
1- La nueva razón del mundo se presenta, en primer lugar, como una obra de clarificación política. La
comprensión del neoliberalismo, decís, tiene un “alcance estratégico” fundamental para el cambio social.
¿En qué sentido?
Pierre Dardot. Tenéis toda la razón en insistir sobre la intención política de la obra, forma parte de nuestras
intenciones. Hemos arrancado de la siguiente constatación, a la vez intelectual y política: creemos conocer el
neoliberalismo cuando en realidad no sabemos exactamente lo que es ni de dónde viene. Resistir
eficazmente, luchar contra una situación intolerable, no sólo requiere una buena organización y una
estrategia eficaz, sino también, y sobre todo, una inteligencia colectiva de la situación, que puede lograrse a
través de la discusión de trabajos teóricos de profundidad en y por los movimientos. Ahora bien, el análisis y
la denuncia del neoliberalismo sobre los que se apoyan los movimientos sociales y las contestaciones
políticas desde los años 90 nos parecen incompletos o falsos. Y es por ello que hemos emprendido esta
investigación amplia sobre el neoliberalismo.
2- El primer error para vosotros sería confundir el liberalismo clásico y el neoliberalismo. ¿Cuál es, a grandes
rasgos, la diferencia?
Christian Laval. El liberalismo clásico se constituyó en el siglo XVIII en torno a la cuestión de los límites de la
intervención gubernamental. Tres principios se postularon, hablando muy esquemáticamente, como
principio de esa limitación: el mercado abandonado a su “curso natural” (Adam Smith), el cálculo de utilidad
(Jeremy Bentham) y los derechos naturales de los individuos (John Locke). El comienzo del siglo XX vio cómo
el liberalismo, en particular el dogma del laissez faire, entraba en una crisis profunda. En el caso del
neoliberalismo, una cuestión diferente sustituye a la de los límites: ya no se trata de limitar, sino de extender.
Extender la lógica del mercado más allá de la estricta esfera del mercado y con ese fin reformar el
funcionamiento interno del Estado de manera que sea la palanca principal de esa extensión. Denunciar el
neoliberalismo como si fuera una renovación de la doctrina de Adam Smith es equivocarse de época y de
objetivo. El neoliberalismo no es una doctrina económica falsa o arcaica, sino un conjunto de prácticas y de
normas construidas política, institucional y jurídicamente.
3- ¿Qué significa que el neoliberalismo sea “la nueva razón del mundo”?
PD. Hablamos de “razón” precisamente en el sentido de una “racionalidad”, es decir, de una lógica que dirige
las prácticas desde su propio interior y no de una simple motivación ideológica o intelectual. El
neoliberalismo no gobierna principalmente a través de la ideología, sino a través de la presión ejercida sobre
los individuos por las situaciones de competencia que crea. Esa “razón” es mundial por su escala y “hace
mundo” en el sentido de que atraviesa todas las esferas de la existencia humana sin reducirse a la
propiamente económica. No es la esfera económica la que tiende a absorber las demás esferas, sino la lógica
de mercado la que se extiende a todas las otras esferas de la vida social sin destruir sin embargo las
diferencias entre ellas.
4- Una de las ideas más potentes del libro nos ha parecido que es la caracterización del neoliberalismo como
“forma de vida” y no como algo puramente exterior a los sujetos. ¿Qué significa que el neoliberalismo sea
una forma de vida? ¿Y qué forma de vida en concreto?
PD. Para nosotros, el neoliberalismo es mucho más que un tipo de capitalismo. Es una forma de sociedad e,
incluso, una forma de existencia. Lo que pone en juego es nuestra manera de vivir, las relaciones con los
otros y la manera en que nos representamos a nosotros mismos. No sólo tenemos que vérnoslas con una
doctrina ideológica y con una política económica, sino también con un verdadero proyecto de sociedad (en
construcción) y una cierta fabricación del ser humano. “La economía es el método, el objetivo es cambiar el
alma”, decía Margaret Thatcher.
CL. En el neoliberalismo, la competencia y el modelo empresarial se convierten en un modo general de
gobierno de las conductas e incluso también en una especie de forma de vida, de forma de gobierno de sí. No
sólo son los salarios de los diferentes países los que entran en lucha económica, sino que todos los individuos
establecen relaciones “naturales” de competición entre ellos. Este proceso se produce muy concretamente a
través de mecanismos muy variados, como por ejemplo la destrucción de las protecciones sociales, el
debilitamiento del derecho al trabajo, el desarrollo deliberado de la precariedad masiva o el endeudamiento
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generalizado de los estudiantes y las familias. Se trata de hundir al máximo de gente posible en un universo
de competición y decirles: “¡que gane el mejor!”
5- Pero, ¿qué novedad introduciría el “individuo competitivo” neoliberal con respecto al “homo economicus”
del liberalismo clásico?
PD. Ciertamente, se puede ver en el neoliberalismo una extensión de la figura del “homo economicus”. Pero
la concepción clásica del “homo economicus” en el siglo XVIII se basaba aún en virtudes personales
reconvertidas por el utilitarismo en facultades de cálculo, prudencia y ponderación: equilibrio en los
intercambios, balanza de los placeres y los esfuerzos, búsqueda de la felicidad sin excesos. Ya no estamos
ahí. Ahora cada cual está llamado en adelante a concebirse y conducirse como una empresa, una “empresa
de sí mismo” como decía Foucault.
Ser “empresa de sí” significa vivir por completo en el riesgo, compartir un estilo de existencia económica
hasta ahora reservado exclusivamente a los empresarios. Se trata de una conminación constante a ir más
allá de uno mismo, lo que supone asumir en la propia vida un desequilibrio permanente, no descansar o
pararse jamás, superarse siempre y encontrar el disfrute en esa misma superación de toda situación dada. Es
como si la lógica de acumulación indefinida del capital se hubiese convertido en una modalidad subjetiva.
Ese es el infierno social e íntimo al que el neoliberalismo nos conduce.
6- ¿Qué ha supuesto la crisis para el neoliberalismo? ¿Ha hecho mella en su legitimidad?
CL. Lejos de entrañar un debilitamiento de las políticas neoliberales, como creyeron muchos como Stiglitz en
2008, la crisis ha conducido a su reforzamiento bajo la forma de planes de austeridad destructores. Lo que
muestra el desarrollo de esta crisis es la potencia del marco institucional que han instalado las políticas
neoliberales, un marco que se impone a los actores actuales exactamente como lo desearon los grandes
promotores de la racionalidad neoliberal desde los años 30. Al no poder ni querer romper ese marco, los
actores políticos se ven arrastrados en una fuga hacia adelante para adaptarse más y más a los efectos de su
propia política anterior. ¿Cómo explicar de otra manera por ejemplo la carrera suicida para saber quién será
el campeón de la austeridad?
7- Sin embargo, la mayor parte de los socialdemócratas sigue propagando la idea de que para protegerse del
neoliberalismo lo mejor es “construir Europa”.
PD. Es un error muy grave que la socialdemocracia europea está pagando caro (véase el caso de los
socialistas franceses hoy). Es importante comprender que la constitucionalización del capitalismo, tal y como
ha sido realizada por la Unión Europea, no es una contingencia más o menos accidental, sino el corazón
mismo del neoliberalismo europeo. Desde la misma fundación de Europa, la lógica de mercado, y sus
principales condiciones monetarias, sociales y presupuestarias, se ha colocado fuera del alcance de toda
voluntad democrática. Y ello sea cual sea la catástrofe a la que conducen estas políticas.
CL. La Unión Europea, tal y como ha sido concebida, es una máquina construida para transformar la sociedad
sobre el modelo de la competencia capitalista generalizada. El impulso y fomento de la competencia entre
los países miembros favorece a los más fuertes y obliga a los menos competitivos a emprender “reformas
estructurales” que introducen la lógica de mercado en el corazón mismo de los Estados y de las relaciones
sociales. El imperativo de la competitividad que anima a cada país miembro a hacer uso del dumping fiscal y
salarial para atraer capitales es en realidad un principio autodestructor de la democracia y de Europa.
8- Afirmáis que “no se sale de una racionalidad o de un dispositivo mediante un simple cambio de política, al
igual que no se inventa otra forma de gobernar a los hombres cambiando de gobierno”. ¿Qué significa eso?
CL. Hacemos una diferencia entre “gobierno como institución” y “gobierno como actividad”. El gobierno
como “institución” nos reenvía inmediatamente al Estado y sus dirigentes, mientras que el gobierno como
“actividad” designa la manera en que las personas, sean o no gobernantes, es decir miembros de un
gobierno, conducen a otras personas esforzándose en orientar y estimular sus conductas. En este segundo
caso, el gobierno es la forma en que unas personas “conducen la conducta” (por retomar la expresión de
Foucault) de otras.
Un simple cambio de equipo gubernamental, como efecto de una alternancia electoral entre partidos, no
basta ni mucho menos para cambiar el modo de gobierno de los seres humanos. El ejemplo de la alternancia
en Francia lo muestra muy claramente: la política de Hollande prolonga en perfecta continuidad la que
desarrolló antes Sarkozy, no hay en este sentido la menor ruptura, sino la prosecución del modo de gobierno
neoliberal bajo otras envolturas retóricas (“patriotismo económico”, etc.).
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9- ¿Imagináis posibilidades emancipadoras a la instancia del poder político? ¿Cómo valoráis por ejemplo las
políticas anti-neoliberales de los gobiernos progresistas en América Latina?
CL. Lo esencial para nosotros es comprender que ningún gobierno, por muy progresista que sea, puede
emancipar al pueblo. No puede más que ayudarle a su propia emancipación, lo cual ya es mucho. Para ello
debe favorecer a todos los niveles (del local al nacional) la participación de los ciudadanos en la actividad del
gobierno mismo. El único gobierno cuya actividad es un punto de apoyo para la emancipación es el que
ayuda prácticamente a la constitución del autogobierno. Lo que importa son las prácticas de gobierno de los
gobernantes: ¿van en el sentido de una “des-estatización” o contribuyen por el contrario a reforzar el poder
del Estado a costa del autogobierno?
PD. La experiencia de América Latina debe incitarnos a hacer la diferencia entre Chiapas, que constituye una
auténtica experiencia de emancipación, y los gobiernos llamados “progresistas”, que no han roto
verdaderamente con la lógica neoliberal aunque hayan recurrido en algunos casos a la nacionalización de
sectores de la economía. El populismo que dice gobernar “en nombre de las masas” no es una alternativa a
la racionalidad neoliberal, sino que por el contrario no hace sino reforzarla. Hay que comprender que el
Estado no es un simple instrumento neutro, sino que impone a menudo su propia lógica a todos aquellos que
pretenden servirse de él “por el bien del pueblo”.
10- “La única vía práctica consiste en promover desde ahora formas de subjetivación alternativas al modo de
empresa de sí”, llegáis a decir. Estas formas de subjetivación otras se encarnan para vosotros en contraconductas: ¿qué son?
PD. Nuestro último libro Commun (2014) está dedicado a analizar las prácticas de resistencia activa a la
lógica normativa del neoliberalismo: formas cooperativas y colaborativas de producción, consumo,
educación o hábitat que surgen en ámbitos diversos (agricultura, arte o nuevas tecnologías), nuevas
prácticas democráticas que emergen de la lucha misma, comunidades activas en formación (muchas veces a
través de Internet), etc. El compromiso voluntario en una práctica colectiva democrática es el único medio
para los individuos de vivir al abrigo de las enormes presiones mercantiles, de las presiones competitivas y de
las obsesiones del “siempre más”. Es también la manera de convertirse en auténticos “sujetos democráticos”.
CL. Estos movimientos han permitido, según nuestra reflexión, superar el plano “resistencial” que era todavía
mayormente el de Foucault cuando hablaba de contra-conductas. Lo que hoy se reafirma de manera muy
fuerte es que la forma de la actividad alternativa, ya sea económica, cultural o política, es inseparable del
objetivo global que se persigue, a saber, la transformación de la sociedad. Esa lógica general, esa
racionalidad alternativa, no es sólo crítica o de oposición, sino sobre todo creadora porque plantea, en la
práctica y en cada ocasión de modo específico, la cuestión de las instituciones democráticas que hay que
construir para conducir juntos una actividad cualquiera. A esa lógica la llamamos “razón del común”.
11- ¿En qué consiste, cómo se produce la “razón del común”?
PD. Es una razón política, un modo de conducción de las conductas opuesto al de la competencia. El sentido
profundo de lo “común” como principio político es el siguiente: no hay más obligación (cum-munus: coobligación) que la que procede de la coparticipación en la deliberación y la decisión. La noción de “política”
toma entonces un sentido distinto a una actividad del orden del monopolio de los gobernantes, aunque sean
bien intencionados: la de una igualdad en el hecho de “tomar parte” en la deliberación y la decisión por la
cual las personas se esfuerzan por determinar lo justo. La co-producción de normas o reglas que compromete
a todos los que participan en una actividad. Así reconectamos con la idea aristotélica de la política.
12- ¿Cómo pensáis, desde esta apuesta por la razón del común, los problemas recurrentes de la estrategia y
la organización política?
CL. El combate por la emancipación excluye seguramente la figura del estratega que decide a partir de una
posición de superioridad la elección de los medios a poner en práctica. Pero es preciso ponerse objetivos y
elegir medios. Toda la cuestión es cómo se lleva a cabo una actividad así. Es preciso romper con la lógica del
partido como “representante” del pueblo o de las masas, sea cual sea la retórica adoptada. La organización
política del porvenir debe renunciar a “representar” a la mayoría, invocando una comprensión superior del
sentido de la Historia. Por el contrario, debe más bien actuar favoreciendo la convergencia práctica de las
resistencias en los sectores de actividad más diversos, es decir, la construcción de un “común”
verdaderamente transversal que procede de una co-actividad y de una co-participación.
200
La Sociología es una cuestión de fe
http://ssociologos.com/2014/10/12/la-sociologia-es-una-cuestion-de-fe/
Publicado por: Joan Sanfélix 2 horas ago 1 Comentario
En el año 1959 C. Wright Mills[1] publicaba su conocida obra “La imaginación sociológica”. Esta célebre y
tantas veces recurrida expresión para los y las que posteriormente nos hemos convertido en fieles de esta
disciplina, joven y desconocida disciplina, permite fácilmente, pero desde su complejidad, entender la
fascinación que entre algunas y algunos[2] de nosotros despierta esta ciencia social.
Pero los hombres, habitualmente, no definen las inquietudes que sufren en relación con los cambios
históricos y las contradicciones institucionales. Por lo común, no imputan el bienestar de que gozan a los
grandes vaivenes de la sociedad en que viven. Rara vez conscientes de la intricada conexión entre el tipo de
sus propias vidas y el curso de la historia del mundo, los hombres corrientes suelen ignorar lo que esa
conexión significa para el tipo de hombres en que se van convirtiendo y para la clase de actividad histórica en
que pueden tener parte. No poseen la cualidad mental esencial para percibir la interrelación del hombre y la
sociedad, de la biografía y de la historia, del yo y del mundo. No pueden hacer frente a sus problemas
personales en formas que les permitan controlar las transformaciones estructurales que suelen estar detrás
de ellas. […]
Lo que necesitan, y lo que ellos sienten que necesitan, es una cualidad mental que les ayude a usar la
información y a desarrollar la razón para conseguir recapitulaciones lúcidas de lo que ocurre en el mundo y
de lo que quizás está ocurriendo dentro de ellos. Y lo que yo me dispongo a sostener es que lo que los
periodistas y los sabios, los artistas y el público, los científicos y los editores esperan de lo que puede llamarse
imaginación sociológica, es precisamente esa cualidad. La imaginación sociológica permite a su poseedor
comprender el escenario histórico más amplio en cuanto a su significado para la vida interior y para la
trayectoria exterior de diversidad de individuos. Ella le permite tener en cuenta cómo los individuos, en el
tumulto de su experiencia cotidiana, son con frecuencia falsamente conscientes de sus posiciones sociales. En
aquel tumulto se busca la trama de la sociedad moderna, […] El primer fruto de esa imaginación- y la
primera lección de la ciencia social que la encarna- es la idea de que el individuo sólo puede comprender su
propia experiencia y evaluar su propio destino localizándose a sí mismo en su época; de que puede conocer
sus propias posibilidades en la vida si conoce las de todos los individuos que se hallan en sus circunstancias.
(Mills, 1999)
En estas palabras podemos encontrar esos componentes mágicos, casi místicos, cual ingredientes secretos
de nuestra receta, que a la vez es causante, en parte sustancial, de nuestras trayectorias errantes,
consecuencia directa de nuestra creencia en esa disciplina que promete dar respuesta a aquellos viejos
interrogantes, pero de manera científica y situándonos a nosotras y nosotros mismos en esta gran obra de
teatro a modo de una perfomance que es el mundo social, tan complejo y aparentemente ininteligible.
Ya en el siglo XIX, las pretensiones cientifistas de los que hemos denominado “clásicos”, especialmente
Durkheim, trataron de dotar a la Sociología de un corpus y un método que permitiera a la sociedad
analizarse a sí misma más allá de la reflexión filosófica y siguiendo un método científico. Sin embargo a día
de hoy, muchos años después, ni siquiera hemos convencido a la gente sobre la validez de nuestro trabajo y
de nuestro método(s) y mucho menos hemos podido situar a esta ciencia en el Olimpo, como pretendiese
Comte[3] en su momento. Diversos avatares históricos, propios y ajenos a la disciplina, que ha sufrido la
otrora conocida como física social, podrían explicar que nunca la sociedad, precisamente esa sociedad que
es nuestro objeto de estudio, haya confiado en nosotros y nosotras.
Y es que precisamente, parece que si algo es, o en algo se ha convertido la Sociología, es precisamente en
una cuestión de fe. Y no es por establecer ningún paralelismo con aquella religión positivista de la que Comte
se creyó líder supremo, aunque pudiera haberlos. La cuestión es que supongo que muchos y muchas
compartimos la idea de que la Sociología hay que “creérsela” puesto que la Sociología es víctima directa de
todos los discursos de la sospecha. Todo el mundo es analista social, y el criterio pretendidamente científico
de nuestras investigaciones no suele ser aceptado como el de otras ciencias especialmente las naturales,
acusado con frecuencia de sesgado, subjetivo o ideologizado. Pero para creérsela hay que conocerla, hay que
interiorizarla, y diría que incluso amarla. Hay que comulgar con sus postulados, al menos los básicos, porque
como bien es sabido no somos una comunidad excesivamente bien avenida. La creencia nos distancia de los y
201
las herejes, y en cierta medida, como ya podemos encontrar en las redes sociales, genera cierta endogamia y
solidaridad de grupo.
En tanto que gran desconocida, la función que se nos requiere a aquellos y aquellas que le profesamos fe, es
dignificarla, darla a conocer, predicar en todos los ámbitos, incluso en los más cotidianos qué es lo que
hacemos, cómo lo hacemos y para qué sirve. No tenemos que temer a las preguntas, tan conocidas por todos
y todas, ¿Eso qué es? ¿Para qué sirve? ¿Psicología? ¿De qué trabaja un sociólogo/a? Más bien al contrario,
esta es nuestra gran oportunidad para darle a conocer a la gente qué es aquello que hacemos, porque es
importante y tiene validez para entender y mejorar nuestras sociedades.
Creerse la Sociología, no obstante, cómo en cualquier otra religión (si se me permite el paralelismo) implica
confianza ciega, en la autoridad, autoridad divina, sagrada, que de alguna manera proyecta sobre nosotros y
nosotras este conocimiento sobre la sociedad, esta manera de tratar de entendernos y legado de los y las
que nos precedieron y gracias a los y las cuales le concedemos verosimilitud y legitimidad. Es la voluntad del
saber de Foucault. Este componente de fe, también implica sufrimiento, puesto que cómo la mayoría sabrán,
la Sociología no es una buena compañera de viaje. Por lo menos durante mucho tiempo no es una
acompañante cómoda, y ni siquiera puede prometernos ningún tipo de paraíso sobre todo para los y las
jóvenes que caímos en sus redes.
Tener fe en que la Sociología algún día nos hará libres, es en un contexto capitalista pensar que algún día
podremos vivir dignamente de ella[4]. Y esto parece casi la utopía que nunca se materializa o el milagro por
el que rezamos a nuestros dioses y diosas. La Sociología tiene un coste personal alto y estamos aprendiendo
a vivir con ello. Al menos deberíamos hacerlo, antes de caer en la tentación de rendirnos y mientras
esperamos a poder contribuir a que las cosas (y nuestra situación) cambien.
A cambio de estos sufrimientos, la Sociología, como muchas otras disciplinas sociales, de las cuales somos
difícilmente separables, nos aporta una serie de beneficios, espurios quizás, o intangibles, pero que sólo a
ojos del “creyente” cobran significado. Ver lo invisible, las estructuras, el capital, o relaciones entre
dominantes y dominados, poder, estatus, jaulas de hierro, o formas elementales que explican nuestra vida en
común, nuestras solidaridades, son recursos difícilmente alcanzables para aquellos otros y otras, huérfanos
de una fe divina, mágica, como la nuestra.
Vivir de la Sociología, no obstante, es tan posible, como sufrido. Pero vivir siendo sociólogo o socióloga,
siendo fieles, nos hace vivir más felices, desde la infelicidad que supone en muchos casos determinado
conocimiento. Porque no hay que olvidar que no es el mismo conocimiento científico el de la física, la
ingeniería, o la medicina, que el de la Ciencia Social. Esta es nuestra cruz, y a la vez nuestra luz. Y todo esto
también tiene un coste en nuestra existencia[5].
Lejos de los hábitos sedentarios de los ratones de biblioteca que satirizaba Jauretche, la mayoría de nosotros
“trabaja” de otra cosa. Siempre en part time, somos docentes, periodistas, escritores, empleados públicos,
administrativos, burócratas, juntadores de los más insospechados papeles, militantes de utopías y distopías
varias, artistas de imprevisibles vanguardias, protagonistas de secretas bohemias, alcohólicos, apáticos,
militantes, cínicos, comprometidos, depresivos, irónicos, desilusionados, adictos, alienados, empobrecidos,
desempleados… Uff…
Creerse la Sociología supone horas y horas de lecturas, de juntar, clasificar y ordenar papeles que en el
caótico orden de nuestra cabeza alguna vez tuvieron sentido. Orden caótico que difícilmente superaremos
alguna vez. Supone vagar por un mundo académico-profesional excesivamente competitivo, poco
cooperante, desagradecido, inserto en un sistema social que genera estas dinámicas de las que no sabemos
cómo escapar. Nuestras trayectorias son vacilantes, dubitativas: títulos y más títulos que acumulamos,
artículos, lecturas, libros, polvo, desorden, congresos y papeles en una mesa que nos recuerda lo duro del
camino.
Pierre Bourdieu ssociologos
Mientras, el mundo que estudiamos nos relega a un segundo plano, casi testimonial, sin saber muy bien qué
hacer con aquellos y aquellas que en su trabajo van a contracorriente poniendo en duda sistemáticamente el
statu quo. Como recuerda Bourdieu, la Sociología es un deporte de combate contra el orden social
dominante[6]. Tampoco cabía esperar que este orden nos estuviera esperando con los brazos abiertos. [i] [ii]
[1] Mills, Charles Wright (1999). La imaginación sociológica. Madrid: Fondo de Cultura Económica de España.
Estas líneas forman parte del primer y sugerente capítulo “La promesa”.
202
[2] Respecto al lenguaje sexista que presenta el artículo me gustaría clarificar que he respetado en las citas
literales los textos originales con el ánimo de no modificar las palabras de otros autores (en este caso,
exclusivamente hombres) más allá de que obviamente hacen un uso, en muchas ocasiones, sexista del
lenguaje. En el resto del post que he elaborado he tratado de utilizar un lenguaje inclusivo y no sexista.
[3] Respecto a la vida y obra de Auguste Comte, para algunos/as “padre de la Sociología”, recomiendo el
apartado que le dedica Salvador Giner (2004) en Teoría sociológica clásica. Barcelona: Editorial Ariel. Este
autor situaba a la Sociología en la cúspide de la pirámide jerárquica de las ciencias: “La más completa de
estas ciencias, la que en sí engloba a todas las demás, es la sociología” (p. 62).
[4] Sobre esta cuestión me gustaría recomendar el texto de Fatima Perelló publicado también en Ssociólogos
¿Me puedo ganar el pan con el oficio de la sociología?
[5] Esta cita pertenece al texto de Juan Manuel Lucas “Entre el oro, el barro y la sociología” que podemos
encontrar en el siguiente enlace y que es uno de los textos reflexivos sobre la profesión más acertado que he
leído nunca.
[6] Esta expresión la podemos encontrar en el artículo del Blog Ssociólogos “El sociólogo que prendió los
cortafuegos”: http://www.publico.es/culturas/418199/el-sociologo-que-prendio-los-contrafuegos y también
cómo título (la primera parte) del documental sobre el mismo Pierre Bourdieu:
https://www.youtube.com/watch?v=xkkDSSRYpWw
[i] Fuente de la imagen: http://en.wikipedia.org/wiki/Pierre_Bourdieu
[ii] Aunque respecto a otros tiempos y lugares, y siguiendo con Pierre Bourdieu, considero muy sugerente uno
de sus últimos textos “Autoanálisis de un sociólogo” donde podemos apreciar la relación entre la vida del
sociólogo y la propia ciencia y que nos muestra la tortuosidad del camino sociológico. Bourdieu, Pierre
(2006). Autoanálisis de un sociólogo. Barcelona: Anagrama.
Tres pasos hacia una antropología histórica del neoliberalismo real
Autor(es): Wacquant, Loïc
http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-49/tres-pasos-hacia-una-antropologia-historicadel-neoliberalismo-real
Wacquant, Loïc Wacquant, Loïc . Profesor en la Universidad de California, Berkeley, e investigador en el
Centro europeo de sociología y ciencias politicas de París. Premio MacArthur Fellow, es autor de numerosos
trabajos sobre desigualdad urbana, dominación etno-racial, el estado penal, y la teoría social, traducido a
mas de una docena de idiomas. Algunos de sus libros en español son: Entre las cuerdas. Cuadernos
etnográficos de un aprendiz de boxeador (Siglo 21, 2004), Repensar los Estados unidos (Anthropos, 2005),
Una Invitación a la sociología reflexiva (con Pierre Bourdieu, Siglo XXI, 2005), El misterio del Ministerio. Pierre
Bourdieu y la Política Democrática (Gedisa, 2005), Los Condenados de la ciudad. Gueto, periferias, Estado
(Siglo XXI, 2007), Las dos caras de un gueto (Siglo XXI, 2009), un Castigar los Pobres. El Gobierno neoliberal
de la Inseguridad social (Gedisa, 2010) y Las Cárceles de la miseria (Manantial, nueva edición ampliada de
2011). Informamos a los lectores que el sitio web: http://loicwacquant.net/ tendrá proximamente una
versión en español.
(english version)
La antropología del neoliberalismo se ha polarizado entre un modelo económico hegemónico anclado por
variantes del dominio del mercado y un enfoque insurgente, alimentado por derivaciones del concepto
foucaultiano de gubernamentalidad. Ambas concepciones oscurecen qué es lo “neo” del neoliberalismo: el
rediseño y redespliegue del estado como el actor central que impone las leyes y construye las subjetividades,
las relaciones sociales, y las representaciones colectivas adecuadas para hacer realidad los mercados.
Basado en dos décadas de investigaciones de campo en la estructura, en la experiencia, y en el tratamiento
político de la marginalidad urbana en la sociedad avanzada, propongo una vía media entre estos dos
enfoques, que interpreta al neoliberalismo como una articulación del estado, el mercado y la ciudadanía que
emplea al primero para imponer el sello del segundo sobre la tercera. El concepto de campo burocrático de
Bourdieu nos ofrece una herramienta poderosa para diseccionar la renovación del estado como un aparato
203
de estratificación y clasificación conduciendo la revolución neoliberal desde arriba y sirve para proponer tres
tesis: 1) el neoliberalismo no es un régimen económico sino un proyecto político de creación de un estado que
ponga al “workfare” disciplinario, el “prisonfare”[1] neutralizador y la “responsabilidad individual” al servicio
de la mercantilización; 2) el neoliberalismo implica una inclinación derechista de las agencias burocráticas
que definen y distribuyen los bienes públicos y genera un estado-centauro que practica el liberalismo en la
cumbre de la estructura de clases y el paternalismo punitivo en base; 3) el crecimiento y la glorificación del
ala penal del estado es un componente integral del Leviatán neoliberal, de modo que en la antropología
política del dominio neoliberal se deberá introducir a la policía, los tribunales y las cárceles.
Hace unos veinte años emprendí una serie de investigaciones de campo en la estructura, en la experiencia, y
en el tratamiento político de la pobreza urbana en la sociedad avanzada, centrada en la suerte del gueto
negro americano luego del reflujo del movimiento por los derechos civiles y en la transferencia de las
periferias de la clase obrera de la metrópolis europeas occidentales, como se ilustra con la decadencia de las
banlieues del “cinturón rojo” de Francia, bajo la presión de la desindustrialización. Llevé a cabo un estudio
etnográfico en medio de una verdadera desolación del histórico lado sur de Chicago y en los difamados
proyectos habitacionales de La Courneuve, con el telón de fondo del paisaje dualizador de la periferia
parisiense. Y desplegué las herramientas de la comparación analítica para desentrañar el surgimiento de un
nuevo régimen de “marginalidad avanzada”, impulsado por la fragmentación del trabajo asalariado, el
retroceso del estado social, y la propagación de la estigmatización territorial. No tenía entonces la menor
idea de que esta investigación sobre la situación verdaderamente crucial de los Los Condenados de la Ciudad
del nuevo siglo (Wacquant, 2008a) me llevaría desde las calles del hipergueto al interior profundo de las
entrañas del gargantuesco sistema carcelario de Norteamérica y de ahí a la controvertida cuestión del
neoliberalismo y la creación del estado a una escala global (Wacquant, 2009a). En este texto vuelvo sobre
mis pasos resumidamente en este recorrido intelectual desde la micro-etnografía de los empleos precarios
postindustriales hacia la macro-sociología del Leviatán neoliberal a principios del siglo XXI para proponer las
tesis de una antropología histórica del neoliberalismo realmente existente.
Para elucidar las determinaciones y modalidades de la relegación en las metrópolis americanas a fines del
siglo XX, tuve que hallar la solución para dos importantes obstáculos epistemológicos: el mito
académicamente coaligado de la “underclass”, esa nueva subcategoría de los negros pobres que
supuestamente asolarían el centro la ciudad, y la antigua retórica de la “desorganización” heredada de la
escuela ecológica de la sociología urbana (ver Wacquant, 1996 y 1997 para críticas detalladas de estos dos
conceptos). Para eludirlos, llevé a cabo un trabajo de campo sobre las estrategias de vida de jóvenes
afroamericanos en Woodlawn, un sector de los vestigios del “Bronzeville” de Chicago (Drake and Cayton
[1945], 1993). Mediante una serie de circunstancias narradas en otros lugares, ingresé a un gimnasio de box
local, aprendí el arte del boxeo profesional, y utilicé el club como trampolín para aventurarme en el
vecindario (Wacquant, [2000] 2004) y reconstruí mi comprensión del gueto desde la base y desde adentro.[2]
Estudiando las historias de vida de mis compañeros del cuadrilátero, pronto descubrí que casi todos ellos
habían pasado por la cárcel, de modo que, para explicar sus trayectorias, tuve que comprender el “gran salto
penal hacia atrás” que transformó a los Estados Unidos, que era un modelo del penalismo progresivo
durante la década de 1960, en el campeón mundial de la encarcelación y exportador mundial de las políticas
de control agresivo de la delincuencia hacia la década de 1990 (Wacquant, 2009b). Describiendo el auge
carcelario de Norteamérica luego de 1973, se evidenció que el acelerado retroceso del bienestar social, que
llevaría a la tristemente célebre “reforma del bienestar” de 1996, y la explosiva expansión de la justicia
penal, donde dos cambios hacia la regulación punitiva de la pobreza racializada convergentes y
complementarios; el workfare disciplinario y el prisonfare punitivo vigilan a las mismas poblaciones
desposeídas y desahuciadas, desestabilizadas por la disolución del pacto fordista-keynesiano y concentradas
en los barrios menospreciados de la ciudad polarizadora; y que poniendo a las fracciones marginadas de la
clase obrera postindustrial bajo un tutelaje severo guiado por el conductismo moral ofrece un escenario
teatral principal en el que las elites gobernantes pueden proyectar la autoridad del estado y apuntalar el
déficit de legitimidad que sufren cada vez que abandonan las encomendadas misiones de protección social y
económica.
204
Esto se confirmó en los noventa, cuando a lo largo de Europa Occidental un gobierno de izquierda tras otro
elevó a la lucha contra el delito callejero al rango prioritario nacional en las mismas zonas urbanas donde la
inseguridad social y la contaminación espacial se iban profundizando al ritmo de la normalización de la
desocupación y el empleo precario. Siguiendo las trayectorias internacionales de la vigilancia de “tolerancia
cero” y las diversas consignas y panaceas penales “made in USA” (la llamada teoría de las ventanas rotas,
sentencias mínimas obligatorias, campos de reclutamiento militar para delincuentes juveniles, negociaciones
extrajudiciales, para que el acusado acepte cierto grado de culpabilidad a cambio de no ser juzgado por un
delito más grave, etc.) revelaron un modelo característico de propagación sucesiva y una interconexión
funcional por la que las políticas de desregulación económica, workfare vigilado, y una justicia penal
punitiva, tienden a caminar y florecer juntas (Wacquant, 2011). En suma, la penalización de la pobreza
surgió como un elemento central para implementar localmente y propagar a través de las fronteras al
proyecto neoliberal; el “puño de hierro” del estado penal asociándose con la “mano invisible” del mercado,
mientras se erosiona la red de seguridad social. Lo que comenzó como una investigación en las duras
condiciones cotidianas del sector del empleo urbano precario a nivel básico en el área céntrica y degradada
de Chicago y las afueras de Paris terminó de este modo con el enigma teórico del carácter y de los elementos
constituyentes del neoliberalismo a escala planetaria.
Dominio del mercado versus gubernamentalidad
Esta peregrinación intelectual, entonces, ¿cómo nos sugiere que manejemos la categoría escurridiza, confusa
y polémica del neoliberalismo, a la que algunos de sus más sagaces analistas llaman un “concepto
tramposo”, buscando ansiosamente una especificidad y legitimidad analíticas?[3] Mientras que Hilgers
(2011) define la antropología del neoliberalismo como configurada tríadicamente por los enfoques
culturales, de gubernamentalidad y sistémicos (ver también Hoffman et al. [2006] y Richland [2009] para
descripciones alternativas), yo la considero como polarizada entre una concepción económica hegemónica
anclada por variantes (neoclásicas y neo-marxistas) del dominio del mercado, por un lado, y un enfoque
insurgente alimentado por derivaciones libres del concepto foucaultiano de gubernamentalidad, por el otro.
Estas dos concepciones han generado programas de investigación ricos y productivos, pero sufren de
defectos paralelos: el primero es excesivamente estrecho, despojado de instituciones, y raya en lo
apologético cuando acepta al discurso del neoliberalismo tal como aparenta ser; el segundo es abiertamente
amplio y promiscuo, superpoblado por instituciones que proliferan, todas aparentemente infectadas por el
virus neoliberal, y tiende hacia el solipsismo crítico. Para el primero, el neoliberalismo es la imposición lisa y
llana de la economía neoclásica como el modo supremo de pensar y el mercado como el artilugio óptimo
aunque inflexible para organizar todos los intercambios (por ej., Jessop 2002, Saad-Filho y Johnston 2005);
para el último, es una racionalidad política maleable y mutable que se asocia con muchas clases de
regímenes y se insinúa en todas las esferas de la vida, sin que haya ningún fundamento firme exterior sobre
el cual oponerse a ella (por ej., Barry y Osborne 1996, Brown 2005). Curiosamente, estas dos concepciones
coinciden en oscurecer qué es lo “neo” en el neoliberalismo, es decir, la recreación y redespliegue del estado
como la institución central que crea las subjetividades, las relaciones sociales y las representaciones
colectivas adecuadas para hacer real y relevante la ficción de los mercados.
El dominio de la concepción económica (no economicista) del neoliberalismo está bien probada (por ejemplo
Campbell and Pedersen, 2001; Edelman/Haugerud, 2005; Gamble, 2006; Cerny, 2008). Para la vasta
mayoría, de los defensores como de los críticos, el término designa al renaciente “imperio del capital”, para
evocar el título de Ellen Meiksins Wood (2005), una reconstrucción materialista histórica de la sucesión de
proyectos de origen territorial, comerciales y capitalistas del dominio imperial, siendo lo característico de
este último que busca imponer los imperativos del mercado no sólo en todos los territorios, sino también en
todas las actividades humanas. Esta visión soberana iguala al neoliberalismo con la idea del “mercado
autorregulado”, y define al estado como encerrado en una relación enfrentada y equilibrada con él. Lógica e
históricamente, la llegada del “fundamentalismo de mercado” implica la reducción de gastos, la retirada o la
impugnación del estado, descrito como un impedimento para la eficiencia o como un mero instrumento que
sirve para estimular la recuperada supremacía del capital. De este modo, de acuerdo a Colin Crouch (1997),
la simultánea disminución de la clase obrera manual, el ascenso del capital financiero, la propagación de
nuevas tecnologías de comunicación, y la liberalización de los movimientos económicos a través de las
fronteras nacionales han abierto las puertas a una “forma de capitalismo cortoplacista y de mercado puro,
205
libre de restricciones”. Las emergentes “condiciones del consenso neoliberal” incluyen el “abandono universal
de las políticas keynesianas” y provocan “el vaciamiento del estado y la privatización cada vez mayor de sus
funciones”. En forma similar, para David Harvey (2005: 3-4), “el neoliberalismo es en primer lugar una teoría
de las prácticas económico-políticas que afirma que el bienestar humano puede lograrse mejor liberando las
libertades y habilidades empresariales individuales en una estructura institucional caracterizadas por
poderosos derechos a la propiedad privada, los mercados libres y el comercio libre. El papel del estado es
crear y preservar una estructura institucional apropiada para dichas prácticas”. El giro hacia el
neoliberalismo implica la combinación trinitaria de la “desregulación, la privatización y la retirada del estado
de muchas áreas de prestaciones”. En la práctica, los estados sólo se desvían de las pautas doctrinarias del
“gobierno pequeño” para alentar un clima favorable a los negocios para los esfuerzos capitalistas, para
custodiar las instituciones financieras, y para reprimir la resistencia popular a la ofensiva neoliberal hacia la
“acumulación por el despojo”.
Gran parte de la antropología del neoliberalismo consiste en trasladar este esquema a distintos países a lo
largo del mundo o en llevarlo a la escala continental para controlar los aparatos culturales del (y las
reacciones sociales contra el) dominio del mercado (por ejemplo, Comaroff/Comaroff, 2001; Greenhouse,
2009). América Latina es un lugar favorito, seguido por los países del antiguo bloque soviético y de África. En
su generalizador relato de “África en el orden mundial neoliberal”, James Ferguson (2006: 11) caracteriza
como de costumbre al neoliberalismo como la retracción del estado en forma simultánea con la ampliación
del mercado: “Coincidiendo con la filosofía económica del ‘neoliberalismo’, se predicaba que la eliminación
de las ‘distorsiones’ estatales de los mercados crearían las condiciones para el crecimiento económico,
mientras que la rápida privatización provocaría una afluencia de nuevas inversiones de capital privado”. Aquí
la idea es sinónimo de las medidas económicas de “ajuste estructural” “que supuestamente harán retroceder
a los estados opresivos y despóticos y liberarán a una nueva y vital ‘sociedad civil’ que será más democrática
y económicamente más eficiente” (Ferguson, 2006: 38-39). Se trata de un término encubierto que se refiere a
los cambios sociales acarreados, a la resistencia popular y a las adaptaciones cotidianas a la austeridad y a
los programas privatizadores conocidos también como “el consenso de Washington” (Williamson, 1993).
Contra esta visión “nítida” del neoliberalismo como un todo coherente, si no monolítico, los estudiosos de la
gubernamentalidad ofrecen una visión “desordenada” del neoliberalismo como un conglomerado fluido y
flexible de ideas calculadoras, estrategias, y tecnologías, con el objeto de influenciar a las poblaciones y las
personas.[4] Bajo esta óptica, el neoliberalismo no es una ideología económica ni una propuesta política sino
una “normatividad generalizada”, una “racionalidad global” que “tiende a estructurar y organizar, no sólo
las acciones de los que gobiernan, sino también la conducta de los mismos gobernados” y hasta su autoimagen de acuerdo a los principios de la competencia, la eficiencia y la utilidad (Dardot/Laval, 2007: 13). Los
académicos de la gubernamentalidad insisten en que los mecanismos de dominio no están localizados en el
estado sino que circulan a lo largo de la sociedad, así como a través de las fronteras nacionales. En
consecuencia, trabajan transversalmente para rastrear la propagación y la concatenación de las técnicas
neoliberales para “conducir conductas” a través de los múltiples sitios de autorrealización, incluyendo el
cuerpo, la familia, la sexualidad, el consumo, la educación, las profesiones, el espacio urbano, etc. (Larner
2000). También les gusta mucho destacar la contingencia, la especificidad, la multiplicidad, la complejidad y
las combinaciones interactivas (calificadas de maravillosas por el latiguillo (que parece deleuziano) de
“assemblages”): no hay un Neoliberalismo con N mayúscula sino una cantidad indefinida de neoliberalismos
con n minúscula nacidos de la hibridación en curso de prácticas e ideas neoliberales con las condiciones y
formas locales. Este enfoque es llevado a un extremo por Aihwa Ong en su influyente serie de ensayos sobre
Neoliberalism as Exception en el este asiático, en el que ella sugiere “estudiar el neoliberalismo no como una
‘cultura’ o una ‘estructura’ sino como técnicas móviles y calculadoras de gobierno que pueden ser
descontextualizadas de sus fuentes originales y re-contextualizadas en constelaciones de relaciones
mutuamente constitutivas y contingentes” (Ong 2007: 13).
La tendencia analítica a extenderse más allá del estado y pasar por encima de los dominios institucionales es
fructífera, como lo es la idea de que la neoliberalización es un proceso productivo, más que sustractivo, que
se extiende desde la economía. Pero localizar este proceso en la migración de tecnologías “maleables” de
conducta que son “realineadas” y “transformables” constantemente mientras se desplazan es algo
problemático. Primeramente, no está claro qué hace una tecnología de conducción neoliberal: ciertamente,
206
esas técnicas burocráticas como la inspección, los parámetros de desempeño, y puntos de referencia
(favoritos de la antropología neo-foucaultiana del neoliberalismo) pueden ser usadas para fortalecer o
fomentar otras lógicas. En forma similar, no hay nada sobre las normas de transparencia, responsabilidad y
eficiencia que las haga necesariamente propulsoras de la mercantilización: en China, por ejemplo, han sido
desarrolladas para perseguir fines no lucrativos y para reinscribir ideales socialistas (Kipnis, 2009). El
problema con el enfoque de la gubernamentalidad es que su caracterización operativa del neoliberalismo
como “dominio calculador” (Ong, 2007: 4) es tan poco específica como para que sea coetánea de cualquier
régimen mínimamente competente o con las fuerzas de la racionalización e individualización características
de la modernidad occidental in globo.[5] Por último, a medida que las tecnologías de conducción “migran” y
“mutan”, se halla que el neoliberalismo está en todos lados y al mismo tiempo en ninguno. Se convierte en
un todo proceso sin ningún contenido; se halla en una forma fluida sin sustancia, patrón ni dirección.
Finalmente, entonces, la escuela de la gubernamentalidad nos ofrece una concepción del neoliberalismo tan
endeble como la que ofrece la ortodoxia económica, a la que aspira a superar.
El neoliberalismo como la forja de un estado que impone al mercado
Mi sugerencia es trazar una via media entre estos dos polos, que reconoce que, desde su incubación
intelectual por el Colloque Lippman en Paris 1938 y el “colectivo de pensamiento” transnacional anclado por
la Société du Mont-Pélerin luego de 1947 (Denord. 2007), a sus distintas encarnaciones históricas durante las
décadas finales del siglo XX, hasta su paradójica reafirmación luego de la crisis financiera del otoño de 2008,
“el neoliberalismo ha sido siempre un proyecto de final abierto, plural y adaptable” (Peck, 2008: 3), pero que
sin embargo tiene un núcleo institucional que lo distingue y hace reconocible.[6] Este núcleo consiste en una
articulación del estado, el mercado y la ciudadanía que controla al primero para imponer el sello del segundo
sobre la tercera. De modo que debemos introducir estas tres instituciones en nuestro ámbito analítico. No
estoy de acuerdo con las concepciones del neoliberalismo centradas en el mercado porque priorizo los
medios (políticos) sobre los fines (económicos); pero me diferencio de la estructura de la gubernamentalidad
porque priorizo la elaboración estatal por encima de las tecnologías y las lógicas no estatales, y me
concentro en la forma en que el estado rediseña con efectividad los límites y el sentido de la ciudadanía a
través de sus políticas. De acuerdo a ello, recomiendo que efectuemos un triple desplazamiento para anclar
la antropología del neoliberalismo, comprendido no como una doctrina económica invasiva o técnicas de
dominio que se propagan sino como una constelación política concreta: de una “endeble” concepción
económica centrada en el mercado a una “sustancial” concepción sociológica centrada en el estado que
especifica la maquinaria institucional implicada cuando se establece la dominación del mercado y su impacto
operativo sobre los miembros reales de la sociedad. Afirmo que el escasamente conocido concepto de campo
burocrático de Bourdieu ([1993] 1994) ofrece una herramienta flexible y poderosa para comprender la
recreación del estado como una máquina de estratificación y clasificación que está conduciendo a la
revolución neoliberal desde arriba. Este cambio puede ser explicado en tres tesis.
Tesis 1: El neoliberalismo no es un proyecto económico sino político; no implica el desmantelamiento del
estado sino su reconstrucción.Esto es por tres razones básicas. Primero, en todos lados los mercados son y
siempre han sido creaciones políticas: son sistemas de intercambio basados en los precios que siguen las
reglas que deben ser establecidas y arbitradas por autoridades políticas enérgicas y apoyadas por amplias
maquinarias legales y administrativas, que en la era moderna equivalen a las instituciones estatales (Polanyi,
[1957] 1971; Fligstein, 1996; Macmillan, 2003). Segundo, como lo demostró la historia social y fue elaborado
por la teoría social desde Emile Durkheim y Marcel Mauss a Karl Polanyi y Marshall Sahlins, las relaciones
sociales y las concepciones culturales necesariamente sustentan los intercambios económicos y las personas
normalmente negocian bajo las leyes del mercado: de este modo el estado debe intervenir para superar la
oposición y reprimir las estrategias evasivas. Tercero, la historiografía de la Geistkreis[7] transnacional que la
generó revela explícitamente que desde sus orígenes en la crisis de la década de 1930, el neoliberalismo no
ha procurado restaurar el liberalismo de fines del siglo XIX sino superar la equivocada concepción del estado
de este último (Denord, 2007; Mirowski/Plehwe: 2009). El neoliberalismo se origina en una doble oposición:
por un lado, contra las soluciones colectivistas (primero socialistas y más tarde keynesianas) de los
problemas económicos y por el otro, contra la visión minimalista y negativa del “estado vigilante” del
207
liberalismo clásico. Desea reformar y redireccionar al estado de modo de alentar activamente y fortalecer al
mercado como una creación política en curso.[8]
En otro lugar he caracterizado esta recreación como la articulación de cuatro lógicas institucionales
(Wacquant, 2010a):
(I)
La mercantilización como la ampliación del mercado o de mecanismos similares, basada en la
concepción de esos mecanismos son medios universalmente óptimos para asignar eficientemente los
recursos y recompensas.
(II)
La política social disciplinaria, con el cambio desde el bienestar protector, concedido
categóricamente como una cuestión de derecho, hacia el workfare correctivo, bajo el cual la asistencia social
está condicionada a la sumisión al empleo flexible e implica mandatos específicos de conductas
(entrenamiento, pruebas, búsqueda de empleo, y trabajar hasta por salarios de subpobreza, pero también
limitación de la fertilidad, acatamiento a la ley, etc.).
(III)
La política penal expansiva y pornográfica con el objetivo de limitar los desórdenes generados por
la difundida inseguridad social en las zonas urbanas impactadas por el trabajo flexible y representar la
soberanía del estado en la estrecha ventana de la vida cotidiana que ahora afirma controlar.
(IV)
La “responsabilidad individual” como un discurso motivador y como un pegamento cultural que
une estos distintos componentes de la actividad estatal.
Esta concepción va más allá de la perspectiva del dominio del mercado, no sólo porque concede un papel
dinámico al estado en todos los cuatro frentes: económico, social, penal y cultural. Para considerar sólo al
primero, el estado re-regula activamente, antes que “desregular”, la economía a favor de las empresas
(Vogel, 1996) y toma medidas amplias “correctivas” y “constructivas” para apoyar y expandir los mercados
(Levy, 2006). Esta concepción también ofrece contenidos institucionales duros a la noción blanda de la
“racionalidad política” invocada por los foucaltianos especificando los medios que emplea el estado para
ampliar y sostener la mercantilización frente a la oposición.
Tesis 2: El neoliberalismo implica un giro derechista del campo burocrático y genera un estado-centauro: Si el
estado no está siendo “removido” o “vaciado” sino verdaderamente reconstruido y redesplegado, ¿cómo
podemos comprender esta remodelación? Aquí es donde el concepto de campo burocrático de Bourdieu
([1993] 1994), interpretado como el conjunto de organizaciones que monopolizan eficazmente la definición y
la distribución de bienes públicos, demuestra ser crucial.[9] Una gran virtud de este concepto,
minuciosamente concebido mediante un análisis histórico de la transición multisecular desde el modo
dinástico de reproducción del gobierno al burocrático, anclado en la creciente potencia del capital cultural
institucionalizado (ver Bourdieu, 2012), es que nos recuerda que “el estado” no es un actor monolítico,
coherente (ya sea operando en forma autónoma o como el diligente sirviente de las clases dominantes), o
una simple palanca susceptible de ser controlada por intereses o movimientos especiales provenientes de la
sociedad civil. Más bien, es un espacio de fuerzas y luchas sobre el mismo perímetro, prerrogativas y
prioridades de la autoridad pública, y en particular sobre qué “problemas sociales” merecen su atención y
cómo deben ser tratados.
Bourdieu, ([1993] 1998) además sugiere que el estado contemporáneo está atravesado por dos batallas
internas que son homólogas con los choques que se desatan en forma turbulenta a través del espacio social:
la batalla vertical (entre dominantes y dominados) que es el enfrentamiento entre la “alta nobleza estatal”
de los responsables políticos seducidos por los conceptos neoliberales, que desean fomentar la
mercantilización, y la “baja nobleza estatal” de los ejecutantes que defienden las misiones protectoras de la
burocracia pública; y la batalla horizontal (entre las dos clases de capital, el económico y el cultural,
compitiendo por la supremacía interna) involucra a la “mano derecha” del estado (el ala económica que
pretende imponer las restricciones fiscales y la disciplina del mercado), y la “mano izquierda” del estado (el
ala social que protege y apoya a las categorías despojadas de capital económico y cultural). En Castigar a los
pobres, adapto este concepto para introducir en una sola estructura analítica los cambios punitivos en las
políticas de bienestar y penal que han convergido para establecer la “doble regulación” de la marginalidad
avanzada mediante el workfare y el prisonfare punitivo. Y agrego el brazo de la justicia penal - la policía, los
tribunales, la cárcel y sus prolongaciones: la libertad condicional, las bases de datos judiciales, las
obligaciones civiles y burocráticas unidas a las sanciones penales, etc.- como un componente esencial de la
208
mano derecha del estado, junto a los ministerios de Hacienda y de Economía (Wacquant, 2009a: 3-20, 304313).
Usando este esquema, se puede diagramar al neoliberalismo como el vuelco sistemático de las prioridades y
acciones estatales desde la mano izquierda hacia la mano derecha, o sea, desde el polo protector (femenino)
hacia el polo disciplinario (masculino) del campo burocrático. Esto se lleva a cabo a través de dos vías
complementarias: (i) la transferencia de recursos, programas y poblaciones desde el ala social hacia el ala
penal del estado (como cuando los pacientes de enfermedades mentales son “des-institucionalizados” con el
cierre de hospitales y “re-institucionalizados” en cárceles luego de transitar por la carencia de vivienda); (ii)
la colonización del bienestar, la atención médica, la educación, la construcción de viviendas para quienes
tienen bajos ingresos, los servicios infantiles, etc., por las técnicas y metáforas panópticas y disciplinarias de
la mano derecha (como cuando en los hospitales públicos se prioriza la preocupación por el presupuesto por
sobre los preocupaciones médicas y en las escuelas se pone la reducción de la inasistencia escolar y la
violencia en las clases por delante de la pedagogía y la contratación de guardias de seguridad por encima de
los psicólogos). Como resultado de esta inclinación hacia la derecha, el Leviatán neoliberal no se parece al
estado minimalista del liberalismo del siglo XIX ni al estado efímero que se quejan los críticos del
neoliberalismo , ya sean provenientes de la economía o de la gubernamentalidad, , sino un estado-Centauro
que despliega rostros opuestos en los dos extremos de la estructura de clase: es edificante y “emancipador”
en la cumbre, donde actúa para proveer los recursos y ampliar las opciones vitales de los dueños de capital
económico y cultural, pero es punitorio y restrictivo en la base, cuando se trata de administrar las
poblaciones desestabilizadas por la profundización de la desigualdad y la propagación de la inseguridad del
trabajo y la inseguridad étnica. El neoliberalismo realmente existente exalta el “laissez faire et laissez passer”
para el dominante, pero se presenta paternalista e intrusivo para el subalterno, y especialmente para los
trabajadores urbanos precarios, a quienes restringe sus parámetros vitales mediante el engranaje
combinado del workfare vigilador y la supervisión judicial.
Tesis 3: El crecimiento y la glorificación del ala penal del estado son un componente integral del Leviatán
neoliberal:Atrapados en la visión ideológica que lo describe como guiando el fin del “gran gobierno”, los
analistas sociales del neoliberalismo han pasado por alto la imponente rehabilitación y la enorme expansión
del aparato penal del estado que ha acompañado a la ola del dominio del mercado. Desmintiendo las
profecías, hechas entre 1945 y 1975 por los penalistas de la corriente dominante así como los teóricos
radicales del castigo, de que era una organización desacreditada destinada a marchitarse (Tonry, 2004), la
cárcel ha hecho un espectacular regreso a la vanguardia a través del primer y el segundo mundos a lo largo
de las tres últimas décadas. Con muy escasas excepciones (Canadá, Alemania, Austria y partes de
Escandinavia en Occidente), la encarcelación ha emergido en todas las sociedades postindustriales
occidentales, ha crecido rápidamente en las naciones post-autoritarias en Latinoamérica, y estallado en los
estado-naciones surgidos del colapso del bloque soviético mientras se transformaban de economías dirigidas
a economías de mercado. La población carcelaria no sólo ha aumentado rápidamente en las tres regiones
(Walsmley 2011) junto a la precarización del trabajo y el retroceso del estado benefactor; está en todos lados
compuesta en forma desproporcionada por los pobres urbanos, los parias étnicos y nacionales, los sin techo y
los enfermos mentales indigentes, y diversos desechos del mercado laboral (Wacquant, 2009a: 69-75).
El implacable aumento en la población carcelaria es además sólo una manifestación superficial y burda de la
expansión y exaltación del estado penal en la era del mercado triunfante. Otros indicadores incluyen el
despliegue agresivo de la policía en y alrededor de los vecindarios de los relegados; la ampliación de la red
judicial a través de las sanciones alternativas, los planes de control post-carcelarios, y el desarrollo
exponencial de los bancos de datos judiciales digitalizados; la proliferación de los centros de retención
administrativa para acorralar y expulsar a inmigrantes irregulares; la hiperactividad de las legislaturas sobre
el frente penal (han multiplicado y endurecido las sanciones penales a una velocidad jamás vista), y el auge
de un sector de los medios de comunicación que comercian con imágenes catastróficas del peligro criminal;
la promoción de la lucha contra los delitos en las calles encabezando la agenda gubernamental (al mismo
tiempo que se despenalizaban los delitos empresarios) y la prominencia de la “inseguridad” en las campañas
electorales; y el sometimiento de la política penal a parámetros emotivos y simbólicos, con un ostensible
menosprecio de la experiencia penológica.
209
El fortalecimiento y la ampliación del sector penal del campo burocrático no es una respuesta al delito, el
cual ha declinado en los países occidentales en las dos últimas décadas y generalmente fluctúa sin relación
con los niveles y las tendencias del castigo (Young/Brown, 1993). Tampoco es el embrión del advenimiento
de “la sociedad excluyente”, el ascenso de una “cultura del control”, o el deterioro de la confianza en el
gobierno y la adhesión a la “sociedad del riesgo”,[10] y aún menos el engendro de especuladores, como en la
demonología militante del “complejo industrial-carcelario” (Wacquant, 2010b). Es un ladrillo en el edificio del
Leviatán neoliberal. Por esto es que se correlaciona íntimamente, no con las vagas “ansiedades ontológicas”
de la “modernidad tardía”, sino con cambios específicos que imponen el mercado en la política económica y
social que ha desatado la desigualdad de clases, profundizado la marginalidad urbana, y atizado el
resentimiento étnico al mismo tiempo que erosiona la legitimidad de los políticos. Al examinar las tendencias
en una docena de sociedades avanzadas distribuidas entre cuatro tipos de economía política, Cavadino y
Dignan (2006: 450) informan de “una tendencia general hacia cambios en los niveles de castigo de estos
países, para adecuarse al mismo modelo. A medida que una sociedad se desplaza en dirección al
neoliberalismo, sus castigos se vuelven más severos”. Reelaborando los mismos datos desde un ángulo
diferente, Lacey (2009: 111) revela, a pesar de su deseo de refutar la tesis de la convergencia penal, que el
mejor indicador de la tasa de encarcelación de estos países es el “grado de coordinación” de la economía, o
sea, un índice opuesto a la neoliberalización. El análisis estadístico de Lappi-Seppälä(2011) de treinta países
europeos confirma que la moderación penal tiene sus raíces en una “cultura política consensual y solidaria,
en altos niveles de confianza social y legitimidad política, y en un fuerte estado de bienestar”, o sea en rasgos
sociopolíticos contradictorios a los del neoliberalismo. Más aún, el patrón temporal y geográfico de difusión
de la penalidad punitiva y pornográfica en todo el mundo sigue las huellas de la propagación de las políticas
de desregulación económica y disciplinamiento del bienestar (Wacquant, 2009b y 2011).
No es por fruto del azar que los Estados Unidos se volvieron superpunitivos luego de mediados de la década
de 1970, justo cuando se precarizó el trabajo, se abandonó el apoyo al bienestar, implosionó el gueto negro,
y se endureció la pobreza en las metrópolis dualizadoras. No fue de pura casualidad que a principios de los
ochenta, Chile se convirtió en el principal encarcelador en Latinoamérica y el Reino unido en la locomotora
penal de la Unión Europea a fines de los noventa, cuando ambos estados viraban su política de clientelarsolidaria a neoliberal. Pues existe una profunda relación estructural y funcional entre el dominio del mercado
y el castigo luego del cierre de la era keynesiano-fordista.[11] El estado penal se ha presentado en los países
que han elegido el camino neoliberal, porque promete ayudar a resolver los dos dilemas que crea la
mercantilización para el mantenimiento del orden social y político: primero, reprime los crecientes trastornos
y rupturas causados por la normalización de la inseguridad social en la base de la estructura social y urbana;
y en segundo lugar, restaura la autoridad de la elite gobernante, reafirmando la “ley y el orden” justamente
cuando esta autoridad está siendo socavada por los acelerados flujos del dinero, el capital, las
comunicaciones y las personas a través de las fronteras nacionales, y las restricciones a la acción estatal por
parte de las instituciones supranacionales y el capital financiero. El concepto del campo burocrático nos
ayuda a comprender estas misiones gemelas del castigo, en la medida en que nos lleva directamente a
prestar igual atención a los momentos materiales y simbólicos de la política pública, o sea, el papel
instrumental del disciplinamiento de clase y la misión comunicativa de proyectar soberanía que supone la
justicia penal.[12] Esto también nos invita a trasladarnos de una concepción represiva de la penalidad a una
productiva, que pone el acento en su cualidad performativa (Wacquant, 2008b), de modo que podemos
apreciar que los aumentos de los presupuestos, del personal y de las prioridades que se han dado a las
instituciones policiales y judiciales en todas las sociedades transformadas por el neoliberalismo como
programa económico no son una herejía, una anomalía, o un fenómeno transitorio, sino componentes
integrales del estado neoliberal.
Para presentar una antropología histórica del neoliberalismo tal como éste evoluciona realmente en los
países en donde ha enraizado, opuesta a la descripción de sí mismo (el modelo del dominio de mercado) o al
relato de cómo se disipa cuando no logra cristalizar en un régimen coherente (el modelo de la
gubernamentalidad), debemos reconocer que pertenece al registro de la formación estatal. En forma muy
similar a cómo vio el “largo siglo XVI” al nacimiento del Leviatan moderno en Europa Occidental (Ertman,
1997), incluyendo la invención de la ayuda a los pobres y la cárcel penal, como parte de la accidentada
210
transición del feudalismo al capitalismo mercantilista, el comienzo de nuestro siglo ha sido testigo de la
remodelación de un nuevo tipo de estado que pretende amparar los mercados e incluir la libertad, pero en
realidad reserva al liberalismo y sus beneficios para los de arriba, mientras aplica el paternalismo punitivo
sobre los de abajo. En lugar de ver a la policía, los tribunales, y la cárcel como apéndices técnicos para
combatir el delito, debemos reconocer que constituyen las capacidades políticas centrales mediante las que
el Leviatán gobierna el espacio físico, recorta el espacio social, dramatiza las divisiones simbólicas, y
representa la soberanía. Y así debemos colocarlos en el centro de una antropología política renovada, con
leyes que puedan comprender cómo identifica y administra el estado los territorios y categorías
problemáticos en su empresa de crear mercados y de moldear ciudadanos que se ajusten a ellos, les guste o
no.
Reconocimientos: Este trabajo creció a partir la discusión que siguió a mi intervención en la conferencia
sobre “Marginalité, pénalité et division ethnique dans la ville à l’ère du néolibéralisme triomphant: journée
d’études autour de Loïc Wacquant,”, Université Libre de Bruxelles, Bruselas, 15 de octubre de 2010. Estoy
muy agradecido a Mathieu Hilgers, el Laboratoire d’anthropologie des mondes contemporains, el Institut de
Sociologie y el Groupe d’études sur le racisme, les migrations et l’exclusion, por un vívido día de discusiones;
a Aaron Benavidez por su sobresaliente investigación y asistencia bibliográfica; y a Megan Comfort, François
Denord, Zach Levenson, y Dilan Riley por su perspicaces sugerencias editoriales y analíticas.
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Publicado inicialmente en Social Anthropology (noviembre de 2011), en un foro sobre neoliberalismo, tema
de un debate en curso en dicha publicación. Agradecemos la autorización de dicha revista y del autor para su
publicación en Herramienta. Traducción del inglés de Francisco T. Sobrino.
[1] Workfare: designa programas de asistencia pública a los pobres que hacen de la recepción de la ayuda un
beneficio personal condicionado a la aceptación de trabajos con bajos salarios o al compromiso en una
actividad dirigida al empleo, tal como un entrenamiento laboral o búsqueda de empleos. Prisonfare es un
término que introduje por analogía con “workfare” para designar programas de penalización de la pobreza
mediante la elección preferencial de ésta como objetivo principal, y el despliegue activo de la policía, los
tribunales penales, y las cárceles (y sus prolongaciones: la libertad bajo palabra, las bases de datos penales y
diversos sistemas de vigilancia) en (y alrededor de) los vecindarios marginalizados, donde se coaliga el
proletariado postindustrial.
[2] Ver Wacquant (2009c) para una disección retrospectiva de las vinculaciones analíticas y los engranajes
biográficos entre “El cuerpo, el gueto, y el estado penal”.
[3] “Desde la década de 1980, una perpleja mezcla de extralimitación y sub-especificación ha acompañado al
inquieto dominio del concepto de neoliberalismo en la economía política heterodoxa. Al mismo tiempo, el
concepto se convertido en un foco terminológico para los debates sobre la trayectoria de las
transformaciones regulatorias posteriores a la década de 1980 y una expresión de los profundos desacuerdos
y confusiones que caracterizan esos debates. En consecuencia, el “neoliberalismo” se ha convertido en algo
así como un concepto tramposo, indiscriminadamente penetrante, aunque inconsistentemente definido,
empíricamente impreciso y frecuentemente impugnado” (Brenner/Peck/Theodore, 2010: 283-284).
[4] Esta opinión se deduce de los escritos de Foucault y el curso de 1978-1979 en el Collége de France sobre
The Birth of Biopolitics [Naissance de la biopolitique] (Foucault, 2004), que han inspirado un programa de
investigación general sobre “gubernamentalidad” como el arte de formar a las poblaciones (sometimiento) y
el yo (subjetivación). Los términos “gobernanza postsocial” y “liberal tardío” son usados a menudo como
sinónimos de neoliberal (ver Dean [1999] para una supervisión y Rose / O’Malley / Valverde, 2006 para una
defensa paradójica de un enfoque teórico que no se reconoce como tal). No hay lugar aquí para tratar los
problemas en las propias formulaciones de Foucault sobre la gubernamentalidad y el neoliberalismo, y/o de
213
su asociación, y mucho menos de sus derivaciones y su relevancia para los cambios históricos que se
desarrollaron después de su muerte.
[5] Si el neoliberalismo es un conjunto variado de “tecnologías calculadoras” originadas en la economía que
migraron a otras esferas de la vida social, entonces su fecha de nacimiento datan de 1494 con la invención
de la contabilidad por partida doble (Carruthers/Espeland, 1991), y el gran teórico del neoliberalismo no es
Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek o Milton Friedman sino Max Weber ([1918-20], 1978: 85-113, 212226) para quien el dominio de la racionalidad instrumental ha separado a Occidente del resto, y aún más
puesto que Weber le adjudica gran énfasis al concepto relacionado de Lebensführung, “régimen de vida”, en
su sociología comparada de la religión.
[6] Esta es una exigencia lógica: para que las diversificadas especies locales de neoliberalismos surjan a
través de la “mutación”, debe haber un género común del que derivan todos. Se deduce entonces que toda
concepción de múltiples “neoliberalismos con n minúscula” necesariamente presupone, aunque sea
implícitamente, un “Neoliberalismo con N mayúscula”, y a todo ejemplo periférico y parcial del fenómeno se
lo puede caracterizar como tal sólo por referencia, abierta o encubierta, a un centro original más completo.
[7] El Geistkreis o “Círculo espiritual” era un seminario vienés informal de ciencia e ideas, fundado por
Friedrich Hayek y Herbert Furth a principios de la década de 1920 (N. del T.).
[8] Esto lo subrayan Denord (2007) y Jamie Peck (2009: 3), quien rescata un temprano texto muy poco
conocido de Milton Friedman (publicado en 1951 solamente en sueco) en el que el economista de Chicago
explica: “el error básico fundamental del liberalismo del siglo XIX [fue que] apenas si le dio otra tarea al
estado que la de mantener la paz, y prever que se mantengan los contratos. Era una ideología ingenua.
Afirmaba que el estado sólo podía hacer daño [y que] el laissez-faire debía ser la regla”. Contra esta opinión,
la “doctrina [del] neoliberalismo” afirma que “hay funciones verdaderamente positivas asignadas al estado,”
entre ellas asegurar los derechos de propiedad, impedir el monopolio, asegurar la estabilidad monetaria y (lo
más notable), “aliviar la pobreza y el sufrimiento agudos”. Peck (2009: 9) tiene razón en señalar que “el
neoliberalismo, en sus distintos disfraces, siempre ha tratado de controlar y reutilizar el estado, a favor de la
reforma de un ‘orden del mercado’ a favor de las corporaciones y de libre comercio,” pero no llega a hallar el
factor endógeno de los medios institucionales recurrentes por los que el estado efectúa esta reforma.
[9] El campo burocrático es uno de los tres conceptos que forja Bourdieu para repensar el gobierno; no debe
ser confundido con el campo político (que atraviesa) y el campo del poder (en cuyo interior se localiza). Ver
Wacquant (2005: 13-18) para una explicación de sus relaciones y Wacquant (2010a) para una reelaboración
del campo burocrático adaptado a la especificación del carácter del estado neoliberal. En la astuta
caracterización de Mudge (2008: 705), el neoliberalismo tiene tres caras, la intelectual (una doctrina), la
burocrática (las políticas estatales de liberalización, desregulación, privatización, despolitización y
monetarismo), y la política (las luchas por la autoridad estatal), que “comparten un núcleo común y
distintivo: la elevación del mercado por encima de todos los demás modos de organización”. Pero otorga un
peso analítico insostenible al campo político, en lugar de desplegar el campo burocrático como el principal
lugar en el que se libra la batalla sobre las misiones y los medios de la acción pública.
[10] Como lo sugieren, respectivamente, Jock Young (2000), David Garland (2001), y John Pratt (2007) y
Jonathan Simon (2007), para alertar sobre las principales macro teorías enfrentadas sobre el cambio penal
reciente.
[11] Aquí es donde disiento con Bernard Harcourt (2010), quien atribuye esta relación a la invención del siglo
XVIII de los mitos gemelos del “mercado libre” y la “policía diligente”: el estado penal creciente es la creación
distintiva del neo-liberalismo, y no una herencia o resurgimiento del liberalismo clásico. Surge luego del
período fordista-keynesiano porque este último ha alterado decisivamente los parámetros institucionales y
las expectativas colectivas de la actividad estatal (para más discusiones, ver Wacquant 2009a: 227-228).
[12] Deducimos que para conceptualizar apropiadamente al estado penal, no solo debemos repatriar la
justicia penal al centro de la antropología política. Debemos poner un punto final a la mutua hostilidad (o
deliberada ignorancia) entre las dos líneas de la criminología, la marxista y la durkheiminiana, que han
elaborado las lógicas materiales y simbólicas del castigo en forma aislada, y hasta opuestas, entre sí.
214
Entrevista al historiador francés Jerome Baschet en torno de su libro "Adiós al
Capitalismo": ¿Quién sobrevivirá al postcapitalismo?
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190780
Verónica Gago
Ideas
En "Adiós al capitalismo", el historiador francés Jérôme Baschet retoma su propia experiencia en Chiapas,
donde vivió muchos años, y encuentra en las palabras de los zapatistas "una nueva forma de hacer teoría
política"
Adiós al capitalismo es el libro que acaba de publicar Futuro Anterior. Una combinación no casual de
temporalidades entre el nombre del texto y de la editorial: un futuro ya realizado sólo posible desde un
imaginario utópico y concreto. El autor es el historiador francés Jérôme Baschet y fue invitado a dar un
seminario en Buenos Aires por el Centro Franco Argentino (CFA). Baschet se dedicaba a la historia medieval
europea hasta que en 1995 se acercó al por entonces reciente levantamiento zapatista y su vida dio un
vuelco. Se quedó a vivir en Chiapas por muchos años. Ahora, divide su tiempo entre México y Francia. El
título de su libro, claro está, se debe a lo que aprendió con la insurrección indígena. Por otro lado, trae una
reminiscencia al libro de André Gorz: Adiós al proletariado . Sólo que el tono es totalmente diferente porque
Baschet agrega a esa consigna otras tres nociones, que completan el título: autonomía, sociedad del buen
vivir y multiplicidad de mundos. Allí radica la diferencia de maneras de decir adiós. El de Baschet abre un
régimen de futuro y no sólo de nostalgia por un sujeto revolucionario en extinción. Sin embargo, el zapatismo
como experiencia concreta no es modelizada ni utilizada como fuente de un optimismo metodológico, sino
como perspectiva que sostiene –ante todos y para todos– una pregunta tan sencilla como radical: ¿qué es el
anti-capitalismo hoy en día?
–¿Este libro busca ser una teoría política del zapatismo?
–No puedo tener la pretensión de escribir una teoría de la práctica zapatista. Mi posición no es la del
cientista social ni la del teórico. Escribo por un interés político. En sus palabras, en las del zapatismo, hay una
nueva forma de hacer teoría que tiene que ver con romper la abstracción. Tampoco me limito a repetir lo que
ellos dicen. Creo que se trata de aprender de esa mezcla de experiencia y de palabra y asumirla en toda su
profundidad. En otro sentido, claro que este es mi libro, no pretende hablar en nombre de ellos.
El libro se propone fechar como ejercicio político. El zapatismo es el inicio de un ciclo con su aparición pública
en 1994; le siguen en 1995 las huelgas en Francia, las manifestaciones de Seattle en 1999, la crisis y los
movimientos de 2001 en la Argentina y las insurrecciones del ciclo 2000-2003 en Bolivia, según enumera el
historiador. Luego la discusión en torno al zapatismo, al menos en el Cono Sur, se corre frente al brillo que
toman los llamados gobiernos progresistas de la región.
–¿Cómo percibe ese debate?
–Hablo desde México y Europa. Y creo que México es bien distinto a los casos sudamericanos, tanto por su
relación con Estados Unidos como porque no tuvo un gobierno progresista. Pero por supuesto que esta
discusión circula en Chiapas.
–Pero es una discusión que en México se da con la candidatura de López Obrador y La Otra Campaña de los
zapatistas, en 2006…
–Sí, claro. Pero quiero decir que la perspectiva del libro, que es con la que se identifican los zapatistas, es el
anticapitalismo. Discusión que queda fuera cuando el debate se da en torno a la evaluación centrada en los
gobiernos progresistas, sean tales o no. Cuando se habla del fin del neoliberalismo, sostengo que esa es una
215
discusión alrededor de cierta recuperación del Estado en algunos sectores, especialmente a partir de la crisis
de 2008. Los gobiernos progresistas de América del Sur son un ejemplo posible de esto. Pero el análisis que
planteo es que hay que rebasar esa idea de fin del neoliberalismo porque es posible que esta forma de mayor
presencia del Estado implique un cierto re-equilibrio para el mismo funcionamiento del neoliberalismo. Hay
que enfatizar que el principal actor de la implementación de políticas neoliberales fueron los Estados, que es
un instrumento para la imposición de las normas capitalistas al conjunto social. Entonces, quizás lo que está
empezando a darse es un uso mayor del Estado en esa dirección para este momento de crisis. La
relegitimación del Estado tiene que ver con darle las herramientas para esa tarea.
–Justamente el libro inicia con una definición del neoliberalismo. Y refiere a la crisis de 2008 como la primera
crisis global del mundo globalizado. Por un lado, endeudamiento masivo y una fragilización de las finanzas y,
por otro, exhibición de la plasticidad del capitalismo para desarmar pronósticos catastróficos de su fin.
Después de un momento de auge, el zapatismo para cierta izquierda se transformó en una experiencia
romántica. El argumento es doble: porque no asume el problema del Estado y, vinculado a lo anterior,
porque su escala territorial es circunscripta a una serie de municipios. ¿Qué opina de esas objeciones?
–La opción zapatista es la autonomía y la distancia con el Estado y entiendo que desde posiciones
estatalistas esto pueda sonar romántico. Es parte del debate de las izquierdas. Pero volvemos a lo anterior:
esta distancia con el Estado está en la base de la reformulación de la perspectiva anticapitalista a la que han
contribuido los zapatistas. Por otro lado, me parece una trampa ubicar al zapatismo como experiencia local.
Si no, no se explicaría su alcance. Luego su impacto hacia ciertos sectores de las izquierdas disminuyó, por la
división que se da alrededor de la posición sobre el Estado, y por cierta aparente invisibilización de sus
prácticas. Pero justo cuando decían muchos que el zapatismo estaba muerto, se hace la marcha del silencio
del 21 de diciembre de 2012. La experiencia de construir la autonomía, es decir, otra forma de organización
político-social desde abajo, desde la capacidad de la gente de gobernarse y crear sus propias instituciones,
saliendo del marco del Estado no es una cuestión que podamos calificar como local, ya que, como
experimento, tiene validez y alcance general.
–¿Pondría en esa marcha de diciembre de 2012 el inicio de un nuevo ciclo en la trayectoria zapatista?
–Creo que cuarenta mil zapatistas marchando abren una fase diferente, justo cuando el discurso oficial y de
algunos sectores de la academia era que se habían acabado. A partir de esta demostración de fuerza y
vitalidad, empezaron a anunciar nuevas iniciativas. En especial, están invitando a la escuelita zapatista,
donde ya han ido más de cinco mil personas a ver y compartir cómo se está construyendo una educación,
una salud, una justicia, un gobierno autónomos. De esta manera, se abren para dar a conocer lo que
estuvieron construyendo de manera silenciosa durante más de 10 años. Es una nueva etapa en la cual es
pertinente volver a debatir sobre la experiencia zapatista. En realidad, el debate sobre el zapatismo se dio en
los 90 y principios de los años 2000 cuando aún no habían desarrollado su aporte esencial: los municipios
autónomos y las juntas de buen gobierno. Se trata de una organización política que es a la vez muy sencilla y
muy elaborada, de gente humilde, campesina, que está avanzando en la difícil tarea de construir una vida
auto-determinada. Abren la posibilidad de pensar y actuar más allá del Estado.
La crítica ecológica, siempre despreciada como poco realista, cuasi-infantil, retoma en el argumento de
Baschet las tres capas propuestas por Félix Guattari: la destrucción del ambiente, de los vínculos sociales y el
llamado inmenso vacío de la subjetividad (sufrimientos psíquicos, desposesión, etcétera). Subrayando la
incorporación de la norma de la competencia como modalidad subjetiva de normalización, se enlaza una
crítica tanto al consumo como al neodesarrollismo.
–¿Desde dónde hace esa crítica?
–Hablamos de pensar la posibilidad de otra organización político-social, que no sea capitalista. Eso significa
lanzarnos a un imaginario alternativo que implica romper fuertemente con las normas de vida en las que
216
estamos inmersos. Eso es el desafío, que parte de la evaluación del desastre al que nos lleva el capitalismo.
Claro que el modelo neodesarrollista puede tener sus ventajas y presentarse como la maravilla del mundo
pero ahí está justamente el punto: ¿abandonamos la evaluación crítica de esa realidad? Creo que hay que
evaluarla con toda la negatividad que implica sin desconocer las dimensiones de atracción y seducción que
envuelve. También hay otra cuestión urgente: no minimizar la destrucción de los territorios y en especial de
los territorios indígenas que este modelo significa y sus múltiples consecuencias negativas para los seres
humanos y no humanos.
–Usted insiste especialmente en el sufrimiento psíquico al que lleva la normalización competitiva…
–El desgaste psíquico en nuestras sociedades alcanza hoy un grado al que nunca se había llegado en toda la
historia de la humanidad. Por eso creo que son necesarios otros “posibles”, que no caben en el
neodesarrollismo consumista. Por supuesto es muy difícil. El zapatismo es un suelo concreto para pensar otra
opción para los pueblos del mundo, rompiendo con la ilusión de que no hay alternativa. El libro apuesta a ese
esfuerzo de imaginación, analizando un más allá de la producción por la producción que es la lógica del
capitalismo. Esa premisa productivista nunca se cuestiona. Y vuelvo a la cuestión antropológica:
efectivamente se trata de transformar subjetividades, más allá de cómo la modernidad pensó lo individual y
lo colectivo. Eso no implica suponer una naturaleza humana angelical.
–La tentación de la mercancía no es sencilla porque están aquellas que pueden ser útiles y agradables. Pero
también eso empieza a mostrar su lado oscuro: por ejemplo el aumento de enfermedades vinculadas a lo que
comemos y a cómo se produce, en especial con el uso masivo de pesticidas.
–Hay que profundizar en los impactos de salud y ambientales y en los modos de explotación y sufrimiento
que amparan los niveles de consumo. Lo planteo también en términos de una ética política. Por ejemplo, en
México hubo hace pocos días un enorme derrame en una mina de cobre de Sonora. Los ríos están
contaminados y se descubre que los empresarios no tomaron ningún recaudo acordado. Y esto se repite
incesantemente.
–¿Cómo se narra una historia post-capitalista?
–La idea de futuro es fundamental en la modernidad. El problema es cómo reabrirlo más allá de ella. Eso
implica una lucha en dos frentes. Por un lado, contra el dominio neoliberal del presente perpetuo, como
imposibilidad de alternativa, excepto como competencia en tanto conducción de conductas, pelear para
tener tu lugar o desaparecer. La competencia deviene la norma perfecta de la adaptación a las
determinaciones del sistema. Tampoco podemos retomar las leyes de la historia, del marxismo clásico,
porque esa es una de las bases de los fracasos del siglo pasado. Se trata de construir una visión de la historia
más abierta, no unilineal, capaz de salir de los modelos de la modernidad. Y ahí los zapatistas tienen mucho
que aportar: plantean una perspectiva de transformación social que junta pasado y futuro. El pasado no es
arcaísmo, no es algo que retorna inmodificado, sino que plantean un futuro incierto, como posibilidad y sin
receta, y al mismo tiempo todo el pasado está por delante.
–¿A qué se refiere con la desespecialización de la política?
–Desespecialización de la política significa invertir a favor de una multiactividad y eso se puede hacer sólo a
partir de recobrar tiempo disponible. Eso permite no depender del mercado como único proveedor de
servicios y bienes. Eso es lo que la experiencia de autogobierno rebelde también propone como democracia
radical: una organización colectiva no estatal con dos principios: la desespecialización de la política y la
reapropiación de la capacidad de decidir colectivamente.
Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Jerome-Baschet-sobrevivirapostcapitalismo_0_1219678044.html
217
No tenemos que perder de vista quiénes son nuestros enemigos centrales
x Mario Hernández
http://www.lahaine.org/mundo.php/no-tenemos-que-perder-de
Entrevista con Claudio Katz. Muchas veces polemizamos contra el desarrollismo, el nacionalismo o dentro de
la izquierda y nos olvidamos de la derecha
Mario Hernández (MH): La última vez que entrevistamos a Claudio Katz [economista de izquierda] fue en un
interesante debate con el legislador del FIT Marcelo Ramal, hoy quería conversar sobre una serie de artículos
que publicaste bajo el nombre de “Neoliberales en América Latina”. Cuando hacés el análisis de la
introducción de esas ideas en nuestro continente las asociás a un grupo de intelectuales: Fernando Henrique
Cardoso, ex presidente de Brasil, al mexicano Castañeda, encargado de las Relaciones Exteriores del ex
presidente Fox y al argentino Juan José Sebrelli. ¿Por qué has elegido a estos tres intelectuales para explicar
la introducción de la ideología neoliberal en nuestros países?
Claudio Katz (CK): Hay dos motivos fundamentales que me impulsaron a escribir este trabajo. El primero es
que no tenemos que perder de vista quiénes son nuestros enemigos centrales. Muchas veces polemizamos
contra el desarrollismo, el nacionalismo o hacemos discusiones dentro de la izquierda entre sus distintas
corrientes y por momentos nos olvidamos de la derecha, con la cual tenemos que confrontar esencialmente
en Argentina y América Latina porque son los que tienen el poder económico, político e ideológico, dominan
los medios de comunicación, transmiten la ideología de las clases dominantes y tienen una influencia con el
neoliberalismo poco común en las últimas décadas. Podemos discutir mucho qué grado de penetración
tienen estas ideas de la derecha, de la reacción entre los sectores populares, pero son el pensamiento
dominante, la ideología de las clases dominantes.
Me parece importante refutar los argumentos convencionales de estos sectores y, en segundo lugar, por lo
que vos mencionás. La instalación del pensamiento neoliberal en América Latina no se ha dado solo a través
de las viejas escuelas del liberalismo tradicional, del mitrismo, de la economía neoclásica, del mainstream de
la economía, sino a través de gente que era de izquierda o, por lo menos, progresista en una época y se han
convertido en voceros del pensamiento neoliberal derechista.
Yo lo denomino pensamiento socio liberal, social liberalismo, para procesar esta singularidad que en el
mundo tomó cuerpo en los años 80/90 con la Tercera Vía, con Tony Blair, Felipe González, gente que había
sido socialdemócrata y se subió a la ola de la globalización, de la mundialización neoliberal y defendió este
enfoque.
En América Latina este tipo de mirada empezó a penetrar en los ’80, en la época de la transición post
dictatorial, después llegó la economía neoliberal y es ahí donde estos tres intelectuales tuvieron un papel
muy relevante. Dos de ellos de alta gravitación en toda la región y uno de interés específico para los
argentinos.
Fernando Henrique Cardoso (FHC) dijo: “Hay que olvidarse de todo lo que escribí”. FHC fue una personalidad
equívoca de la Teoría de la Dependencia en los 60/70. Digo esto porque revisando bien su pensamiento bajo
el rótulo de una teoría de la dependencia siempre defendió un planteo de desarrollo con dependencia,
siempre tuvo una visión bastante hostil a la Teoría de la Dependencia, era un defensor liberal de una teoría
de la no dependencia. Cardoso ganó relevancia en América Latina porque fue el gran introductor de las
reformas neoliberales en su presidencia y lo primero que dijo fue que había que olvidarse de todo lo que
había escrito.
MH: La diferencia entre el político y el intelectual.
218
CK: Exacto. Fue lo que explicitó. Dijo: “yo ya no soy más un intelectual, ahora debo actuar como político”.
Habría que agregar, como político de la clase dominante.
MH: Muy influyente incluso en la actualidad.
CK: Sí, en él hay una continuidad. Después de sus dos mandatos donde introdujo las mayores
desnacionalizaciones de la historia de Brasil y una agresión a los trabajadores sin precedentes, continuó con
una gran influencia, primero en América Latina como vocero de todas las causas derechistas, por ejemplo,
del antichavismo más virulento y después en Brasil mismo donde sigue siendo un patrocinador de la derecha
y ahora de los candidatos contra el PT.
En segundo lugar elegí a un personaje quizá poco conocido en Argentina, Jorge Castañeda, que era militante
comunista y crítico ultraizquierdista de la Teoría de la Dependencia, desde un ángulo de la ortodoxia más
clasista porque la veía muy afín a coqueteos con el nacionalismo. Bajaba un lineamiento de no bajarse del
dogma pero después se dio vuelta, se enamoró de la globalización y terminó como Canciller de Fox. En
México sigue siendo un hombre influyente de la derecha porque es un gran vocero del TLC con EE. UU. y un
gran lobista del Tratado del Pacífico.
¿Por qué Sebrelli? En primer lugar porque también en sus años de juventud era un crítico del tercermundismo
desde un ángulo de defensa del socialismo más incontaminado, más puro. En realidad, en ese momento
tenía una afinidad con la tradición antiperonista, de la izquierda de tradición gorila en Argentina y sus
críticas al peronismo estaban muy influidas por ese legado.
MH: Recuerdo un libro sobre Eva Perón.
CK: Que no tenía matices, podía suscribirlo cualquier defensor de la tradición de la Unión Democrática, los
socialistas o comunistas que no revisaron lo que ocurrió con el peronismo. Sebrelli se mantenía fiel a ese
legado y, finalmente, después de una travesía por el alfonsinismo, de un enamoramiento por el
constitucionalismo, se convirtió en un neoliberal. Lo podés ver cuando aparece en algún programa de TV
criticando al kirchnerismo con los argumentos típicos de la derecha, del macrismo o de Lilita Carrió. Es un
hombre que va muy a tono con Fernando Iglesias. Está en esa línea. Mi interés no es tanto por su influencia
en América Latina, no ha sido ministro ni presidente, pero es el que más expresa este pensamiento social
liberal.
Es un hombre que desvaloriza todo lo que sean culturas aborígenes, desecha cualquier conexión con la
cultura africana tan influyente en América, es un viejo defensor del marxismo más elemental, más
dogmático, según el cual hay un parámetro en el desarrollo de las fuerzas productivas que es endiosado
como el rumbo que debe definir las posiciones políticas de cualquier intelectual o militante. Con ese
imaginario hay que apuntalar el progreso capitalista, justificar la colonización y depredación de nuestro
continente a manos del colonialismo y, sobre todo, hay que desechar las tradiciones combativas de nuestra
propia cultura latinoamericana.
Sebrelli se ubica en las antípodas del marxismo latinoamericano que ha buscado un puente con Mella, con
Mariátegui, con el Che, entre las tradiciones marxistas internacionalistas y el legado de luchas
antiimperialistas de América Latina. Ese cruce que se sintetizó en la revolución cubana y dio lugar quizá a las
líneas más ricas del marxismo latinoamericano. Si hay algo que no puede morir es la lucha social y la rebelión
permanente de los oprimidos.
MH: Recuerdo que Castañeda sacó un libro en diciembre de 1993 en el mismo momento que se sublevaba el
zapatismo dando por tierra con toda la fundamentación de la utopía desarmada, que así se llamaba su libro.
219
El 1º de enero de 1994 irrumpe el zapatismo contradiciéndolo. ¿No estamos en presencia de un pensamiento
intelectualmente devaluado?
CK: Si y no, porque si lo miramos desde el punto de vista de su capacidad para predecir está más que
devaluado, diría que es de un nivel de ceguera mayúscula. Castañeda saca un libro declarando no solo el fin
de la izquierda y el marxismo, sino de la lucha social, unos pocos días antes del comienzo de la sublevación
zapatista que fue el inicio del ciclo de todas las luchas sociales que hemos vivido en América Latina. Después
vinieron las rebeliones de Ecuador, Bolivia, Venezuela, Argentina, el chavismo, etc. Evidentemente, declaraba
como tantas veces la muerte de la izquierda cuando si hay algo que no puede morir es la lucha social y la
rebelión permanente de los oprimidos y la búsqueda de expresiones políticas de esta tendencia a resistir.
Es un pensamiento devaluado desde el punto de vista de sus pronósticos, lo mismo vale para Cardoso con sus
apologías del capitalismo y de su vitalidad hechas poco tiempo antes de la crisis del 2008 o las declaraciones
de Sebrelli sobre la muerte de todo tipo de nacionalismo cuando estamos viviendo en América Latina un
resurgimiento fuerte de las tradiciones nacionalistas, populares, antiimperialistas, con Chávez, Evo Morales y
todo lo que significa el eje del ALBA.
Devaluado en ese plano es una cosa que nosotros podemos registrar, pero otra es su influencia política y
social en los medios de comunicación y el establishment, porque cuando este tipo de personajes es absorbido
por el pensamiento oficial publican libros, los invitan a programas de TV, a los medios y se instalan como
pensadores de la derecha que aprecia mucho cuando logra capturar este tipo de intelectuales tan formados
porque, en general, sus propios teóricos nunca han recorrido el pensamiento más global que caracteriza a
este tipo de pensadores que tienen una formación mucho más completa.
Cuando esta gente se convierte a la derecha, ésta le brinda todas las posibilidades para difundir su
pensamiento y aunque devaluados para nosotros, no lo están para ellos que los convierten en pensadores
oficiales con grandes tribunas. Recordá que Mario Vargas Llosa era uno cuando defendía a la revolución
cubana y hoy en día es el principal pensador de la derecha latinoamericana. Con los intelectuales analizados
pasa algo semejante.
La Haine
Tres pasos hacia una antropología histórica del neoliberalismo real
Autor(es): Wacquant, Loïc
http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-49/tres-pasos-hacia-una-antropologia-historicadel-neoliberalismo-real
Wacquant, Loïc Wacquant, Loïc . Profesor en la Universidad de California, Berkeley, e investigador en el
Centro europeo de sociología y ciencias politicas de París. Premio MacArthur Fellow, es autor de numerosos
trabajos sobre desigualdad urbana, dominación etno-racial, el estado penal, y la teoría social, traducido a
mas de una docena de idiomas. Algunos de sus libros en español son: Entre las cuerdas. Cuadernos
etnográficos de un aprendiz de boxeador (Siglo 21, 2004), Repensar los Estados unidos (Anthropos, 2005),
Una Invitación a la sociología reflexiva (con Pierre Bourdieu, Siglo XXI, 2005), El misterio del Ministerio. Pierre
Bourdieu y la Política Democrática (Gedisa, 2005), Los Condenados de la ciudad. Gueto, periferias, Estado
(Siglo XXI, 2007), Las dos caras de un gueto (Siglo XXI, 2009), un Castigar los Pobres. El Gobierno neoliberal
de la Inseguridad social (Gedisa, 2010) y Las Cárceles de la miseria (Manantial, nueva edición ampliada de
2011). Informamos a los lectores que el sitio web: http://loicwacquant.net/ tendrá proximamente una
versión en español.
(english version)
La antropología del neoliberalismo se ha polarizado entre un modelo económico hegemónico anclado por
variantes del dominio del mercado y un enfoque insurgente, alimentado por derivaciones del concepto
220
foucaultiano de gubernamentalidad. Ambas concepciones oscurecen qué es lo “neo” del neoliberalismo: el
rediseño y redespliegue del estado como el actor central que impone las leyes y construye las subjetividades,
las relaciones sociales, y las representaciones colectivas adecuadas para hacer realidad los mercados.
Basado en dos décadas de investigaciones de campo en la estructura, en la experiencia, y en el tratamiento
político de la marginalidad urbana en la sociedad avanzada, propongo una vía media entre estos dos
enfoques, que interpreta al neoliberalismo como una articulación del estado, el mercado y la ciudadanía que
emplea al primero para imponer el sello del segundo sobre la tercera. El concepto de campo burocrático de
Bourdieu nos ofrece una herramienta poderosa para diseccionar la renovación del estado como un aparato
de estratificación y clasificación conduciendo la revolución neoliberal desde arriba y sirve para proponer tres
tesis: 1) el neoliberalismo no es un régimen económico sino un proyecto político de creación de un estado que
ponga al “workfare” disciplinario, el “prisonfare”[1] neutralizador y la “responsabilidad individual” al servicio
de la mercantilización; 2) el neoliberalismo implica una inclinación derechista de las agencias burocráticas
que definen y distribuyen los bienes públicos y genera un estado-centauro que practica el liberalismo en la
cumbre de la estructura de clases y el paternalismo punitivo en base; 3) el crecimiento y la glorificación del
ala penal del estado es un componente integral del Leviatán neoliberal, de modo que en la antropología
política del dominio neoliberal se deberá introducir a la policía, los tribunales y las cárceles.
Hace unos veinte años emprendí una serie de investigaciones de campo en la estructura, en la experiencia, y
en el tratamiento político de la pobreza urbana en la sociedad avanzada, centrada en la suerte del gueto
negro americano luego del reflujo del movimiento por los derechos civiles y en la transferencia de las
periferias de la clase obrera de la metrópolis europeas occidentales, como se ilustra con la decadencia de las
banlieues del “cinturón rojo” de Francia, bajo la presión de la desindustrialización. Llevé a cabo un estudio
etnográfico en medio de una verdadera desolación del histórico lado sur de Chicago y en los difamados
proyectos habitacionales de La Courneuve, con el telón de fondo del paisaje dualizador de la periferia
parisiense. Y desplegué las herramientas de la comparación analítica para desentrañar el surgimiento de un
nuevo régimen de “marginalidad avanzada”, impulsado por la fragmentación del trabajo asalariado, el
retroceso del estado social, y la propagación de la estigmatización territorial. No tenía entonces la menor
idea de que esta investigación sobre la situación verdaderamente crucial de los Los Condenados de la Ciudad
del nuevo siglo (Wacquant, 2008a) me llevaría desde las calles del hipergueto al interior profundo de las
entrañas del gargantuesco sistema carcelario de Norteamérica y de ahí a la controvertida cuestión del
neoliberalismo y la creación del estado a una escala global (Wacquant, 2009a). En este texto vuelvo sobre
mis pasos resumidamente en este recorrido intelectual desde la micro-etnografía de los empleos precarios
postindustriales hacia la macro-sociología del Leviatán neoliberal a principios del siglo XXI para proponer las
tesis de una antropología histórica del neoliberalismo realmente existente.
Para elucidar las determinaciones y modalidades de la relegación en las metrópolis americanas a fines del
siglo XX, tuve que hallar la solución para dos importantes obstáculos epistemológicos: el mito
académicamente coaligado de la “underclass”, esa nueva subcategoría de los negros pobres que
supuestamente asolarían el centro la ciudad, y la antigua retórica de la “desorganización” heredada de la
escuela ecológica de la sociología urbana (ver Wacquant, 1996 y 1997 para críticas detalladas de estos dos
conceptos). Para eludirlos, llevé a cabo un trabajo de campo sobre las estrategias de vida de jóvenes
afroamericanos en Woodlawn, un sector de los vestigios del “Bronzeville” de Chicago (Drake and Cayton
[1945], 1993). Mediante una serie de circunstancias narradas en otros lugares, ingresé a un gimnasio de box
local, aprendí el arte del boxeo profesional, y utilicé el club como trampolín para aventurarme en el
vecindario (Wacquant, [2000] 2004) y reconstruí mi comprensión del gueto desde la base y desde adentro.[2]
Estudiando las historias de vida de mis compañeros del cuadrilátero, pronto descubrí que casi todos ellos
habían pasado por la cárcel, de modo que, para explicar sus trayectorias, tuve que comprender el “gran salto
penal hacia atrás” que transformó a los Estados Unidos, que era un modelo del penalismo progresivo
durante la década de 1960, en el campeón mundial de la encarcelación y exportador mundial de las políticas
de control agresivo de la delincuencia hacia la década de 1990 (Wacquant, 2009b). Describiendo el auge
carcelario de Norteamérica luego de 1973, se evidenció que el acelerado retroceso del bienestar social, que
llevaría a la tristemente célebre “reforma del bienestar” de 1996, y la explosiva expansión de la justicia
penal, donde dos cambios hacia la regulación punitiva de la pobreza racializada convergentes y
221
complementarios; el workfare disciplinario y el prisonfare punitivo vigilan a las mismas poblaciones
desposeídas y desahuciadas, desestabilizadas por la disolución del pacto fordista-keynesiano y concentradas
en los barrios menospreciados de la ciudad polarizadora; y que poniendo a las fracciones marginadas de la
clase obrera postindustrial bajo un tutelaje severo guiado por el conductismo moral ofrece un escenario
teatral principal en el que las elites gobernantes pueden proyectar la autoridad del estado y apuntalar el
déficit de legitimidad que sufren cada vez que abandonan las encomendadas misiones de protección social y
económica.
Esto se confirmó en los noventa, cuando a lo largo de Europa Occidental un gobierno de izquierda tras otro
elevó a la lucha contra el delito callejero al rango prioritario nacional en las mismas zonas urbanas donde la
inseguridad social y la contaminación espacial se iban profundizando al ritmo de la normalización de la
desocupación y el empleo precario. Siguiendo las trayectorias internacionales de la vigilancia de “tolerancia
cero” y las diversas consignas y panaceas penales “made in USA” (la llamada teoría de las ventanas rotas,
sentencias mínimas obligatorias, campos de reclutamiento militar para delincuentes juveniles, negociaciones
extrajudiciales, para que el acusado acepte cierto grado de culpabilidad a cambio de no ser juzgado por un
delito más grave, etc.) revelaron un modelo característico de propagación sucesiva y una interconexión
funcional por la que las políticas de desregulación económica, workfare vigilado, y una justicia penal
punitiva, tienden a caminar y florecer juntas (Wacquant, 2011). En suma, la penalización de la pobreza
surgió como un elemento central para implementar localmente y propagar a través de las fronteras al
proyecto neoliberal; el “puño de hierro” del estado penal asociándose con la “mano invisible” del mercado,
mientras se erosiona la red de seguridad social. Lo que comenzó como una investigación en las duras
condiciones cotidianas del sector del empleo urbano precario a nivel básico en el área céntrica y degradada
de Chicago y las afueras de Paris terminó de este modo con el enigma teórico del carácter y de los elementos
constituyentes del neoliberalismo a escala planetaria.
Dominio del mercado versus gubernamentalidad
Esta peregrinación intelectual, entonces, ¿cómo nos sugiere que manejemos la categoría escurridiza, confusa
y polémica del neoliberalismo, a la que algunos de sus más sagaces analistas llaman un “concepto
tramposo”, buscando ansiosamente una especificidad y legitimidad analíticas?[3] Mientras que Hilgers
(2011) define la antropología del neoliberalismo como configurada tríadicamente por los enfoques
culturales, de gubernamentalidad y sistémicos (ver también Hoffman et al. [2006] y Richland [2009] para
descripciones alternativas), yo la considero como polarizada entre una concepción económica hegemónica
anclada por variantes (neoclásicas y neo-marxistas) del dominio del mercado, por un lado, y un enfoque
insurgente alimentado por derivaciones libres del concepto foucaultiano de gubernamentalidad, por el otro.
Estas dos concepciones han generado programas de investigación ricos y productivos, pero sufren de
defectos paralelos: el primero es excesivamente estrecho, despojado de instituciones, y raya en lo
apologético cuando acepta al discurso del neoliberalismo tal como aparenta ser; el segundo es abiertamente
amplio y promiscuo, superpoblado por instituciones que proliferan, todas aparentemente infectadas por el
virus neoliberal, y tiende hacia el solipsismo crítico. Para el primero, el neoliberalismo es la imposición lisa y
llana de la economía neoclásica como el modo supremo de pensar y el mercado como el artilugio óptimo
aunque inflexible para organizar todos los intercambios (por ej., Jessop 2002, Saad-Filho y Johnston 2005);
para el último, es una racionalidad política maleable y mutable que se asocia con muchas clases de
regímenes y se insinúa en todas las esferas de la vida, sin que haya ningún fundamento firme exterior sobre
el cual oponerse a ella (por ej., Barry y Osborne 1996, Brown 2005). Curiosamente, estas dos concepciones
coinciden en oscurecer qué es lo “neo” en el neoliberalismo, es decir, la recreación y redespliegue del estado
como la institución central que crea las subjetividades, las relaciones sociales y las representaciones
colectivas adecuadas para hacer real y relevante la ficción de los mercados.
El dominio de la concepción económica (no economicista) del neoliberalismo está bien probada (por ejemplo
Campbell and Pedersen, 2001; Edelman/Haugerud, 2005; Gamble, 2006; Cerny, 2008). Para la vasta
mayoría, de los defensores como de los críticos, el término designa al renaciente “imperio del capital”, para
evocar el título de Ellen Meiksins Wood (2005), una reconstrucción materialista histórica de la sucesión de
proyectos de origen territorial, comerciales y capitalistas del dominio imperial, siendo lo característico de
este último que busca imponer los imperativos del mercado no sólo en todos los territorios, sino también en
todas las actividades humanas. Esta visión soberana iguala al neoliberalismo con la idea del “mercado
222
autorregulado”, y define al estado como encerrado en una relación enfrentada y equilibrada con él. Lógica e
históricamente, la llegada del “fundamentalismo de mercado” implica la reducción de gastos, la retirada o la
impugnación del estado, descrito como un impedimento para la eficiencia o como un mero instrumento que
sirve para estimular la recuperada supremacía del capital. De este modo, de acuerdo a Colin Crouch (1997),
la simultánea disminución de la clase obrera manual, el ascenso del capital financiero, la propagación de
nuevas tecnologías de comunicación, y la liberalización de los movimientos económicos a través de las
fronteras nacionales han abierto las puertas a una “forma de capitalismo cortoplacista y de mercado puro,
libre de restricciones”. Las emergentes “condiciones del consenso neoliberal” incluyen el “abandono universal
de las políticas keynesianas” y provocan “el vaciamiento del estado y la privatización cada vez mayor de sus
funciones”. En forma similar, para David Harvey (2005: 3-4), “el neoliberalismo es en primer lugar una teoría
de las prácticas económico-políticas que afirma que el bienestar humano puede lograrse mejor liberando las
libertades y habilidades empresariales individuales en una estructura institucional caracterizadas por
poderosos derechos a la propiedad privada, los mercados libres y el comercio libre. El papel del estado es
crear y preservar una estructura institucional apropiada para dichas prácticas”. El giro hacia el
neoliberalismo implica la combinación trinitaria de la “desregulación, la privatización y la retirada del estado
de muchas áreas de prestaciones”. En la práctica, los estados sólo se desvían de las pautas doctrinarias del
“gobierno pequeño” para alentar un clima favorable a los negocios para los esfuerzos capitalistas, para
custodiar las instituciones financieras, y para reprimir la resistencia popular a la ofensiva neoliberal hacia la
“acumulación por el despojo”.
Gran parte de la antropología del neoliberalismo consiste en trasladar este esquema a distintos países a lo
largo del mundo o en llevarlo a la escala continental para controlar los aparatos culturales del (y las
reacciones sociales contra el) dominio del mercado (por ejemplo, Comaroff/Comaroff, 2001; Greenhouse,
2009). América Latina es un lugar favorito, seguido por los países del antiguo bloque soviético y de África. En
su generalizador relato de “África en el orden mundial neoliberal”, James Ferguson (2006: 11) caracteriza
como de costumbre al neoliberalismo como la retracción del estado en forma simultánea con la ampliación
del mercado: “Coincidiendo con la filosofía económica del ‘neoliberalismo’, se predicaba que la eliminación
de las ‘distorsiones’ estatales de los mercados crearían las condiciones para el crecimiento económico,
mientras que la rápida privatización provocaría una afluencia de nuevas inversiones de capital privado”. Aquí
la idea es sinónimo de las medidas económicas de “ajuste estructural” “que supuestamente harán retroceder
a los estados opresivos y despóticos y liberarán a una nueva y vital ‘sociedad civil’ que será más democrática
y económicamente más eficiente” (Ferguson, 2006: 38-39). Se trata de un término encubierto que se refiere a
los cambios sociales acarreados, a la resistencia popular y a las adaptaciones cotidianas a la austeridad y a
los programas privatizadores conocidos también como “el consenso de Washington” (Williamson, 1993).
Contra esta visión “nítida” del neoliberalismo como un todo coherente, si no monolítico, los estudiosos de la
gubernamentalidad ofrecen una visión “desordenada” del neoliberalismo como un conglomerado fluido y
flexible de ideas calculadoras, estrategias, y tecnologías, con el objeto de influenciar a las poblaciones y las
personas.[4] Bajo esta óptica, el neoliberalismo no es una ideología económica ni una propuesta política sino
una “normatividad generalizada”, una “racionalidad global” que “tiende a estructurar y organizar, no sólo
las acciones de los que gobiernan, sino también la conducta de los mismos gobernados” y hasta su autoimagen de acuerdo a los principios de la competencia, la eficiencia y la utilidad (Dardot/Laval, 2007: 13). Los
académicos de la gubernamentalidad insisten en que los mecanismos de dominio no están localizados en el
estado sino que circulan a lo largo de la sociedad, así como a través de las fronteras nacionales. En
consecuencia, trabajan transversalmente para rastrear la propagación y la concatenación de las técnicas
neoliberales para “conducir conductas” a través de los múltiples sitios de autorrealización, incluyendo el
cuerpo, la familia, la sexualidad, el consumo, la educación, las profesiones, el espacio urbano, etc. (Larner
2000). También les gusta mucho destacar la contingencia, la especificidad, la multiplicidad, la complejidad y
las combinaciones interactivas (calificadas de maravillosas por el latiguillo (que parece deleuziano) de
“assemblages”): no hay un Neoliberalismo con N mayúscula sino una cantidad indefinida de neoliberalismos
con n minúscula nacidos de la hibridación en curso de prácticas e ideas neoliberales con las condiciones y
formas locales. Este enfoque es llevado a un extremo por Aihwa Ong en su influyente serie de ensayos sobre
Neoliberalism as Exception en el este asiático, en el que ella sugiere “estudiar el neoliberalismo no como una
‘cultura’ o una ‘estructura’ sino como técnicas móviles y calculadoras de gobierno que pueden ser
223
descontextualizadas de sus fuentes originales y re-contextualizadas en constelaciones de relaciones
mutuamente constitutivas y contingentes” (Ong 2007: 13).
La tendencia analítica a extenderse más allá del estado y pasar por encima de los dominios institucionales es
fructífera, como lo es la idea de que la neoliberalización es un proceso productivo, más que sustractivo, que
se extiende desde la economía. Pero localizar este proceso en la migración de tecnologías “maleables” de
conducta que son “realineadas” y “transformables” constantemente mientras se desplazan es algo
problemático. Primeramente, no está claro qué hace una tecnología de conducción neoliberal: ciertamente,
esas técnicas burocráticas como la inspección, los parámetros de desempeño, y puntos de referencia
(favoritos de la antropología neo-foucaultiana del neoliberalismo) pueden ser usadas para fortalecer o
fomentar otras lógicas. En forma similar, no hay nada sobre las normas de transparencia, responsabilidad y
eficiencia que las haga necesariamente propulsoras de la mercantilización: en China, por ejemplo, han sido
desarrolladas para perseguir fines no lucrativos y para reinscribir ideales socialistas (Kipnis, 2009). El
problema con el enfoque de la gubernamentalidad es que su caracterización operativa del neoliberalismo
como “dominio calculador” (Ong, 2007: 4) es tan poco específica como para que sea coetánea de cualquier
régimen mínimamente competente o con las fuerzas de la racionalización e individualización características
de la modernidad occidental in globo.[5] Por último, a medida que las tecnologías de conducción “migran” y
“mutan”, se halla que el neoliberalismo está en todos lados y al mismo tiempo en ninguno. Se convierte en
un todo proceso sin ningún contenido; se halla en una forma fluida sin sustancia, patrón ni dirección.
Finalmente, entonces, la escuela de la gubernamentalidad nos ofrece una concepción del neoliberalismo tan
endeble como la que ofrece la ortodoxia económica, a la que aspira a superar.
El neoliberalismo como la forja de un estado que impone al mercado
Mi sugerencia es trazar una via media entre estos dos polos, que reconoce que, desde su incubación
intelectual por el Colloque Lippman en Paris 1938 y el “colectivo de pensamiento” transnacional anclado por
la Société du Mont-Pélerin luego de 1947 (Denord. 2007), a sus distintas encarnaciones históricas durante las
décadas finales del siglo XX, hasta su paradójica reafirmación luego de la crisis financiera del otoño de 2008,
“el neoliberalismo ha sido siempre un proyecto de final abierto, plural y adaptable” (Peck, 2008: 3), pero que
sin embargo tiene un núcleo institucional que lo distingue y hace reconocible.[6] Este núcleo consiste en una
articulación del estado, el mercado y la ciudadanía que controla al primero para imponer el sello del segundo
sobre la tercera. De modo que debemos introducir estas tres instituciones en nuestro ámbito analítico. No
estoy de acuerdo con las concepciones del neoliberalismo centradas en el mercado porque priorizo los
medios (políticos) sobre los fines (económicos); pero me diferencio de la estructura de la gubernamentalidad
porque priorizo la elaboración estatal por encima de las tecnologías y las lógicas no estatales, y me
concentro en la forma en que el estado rediseña con efectividad los límites y el sentido de la ciudadanía a
través de sus políticas. De acuerdo a ello, recomiendo que efectuemos un triple desplazamiento para anclar
la antropología del neoliberalismo, comprendido no como una doctrina económica invasiva o técnicas de
dominio que se propagan sino como una constelación política concreta: de una “endeble” concepción
económica centrada en el mercado a una “sustancial” concepción sociológica centrada en el estado que
especifica la maquinaria institucional implicada cuando se establece la dominación del mercado y su impacto
operativo sobre los miembros reales de la sociedad. Afirmo que el escasamente conocido concepto de campo
burocrático de Bourdieu ([1993] 1994) ofrece una herramienta flexible y poderosa para comprender la
recreación del estado como una máquina de estratificación y clasificación que está conduciendo a la
revolución neoliberal desde arriba. Este cambio puede ser explicado en tres tesis.
Tesis 1: El neoliberalismo no es un proyecto económico sino político; no implica el desmantelamiento del
estado sino su reconstrucción.Esto es por tres razones básicas. Primero, en todos lados los mercados son y
siempre han sido creaciones políticas: son sistemas de intercambio basados en los precios que siguen las
reglas que deben ser establecidas y arbitradas por autoridades políticas enérgicas y apoyadas por amplias
maquinarias legales y administrativas, que en la era moderna equivalen a las instituciones estatales (Polanyi,
[1957] 1971; Fligstein, 1996; Macmillan, 2003). Segundo, como lo demostró la historia social y fue elaborado
por la teoría social desde Emile Durkheim y Marcel Mauss a Karl Polanyi y Marshall Sahlins, las relaciones
sociales y las concepciones culturales necesariamente sustentan los intercambios económicos y las personas
normalmente negocian bajo las leyes del mercado: de este modo el estado debe intervenir para superar la
224
oposición y reprimir las estrategias evasivas. Tercero, la historiografía de la Geistkreis[7] transnacional que la
generó revela explícitamente que desde sus orígenes en la crisis de la década de 1930, el neoliberalismo no
ha procurado restaurar el liberalismo de fines del siglo XIX sino superar la equivocada concepción del estado
de este último (Denord, 2007; Mirowski/Plehwe: 2009). El neoliberalismo se origina en una doble oposición:
por un lado, contra las soluciones colectivistas (primero socialistas y más tarde keynesianas) de los
problemas económicos y por el otro, contra la visión minimalista y negativa del “estado vigilante” del
liberalismo clásico. Desea reformar y redireccionar al estado de modo de alentar activamente y fortalecer al
mercado como una creación política en curso.[8]
En otro lugar he caracterizado esta recreación como la articulación de cuatro lógicas institucionales
(Wacquant, 2010a):
(I)
La mercantilización como la ampliación del mercado o de mecanismos similares, basada en la
concepción de esos mecanismos son medios universalmente óptimos para asignar eficientemente los
recursos y recompensas.
(II)
La política social disciplinaria, con el cambio desde el bienestar protector, concedido
categóricamente como una cuestión de derecho, hacia el workfare correctivo, bajo el cual la asistencia social
está condicionada a la sumisión al empleo flexible e implica mandatos específicos de conductas
(entrenamiento, pruebas, búsqueda de empleo, y trabajar hasta por salarios de subpobreza, pero también
limitación de la fertilidad, acatamiento a la ley, etc.).
(III)
La política penal expansiva y pornográfica con el objetivo de limitar los desórdenes generados por
la difundida inseguridad social en las zonas urbanas impactadas por el trabajo flexible y representar la
soberanía del estado en la estrecha ventana de la vida cotidiana que ahora afirma controlar.
(IV)
La “responsabilidad individual” como un discurso motivador y como un pegamento cultural que
une estos distintos componentes de la actividad estatal.
Esta concepción va más allá de la perspectiva del dominio del mercado, no sólo porque concede un papel
dinámico al estado en todos los cuatro frentes: económico, social, penal y cultural. Para considerar sólo al
primero, el estado re-regula activamente, antes que “desregular”, la economía a favor de las empresas
(Vogel, 1996) y toma medidas amplias “correctivas” y “constructivas” para apoyar y expandir los mercados
(Levy, 2006). Esta concepción también ofrece contenidos institucionales duros a la noción blanda de la
“racionalidad política” invocada por los foucaltianos especificando los medios que emplea el estado para
ampliar y sostener la mercantilización frente a la oposición.
Tesis 2: El neoliberalismo implica un giro derechista del campo burocrático y genera un estado-centauro: Si el
estado no está siendo “removido” o “vaciado” sino verdaderamente reconstruido y redesplegado, ¿cómo
podemos comprender esta remodelación? Aquí es donde el concepto de campo burocrático de Bourdieu
([1993] 1994), interpretado como el conjunto de organizaciones que monopolizan eficazmente la definición y
la distribución de bienes públicos, demuestra ser crucial.[9] Una gran virtud de este concepto,
minuciosamente concebido mediante un análisis histórico de la transición multisecular desde el modo
dinástico de reproducción del gobierno al burocrático, anclado en la creciente potencia del capital cultural
institucionalizado (ver Bourdieu, 2012), es que nos recuerda que “el estado” no es un actor monolítico,
coherente (ya sea operando en forma autónoma o como el diligente sirviente de las clases dominantes), o
una simple palanca susceptible de ser controlada por intereses o movimientos especiales provenientes de la
sociedad civil. Más bien, es un espacio de fuerzas y luchas sobre el mismo perímetro, prerrogativas y
prioridades de la autoridad pública, y en particular sobre qué “problemas sociales” merecen su atención y
cómo deben ser tratados.
Bourdieu, ([1993] 1998) además sugiere que el estado contemporáneo está atravesado por dos batallas
internas que son homólogas con los choques que se desatan en forma turbulenta a través del espacio social:
la batalla vertical (entre dominantes y dominados) que es el enfrentamiento entre la “alta nobleza estatal”
de los responsables políticos seducidos por los conceptos neoliberales, que desean fomentar la
mercantilización, y la “baja nobleza estatal” de los ejecutantes que defienden las misiones protectoras de la
burocracia pública; y la batalla horizontal (entre las dos clases de capital, el económico y el cultural,
compitiendo por la supremacía interna) involucra a la “mano derecha” del estado (el ala económica que
pretende imponer las restricciones fiscales y la disciplina del mercado), y la “mano izquierda” del estado (el
225
ala social que protege y apoya a las categorías despojadas de capital económico y cultural). En Castigar a los
pobres, adapto este concepto para introducir en una sola estructura analítica los cambios punitivos en las
políticas de bienestar y penal que han convergido para establecer la “doble regulación” de la marginalidad
avanzada mediante el workfare y el prisonfare punitivo. Y agrego el brazo de la justicia penal - la policía, los
tribunales, la cárcel y sus prolongaciones: la libertad condicional, las bases de datos judiciales, las
obligaciones civiles y burocráticas unidas a las sanciones penales, etc.- como un componente esencial de la
mano derecha del estado, junto a los ministerios de Hacienda y de Economía (Wacquant, 2009a: 3-20, 304313).
Usando este esquema, se puede diagramar al neoliberalismo como el vuelco sistemático de las prioridades y
acciones estatales desde la mano izquierda hacia la mano derecha, o sea, desde el polo protector (femenino)
hacia el polo disciplinario (masculino) del campo burocrático. Esto se lleva a cabo a través de dos vías
complementarias: (i) la transferencia de recursos, programas y poblaciones desde el ala social hacia el ala
penal del estado (como cuando los pacientes de enfermedades mentales son “des-institucionalizados” con el
cierre de hospitales y “re-institucionalizados” en cárceles luego de transitar por la carencia de vivienda); (ii)
la colonización del bienestar, la atención médica, la educación, la construcción de viviendas para quienes
tienen bajos ingresos, los servicios infantiles, etc., por las técnicas y metáforas panópticas y disciplinarias de
la mano derecha (como cuando en los hospitales públicos se prioriza la preocupación por el presupuesto por
sobre los preocupaciones médicas y en las escuelas se pone la reducción de la inasistencia escolar y la
violencia en las clases por delante de la pedagogía y la contratación de guardias de seguridad por encima de
los psicólogos). Como resultado de esta inclinación hacia la derecha, el Leviatán neoliberal no se parece al
estado minimalista del liberalismo del siglo XIX ni al estado efímero que se quejan los críticos del
neoliberalismo , ya sean provenientes de la economía o de la gubernamentalidad, , sino un estado-Centauro
que despliega rostros opuestos en los dos extremos de la estructura de clase: es edificante y “emancipador”
en la cumbre, donde actúa para proveer los recursos y ampliar las opciones vitales de los dueños de capital
económico y cultural, pero es punitorio y restrictivo en la base, cuando se trata de administrar las
poblaciones desestabilizadas por la profundización de la desigualdad y la propagación de la inseguridad del
trabajo y la inseguridad étnica. El neoliberalismo realmente existente exalta el “laissez faire et laissez passer”
para el dominante, pero se presenta paternalista e intrusivo para el subalterno, y especialmente para los
trabajadores urbanos precarios, a quienes restringe sus parámetros vitales mediante el engranaje
combinado del workfare vigilador y la supervisión judicial.
Tesis 3: El crecimiento y la glorificación del ala penal del estado son un componente integral del Leviatán
neoliberal:Atrapados en la visión ideológica que lo describe como guiando el fin del “gran gobierno”, los
analistas sociales del neoliberalismo han pasado por alto la imponente rehabilitación y la enorme expansión
del aparato penal del estado que ha acompañado a la ola del dominio del mercado. Desmintiendo las
profecías, hechas entre 1945 y 1975 por los penalistas de la corriente dominante así como los teóricos
radicales del castigo, de que era una organización desacreditada destinada a marchitarse (Tonry, 2004), la
cárcel ha hecho un espectacular regreso a la vanguardia a través del primer y el segundo mundos a lo largo
de las tres últimas décadas. Con muy escasas excepciones (Canadá, Alemania, Austria y partes de
Escandinavia en Occidente), la encarcelación ha emergido en todas las sociedades postindustriales
occidentales, ha crecido rápidamente en las naciones post-autoritarias en Latinoamérica, y estallado en los
estado-naciones surgidos del colapso del bloque soviético mientras se transformaban de economías dirigidas
a economías de mercado. La población carcelaria no sólo ha aumentado rápidamente en las tres regiones
(Walsmley 2011) junto a la precarización del trabajo y el retroceso del estado benefactor; está en todos lados
compuesta en forma desproporcionada por los pobres urbanos, los parias étnicos y nacionales, los sin techo y
los enfermos mentales indigentes, y diversos desechos del mercado laboral (Wacquant, 2009a: 69-75).
El implacable aumento en la población carcelaria es además sólo una manifestación superficial y burda de la
expansión y exaltación del estado penal en la era del mercado triunfante. Otros indicadores incluyen el
despliegue agresivo de la policía en y alrededor de los vecindarios de los relegados; la ampliación de la red
judicial a través de las sanciones alternativas, los planes de control post-carcelarios, y el desarrollo
exponencial de los bancos de datos judiciales digitalizados; la proliferación de los centros de retención
administrativa para acorralar y expulsar a inmigrantes irregulares; la hiperactividad de las legislaturas sobre
226
el frente penal (han multiplicado y endurecido las sanciones penales a una velocidad jamás vista), y el auge
de un sector de los medios de comunicación que comercian con imágenes catastróficas del peligro criminal;
la promoción de la lucha contra los delitos en las calles encabezando la agenda gubernamental (al mismo
tiempo que se despenalizaban los delitos empresarios) y la prominencia de la “inseguridad” en las campañas
electorales; y el sometimiento de la política penal a parámetros emotivos y simbólicos, con un ostensible
menosprecio de la experiencia penológica.
El fortalecimiento y la ampliación del sector penal del campo burocrático no es una respuesta al delito, el
cual ha declinado en los países occidentales en las dos últimas décadas y generalmente fluctúa sin relación
con los niveles y las tendencias del castigo (Young/Brown, 1993). Tampoco es el embrión del advenimiento
de “la sociedad excluyente”, el ascenso de una “cultura del control”, o el deterioro de la confianza en el
gobierno y la adhesión a la “sociedad del riesgo”,[10] y aún menos el engendro de especuladores, como en la
demonología militante del “complejo industrial-carcelario” (Wacquant, 2010b). Es un ladrillo en el edificio del
Leviatán neoliberal. Por esto es que se correlaciona íntimamente, no con las vagas “ansiedades ontológicas”
de la “modernidad tardía”, sino con cambios específicos que imponen el mercado en la política económica y
social que ha desatado la desigualdad de clases, profundizado la marginalidad urbana, y atizado el
resentimiento étnico al mismo tiempo que erosiona la legitimidad de los políticos. Al examinar las tendencias
en una docena de sociedades avanzadas distribuidas entre cuatro tipos de economía política, Cavadino y
Dignan (2006: 450) informan de “una tendencia general hacia cambios en los niveles de castigo de estos
países, para adecuarse al mismo modelo. A medida que una sociedad se desplaza en dirección al
neoliberalismo, sus castigos se vuelven más severos”. Reelaborando los mismos datos desde un ángulo
diferente, Lacey (2009: 111) revela, a pesar de su deseo de refutar la tesis de la convergencia penal, que el
mejor indicador de la tasa de encarcelación de estos países es el “grado de coordinación” de la economía, o
sea, un índice opuesto a la neoliberalización. El análisis estadístico de Lappi-Seppälä(2011) de treinta países
europeos confirma que la moderación penal tiene sus raíces en una “cultura política consensual y solidaria,
en altos niveles de confianza social y legitimidad política, y en un fuerte estado de bienestar”, o sea en rasgos
sociopolíticos contradictorios a los del neoliberalismo. Más aún, el patrón temporal y geográfico de difusión
de la penalidad punitiva y pornográfica en todo el mundo sigue las huellas de la propagación de las políticas
de desregulación económica y disciplinamiento del bienestar (Wacquant, 2009b y 2011).
No es por fruto del azar que los Estados Unidos se volvieron superpunitivos luego de mediados de la década
de 1970, justo cuando se precarizó el trabajo, se abandonó el apoyo al bienestar, implosionó el gueto negro,
y se endureció la pobreza en las metrópolis dualizadoras. No fue de pura casualidad que a principios de los
ochenta, Chile se convirtió en el principal encarcelador en Latinoamérica y el Reino unido en la locomotora
penal de la Unión Europea a fines de los noventa, cuando ambos estados viraban su política de clientelarsolidaria a neoliberal. Pues existe una profunda relación estructural y funcional entre el dominio del mercado
y el castigo luego del cierre de la era keynesiano-fordista.[11] El estado penal se ha presentado en los países
que han elegido el camino neoliberal, porque promete ayudar a resolver los dos dilemas que crea la
mercantilización para el mantenimiento del orden social y político: primero, reprime los crecientes trastornos
y rupturas causados por la normalización de la inseguridad social en la base de la estructura social y urbana;
y en segundo lugar, restaura la autoridad de la elite gobernante, reafirmando la “ley y el orden” justamente
cuando esta autoridad está siendo socavada por los acelerados flujos del dinero, el capital, las
comunicaciones y las personas a través de las fronteras nacionales, y las restricciones a la acción estatal por
parte de las instituciones supranacionales y el capital financiero. El concepto del campo burocrático nos
ayuda a comprender estas misiones gemelas del castigo, en la medida en que nos lleva directamente a
prestar igual atención a los momentos materiales y simbólicos de la política pública, o sea, el papel
instrumental del disciplinamiento de clase y la misión comunicativa de proyectar soberanía que supone la
justicia penal.[12] Esto también nos invita a trasladarnos de una concepción represiva de la penalidad a una
productiva, que pone el acento en su cualidad performativa (Wacquant, 2008b), de modo que podemos
apreciar que los aumentos de los presupuestos, del personal y de las prioridades que se han dado a las
instituciones policiales y judiciales en todas las sociedades transformadas por el neoliberalismo como
programa económico no son una herejía, una anomalía, o un fenómeno transitorio, sino componentes
integrales del estado neoliberal.
227
Para presentar una antropología histórica del neoliberalismo tal como éste evoluciona realmente en los
países en donde ha enraizado, opuesta a la descripción de sí mismo (el modelo del dominio de mercado) o al
relato de cómo se disipa cuando no logra cristalizar en un régimen coherente (el modelo de la
gubernamentalidad), debemos reconocer que pertenece al registro de la formación estatal. En forma muy
similar a cómo vio el “largo siglo XVI” al nacimiento del Leviatan moderno en Europa Occidental (Ertman,
1997), incluyendo la invención de la ayuda a los pobres y la cárcel penal, como parte de la accidentada
transición del feudalismo al capitalismo mercantilista, el comienzo de nuestro siglo ha sido testigo de la
remodelación de un nuevo tipo de estado que pretende amparar los mercados e incluir la libertad, pero en
realidad reserva al liberalismo y sus beneficios para los de arriba, mientras aplica el paternalismo punitivo
sobre los de abajo. En lugar de ver a la policía, los tribunales, y la cárcel como apéndices técnicos para
combatir el delito, debemos reconocer que constituyen las capacidades políticas centrales mediante las que
el Leviatán gobierna el espacio físico, recorta el espacio social, dramatiza las divisiones simbólicas, y
representa la soberanía. Y así debemos colocarlos en el centro de una antropología política renovada, con
leyes que puedan comprender cómo identifica y administra el estado los territorios y categorías
problemáticos en su empresa de crear mercados y de moldear ciudadanos que se ajusten a ellos, les guste o
no.
Reconocimientos: Este trabajo creció a partir la discusión que siguió a mi intervención en la conferencia
sobre “Marginalité, pénalité et division ethnique dans la ville à l’ère du néolibéralisme triomphant: journée
d’études autour de Loïc Wacquant,”, Université Libre de Bruxelles, Bruselas, 15 de octubre de 2010. Estoy
muy agradecido a Mathieu Hilgers, el Laboratoire d’anthropologie des mondes contemporains, el Institut de
Sociologie y el Groupe d’études sur le racisme, les migrations et l’exclusion, por un vívido día de discusiones;
a Aaron Benavidez por su sobresaliente investigación y asistencia bibliográfica; y a Megan Comfort, François
Denord, Zach Levenson, y Dilan Riley por su perspicaces sugerencias editoriales y analíticas.
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Publicado inicialmente en Social Anthropology (noviembre de 2011), en un foro sobre neoliberalismo, tema
de un debate en curso en dicha publicación. Agradecemos la autorización de dicha revista y del autor para su
publicación en Herramienta. Traducción del inglés de Francisco T. Sobrino.
[1] Workfare: designa programas de asistencia pública a los pobres que hacen de la recepción de la ayuda un
beneficio personal condicionado a la aceptación de trabajos con bajos salarios o al compromiso en una
actividad dirigida al empleo, tal como un entrenamiento laboral o búsqueda de empleos. Prisonfare es un
término que introduje por analogía con “workfare” para designar programas de penalización de la pobreza
mediante la elección preferencial de ésta como objetivo principal, y el despliegue activo de la policía, los
tribunales penales, y las cárceles (y sus prolongaciones: la libertad bajo palabra, las bases de datos penales y
diversos sistemas de vigilancia) en (y alrededor de) los vecindarios marginalizados, donde se coaliga el
proletariado postindustrial.
[2] Ver Wacquant (2009c) para una disección retrospectiva de las vinculaciones analíticas y los engranajes
biográficos entre “El cuerpo, el gueto, y el estado penal”.
[3] “Desde la década de 1980, una perpleja mezcla de extralimitación y sub-especificación ha acompañado al
inquieto dominio del concepto de neoliberalismo en la economía política heterodoxa. Al mismo tiempo, el
concepto se convertido en un foco terminológico para los debates sobre la trayectoria de las
transformaciones regulatorias posteriores a la década de 1980 y una expresión de los profundos desacuerdos
y confusiones que caracterizan esos debates. En consecuencia, el “neoliberalismo” se ha convertido en algo
así como un concepto tramposo, indiscriminadamente penetrante, aunque inconsistentemente definido,
empíricamente impreciso y frecuentemente impugnado” (Brenner/Peck/Theodore, 2010: 283-284).
230
[4] Esta opinión se deduce de los escritos de Foucault y el curso de 1978-1979 en el Collége de France sobre
The Birth of Biopolitics [Naissance de la biopolitique] (Foucault, 2004), que han inspirado un programa de
investigación general sobre “gubernamentalidad” como el arte de formar a las poblaciones (sometimiento) y
el yo (subjetivación). Los términos “gobernanza postsocial” y “liberal tardío” son usados a menudo como
sinónimos de neoliberal (ver Dean [1999] para una supervisión y Rose / O’Malley / Valverde, 2006 para una
defensa paradójica de un enfoque teórico que no se reconoce como tal). No hay lugar aquí para tratar los
problemas en las propias formulaciones de Foucault sobre la gubernamentalidad y el neoliberalismo, y/o de
su asociación, y mucho menos de sus derivaciones y su relevancia para los cambios históricos que se
desarrollaron después de su muerte.
[5] Si el neoliberalismo es un conjunto variado de “tecnologías calculadoras” originadas en la economía que
migraron a otras esferas de la vida social, entonces su fecha de nacimiento datan de 1494 con la invención
de la contabilidad por partida doble (Carruthers/Espeland, 1991), y el gran teórico del neoliberalismo no es
Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek o Milton Friedman sino Max Weber ([1918-20], 1978: 85-113, 212226) para quien el dominio de la racionalidad instrumental ha separado a Occidente del resto, y aún más
puesto que Weber le adjudica gran énfasis al concepto relacionado de Lebensführung, “régimen de vida”, en
su sociología comparada de la religión.
[6] Esta es una exigencia lógica: para que las diversificadas especies locales de neoliberalismos surjan a
través de la “mutación”, debe haber un género común del que derivan todos. Se deduce entonces que toda
concepción de múltiples “neoliberalismos con n minúscula” necesariamente presupone, aunque sea
implícitamente, un “Neoliberalismo con N mayúscula”, y a todo ejemplo periférico y parcial del fenómeno se
lo puede caracterizar como tal sólo por referencia, abierta o encubierta, a un centro original más completo.
[7] El Geistkreis o “Círculo espiritual” era un seminario vienés informal de ciencia e ideas, fundado por
Friedrich Hayek y Herbert Furth a principios de la década de 1920 (N. del T.).
[8] Esto lo subrayan Denord (2007) y Jamie Peck (2009: 3), quien rescata un temprano texto muy poco
conocido de Milton Friedman (publicado en 1951 solamente en sueco) en el que el economista de Chicago
explica: “el error básico fundamental del liberalismo del siglo XIX [fue que] apenas si le dio otra tarea al
estado que la de mantener la paz, y prever que se mantengan los contratos. Era una ideología ingenua.
Afirmaba que el estado sólo podía hacer daño [y que] el laissez-faire debía ser la regla”. Contra esta opinión,
la “doctrina [del] neoliberalismo” afirma que “hay funciones verdaderamente positivas asignadas al estado,”
entre ellas asegurar los derechos de propiedad, impedir el monopolio, asegurar la estabilidad monetaria y (lo
más notable), “aliviar la pobreza y el sufrimiento agudos”. Peck (2009: 9) tiene razón en señalar que “el
neoliberalismo, en sus distintos disfraces, siempre ha tratado de controlar y reutilizar el estado, a favor de la
reforma de un ‘orden del mercado’ a favor de las corporaciones y de libre comercio,” pero no llega a hallar el
factor endógeno de los medios institucionales recurrentes por los que el estado efectúa esta reforma.
[9] El campo burocrático es uno de los tres conceptos que forja Bourdieu para repensar el gobierno; no debe
ser confundido con el campo político (que atraviesa) y el campo del poder (en cuyo interior se localiza). Ver
Wacquant (2005: 13-18) para una explicación de sus relaciones y Wacquant (2010a) para una reelaboración
del campo burocrático adaptado a la especificación del carácter del estado neoliberal. En la astuta
caracterización de Mudge (2008: 705), el neoliberalismo tiene tres caras, la intelectual (una doctrina), la
burocrática (las políticas estatales de liberalización, desregulación, privatización, despolitización y
monetarismo), y la política (las luchas por la autoridad estatal), que “comparten un núcleo común y
distintivo: la elevación del mercado por encima de todos los demás modos de organización”. Pero otorga un
peso analítico insostenible al campo político, en lugar de desplegar el campo burocrático como el principal
lugar en el que se libra la batalla sobre las misiones y los medios de la acción pública.
[10] Como lo sugieren, respectivamente, Jock Young (2000), David Garland (2001), y John Pratt (2007) y
Jonathan Simon (2007), para alertar sobre las principales macro teorías enfrentadas sobre el cambio penal
reciente.
[11] Aquí es donde disiento con Bernard Harcourt (2010), quien atribuye esta relación a la invención del siglo
XVIII de los mitos gemelos del “mercado libre” y la “policía diligente”: el estado penal creciente es la creación
distintiva del neo-liberalismo, y no una herencia o resurgimiento del liberalismo clásico. Surge luego del
período fordista-keynesiano porque este último ha alterado decisivamente los parámetros institucionales y
las expectativas colectivas de la actividad estatal (para más discusiones, ver Wacquant 2009a: 227-228).
231
[12] Deducimos que para conceptualizar apropiadamente al estado penal, no solo debemos repatriar la
justicia penal al centro de la antropología política. Debemos poner un punto final a la mutua hostilidad (o
deliberada ignorancia) entre las dos líneas de la criminología, la marxista y la durkheiminiana, que han
elaborado las lógicas materiales y simbólicas del castigo en forma aislada, y hasta opuestas, entre sí.
¿Por qué el crimen organizado atenta contra la sociedad civil en México?
http://internacional.elpais.com/internacional/2014/10/10/actualidad/1412970176_327641.html
En Guerrero, Michoacán y Tamaulipas, las mafias se dedican no solo al narco, sino que tienen por objetivo
asumir el poder local
GUILLERMO TREJO 12 OCT 2014 - 01:03 CEST26
Archivado en: Enrique Peña Nieto PRI Opinión Cárteles mexicanos Narcotráfico Delincuencia Delitos salud
pública Partidos políticos Delitos Política Justicia
Una familiar de uno de los estudiantes desaparecidos. / JORGE DAN LOPEZ (REUTERS)
Todo parece indicar que el gobierno municipal y el crimen organizado actuaron de manera coordinada en el
artero asesinato de seis estudiantes normalistas y de la desaparición forzada de 43 de sus compañeros en la
ciudad de Iguala, en el sureño estado mexicano de Guerrero. En medio del duelo, la indignación y la
movilización nacional el país se pregunta sobre las razones que llevaron a un gobierno local dominado por el
crimen organizado a ordenar una masacre de estudiantes pertenecientes a uno de los colectivos sociales más
antiguos y combativos del país. Si el principal negocio del crimen organizado en México es el tráfico de
drogas hacia Estados Unidos, ¿por qué asesinar estudiantes que no tienen ninguna relación con ello?
Para entender los motivos represores del crimen organizado hay que empezar por reconocer uno de los
cambios más importantes en la industria criminal de los últimos años: en estados como Guerrero, Michoacán
y Tamaulipas, el crimen organizado ya no solo intenta monopolizar el trasiego de la droga sino que ahora ha
pasado a una nueva fase en la que uno de sus grandes objetivos es la toma del poder local –apoderarse de
los municipios y sus recursos y extraer la riqueza local a través de la tributación forzada. En zonas del país
donde diferentes grupos criminales se disputan el control del tráfico de droga, para sufragar estos conflictos
el crimen organizado fue paulatinamente expandiendo su acción a industrias extractivas de recursos
naturales –la toma clandestina de gasolina, petróleo y gas– y de riqueza humana –la extorsión y el secuestro.
En esta nueva estrategia los grupos criminales encontraron un nuevo y valioso botín: el municipio y sus
contribuyentes. Como lo demuestra la terrible experiencia de Michoacán, el crimen organizado se apropiaba
del 30% del presupuesto anual de obra pública de los municipios; exigía que los contratos de obra pública se
otorgaran a constructoras bajo su control; y cobraba el 20% de la nómina salarial de la burocracia local. Pero
la infiltración del municipio fue más allá: los grupos criminales se apoderaron de las arcas públicas
municipales donde obtenían información fidedigna que les permitiera extorsionar con mayor eficacia a los
hoteles, restaurantes y pequeños negocios de las ciudades bajo su dominio.
Para apoderarse de los municipios y sus contribuyentes, los grupos criminales empezaron por doblegar a las
autoridades locales. Mediante el soborno o la extorsión, fueron subordinando a los presidentes municipales
en las zonas de conflicto. Aunque en el imaginario nacional está más presente el soborno y la corrupción de
los alcaldes, hay también una larga lista de autoridades municipales, candidatos y activistas políticos locales
que han sufrido atentados o han sido asesinados por el crimen organizado. Con un equipo en la Universidad
de Notre Dame, mi colega Sandra Ley y yo hemos identificado mas de 300 atentados y ejecuciones de
autoridades locales por parte del crimen organizado en los últimos seis años. Los estados vecinos de
Michoacán y Guerrero encabezan la lista con más de un tercio del total de ataques y en Guerrero las zonas
Norte, Tierra Caliente, Costa Grande y Centro son los focos de la violencia. En estos municipios, donde ser
autoridad pública se ha convertido en un empleo de alto riesgo, el crimen organizado ha empezado a
postular a sus propios candidatos –como parece haber sido el caso del alcalde de Iguala.
Los sicarios de Guerreros Unidos se han cobijado tras el manto protector de la impunidad
232
Para lograr la hegemonía local, los grupos del crimen organizado requieren de una sociedad desarticulada y
aterrorizada, incapaz de cuestionar y desobedecer los dictados de las autoridades de facto. Por ello los
criminales buscan establecerse en zonas con poca organización social. Pero cuando las zonas estratégicas
para el trasiego y la producción de droga están en lugares donde operan fuertes movimientos sociales y
comunitarios –como Iguala – los grupos criminales intentan doblegar a los colectivos sociales mediante la
compra de sus líderes o mediante la represión selectiva y ejecuciones ejemplares.
La masacre de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa fue una acción estratégica y premeditada para
sembrar el terror y doblegar a los grupos de la sociedad civil que en Iguala y en municipios aledaños
participaban en distintos procesos de articulación social – incluyendo policías comunitarias – para hacerle
frente a las extorsiones, secuestros y asesinatos por parte del crimen organizado y de las autoridades
públicas a su servicio. La masacre fue un acto de reconstitución del poder local; una acción barbárica
mediante la cual el grupo criminal Guerreros Unidos quiso dejarle en claro a los movimientos sociales de la
región quién era el mandamás. Fue, también, una ejecución ejemplar para incentivar a los ciudadanos y a los
pequeños y medianos empresarios y comerciantes de la región a continuar pagando el “derecho de piso” y
con ello consolidar la toma criminal del poder en la zona.
Estos intentos despóticos de reconstituir el poder local mediante la violencia barbárica son posibles por la
protección informal que los grupos del crimen organizado han venido tejiendo y retejiendo por décadas en
las procuradurías estatales, en las policías ministeriales, en los ministerios públicos, en las prisiones y en las
delegaciones estatales de la Procuraduría General de la República (PGR). Aunque en México hoy se vea al
municipio como el eslabón más débil de la gobernanza nacional y se le identifique como la guarida desde
donde opera el crimen organizado con el cobijo de las autoridades locales, en múltiples entrevistas con ex
gobernadores de diferentes partidos – incluidos ex mandatarios de Michoacán y Guerrero – insistentemente
he escuchado que las policías ministeriales en los estados están fuertemente infiltradas por el crimen
organizado. Son ellas las que hacen posible la impunidad criminal en los municipios y facilitan la
reconstitución de facto del poder local.
En esta nueva estrategia los grupos criminales encontraron un nuevo y valioso botín: el municipio y sus
contribuyentes
Estos actos brutales de reconstitución del poder local en Guerrero son posibles, también, por la larga historia
de impunidad de la que han gozado los gobernantes del estado desde los años dorados del autoritarismo
priista hasta nuestros días. La brutalidad de la guerra sucia de los gobiernos del PRI en contra de grupos
guerrilleros y estudiantiles disidentes de los años setentas alcanzó en el caso específico de Guerrero niveles
equiparables a las guerras sucias de Chile y Argentina. Pero estos actos quedaron impunes y la misma clase
política que asesinó a disidentes sociales se ha mantenido en el poder bajo el cobijo del PRI y ahora de la
izquierda partidista. Aunque el mundo ha cambiado y México y Guerrero han cambiado, la impunidad es la
constante. Y esa impunidad hace posible las matanzas de Aguas Blancas y El Charco y ahora la ignominia de
Iguala.
En Guerrero, gobernantes y criminales, ya sea separados o coludidos, saben que atacar a la ciudadanía e
intentar eliminar a grupos sociales disidentes son crímenes que no se castigan. Cuando el alcalde de Iguala o
su secretario de seguridad o el subsecretario ordenaron los disparos en contra de los estudiantes y
entregaron a los detenidos a los sicarios para que dispusieran de ellos, tenían, tristemente, una larga historia
de impunidad de su lado. Cuando los sicarios de Guerreros Unidos torturaron, desaparecieron o mataron a
los estudiantes, se cobijaron, también, tras el manto protector de la impunidad. Es la impunidad lo que le
permite igualmente al gobernante que al criminal asesinar sin chistar.
En la masacre de Iguala convergen pasado, presente y futuro. Entender la masacre solamente como un
repudiable acto del crimen organizado es atender al presente sin entender el pasado. Pero interpretar este
abominable hecho solamente como un crimen de Estado es mirar al presente con ojos del pasado. Para
evitar que la masacre derive en un estallido social, el gobierno federal y la sociedad civil tendrán que atender
233
tanto lo criminal – en toda su nueva complejidad ahora que los grupos criminales quieren reconstituir la
política local – como lo Estatal – con la dificultad que conlleva que el Estado se vea en el espejo de la
violencia. Lo cierto es que un mejor futuro para Guerrero se podrá fincar solamente cuando le pongamos fin
a una larga historia de impunidad política que alimenta y le da vida a un presente de violencia criminal.
TEXTOS ESTRATÉGICOS
2h·
La teoría de la revolución permanente
http://www.mediafire.com/view/?yvonf9978bsyovd
La etnografía en tiempos de violencia. Conferencia magistral.
https://www.youtube.com/watch?v=UqqhGb4-ujU&feature=youtu.be
2h·
234
La formación del capitalismo en México
http://www.mediafire.com/view/?c9nig3tyeej38md
235
236
Genaro Vazquez Rojas
http://ernesto147.files.wordpress.com/2012/02/comandante-genaro-vc3a1zquez-rojas.pdf
Trotsky, Terrorismo y comunismo: Slavoj Zizek
http://www.fundacionfedericoengels.org/images/stories/PDF/trotsky_terror-comunismo.pdf
Por qué Marx tenía razón
http://www.mediafire.com/view/?4s38zn7nobw3vin
237
238
IRIS M. YOUNG (2009): “Structural Injustice and the Politics of Difference”. In Thomas Christiano
and John Christman, Contemporary Debates in Political Philosophy (Ed) West Sussex, Blackwell
Publishing Ltd, pp. 362-383.
http://www.lightforcenetwork.com/sites/default/files/Contemporary%20Debates%20in%20Political%
20Philosophy%20-%20Thomas%20Christiano%20and%20John%20Christman.pdf#page=362
Comunidad, indigenismo y marxismo
http://www.mediafire.com/view/?x8tl817qt959jx3
239
240
Como funciona el marxismo
http://www.mediafire.com/view/15q01w6llezo34n/8612189-Chris-Harman-Como-funciona-elmarxismo.pdf
El retorno de las brujas
http://computo.ceiich.unam.mx/webceiich/docs/libro/El%20retorno%20de%20las%20brujas.pdf
241
Revista Acontecer Mundial. Sigan el link:
http://issuu.com/acontecermundial/docs/ram_-_mes_septiembre_2014#
242
Escritos Latinoamericanos
http://www.mediafire.com/view/?0wezj8529bt5l94
243
Movimiento Revolucionario en México
http://www.mediafire.com/view/2tvfnm8wuvlc8nu/Cuestiones-Fundamentales-del-MovimientoRevolucionario-en-Mexico.pdf
FRANCISCO FERRER GUARDIA (asesinado el 13 de octubre de 1909)
La Escuela Moderna
Enlace: http://sagunto.cnt.es/wp-content/uploads/2011/02/FerrerGuardiaF1.LaEscuelaModerna.pdf
Este documental narra la apasionante aventura que emprende el pedagogo Francisco Ferrer y
Guardia, a comienzos del siglo XX, para fundar una escuela que respetase la voluntad y los
derechos de los niños.
http://www.rtve.es/.../panorama-viva-escuela-moderna/714761/
244
Libro: Sostenibilidad de la Vida. Aportaciones desde la Economía Solidaria, Feminista y
Ecológica (REAS Euskadi)
PDF: http://bit.ly/1qVaLgT
Primer número de la revista hecha por compañerxs estudiantes de Sociología
ICSHU-UAEH.
Por favor compartan. Gracias y felicitaciones a lxs creadorxs.
http://issuu.com/debrayessociologicosdb/docs/revista_1
245
Enrique Dussel: El encubrimiento del otro
https://mega.co.nz/#!ohA1HTga!WFpl6H8BNG0dVuooRuu6e3SDTr8C7VvENIFx73RR2W8
CHARLES TILLY
Los movimientos sociales entran en el siglo veintiuno
http://revistas.ucm.es/index.php/POSO/article/view/24015
Guerra y construcción del estado como crimen organizado
http://www.relacionesinternacionales.info/ojs/article/view/52.html
Los movimientos sociales 1768-2008. De sus orígenes al facebook
http://www.ugr.es/~eirene/actividades/miradasalmundo/sesion6/texto1.pdf
La democracia es un lago
http://www.insumisos.com/httpdocs/articulos/Lademocracia es un lago.pdf
Coerción capital y los estados europeos
https://www.dropbox.com/s/bfenzeqcnep4sff/Tilly
246
- Coercion capital y los estados europeos.pdf
La democratización mediante la lucha
http://www.revistasociologica.com.mx/pdf/5703.pdf
Organizaciones violentas
http://dintev.univalle.edu.co/revistasunivalle/index.php/SyE/article/viewFile/151/159
Contextual Political Analysis
http://cnqzu.com/library/To Organize/Books/Goodin - Tilly - Handbook of Contextual
Political Analysis.pdf
Revolutions and collective violence
http://deepblue.lib.umich.edu/bitstream/handle/2027.42/50863/83.pdf?sequence=1
The politics of collective violence
http://content.schweitzeronline.de/static/content/catalog/newbooks/978/052/182/9780521824286/9780521824286_
TOC_001.pdf
Demographic origins of the European Proletariat
http://deepblue.lib.umich.edu/bitstream/handle/2027.42/51056/286.pdf?sequence=1
Processes and mechanisms of democratization
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/0735-2751.00085/abstract
Social movements and (all sorts of) other political interactions- local, national, and
international including identities Several divagations from a common path, beginning with
British struggles over Catholic Emancipation, 1780-1829, and ending with contemporary
nationalism
http://download.springer.com/static/pdf/614/art%253A10.1023%252FA%253A1006857416
146.pdf?auth66=1413281862_7e4db9225281e3a4dfc591acbfdcbb6b&ext=.pdf
Western state-making and theories of political transformation
http://www.bresserpereira.org.br/Terceiros/Cursos/09.Tilly,Charles.Western_State_Making
.pdf
States and Nationalism in Europe 1492-1992
http://www.ort.edu.uy/facs/boletininternacionales/contenidos/57/tilly.pdf
Do Communities Act?
247
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1475-682X.1973.tb00008.x/abstract
Contentious Performances (Preface)
http://www.langtoninfo.com/web_content/9780521515849_frontmatter.pdf
Labor market inequality, past and future: A perspective from the United States
http://www.uml.edu/Images/Labor%20market%20inequalityTilly%20for%20Gonas12.04_tcm18-75314.pdf
Inequality, democratization, and De-democratization
http://pics3441.upmfgrenoble.fr/articles/demo/inequality_democratization_and_de_democratization.pdf
On Uprooting, Kinship, and the Auspices of Migration
http://faculty.utep.edu/Portals/1858/Tilly 1967_with Brown On
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Terror, terrorism, terrorists
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1467-9558.2004.00200.x/abstract
"How I Work"
http://etss.net/evolution/how_i_work/tilly.htm
248
Seminarios de investigación
http://editorial.iaen.edu.ec/libro1/amawta/
Versión completa de la primera entrevista de Evo Morales a RT tras su reelección
Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/143419-morales-rt-entrevista-reeleccion-versioncompleta
LAS ADOLESCENCIAS EN LA CONTEMPORANEIDAD
Las tribus, los Ni-Ni, las generaciones
X, Y y Z
Por Hugo Lerner
Leer artículo completo:
http://goo.gl/uGO0KM
249
Descubre cuáles son las 50 ciudades más violentas del mundo
http://lavozdelmuro.net/descubre-cuales-son-las-50-ciudades-mas-violentas/
Revista Sin Permiso
http://www.sinpermiso.info/
“El cura y los mandarines” no tiene quién lo publique. Dossier
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La predisposición a admirar. Cultura de celebridades, George Clooney y los derechos
humanos
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Brasil: esperando la segunda vuelta entre el PT y el PSDB
250
| Rudá Ricci · Juan Luis Berterretche · · · ·
Ébola, una radiografía política
| Gregorio Morán · · · · ·
Con ciencia hay futuro
| Colectivo Carta por la Ciencia · · · · ·
Disponible el Nº 26 de la publicación anarquista Parrhesia
La libertad es como la mañana. Hay quienes esperan dormidos a que llegue, pero hay quienes
desvelan y caminan la noche para alcanzarla.
Contenido del número 26:
-UNA HISTORIA INVENTADA
-HOY ME APUNTARON CON UNA PISTOLA…
-¿QUIÉNES PUSIERON LA BOMBA EN EL METRO?
-PRAXIS Y EPISTEMOLOGÍA EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
-POESÍAS
-DESOCUPADO
Disponible para descargar desde: www.laletraindomita.blogspot.com
Revista habitantes No 5
http://revistahabitantes.com.ar/
Global Science Research Journals
http://www.globalscienceresearchjournals.org/
Global Journal of Agricultural Economics and Econometrics
Global Journal of Agricultural Economics, Extension and Rural Development
Global Journal of Agricultural Extension Communication
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251
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Dra. Alicia Esquivel: “Derechos ciudadanos adquiridos, que son muchos y los que faltan…”
La responsable del Departamento de Mujeres Afrodescendientes; Dra. Alicia Esquivel, dialogó con La ONDA
digital, sobre los derechos ciudadanos asumidos por el Estado uruguayo, especialmente en la última década.
“No debemos olvidar que durante mucho tiempo se pensó a Uruguay como un país igualitario y tolerante. Sin
embargo en la medida que se analiza y ven los números y otras realidades, quedan expuestas graves
deficiencias en derecho, por ejemplo con nuestra raza que la condicionan en oportunidades e inserción
social”.
http://www.laondadigital.uy/archivos/3450
252
“El liberalismo en su laberinto: renovación y límites en la obra de John Rawls”:
Comentado por Cecilia Abdo Ferez
http://marxismocritico.com/2014/10/13/el-liberalismo-en-su-laberinto/
El libro que presentamos lleva el título de El
liberalismo en su laberinto
[1] , compilado por Atilio Boron y Fernando Lizárraga [Ediciones
Luxemburg, 2014]. Se quiere aludir con este título principal –entiendo-, a la situación del
liberalismo de estar entrampado, de estar en un atolladero, de estar sin salida.
El libro hace un diagnóstico
desde el título
y lo explica a partir de acercarse, con cierta
irreverencia (este no es un libro de filólogos o especialistas disciplinares), a la figura de quien
fuera el principal teórico del liberalismo de las últimas décadas: John Rawls. Que fue/es (quizá)
también su principal “rehabilitador-crítico”. Se acerca, además, en ocasión de cumplirse 40 años
de la publicación de
Teoría de la justicia , en 1971, y 12 años de la muerte de Rawls.
Pero el libro, en su andar, no sólo estalla la supuesta unidad del concepto “liberalismo” en
diversas vertientes (liberalismo clásico o de los “padres fundadores”, liberalismo
norteamericano, liberalismo tal como suena acá, libertarianismo o liberalismo conservador,
liberalismo igualitario o igualitarismo liberal); sino que además pone en crisis también la
identidad que supuestamente aparece contrapuesta de entrada al liberalismo: el socialismo.
El libro pone
tanto
en cuestión al Otro del liberalismo, que creo que éste es un libro que
también podría llamarse “el socialismo en su laberinto”. Es decir, problematiza
tanto
la
supuesta identidad antagónica del liberalismo (toda identidad es relacional, cierto que lo
sabíamos) como para que entre en dudas de si con la palabra “socialismo” estoy incluyendo
también a las diversas corrientes del marxismo, de las teorías y prácticas de la emancipación, de
la socialdemocracia, e incluso ciertas líneas del anarquismo de izquierdas, que aparecen como
253
vectores posibles de las relaciones de ellos con el liberalismo (relaciones que son de
oposición/mixtura/coqueteo/rechazo abierto, en muchos de los artículos).
El libro retoma con irreverencia a Rawls, para
hacerle justicia , en su osadía y en su
desafío: Rawls sería el que pone los términos de una primera oposición, una oposición diría que
irreductible, y que recorre todo el libro: la oposición entre liberalismo y neoliberalismo. Quisiera
decir que está en el interés de Rawls el poner esa oposición como irreductible (una operación
intelectual que creo que Atilio cuestionaría). Puesto en contexto en el libro, Rawls publica
su
Teoría de la justicia
en 1971, esto es, cuando el presidente Nixon desacopla el
dólar de su respaldo en reservas en oro y por tanto, quiebra el consenso económico de la
postguerra, abriendo al triunfo del monetarismo; cuando comienza el ciclo de dictaduras en
América latina para sofocar a los movimientos sociales que buscaban patrias más justas; cuando
se retoma como forma de presión a los países del tercer mundo la emisión de deuda; cuando se
empieza a desmantelar los estados de bienestar europeos, porque después del 68 se habría
evidenciado que los gobiernos estaban sobrecargados de demandas y por tanto, era aconsejable
la desmovilización social y el retiro del estado del gasto social para mantener la estabilidad y la
autoridad política (los consejos de la Comisión Trilateral). En este contexto, en los ‘70, en el
marco del premio nobel de economía a Friedrich Von Hayek y Milton Friedman, convalidados por
un repliegue de la academia y de la ciencia política norteamericana en particular a posiciones
positivistas, cada vez más “objetivas” (tomando por objetivo, lo desnormativizado y
cuantificable), a Rawls se le ocurre renormativizar la filosofía política, volverse a preguntar por la
justicia y reponer ese concepto de justicia como la “primera virtud de las instituciones sociales”.
Una virtud que tendría el lugar de la verdad en los sistemas de pensamiento.
En ese contexto de avanzada a desigualdades cada vez mayores, John Rawls, desde Harvard
(para no subestimar tampoco el contexto de producción de la obra), afirma que si las
instituciones sociales existentes (las del incipiente neoliberalismo) no cumplían con esa virtud de
la justicia, debían ser “reformadas o abolidas”. Y que decir esto no sólo no contradecía al
liberalismo, sino que se fundaba sobre su mejor tradición, que la del contractualismo y la de
Kant. O en otras palabras, que había una ruptura entre liberalismo y neoliberalismo, porque el
neoliberalismo sostenía –como acá trabajan Atilio y Fernando-, que sólo puede preguntarse si es
justa o injusta una conducta individual, pero no una estructura social, porque preguntarse por la
justicia de una estructura social es como preguntarse por la justicia del cromosomas, del
cosmos, de la piedra o de cualquier otro fenómeno biológico, al cual no se puede atribuir ni
culpa, ni responsabilidad, ni justicia ni injusticia.
Esto es, para el neoliberalismo la sociedad no existe, existen los individuos, y por tanto, sólo de
ellos –sólo de sus conductas- se puede dictaminar sobre lo justo o lo injusto, porque sólo ellos
son agentes responsables.
Ante esta naturalización de la historia –ante el capitalismo devenido “segunda naturaleza”, una
naturaleza que se vuelve tan análoga, tan adecuada a formas de racionalidad objetivistas-,
Rawls vuelve a preguntar y a preguntarse algo simple, pero imposible: ¿son estas estructuras
sociales –vamos a llamarle capitalismo- justas o injustas? ¿Son las desigualdades que en ellas se
producen justas o injustas? Es decir, ¿estamos ante privilegios o ante beneficios compartidos?
Esa pregunta imposible, que es una pregunta por la
totalidad
en contextos
hiperfragmentarios de producción de preguntas –los nuestros, lo de la operacionalización
indefinida de las variables-, sigue sonando, 40 años después, y si se la arroja
254
descontextualizada, a lo que acá Atilio llama una “intención noble”, o buena conciencia, o
“filosofía”.
Y sin embargo, decir sólo esto sería injusto. Porque el problema no es lo que la pregunta
imposible tiene de filosófica, de abstracta y de buena conciencia, sino que la incomodidad y
hasta el fastidio que leer a Rawls sigue produciendo, lleva a enfrentarse a las preguntas que ya
no sabemos cómo plantear, para que puedan ser primero, formuladas en un contexto
académico, y luego, leídas en contextos tales que se resistan a ser neutralizadas como filosofía.
En ese sentido, el libro pone en primer plano las tensiones del otro que está también en su
laberinto, y al que se llama para generalizar, socialismo. Y se plantea cuestiones como éstas:
¿es necesario renormativizar el pensamiento de izquierdas? ¿qué tipo de renormativización no
queda sólo en denuncia al capitalismo? ¿qué tipo de instituciones sociales
socialistas
se
pueden plantear, de acuerdo a esa renormativización? ¿cuáles serían las relaciones del
socialismo con el liberalismo y con los gobiernos efectivamente existentes? ¿Todo
anticapitalismo es antiliberal o se precisa de un pensamiento de izquierdas que rescate lo mejor
del liberalismo –pongamos, su teoría de los derechos-? ¿es posible conciliar democracia y
liberalismo y capitalismo o el liberalismo, en su “involución autoritaria”, como la llama Atilio,
será el escollo a toda ulterior democratización?
Estas preguntas, que son las que se hace el libro, planteadas así, siguen siendo abstractas, o
como aquí ya hemos llamado –injustamente-, rawlsianas o filosóficas. Pero como el libro plantea
este preguntas, desde este contexto latinoamericano y argentino en particular, donde las
palabras tienen sedimentos históricos diferentes (pongo un ejemplo privilegiado: el concepto de
“justicia social”), esas palabras se cargan de las experiencias históricas que hoy vivimos, a las
que probablemente planteos como el de Rawls, o el de Nancy Fraser o de Axel Honneth, para
citar algunos que trabajan temáticas similares, le sean “instrumentos útiles”, justamente por sus
acervos liberales y justamente por la necesidad de producir hegemonías a partir de esos acervos
liberales. Quiero decir, para parafrasear la conclusión del artículo de Fernando, quizá las
experiencias de los gobiernos de izquierdas actuales de al –después de todo lo que ha pasado en
el socialismo- puedan en acto abrir un otro diálogo –ya no sólo filosófico- con estos pensadores,
porque son estos gobiernos los que han precisado y hasta inventado, a partir de la
necesidad,
nuevos principios de distribución
de poderes, derechos y deberes,
que es lo que estos pensadores están planteando.
Creo leer bien a Fernando, cuando dice que resulta alentador que el socialismo está ahora en
condiciones de postular principios distributivos, algo que difícilmente podría haberse planteado
con anterioridad a la irrupción de la teoría rawlsiana, y creo entender también lo que advierte
Atilio, cuando escribe que los procesos en curso de Venezuela, Bolivia, ecuador no pueden ser
antiliberales, pero que eso tampoco significa la adopción de la agenda clásica del liberalismo
como límite.
Si preguntarse por lo justo situado, por la justicia social dicha así, en español y con este acento,
si salir del atolladero del socialismo fuera recuperar estratégicamente este tipo de preguntas
imposibles, como las planteadas por Rawls sobre la totalidad de la estructura básica social para
reformularlas en una búsqueda efectiva de principios de distribución que produzcan igualdades
donde no las hay, entonces hay un diálogo por reabrir con el liberalismo, con otras jergas y con
otras ambiciones y desde tradiciones. Porque como dice Atilio, no se puede plantear en abstracto
una teoría de la justicia con prescindencia de la teoría de la explotación, pero, agregaría, no se
puede plantear ninguna de las dos teorías con prescindencia de la situación concreta en la cual
se piensa, y allí, puesta en situación, la propuesta de Rawls podría ser algo más que filosofía. O
255
quizá, en su mostrarse ingenua o limitada, señalar también una dificultad que la excede y que
nos compete y que hace al laberinto en que estamos: la de cómo defender valores, en contextos
como los de las ciencias actuales y su pretensión neutralizante.
Así me parece que el libro pone a andar a Rawls, con irreverencia. Y lo hace un artículo, en
especial: el de Hugo Seleme. Seleme toma en serio a Rawls y lo lleva más allá de lo que Rawls
estaría dispuesto a llegar, pero siempre dentro de su sistema, con su jerga, con sus parámetros
normativos. Se pregunta, casi emulando la actitud de ingenuidad, si la deuda externa argentina
podría ser justa, de acuerdo a los principios rawlsianos del principio de justicia internacional, que
para Seleme deben ser coherentes con los principios de justicia nacionales que Rawls plantea en
su TJ.
Dice entonces que el principio de Rawls de “los pueblos tienen un deber de asistir a otros
pueblos…” se acopla con el principio de ahorro al interior de una nación, por el cual la generación
actual no puede dilapidar los recursos que facilitarán la vida de las generaciones futuras y que
ambos principios son
especificaciones
del deber natural de justicia. Por este deber, los
pueblos entre sí deben: 1) sostener las instituciones justas y decentes de otros pueblos, si
existen; 2) promover el establecimiento de instituciones justas y decentes, si no existen. Estas
instituciones deben fortalecer en todos los casos un gobierno autónomo.
Seleme se pregunta: si esto es así, frente a un gobierno que toma deuda de modo de
comprometer las generaciones posteriores, ¿qué debiera hacer otro gobierno liberal? Rawls diría
no intervenir. Seleme dice, que sería Rawls más coherente si dijera intervenir, de modo de
evitarlo o reponer las instituciones que han llevado a una situación
injusta o
indecente . El texto, escrito en 2012, todavía no tiene en cuenta la situación actual, no de
relaciones entre estados, sino privados entre y estados. Pero lleva a Rawls a los límites de su
propio liberalismo, porque ya no es sólo un problema moral, sino las consecuencias económicas
y políticas de ciertas posiciones morales y viceversa.
¿Qué efectividad pueden tener estas críticas? ¿Qué otra cosa que buenas intenciones son?
Pensaría que hay aquí, como dije, posibilidades de asumir preguntas estratégicas, que son
críticas a un modo de producir académicamente. Pero también diría que la pregunta por la
efectividad tiene una persistencia que da cuenta de la incomodidad antes aludida, porque era la
misma pregunta que Rawls intentaba espantar al decir que sean o no eficientes, la pregunta que
cabía ante las instituciones sociales era si eran justas. Nosotros mismos preguntamos en
términos de utilidad de las discusiones, algo que los ciudadanos frente a determinadas
instituciones seguro hacen mucho más. Una pregunta que seguro repone, una y otra vez, los
límites entre filosofía y política.
Fuente: http://alephalsur.blogspot.com.ar/
[1] Texto preparado en ocasión de la presentación del libro, el 8 de octubre, en Badaraco Libros,
ciudad de Buenos Aires.
256
El liberalismo en su laberinto: renovación y límites en la obra de
John Rawls
Atilio A. Boron y Fernando Lizárraga (comps.)
Buenos Aires, julio de 2014
224 páginas. 23 x 16 cm.
ISBN 978-987-1709-27-4
“No comparto la leyenda negra que existe de Miguel Enríquez y el MIR”:
Mario Amorós
13/10/2014Deja un comentarioGo to comments
“Miguel Enríquez. Un nombre en las estrellas” es la biografía
sobre el fundador del MIR. En Una Nueva Mañana, Cecilia Rovaretti conversó con su autor, el
periodista e historiador español Mario Amorós, de todos los detalles de la publicaciones y
quienes participaron en su realización.
Video:
http://marxismocritico.com/2014/10/13/no-comparto-la-leyenda-negra/
257
258
Marvin Harris: Materialismo cultural
https://drive.google.com/file/d/0Bw-3yPOp2B3dQWg4ay12RFRHV0E/view
Biblioteca Acuedi.
http://www.acuedi.org/categories
Revista Acontecer Mundial
LA CONVOCATORIA PERMANECE ABIERTA!! La Revista Acontecer Mundial tiene el placer de
informar que durante todo el mes de octubre estaremos de festejo. Cumplimos un año de trabajo, y
es por ello que hemos abierto una convocatoria especial para la recepción de artículos. Los
mismos serán publicados en la Edición Plus de Octubre del presente año, y nos gustaría contar
con el aporte de todos los interesados. FECHA LIMITE DE RECEPCIÓN: 15 DE OCTUBRE Mayor
información: info@acontecermundial.com.ar // revistaacontecermundial@outlook.com
259
260
Las representaciones sociales del cuidado infantil desde una perspectiva de género.
Principales resultados de la Encuesta Nacional sobre Representaciones Sociales del
Cuidado
Karina Batthyány, Natalia Genta, Valentina Perrotta
leer completo en pdf
http://papers.uab.cat/article/view/v99-n3-batthyany-genta-perrotta
RESUMEN
El presente artículo tiene como objetivos presentar y analizar resultados de investigación
sobre representaciones sociales del cuidado infantil. A partir de una encuesta realizada a nivel
nacional, se analizan específicamente las situaciones deseables sobre esta cuestión, las
obligaciones percibidas de madres y padres y la posible articulación entre trabajo remunerado
y cuidado. Asimismo, el artículo aborda las contribuciones de dichos resultados a la política
pública de cuidados en Uruguay. Los resultados muestran la fuerte presencia del familismo en
las representaciones, puesto que es la situación más deseable para el cuidado de los niños
pequeños. Se constató la fuerza del mandato de género en el rol cuidador de la identidad
femenina, que trasciende las distintas posiciones sociales de las mujeres. Ellas están más
dispuestas que los varones a abandonar o flexibilizar sus empleos para dedicarse al cuidado
de niños.
leer completo en pdf
http://papers.uab.cat/article/view/v99-n3-batthyany-genta-perrotta
PETER SLOTERDIJK; EL POST-HUMANISMO: SUS FUENTES TEOLÓGICAS Y SUS MEDIOS
TÉCNICOS
https://www.academia.edu/8605701/PETER_SLOTERDIJK_EL_POSTHUMANISMO_SUS_FUENTES_TEOLOGICAS_Y_SUS_MEDIOS_TECNICOS
El desmantelamiento del “capitalismo social”
x Klaus Dörre
http://www.lahaine.org/mundo.php/el-desmantelamiento-del-lcapitalismo-socialr
¿Cómo ha evolucionado esta variante de capitalismo desde inicios de los años 1990?
y, en fin, ¿en qué medida se puede seguir hablando hoy de un "modelo alemán"?
261
Comencemos por citar las características de lo que se denomina el “modelo alemán”.
¿Qué se esconde tras esta etiqueta?, ¿cómo ha evolucionado esta variante de
capitalismo desde inicios de los años 1990? y, en fin, ¿en qué medida se puede
seguir hablando hoy de un “modelo alemán”?
Inicialmente, el término “modelo alemán” designaba un sistema social capitalista que
había logrado conciliar la búsqueda del beneficio de la economía privada y el interés
colectivo de la gente asalariada y sus familias en torno a la Seguridad Social y el
bienestar. Durante el período de prosperidad del capitalismo renano, del capitalismo
cooperativo o -como nosotros le denominamos aquí- del capitalismo social, se
lograron y preservaron compromisos sociales basados en sólidas redes
institucionales, organismos y actores.
Leer primera parte [PDF].
http://www.vientosur.info/IMG/article_PDF/article_a9426.pdf
Leer segunda parte [PDF]
http://www.vientosur.info/IMG/article_PDF/article_a9458.pdf
http://www.lahaine.org/mundo.php/el-desmantelamiento-del-lcapitalismo-socialr
Vídeos
La sociedad está en una nueva búsqueda de sentido: Sergio Aguayo en ExoAgenda
UN SUGESTIVO ANÁLISIS SOBRE CÓMO LAS GRANDES IDEOLOGÍAS SOBRE EL CAPITALISMO Y EL SOCIALISMO
HAN PERECIDO, INCLUSO SOBRE LA DEMOCRACIA. ¿HAY ALGO QUÉ HACER? SEGÚN ESTE TAMBIÉN
ACTVISTA LA HISTORIA CONFIRMA QUE SÍ...
Ver completo en: http://pijamasurf.com/2014/10/la-sociedad-esta-en-una-nueva-busqueda-de-sentidosergio-aguayo-en-exoagenda/
Vídeo
Snowden aconseja dejar de usar Dropbox, Facebook y Google (en entrevista via
YouTube)
http://pijamasurf.com/2014/10/snowden-aconseja-dejar-de-usar-dropbox-facebook-y-google-enentrevista-via-youtube/
INVITACIÓN DE REVISTA COLOMBIANA DE GEOGRAFÍA
Estimados colaboradores,
262
El equipo editorial de Cuadernos de Geografía: Revista Colombiana de Geografía tiene el
gusto de informarles que se encuentra abierta la convocatoria Vol. 25 n.°2 - 2016 "Miradas
geográficas a las metrópolis latinoamericanas".
Los términos de esta pueden ser consultados
en http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/rcg/announcement/view/213
Las directrices para autores se pueden consultar
en http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/rcg/about/submissions#authorGuidelines
Esperamos su participación y difusión entre conocidos e interesados.
Cordialmente,
ISABEL DUQUE FRANCO
Profesora
Editora Cuadernos de Geografía: Revista Colombiana de Geografía
Facultad de Ciencias Humanas
http://www.humanas.unal.edu.co/geografia/
Tel.: (57-1) 316 5000 Ext.16354
Universidad Nacional de Colombia - Sede Bogotá
LILIANA GUZMÁN
Asistente editorial
Cuadernos de Geografía: Revista Colombiana de Geografía
www.cuadernosdegeografia.unal.edu.co
Facultad de Ciencias Humanas
http://www.humanas.unal.edu.co/geografia/
Tel. (57-1) 316 5000 Ext.16353
Universidad Nacional de Colombia - Sede Bogotá
La Cabeza Bien Puesta. Repensar la Reforma. Reformar el Pensamiento de Edgar Morin
para descargar
AUTOR : José Daniel Figuera10 octubre 2014
https://drive.google.com/file/d/0B9h7aliyWcfjVFpqa185Q0lVdGc/view
263
Hoy en Laberintos del Tiempo, les traigo el libro La Cabeza Bien Puesta para
descargar. Reseña de: Humberto Maturana
La Cabeza Bien Puesta. Repensar la Reforma. Reformar el Pensamiento. De Edgar
Morin. Representa las bases para una reforma educativa, para que los docentes
puedan hacerse cargo de su propia educación con términos de educación y
enseñanza bien diferenciados. Nos encontramos ante la necesidad de hacer frente a
todos los desafíos interdependientes y, lógicamente la reforma del pensamiento
permitirá el empleo de la inteligencia y el de las dos culturas disociadas. Es decir una
reforma no pragmática sino más bien paradigmática, que concierne a la aptitud frente
a la organización del conocimiento. Entonces la reforma de la enseñanza conducirá a
la reforma del pensamiento y esta a su vez, a la reforma de la enseñanza.
Así pues, una cabeza bien puesta significa que es más importante que acumular el
saber, digamos que es disponer de una aptitud general para plantear y analizar
problemas, como también principios organizadores que permitan vincular los saberes
y darle sentido. Además, la filosofía como poder de reflexión de los problemas del
conocimiento y de la condición humana, le corresponde también renovar desde
264
Aristóteles hasta Bergson y Husserl; y continuar su enseñanza haciendo aportes al
conocimiento reflexivo, interrogativo, sobre conocimientos: científico, literario, poesía,
nutriéndose de las ciencias y las literaturas. Respecto a las ciencias de la vida y del
hombre, la situación es diferente, los progresos de la biología y la genética conciben
el vinculo entre física – química y biología ya que la vida se diferencia del mundo
físico – químico por la organización y no por la materia (ADN - ARN) Proteínas.
Por otra parte, las ciencias propiamente humanas también están compartimentadas y
sobre todo la historia que tiende a convertirse en la ciencia de la complejidad
humana. Vale decir que una educación para una cabeza bien puesta, que ponga fin a
la desunión entre las dos culturas, la volvería si se quiere apta para responder a los
desafíos de la globalidad y la complejidad en la vida cotidiana, social, política,
nacional y mundial. Es necesario por lo tanto restaurar la finalidad de la cabeza bien
puesta en condiciones a nuestro tiempo y sus propios imperativos: integrando y
distinguiendo el desafío humano dentro del universo y esta nueva cultura científica
que permite un conocimiento nuevo y capital a la cultura general, humanista, histórica
y filosófica, que desde Montaigne a Camus siempre se plantea el problema de la
condición humana para contribuir a un conciencia humanista y ética de pertinencia a
la especie humana que solo puede ser completada por la conciencia del carácter
matricial de la tierra para la vida y de la vida para la humanidad.
Es importante señalar los principios de Pascal: es imposible conocer las partes sin
conocer el todo y que es imposible conocer el todo sin conocer particularmente las
partes, para poder superar un conocimiento fragmentario que, al tornar las
interacciones entre un todo y sus partes rompe lo complejo y oculta lo esencial,
conduciendo a superar un conocimiento que al atender a la globalidad pierde contacto
con lo particular, singular y lo concreto, lo que remedia la desunión entre el
pensamiento científico que disocia los conocimientos y no reflexiona sobre el destino
humano; y el pensamiento humanista, ignora los aportes de la ciencia que alimentan
interrogantes sobre el mundo y la vida. He ahí pues, la necesidad de reformar el
pensamiento que desarrolle nuestra aptitud para organizar el conocimiento vinculado
a dos culturas separadas. Este pudiera ser el medio para reaparecer las finalidades
de la enseñanza.
Desde la Biología hasta la Psicología es una compilación del Dr. Jorge Luzano García
y reúne escritos de Humberto Maturana entorno a los fenómenos del lenguaje, la
comunicación, la razón, las emociones y el conversar confluyendo la biología y la
psicología para explicarlo. Estamos frente a la psicología como parte de la biología en
265
la medida en que los fenómenos que estudia se dan en el vivir de los seres vivos,
pero tiene un dominio propio. Este dominio es el estudio de la conducta como la
dinámica de las relaciones e interacciones de los animales entre si y con su medio,
en el cual cada animal opera como una totalidad.
Asimismo, el autor presenta variadas manifestaciones empíricas de su teoría de las
bases biológicas del conocimiento en donde el aprendizaje, percepción, inteligencia
pueden darle una salida a la psicología en la presencia de la metafísica dualista
expresada como espiritismo o mentalismo. Son ensayos independientes sobre temas
psicológicos con especialidad de biología y epistemología sobre el discurso social y
político. Primeramente la búsqueda de la inteligencia de la inteligencia es una visión
de la inteligencia y explica las realidades con o sin paréntesis como validación
científica determinación, plasticidad y acoplamiento estructural, herencia, medio
ambiente y cuestiona la visión a la psicología como un atributo y la explicación del
comportamiento sobre la base de atributos internos queda obsoleto.
En cuanto a las reflexiones aprendizaje o deriva ontogénica? Define la conducta en
términos de relación entre organismo o ser vivo y el medio en que un observador lo
distingue y contempla y el sistema nervioso como componente de un ser vivo no
produce conducta, solo participa en la dinámica de cambio de estado del sistema
nervioso que integra. Esta visión presenta consecuencias en cuanto a tecnologías del
comportamiento como la educación y la psicoterapia. En cuanto a herencia y medio
ambiente presenta la visión de las interacciones y medio ambiente como una
epigénesis quedando superada la controversia sobre la relevancia de uno de estos
dos factores. Pues bien, con respecto a percepción: configuración conductual del
objeto se demuestra que la misión del sistema nervioso como generador de una
representación interna del mundo no tiene un carácter meramente metafórico o
didáctico sino que revela una postura epistemológica implícita fundamental,
biológicamente inadecuada, puesto que los cambios que sufre el organismo en su
interactuar con el medio puede ser determinados por este, por lo cual, no toma en
cuenta el determinismo estructural de los seres vivos y plantea la percepción
transformada en una configuración conductual de los objetos.
En el mismo orden de ideas, la biología del fenómeno social analiza los fenómenos
sociales de manera no tradicional y muestra el hecho de que el ser humano individual
es social, y el ser humano social es individual.Esta postura no es asumida desde lo
filosófico, sociológico ni psicológico sino como argumentación biológica, vale decir
que el fundamento ético de la naturaleza del fenómeno social conlleva la aceptación y
respeto de lo biológico y lo social. Es de señalar que la ontología del conversar,
266
lenguaje y realidad: el origen de lo humano, precisan aspectos relevantes y
controvertidos como la afirmación de que lo humano, surge en la historia evolutiva del
lineje homínido; al surgir el lenguaje también la definición del lenguaje como el
operar en coordinaciones conductuales consensuales, así los filósofos humanistas
refieren que lo humano es algo más mientras que lo psicolingüístico expresan que las
coordinaciones conductuales consensuales son insuficientes.
Además del lenguajear, el lenguaje y el aparecimiento de lo humano sobre las
emociones y la realidad. Así mismo la constitución de lo patológico aplica al dominio
de la psicología clínica, la idea de la constitución de lo real en la distinción,
acompañado de los aspectos del hacer terapéutico incluyen psicopatológicas,
lenguajear y conversar de familia y de conocer por lo que se propone un cambio
epistemológico radical en el ámbito terapéutico con cambios a la ontología del
fenómeno del conocer atendiendo la ortogonalidad del terapeuta al interactuar con
familias para dar una perspectiva complementaria. El dialogo con Humberto Maturana
Romesín sobre psicología recoge las raíces etimológicas de la psicología y el estudio
del alma es vista desde una perspectiva que implica una ruptura epistemológica de la
realidad sin paréntesis a la realidad con paréntesis, en donde Aristóteles, Husserl,
Piaget, Skinner y otros relacionan a Maturana dentro de la disciplina especialista y de
interés para el humano en general. En cuanto a La introducción al pensamiento
complejo de Edgar Morin, el presente texto también es una compilación de ensayos
en los que su método comienza a cobrar forma como estructura articulada de
concepto y estimula las prácticas de las ciencias duras o blandas para desarrollar un
modo complejo de pensar la experiencia humana hacia el descubrir de nuestros
limites y posibilidades.
Vale decir que el estudio de cualquier aspecto d la experiencia humana debe ser
multifacético y no existe sin cerebro pero tampoco sin tradiciones familiares, étnicas,
raciales, etc. y el mundo físico, es siempre entendido por seres biológicos y culturales
convirtiendo el pensamiento complejo en aventura y desafío. La complejidad expresa
nuestra incapacidad para definir simple y claro todo orden a nuestra idea. Dicho de
otro modo, lo complejo no puede resumirse en el término complejidad pues es una
palabra problema y no una palabra solución. Entonces, la complejidad aparece donde
falla el pensamiento simplificador pero integra en si mismo todo aquello que pone
orden, claridad, distinción, y precisión en el conocimiento, mientras que el
pensamiento simplificador desintegra la complejidad de lo real, el pensamiento
complejo integra lo más posible los modos simplificadores de pensar y rechaza las
consecuencias mutilantes, reduccionistas y unidimensionalizantes y cegadoras de
una simplificación que se toma por reflejo de aquello que hubiere de real en la
realidad. Es evidente que el pensamiento complejo esta animado por una tensión
267
permanente entre la aspiración a un saber no parcelado no dividido, no reduccionista
y el reconocimiento de lo inacabado e incompleto de todo conocimiento.
Pero la complejidad vehiculizada por la teoría de la información de la cibernética, de
sistemas, de auto – organización, se libero del sentido banal para reunir en si orden,
desorden y organización trabajando de manera complementaria y antagonista y por
ende, ligado al nudo gordiano del problema de las relaciones entre lo empírico, lo
lógico y lo racional, que a su vez coincide con el método como organización compleja
y hasta híper compleja. Al abordar el ensayo la inteligencia ciega, encontramos a la
complejidad como un tejido de constituyentes heterogéneos asociados con la
paradoja de lo uno y lo múltiple; pero es también el tejido de eventos, acciones
interacciones determinaciones que constituyen el mundo fenoménico con inquietudes
de lo enredados de lo inextricable, del desorden, la ambigüedad y la incertidumbre.
De allí la necesidad para el conocimiento de poner orden en los fenómenos para
jerarquizar operaciones necesarias para la inteligibilidad pues puede producir ceguera
y de hecho nos han vuelto ciegos.
Así pues, la dificultad del pensamiento complejo es que debe enfrentar lo entramado,
la solidaridad de los fenómenos entre si, incertidumbre y contradicción, útiles
conceptuales y principio para el nuevo paradigma de complejidad que debiera
emerger; así que sustituiríamos el paradigma de disyunción / reducción /
unidimensionalización por un paradigma de distinción / Conjunción que permita
distinguir sin desarticular asociar sin identificar o reducir. Este paradigma comportaría
un principio dialógico y traslógico con el propósito de desentrañar y sensibilizar las
carencias de nuestro pensamiento tomando conciencia de la patología
contemporánea del pensamiento. Aún, somos ciegos al problema de la complejidad
pues estamos en la era bárbara de las ideas y en la prehistoria del espíritu y solo el
pensamiento complejo permitirá civilizar nuestro conocimiento.
Sin embargo para comprender la complejidad hay que saber que hay un paradigma
de simplicidad que pone orden en el universo y persigue al desorden; el orden se
reduce a una ley a un principio, la simplicidad ve a lo uno y ve a lo múltiple, pero no
puede ver que lo uno puede, al mismo tiempo ser múltiple, por lo tanto separa lo que
esta ligado, la disyunción, o bien unifica lo que es diverso, reducción. Vale decir, si
tenemos sentido de la complejidad tenemos sentido de la solidaridad, más aún,
sentido del carácter multidimencional de toda realidad; y en consecuencia, la
conciencia de la complejidad permite comprender que no podemos escapar a la
268
incertidumbre y por supuesto no tendremos un saber total, pues la totalidad es la no
verdad.
Espero les guste el libro...aquí les dejo el link:
La Cabeza Bien Puesta para descargar
https://drive.google.com/file/d/0B9h7aliyWcfjVFpqa185Q0lVdGc/view
Estimadas amigas, estimados amigos: nos reencontramos con lasNovedades Nº 416 del sitio
Biodiversidad en América Latina y el Caribe(http://www.biodiversidadla.org) de la última semana.
Libros para descargar
http://laberintosdeltiempo.blogspot.com/search/label/Educacion
La reinvención del EstadoENEmpresas públicas y desarrollo en Uruguay, América Latina
y el mundo
http://www.tni.org/sites/www.tni.org/files/download/montevideobook.pdf
La creciente evidencia del fracaso de las privatizaciones pregonadas por el Consenso de
W ashington ha m otivado la reconsideración de la propiedad y la gestión estatal en los
países de Am érica Latina.
269
La reinvención del Estado (pdf, 4.83MB)
La creciente evidencia del fracaso de las privatizaciones pregonadas por el Consenso de Washington ha
motivado la reconsideración de la propiedad y la gestión estatal en los países de América Latina. De forma
paralela, a nivel mundial, la crisis económica ha estimulado el resurgimiento de perspectivas de análisis que
cuestionan el paradigma anterior de “más mercado y menos Estado”. Tanto a nivel académico como a nivel
político han surgido nuevos y muy intensos debates centrados en el significado y el papel del Estado en las
estrategias nacionales de desarrollo.
Este libro está basado en las contribuciones de varios investigadores y decisores políticos uruguayos y de
diversos países del mundo en el marco del Seminario Internacional Sobre Empresas Públicas:
Transformaciones, Desafíos y Oportunidades, coorganizado por la Dirección Nacional de Industrias y la
empresa de telecomunicaciones ANTEL de Uruguay, en cooperación con el Transnational Institute de
Ámsterdam, en Montevideo en noviembre de 2012. Los capítulos que conforman esta publicación analizan la
naturaleza, las ventajas, las limitaciones y los desafíos de las empresas públicas, situando la discusión en el
contexto de procesos políticos en curso a escala internacional y en el marco de elaboraciones teóricas y
conceptuales más generales sobre el rol del Estado y la significación del desarrollo.
Libro completo (pdf, 4.83MB)
Prólogo Carolina Cosse (pdf, 133)
1. Introducción: empresas públicas y desarrollo en Uruguay, América Latina y el mundoDaniel Chavez y
Sebastián Torres (pdf, 784KB)
P AR TE 1 – Enfoques teóricos y conceptuales
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2. Repensar la empresa pública: la nueva agenda de investigación Massimo Florio (pdf, 935KB)
3. El rol de las empresas del Estado en el desarrollo industrial Manuel F. Montes (pdf, 541KB)
4. Las ambigüedad de lo público y la corporatización de las empresas del Estado David A. McDonald
(pdf, 1.18MB)
5. Razones teóricas para la existencia de las empresas del Estado Alfredo Schclarek Curutchet (pdf,
472KB)
6. Las empresas públicas, el gobierno representativo y la eficiencia sistémica Pedro Narbondo (pdf,
673KB)
P AR TE 2 – Las em presas del Estado en las Am éricas
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7. La empresa pública en América Latina: el pasado de un Leviatán que no muere Guillermo Guajardo
Soto (pdf, 619KB)
8. Estado, empresas públicas y desarrollo en Costa Rica: una mirada de larga duración (1850-2013)
Alberto Cortés Ramos (pdf, 775KB)
9. Presente y futuro de la empresa pública: la experiencia canadiense Luc Bernier (pdf, 844KB)
P AR TE 3 – Las em presas públicas en el Uruguay contem poráneo
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10. La reforma de las empresas públicas en Uruguay: una lectura desde la historia
económica Magdalena Bertino (pdf, 617KB)
11. La construcción de un Estado diferente en el Uruguay Progresista Álvaro Portillo (pdf, 552KB)
12. ANTEL: una empresa en la vanguardia tecnológica con compromiso social Carolina Cosse (pdf,
450KB)
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13. Transformaciones, aportes al desarrollo y desafíos de OSE como empresa pública Milton Machado
(pdf, 458KB)
14. ANCAP: una empresa pública en expansión y comprometida con el desarrollo nacional Raúl Sendic
(pdf, 440KB)
15. UTE: una empresa pública centenaria y auténticamente nacional Gonzalo Casaravilla (pdf, 406KB)
16. El ferrocarril como herramienta de promoción de la productividad y la competitividad: el caso de
AFE Jorge Setelich (pdf, 470KB)
Los autores (pdf, 36KB)
http://www.tni.org/sites/www.tni.org/files/download/montevideobook.pdf
Varios libros de política internacional y temas contemporáneos, bájelos
http://www.tni.org/es/publications/books
Mapa mundi de la corrupción
271
http://eleconomista.com.mx/infografias/2014/10/13/mapamundi-corrupcion
Historia de la mierda
DOMINIQUE LAPORTE
https://mega.co.nz/#!5skUzA7b!ca7fgsrjb7KFwC5syleOLPbFYx9F5sV2OJx_94g00O8
272
Una vieja historia de la mierda
http://www.esteticas.unam.mx/revista_imagenes/anotaciones/ano_dallal_bravo01.html
Memorias de una brigada del movimiento estudiantil de 1968
http://raulrojassoriano.com/cuallitlanezi/wp-content/uploads/2014/05/cap-mov-estudiantil.pdf
273
Métodos para la investigación social
http://raulrojassoriano.com/cuallitlanezi/wp-content/themes/raulrojassoriano/assets/libros/metodosinvestigacion-social-rojas-soriano.pdf
Metodología en la calle
274
http://raulrojassoriano.com/cuallitlanezi/wpcontent/themes/raulrojassoriano/assets/libros/metodologia-calle-rojas-soriano.pdf
Guia para realizar investigaciones sociales
http://raulrojassoriano.com/cuallitlanezi/wp-content/themes/raulrojassoriano/assets/libros/guiarealizar-investigaciones-sociales-rojas-soriano.pdf
275
Diez textos básicos de ciencia política
http://metodologiainvestigacionpolitica.blogspot.com/2014/01/libro-diez-textos-basicos-deciencia.html
Colección de la Revista Herramienta
http://www.herramienta.com.ar/revista
276
"LA FILOSOFÍA ANIMAL DE NIETZSCHE. CULTURA, POLÍTICA Y ANIMALIDAD DEL SER
HUMANO"
(2010, 363 PÁG. LIBRO COMPLETO, EN PDF, PARA DESCARGAR)
LINK:
http://huelladelotro.files.wordpress.com/2013/03/la-filosofia-animal.pdf
277
278
Modernización reflexiva política, tradición y estética
https://mega.co.nz/#!Y9E3jY7C!-LIW75lccFZ-UBpe19C-85Q5PdIlhv0OyROMuyhq5uw
RT Actualidad / Actualidad
Imprimir
http://es.rt.com/BnD
Rigoberta Menchú a RT: Centroamérica para EE.UU. es "una trinchera geopolítica"
Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/143693-centroamerica-eeuu-trincherageopolitica
Libro: La privatización del derecho a la energía eléctrica
https://es.scribd.com/doc/243180280/Guatemala-La-privatizacion-del-derecho-a-la-energia-electrica
CODECA
Rebelión
El Comité de Desarrollo Campesino de
Guatemala (CODECA) presenta el libro "La
privatización del derecho a la energía eléctrica".
Una investigación motivada por la inédita y
creciente convulsión social en el área rural de
Guatemala, ocasionada por los permanentes
abusos cometidos por las empresas privadas
distribuidoras de la energía eléctrica.
Equipo investigador:
Leiria Vay García
Zoila Marivel Joj García
Decenia Vay García
Conrado López Tzunux
Miguel Angel Ixcal Pérez
Jubenal Quispe
Descargar el libro desde aquí
https://es.scribd.com/doc/243180280/Guatemala-La-privatizacion-del-derecho-a-laenergia-electrica
279
Vía Red de Seguridad y Defensa de América Latina (RESDAL),
http://goo.gl/zGdmS8.
les compartimos el Atlas Comparativo de la Defensa en América Latina y Caribe Edición 2014.
Esta sexta edición del Atlas Comparativo trae consigo dos incorporaciones básicas: la inclusión de
Costa Rica, Panamá y Haití completando el escenario regional, y un capítulo especial sobre las
convergencias de las agendas de Caribe y América Latina. ¡Altamente recomendable!
http://goo.gl/zGdmS8.
http://www.resdal.org/atlas-2014.html
280
El gran tablero mundial
http://biblioteca.sivec.espe.edu.ec/upload/LL_TCRN_3_4_EL_GRAN_TABLERO_MUNDIAL___AUTO_ZBIGN
IEW_BRZEZINSKI.pdf
Miedo, vigilancia social, alteridadEn Actas VII Escuela Chile-Francia, 2013. Cátedra Michel
Foucault, 2014.
Descargar (PDF)
http://www.manuelantoniogarreton.cl/documentos/2014/miedo.pdf
Interrelación institucional política y movimiento socialEn Egaña, R et al. (editores). Desafíos
para el Chile que viene. Instituto de Asuntos Públicos, Universidad de Chile, 2014.
Descargar (PDF)
http://www.manuelantoniogarreton.cl/documentos/2014/Desafios-Chile.pdf
Estimados/as investigadores/as invitación de MIGRARED
Les comparto con gusto la siguiente convocatoria que podría ser de su interés o de personas
allegadas a ustedes. Les agradezco si me ayudan difundiendo entre posibles interesados.
281
Tercera Escuela Internacional de Posgrado MIGRARED
Migraciones internacionales, globalización y desigualdades sociales: contribuciones desde
América Latina
A los estudiantes tesistas de doctorado y maestría que se encuentren vinculados a un centro
miembro de CLACSO, y a responsables de políticas públicas o referentes de organizaciones
sociales de América Latina y el Caribe que trabajen el tema de la Escuela, se les invita a presentar
sus postulaciones en la Tercera Escuela Internacional de Posgrado MIGRARED, que se llevará a
cabo en la sede de FLACSO en Quito, Ecuador, del 9 al 13 de marzo del 2015. ¡Las
inscripciones cierran el 31 de octubre!
La Escuela es organizada por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), la
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO sede Ecuador) y el Centro de Altos
Estudios Universitarios de la OEI (CAEU/OEI); con el apoyo de la Agencia Española de
Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la Agencia Sueca de Desarrollo
Internacional (ASDI).
282
Intrusas en la universidad
283
https://www.academia.edu/8811934/Intrusas_en_la_universidad
VOLTAIRINE DE CLEYRE. Acción Directa
Enlace : https://we.riseup.net/assets/131551/accion directa voltarine de clayre-bklt.pdf
Biografía de Voltairine de Cleyre, anarquista y feminista estadounidense
http://www.portaloaca.com/historia/biografias/2973-biografia-de-voltairine-de-cleyreanarquista-y-feminista-estadounidense.html
Exquisite Rebel: The Essays of Voltairine de Cleyre: Feminist, anarchist, Genius.
https://salirdelghetto.files.wordpress.com/2014/09/voltairine_de_cleyre_sharon_presley_cri
spin_sarbookzz-org.pdf
Noronha, F. & Malcolm, J. (2010). Acceso al conocimiento: Una guía para todos. Kuala
Lumpur: Consumers International
http://www.acuedi.org/doc/7246/acceso-al-conocimiento-una-gu%26Atilde%3Ba-paratodos.html
Volumen No. 4 (en Español) de Diálogo Global, la revista de la International Sociological
Association.
http://isa-global-dialogue.net/wp-content/uploads/2014/10/v4i3-spanish.pdf
PETER SLOTERDIJK; METOIKESIS, REVOLUCIÓN ANACORETA Y CINÉTICA PROFUNDA DEL
ALMA
https://www.academia.edu/8830584/PETER_SLOTERDIJK_METOIKESIS_REVOLUCION_ANACORETA_Y_CI
NETICA_PROFUNDA_DEL_ALMA
Dr. Adolfo Vásquez Rocca - PUCV - Universidad AndrésBello
Resumen
Que ciertos individuos comenzaran a presentarse a contramarcha de los esquemas desu cultura y fueran
capaces de emitir consignas de negación abiertas a la normalidadcósmica, es algo que se puede entender
más fácilmente si interpretamos lahistoricidad de los tres últimos milenios como la emergencia del humano
potencial detraslado. Se extiende sobre la tierra, desde la India hasta Irlanda, un cinturón ascético,escenario
de una pujante secesión de la normalidad cósmica.
284
Palabras clave
Antropología, ascetismo, alma, casa, morada, mundo, muerte.
https://www.academia.edu/8830584/PETER_SLOTERDIJK_METOIKESIS_REVOLUCION_ANACORETA_Y_CI
NETICA_PROFUNDA_DEL_ALMA
Revista Sentidos Comunes, de Chile
Actualiza contenidos
http://www.sentidoscomunes.cl/
285
286
DICCIONARIO NIETZSCHE: CONCEPTOS, OBRAS, INFLUENCIAS Y LUGARES.
Christian Niemeyer.n (Saltar publicidad y acceder a la descarga gratuita en PDF)
http://adf.ly/szVHN
http://adf.ly/szVHN
https://mega.co.nz/#!b8IlSAhZ!Ted0gruzU962v0Z5f_ZPw51u7BYbTN7Cf7IDExMfKpQ
MAURICE GODELIER Antropología y economía
Enlace : http://ddooss.org/libros/maurice_godelier.pdf
287
La condición humana: hannah Arendt
https://mega.co.nz/#!xl1ViAII!ZqF4pyFuFoJuioIILIZLVTGJvp5ajsO0DVT1F40z24A